Connect with us

Opinión

La grieta no existe

Published

on

No hay una mayoría de argentinos que quiera superar la división y elegir un presidente inocuo que no tome posición clara frente a la disyuntiva que vive el país. por Jaime Duran Barba Frente a frente. Casi el 80 por ciento de los votantes vota por una de las dos figuras de las fórmulas principales.

Peronista, sí; totalitario, no Dos proyectos para octubre El capitalismo se impuso en casi todos los países, con excepción de unos pocos escombros que flotan en el mar de los sargazos: Zimbabwe y Corea del Norte. Mezclado con una política autoritaria llevó a varios países comunistas, como China y Vietnam, a un gran desarrollo económico, mientras entró en crisis la democracia representativa a la que se lo asoció por muchos años. Rechazo y disconformidad. La sociedad surgida de la revolución de las comunicaciones provocó  un rechazo masivo de las instituciones y partidos tradicionales, y volaron en pedazos muchas ideas que organizaban a sus élites.

En algunos países de América Latina esto se expresó a través de populismos autoritarios con elementos mágicos que se autodenominaron socialismo del siglo XXI. Aunque carecen de consistencia teórica, estos movimientos expresan la disconformidad de amplios grupos ciudadanos anómicos, que quisieran seguir viviendo la fiesta de los altos precios de las materias primas en sociedades prebendarias que se volvieron inviables en un mundo que tiende a unificarse bajo las normas de la ética protestante. Maduro, Correa, Ortega, Cristina, mantienen un discurso anticuado.

Quisieran militar en la Tercera Posición de Tito, Nasser y Nehru, aunque no entiendan lo que significó durante la Guerra Fría. No se enteran de que una tercera posición es imposible cuando desapareció la segunda. Encabezan movimientos luditas que temen a la tecnología y la globalización y quisieran volver hacia atrás para restaurar países encerrados en sí mismos, aislados del pecado del progreso. Invocan a Marx pero su inspiración está en Ned Ludd. Se olvidan de la gente.

En Argentina algunas miembros de las élites creyeron en una grieta que cavó Cristina durante su gobierno y que se profundizó para evitar que llegara un gobierno prolijo, en el que se robe con códigos, se establezca un monto del saqueo que no rebase medio producto interno bruto y se escupa a los periodistas de oposición alternativamente, solo en pequeños grupos.

Esa tercera posición podía tener la ventajita de ser presidida por un ex ministro K con buenas relaciones con algunos medios de comunicación, peleado con los K, pero no tanto. Creían que el Gobierno quería ganar las elecciones a una Cristina que tenía un techo inamovible. Suponían que la existencia de un partido de oposición “civilizado” podía garantizar una democracia estable en la que el enfrentamiento de parecidos aleje para siempre la amenaza del populismo totalitario. Esos análisis no tomaban en cuenta que la gente existe, opina, construye realidades, vota, elige autoridades. Se independiza cada día mas de las élites de todo tipo.

La idea de que existe un pueblo manipulable y que para llegar a la presidencia  basta con tener plata y hacer marketing es disparatada. Existe una sociedad compleja, compuesta por grupos de personas que viven  transformaciones técnicas y científicas que alteran la forma en que se relacionan entre ellas, y también sus valores, sus creencias. Los procesos políticos no se explican porque alguien  ingenioso lee una lista de propuestas o un discurso. Cristina Fernández no es una señora que excava zanjas en el jardín, ni Mauricio Macri alguien que las profundiza para que logren competir otros candidatos que no representan a nada. No existe una mayoría de argentinos que quiere superar la grieta para elegir un presidente inocuo que no tome posición clara frente a la disyuntiva que vive el país.

Si eso fuese cierto, no se explicaría por qué se da una polarización inédita en la que casi el 80% de los votantes vota por uno de los dos candidatos principales y no es imposible que la elección se resuelva en una vuelta. La opción es entre mantener vigentes las instituciones y la democracia, o el populismo. Algo profundo. La gente percibe la política de manera más objetiva  que algunas élites. Sabe que lo que está en juego es algo más profundo que las contradicciones usuales de la democracia.

