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LA INFLACIÓN DE 2022 SERÁ SIMILAR AL ÚLTIMO MÁXIMO REGISTRADO EN 1991: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS ENTRE AMBOS PERÍODOS

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El año del inicio de la convertibilidad terminó con suba del IPC Indec de 83,9%, cerca del salto que proyectan los analistas para este año. Qué opinan quienes implementaron aquel plan de estabilización.

Carlos Menem y Domingo Cavallo, el binomio que derrotó la hiperinflación (Reuters)

La Argentina terminará este año seguramente con la tasa de inflación más alta desde 1991, el año en el que comenzó el plan de convertibilidad, que logró erradicar la suba del Índice de Precios al Consumidor del Indec (IPC) durante una década. Hasta allí llegan los puntos en común entre ambos años. Los expertos consultados por Infobae afirmaron que es imposible trazar alguna otra similitud entre estos dos períodos con alta inflación de la Argentina.

En principio, cabe recordar cómo comenzó aquel período de estabilidad: fue en un viaje de Horacio Liendo (abogado especializado en reestructuración de la deuda pública a comienzos de los 90; ex director del Banco Central y ex subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Economía, después), quien el 29 de enero de 1991 volvía de unas agradables vacaciones en Chile y Bariloche, donde visitó a la familia de su esposa.

Antes de emprender el tramo final de su viaje, se detuvo a descansar en el hotel Calfucurá de Santa Rosa, La Pampa, que evoca al cacique araucano que en 1872 convocó a las grandes tribus de la región para avanzar en forma sorpresiva hacia Buenos Aires luego de proclamar: “Mis ojos son pocos para mirar a tantas partes”.

Al regresar a su automóvil, Liendo alcanzó a leer en la tapa de un matutino que Domingo Cavallo había sido designado como ministro de Economía. Durante los 600 kilómetros que aún lo separaban de la Capital Federal, no dejó de imaginar la posibilidad de ser convocado por su viejo amigo para reflotar el proyecto de convertibilidad que habían comenzado a discutir en Córdoba en febrero de 1989.

En enero de 1991 Horacio Liendo pensaba en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio

Durante aquel verano de furia económica y política, Liendo pensó en sustituir el Austral por una nueva moneda y fijar el tipo de cambio. Su fuente de inspiración fue Carlos Pellegrini, quien en un contexto de fuerte crisis reemplazó como presidente a Miguel Juárez Celman, cuando el Banco Nacional tuvo que suspender el pago de un préstamo a la banca Baring Brothers por 20 millones de libras, hasta que la Argentina recibió un crédito de 15 millones de libras para salir del default, mientras se tomaban medidas para restringir la emisión monetaria. Cuando se transformó en senador, Pellegrini defendió la instrumentación del sistema de convertibilidad entre el oro y el peso en 1899, para combatir la angustiante falta de ingreso de capitales.

Horacio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólarHoracio Liendo había estudiado las ventajas de una paridad fija entre el peso y el dólar

Apenas estalló la hiperinflación de Alfonsín, Cavallo les adelantó a sus colaboradores que Carlos Menem ganaría las elecciones presidenciales en mayo y que el mandato de Alfonsín no pasaría del 8 de julio. Junto con Juan Llach, Felipe Murolo, Ricardo Gutiérrez y, ocasionalmente, Ricardo López Murphy, se debatió la iniciativa, aunque las conversaciones quedaron congeladas cuando Menem eligió el plan de Bunge & Born para arrancar su gestión, hasta que el 28 de enero de 1991 Cavallo accedió al cargo con el que tanto había soñado.

El domingo 15 de marzo el ministro convocó a Liendo y a Llach para reflotar el plan. Los tres discutieron durante una hora el nivel de la futura paridad cambiaria. Llach quería que, antes de cambiar la moneda, el dólar llegara a 11.000 australes mientras que Cavallo había pensado en mantener una banda de flotación de 8.000 a 10.000 australes. Después de una hora, Liendo intentó cortar el debate con una curiosa anécdota:

— Alfonsín siempre tuvo un subconsciente hiperinflacionario porque pensó que cada serie del austral debía imprimirse con el rostro de un presidente diferente, empezando con Rivadavia; así que, cuando se llegara al propio Alfonsín, ya hubiésemos volado por los aires. Como en ese camino debía aparecer Carlos Pellegrini en el billete de 10.000, pensé que había que dejarlo ahí, porque me inspiré en su figura para este plan.

