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La dictadura de Nicolás Maduro arrecia la censura en Venezuela: ahora va por el control de las redes sociales

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Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, y Luis Díaz, periodista y activista venezolano, dialogaron con Infobae sobre los nuevos pasos que pretende dar el régimen chavista para seguir atentando contra la libertad de expresión
El dictador Nicolás Maduro busca regular y controlar las redes sociales en Venezuela

La dictadura de Nicolás Maduro viene dando señales de nuevos controles que comenzarán a regir en Venezuela para limitar aún más la ya endeble libertad de expresión. No basta con las legislaciones ya existentes. El régimen pretende dar una nueva estocada e incrementar el seguimiento de las redes sociales, que en los últimos años se han convertido en el principal canal al que acuden los venezolanos para informarse, expresarse, e incluso denunciar la dramática situación que atraviesa el país.

Periodistas, activistas, abogados y miembros de la oposición venezolana denuncian que la dictadura lo que busca es, a través de la írrita Asamblea Nacional chavista, darle un marco legal a lo que ya se viene haciendo: detenciones a quienes difunden críticas en redes sociales, acusaciones infundadas y sin pruebas, y amenazas.

El pasado 3 de marzo, el Parlamento aprobó una agenda legislativa que incluía 35 propuestas de ley. Entre ellas se encuentra un proyecto para la reforma parcial de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Resorte), y la creación de la denominada Ley de Ciberespacio.

Semanas después, el 31 de marzo, Freddy Ñáñez, ministro de Comunicación del régimen, avisó que el chavismo podría regular aún más las redes sociales luego de que Facebook suspendiera la cuenta de Maduro por difundir información falsa sobre el coronavirus. “En Venezuela hay instituciones y leyes que no pueden ser violadas por los contratos que haga una empresa. Por eso vamos a elevar a la Asamblea Nacional un proyecto de ley por la actualización que se hará sobre la Ley Resorte”.

La suspensión de la cuenta de Maduro fue sólo una excusa, un motivo más para las ambiciones del régimen. La orden fue dada hace tiempo. De hecho, el pasado 6 de noviembre el dictador hizo pública su intención: “La radio tiene leyes y la gente tiene que cumplirlas. La televisión tiene leyes; inclusive la televisión por cable. La prensa tiene sus leyes. Tiene sus libertades y sus límites. ¿Pero qué límites cumplen esas redes que ya conocemos? Ninguno. Es un tema para la próxima Asamblea Nacional”.

“Ellos ya sin ley cometen aberraciones”, comentó a Infobae el periodista y ciberactivista venezolano Luis Carlos Díaz, quien sufrió en primera persona la persecución y censura del régimen, cuando en 2019 fue detenido por las fuerzas de seguridad luego de informar en sus redes sociales todo lo relacionado al gran apagón que afectó a toda Venezuela en marzo de ese año. Como ha ocurrido a miles de venezolanos, fue acusado por las autoridades de “instigación a delinquir”. La justicia chavista, no obstante, no ha presentado una prueba en su contra.

Estas normas se suman a la controvertida Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, conocida como “Ley contra el Odio”, aprobada en noviembre de 2017 por la inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente (ANC). La misma establece duras penas de 20 años de cárcel, cierre de medios de comunicación, y elevadas multas económicas a medios y empresas, entre otras sanciones.

Luis Carlos Diaz, periodista y ciberactivista venezolano, fue detenido en 2019 por explicar en sus redes sociales cómo actuar ante los apagones que afectaron al país en marzo de ese añoLuis Carlos Diaz, periodista y ciberactivista venezolano, fue detenido en 2019 por explicar en sus redes sociales cómo actuar ante los apagones que afectaron al país en marzo de ese año

“La Ley de odio es una ley ilegítima promulgada por la Asamblea Constituyente, que carece de reconocimiento internacional, es una muy mala copia de leyes de odio de otros países que se han usado para perseguir a disidencias”, explicó Díaz. Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, recordó en diálogo con este medio que la Constitución venezolana “establece que una Asamblea Nacional Constituyente no tiene entre sus mandatos hacer leyes”.

Ambos coincidieron en que esa norma se “aplica de forma discrecional”: “A la gente se la llevan para hacerle preguntas y las acusan de generar odio”, contó Díaz. Además, sostuvo que la persecución no se lleva a cabo a través de una “herramienta o aparato sofisticado”. Se trata de gente que “vende a otros al gobierno”; gente que revisa historias de Facebook, Instagram o WhatsApp, para delatar a otros: “Es gente que quiere escalar en la estructura de poder, de represión”.

