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La pareja que huyó de Rusia por su orientación sexual y se refugió en Argentina

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 Yulia y Elena debieron escaparse de su país y hallaron refugio en la Argentina. Una historia diferente que, a la vez, se repite cada vez más en el mundo Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

El martes 21 de junio de 2016 la selección argentina definía su pase a la final de la Copa América. Esa noche, las calles quedaron como quedan siempre que juega el equipo de Messi: vacías. Cerca de las diez, mientras el país se reunía en torno a los televisores, Yulia y Elena aterrizaban en Ezeiza. Desde el taxi que las llevaría hasta el centro de la ciudad observaban el paisaje que les devolvía la autopista. De un lado, una sucesión perfecta de monoblocks. Del otro, las casas ensimismadas a ladrillo descubierto y con las vigas al aire de un barrio periférico. Si esa visión les produjo algún tipo de sobresalto, una sensación de extrañamiento, no se dejaron desalentar. Lo que importaba, después de todo, era que estaban juntas y a salvo.

Dos meses antes, el hombre que venía amenazando a Elena se había aparecido en la casa que las chicas compartían en Tomsk, una ciudad de medio millón de habitantes emplazada a 3500 kilómetros de Moscú, en Siberia. Yulia y Elena entendieron que la situación se había vuelto peligrosa. Sabían que el tipo era alcohólico y golpeador. También, que había entrado y salido de prisión unas seis veces.

Todo había comenzado una mañana de invierno, de esas en que la niebla difumina hasta lo inminente, cuando Nina, una alumna del colegio donde Elena se desempeñaba como inspectora, llegó a clase con el rostro desfigurado. La adolescente apenas podía mantenerse en pie. Nadie ignoraba que Nina era golpeada. Las evidencias asomaban en la piel de la joven. Incluso su madre y su hermana más pequeña solían ser vistas con hematomas. Las sospechas recayeron pronto sobre el padre, por lo que las autoridades escolares concluyeron que se trataba de un caso típico de violencia intrafamiliar. Quizás por eso, porque excedía a sus prerrogativas, decidieron que lo mejor era hacerse los distraídos.

“Trabajábamos con familias así todo el tiempo, pero esta era una de las más problemáticas”, cuenta Elena, de 29 años, pómulos sonrojados como los de unamatrioshka y ojos verdes bien redondos, sentada en el patio de un café de Colegiales. Esa mañana suplicó a la directora que le permitiese llevar a Nina al hospital. Frente al grado de brutalidad, la mujer autorizó a la adolescente a recibir atención médica.

Rusia hace su aporte a una tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en el mundo, según Acnur. En Buenos Aires, Yulia y Elena cumplieron algunos de sus sueños
Rusia hace su aporte a una tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en el mundo, según Acnur. En Buenos Aires, Yulia y Elena cumplieron algunos de sus sueños Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

En rigor, Elena había cumplido con su trabajo. Sin embargo, también había cruzado un límite prohibido en la cultura rusa: cuestionar la crianza de los hijos a un patriarca de hogar, que equivale a meterse de lleno con su honor. A las pocas horas comenzaron las intimidaciones por teléfono. El hombre pudo averiguar que Elena tenía novia -las chicas están seguras de que se lo habría dicho una profesora del colegio, que es amiga de una expareja de Yulia-, y la posibilidad de que se divulgase aún más la relación, en una sociedad que acosa e incluso mata a los homosexuales, las colocaba en una zona de riesgo.

“Vi su mirada. Estaba loco. Dijo que me haría echar de la escuela, que sabía quién era Yulia. Dijo que se haría justicia cuando me mataran o me encerraran en la cárcel por ser una enferma y un peligro para los chicos”, recuerda Elena, que ahora se ríe del episodio. El padre de Nina había empleado un recurso bastante común. En Rusia, los homófobos asocian deliberadamente homosexualidad y pedofilia para justificar, como si esto fuese admisible, la cacería de gays y lesbianas. De hecho, la mayoría de los rusos comparte esta idea. Las encuestas realizadas en los últimos años por el Levada Center y el Pew Research Center coinciden en que cerca del 80 por ciento de la sociedad rechaza a los homosexuales y más de un tercio considera a la homosexualidad una desviación. El 20 por ciento prefiere verlos tras las rejas. “No podíamos denunciarlo porque en Rusia las leyes están en contra de las personas LGTB. Si sos gay y vivís en Rusia, no podés hablar del tema. Menos aún si trabajás con niños. Así que tampoco podíamos decirle a nadie”, explica Yulia, que insiste en hablar bajito, como si su voz pudiese ser oída en Tomsk.

