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Opinión

LA AGRIETADA TRAMA DE LA GIRA PRESIDENCIAL

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Hay una Argentina agrietada que no quiere morir y, otra Argentina que quiere creer que haciendo algo distinto a la confrontación extrema de la última década, habrá posibilidades de conseguir resultados distintos.

Una aclaración inicial: dejar de tratar al otro como un demonio para pasar a escucharlo como una persona, no garantiza que luego se consigan acuerdos. Lo que garantiza es un nivel mínimo de madurez sobre el cual será más fácil pretender acuerdos. Seguirá habiendo distintos modelos e intereses en pugna, pero desatanizando la relación al menos se lograría que esas diferencias signifiquen, simplemente, eso.

Hay una Argentina agrietada que no quiere morir y, otra Argentina que quiere creer que haciendo algo distinto a la confrontación extrema de la última década, habrá posibilidades de conseguir resultados distintos.

La Argentina agrietada incluye a políticos, intelectuales, periodistas y empresarios, que no pueden, no saben o no quieren salir del círculo vicioso de la polarización. En privado, incluso, la mayoría reconoce las secuelas dañinas de la grieta, pero le atribuyen a un otro maligno la culpa de que exista.

Después están los que, no solo se asumen como protagonistas de ese duelo, sino que lo toman como un enfrentamiento sanador. Una lucha en contra del mal que recién se resolverá con su eliminación.

El mal es Cristina y todo lo que ella representa. Y el mal es Macri y todo lo que él representa. Ambos sectores enfrentados están convencidos de que, sin la eliminación política del que está enfrente, el país no tendrá futuro. Por eso se ven a sí mismos como parte de cruzadas emancipadoras y ven al otro como militantes a sueldo de oscuros intereses.

Y también están los que se saben parte de un negocio. Son los que entienden que gritando, insultando y demonizando conseguirán más votos o más rating. Algo de razón tienen: aunque pescan en una pecera cada vez más chica, es una pesca segura. Ésta es una de las trabas concretas para salir de la polarización: hay miles de familias que viven de ella.

FMI. Cada semana tiene lugar un nuevo match. Es probable que quienes están inmersos sinceramente en estas cruzadas no logren tomar distancia para ver lo que resulta. O para pasar sus certezas por un mínimo filtro crítico que les haga preguntarse si es realista creer que todo lo que hace su bando está bien y todo lo que hace el otro está mal. Y solo se permitan reconocer algún error propio, si lo compensan inmediatamente con un “Ah, pero Macri…” o un “Ah, pero Cristina…”.

El gráfico de la columna muestra, apenas, los espejos invertidos de ambas Argentinas en los últimos días.

La reciente gira presidencial fue uno de los nuevos motivos elegidos para el enfrentamiento mediático. Unos, la comunicaron como un éxito absoluto. Los otros, como un hecho poco trascendente y sin resultados.

La mención en el documento final del G20 de los sobrecargos del FMI a los países en dificultades fue considerado por los unos, como un apoyo explícito al Gobierno. Y por los otros, como puro humo, porque el texto no dice nada concreto.

Las dos Argentinas, políticas y mediáticas.

La realidad es que recién se sabrá si los intentos del Gobierno para eliminar los sobrecargos son exitosos (ahorrando unos mil millones de dólares anuales) cuando el FMI lo acepte.

Y si bien es verdad que el G20 no apoyó explícitamente la quita de sobrecargos, la sola inclusión del tema en el documento de los países más ricos del mundo es un mensaje al Fondo. El texto dice: “Nuestros ministros de Finanzas esperan con interés que se siga debatiendo la política de sobrecargos en el FMI.”

Esto es: hubiera sido mejor que el G20 pidiera explícitamente por la eliminación de las sobretasas, pero el texto es lo más parecido al tipo de apoyo que este organismo puede dar.  Así es. Ni blanco ni negro, un gris complejo como la realidad.

Inversión. Otra de las interpretaciones polémicas sobre el resultado de la gira fue el acuerdo de inversión de US$ 8.400 millones para la producción de hidrógeno verde. ¿Un signo de confianza en el país o un invento para que el Presidente trajera una noticia positiva? La verdad, como suele pasar, está en el medio.

Lo cierto es que esta historia comenzó el 8 de noviembre de 2020, cuando el ex rugbier Agustín Pichot llamó a su amigo Francisco Meritello, por entonces secretario de Medios, para decirle que Andrew Forrest, presidente de Fortescue y uno de los cien más ricos del mundo, quería invertir en el país para producir hidrógeno verde y estaba dispuesto a viajar de inmediato para presentarle el proyecto a Alberto Fernández. Fernández estaba en Bolivia, pero respondió que lo recibiría a su regreso.