Lo que se discute es la permanencia de las instituciones y libertades sin las cuales el país tendrá que romper las alianzas que se han construido en los tres últimos años y volver al eje Teherán-La Habana-Caracas. En Argentina el kirchnerismo es un movimiento político que hunde sus raíces en el peronismo pero es distinto. Cristina Fernández es una dirigente que expresa una posición política profunda. Lo dijimos a lo largo de una década en esta columna, más allá de quién estuviera en el gobierno.

En las dos ocasiones en que fue candidata a la presidencia de la Nación ganó en primer vuelta con un poco más del 45% en 2007, y con el 54% en 2011, siendo superada solo por Perón, que obtuvo el  53% en 1946 y el 62% en 1952. Nadie puso en cuestión su liderazgo cuando su candidato Daniel Scioli obtuvo el primer lugar en la primera vuelta electoral con 37% de los votos frente al 34% de Mauricio Macri. En la segunda vuelta Mauricio obtuvo el 51% de los votos y Scioli el 49%.

El 2017 Cristina sacó el 37% de votos en la provincia de Buenos Sures frente a Esteban Bullrich de Cambiemos que obtuvo el 41%.  En la provincia de Buenos Aires ha obtenido en las encuestas, durante los cuatro años, entre 37% y 40%, más allá de las causas y los avatares de la política que hicieron pensar a algunos equivocadamente  que estaba liquidada.

A lo largo que una década los números de Cristina han sido de los más sólidos entre los políticos argentinos. El Gobierno habría sido bastante torpe si creía que era la candidata más fácil de derrotar en las elecciones. Macri ha demostrado que no lo es cuando ganó todas las elecciones que afrontó en los últimos 15 años. Alternativa. El otro candidato que atrae a un porcentaje enorme de votantes es Mauricio Macri, que construyó a lo largo de muchos años una alternativa coherente al autoritarismo populista y supo expresar a la nueva política porque se involucró en esto cuando ya había llegado el siglo XXI, y no sufrió las experiencias que nos marcaron a quienes vivimos la Guerra Fría.

Hace un año, Santiago Nieto pronunció una conferencia en Washington sobre la génesis del macrismo en la que fue sorprendente escuchar la coherencia de Macri y su grupo a lo largo de 15 años. No es extraño que en este momento, la gran mayoría de electores opte entre la alternativa de mantener vigentes las instituciones y la democracia o el populismo.

En Venezuela los líderes de la oposición al gobierno chavista no lograron construir una alternativa. Dispersos en una constelación de grupos personalistas sin arraigo en la gente, dieron espacio para que Juan Guaidó se instale como presidente proclamado por la Asamblea Nacional, pero sin la fuerza suficiente para reemplazar finalmente la cleptocracia de Maduro. En Nicaragua la dictadura sandinista tampoco tiene alternativa. Los paramilitares de ambos países siguen asesinando a cientos de estudiantes y civiles inocentes mientras mantienen a sus gobiernos por la fuerza. En Ecuador tampoco se construyó una alternativa al correísmo que reaparece en medio de una desordenada persecución de sus adversarios.

La única posibilidad de que no vuelva Correa es que Jaime Nebot pueda formar un frente con ideas nuevas.  Están en todo caso como Macri en 2005. Panorama. Esas son las alternativas en la mente de los electores argentinos: Mauricio o Cristina. Alberto Fernández no existe políticamente, es menos conocido que Aníbal Fernández, quien fue candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

En todo caso, en un grupo tan endogámico en que si ganan, la madre será al menos presidente del Senado, el hijo presidente de la Cámara de Diputados y la tía jefe de Gabinete de cualquier  presidente, la gente cree que “los Fernández” deben ser primos, parientes o algo así, pero no hay duda de que hay una jefa: Cristina. Frente a estas dos posibilidades de fondo, no hay lugar para una tercera alternativa con posibilidades de poder.