Cuando el hombre se cansó de gritar y se fue, las chicas se abrazaron, prepararon té y se sentaron a repasar las últimas semanas. Resolvieron que la opción más segura era huir de Rusia.

***

Inicialmente habían pensado en Canadá, pero se les requería visa y el tiempo escaseaba tanto como el dinero. A través de Google descubrieron que en el otro extremo del continente no se exigían mayores condiciones para ingresar. Si bien la ley argentina sobre refugiados no estipula presupuestos robustos ni cuenta con mecanismos de integración tan eficaces como los del Primer Mundo, al menos cumple con estándares elevados de protección.

Refugiadas de identidad reservada, Yulia y Elena viven cerca de la estación de Once y mantienen recuerdos de su país en el pequeño departamento que comparten
Refugiadas de identidad reservada, Yulia y Elena viven cerca de la estación de Once y mantienen recuerdos de su país en el pequeño departamento que comparten Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

Yulia y Elena, cuyos nombres son otros, tenían planeado pedir asilo apenas bajaran del avión. Y así lo hicieron. Igual que en 2013 lo hizo “Gene”, el primer ruso que llegó a Argentina bajo identidad reservada. Como Alexander Eremeev y Dmitry Zaytsev lo hicieron en febrero de 2014, y Marina Mironova y Oxana Tomofeeva cinco meses más tarde.

El telón de acero pudo haber caído un cuarto de siglo atrás, pero las paredes de hierro de los armarios rusos permanecen intactas. Más aún, la suerte de la población LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales) empeoró a partir de 2013, en medio de un clima de protestas contra el gobierno, cuando el Kremlin ajustó la legislación antigay en su afán por cerrar filas con la iglesia ortodoxa y los ultranacionalistas conservadores. En junio de ese año, el Parlamento -la Duma- votó una ley que prohíbe la difusión entre menores de cualquier información relacionada con la homosexualidad, que en la práctica supone la desaparición de gays y lesbianas del discurso público, la censura a todo tipo de expresión del activismo por la diversidad sexual y la impunidad garantizada para los crímenes de odio.

Mediante la persecución, la cuna del vodka y los nuevos multimillonarios está haciendo su aporte a una triste tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en las últimas décadas, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Mariano Ruiz sale de una reunión a las apuradas y pide disculpas por la demora. Viene trabajando contra reloj para atender todas las consultas que llegan a la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) de lugares tan distantes como Jamaica, Rusia, Egipto o Ghana. Asegura que cada vez son más los interesados en conocer el proceso para asentarse en el país. Es que gracias a sus leyes en favor de la diversidad y al endurecimiento de las políticas migratorias en los Estados Unidos y Europa, la Argentina ha recobrado su fama histórica de tierra prometida.

Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense
Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

“Como la ley migratoria argentina es bastante flexible, muchos ciudadanos rusos empezaron a llegar con el fin de solicitar refugio. La gran mayoría se contacta con nosotros porque trabajamos con otras organizaciones a nivel internacional”, dice Mariano, que es secretario de relaciones internacionales de la Federación y, por lo tanto, el encargado de coordinar esfuerzos con agencias locales y organizaciones hermanas en el exterior, como la canadiense Rainbow Railroad, que ha trasladado a decenas de chechenos a terceros países desde que el diario Novaya Gazeta denunciara en abril del año pasado la existencia de campos de tortura y exterminio para homosexuales en Chechenia.

Ramzán Kadyrov, líder checheno y aliado del presidente Vladimir Putin, negó el asunto hace unos meses, aunque de un modo que dejó perplejo al periodista de HBO que lo entrevistaba. La respuesta evasiva de Kadyrov sonaba a un reconocimiento de las acusaciones que recaían sobre su gobierno. “No tenemos esa clase de gente aquí, no hay gays, y si los hubiese, se los pueden llevar a todos a Canadá, lejos de aquí, para purificar nuestra sangre. Son demonios, no personas. Que Dios los maldiga por las cosas de las que nos acusan, responderán por ello ante el Altísimo”, sentenció el hombre, por Alá.

