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Opinión

Kurt Lutman: “El fútbol está alejado de la belleza, corriendo atrás de una zanahoria que se llama éxito”

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Por: Diego Martini
A pesar de que así se podría llamar algún volante alemán, Kurt Lutman es argentino, bien argentino. Su particular nombre de pila, elegido por su madre por un galán teutón de una novela de Corín Tellado, le impidió tener identificación civil hasta los siete años. Los funcionarios del Registro Civil argentino en años de dictadura –Kurt nació en 1976– no se la querían dar, simplemente porque ese nombre les parecía demasiado raro. De la mano de su padre, que trabajaba en las formativas de Newell’s Old Boys de Rosario, Kurt llegó al club leproso a los cinco años y no paró hasta debutar en Primera División a los 17, después de haber jugado con la selección argentina sub 17 el Mundial de Japón en 1993.

Además de defender a su amado Newell’s, Lutman jugó en Godoy Cruz de Mendoza y Huracán de Corrientes, pero apenas a los 27 años, harto del fútbol profesional, colgó los botines y empezó un nuevo camino, aunque su camino de militancia ya lo había empezado dentro de la cancha. Es recordado por celebrar un gol en un partido con Belgrano cercano al 24 de marzo del año 2000, con una remera que decía: “Cárcel a Videla y a todos los milicos asesinos”. Después del retiro, Lutman trabajó como albañil, vendiendo limones, y empezó a escribir. La semana pasada estuvo por Montevideo para presentar su segundo libro, Semillas para barriletes. la diaria aprovechó la ocasión para adentrarse un rato en su mundo.

¿Siempre al fútbol?
Mi infancia fue jugar al fútbol en la vía. Cuando estaba en Newell’s, simultáneamente, jugaba en la calle y en el campito. La diferencia está en la cantidad de horas. En el club vos entrenás, pero en el campito tenés todo el día, y ese fue mi lugar, mi práctica. El potrero es el laboratorio de todo pibito, porque hay tiempo, no hay apuro. Si uno se equivoca, no pasa a ser suplente. Uno explora.

Además, ahí podemos jugar todos.
Exacto. Están esas dos cosas: el tiempo y lo que vos decís, la inclusión. No hay suplentes. Somos siete contra siete, llega uno a destiempo y entra con el que va perdiendo. Son valores que hay que remarcar, porque escasean.

¿Qué se aprende en ese laboratorio?
Uno empieza a dimensionar el cuerpo con el que luego va a estar adentro de la cancha. Los límites y las potencialidades que tenés. Empezás a ver la velocidad con la que contás, el tiempo que te lleva pasar a un hombre. Cómo aprender a chocar, cómo terminar raspado en el suelo, las distintas formas de caer. Todo lo que después uno explora dentro de la cancha lo testea primero en el campito.

¿Qué cosas aprendés en un equipo que no tenés en la calle?
En juveniles podés aprender muchas cosas, o ninguna. Depende de los compañeros y de los docentes. Yo aprendí a resistir la derrota y a tener humildad en la victoria. Después aparece el saltar algunas limitaciones que uno tiene, y se van presentando los desafíos: la fuerza de voluntad, la fuerza física, la pretemporada. Aparece lo que aparece en todos los juegos. Los que venimos del fútbol lo aprendemos ahí.

¿Aprendiste rápido eso y por eso debutaste en Primera División con 17 años?
Yo no era un distinto, pero tuve la suerte de jugar en la selección juvenil, y eso me posicionó dentro del club como un proyecto. No creo que fuera distinto a un montón de jugadores que no llegaron. A Newell’s llegaron tipos que realmente eran referencia y nos enseñaron a jugar, pero como venían de afuera y estaban amontonados en la pensión pasándola casi siempre mal, desistieron antes. Los que éramos de Rosario teníamos una ventaja, y eso es un garrón, porque se perdieron enormes jugadores.

¿Qué implica debutar tan joven en un club importante?
Debutar joven es adelantar procesos. Yo llegaba verde y sentía que no estaba sólido. Esa sensación tiene que ver con cómo uno se fogueó en la vida, en el afuera de la cancha. Uno está sometido a ciertas presiones en la cancha que no es posible enseñar o convidar. Lo que te hace fuerte a la hora de los bifes es qué tan autónomo fuiste afuera, cómo te han criado. Esa libertad con la que te criaste y enfrentaste algunos peligros hace que puedas definir y desenvolverte dentro de la cancha.