Hay candidatos que defienden ideas, cosa propia de la democracia, que en muchos casos puede ser germen de un futuro. También es una venta de garaje como las que se organizan en Estados Unidos cuando alguien se cambia de casa y amontona muebles viejos sin sentido ni razón: una mecedora sin brazos, un carrito sin ruedas, un sindicalista que quiere que su mujer sea diputada y otros comedidos que pasaban por allí. Es poco realista suponer que la gente respaldará esta alternativa cuando está en juego la supervivencia de la democracia.   * Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino.

(Fuente www.perfil.com).

 

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Local

EMERGENCIA EN SEGURIDAD: ULTIMO MANOTAZO DEL FDT LOCAL

Published

on

El bloque del Frente de Todos local demuestra no haber recibido el mensaje de la gente e insiste con todos los vicios que terminaron poniéndolo de espaldas a la sociedad.



Cualquier camino lleva al Frente de Todos local a la titánica tarea de conseguir apoyos electorales. Tal vez si cambiara su neurótica intención de trabar al gobierno por una actitud que los marplatenses lograsen percibir como positiva la suerte no le sería tan esquiva.

Pero no…los ediles kirchneristas parecen no entender el duro mensaje que los marplatenses y batanenses les dieron en las urnas.

Tras un largo año de entorpecer la acción de gobierno del intendente Montenegro, en un escenario que más que nunca antes en la historia lugareña hubiese requerido de grandeza y capacidad de acompañamiento, la paliza electoral solo sirvió para agudizar las peleas internas, disparar las posiciones más extremas y pretender que los vecinos de General Pueyrredón no entienden nada y por lo tanto no merecen ser escuchados.

Tan mal anda la seguridad en el país que el presidente de su partido, aunque la mayoría de ellos se niegue a reconocerlo y crean que la política comienza y termina con Cristina Kirchner, debió cambiar a su ministra de Seguridad por un hombre ducho en los teje y manejes de la política, con visiones sesgadas sobre la relación estado-delito y al que sin embargo los progresistas seguidores locales recibieron con un «silenzo stampa» digno del perro que esconde el rabo y mira hacia otro lado a sabiendas de que el jarrón que yace hecho añicos en el piso fue empujado por él mientras jugaba.

Hace apenas una semana todo lo que venía de afuera del distrito como política de seguridad era un ejemplo a seguir. ¿Ahora que todo voló por los aires y está al frente del área Aníbal, el compadrito irredento, todo es lo mismo?.

¿O, como ocurre con las barras de la esquina en los barrios, el haber sumado a Nicolás Lauría y Alejandro Carrancio, los que un día comprendieron que nada era como ellos imaginaban y tomaron el atajo, los empuja a tratar de imponer una mayoría que, quedó en claro, nada tiene que ver con las expectativas y el deseo de la comunidad?

¿En serio creen que la ciudadanía no se da cuenta de nada?…

Empecinados en sacar una ordenanza que declare la emergencia en materia de seguridad -con el único interés de machacar acerca de «la falta de política pública municipal en materia de seguridad”– se niegan a siquiera debatir cambios propuestos por el oficialismo e insisten en poner en boca del secretario del área la afirmación falsa de que es fundamental tener la emergencia, aún cuando el propio Horacio García aclaró hasta el cansancio que su afirmación se refería solo a lo administrativo por la necesidad de acelerar los mecanismos de compra de insumos y bienes necesarios para su tarea.

Ya en su momento LIBRE EXPRESIÓN advirtió sobre estas dos cuestiones: la mala fe del bloque del Frente de Todos y la inexperiencia del funcionario municipal en cuestiones políticas, lo que lo lleva en reiteradas ocasiones a hablar sin medir el uso tergiversado que una oposición que solo sabe entorpecer podía hacer de sus palabras (Ver: Fuegos de artificio que ponen la inseguridad en modo campaña). Aquella distracción semántica en su visita a la comisión en el Concejo se vuelve ahora caballito de batalla de quienes buscan poner contra la pared al gobierno municipal.