***

Una vez instaladas en el departamento de San Telmo que habían reservado por Airbnb, las chicas se dirigieron a la sede de la FALGBT, ubicada en un edificio antiguo de Avenida de Mayo al 800, donde las esperaba Mariano. Salieron del encuentro convencidas de que mucho dependería de ellas.

“Acá no hay dinero para los refugiados como en otros países. Eso nos sorprendió”, admite Elena. Por medio de la Federación, la pareja fue contratada para trabajar de intérprete con rusos recién llegados y asistir a una familia de refugiados chechenos. Elena, graduada de psicóloga, tiene además una paciente ucraniana. Yulia, por su parte, enseña ruso a un adolescente argentino. Antes de esas oportunidades, con un español mínimo, Elena se estrenó como niñera y Yulia fregó pisos y azulejos ajenos durante un par de meses.

"Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos", dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente
“Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos”, dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

Con todo, no perciben un ingreso fijo. Es poco frecuente que un empleador quiera tener entre los suyos a una persona con residencia precaria que apenas habla el idioma local, como es el caso de las chicas. Para acceder a un empleo formal, primero esperan recibir la ciudadanía argentina, que de acuerdo a la ley es a partir de los dos años de residencia. Pero el proceso, que depende de la impredecible burocracia argentina, puede estirarse hasta el hartazgo.

Mientras se define su situación, Yulia y Elena recurren a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), una organización cristiana con sede en Maryland, Estados Unidos, que asiste a los refugiados que viven en la Argentina -los últimos números dados a conocer por la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare) indican que entre 2012 y 2016 unas 6093 personas pidieron refugio en el país, de las cuales 803 obtuvieron en efecto el estatus de refugiado-. La ayuda les sirvió para conseguir el subsidio habitacional, aprender algo de castellano y saber cómo preparar un currículum y presentarse a una entrevista de trabajo.

Mariano -31 años, serio, la mirada enfática- habla de lo complicado que es para los refugiados levantar cabeza en el país, pero establece una diferencia entre loscompañeros, como él llama a los solicitantes de asilo LGTB. “Los compañeros que vienen de África o el Caribe tienen que escapar porque viven en una situación violenta que les puede llegar a costar la vida. Entonces salen con lo puesto, sin dinero. Cuando llegan a Argentina tienen que acudir a Acnur, que les da ayuda humanitaria básica. La mayoría de las personas rusas que llega acá habla más de un idioma o tuvo una educación formal, universitaria en general, y es de clase media para arriba. El nivel de vulnerabilidad que pueda tener una persona de un país africano o centroamericano es distinto. Lo que para una persona jamaiquina puede estar bien vivir en una pensión en Constitución, para una persona rusa no. Algunos de los compañeros jamaiquinos son trabajadores sexuales. Es su medio de subsistencia”.

***

Para llegar al departamento donde viven las chicas desde hace un año, en un complejo próximo a la estación de Once, hay que cruzar un pasillo angosto a cielo abierto y subir hasta el primer piso por una escalera de metal. Al entrar, la propuesta a los visitantes es quitarse los zapatos, como manda la tradición rusa, y dejarlos en un rincón. El espacio es pequeño: una cocina, una mesita suspendida con una notebook encima, tres banquetas, un banco tapado por una pila de ropa, una copia de la novela El precio de la sal, de Patricia Highsmith, primer libro que Elena lee en castellano, y una alacena que exhibe las compras del mes; más allá, el cuarto de la pareja; por último, el baño, diminuto. Es todo lo que hay.

Se podría esperar que la colectividad rusa en la Argentina -alrededor de 300 mil entre migrantes originarios y descendientes, la diáspora rusa más grande de América Latina- pusiera a disposición de Yulia y Elena las instituciones comunitarias, colaborara con su inserción o al menos las recibiera con un abrazo después de un viaje tan largo. Eso no ocurre. Ellas cuentan que una conocida, también solicitante de asilo, se acercó a la Casa de Rusia, un centro cultural que funciona bajo la órbita de la embajada, y los propios compatriotas le cerraron la puerta. Antes de eso, se molestaron en preguntarle qué la había traído a Buenos Aires. Respondió con la verdad: escapaba de Rusia por ser lesbiana.

-¿Qué le dijeron?

-Aquí, nunca -dice Elena.