La mayoría de los casos nunca llegan a juicio. Los acusados llegan a pasar periodos indefinidos en prisión preventiva, tiempo en el que reciben muy poca -o nula- información sobre la causa. Las liberaciones se dan de forma arbitraria y por mera decisión de las autoridades. “La apertura de un proceso ya es un castigo, aunque no hayas sido condenado. El proceso judicial no avanza, la fiscalía no presenta nada, casi todos dicen que no puedes hablar de tu caso, te inhiben, te establecen un régimen de presentación… Es muy kafkiano el proceso. Es un castigo anticipado por casos que no constituyen delito”, apuntó Correa.

La ley prohíbe toda conducta que promueva “el odio nacional”. Sin embargo, en sus seis páginas y 25 artículos, no especifica qué acciones, declaraciones u otros comportamientos constituyen odio. “Es una justificación para hacer lo que ellos quieran”, consideró tiempo atrás la ex fiscal general del país, Luisa Ortega Díaz, en alusión a los jueces y fiscales afines al chavismo.

La Ley Resorte, por su parte, también forma parte del amplio paquete de legislaciones que limitan la libertad de expresión en Venezuela. Aprobada en diciembre de 2004, su objetivo es establecer la responsabilidad social de los prestadores de los servicios de radio y televisión. En 2010 fue reformada para incluir a los medios electrónicos, lo que Díaz calificó como una “aberración jurídica”.

Correa explicó que la norma “nació pretendidamente para proteger a los niños y adolescentes, pero se terminó utilizando para castigar a medios críticos e independientes, y hasta el día de hoy se sigue usando”: “Se sigue usando la amenaza de su aplicación”. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) juega un papel muy importante en este sentido: “Es un órgano de naturaleza más bien técnica, que ahora se dedica a administrar contenido. Entonces mandan exhortos a las emisoras, y a veces las emisoras sacan el programa en cuestión u otras veces se inhiben de tratar ciertos temas… (…) Por ejemplo, Infobae está bloqueado en Venezuela, pero eso no tiene ningún procedimiento. Es sencillamente una instrucción de Conatel a los proveedores de internet, y ellos eliminan esa dirección IP. Pero ahí no hay ningún procedimiento administrativo, ningún proceso judicial, nadie ha podido apelar. Simplemente se bloquea y ya… eso ocurre con muchos portales”, detalló el abogado y activista venezolano.

A este amplio abanico de leyes se puede llegar a incluir la Ley del Ciberespacio que, según adelantó el presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez, podría ser aprobada en el curso de este año. Al respecto, Ñáñez dijo que las normas actuales quedaron desactualizadas, por ejemplo, en “la soberanía del espacio aéreo”, pues las redes funcionan “por el ciberespacio” y, por tanto, “usan el espectro público para posicionar las reglas de su corporación”.

“Ya es una metástasis”, opinó Díaz sobre esta acumulación de normas, cuyo único fin es silenciar a los venezolanos. Sobre la Ley de Ciberespacio, explicó que hasta el momento “no hay nada”, ni siquiera “un borrador”.

“No tengo muy claro el objetivo de estas normas porque ya se están aplicando muchos instrumentos de manera restrictiva. Incluso ellos utilizan intensamente las redes sociales. Tienen ejércitos de trolls, gente que se dedica a posicionar etiquetas en Twitter. ¿Entonces van a bloquear Twitter? Lo mismo WhatsApp, que ellos lo usan intensamente para coordinar sus distintos proyectos, programas… Tienen ahí un problema que no es de fácil solución. Porque si bloquean Twitter, por ejemplo, se bloquean a ellos también”, añadió Correa.

Jorge Rodriguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, anunció que la Ley de Ciberespacio podría ser aprobada este año por el Parlamento (REUTERS/Manaure Quintero)Jorge Rodriguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, anunció que la Ley de Ciberespacio podría ser aprobada este año por el Parlamento (REUTERS/Manaure Quintero)

Según el director de Espacio Público, la intención de la dictadura es “generar más miedo, tratar de tener más herramientas para controlar y exigir cosas”: “En algunas ocasiones se sienten desprovistos con algunas de las herramientas en relación a las plataformas. Pero dependen de las plataformas. En alguna ocasión pensaron en crear plataformas propias, pero nada de eso ocurrió”.