Forrest llegó junto a Pichot y otros directivos, pero solo pudo ver por zoom al Presidente, ya que éste debió permanecer aislado por haber sido contacto estrecho de Beliz, contagiado de covid en el viaje a Bolivia. En el zoom, Forrest hizo un pedido específico: no quería intermediarios ni interferencias en la relación. Lo que se habría entendido como un pedido de que no aparecieran extraños que pudieran pedir o impedir cosas.

Desde entonces, Beliz y Kulfas llevaron adelante la relación, en consulta con gobernadores y representantes de países especializados en el tema, como Alemania, Japón y Corea del Sur.

Entonces, ¿la inversión será una realidad gracias a una gestión eficiente o es otra fi-cción de una administración a la que nadie le invertiría un peso?

Hoy no hay respuesta segura. Sí es correcto que el país tiene condiciones propicias para esta producción, que Fortescue es una subsidiaria de Fortescue Metals Group, el cuarto productor de hierro del planeta y que se sabrá rápido si este plan es o no serio: el acuerdo contempla una primera inversión de US$ 1.200 millones el próximo año en Río Negro a modo de prueba y, según su resultado, se efectuará –o no– la inversión restante de US$ 7.200 millones hasta 2028.

¿Sucederá? Se empezará a saber en 2022.

Deuda. Los políticos y comunicadores de la grieta rehúyen, consciente o inconscientemente, a las zonas grises de la razón. Ya sea por lo complejo de buscar la información, de confrontar las certezas con la realidad o por entender que sus audiencias no les perdonarían cuestionar sus prejuicios.

¿La reunión en Roma entre Guzmán, Beliz y las autoridades del FMI indica que el Gobierno está dispuesto a un acuerdo? ¿O todo lo contrario?

Los datos confirman que el encuentro existió y que duró 12 horas. Eso (más las citas anteriores) al menos indicaría que los funcionarios recibieron la orden de alcanzar un acuerdo.

Pero esto no garantizará que ocurra, más allá de los consejos de la mayoría de los economistas y del propio Guzmán.

De hecho, uno de los líderes del FdT, Máximo Kirchner, cuestiona el derecho del FMI a cobrar una deuda que considera política (“otorgada para apoyar la candidatura de Macri”).

¿Entonces todas las negociaciones son “pour la galerie” y habrá default? Probablemente,  lo que es “pour la galerie”, son las declaraciones del cristinismo en plena campaña.

Aceptar la complejidad de cada tema sería reconocer lo difícil que es el camino a la verdad. Y hay oficialistas y opositores que no están dispuestos a hacer el esfuerzo.

Es posible que la duda sea la jactancia de los intelectuales, pero las certezas absolutas y cerradas que cada semana salen de la grieta, garantizan el camino más seguro a la ignorancia.

Gustavo González

Gustavo González

FUENTE : PERFIL

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INFORME SOBRE SITUACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO

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El informe retrata la culminación del proceso de recuperación del empleo que tuvo lugar luego de la fuerte caída que implicó la pandemia de Covid-19. Se destaca que el incremento en el número de ocupados fue –siguiendo a la recuperación económica– significativo, de modo que en el último trimestre de 2021 resultó superior en 3,4% al nivel del mismo trimestre de 2019. Ello permitió que la tasa de desocupación retrocediese hasta ubicarse en ese mismo trimestre en 7,0% sobre la PEA.

Si bien se incrementó la porción de las personas ocupadas que lo son porque realizan la contraprestación laboral de algún plan de empleo, el impacto de este efecto sobre el aumento de la ocupación es mínimo o, dicho en otras palabras, son otras las razones que lo explican.

En comparación con la situación previa a la pandemia, se observa además una composición del empleo de mayor calidad, en tanto incluye una proporción mayor de empleos asalariados registrados y un menor peso del empleo no registrado. Si bien las diferencias no son marcadas, representa un auspicioso cambio de tendencia.

En promedio, el poder adquisitivo de los ingresos laborales aumentó sólo 1,6% entre los cuartos trimestres de 2019 y de 2021; de modo que queda aún 18,1% por debajo si se compara la situación con la vigente en el último trimestre de 2017, previo a la fuerte caída que tuvo lugar al final del gobierno de M. Macri.

El mantenimiento de un bajo nivel salarial implica que el proceso de recuperación se haya dado con un marcado empeoramiento en la distribución del ingreso, que profundizó el que ya había tenido lugar durante la administración de Cambiemos. La participación de las remuneraciones en el valor agregado, que era de 51,8% en 2016, pasó al 46,1% en 2019 y descendió al 43,1% en 2021. Así, en los últimos años puede computarse un transferencia de ingresos desde los asalariados hacia el capital de $ 7,7 billones, que equivalen al 46% de la masa salarial y al 19,6% del valor agregado de 2021.