Cavallo, Llach y Liendo discutieron bastante tiempo en qué nivel debían colocar la paridad cambiaria en 1991, ya que debatían dejar subir más el dólar o tener una banda de flotación

Más preocupado en pensar cómo atraer inversiones para sostener el tipo de cambio real que en el valor nominal de la moneda, Domingo Cavallo aceptó el curioso argumento de Horacio Liendo y cinco días más tarde anunció “su” plan de Convertibilidad.

El Banco Central pasó a estar obligado a mantener la relación entre las reservas y la base monetaria para sostener el precio de 10.000 australes por dólar, se suspendieron las cláusulas indexatorias de los contratos 89 y el Poder Ejecutivo quedó facultado para un cambio de moneda que se concretaría el 1 de enero de 1992.

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones
El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones

Apoyo a la fuerza

El 23 de marzo, el banquero del Citibank Bill Rhodes llegó a Buenos Aires para intentar persuadir a Domingo Cavallo de la necesidad de elevar el pago mensual a los bancos por los intereses atrasados, que ya acumulaban USD 7.000 millones. El ministro le prometió estudiar el reclamo y, a cambio, le pidió que lo acompañara a una conferencia de prensa para hablar supuestamente sobre la marcha de las negociaciones con los acreedores privados.

Apenas se encendieron las cámaras y los grabadores, Rhodes no tuvo otra alternativa más que apoyar el flamante plan económico “porque va a llevar a la Argentina a una situación de orden en las finanzas públicas”. La convertibilidad ganaba el primer apoyo externo de peso en su primer día de vida.

El cuarto ministro de Economía del gobierno menemista, nacido en 1946 en la ciudad cordobesa de San Francisco y doctorado en Harvard, disfrutaba de su etapa más dulce apenas lanzó la convertibilidad. El diario The Wall Street Journal afirmaba que “Cavallo, de 44 años, es realmente ministro de Economía pero muchos le dicen primer ministro”. En 1992 las revistas Latín Finance y Euromoney lo declararon “hombre del año” y “ministro de Finanzas del año”, respectivamente; la inflación minorista cayó de 1.343,9% anual en 1990 al 0,1% en 1995; en 1991 llegó al 83,9% pero en 1992 bajó abruptamente al 17,5% y en 1993 al 7,3%. En tanto, el PBI creció un 8,9% en 1991, 8,7% en 1992, 6% en 1993 y 7,4% el año siguiente.

En los primeros años de la convertibilidad la inflación desapareció, el PBI pasó a crecer a tasas de 6% a 9%, pero el desempleo se elevó del 7% al 17% de la oferta laboral

Pero, en paralelo, otros desagradables indicadores también exhibieron un contundente ascenso: la tasa de desocupación del 7% saltó al 17,2% de la oferta laboral y la brecha de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre se estiró de 12 a 22 veces. A fines de 2002, la diferencia se alargó a 38 veces.

Desde el canje del Brady hasta la renuncia del ministro, el índice de pobreza pasó del 18% al 26% y el nivel de indigencia del 3,6% al 7 por ciento.

Pero durante su luna de miel con el poder el “superministro” sólo estaba focalizado en cumplir con sus objetivos, sin reparar en los daños colaterales provocados por el programa económico.

Diferencias abismales

En 2022 la inflación apunta a consolidarse en torno del 80% o más. Hasta ahora, los analistas consultados por el Banco Central prevén que llegue al 72,6%, pero en un escenario sin más complicaciones. Como dijo Emmanuel Álvarez Agis, este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos.