Esta semana la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció que el uso de la Ley Resorte en Venezuela “regula el espectro radioeléctrico de manera discrecional y punitiva”, lo que la convierte en “un instrumento para silenciar la radio”: “Las estaciones de radio que todavía existen están autocensuradas por el terror que genera esta ley Resorte”. Según datos del organismo, al menos ocho estaciones han sido sacadas del aire en los últimos meses.

La SIP indicó que en el país caribeño hay “una dictadura implacable” que considera al periodismo independiente como un enemigo permanente: “La situación de la libertad de expresión sigue en el mismo nivel crítico de los últimos años”.

En su último informe, el organismo internacional sostuvo que “la mayoría de los medios que difunden informaciones críticas han migrado a internet”. Esto, pese a los bloqueos de páginas web que realiza el régimen “a través de las compañías telefónicas”.

Además, denunció que a “muchos periodistas se les han iniciado investigaciones penales ordenadas por jerarcas del Gobierno con la finalidad de silenciarlos e intimidarlos”. “En la calle, la intimidación a los periodistas es una constante permanente. Son incontables los casos de amenazas, robo de equipos, mini secuestros, agresiones físicas por parte de los distintos órganos represivos del Estado, así como de parte de colectivos, grupos paramilitares armados, protegidos y empleados por el Gobierno”.

Mientras la dictadura acusa a simples ciudadanos de generar “odio”, para la SIP son “los personeros del Gobierno” los que utilizan los medios audiovisuales “para generar odio contra los periodistas”.

Para la SIP, la dictadura venezolana ve a los medios independientes como un "enemigo permanente"Para la SIP, la dictadura venezolana ve a los medios independientes como un “enemigo permanente”

Persecución y censura

Son innumerables los casos de censura, intimidación y restricciones que han sufrido los venezolanos en los últimos tiempos. Persecución que se acentuó desde el inicio de la pandemia. “Al principio de la pandemia hubo un incremento de los detenidos vinculado al uso de las redes sociales y mecanismos de mensajería, como WhatsApp. Hubo un aumento de la persecución criminal por el ejercicio de la libertad de expresión, primero con temas vinculados al covid, y después fueron temas más vinculados a casos de corrupción con la gasolina, denuncias sobre situación de hospitales, por eso hay varios médicos perseguidos”, comentó Correa.

Díaz recordó la persecución y posterior detención que sufrió el año pasado el periodista Darvinson Rojas por publicar en sus redes sociales cifras del coronavirus correspondientes al estado Miranda. “Unos días después llegó las FAES, le dijeron que habían reportado un caso de coronavirus en ese domicilio. La familia no abrió la puerta, entonces la rompieron, los golpearon y se los llevaron presos. Después de unas horas a los padres los liberaron, y a Darvinson lo dejaron dos semanas preso. Lo acusaban de promover el odio”.

Casos como esos, se cuentan de a cientos.

La dictadura de Maduro ya no sólo persigue y detiene arbitrariamente a periodistas independientes, sino también lo hace con ciudadanos que critican al régimen en redes socialesLa dictadura de Maduro ya no sólo persigue y detiene arbitrariamente a periodistas independientes, sino también lo hace con ciudadanos que critican al régimen en redes sociales

De acuerdo a datos de la ONG Espacio Público, sólo en el pasado mes de febrero se produjeron en el país 38 violaciones a la libertad de expresión en 19 casos distintos.

Entre ellos se destaca el ocurrido el 10 de ese mes, cuando el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, instó al Ministerio Público (MP) a abrir una investigación contra el portal de noticias Efecto Cocuyo. El poderoso funcionario chavista, sancionado por narcotráfico, amenazó a ese medio por informar sobre un artículo publicado por la revista colombiana Semana sobre la presencia de líderes de un grupo disidente de las FARC en territorio venezolano.

La SIP alertó que también continúa ” la persecución contra corresponsales extranjeros” en Venezuela.

En las últimas semanas, dos casos han sido denunciados por Espacio Público. Un usuario de Tiktok fue arrestado por criticar a un cantante afín al chavismo, mientras que la escritora Milagros Mata Gil fue detenida junto a su marido, el poeta Juan Manuel Muñoz, por, supuestamente, difundir un artículo crítico contra el fiscal general de la dictadura, Tarek William Saab, precisamente unos de los arquitectos de la Ley del Odio.

