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Opinión

La ley corta y los dueños de la perinola

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¿Casi todos ganan? Los pequeños y las audiencias seguro que no

Días atrás en El Cohete tratamos la aparición de la llamada “Ley corta”, sucedáneo oficialista de la necesaria discusión de la prometida ley de convergencia.

La discusión de ese proyecto se extendió a lo largo de las últimas semanas en el Senado y, a estas alturas, es necesario poner algo de luz sobre la naturaleza de las exposiciones, más que debates, que tuvieron lugar en la comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión (sic) y dar cuenta de algunos de los actores peticionantes. También interviene la de Educación y Cultura a pedido del Senador Solanas.

Recordamos que el objetivo central del proyecto es dotar a las empresas telefónicas del derecho de dar televisión satelital, desafectar la reserva de frecuencias de ARSAT y obligar a ceder el uso compartido de infraestructuras pasivas de las telecomunicaciones. Hay además un extraño artículo del proyecto que, sin explicar cómo, afirma que deben implementarse políticas en la comercialización de contenidos que permitan la entrada de nuevos actores, como si ello fuera condición suficiente en el contexto que da la ley vigente y la propia iniciativa en discusión.

Un resumen elaborado por Guillermo Rus sobre lo acontecido en cuatro audiencias con invitados especiales convocadas entre abril y mayo por el senador chubutense Alfredo Luenzo, a cargo de la presidencia de la comisión cabecera, arroja cuantitativamente 6 expositores a favor, 4 neutrales y 13 en contra. Entre los aplaudidores del proyecto re-regulador gubernamental se encuentran los defensores de la supuesta competencia con primacía de los grandotes de la telefonía y proveedores de internet, como la Cámara de Informática y Comunicaciones (CICOMRA), que cuenta entre sus socios a Claro, Telefónica, Personal, Nextel, Level3, DirecTV, IBM, HP, Huawei y Alcatel, entre otras y la Cámara Argentina de Internet (CABASE), que reúne a un amplio abanico de prestadores e intermediarios de internet internacionales y vernáculos. A ellos se sumó la lobbista internacional Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET).

Los más preocupados por el futuro panorama han sido prestadores de menor rango, o basados en el negocio de servicios por red de cable, como Supercanal, Telecentro, Intercable, las cooperativas y PyMEs (valga una mención especial a la luchadora Cooperativa de Santa Rosa, que le ganó por varios cuerpos y en varios frentes a Cablevisión en su territorio), los cineastas y productores audiovisuales y la Defensoría del Público (que entre otras cuestiones insistió con su propuesta de tarifa social para abonos de TV y conectividad a Internet, ya que la imposibilidad de acceder a estos servicios por cuestiones económicas afecta el derecho humano a la libertad de expresión). En parte también expresaron su preocupación las televisoras privadas del interior, quienes no perdieron la oportunidad de quejarse de los convenios colectivos tanto como del proyecto. El sindicato de televisión y servicios audiovisuales SATSAID, en tanto, alertó sobre varios aspectos: pérdida de soberanía comunicacional, desaparición de fuentes locales de información, migración hacia tecnologías que no generan puestos de trabajo nuevos, desinversión de producción de contenidos y la consecuente pérdida potencial de 20.000 puestos de trabajo directos en el sector.

En el marco de un gobierno como el que tenemos desde 2015, escuchar empresarios en el Senado quejándose del proyecto por concentrador y anticompetitivo generaba un marco, al menos, extraño. Resonaron frases como “queremos convergencia sin concentración”. Y otras que ciertamente iluminan el problema, como la que pronunció Fabián Di Cicco de la Red Intercable el 17 de abril: “Ellos no invertirán en redes [en la mayor parte de las localidades del país], porque son mercados marginales y las PyMEs no invertiremos porque la apertura de la competencia sin regulaciones suficientes nos habrá reducido a la mera subsistencia sin posibilidades de reinversión”.