Este año es fácil ponerle piso pero no techo al dato de la inflación, que podría acercarse a los tres dígitos (Álvarez Agis)

A diferencia de aquel 1991, cuando las reservas del Banco Central comenzaban a recomponerse por los decretos de desregulación del Estado, como destacó Diego Giacomini, este año llegan exhaustas y solo se sostienen por los desembolsos del FMI. Y aunque el desempleo abierto es del 7% de la oferta laboral, el subempleo llega al 12% y el 40% de la economía está en la informalidad, y el 37,3% de la población se ubica bajo la línea de la pobreza.

Carlos Leyba dijo a Infobae:el país está mucho peor que a fines de los 80, es otra sociedad luego del quiebre catastrófico que registró en materia de empleo y pobreza con la hiperinflación. Aquel Estado era poderoso, manejaba las empresas públicas y se paraba frente a los demás con mucho poder. Ahora ocurre todo lo contrario. Por lo tanto, luchar contra la inflación es mucho más complejo, sobre todo por el daño que hizo el kirchnerismo”.

Pablo Guidotti: "Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)Pablo Guidotti: “Una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo” (Martín Rosenzveig)

Pablo Guidotti, ex vicepresidente del BCRA y ex viceministro de Economía contó a Infobae: “la Argentina venía de la hiper de 1989 y 1990; en 1991, cuando se lanza el plan de convertibilidad, una de las grandes preocupaciones que había era la altísima inercia inflacionaria y por eso uno de los artículos era la prohibición de indexar para frenar de golpe la inercia previa. Primero Cavallo pagó la enorme deuda flotante y luego comenzó a ordenar todo”.

“Esa experiencia muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses, pero ahora la inflación está en ascenso y no se resolvieron los problemas que se resolvieron antes en ese momento: la deuda interna, por ejemplo. Y había una alta credibilidad política y el gobierno controlaba las cámaras del Congreso, en una etapa ascendente de poder político que permitió reformas del Estado y privatizaciones, mientras que ahora no hay reformas y el Ejecutivo es un lame duck”, precisó Guidotti.

La experiencia de la convertibilidad muestra que frenar una alta inflación se puede hacer en cuestión de meses (Guidotti)

Horacio Liendo agregó: ”El cuadro actual se parece más a 1990 que a 1991; todavía hay un nivel de monetización muy alto; sí hay una dinámica donde el fenómeno se independiza de las decisiones que toman las autoridades políticas: si tenés una base monetaria en al calle, dos bases de Leliqs, y una inflación del 70%, aunque no hubiera déficit fiscal, estás en un punto de no retorno”.

“La diferencia clave es que en 2002 el Banco Central volvió a endeudarse, a diferencia de la decisión que tomamos, por lo cual el único pasivo que había era el circulante; es más prudente que el Central no se pueda endeudar, como lo muestran los bancos centrales sanos. Así se pudo controlar la oferta monetaria y pese a la política contractiva, por la confianza que había no solo no se produjo una recesión si no que hubo un período muy expansivo. Ahora hay descontrol monetario y fiscal, porque se hizo una reestructuración de la deuda muy mala al castigar mucho al acreedor externo y eso hizo que el crédito desapareciera durante mucho tiempo, junto con un incremento del déficit fiscal: hay inconsistencias por todos lados”, destacó Liendo.

Alberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban  juntosAlberto Fernández y Cavallo, otros tiempos, cuando trabajaban juntos

Juan José Llach, flamante presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, dijo a Infobae que “hay una semejanza en los guarismos, pero no en los métodos. Difícilmente se llegue a los mismos resultados. La inflación anualizada en 1991 fue 84%, parecida a la proyectada para 2022 (digamos 80%). Pero las principales diferencias de política económica que encuentro son dos: se venía trabajando con el propósito de estabilizar de raíz la economía, ahora ausente. Y, además, hoy también se quiere bajar la inflación pero con controles y manteniendo el déficit fiscal o reduciéndolo a un ritmo muy lento”.

“Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo. Luego, el bien concebido plan Austral, también se tiró por la borda por presiones políticas. Es un sendero peligroso. El logro principal de la convertibilidad fue doblegar la inercia inflacionaria”.

Tiene similitudes ideológicas, por ejemplo, con Perón y Gelbard en el 73-74, proceso que terminó en 1975 con el Rodrigazo, o sea, explotó todo (Llach)

“Sus evidencias son contundentes. Entre diciembre de 1994 y diciembre de 2001, la inflación en la Argentina acumuló menos 2% y la de Estados Unidos 17%. Esto es histórico. Además, a partir de la ruptura de la convertibilidad, con una devaluación 3,5 a 1, la inflación fue del 30%. Se mantuvo la menor inercia inflacionaria hasta 2006 y allí, con el ridículo argumento de que un poquito de inflación no importa se volvió en pocos años a entre 20% y 30%. Ahora estamos proyectando ¡80%! América Latina, que tradicionalmente era el continente de la inflación ha logrado erradicarla desde principios de este siglo. Faltan dos países: Venezuela (en baja) y la Argentina (en alza)”, concluyó Llach.

En tanto, el ex viceministro Orlando Ferreres sostuvo que “en aquel momento, en 1990, tuvimos un problema del Banco Central que nos llevó a hacer el plan Bonex, pero se estaba en un rumbo positivo, ahora hay problemas de deuda interna; sí se parece en que en ese momento tampoco había reservas y por eso no se pudo implementar de inmediato la convertibilidad, pero sí se pudo comenzar la transformación del Estado que se mantuvo más allá del ministro de turno, primero Erman González, Domingo Cavallo y Roque Fernández”.

Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones"Orlando Ferreres: “Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones”

“Ahora se está yendo de nuevo por más controles, menos libertad de precios y todo eso va en contra del incremento de las inversiones. La inflación tiene un piso del 80% pero no se sabe cuál puede ser el techo. No hay perspectivas de una mejora: en ese momento, estábamos mal pero íbamos bien; ahora estamos mal, pero vamos peor”, concluyó Ferreres, en referencia a una de las frases más famosas de Menem.

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PREOCUPACION POR LA QUITA DE SUBSIDIOS A LOS CONSORCIOS

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A partir de la implementación del nuevo esquema tarifario, el valor de las expensas en los edificios urbanos podría ver un sensible incremento si los consorcios trasladan los nuevos precios del servicio de energía eléctrica. Esto se desprende de la información brindada por la secretaria de Energía, Flavia Royón, quien confirmó que a los consorcios se les quitará la totalidad de los subsidios a la tarifa de luz. La funcionaria resaltó, en tanto, la importancia del ahorro y la eficiencia energética.

El Gobierno definió tres categorías por niveles de ingreso para avanzar con la segmentación de las tarifas de luz y gas. En el nivel 1 se contemplan a los usuarios de mayores ingresos y familias que no solicitaron mantener la asistencia del Estado; en el nivel 2 los usuarios de menores ingresos registrados (incluidos los beneficiarios de la tarifa social); y en el nivel 3 los usuarios de clase media.

En el caso de los niveles 1 y 3, los aumentos se aplicarán gradualmente en tres bimestres, a partir de los consumos del 31 de agosto, octubre y diciembre. “En el primer tramo se va a retirar el 20% del subsidio, en el segundo y tercer tramo el 40%” respectivamente. “Van a ser bimestrales, en seis meses se eliminan (los subsidios)”, precisó Royón.

Mientras avanza su implementación, la secretaria de Energía fue consultada sobre cómo van a quedar los subsidios para los consumos de las partes comunes de los edificios de consorcios y confirmó que la quita será total en tres tamos, al igual que en los comercios: “En la primera etapa se les va a retirar el 20%”. “En el segmento generales estamos contemplando excepciones como comedores, pero no edificios”, explicó en diálogo con Todo Noticias (TN). Sin certeza aún de cuánto será la suba, la quita será absorbida por todo el consorcio y su traslado se verá reflejado en las expensas que paga cada usuario, ya sea inquilino o propietario.