Estos casos muestran cómo estas leyes -ilegales, controvertidas y poco entendidas- se están utilizando cada vez más para encarcelar, amenazar o intimidar a quienes se atreven a criticar a la dictadura.

FUENTE : INFOBAE

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EL RECUERDO DE LA PERIODISTA MARPLATENSE QUE VIVIO EL HORROR DEL 11-S

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Las sirenas, las corridas, las personas cubiertas de polvo. Pero sobre todo el olor. Un olor a humo constante, dulce, muy fuerte, que lo impregnaba todo. Ésos son los primeros recuerdos que se le vienen a la mente a Patricia Muñoz, periodista marplatense radicada hace 28 años en Estados Unidos que el 11 de septiembre de 2001 trabajaba a medio kilómetro del World Trade Center (WTC), en el momento en que dos aviones secuestrados por terroristas identificados con Al Qaeda impactaban en las Torres Gemelas de Nueva York.

“A los 6 meses volví a ese lugar y todavía se sentía ese olor en el aire; necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, dice en una entrevista con LA CAPITAL.

“Ese martes era un día hermoso, esa semana habían comenzado las clases –reconstruye-. Mi jefe era chileno así que estábamos hablando de que en Argentina se celebraba el ‘Día del Maestro’ y que en Chile era el aniversario del atentado contra Salvador Allende”.

Patricia -que tenía 35 años- traducía y redactaba noticias financieras en español para la compañía Dow Jones desde una oficina ubicada en el Harborside Financial Center –una extensión del WTC del otro lado del Río Hudson-, a 15 minutos de las Torres en tren y media hora de a pie.

A las 8.46, mientras elaboraba el comentario de preapertura de los mercados, escuchó el estruendo de un golpe y, desde un ventanal que daba al World Trade Center, vio salir humo de la Torre Norte.

Pensó que se trataba sólo de un incendio.

“Una de las premisas en Dow Jones es que para que algo sea noticia tiene que ‘mover los mercados’. Mi jefe pensó que esto no los movería, así que cada uno siguió con lo que estaba haciendo”, repasa.

Pocos minutos después llegó el segundo sacudón.

Entonces vio el avión: era el vuelo 175 de United Airlines con destino a Los Ángeles comandado por cinco miembros de Al Qaeda que, a más de 800 kilómetros por hora, se metía de lleno en la Torre Sur, dejando en claro que se trataba de un atentado.

“El polvo del aire se quedaba pegado en la nariz”

Imposible imaginar en ese primer instante la magnitud de lo que estaba pasando, difícil pensar que se trataba del peor ataque terrorista hacia Estados Unidos, un suceso que, a poco de iniciado el siglo XXI, marcaría a fuego la historia mundial.

Luego se supo que los aviones secuestrados fueron 4 y que, además de las Torres Gemelas, impactaron en el Pentágono de Washington y en un campo de Pensilvania, dejando un total de 2.977 muertos y más de 25 mil heridos.

“Estábamos en New York”, dice Patricia. “Y siempre pasa algo en New York. Dos días antes teníamos a un francés colgado de la Estatua de la Libertad con un paracaídas”, recuerda.

Por eso -asegura- “tardamos un poco en caer. Creo que el humo estuvo por mucho tiempo y lo tapó todo; el día que se fue y quedó el agujero donde estaban las Torres nos dimos cuenta de que ahí había algo enorme”.

Lo que siguió después es conocido.

“Nos evacuaron a todos. La calle era un caos total, un descontrol de sirenas, había gente llena de polvo y el polvo del aire se te quedaba pegado en la nariz”, recapitula.
Y agrega que “durante semanas tuvimos ese olor a humo constante, como dulce, muy raro. Y las luces… ya en la ruta se veían los reflectores porque los rescatistas estaban toda la noche buscando cuerpos”.

“Necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, sostiene la periodista marplatense.
“A los 6 meses volví al lugar y todavía se sentía ese olor en el aire”, remarca.

“Todo el mundo se vio afectado de alguna manera”

Ese 11 de septiembre el mundo siguió la caída de las Torres a través de las pantallas de TV, decenas de personas fotografiaron o filmaron diferentes secuencias y aún hoy sigue apareciendo material inédito con registros del momento.