Entonces ¿qué implicó irte a jugar a Godoy Cruz de Mendoza siendo tan chico?
Fue irme de mi casa. Yo era un niño mimado con mis viejos. Se nota cuando un pibe está en la pensión y se está curtiendo solo, en comparación con un pibe del lugar. En Mendoza estaba solo y eso fue maravilloso: tuve que empezar a tomar decisiones. Para un pendejo eso es nuevo. Me encuentro con lo que me va a atravesar por el resto de mi vida, que es haberme encontrado con las Madres de Plaza de Mayo. Fue un momento muy importante para mí, significó encontrarme con la historia de Argentina. Me encontré en el centro de Mendoza con una ronda de madres con pañuelos en la cabeza que no sabía quiénes eran. Ellas me contaron con mucha paciencia lo que había sucedido, y yo quedé flasheado. Fue shockeante saber que había pibes de mi edad que estaban desaparecidos, que habían sido apropiados y no conocían su identidad. Fue duro saber que mientras yo nacía había hombres que se estaban jugando por la educación pública, por la salud, y que estaban desaparecidos.

Pasar a Huracán de Corrientes implicó cambios, tener que pelear por sueldos y condiciones, y hasta sufrís una puñalada de tu preparador físico por ello.
Cuando empecé a ser jugador profesional, me encontré con muchos conflictos. Me di cuenta de lo difícil que es para un jugador de fútbol cobrar su sueldo y que sus compañeros también lo cobren. Me pasó que un día a los que llegamos de afuera nos pagaron el primer mes, pero a los compañeros que estaban les debían seis meses. Tuvimos charlas con los directivos y ellos no querían saber nada con ponerse al día. Tuvimos un choque con el preparador físico, que era un gran tipo, pero bajo ciertas presiones empezó a jugar como herramienta de apriete de los directivos. Hubo un episodio en el que él sacó una cuchilla y encaró a un compañero. Yo me metí a pelear, sin saber que tenía un cuchillo, y el tipo me cortó. Fue como un bautismo en el fútbol profesional. Más allá del episodio concreto, queda lo difícil que es construir un grupo de jugadores cuando los directivos restan y dividen. Un equipo no es 11 tipos vestidos igual. Es una esencia que se mueve debajo de eso, que tiene que ver con el respeto y el afecto.

Después de esas experiencias en Mendoza y Corrientes volviste a Newell’s, y otra vez a hacerles frente a los dirigentes. ¿No te cansabas?
Era algo que ocurría en todos los clubes profesionales. Había un vaciamiento de los clubes, y los jugadores quedaban relegados a un segundo plano. En todos lados se daba el mismo modelo: dirigente inescrupuloso que se chorreaba guita y tomaba al club como un quiosco y no como un caudal de identidad. En esos quilombos, los que no nos adaptábamos a aceptar esa forma terminábamos chocando.

¿Por eso decidiste devolver un sueldo entero cuando tus compañeros no habían cobrado?
En Newell’s era una tradición –o una traición si uno no lo hacía–, que había aprendido de los más grandes. Eduardo López [el presidente] nos dio cheques y nos dijo que no los depositáramos. Mi vieja depositó el mío y le acreditaron el dinero. Yo agarré la plata y se la di al capitán. Eso generó un revuelo, porque López me acusó de haber cobrado y saltó el capitán a decir que la plata la tenía él. Los dirigentes no entendían que peleáramos por el sueldo de otro, porque nunca jugaron al fútbol, no participaron en un grupo que disputó algo colectivamente. Cuando vos participás en un grupo llano, que participa colectivamente, ese desfasaje de que yo cobro y vos no es algo inaceptable.

¿Todas estas cosas obligaron a tu pronto retiro, cuando tenías 27 años?
Me fui cansando de esto y de venir jugando al fútbol desde hacía tiempo. No al fútbol en sí, al fútbol profesional, a ese formato de fútbol. Soy un tipo muy inquieto, y haber estado tanto tiempo bajo una estructura tan rígida como el fútbol profesional no era para mí, tenía ganas de estar por fuera y de hacer otras cosas. Había decidido dejar de jugar, me estaba entristeciendo. Cuando tomé esa decisión era el año 2000 y se venía una crisis muy fuerte en el país. Mis amigos me preguntaban y les decía que quería laburar de cualquier cosa menos de futbolista, y ellos, que trabajaban en otras cosas, me decían que querían ser futbolistas. Era una cosa muy loca.