Royón definió la nueva política energética como “una readecuación de subsidios” en el marco de “un plan de tarifas más justas”. “Los sectores de menores ingresos no van a sufrir aumentos, el objetivo es que aquél que pueda afrontar el costo de la energía lo haga. Aquellos que necesitan del acompañamiento del Estado, lo van a seguir teniendo”, aseguró. Comparando con los aumentos de tarifas ocurridos durante la gestión de Mauricio Macri, fundamentó que en 2019 el gasto en las tarifas representaba el 5,3% del salario promedio y ahora “va a representar el 2,5%”.

“Estamos trabajando muy a conciencia para que esta readecuación de tarifas sea pensado en un sistema justo. Que haya orden fiscal pero que las tarifas sean justas. Es injusto que el subsidio sea indiscriminado”, enfatizó.

En ese sentido, Royón agradeció a “las 4,5 millones de familias que no se han registrado para pedir el subsidio en energía eléctrica y las 3,5 millones que no se han registrado para el subsidio de gas”: “Es una medida de responsabilidad que si lo pueden afrontar contribuyen al orden fiscal de nuestro país”.

“Buscamos que cada familia empiece a tener conciencia, queremos introducir este cambio de paradigma de cuidar la energía”, planteó.

No obstante, aclaró que el registro continúa abierto y que el Gobierno está trabajando en aquellas personas que no se inscribieron por desconocimiento o falta de acceso a internet.

La secretaria de Energía aseguró que de esta forma “el ahorro fiscal es mayor” al que planteaba el ex ministro de Economía, Martín Guzmán, y la diferencia radica en que “se estimaba que solo el 10% no iba a solicitar el subsidio y el universo fue mayor”; además, “no se había planteado el retiro de subsidios en energía eléctrica para los generales (shoppings, bancos, comercios, todo aquello que no sea industrial ni residencial)”.

Luego de esta “readecuación”, la funcionaria adelantó que “no están previstos nuevos aumentos” y que para el año que viene “las proyecciones que tenemos es que el costo de energía va a tender a bajar”. Para ello será clave el gasoducto Néstor Kirchner: “Va a reducir la importación de combustible el año que viene”.

iNFOBAE

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LA LIGA DE AMAS DE CASA MARPLATENSE PROYECTO EL GASTO FAMILIAR CON LAS NUEVAS TARIFAS

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El Gobierno anunció la segmentación tarifaria y la quita de subsidios en los servicios de luz y de gas. Las nuevas medidas aún generan interrogantes entre los usuarios y desde la Liga de Amas de Casa de Mar del Plata explicaron cómo impactarán en el bolsillo.

“En el nivel 1, sobre una factura de gas de 1650 pesos, el usuario va a tener un aumento de aproximadamente 338 pesos en septiembre, que es cuando entra en vigencia la segmentación tarifaria”, indicó Marisa Sánchez, presidenta de la Liga de Amas de Casa a Ahora Mar del Plata.

Y agregó: “No debemos olvidar que tenemos promedio correlativo de agosto con el mes próximo. Ya en noviembre se pasaría a pagar 649 pesos más, en diciembre 790 y así escalonadamente hasta enero de 2023, cuando quede sin subsidios, hasta llegar a una tarifa de 3.105 pesos“.

Aclaró además que el nivel 1 (ingresos altos) “sufre la quita total del subsidio y va a tener un aumento del 167% en la tarfia a pagar”.

El nivel 3 (ingresos medios), que también pagaba en junio una factura promedio de 1.650 pesos, en septiembre pagará un promedio de 1.765 pesos, en noviembre un promedio de .925 y en enero de 2023 alcanzará los 2.146 pesos. Se trata de un aumento del 30%.

En tanto, el nivel 2 (ingresos bajos) no sufrirá variaciones en el monto de la factura promedio ya que no tendrá quita de subsidios.

Para el gas, “el aumento se calcula entre el umbral del consumo, los metros cúbicos por mes, el mínimo y el máximo de cada categoría”. “Es un aumento escalonado. Hay que revisar en la boleta la categoría de cada usuario y ahí aplicar el aumento entre el mínimo y el máximo”.