A su vez, persiste una importante desigualdad entre los trabajadores y se amplió la brecha entre quienes más y menos ganan. En el cuarto trimestre de 2017 el ingreso laboral del 10% de los ocupados con mayor ingreso equivalía a 18,4 veces el promedio del 10% con menores ingresos; en el mismo trimestre de 2021 esa brecha creció hasta 24,1 veces. En comparación con la situación previa a la pandemia, el ingreso laboral del 10% con mayores ingresos creció 11,8% en términos reales, mientras el estrato medio continuó cayendo y el más bajo apenas se sostuvo.

La incidencia de la pobreza y de la indigencia resultaron del 36,1% y 8,0%, respectivamente, en el cuarto trimestre de 2021. Es decir, se trata de niveles inferiores a los previos a la pandemia. El descenso se vio limitado, sin embargo, ante la falta de recuperación en los ingresos de los hogares respecto de ese momento y, más aún, respecto de valores previos a la crisis de 2018-2019.

Políticas de ingreso como el haber jubilatorio mínimo, la Asignación Universal por Hijo y el salario mínimo, vital y móvil mantenían en diciembre de 2021 valores reales inferiores a los del mismo mes de 2019, de modo que puede decirse que no fueron utilizadas para empujar una recuperación de los ingresos reales y un descenso mayor de la pobreza.

Mientras tanto, la nueva aceleración de la inflación desde inicios de este año, vinculada con el alza internacional de precios de alimentos y materias primas, pone dudas sobre la continuidad de ese proceso de reducción en la pobreza.

En lo que respecta a los salarios registrados –que aumentaron 3,0% en términos reales entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2021– la subestimación de la inflación futura a la hora de definir la pauta salarial inducida por el gobierno, fue uno de los factores que dificultó la recuperación del salario incluso para los trabajadores formales, protegidos por el mecanismo de la negociación paritaria. Los gremios que están actualmente en negociaciones plantean acuerdos por períodos inferiores a un año, buscando que el salario no quede siempre detrás de la inflación.

En torno a estas evidencias, se discute actualmente si la propia recuperación económica y del empleo es suficiente para inducir un aumento en los salarios reales y, por esta vía, mejorar también la situación social. Cierto es que la baja en la tasa de desocupación implica para las y los trabajadores una situación de mayor fortaleza relativa; aunque con desigualdades muy grandes. Pero también es cierto que las políticas del Estado tienen incidencia –por acción u omisión– en la distribución del ingreso. Ante el deterioro acumulado en las condiciones de vida de las y los argentinos, esperar a que solo el libre mercado mejore estas condiciones implica sostener el empobrecimiento e incluso dificultar la propia recuperación de la economía.

CIFRA
Centro de Investigación y Formación de la República Argentina
www.centrocifra.org.ar
centro.cifra@gmail.com

Tel: +5411 52609384

FOTO TAPA : YUOUTUBE

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CRISTINA KIRCHNER VAPULEÓ AL PRESIDENTE Y TRATÓ DE MOSTRARSE FUERA DE UN GOBIERNO DEL QUE ES RESPONSABLE

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En Chaco, la Vicepresidente habló como una analista externa. No admitió yerros propios, dejó mal parado a Alberto Fernández, criticó el rumbo económico y sugirió que “algo, alguien o algunos” están fallando. La mención a “los defraudados”

Si alguien pensó que el discurso de la Vicepresidente al recibir un doctorado honorífico de la Universidad Nacional del Chaco Austral, tendría un tono académico, es que no conoce a Cristina Fernández. A lo largo de una hora, lanzó una arenga auto exculpatoria, alejó de su persona el drama por el que atraviesa el país bajo el gobierno que ella integra, criticó las fisuras ya descascaradas que rodean la gestión de Alberto Fernández, como si no hubiese sido ella misma, su hijo Máximo y los estandartes de La Cámpora quienes alimentaron y alimentan esas llamas. Volvió a esmerilar al presidente, que parece ser ya su deporte favorito y atacó a la Corte Suprema de Justicia, su gran preocupación, su única preocupación, dado las causas judiciales que la acechan a ella y a sus hijos.