¿Qué mundo apareció cuando te retiraste?
Empezó lo nuevo. Un concepto que da terror, porque uno no sabe qué es y porque no hay nada sólido. Hay una frase de Arturo Jauretche que dice que uno muchas veces no sabe lo que quiere pero sabe lo que no quiere. Yo sabía que en el fútbol no quería estar más, entonces, desde ahí, había dado un paso convencido. Luego aparece el tejido afectivo, que son los amigos. Me ofrecen trabajar de albañil, o voy a comprar un cajón de limones al mercado y salgo a fraccionarlo. Soy feliz con eso. O comiendo kilos de facturas en la panadería, cuando antes tenía una rigurosidad física. Ahí me doy cuenta de que soy libre y me puedo acostar a las cinco de la mañana. Yo venía de una estructura bastante rígida, me tomé el fútbol como un lugar serio y como una carrera, no me permitía eso. Cuando iba en bicicleta por ahí me daba cuenta de que era libre y tenía todo por venir.

Albañil, vendedor de limones, artista de circo…, ¿cómo aparece todo eso?
Iban apareciendo cosas, porque la vida te las va tirando. Creo muchísimo en la magia, tengo mucha fe. O en cualquier Dios en el que crea cualquier persona. Creo mucho en esas decisiones que uno toma buscando algo superador, algo que te dé alegría. Si uno lucha, la vida se lo ofrece; no lo hace automáticamente, pero te ve luchar y llega. Se me viene la frase “tarda en llegar y al final hay recompensa”, de [Gustavo] Cerati.

¿Cómo empezaste a escribir?
Entre todas las cosas que hacía, empecé a vender un diario, El Eslabón, de Rosario. Entonces me pidieron que escribiera una columna de opinión porque había jugado al fútbol. Yo primero pensé que no tenía nada que ver haber jugado con escribir, pero luego me di cuenta de que sí, que si uno hace algo durante mucho tiempo está habilitado a escribir; el único problema es que uno mismo se habilite. Entonces empecé a escribir hasta que llegó un momento en que tenía un montón de texto, y un amigo me dijo que tenía un libro, que si lo ilustraba, lo limpiaba y hacía lo que se me cantara el culo, podía hacer un libro. De ahí nació El agua y el pez. Pagué todo el trabajo de diseño, de impresión y de dibujo, y me llevé los 500 libros a mi casa, pensando que me iba a meter 300 libros en el culo [ríe]. Hice números y calculé para mis amigos, mi familia, y quedaban un montón por fuera. Terminé haciendo cinco ediciones de ese libro. Es un libro que a mí me enamora porque nació sin que lo buscara.

Un libro que entregaste en bicicleta, que repartiste, y un día alguien te ofreció un recital de música por ese gesto. ¿Eso qué es?
Con la herramienta de Facebook, trabajando artísticamente, publiqué el libro. Mediante los pedidos, los armaba y salía a repartirlos en bicicleta. Era feliz, y encima me entrenaba. Lograba que el cuerpo no se quedara quieto. Una vez me escribió por Facebook un tal Fabricio Locata. Me pidió el libro y se lo llevé. Bajó a atenderme con un estuche. Me preguntó si tenía cinco minutos y si quería pasar. Me dijo: “Escuchate esto”, sacó un bandoneón y tocó un vals. El loco estaba conmovido, porque hacía poco tiempo que había fallecido su maestro, el que le enseñó todo. “Viste qué lindo vals”. Era algo hermoso. Lo tuve haciendo un minirrecital. Después, antes de que me fuera, me preguntó: “¿Vos sos Lutman? ¿Qué sos del Chiche?”. “Es mi viejo”, le contesté. Me contó que mi padre lo había dirigido en Náutico, un club al que iba a trabajar porque en una época no cobraba un peso en Newell’s. Esa es la magia en la que creo.

¿Qué ves en el fútbol de hoy?
Lo veo alejado de la belleza, corriendo atrás de una zanahoria que se llama éxito. No se cuida el placer de hacerlo, porque el disfrute es fundamental. Yo no concibo nada sin disfrute. Fue muy fuerte lo que viví en la presentación del libro de Agustín Lucas. Estuve en un programa de radio (Rituales paganos) con cinco monos descontracturados y riéndose, desde un disfrute enorme. Traslado eso al fútbol. Se busca el éxito sin disfrute. La belleza raja en un espacio así y pira. Pero, cada tanto, aparece alguien que rompe todo.