Sánchez recordó que en el caso de la luz se toma un promedio de 400 kilowatts “y se quita el subsidio sobre el excedente”. La diferencia promedio entre las facturas con subsidios en agosto y con quita de subsidios a partir de septiembre será de entre $800 y $850.

Sánchez recordó que el registro para la segmentación sigue abierto a través de la web de Anses para las personas que quieran anotarse o corregir datos ya ingresados.

Rechazo a la quita de los subsidios

La Liga de Amas de Casa emitió un comunicado donde expresó un “sabor amargo” ante la vigencia de la quita de subsidios. “Esto, y mucho más, es una cruda muestra de lo mal que se está viviendo. No es el momento económico para decirnos que nos quitan los subsidios”, cuestionaron.

Fuente: 10Ahora

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UNO A UNO EL DETALLE DEL AUMENTO EN GAS LUZ Y AGUA

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El Gobierno finalmente brindó más detalles sobre el aumento de tarifas de gas y electricidad, y confirmó que los hogares que no se hayan anotado en la declaración jurada que se puso a disposición tendrán tres incrementos bimestrales a partir de septiembre. Para los beneficiarios de la tarifa social, no habrá subas de tarifas y tampoco tendrán topes de consumo, mientras que los usuarios de ingresos medios tendrán subsidios sobre un consumo establecido, pero lo perderán sobre el excedente. Con respecto al agua, el incremento para los usuarios de Aysa estará segmentado por ubicación geográfica.

¿Cuánto aumentan las tarifas de electricidad?

Las tarifas de electricidad tendrán distintos aumentos, que dependerán de la categoría segmentada en la cual haya ingresado el hogar, según su nivel de ingreso. Para los beneficiarios de tarifa social, por ejemplo, no habrá más subas y tampoco habrá un tope de consumo subsidiado.

Los hogares que no se anotaron en el formulario que se puso a disposición para pedir los subsidios o que no cumplieron los criterios establecidos para mantenerlos, por otro lado, tendrán tres aumentos bimestrales, que variarán según la provincia en la que se resida. La suba final de la tarifa sería en torno del 190%, según estimaciones privadas.

La Secretaría de Energía solo brindó ejemplos acerca de cuánto variará la factura sin impuestos (que representan alrededor de un 25% extra) luego del primer aumento de los tres para los usuarios que consuman 300 kwh por mes. Por ejemplo, en Santa Fe subirá de $3249 a $4053; en Salta, de $3624 a $4490; en Córdoba, de $3592 a $4411; en Entre Ríos, de $3213 a $4134; en Tucumán, de $3228 a $4070; en La Plata (Buenos Aires), de $2119 a $2980, y en el área metropolitana Buenos Aires (AMBA), de $1467 a $2285.

Finalmente, los usuarios con ingresos medios recibirán subsidios hasta un nivel de consumo de 400 kwh por mes; para aquellas localidades que no cuenten con gas natural por redes, el tope se incrementa a 550 kwh. Sobre el excedente de esos consumos, habrá incrementos en torno al 190%.

¿Cuánto suben las tarifas de gas?

Las tarifas de gas también tendrán distintos aumentos, que dependerán de la categoría segmentada en la cual haya ingresado el hogar, según su nivel de ingreso. Para los beneficiarios de tarifa social no habrá más subas de tarifas y tampoco habrá un tope de consumo.

Los hogares que no se anotaron en el formulario que se puso a disposición para pedir los subsidios o que no cumplieron los criterios establecidos para mantenerlos, por otro lado, tendrán tres aumentos bimestrales. La suba final de la tarifa sería en torno al 85%, según estimaciones privadas. Por ejemplo, un usuario residencial de Metrogas con un consumo promedio de 711 m3 anuales tendría una variación en su tarifa que pasará de $1671 a $3089, según proyecciones de la consultora Economía & Energía.