Pero los nudos problemáticos del proyecto son más extensos incluso que el articulado de la iniciativa. Las voces en contra, que seguramente tomarán letra en algunos de los dictámenes que se firmarían el próximo miércoles porque se postergó una semana la sesión de comisión prometida, dan cuenta de planteos como los que siguen:

  • Es una compensación a otros grandes operadores luego de la fusión Cablevisión -Telecom, que tiene todos los frentes cubiertos (telco, cable, TV abierta, internet y si hiciera falta el satélite).
  • No contempla a los usuarios, más allá de las eternas promesas de baja de costos de consumo por la presunta competencia.
  • Permite mayor acumulación de frecuencias del espectro en los grandes operadores. Incluyendo el desguace de ARSAT que tiene frecuencias reservadas por una ley especial de la que “solo” tocarían el anexo donde justamente están las reservas.
  • Impulsa una concentración aún mayor del mercado ya que promueve competencia entre grandotes y no habilita a más prestadores para dar telefonía e internet móvil (pequeños operadores comerciales, cooperativas, empresas estatales provinciales).
  • No contempla la distribución de contenidos nacionales o locales. El proyecto disfraza de “infraestructural” una puja de negocios que impacta también en lo que se nos permitirá ver o consumir. El problema no es solo conectarse, sino para qué.
  • Permite a los grandes operadores usar infraestructura de las PyME y cooperativas sin necesidad de invertir y no considera las asimetrías en las cadenas de valor, ni las diferentes formas de dar servicios y generar contenidos en medianas y pequeñas ciudades del país.
  • Permite a grandes operadores ingresar en el mercado audiovisual sin inversiones (satélites extranjeros) y sin obligación de señales nacionales.
  • Delega en el Poder Ejecutivo Nacional una amplia discrecionalidad en la reglamentación.

La irrupción del ENaCom
En medio de este debate de la ley corta en el Senado, el Boletín Oficial del jueves trajo consigo la Resolución 4337/2018 del ENaCom, que puso en vigencia nuevas reglas de prestación de los servicios satelitales de TV. Mientras casi todos parecen —y asumamos que es cierto— preocupados por la iniciativa que se intenta tratar en el Congreso, el Gobierno movió otra vez una parte del tablero, reinterpretando la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) para “simplificar la normativa vigente” sobre obligaciones de transmisión o must carry de las televisoras satelitales. Agrandan el pastiche y confunden para seguir gobernando de facto. A lo que ya se había emparchado por decreto para la TV por cable, esta vez se suma la TV satelital, alegando que es de incumbencia de la LSCA mientras el proyecto de ley corta y los alfiles del Senado promueven descalzarla para que pase a ser “servicio TIC” (al igual que se estableció por decreto para el cable).

Con la Resolución 4337, el saliente De Godoy y su “mejor equipo corporativo de los últimos 50 años”, reacomodaron la cancha no sólo para Direct TV, sino también para los aspirantes Telefónica y Claro que no dan contenidos hoy. Podríamos sospechar que Direct TV –no nos consta– dio su parecer opinando hasta cuántas y cuáles señales retransmitir, lo que inclina más la cancha a su favor en detrimento de los entrantes satelitales al cuádruple play. Además de ciertas reglas que se mantienen desde la época de la ley de medios audiovisuales, el Gobierno obliga a los satelitales a incluir en su grilla las señales públicas del Estado Nacional; el Canal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; y el canal de la Iglesia Católica Argentina. También se exige a la(s) distribuidora(s) por satélite que retransmitan las señales de origen de los canales de televisión abierta, en su área de cobertura más las que no están a conveniar, más un combo de señales a piaccere que lleguen al 20% de su capacidad de transmisión o sean al menos 22, para cubrir “federalismo, diversidad, producción local”. Pero no cualquiera, ahí la vara es alta y la lista queda a aprobación de la ENaCom. Raro ejercicio de libertad liberal.