Patricia cuenta que “nosotros teníamos celulares pero nadie tenía conexión porque las antenas estaban en el World Trade Center, así que cuando me pude comunicar con mi marido ya había sacado a las chicas (que tenían 2 y 5 años) de la escuela y mi vieja ya había llamado, desesperada”.

También se acuerda de que recién pudo regresar a su casa a la medianoche, cuando despejaron las rutas.
“Tuve que devolver varios llamados y, al día siguiente, volver a mi lugar de trabajo”, revive.

El ventanal de su oficina por el que vio el ataque quedó cerrado porque a muchas personas les producía dolor evocar esa imagen.

“Todo el mundo quedó afectado de alguna manera”, considera.

“Yo vivo en un pueblo muy chiquito, en Old Bridge. Allí perdimos a 8 personas y hay pueblos que perdieron a muchísima gente”, acota.

“El miedo duró poco”

Dos décadas después, Muñoz describe las impresiones que le dejó el atentado.

“Tuve la sensación de que esto iba a cambiar la historia de Estados Unidos, y realmente así fue”, resalta.

Y analiza que “acá había una sensación de que todo lo malo que pasaba, pasaba afuera, entonces fue duro para mucha gente entender que no estaban tan seguros acá, que no era tan fácil aislarse del mundo y protegerse”.

La periodista, que actualmente trabaja en la Universidad estatal Rutgers de New Jersey, destaca en ese sentido que lo que más afectó a la sociedad estadounidense fue la pérdida del sentimiento de seguridad.
Yo siempre cuento que vengo de un país en el que la gente está acostumbrada a que las cosas salgan mal, y que por eso tiene un plan B, C, D y E. Pero acá creen que todo va a salir bien todo el tiempo”, dice, y explica que “luego vi que el miedo duró poco porque había que salir adelante, había que levantar el país, algo muy propio del orgullo norteamericano”.

“En ese momento –recuerda- el presidente George Bush dijo: ‘todo el mundo al shopping a gastar plata porque es la única manera en que saldremos adelante. Si todos se encierran en sus casas con miedo y dejan de comprar, esto se paraliza y ganan ellos’”.

“Ése fue el mensaje”, concluye.

El debate a 20 años

A 20 años del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono, cada decisión vinculada a conmemorar el 11 de septiembre es puesta a consulta y debate social.

“Cada cosa pequeña que se hace era y es una conversación, es todo muy sensible”, dice Patricia Muñoz desde Nueva York.

En ese marco recuerda que, después del 11-S, “estuvimos una semana en la que lo único que mostraba la televisión durante las 24 horas eran las Torres cayendo. Al año se dejaron de mostrar, incluso se borraron de las películas, y a los 5 años se volvió a hablar nuevamente del tema”.

“Al mismo tiempo se empezó a debatir qué iba a pasar en New York, si se haría un cementerio, un Memorial, cómo se iba a conservar…”, relata a LA CAPITAL.

Y explica que “hace 10 años se decidió que se terminaba la recordación del 9/11 y que, en cambio, se empezaba a enseñar el 9/11 en las escuelas porque ya los chicos que entraban no lo habían vivido”.

En este aniversario volverán a brillar las luces: se trata de dos haces de luz azul que simulan a las Torres Gemelas.

“Con el tema del Covid viene todo más controlado, pero sí los familiares van a leer los nombres de las personas fallecidas, lo cual ya la convierte en una ceremonia de casi 3 horas”, cuenta Patricia.

Y destaca que “todavía hay gente en New York que ese día no va a trabajar, que se toma el día de forma especial”.

FUENTE: Nota de la periodista Luciana Mateo, protagonista de la historia para La Capital.

 

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FUNCIONARIOS DE SANIDAD SUSPENDEN EL PARTIDO BRASIL – ARGENTINA ENTRANDO AL CAMPO DE JUEGO. LA SELECCION RUMBO AL AEROPUERTO

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Lo ocurrido en el partido por las eliminatorias del mundial Qatar 2022 entre Argentina y Brasil sirve para entender definitivamente que el futbol no está por encima de las leyes.

Hace muchos años que los organismos que rigen el fútbol mundial pretenden colocarse por encima de las leyes de los países, como si FIFA, CONMEBOL, UEFA, CONCACAF o las ligas locales -en nuestro caso la AFA– fuesen estados supranacionales que se rigen por sus propias normas y con  criterio de soberanía jurídica.