¿Qué te genera esa gente que juega el fútbol y busca hacer otras cosas?
Es gente a la que admiro mucho. Todos los futbolistas tenemos cosas para decir, contar y hacer. Nos convencieron de que tenemos que hacer una sola cosa, estar ordenados y cumplir horarios. Pero somos infinitos. ¿Te gusta tocar el violín?

No lo sé, nunca lo hice. Pero me gusta.
Si vos te decidís, en un año estás tocando el violín; tiene que ver con el tiempo, nomás. Somos infinitos. En el arte pasa eso. Hay gente que cree que se nace siendo artista. Eso es una falsedad. Somos todos artistas, falta que tomemos esa definición. También somos todos futbolistas, juega el que quiere al fútbol.

¿Qué te genera lo que está ocurriendo acá con el movimiento Más Unidos Que Nunca?
Es una enorme noticia que futbolistas se encuentren y se miren y se reconozcan fuera de la cancha como un equipo,como un colectivo. Después se verá lo que pase, pero esto ya es un triunfo. No tiene que ver con el desenlace, pero también es importante. Que los jugadores se reconozcan como pares y discutan es un triunfo. Que el jugador de Nacional, que cobra, piense en el que está en la C me parece enorme.
Foto: Alessandro Maradei
Fuente: La Diaria

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Opinión

El enojo de Víctor Hugo Morales con la directiva de la TV Pública

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El periodista uruguayo disparó con munición gruesa contra Rosario Lufrano y la directiva de Radio y Televisión Argentina. Cuestionó el presupuesto de la empresa para enviar periodistas a Qatar.

Víctor Hugo Moraleses conocido por no tener pelos en la lengua y siempre decir lo que piensa, independientemente de que el resto esté de acuerdo o no y más allá de la clara postura e ideología que defiende. Siempre da la nota en cada una de sus editoriales, y en esta nueva oportunidad no ha sido la excepción.

Morales viajó por estas horas rumbo a Qatar para seguir las inmediaciones del Mundial de fútbol que se desarrolla en dicho país. Y desde allí realizó una fuerte crítica en plena transmisión, apuntando a la presidenta de Radio y Televisión Argentina, Rosario Lufrano.

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El periodista uruguayo comenzó con una serie de quejas que tienen que ver con la diferencia que tiene para la cobertura entre Radio Nacional y la TV Pública, medios estatales que están bajo la conducción y dirección de Lufrano. Así, de un momento a otro, inició su descargo.

“Somos la hermanita menor. Yo estoy de acuerdo con que es probable que 30 personas para la Televisión Pública sean insuficientes, es probable que tengan que ser 50. 30 de la Televisión Pública y ni un miserable viático para un trabajador de Radio Nacional. ¡Caramba che!”, disparó el periodista.

Y luego, como parte de otro fragmento de su descargo, agregó: “¿Ni un pasaje? ¡Qué manera de tratarnos! Esto vendrá de arriba supongo, tiene que ver con los gastos con los que no se animan”, agregó Morales. “Las cosas han

De la misma forma que disparó contra la TV Pública, también lanzó varios dardos a la situación que vive actualmente la radio, recordando que resulta ser un especialista dentro de la materia y uno de los más históricos del medio, con más de 35 años delante de los micrófonos.

Esta no es la primera vez que Víctor Hugo apunta contra Lufrano. A mitad de año, la funcionaria tuvo un cruce con la periodista Cynthia García por “operar mediáticamente” para impedir la contratación de una nueva subgerenta de programación, Rosalía Giuffre, por haber trabajado para la gestión macrista. De esta misma discusión tomó partido el uruguayo para defender a su colega.

“Me da mucha pena que Lufrano diga semejante disparate como el Macartismo. Mirá que hubo gente que pasó hambre y necesidades en los cuatro años del verdadero macartismo, realizado por ese canalla tremendo que es (Hernán) Lombardi. Mirá que hubo gente que lo pasó muy mal, mirá que hubo gente agredida. Y que esa gente, como en el caso tuyo, pueda ser mencionada de esa manera me parece muy lamentable”, le decía Morales a García por ese entonces.