Habrá que ver el rodaje de este nuevo parche, cuando faltan reglas menores y autorizaciones. Sin embargo, cabe estar alerta ante una serie de cuestiones: ¿las áreas de cobertura de los canales locales de TV abierta serán las del satélite? Ya con las de Buenos Aires tenemos el problema para el interior que se las llama “nacionales”. ¿Cuál es el destino de las empresas chicas de cable que en las provincias tienen frente al satélite la ventaja de pasar el canal abierto local? Más aún cuando el satélite opere en paquete con la telefónica de la zona y las empresas de TV abierta les cobren por la señal porque se seca la plaza publicitaria, tanto por la publicidad que se va a internet (mucha de la oficial por cierto), como por la economía que se achica mientras el dólar y las tasas trepan.

Esto implica que para los más chicos de la comunicación que aún subsisten, a pesar de todo, los insumos aumentan a la par que las tasas, cosa que no afecta a los grandes que operan en otras plazas y piden créditos a tasas que están muy por debajo de la mitad de las que tenemos por estas latitudes.

Por cierto, y como ya lo ha demostrado desde hace décadas la televisión por suscripción, ya sea en sus canales propios como en las amenazadas Encuentro, Paka Paka o Telesur, resulta imperioso tanto para los proyectos legislativos como para resoluciones del ENaCom, que se explicite la incorporación de producciones propias o independientes en las señales a su cargo en condición de estreno. Las capacidades, tradiciones y logros que Argentina ha demostrado como país mediano con proyección internacional como usina de proyectos audiovisuales, no puede ser degradada a mediocres manejos para repartirse negocios. Los damnificados están animándose a hablar y el juego político en la Argentina corporativa puede tener más fisuras que las esperadas por el establishment.

Veremos en las semanas venideras qué dicen los dictámenes, cuándo van al recinto y cómo se acomodan los melones en este carro mediático e info-comunicacional que avanza tironeado por los más fuertes.

Por: Damián Loreti y Diego Rossi
Fuente: El Cohete a la Luna

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EL «POBRISMO» UNE LOS EXTREMOS DE LA GRIETA

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No son pocos los sectores cercanos al gobierno que ya no ocultan que el asistencialismo atenta contra la posibilidad de sacar a los sumergidos de la pobreza. Todo el arco ideológico exige crear empleo genuino.

 

Algo nuevo se está gestando en esta Argentina traspasada por la crisis y la debilidad del estado y sus respuestas.

El ministro de Agricultura Luis Basterra reconoce que los planes sociales atentan contra la generación de empleo genuino en la totalidad de las economías regionales del interior del país.

Lo hizo explícito la semana pasada en la localidad misionera de Andresito en una reunión con productores yerbateros en la que el funcionario se comprometió a hablar con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, para tratar la problemática.

«Pasa lo mismo con las manzanas, con las uvas, con la vid, con los cítricos. Se ve en todo lugar donde se requiere mano de obra intensiva. Coincidimos en el concepto y sepan que tienen un aliado», les dijo Basterra a los yerbateros que reclamaban porque no consiguen trabajadores para la cosecha.

También las organizaciones sociales salieron al cruce de la ampliación de la «Tarjeta alimentar» que llegará a 2 millones de personas y se ampliará a chicos de hasta 14 años de edad.

«El gasto en ayuda directa, la tarjeta Alimentar, nos incluye como consumidores, pero eso no es inclusión social, la única inclusión es el trabajo. La tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana«, sostuvo Emilio Pérsico a horas del anuncio presidencial.

Más duro fue Juan Grabois, que calificó el plan alimentar como «un ejemplo de asistencialismo puro» y no «una ampliación de derechos porque esta prestación no forma parte del sistema nacional de Seguridad Social como la Asignación Universal por Hijo», ni «de una política de Estado».

«Masificar el asistencialismo no es el camino. La Tarjeta Alimentar es eso. Es también la reproducción aggionarada de los programas de trasferencia condicionada de ingresos del menemismo» dijo.

Este debate se encuentra hoy instalado en el corazón mismo del gabinete nacional en el que una mayoría de los ministros cree que «La Mesa del Hambre» se ha convertido en un organismo de letra muerta y que de no comenzar a generarse trabajo genuino va a ser muy difícil encarar el proceso electoral de medio tiempo.