Los rusos en la Argentina, dicen las chicas, mantienen lazos con Rusia y con la iglesia ortodoxa. “Mejor tenerlos lejos”. En cambio, se sienten a gusto con el particular humor de los porteños, puro reflejo del ritmo hiperquinético de la ciudad. Lograron descifrarlos. Detrás de esa apariencia irritable, incluso desinteresada, hay gente solidaria que se horroriza cuando escuchan a Yulia y Elena contar su historia. “Apenas llegamos a Buenos Aires mis amigos me preguntaban si era cierto eso que leían de la Argentina, si acá podía decir abiertamente que era lesbiana y que tenía novia. Les dije que sí, que casi siempre, con casi todos. Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos”, dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente: es menuda y viste de jean y remera rosa. Las gafas le dan un aire aniñado a su rostro blanco de porcelana. Puede dar la impresión de reservada. Pero en verdad, habla poco español. Le resulta difícil, pese a ser profesora de idiomas, de inglés y alemán.

La madre de Yulia sabe de Elena. Su única hermana, la primera de la familia en dejar Rusia, también. La diferencia es que todavía lo niega, cree que Yulia está atravesando una suerte de fase experimental o que es bisexual. Hace años se mudó a los Estados Unidos, donde se casó con un norteamericano, tuvo una hija y se hizo pentecostal. Su cuñado le dijo una vez a Yulia que no era posible que le gustasen las mujeres, por una simple razón: era demasiado linda.

“Mi hermana piensa que no soy normal. Nunca me pregunta por Elena. Dice que tengo que casarme y formar una familia”, cuenta mientras sirve té negro en unas tazas algo ajadas. “En Rusia a veces inventaba que tenía novio. Otras, que estaba soltera. Pero eso también es un problema. Las personas te dicen que tenés que ir pensando en casarte, en tener hijos. Enseguida quieren buscarte un marido”.

Para Elena fue más duro despedirse de sus padres. Los reunió una tarde en la casa de su infancia y les dijo que había ganado una beca para estudiar castellano en Buenos Aires, que se iría a Sudamérica por un tiempo. Como es costumbre entre los homosexuales rusos, dijo las cosas a medias e inventó otro tanto.

Los ojos del mundo están puestos en Rusia por el Mundial de Fútbol y se reforzó la vigilancia sobre aquellos grupos que pueden arruinarle la fiesta, como los opositores, los activistas por los derechos humanos, ciudadanos descontentos y, a la cabeza, los homosexuales. El riesgo sigue siendo alto para la comunidad LGTB. Svetlana Zajarova, vocera de la Red LGTB de Rusia, una organización de apoyo, afirma que la discriminación y el hostigamiento que sufre el colectivo van en aumento. “La Red hace todos los años una investigación para conocer la situación de la población LGTB y la cantidad de delitos de odio se ha ido incrementando. Las personas que cometen estos crímenes saben que las autoridades no actuarán”, dice del otro lado del teléfono.

Yulia y Elena extrañan Tomsk. Sobre todo, a sus padres y amigos.

-Dentro de veinte años puede ser que regresemos. Ahora es imposible -dice Elena.

-¿Piensan casarse?

-¡Queremos casarnos! – y a Elena se le ilumina la mirada, como si hubiera estando esperando esa pregunta -. Pero no tenemos dinero. Primero tenemos que conseguir un trabajo estable.

De repente, el sol tiñe las paredes de la sala de un anaranjado rabioso, antes de esconderse y dejar al departamento en penumbras.

-Queremos una fiesta de casamiento. Un casamiento como todo el mundo -remata Yulia, que le dirige una sonrisa a su compañera.

***

Pasó un mes. Las chicas están más animadas. Yulia batalla contra los tiempos verbales y Elena la corrige, aunque su castellano progresó notablemente. Es la primera vez en sus vidas que participan de una marcha del orgullo y no quieren perderse la carroza de la FALGBT que desfila entre una marea de 150 mil personas. Sobre la vereda, Yulia eleva la voz para ganarle a la música y larga la buena noticia: “Nos vamos a casar”. Para confirmarlo, alzan las manos y muestran las alianzas. La idea también las sorprendió a ellas. Es que Yulia, recomendada por una amiga ucraniana que hace años vive en Argentina, pasó las pruebas y comenzará a trabajar en una multinacional con gente de otros países, donde hablará varios idiomas. Al estar legalmente unidas en matrimonio podrán compartir obra social. Con un salario asegurado, además, podrán ahorrar y, claro, organizar la fiesta de casamiento.

Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense. Aun así, hay un gesto de preocupación en la cara de Elena. “Lo que queríamos y lo que tuvimos que hacer son dos cosas distintas”, reconoce. Espera que le llegue su oportunidad, como a Yulia. “Es que siento que me sobra mucho tiempo”, y se vuelve hacia las banderas arcoíris y los carteles que denuncian los travesticidios. Ahora saludan con un beso y se alejan por la Avenida de Mayo, bordeando los camiones y los torsos desnudos, hasta que se pierden. Después de todo, ellas también están ahí, juntas, para marchar.

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Mundial Qatar 2022: cómo es vivir el máximo certamen del fútbol durmiendo en un container por 200 dólares la noche

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Después de reservar su vuelo a Doha para presenciar la Copa del Mundo, Sheng Xie, un aficionado al fútbol de 33 años de Vancouver, buscó alojamiento en el sitio web oficial del torneo.

Sheng rápidamente se decidió por un lugar relativamente accesible llamado Fan Village. La habitación de la foto se veía funcional y limpia. Había dos camas individuales, WiFi, aire acondicionado y heladera, todo por unos 200 dólares la noche.

No se dio cuenta de que estaba, esencialmente, dentro de un contenedor para transporte marítimo o terrestre.

“¿Qué reservé?”, se preguntó Xie en las últimas semanas, cuando comenzó a ver fotos en las redes sociales de su alojamiento en construcción.

Lo que encontró cuando llegó a Qatar fue un mar de coloridas cajas de metal, alineadas una al lado de la otra en ordenadas filas, con letras y numeradas, que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Su contenedor fue uno de los miles instalados apresuradamente en un campo abierto, de tierra, cerca del aeropuerto. Los trabajadores dijeron que había 4000 de ellos. Un mapa en la entrada mostraba planes para más de 7500, además de una sección reservada para los empleados. Era como una ciudad de Lego de un piso.

Los visitantes se hospedan en tiendas de lona adornadas con muebles, plomería, televisores y una heladera. Hay una pileta, un restaurante, una colección de tiendas emergentes y una “zona de diversión” con una gran hoguera y televisores de pantalla grande. Los precios anunciados esta semana fueron de más de 400 dólares por noche.

En el extremo inferior del espectro se encuentra Caravan City, una colección de 1000 remolques cuadrados blancos sobre ruedas. Los precios allí comenzaron en alrededor de 115 dólares la noche.

Pero la opción más común fueron los contenedores, que los organizadores han rebautizado hábilmente como “cabinas”. Son, esencialmente, parques de casas rodantes, campamentos temáticos de fútbol. Y hay tres de ellos alrededor de Doha.

El llamado Free Zone, donde se alojó Xie, tiene un ambiente silencioso, entre aviones que vuelan a baja altura que entran y salen del aeropuerto cercano, debido en gran parte a la falta de alcohol en las instalaciones. Los hoteles se encuentran entre los pocos lugares en Qatar donde se permite la venta de alcohol. Hay una especie de calle principal, un camino de césped amarillo que sirve como pasarela para una mezcla diversa de fanáticos del fútbol.

Gihana Fava y Renan Almeida, comprometidos para casarse el próximo año, llegaron desde Brasil. Al igual que Xie, reservaron su container sin saber muy bien qué esperar, pero el precio era correcto. Los hoteles en el centro de la ciudad estaban reservados o muy por encima de su presupuesto, dijo Almeida.

El modelo de desarrollo es una copia del que empleó el gobierno qatarí para los campamentos de trabajadores migrantes
El modelo de desarrollo es una copia del que empleó el gobierno qatarí para los campamentos de trabajadores migrantesGetty Images

Después de un largo vuelo (y un vuelo perdido), pasaron casi tres horas parados en una fila para registrarse. Fava y Almeida finalmente consiguieron una llave, llegaron a una habitación y descubrieron que ya estaba ocupada.

Se encontró una nueva habitación, literalmente. Sin embargo, estaba en los límites del parque, muy lejos en S4, lejos de todo. Había camas gemelas, no la tamaño queen que habían reservado. Todo estaba cubierto por una capa perceptible de polvo. Los limpiadores aún no habían llegado a su unidad.