FUENTE : MDZOL-COM

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Obra pública: para De Vido si hay una banda que perseguir, es la que rescindió los contratos

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Lo dijo ante el Tribunal Oral federal 2 al decir sus últimas palabras. Báez prefirió no hablar.

El Tribunal Oral Federal 2 integrado por los jueces Jorge Gorini, Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburu comenzó a escuchar las últimas palabras de los 13 imputados en el juicio por el presunto direccionamiento de obra pública a las empresas del empresario santacruceño Lázaro Báez que tiene como principal imputada a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Para esta mañana fueron convocados para hacer uso de su derecho a hablarle al tribunal,-aunque no obligatorio-, el empresario Lázaro Báez, el exfuncionario de Vialidad Nacional con funciones en Santa Cruz desde 2008 a 2016, Mauricio Collareda, Raúl Daruich Daruich ex responsable del distrito 23, el exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, Julio De Vido y el exsubsecretario de Obras Públicas Abel Fatala.

Báez prefirió no hablar aunque sí agradeció el trabajo de su defensa que según él fue la única que se preocupó por buscar la verdad.

A su turno Collareda manifestó que no tenía nada más para agregar, luego el tribunal cedió la palabra a Daruich que sostuvo en primer lugar que el pedido de condena “para mi es extemporáneo porque ya estoy cumpliendo una condena desde marzo de 2016, porque me expulsaron y no pude reinsertarme con 60 años”. Asimismo dijo que toda su actuación en la administración pública siempre se basó en las normas y reglamentos vigentes.

“En la administración pública no hay lugar a interpretación según biblioteca porque las normas son taxativas y eso es lo que yo hice aplicar las normas vigentes en ese momento. Espero que los señores jueces tengan en cuenta que en la administración pública y sobre todo el organismo como vialidades son operativos no decisivos y se rigen por normas estrictas”.

Cuando llegó el momento de la exposición de Julio De Vido, decidió hablar por primera vez y dijo que es la tercera vez que le toca hablar en relación a que “no podía no conocer no podía ignorar”. También sostuvo: “Es la tercera vez que me traen a un juicio oral en forma direccionada y omitiendo deliberadamente la presencia de otros compañeros de gabinete que llevaron adelante junto conmigo la gestión del estado”.

Utilizó la palabra lawfare al referirse a los procesos en su contra y sus condenas anteriores y dijo que en una causa lo metieron por la ventana.

Al referirse a este proceso aseguró que “no hubo direccionamiento de obra pública y todo se planificó en COFEPLAN cubriendo cada una de las asimetrías regionales, porque eso lo definió Néstor Kirchner como presidente no jefe de una banda”, agregó y se refirió a lo que fue el programa de infraestructura.

En relación a lo expresado por los fiscales acerca de que el ministerio de economía dotaba fondos para la asociación ilícita, el exministro sostuvo que la fiscalía actuó  con mala fe.

Para concluir sus manifestaciones se solidarizó con todos los imputados e hizo un reconocimiento especial a su mujer que dijo fue “maltratada por los fiscales que nunca me controló ni debía hacerlo que me defiende con pruebas”

Y agregó “ si hay una banda que perseguir es la que rescindió los contratos. Son los q impulsan la persecución junto a los empresarios del círculo rojo El juicio demostró nuestra inocencia” y le dijo a los jueces que no les aguarda una tarea fácil a la hora de juzgar.

Finalmente fue el turno de Abel Fatala que tampoco hizo uso de la palabra más que para decir que “no existió intervención de la subsecretaría de obra pública ni la posibilidad de intervenir como dijo la fiscalía”.

La expectativa está puesta en la próxima jornada del martes 29 donde fue convocada la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Julio Garro ex funcionario de Vialidad de Santa Cruz, Carlos Santiago Kirchner y José López, ex secretario de Obras Públicas de la Nación, José Francisco López.

Tras ello el tribunal fijará la última fecha donde hablarán los últimos imputados y se conocerá el veredicto en un juicio que comenzó el 21 de mayo de 2019.

FUENTE MDZOL.COM

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José Luis Espert y otra provocación con su discurso negacionista

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El diputado ultraderechista hizo gala de sus proclamas violentas, al interrumpir el recuerdo de la líder de Madres de Plaza de Mayo y pedir un “Nunca Más” del kirchnerismo.