En el colmo de la complacencia, dijo: “Algo, alguien o algunos están fallando”. Alguien, algo o algunos. Están, no “estamos”. Son los otros. La culpa siempre la tiene el otro. Kirchnerismo puro. “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque”, decía una premisa gobbeliana

Cristina Kirchner habló sobre la fórmula con Alberto Fernández

La vicepresidente, que se dio el lujo de designar al presidente como candidato y seguro ganador de las elecciones de 2019, pretende hacer creer que aquel fue un error. Si lo fue, está en juego su pretendida astucia política. Ni Cristina Fernández, ni Alberto Fernández creyeron que esa mal nacida relación, luego de las críticas feroces que el hoy presidente lanzó sobre la entonces presidente, iba a transitar los caminos de la paz y la armonía. Solo que confiaron en el vamos viendo, esa degradación sublime del pragmatismo.

En su discurso de anoche, la vicepresidente vistió de generosidad, la suya, la estratagema política que le permitió al kirchnerismo regresar al poder. Dijo que pudo elegir como candidato al representante de alguna fuerza política interna del peronismo, a un gobernador o a un miembro de la CGT. Nada de lo que dice Cristina Fernández es inocente. Como quien no quiera la cosa, se arrogó el derecho eterno de elegir candidatos a presidentes, una aberración que esquiva lo normal, que el presidente elija a su vice. Estas cosas pasan sólo en Argentina. Enseguida lanzó un gancho al mentón del presidente. Dijo que había elegido a alguien que no representaba a ninguna fuerza política “y, además, me había criticado”, recordó. “¿Alguien piensa que yo puedo decidir las cosas por enojo?”, preguntó con aire inocente. Y hasta calificó de generosidad, la suya, el haber permitido que el Presidente haya podido elegir a su equipo económico.

Es difícil no rendirse ante tanta generosidad. ¿Pretendía la vicepresidente designar también al equipo económico? Porque a lo que hoy aspira es a desalojar del gobierno el ministro de Economía. Casi habría que pedirle a la vicepresidente que administre mejor su generosidad.

Luego la vicepresidente reveló que cuando el entonces ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, dejó el ministerio, el presidente Fernández llamó al diputado Kirchner, hijo de la vicepresidente, para decirle que iba a designar como reemplazo de Arroyo a Andrés Larroque. Y agregó, para pegar un par de palos durísimos al “albertismo”, si es que eso existe. Dijo que su hijo le dijo al Presidente que iba a dejar a Larroque en el gobierno de la provincia de Buenos Aires. “Ponelo a Juanchi Zabaleta”, dice la vicepresidente que le dijo su hijo al Presidente. Zabaleta es hoy el ministro. “Me parece que algunos y algunas deberían revisar editoriales. ¡Cuánta mediocridad y chatura hay!”

Traducción: los palos iban para quienes, en el gabinete nacional, vociferan contra La Cámpora a la que acusan de criticar al gobierno pero permanecen en él y en el manejo de las “cajas”. Por lo que fuere, La Cámpora no renuncia al manejo de esas cajas. Pero en la revelación del diálogo Kirchner hijo-Alberto Fernández, el Presidente volvió a salir vaciado de autoridad. Ya no sólo elige la vicepresidente, el hijo también elije.

La referencia a Larroque no fue casual. Es la voz de Cristina Fernández. El martes pasado, dijo que el Presidente “hace operaciones de desgaste” contra la vicepresidente y desafió: “El gobierno es nuestro”. En este clima de directos al mentón y palos a la cabeza, la vicepresidente aclaró que no hay pelea en el gobierno y menos con el Presidente. Habló de “un debate de ideas”. Ahí queda eso.

Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.Cristina Kirchner y un discurso pronunciado en Chaco que impactó en el escenario político.

Cargó con dureza contra la Corte Suprema. Dijo “La Corte que decide sobre la vida y la libertad de los cuarenta y cinco millones, la integran solo cuatro personas”, el quinto juez en reemplazo de la renunciante Elena Highton de Nolasco debe nombrarlo el gobierno que integra la vicepresidente y no lo hace, como tampoco nombra a infinidad de jueces, vitales para el funcionamiento de la Justicia que dice defender Cristina Fernández. “¿No será que al poder le conviene poquitos?”, preguntó con cierta malicia y sin aclarar a cuál poder hacía referencia, ¿el propio Poder Judicial, el Ejecutivo, el Legislativo? Y castigó al presidente de la Corte Suprema de Justicia. Horacio Rosatti.