Finalmente, los usuarios con ingresos medios recibirán subsidios hasta un nivel de consumo que dependerá de la provincia en donde resida. Para los usuarios del AMBA, por ejemplo, el tope máximo será en torno de los 97 m3 por mes.

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¿Cuánto se incrementa el servicio de agua?

En primer lugar, todos los usuarios de Aysa tendrán un aumento de tarifa de 10% a partir del consumo de octubre. Luego, a partir de noviembre, se aplicarán los incrementos segmentados por lugar de residencia (georreferenciación). Para aquellos hogares que residan en una zona considerada de ingresos altos (como el corredor norte de la Ciudad de Buenos Aires), habrá aumentos de 150% a partir del consumo de noviembre y perderán definitivamente los subsidios. Por ejemplo, si hoy pagan una tarifa promedio de $770, a partir de noviembre pasará a costar $2099.

Para los usuarios que residen en zonas consideradas de ingresos medios y medios bajos (el resto de la Ciudad y la mayor parte del Conurbano, lo que está pintado de rosa y amarillo en el mapa), el incremento será también de 135%, pero de manera escalonada a través de tres actualizaciones. En concreto, una factura promedio que hoy cuesta $685, pasará a valer $754 en octubre (suba del 10%); $1130 en noviembre; $1507 en enero, y $1883 en marzo.

Finalmente, para los usuarios que reciben tarifa social, no habrá más aumentos adicionales al 10% de octubre.

 

Como es la segmentación?

La segmentación de tarifas es por nivel de ingresos, por consumo y por región geográfica. Según los criterios que estableció el Gobierno, perderán los subsidios aquellos usuarios que cumplan con alguno de estos criterios:

Tener ingresos mensuales netos de todos los integrantes del hogar superiores a 3,5 canastas básicas totales ($364.758,80 a julio); para los usuarios de la Patagonia, el ingreso establecido es mayor, $445.004,93 (porque se considera que el costo de vida es superior).

Tener tres o más inmuebles registrados.

Tener tres o más vehículos con antigüedad menor a los cinco años.

Tener aviones o embarcaciones de lujo, según la tipología aplicable por la AFIP.

Ser titulares de activos societarios que exterioricen capacidad económica plena.

Los usuarios que no cumplen con esos criterios y, por lo tanto, mantendrán los subsidios, tendrán un tope de consumo de gas y electricidad subsidiado y pagarán la tarifa plena sobre el excedente, que variará, a su vez, según la región del país. En gas, para los residentes de AMBA, el tope será 97 m3 por mes, mientras que para electricidad, se subsidiará hasta un consumo de 400 kwh por mes.

¿Suben las tarifas para los comercios?

Sí, los comercios también tendrán aumentos de tarifas de electricidad. En la actualidad, pagan alrededor de un 31% de lo que cuesta la generación eléctrica. El Gobierno no precisó de cuánto será el incremento, pero tendrá el mismo tratamiento que un hogar residencial que pierde los subsidios. Es decir, habrá tres aumentos bimestrales hasta que paguen la tarifa plena. La Secretaría de Energía todavía está evaluando cómo excluir a los clubes de barrio y otras entidades de bien público (ONG, comedores, centros asistenciales). Las industrias, por su parte, no reciben subsidios y pagan el costo total de la energía.En gas, los comercios no reciben subsidios.

¿Qué pasa con las tarifas que reflejan los consumos comunitarios (consorcios)?

La Secretaría de Energía no dio precisiones al respecto; solo se refirió de manera genérica a que, como los consumos comunitarios suelen figurar al nombre de una persona jurídica y no de un usuario residencial, deberán tener el mismo tratamiento que un comercio. Se espera que el Gobierno dé más información en los próximos días.

Para los consumos comunitarios del servicio de agua, el incremento dependerá de la zona geográfica en la que se encuentre la vivienda.

Cuánto es el tope de consumo de gas y electricidad subsidiado?

El tope subsidiado para el consumo de electricidad es de 400 kwh por mes, mientras que para aquellas localidades que no cuenten con gas natural por redes, el máximo se incrementa a 550 kwh.