Fava expresó su preocupación de que alguien más pudiera recibir una llave equivocada y entrar a su unidad en medio de la noche. ¿Podrían dejar sus pertenencias de forma segura aquí cuando fueran a los partidos?

Alguien tocó la puerta. Fava y Almeida estaban seguros de que era otro invitado, mal enviado. Pero era un trabajador, asegurándose de que el aire acondicionado funcionara. Parecía estar funcionando.

Probaron la ducha, que lanzó un fuerte chorro de agua caliente. Ellos sonrieron.

“Le dije a Gihana que deberíamos bajar nuestras expectativas, esperar lo peor”, dijo Almeida. “Porque no es un hotel”.

 

The New York Times John Branch

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Fondos para adaptación climática y compensaciones por pérdidas y daños: los objetivos de Argentina en la COP27

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Este domingo 6 y hasta el 18 de noviembre se celebrará en Sharm el Sheij, Egipto, la COP27. Se trata de la edición anual de la Cumbre Climática de las Naciones Unidas y es el espacio más significativo en donde líderes políticos, científicos y sociedad civil llevan adelante negociaciones para hacer frente a la crisis climática.

La urgencia climática por reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) para mantener la temperatura global en los próximos años por debajo de los 2°C y en torno a 1,5°C con respecto a la Revolución Industrial se renueva cada año.

Hoy, el planeta no está cumpliendo con esa meta (la temperatura llegó a 1,2°C) y se agravan cada año las consecuencias climáticas: olas de calor, inundaciones, sequías, pérdida de cosechas.

Qué se discute en la COP27

Hay cuatro grandes tópicos que se discutirán durante las dos semanas que dure la COP27:

  • Mitigación: los esfuerzos que debe hacer cada país para reducir las emisiones. Se buscará establecer metas y compromisos más ambiciosos, sobre todo de los países más desarrollados, principales emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera.
  • Adaptación: se trata de las políticas, iniciativas y cambios que deben hacer los países y las regiones para amortiguar los efectos de la crisis climática. Históricamente, los más afectados son los estados pobres o en vías de desarrollo, con menos recursos para este tipo de políticas.
  • Financiamiento: es el apoyo económico que los países más desarrollados (Norte global) y principales emisores deben brindar a los países menos desarrollados (Sur global) y más afectados. En 2009, las economías más fuertes del mundo se comprometieron a movilizar 100 mil millones de dólares cada año para financiar al Sur Global. Esto nunca ocurrió y es un reclamo constante. En esta COP comenzará a negociarse una nueva meta de financiamiento que deberá decretarse en 2025.
  • Pérdidas y daños: es el ítem más sensible de esta COP y uno de los puntos de presión del Sur Global. Los países más desarrollados deben financiar no solo los esfuerzos para adaptación, sino también las consecuencias que el cambio climático está produciendo sobre los más desfavorecidos. Según informes de la ONU, el monto en conjunto con financiamiento debería aumentar a 300 mil millones anuales.

Qué negociará la Argentina en la COP27

Durante la COP27 la Argentina buscará hacer causa común con los países del Sur Global y reclamar a los países más ricos más fondos. Se alineará detrás de la premisa de responsabilidades comunes frente a la crisis climática, pero diferenciadas.

¿Qué significa? Que presionará para obtener fondos para la adaptación y mitigación al cambio climático, pero también para compensar las pérdidas y daños generados por la crisis ambiental. Especialmente las relacionadas con los cultivos y con la sequía que azota al país desde hace 3 años.

 

Este sábado por la tarde, el ministro de Economía, Sergio Massa, planteó el tema en una seguidilla de tuits. “El cambio climático está haciendo un gran daño en los sistemas productivos. (…) Vamos a exigir al Banco Interamericano de Desarrollo la apertura del proceso de desembolsos por emergencias climáticas, para poner a disposición la mayor cantidad posible de recursos con el fin de mantener en pie y produciendo a nuestras economías regionales”.

La comitiva oficial en la COP la encabezarán el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, y la secretaria de Cambio Climático, Cecilia Nicolini, pero también habrá participación del gabinete de Agricultura.