«Muy porteño todo» decía en las últimas horas uno de los ministros más cercanos al Instituto Patria. «Alberto cree que juntando nombres famosos en un organismo que se junta una vez por mes para charlar sobre el hambre y sus consecuencias se podrá aportar algo a la solución verdadera» deslizaba.

Desde Juntos por el Cambio -olvidando tal vez el desastroso resultado de su gestión económica y social- también comienzan a aparecer voces que insisten en desarrollar planes de trabajo real y abogan por «peronizar», en el sentido histórico, la mirada social de la coalisión. «Alguien tiene que hacerse cargo de un cambio del modelo asistencialista al modelo productivo» sostiene el sector más cercano a Emilio Monzó y Rogelio Frigerio que agregan que «esta es la oportunidad de cambiar las cosas que no se supo ver durante los cuatro años de gestión de Macri».

Si hasta la Confederación General del Trabajo (CGT) dejó atrás un desencuentro histórico con los movimientos sociales para analizar “un Plan de Desarrollo Productivo post pandemia” que reivindica el diálogo tripartito -entre trabajadores organizados, grupos sociales y gobierno-  y  afirma que la salida de la crisis debe ser “no sólo con planes sociales y subsidios” sino con “un modelo laboral sostenible”.

Un círculo virtuoso que cierra con todos los actores del drama argentino sentados en torno de, al menos, una mirada común.

Lo cierto es que poco a poco va creciendo la idea de «menos planes y más trabajo» que parece acercar sectores de la grieta que hasta ayer no podían encontrar un punto de acuerdo.

Alguna vez deberemos analizar como fue que algo tan evidente le llevó a nuestra dirigencia tres décadas de peleas, errores y decadencia.

Aunque hoy debamos conformarnos con aquello de «más vale tarde que nunca»…

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Dura crítica de Emilio Pérsico a la Tarjeta Alimentar: “Es pan para hoy y hambre para mañana”

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El dirigente piquetero y secretario de Economía Social expresó su disconformidad con el destino de la ayuda social y advirtió que no fomenta la “inclusión”, ni la creación de empleo

Emilio Pérsico, uno de los dirigentes piqueteros con mayor poder e influencia en el Gabinete nacional, dejó en clara su disconformidad acerca de la utilización de los recursos destinados a la ayuda social. A través de un video dirigido a la militancia del Movimiento Evita, su agrupación, el secretario de Economía Social de la Nación cuestionó con dureza la asignación de fondos millonarios hacia la Tarjeta Alimentar, en momentos en que el presidente Alberto Fernández decidió reforzar la cobertura y las asignaciones a ese programa.

“El gasto en la ayuda directa nos incluye como consumidores. La Tarjeta Alimentar nos puede incluir como consumidores. Pero eso no es inclusión social. Eso no es inclusión, la única inclusión es el trabajo. Y no resuelve el problema de la inflación. ¿Por qué? Porque se la come la inflación. Esa tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana”, fustigó el referente social, a cargo de una de las áreas clave que conduce el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

Tras una semana caldeada por internas en el Frente de Todos, Emilio Pérsico sumó con su mirada una discrepancia más en el bloque oficialista, en un contexto de fuerte crecimiento de la pobreza. No es la primera vez que desde los movimientos sociales manifiestan su malestar con las medidas en el Gabinete nacional. El referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Juan Grabois, fue uno de los primeros en alzar su queja por la Tarjeta Alimentar. Mientras que otro correligionario de Pérsico en el Movimiento Evita, el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro, ya había pedido revisar toda política social, al afirmar que “era un disparate destinar el 9% del PBI” hacia programas sociales. Esta semana también se sumó La Cámpora a ese repertorio, luego de que el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroquereclamara a viva voz la vuelta del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

En su mensaje grabado, Pérsico indicó que las partidas presupuestarias que se utilizan para la Tarjeta Alimentar no estimulan el empleo ni la producción. Por el contrario, prefiere que esos fondos se dirijan a acciones como el “Potenciar Trabajo”, que es una de las políticas sociales que tienen como fin sostener los emprendimientos productivos de las cooperativas de la “economía popular” y que están bajo la órbita de los movimientos sociales.