Y en este país patas para arriba se da la paradoja de que, en nombre del progresismo kirchnerista tan amigo de largos discursos y parrafadas cuando de hablar sobre derechos humanos y de minorías se trata, dos cultores de la mano dura como Sergio Berni y Aníbal Fernández, uno por definición y profesión y el otro por sus innegables contactos con el lumpen del delito, lo que lo lleva a manejar una red de informantes y marginales a los que a cambio de prebendas y concesiones se les permite vivir en los límites de la marginalidad legal, conducen las políticas de seguridad de las jurisdicciones de ese signo mientras en General Pueyrredón lo hace un técnico desapasionado, amigo del diálogo y las estadísticas.

El uso de una cuestión tan delicada en beneficio de posiciones electorales demuestra la falta de empatía con la sociedad. Quien así actúa solo busca el poder como objetivo final de todos sus actos.

Y la gente siempre se da cuenta. ¿O no fue suficiente con el aviso del 12 de setiembre?.

A veces los que se creen más vivos no dan abasto con su gilada…


Nota del periodista Adrian Freijo para Libre Expresion


canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.
Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.
Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Opinión

UNA ERA DE LOCURA TOTAL: LAS REPERCUSIONES DE LAS PASO

Published

on

A la derrota brutal sufrida en las PASO por el Frente de Todos en todo el país, se le sumó la blitz de la vice presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner con una carta incendiaria que volteó a medio gobierno.

Esta semana se expuso como nunca la brutalidad de los actores de las tribus justicialistas, un remedo de ideologías en contraste que unen en un mismo cartabón a los conservadores populistas de las provincias, que son en la práctica los herederos del conservadurismo responsable del “fraude patriótico” de la “década infame” del ’30, con izquierdistas urbanos preocupados por el patriarcado, la libertad de consumo de drogas, o la legalización del aborto.

Quien condensa estas carnestolendas es Cristina Fernández. Tan enojada está la vice presidenta, que eliminó de su cuenta de Twitter su apellido paterno, y dejó sólo el «Kirchner». La carta de quien se siente la dueña del poder a su «presidente designado», es tremenda. Le exige que respete su determinación de ungirlo al cargo de presidente de la nación argentina y que actúe según sus deseos. Luego de amagar con ser él mismo y darle carnadura a la investidura presidencial, Alberto Fernández se allano por completo a sus demandas.

Las exigencias de Cristina son la consecuencia de lo inexorable de los hechos: Alberto Fernández no es un líder. Es un peón en un juego, y en ese juego, él, está en default. No pudo articular la caída de los juicios que pesan sobre Cristina y la conectan al latrocinio perpetrado entre 2002 y 2015 en el que millones fueron robados del erario público. La ciada electoral asumida por el resultado de las PASO es tan grande, que el animal político de olfato más sensible, “la justicia”, ya inició la movida para proceder en causas que están inmovilizadas desde 2019.

En un fallo del viernes 17 de Septiembre, los jueces Farah y Llorens le ordenaron al juez de primera instancia Sebastián Casanello que reviera la situación procesal de Cristina Fernández en la causa conocida como «La ruta del dinero K». Es la primera definición y, de cara a noviembre, ese avispero judicial se va a tornar cada vez más intenso.

En tanto, las definiciones del presidente en el armado del nuevo gabinete con Juan Manzur y Aníbal Fernández sólo aportan mayor negatividad a un gobierno que, con dos años aún por delante, está liquidado políticamente.

A como dé lugar, el fin de esta etapa marca, claramente, el fin de una era. Se terminó el mito de la invencibilidad del PJ unido y la idea peregrina contra todo dato cierto de que, sin el peronismo, no se puede gobernar. Un párrafo para la enorme derrota del gobernador Axel Kicillof: liquidó todo su capital político en sus discursos diletantes y sus torpezas ideológicas.