Al respecto, Nicolini explicó a TN la postura de la Argentina frente a las negociaciones. “Estamos apuntando a medios de implementación y financiamiento. Necesitamos que estos mecanismos de financiamiento sean más ágiles, más rápidos y que trabajemos más en las grandes inversiones. La agenda de adaptación tiene que llegar al mismo nivel que la agenda de mitigación”.

Nuestro país hará causa común con Brasil y Uruguay para que se active el financiamiento en red y también un desembolso separado para daños y perjuicios, más allá del contemplado para adaptación.

Debido a la gran cantidad de deuda que la Argentina mantiene con organismos de crédito como FMI, el plan del Gobierno es impulsar iniciativas como el canje de deuda por acción climática. ¿Qué es? La posibilidad de intercambiar o perdonar deuda a cambio de iniciativas de mitigación.

Los compromisos que lleva la Argentina a la COP27

La Argentina se comprometió ante el mundo a ser carbono neutral para 2050. Esto significa que compensará la totalidad de los gases efecto invernadero que emite al ambiente con iniciativas que capturen carbono o que contribuyan a reducir estas emisiones. Por ejemplo, una matriz energética con preponderancia de energías renovables. Es una meta ambiciosa, considerando que hoy apenas el 16% de la energía proviene de fuentes renovables y de la importancia que el Gobierno atribuye a Vaca Muerta.

Otro de los compromisos del país es tener una emisión de 349 toneladas de CO2 para el 2030. Esta meta es insuficiente para mantener el calentamiento por debajo de los 1,5°C, como se comprometió el país en el Acuerdo de París en 2015.

Esta semana, el Ministerio de Ambiente presentó dos planes centrales que el país llevará a la COP27: el primero es la Estrategia a Largo Plazo 2050. Es decir, la hoja de ruta con acciones concretas para llegar a esa carbono neutralidad a la que se comprometió. El documento que se liberó a la prensa está incompleto y no especifica medidas.

La otra presentación fue el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático. Allí hay un diagnóstico de la situación actual del país frente a la crisis climática y también de qué manera contribuirá a reducir sus emisiones.

Se trata de 250 medidas que se organizan a través de 6 líneas estratégicas: transición energética, transición productiva, movilidad sostenible, territorios sostenibles, conservación de la biodiversidad, gestión sostenible de los sistemas alimentarios y bosques.

“La gran complejidad de esto es encarar la política climática con transformación de nuestra matriz productiva, pero que ello signifique fortalecer la industria”, explicó Nicolini. Y agregó: “Es un desafío y una gran oportunidad que se haga también en el marco de la transición justa, empleo genuino, más sostenible”.

El gran interrogante es cómo jugará Vaca Muerta, una fuente de energía fósil, en la transformación de la matriz energética. De acuerdo con la funcionaria, la Argentina quiere ofrecerse como proveedora de gas a Europa, la energía de la transición hacia las renovables. Sin embargo, según expertos transicionar hacia el gas no logrará los objetivos de bajar la temperatura global.

Los principales riesgos climáticos para la Argentina

En el Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, un apartado releva las principales problemáticas de la Argentina frente a la crisis:

  • Más y mayores incendios
  • Mayores sequías, aumento de temperatura y pérdida de cultivos
  • Disminución del agua y del acceso al agua potable
  • Lluvias más frecuentes e inundaciones en algunas regiones (Centro del país)y pérdida de infraestructura
  • Agravamiento de ciertas patologías y aparición de nuevos vectores y epidemias producto del cambio de ambiente
  • Pérdida de biodiversidad
  • Pérdida de ingreso por turismo ante eventos climáticos adversos

 

Agustina Lopez para TN

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UNA DENUNCIA DE LOS BAÑISTAS PUSO EN ALERTA A LA POLICÍA: QUÉ DESCUBRIERON AL LLEGAR A LA PLAYA

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Las autoridades tailandesas creyeron que iban a dar cuenta de un crimen o una tragedia, pero lo que hallaron sobre la arena era otra cosa
El hallazgo fue realizado por un grupo de lugareños en una playa. EFE/RUNGROJ YONGRIT/Archivo

La playa en el distrito de Bang Saen de Chonburi, al este de Tailandia, vivió una conmoción cuando un grupo de lugareños vio en la orilla lo que pensaban era el cuerpo de una mujer muerta.

Uno de ellos llamó a la policía para informarles del hallazgo que presumió como un “asesinato”. Los paramédicos y los oficiales de homicidios corrieron a la escena de lo que creían que era un crimen.