Tenemos que avanzar en una discusión de fondo las organizaciones populares en Argentina”, anticipó Pérsico en su mensaje grabado. El dirigente social recordó que, con políticas como el “Programa de Inserción social con Trabajo” (PIST) y el “Argentina Trabaja” -los antecedentes inmediatos al programa Potenciar Trabajo-, el 50% de los montos monetarios asignados iban a “inversiones productivas”, como la compra de materiales y herramientas, mientras que el 50% restante era el salario que percibían los beneficiarios.

El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

“Ahora estamos por arriba del 5 por ciento. Este es un problema grave. ¿Qué significaría si llegamos al 50%? Hoy significaría que el Potenciar Trabajo podría construir 260 mil viviendas por año, un capital social enorme. ¿Y qué significa eso? Eso significa los recursos que pone el Estado en la Tarjeta Alimentar”, comparó Emilio Pérsico.

Y concluyó: “Si esos recursos en la Tarjeta Alimentar, los pusiéramos en el Potenciar Trabajo, eso significarían 260 mil viviendas anuales que podríamos construir y la generación de un millón de puestos de trabajo nuevos”.

El presidente Alberto Fernández ayer anunció la inclusión de todos los menores de 14 años en el beneficio de la Tarjeta Alimentar, al encabezar un acto en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada tras la quinta reunión del Consejo Federal Argentina contra el Hambre. La medida implica una inversión de 250.000 millones de pesos, un 0,7% del PBI, y un incremento de hasta el 100 por ciento del poder de compra del plástico.

Los beneficiarios de la política alimentaria son madres y padres con hijas e hijos que perciban la Asignación Universal por Hijo (AUH); mujeres embarazadas a partir de los tres meses de gestación que perciban la asignación por embarazo; y personas con discapacidad que perciban AUH. Con este refuerzo, la madre con un hijo cobrará 6 mil pesos; el bono de 9 mil pesos lo recibirán los que tengan dos niños y se incrementará a 12 mil pesos para los que tengan 3 o más hijos. En ese marco, la edad de cobertura para recibir la ayuda se extiende hasta los 14 años.

Hasta esta semana, la Tarjeta Alimentar era percibida por alrededor de 1,5 millones de familias.A partir de este anuncio, la Tarjeta Alimentar alcanzará a 1,9 millones de familias, lo que representa 3,7 millones de niños y niñas.

El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.

Según Emilio Pérsico, este tipo de mirada sobre lo social es parte de un fenómeno más vasto, que implica que “la política sigue sin vernos” a los movimientos sociales y los sectores de la economía popular.

“La política nos escucha, pero no nos ve. La construcción de las organizaciones populares ha sido muy fuerte, pero no ha alcanzado para que se nos vea. Creo que si queremos resolver la educación de nuestros pibes, es porque tenemos problemas de trabajo. Si tenemos problemas de salud, es porque tenemos problemas de trabajo. Y si tenemos problemas de acceso al crédito, es porque no tenemos trabajo o porque tenemos trabajo sin derechos”, enumeró.

“Como decía Perón, la plata tiene que dar tres o cuatro vueltitas en la sociedad, porque tiene que pasar por cuatro compañeros, por lo menos, para que sea una sociedad con un desarrollo armónico con crecimiento”, consideró el funcionario.

En ese marco, el secretario de Economía Social convocó a las bases de las organizaciones sociales a que disputen la orientación del Gobierno: “Esa plata está yendo a la política alimentaria inmediatamente y al supermercado. Necesitamos una política fuerte de trabajo, ese es el objetivo central de las organizacionesTenemos que seguir alzando nuestra voz cada vez más fuerte en función del trabajo”.

FUENTE INFOBAE
FOTO TAPA CNNNENESPANOL.COM.COM

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Aún está a tiempo: Montenegro debe dar un rápido golpe de timón

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Con pocas horas de diferencia el intendente sufrió dos golpes demoledores para su imagen pública. La sorpresa por la calificación de la ciudad y el pliego de transporte. Es la hora de actuar.