Por supuesto, atacó la política económica del gobierno que integra y del que es la responsable número dos. Casi la número uno, si se tiene en cuenta su generosidad al haber designado candidato a Alberto Fernández. Cargó contra el ministro Guzmán, a quien quiere fuera del gobierno a como dé lugar: “Hoy hay una insatisfacción democrática grande, la plata no alcanza, no llega a fin de mes y se produce un fenómeno que no habíamos conocido que es el de los trabajadores en relación de dependencia pobres. Esto nunca había pasado”. ¿Nunca había pasado? ¿De verdad siempre los trabajadores en relación de dependencia vivieron por encima de la línea de pobreza? Negó que la inflación sea producida por la emisión monetaria, la adjudicó a la falta de dólares y por primera vez bajó del sitial de analista externa del gobierno que integra y confesó: “No le estamos haciendo honor a tanta confianza, tanto amor y tanta esperanza que depositaron en nosotros”.

Fue sobre el final de su discurso de casi una hora y media y después de vapulear y dejar mal parado a la cabeza del gobierno al que pertenece.

La aplaudieron unas cuatro mil quinientas personas entre quienes destacaban su ex ministro, hoy gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, y el senador Oscar Parrilli.

Se avecinan más discursos como este, acaso más subidos de tono incluso, mientras la sociedad asiste en silencio a los caprichos de la familia Kirchner, a los deseos de La Cámpora y a la guerra desatada en un gobierno devastado que no atina a enfrentar el drama social y económico del país.

Pero, ya se sabe, no es guerra. Ni siquiera es una “operación especial”. Es un debate de ideas.

FUENTE : INFOBAE

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ALFREDO CASERO TUVO UN ATAQUE DE FURIA Y ESTALLÓ A LOS GRITOS CONTRA LUIS MAJUL

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El humorista tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa del periodista mientras lo increpaba por interrumpirlo.

El humorista Alfredo Casero tuvo una violenta reacción y abandonó a los gritos el programa +Voces de LN+ luego de enojarse con el conductor Luis Majul.

Enojado porque Majul no lo dejaba hablar, Casero golpeó con fuerza el escritorio, increpó a los periodistas que estaban en el programa y se retiró a los gritos. “No me tomés por pelotudo”, increpó a Majul antes de retirarse del estudio.

“Todos ustedes son una manga de…. todo lo que están haciendo en este país, todo lo que vienen haciendo, lo están haciendo absolutamente sabiéndolo. Los periodistas, los políticos, lo saben, saben lo que están haciendo y se están llevando todo”, aseguró Casero antes de retirarse.

Casero estalló de furia a raíz de que Majul lo interrumpía mientras intentaba desarrollar sus ideas. “Desde afuera, les puedo decir que lo que veo es que hay desidia, una forma de tomarnos por estúpidos a nosotros, los que estamos del otro lado de esa pantalla, en nuestras casas. Señores, déjense de joder, nos están robando la República”, sostuvo antes de su ataque de furia.

“Hay mucha gente que está detrás de los ladrones, que tienen su pauta, su vida, viven perfectamente felices, y son los únicos a los que les va bien: los políticos. Nosotros estamos viendo lo bien o mal que se viste esta persona, lo mal, lo mucho o lo poco que habla”, se quejó Casero.

A continuación, Casero resaltó que podía expresarse de esa forma porque no le tenía “miedo” a Cristina Kirchner ni “a nadie”, y agregó: “Y por más que me quieras dejar como un freak, o como un loco, yo te puedo decir… Sí, estás molesto conmigo y lo siento”.

“Si a vos no te molesta, a mí tampoco”, acotó Majul. “Ay, ¡Qué plomo! ¡dios mío! No puedo, yo no puedo así”, respondió el actor. “¿Te estás refiriendo a mí?”, le preguntó el periodista. “Sí, ahora me refiero a vos, ¿puedo terminar de hablar?”, increpó Casero.

“Sí, Casero”, agregó en tono burlón Majul. La respuesta de Majul irritó al humorista, quien le dio un golpe de puño a la mesa con fuerza, se puso de pie y comenzó a quitarse el micrófono, mientras gritaba en contra del conductor y de los periodistas que integraban la mesa.

“No me tomés por pelotudo, porque después de te c… en las patas, y empezás a ver Mandelas por todos lados. Ustedes periodistas [a los] que les va bien, lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata, [mientras] la gente está en la calle. Y siguen viendo a ver si está bien o si está mal que esa persona esté ahí”, sostuvo en alusión a Cristina Kirchner.

“Sí, echame, vos te ganás el problema, no yo”, completó antes de retirarse del estudio de televisión.

Luego Casero hizo su descargo en su cuenta de Twitter y escribió: “Basta ya de todo esto. Me cansé que se caguen en lo que les digo. Piensan que somos boludos. Y te ponen a la connchanegra de lady Godiva. Y te sacan de la cancha que el hijo de Morales,le dieron 26 palos para plantar Faso. Y vos coméntame al moderado”.

FUENTE  MDZOL.COM

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