Pero, según lo relatado por el medio Daily Star, lo que parecía un cadáver en realidad era una muñeca sexual hiperrealista de silicona que había engañado a docenas haciéndoles creer que se trataba de un ser humano que había perdido la vida. Hasta ese momento, nadie había querido acercarse a la presunta víctima, que tenia la cabeza tapada con una tela.

Imagen de la muñeca que fue confundida con el cuerpo de una mujer. @JournalticsImagen de la muñeca que fue confundida con el cuerpo de una mujer. @Journaltics

Los oficiales que asistieron a la escena identificaron el cuerpo misterioso como una muñeca sexual hecha en Japón, una pieza con la marca “AV idol”.

La muñeca había quedado recostada en la rompiente de las olas con la parte de abajo de su cuerpo desnudo mientras los restos de una camisa le cubrían la zona superior. Cuando las autoridades le quitaron la prenda, quienes observaban desde lejos se espantaron aún más: no tenía cabeza.

Luego, se enteraron de la verdad: “El 18 de agosto de 2022, se informó a los equipos de rescate que las personas en la playa se sorprendieron al ver a una mujer joven desnuda e inconsciente. Los oficiales se apresuraron a revisar y desde la distancia vieron a una mujer pequeña y hermosa con el trasero desnudo. Pero cuando se acercaron resultó ser una muñeca AV”, explicó en una declaración el portavoz de la policía del distrito de Bang Saen.

“Le faltaba la cabeza y su parte inferior estaba expuesta. Verificamos en Internet y costaron alrededor de 20,000 baht (555 dólares). Creemos que la muñeca había sido arrojada a un río o canal antes de entrar al mar y lavarse en la arena. Ahora fue quitada para evitar que asuste a los turistas. Si el propietario quiere recuperar su muñeca, puede recogerla en la estación del equipo de rescate”, concluyó.

Los oficiales que asistieron a la escena identificaron el cuerpo misterioso como una muñeca sexual hiperrealista de Japón, una pieza con la marca “AV idol”. @JournalticsLos oficiales que asistieron a la escena identificaron el cuerpo misterioso como una muñeca sexual hiperrealista de Japón, una pieza con la marca “AV idol”. @Journaltics

OTRA FALSA ALARMA

Según los medios, esta no es la primera vez que una muñeca sexual se confunde con un muerto. En junio pasado, los buzos de rescate de emergencia en Japón quedaron desconcertados luego de responder a la escena de una “mujer ahogándose” desnuda, solo para descubrir que en realidad era una muñeca sexual flotante de tamaño natural.

El insólito hecho ocurrió el pasado 25 de mayo cerca de una zona boscosa en Cornwall (Reino Unido) y lo protagonizaron Vikram Dawson y su esposa Shriya. Vikram, de 36 años, estaba conduciendo por la zona cuando paró para orinar al lado de la carretera, pero de pronto regresó corriendo al auto en notable estado de alteración diciendo que había visto un cuerpo desnudo boca abajo.

Le dijo a su esposa que llamara al 999 (número de emergencia británico) para informar que alguien había sido asesinado y arrojado a los arbustos.

Vikram Dawson viajaba con su esposa, su suegra y sus dos hijos, cuando se encontró con una aterradora sorpresa.Vikram Dawson viajaba con su esposa, su suegra y sus dos hijos, cuando se encontró con una aterradora sorpresa.

Shriya, de 33 años, quien es una profesora asistente, fue incrédula en un primer momento, así que se bajó a echar un vistazo al supuesto cuerpo y vio una pierna desnuda que sobresalía entre los arbustos, así que se asustó y regresó corriendo al lugar seguro.

Luego de la llegada de la policía “el área estaba completamente sellada. Todo parecía tan real como en las películas. Luego fueron a levantar el cuerpo y sintieron que era un poco liviano. Resultó ser una muñeca sexual de goma pálida. Creo que vi senos”, dijo Shriya.

“Debe haber sido alguien jugando una broma con un maniquí desnudo o descartándolo porque ya no lo querían. La policía incluso tenía lista una bolsa para cadáveres y la usó para llevárselo. Fueron brillantes para ser justos y eso fue lo correcto para proteger su modestia”, agregó.

FUENTE : INFOBAE

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