Sin embargo, la madre de todas las batallas no es en Buenos Aires. Es en las seis provincias que renuevan sus bancas al Senado. Por primera vez desde 1983, el PJ perdería el control de la cámara alta. Esa es la madre de todas las batallas. Fuente: Noticias y Protagonistas

 

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Opinión

EL SACUDÓN DE LAS PASO QUE DEJÓ LAS FORMAS DE LADO E IMPACTÓ DE LLENO EN EL GABINETE

Published

on

El desaire de las urnas al Gobierno. Los errores de percepción que quedaron al desnudo. Los cambios de protagonistas y de políticas que se vienen. Un debate que jugó al límite para encarrilar las políticas oficiales.

Mucho nervio, mucho enojo o festejo, muchos memes, anochecer de un día agitado diría el ausente John Lennon. El Frente de Todos acusó fuerte el desaire de las urnas, a todo el mundo le salió el DT argentino y hubo los que maldijeron el voto castigo y se multiplicaron los falsos “yo lo dije”, hubo la carta de Cristina Fernández de Kirchner y el malestar del presidente Alberto Fernández y un desenlace con cambios en el gabinete, con un perfil de experiencia en la gestión, como el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, o Aníbal Fernández en Seguridad, Daniel Filmus en Ciencia y Técnica y Julián Domínguez en Agricultura. Es difícil saber si tanto ajetreo podrá cambiar el resultado de las PASO, pero sí es seguro que sin reacción, no había cambios.

El Gobierno busca proyectar la idea de mensaje recibido, que seguramente tendrá que completarse con el anuncio de medidas en el plano de la economía. Los cambios no tocaron al equipo económico que deberá diseñar esas medidas. Casi todos los nuevos ministros colaboraron en esas funciones en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner –al igual que el mismo Alberto Fernández–, aunque la mayoría de ellos no son orgánicos de ninguna de las corrientes más kirchneristas del peronismo.

El mensaje de las urnas en las PASO empezó así a ser traducido en cambios y propuestas. Hubo millones de personas que en 2019 votaron al Frente de Todos y que en las PASO no fueron a votar o eligieron otras boletas. Esa diferencia ominosa implicó un mensaje que fue dimensionado en forma distinta por la vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente Alberto Fernández y escaló en una polémica que puso en vilo a todo el oficialismo.

La reacción de ambos demostró que coincidieron en el sentido del mensaje de las urnas, pero no en su urgencia y muchos criticaron las formas como se planteó la polémica.

Se advirtió desde el comienzo el impacto de la pandemia en el plano sanitario y en consecuencia se promovieron acciones especiales, casi épicas, con la creación de miles camas, la construcción de hospitales y con el esfuerzo de los trabajadores de la salud, en cuarentenas y aislamientos, en la provisión de vacunas en el plano mundial contra viento y marea, y en montar un enorme y eficaz operativo de vacunación.

Resulta paradójico que se advirtiera la dimensión en el plano de la salud, pero que no se viera cómo estaba afectando la economía doméstica de la mayoría de los ciudadanos, sumidos muchos de ellos en estado de emergencia. Comerciantes, profesionales y trabajadores vivieron estos meses en una economía de guerra. Y la reactivación que ha comenzado no llega a todos los que fueron afectados, muchos de los cuales ya venían en baja desde el gobierno macrista.

El IFE y las ATP implicaron un enorme esfuerzo financiero y, si bien sirvieron como paliativo, se cortaron antes de que comenzara la reactivación.

La conciencia de la dimensión de la tragedia sanitaria movilizó una campaña de salud extraordinaria, muy superior a una estrategia para situaciones normales y fue bien percibida por la sociedad, a pesar de las dificultades que generó. No hubo esa misma visión para atenuar el impacto destructivo en otros planos de la vida que fueron afectados por la pandemia.