La Cámara de Diputados rindió honores este jueves a la recientemente fallecida ex titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. La emotiva sesión fue interrumpida por el discurso panfletario de José Luis Espert, que motivó una cuestión de privilegio por parte del titular de la bancada del Frente de Todos, Germán Martínez.

El homenaje comenzó sin sobresaltos: los integrantes de todos los bloques se levantaron de sus bancas y con un minuto de silencio expresaron sus respetos hacia a una de las máximas exponentes del movimiento argentino de Derechos Humanos.
También hubo numerosos discursos de homenaje a la trayectoria y el compromiso político de Bonafini. Las intervenciones fueron en general elogiosas, y el homenaje navegaba en aguas calmas hasta que Espert tomó la palabra.

“Vamos a homenajear a una persona que es una verdadera deshonra para la Nación”, arrancó el economista de derecha.

“Quiero reivindicar a la porción de argentinos que fueron víctimas de Sueños Compartidos, en la que Hebe se encontraba procesada, a las cientos de familias que esperaban viviendas prometidas y vieron sus sueños frustrados”, expresó el diputado de Avanza Libertad, para quien el escándalo de Sueños Compartidos es una muestra de “la destrucción que generó el modelo kirchnerista en la provincia de Buenos Aires”.

“Murió Néstor, murió Hebe de Bonafini. Se está cerrando uno de los tantos períodos oscuros de la Argentina, marcado por el robo, la mentira y la pobreza. Mi homenaje hoy es a las victimas de Sueños Compartidos y a todas las víctimas de estos delincuentes”, añadió, al tiempo que cerró con que “se viene el ‘Nunca Más’ de la prepotencia y la corrupción”. “Kirchnerismo nunca más”, remató con su impronta negocianista, mientras desde la bancada oficialista se multiplicaban los abucheos.

Al cruce de Espert salió el jefe del bloque oficialista, Germán Martínez, quien planteó una cuestión de privilegio contra el liberal por haber utilizado irregularmente el tiempo de un homenaje para “hablar en contra de la homenajeada”. Según aseguró, esto no sólo “va en contra del reglamento” de la Cámara baja sino que “traiciona los acuerdos de Labor Parlamentaria” y “va en contra de toda tradición” en el Congreso, dado que “jamás se utilizó el tiempo de un homenaje para decir las barbaridades que dijo el diputado preopinante”.

“Esto no pasó nunca en la historia parlamentaria”, insistió, y lamentó profundamente que Espert haya “festejado la muerte” de Bonafini. “Si no somos capaces en estas pequeñas cosas de poner un freno a las fuerza de la derecha que están tratando de llevar a la Argentina al abismo, me aparece que estamos equivocando”, cerró el santafesino en un mensaje a la oposición.

Los discursos de homenaje

Antes de que Espert rompiera el clima de concordia provocando el escándalo, se llevaron adelante una serie de discursos en homenaje a Hebe de Bonafini. La primera oradora fue Mónica Macha (Frente de Todos), quien destacó la “lucha” a fines de los años setenta contra la dictadura militar y la construcción en esos años de “una de las organizaciones de Derechos humanos más importantes de la historia de nuestro país como es la Asociación de Madres de Plaza de Mayo”.

En clave feminista, la legisladora kirchnerista sumó: “Somos orgullosas hijas de las madres de Plaza de mayo. Aprendimos de ellas a luchar, a organizarnos, a construir de manera horizontal, a darnos cuenta de que si nos trataban de locas estábamos en el camino correcto”.

Por su parte, Myriam Bregman (PTS-Frente de Izquierda) recordó la lucha de Hebe de Bonafini contra la dictadura y contra la represión policial en 2001 durante el gobierno de la Alianza. “Ninguna diferencia en pequeñeces en su historia nos puede hacer negar que fue parte de lo mejor de las luchas populares de los últimos 50 años. A la Hebe que nos enseñó que nos hay ni olvido ni perdón y que no hay que dar ni un paso atrás la despedimos”, expresó.

Hugo Yasky (Frente de Todos) ponderó la importancia histórica de Bonafini, de quien dijo que “empezó a escribir la condena al genocidio y a la dictadura militar en las calles”. El titular de la CTA de los Trabajadores valoró la resistencia de la ex presidenta de Madres de Plaza de Mayo a la dictadura y a los gobiernos democráticos posteriores, pero también destacó su identificación con el kirchnerismo desde los primeros tiempos de Néstor Kirchner.

FUENTE PAGINA 12

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