Nada más lejos de la realidad y nada tan propio de un actividad comandada por personas que hacen de la moral pública, el respeto institucional y el cumplimiento de las leyes un festín de burlas e incumplimientos que solo el fanatismo de los seguidores del fútbol -que convierte en irracionales a los seres humanos a la hora de expresar amor a sus colores- puede terminar por ocultar o soslayar.

Si a ello le sumamos un periodismo inculto e incapaz de enhebrar un pensamiento que no pase por la genuflexión a los ídolos de turno y la falta de voluntad de aprender, estudiar y tratar de tener una mirada un poco menos epitelial que la de los barrabravas, tendremos un cóctel explosivo que terminará dejando el amargo sabor de la soberbia, la brutalidad y la confusión mental.

Un periodismo que clamaba que las autoridades brasileñas «debieron avisar antes» como si la publicidad de las leyes no fuese, en el mundo entero, «aviso» suficiente de la obligatoriedad de cumplirlas. O como, en el paroxismo de la estupidez y la incultura, afirman en TyC Sports que «el gobierno de Brasil se permitió pasar por arriba de normas dictadas por la CONMEBOL» (sic).

Solo así puede entenderse que, pese a la intimación del estado soberano del Brasil, acerca de la obligatoriedad por parte de cuatro jugadores argentinos de cumplir con una cuarentena fijada por un decreto presidencial, las autoridades de la AFA y de la CONMEBOL hayan resuelto que una decisión de ambas organizaciones podía pasar por encima del ordenamiento legal del país anfitrión.

La Confederación Brasilera de Fútbol supo ser más prudente: los jugadores de su seleccionado que pertenecen a clubes del Reino Unido no fueron convocados por Tite para evitar que a ellos les ocurriese lo que terminó aconteciendo con los argentinos. No todos son tan burros ni todos tan soberbios…

Y así, mientras el mundillo argentino perorateaba dentro y fuera de la cancha hablando de injusticias, confundiendo asociaciones futboleras con estados constitucionales y soberanos, haciendo un guiso en el que un comunicado de la CONMEBOL se cocinaba con el mismo hervor que una ley brasilera y pretendían «análisis finos» frente a una torpe violación de parte de la delegación argentina de una disposición legal clara y pública del estado brasilero, que terminó en este verdadero papelón.

Y aunque sea antipático decirlo -es sabido que no hay nada que enfurezca más a un argentino que una verdad que no le conviene- si se respetan los reglamentos vigentes nuestro seleccionado perderá los puntos ya que abandonó el campo de juego, cosa que los brasileros se cuidaron mucho de hacer, y ello es lo que fijan las normas internacionales.

Para la FIFA si un partido se abandona antes del medio tiempo, el partido se volverá a jugar, a menos que, en opinión del árbitro, uno o ambos equipos participantes hayan provocado el abandono del partido. 

¿Alguien puede creer que la continuidad del team brasilero en la cancha no esté vinculada a un claro consejo legal de su dirigencia para no abandonar el campo, y por consiguiente el partido, habilitando la posibilidad de seguir el encuentro en otra fecha?. Los únicos que se fueron, y por lo tanto abandonaron, son los nuestros.

Pero ese ya es otro tema y se verá que es lo que ocurre. Por ahora lo importante es que entendamos de una vez por todas que el fútbol no está por encima de la ley, que sus organizaciones pueden ser multinacionales pero no están por sobre los estados y que ya es hora que cosas como la compraventa de seres humanos, la prohibición de que los clubes federados recurran a las leyes nacionales cuando ven afectados sus derechos y la organización de acontecimientos internacionales no son parte de un mundo propio y mucho menos que de una visión caprichosa del estado de derecho. Fuente: Adrian Freijo para Libre Expresion.

 

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ORGULLO DE PLATA MARPLATENSE

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En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.
Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.
3 de septiembre de 2021

Matías De Andrade se metió en la historia grande de los Juegos Paralímpicos.

En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.


Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.

Es doble medallista en campeonatos Mundiales de paranatación: plata en México 2017 y bronce en Londres 2019, y además finalista en Montreal 2013 y Glasgow 2015.

Y tiene tres participaciones en Juegos Paralímpicos con un 12° puesto en Londres 2012, la 7ma colocación para el diploma en Río 2016 y ahora la medalla de plata en Tokio 2020. El Atlantico

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