Hubo lecturas sobre el resultado electoral que se tranquilizaban con la excusa de que los votantes del Frente de Todos no habían asistido a los comicios porque no se definía nada en la interna de esa fuerza. Es probable que haya sido una de las causas de esa inasistencia. Pero confiarse en esa sola variable implicaba no ver las otras causas que desmotivaron a los votantes.

El resultado de las PASO puso en evidencia ese error de percepción y lo hizo con cantidades que son inapelables. La magnitud de las cifras de las PASO es una medida de la gravedad de lo que se reclama. Resulta obvio que el impacto de ese resultado tomaría la forma tumultuosa que irritó a muchos. No son situaciones normales. La pandemia disloca lo normal porque genera situaciones drásticas con más de 20 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, que requieren soluciones drásticas. En este caso extraordinario por la pandemia, lo que importa no son las formas sino que el Frente de Todos haya tenido la sensibilidad para asumir ese reclamo y buscar respuestas.

El debate sobre las formas es secundario siempre que no se transformen en puja de poder o que desemboquen en ruptura o en el debilitamiento del presidente Alberto Fernández. El debilitamiento del Presidente debilitaría a todos los jugadores de la alianza de gobierno. En ese sentido, todo el mundo puede opinar, pero el que toma las decisiones es el Presidente.

La carta de Cristina es una opinión que puede ser valiosa, pero la decisión definitiva es de Alberto Fernández. Y allí no valen los argumentos de una vicepresidenta distinta porque tiene la mayoría de los votos, porque cada cual recibió de la sociedad una responsabilidad específica y clara.

Presentada la polémica, encontradas las respuestas y aplicadas las medidas correspondientes, la fuerza política tendrá que mostrar a la sociedad que ese debate estaba referido a esas problemáticas y confluir en una gran demostración de unidad. Si la pandemia lo permite, el 17 de octubre sería la oportunidad de hacer esa demostración.

El vocero presidencial Juan Pablo Biondi, que había quedado muy golpeado por la difusión de la fotografía del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, presentó su renuncia indeclinable. Cristina Kirchner lo acusó en su carta de haber operado en los medios contra ella. La permanencia de Biondi se hizo insostenible.

También fue polémica la decisión de varios funcionarios de la corriente política interna del Frente que se referencia en la vicepresidenta, de poner a disposición del Presidente sus renuncias. Si hubieran sido indeclinables, hubieran puesto al Gobierno frente a una situación de hecho que lo hubiera debilitado en forma irreversible. En cambio, en este caso, la decisión de aceptarlas o rechazarlas estaba en el Presidente, fue una actitud que puede ser polémica pero que expresó con claridad el acatamiento a sus decisiones.

La misma Cristina Kirchner en su carta aclaró que siempre ha sido peronista, además de recordar que ella tuvo un vicepresidente –por el radical Julio Cobos— que le votó en contra y se pasó a la oposición. Y que ella nunca haría tal cosa.

La aclaración implicó un compromiso, podría no haberla incluido y dejar abierta esa posibilidad. Pero al ponerla por escrito en esa carta pública expresó su compromiso con la gestión de Alberto Fernández

El planteo de su carta es que el crecimiento que se va a producir tras la pandemia deberá llegar a todo el mundo y no solamente beneficiar a un sector y señaló que no se pueden postergar las políticas distributivas por las presiones del poder económico. Es un tema propio de la alianza que gobierna y del mismo Alberto Fernández, no se trata de una novedad. La vicepresidenta no lo plantea como tal sino que está haciendo referencia a urgencias y prioridades.

El Gobierno necesitaba reformular la gestión después del revés electoral. Más allá de las formas y los malhumores, el Frente de Todos saldrá fortalecido de un debate que lo proveyó de las herramientas para introducir esos cambios.

 

a encarrilar las políticas oficiales.

Luis Bruschtein
Por Luis Bruschtein
FUENTE : PAGINA 12

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Más Vistas