En gas, el tope subsidiado dependerá de la zona geográfica en la que viva el usuario. En el AMBA, el usuario promedio tendrá un consumo máximo subsidiado de 97 m3 por mes.

En agua, por su parte, no habrá topes de consumo subsidiados; todos los usuarios que no son beneficiarios de tarifa social perderán los subsidios.

¿Se puede pedir todavía el subsidio a los servicios de gas y electricidad?

Sí, el formulario para pedir el subsidio está vigente en la página del Gobierno. Además, se podrá modificar la declaración jurada ya completada. Fuentes oficiales indicaron que los cambios realizados impactarán en las tarifas en promedio a los 60 días, pero dependerá del nivel de modernización de los sistemas de las distribuidoras (las empresas Edenor, Edesur, Metrogas, Naturgy, entre otras).

 

¿Se puede pedir subsidio para el servicio de agua?

Para el servicio de agua no hay un formulario para pedir los subsidios. Los hogares solo pueden pedir ser beneficiarios de tarifa social en la página oficial de Aysa. Para ello, los hogares unipersonales deben tener un ingreso neto (ingreso menos gastos de salud y vivienda) inferior a dos jubilaciones mínimas, y se agrega un ingreso adicional equivalente a una jubilación mínima por cada integrante adicional del hogar.

Desde cuándo rigen los aumentos?

El primero de los tres aumentos de tarifas para el gas y la electricidad comienza a regir a partir del consumo del 31 de agosto (impacta en las boletas de fines de septiembre); el segundo, a partir del 31 de octubre, y el tercero, a partir del 31 de diciembre.

¿Qué pasa con los subsidios para los inquilinos?

Las personas que alquilan también deberán completar la declaración jurada si quieren mantener los subsidios, sin importar que el servicio no esté a su nombre, ya que hay una posibilidad en el formulario para que el número de medidor del consumo se asocie a quien verdaderamente lo utiliza. En este proceso, no se pide el contrato de alquiler. Cada usuario puede pedir los subsidios de gas y electricidad por una sola propiedad.

Si recibo tarifa social, me tengo que anotar en el formulario?

Sí, todos los usuarios de gas y electricidad deben completar la declaración jurada para mantener los subsidios, independientemente de si es beneficiario de tarifa social o no, porque corre el riesgo de que le quiten el subsidio y tenga que pagar el costo pleno de la energía.

¿Cuántos hogares perderán los subsidios de gas, agua y electricidad?

Según informó la Secretaría de Energía, en gas, 3,8 millones de hogares perderán el subsidio, ya que hay al menos 3,5 millones que no se anotaron en la declaración jurada. Esto representa a un 41% del total de usuarios (9,3 millones).

En electricidad, 4,5 millones dejarán de recibir subsidios (35% del total). En este caso, alrededor de 4 millones de hogares no se anotaron en la declaración jurada. Sin embargo, este número podría ser mayor, ya que el Gobierno no sabe con precisión cuántos usuarios totales de electricidad hay.

En agua, por su parte, 2,5 millones perderán los subsidios (el 92% del total). Alrededor de 500.000 usuarios los perderán de manera inmediata a partir de noviembre, mientras que los 2 millones restantes dejarán de tener los subsidios de manera gradual hasta que los perderán definitivamente en marzo próximo.

¿Cuánto es el ahorro fiscal para el Estado?

El ahorro fiscal que estima el ministro de Economía, Sergio Massa, con el aumento de tarifas de gas y electricidad para 2022 son $47.500 millones (0,06% del PBI), superior a los $15.000 millones que había proyectado el exministro Martín Guzmán. La diferencia radica en que Massa le sumó una nueva segmentación a la política tarifaria, al establecer un tope de consumo subsidiado para los hogares de ingresos medios. Para el año 2023, en tanto, el ahorro serían $455.000 millones (0,5% del PBI), según las estimaciones oficiales.

En agua, por su parte, Aysa espera ahorrar $2000 millones en lo que resta del año con el incremento de tarifas.

Sofia Diamante para La Nacion

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