Fueron dos cimbronazos tan duros como evitables; y en ambos casos la falta de cintura política y la mala praxis estuvieron demasiado expuestas como para siquiera pretender que se trató de otra cosa.

La sorpresa por la colocación de Mar del Plata en estado de «Alerta epidemiológica» y la ingenua pretensión de que «nadie nos avisó» fue un llamado de atención para una sociedad que hasta ese momento venía creyendo que el intendente, con bajo perfil y tratando de evitar la confrontación que desde la representación del gobierno nacional y provincial le planteaban las cara locales del kirchnerismo, tenía sin embargo las riendas de una situación que todos veíamos complicada pero que nunca imaginamos que se manejaba y resolvía a 400 km y sin siquiera consultar con aquellos que los marplatenses votamos para que administraran la ciudad.

Ya lo dijimos en su momento, (Ver: Sorpresivamente Mar del Plata fue declarada en Alerta Epidemiológica) , no es creíble que nadie, oficial u oficiosamente, haya hecho saber al jefe comunal o a alguno de sus principales colaboradores que lo que pasó estaba por pasar. Es imposible…

Y ahí tuvo que salir el intendente, en gestión personal y por cierto riesgosa por el nivel de exposición de sus debilidades políticas que ello suponía, a hablar con el presidente, la ministra de Salud y el Jefe de Gabinete provincial para lograr un aflojamiento de lo dispuesto que sin embargo aún hoy deja tras de sí más dudas que respuestas de cara a lo que viene.

Pero logró que la ciudad quedase en Fase 3 -aunque con «retoques»– y por lo menos retomó, al menos por el momento, la iniciativa.

Ahora, pocos días después de esa preocupante demostración de ausentismo a la hora de decidir sobre nuestra vidas, Montenegro sufre otro martillazo en los dedos: luego de meses de debate y de anuncios que ahora se saben excesivamente optimistas del Departamento Ejecutivo, la falta de consenso y una grave defección interna hace que  el nuevo pliego para llamar a licitación del servicio de transporte público de pasajeros sea archivado en el Concejo Deliberante.

Una pelea interna menor y la pretensión de Alejandro Carrancio -nada menos que presidente del bloque del intendente- de presionar a los constructores de la lista de candidatos para las próximas elecciones para recuperar espacio político para su jefe Lucas Fiorini, lo lleva a un vergonzoso voto en contra del proyecto de su propio espacio y hace caer lo que seguramente era el proyecto más importante en este tramo de la gestión comunal. Y supone un triunfo impactante para el Frente de Todos que de esta manera logra su objetivo de voltear la licitación -y birlarle a Montenegro un éxito que ningún intendente ha podido esgrimir en décadas- pero sin haber siquiera imaginado que lo conseguiría de la mano de las luchas internas de Juntos por el Cambio.

Pero en el primer porrazo y en esta papelón hay una constante que el jefe comunal no puede soslayar: hay funcionarios de su gobierno que han gestionado mal, comunicado peor y resuelto aún más calamitosamente.

Y no es la primera vez que ocurre y seguramente ha llegado la hora de un golpe de timón que sirva para enderezar un barco que por momentos parece comenzar a transitar una tan peligrosa como inesperada deriva. El equipo del intendente no ha estado a la altura de las exigencias políticas y todos los frentes parecen ahora hacer agua…justo cuando el estrés social parece ir tornando poco a poco en malestar.

Guillermo Montenegro está aún a tiempo de tomar las medidas y realizar los ajustes necesarios. La humildad en reconocer las carencias y errores suele ser la principal fortaleza de los gobernantes.

Que no están en sus puestos para obrar de tapadera de los inútiles sino para comandar equipos política y técnicamente capacitados para saber leer la realidad y actuar en consecuencia adelantándose a los problemas y aportando las soluciones que fuesen menester.

Algo que en su equipo de colaboradores hoy parece escasear hasta límites preocupantes…

Por Adrián Freijo

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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