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La pareja que huyó de Rusia por su orientación sexual y se refugió en Argentina

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 Yulia y Elena debieron escaparse de su país y hallaron refugio en la Argentina. Una historia diferente que, a la vez, se repite cada vez más en el mundo Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

El martes 21 de junio de 2016 la selección argentina definía su pase a la final de la Copa América. Esa noche, las calles quedaron como quedan siempre que juega el equipo de Messi: vacías. Cerca de las diez, mientras el país se reunía en torno a los televisores, Yulia y Elena aterrizaban en Ezeiza. Desde el taxi que las llevaría hasta el centro de la ciudad observaban el paisaje que les devolvía la autopista. De un lado, una sucesión perfecta de monoblocks. Del otro, las casas ensimismadas a ladrillo descubierto y con las vigas al aire de un barrio periférico. Si esa visión les produjo algún tipo de sobresalto, una sensación de extrañamiento, no se dejaron desalentar. Lo que importaba, después de todo, era que estaban juntas y a salvo.

Dos meses antes, el hombre que venía amenazando a Elena se había aparecido en la casa que las chicas compartían en Tomsk, una ciudad de medio millón de habitantes emplazada a 3500 kilómetros de Moscú, en Siberia. Yulia y Elena entendieron que la situación se había vuelto peligrosa. Sabían que el tipo era alcohólico y golpeador. También, que había entrado y salido de prisión unas seis veces.

Todo había comenzado una mañana de invierno, de esas en que la niebla difumina hasta lo inminente, cuando Nina, una alumna del colegio donde Elena se desempeñaba como inspectora, llegó a clase con el rostro desfigurado. La adolescente apenas podía mantenerse en pie. Nadie ignoraba que Nina era golpeada. Las evidencias asomaban en la piel de la joven. Incluso su madre y su hermana más pequeña solían ser vistas con hematomas. Las sospechas recayeron pronto sobre el padre, por lo que las autoridades escolares concluyeron que se trataba de un caso típico de violencia intrafamiliar. Quizás por eso, porque excedía a sus prerrogativas, decidieron que lo mejor era hacerse los distraídos.

“Trabajábamos con familias así todo el tiempo, pero esta era una de las más problemáticas”, cuenta Elena, de 29 años, pómulos sonrojados como los de unamatrioshka y ojos verdes bien redondos, sentada en el patio de un café de Colegiales. Esa mañana suplicó a la directora que le permitiese llevar a Nina al hospital. Frente al grado de brutalidad, la mujer autorizó a la adolescente a recibir atención médica.

Rusia hace su aporte a una tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en el mundo, según Acnur. En Buenos Aires, Yulia y Elena cumplieron algunos de sus sueños
Rusia hace su aporte a una tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en el mundo, según Acnur. En Buenos Aires, Yulia y Elena cumplieron algunos de sus sueños Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

En rigor, Elena había cumplido con su trabajo. Sin embargo, también había cruzado un límite prohibido en la cultura rusa: cuestionar la crianza de los hijos a un patriarca de hogar, que equivale a meterse de lleno con su honor. A las pocas horas comenzaron las intimidaciones por teléfono. El hombre pudo averiguar que Elena tenía novia -las chicas están seguras de que se lo habría dicho una profesora del colegio, que es amiga de una expareja de Yulia-, y la posibilidad de que se divulgase aún más la relación, en una sociedad que acosa e incluso mata a los homosexuales, las colocaba en una zona de riesgo.

“Vi su mirada. Estaba loco. Dijo que me haría echar de la escuela, que sabía quién era Yulia. Dijo que se haría justicia cuando me mataran o me encerraran en la cárcel por ser una enferma y un peligro para los chicos”, recuerda Elena, que ahora se ríe del episodio. El padre de Nina había empleado un recurso bastante común. En Rusia, los homófobos asocian deliberadamente homosexualidad y pedofilia para justificar, como si esto fuese admisible, la cacería de gays y lesbianas. De hecho, la mayoría de los rusos comparte esta idea. Las encuestas realizadas en los últimos años por el Levada Center y el Pew Research Center coinciden en que cerca del 80 por ciento de la sociedad rechaza a los homosexuales y más de un tercio considera a la homosexualidad una desviación. El 20 por ciento prefiere verlos tras las rejas. “No podíamos denunciarlo porque en Rusia las leyes están en contra de las personas LGTB. Si sos gay y vivís en Rusia, no podés hablar del tema. Menos aún si trabajás con niños. Así que tampoco podíamos decirle a nadie”, explica Yulia, que insiste en hablar bajito, como si su voz pudiese ser oída en Tomsk.

Cuando el hombre se cansó de gritar y se fue, las chicas se abrazaron, prepararon té y se sentaron a repasar las últimas semanas. Resolvieron que la opción más segura era huir de Rusia.

***

Inicialmente habían pensado en Canadá, pero se les requería visa y el tiempo escaseaba tanto como el dinero. A través de Google descubrieron que en el otro extremo del continente no se exigían mayores condiciones para ingresar. Si bien la ley argentina sobre refugiados no estipula presupuestos robustos ni cuenta con mecanismos de integración tan eficaces como los del Primer Mundo, al menos cumple con estándares elevados de protección.

Refugiadas de identidad reservada, Yulia y Elena viven cerca de la estación de Once y mantienen recuerdos de su país en el pequeño departamento que comparten
Refugiadas de identidad reservada, Yulia y Elena viven cerca de la estación de Once y mantienen recuerdos de su país en el pequeño departamento que comparten Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

Yulia y Elena, cuyos nombres son otros, tenían planeado pedir asilo apenas bajaran del avión. Y así lo hicieron. Igual que en 2013 lo hizo “Gene”, el primer ruso que llegó a Argentina bajo identidad reservada. Como Alexander Eremeev y Dmitry Zaytsev lo hicieron en febrero de 2014, y Marina Mironova y Oxana Tomofeeva cinco meses más tarde.

El telón de acero pudo haber caído un cuarto de siglo atrás, pero las paredes de hierro de los armarios rusos permanecen intactas. Más aún, la suerte de la población LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales) empeoró a partir de 2013, en medio de un clima de protestas contra el gobierno, cuando el Kremlin ajustó la legislación antigay en su afán por cerrar filas con la iglesia ortodoxa y los ultranacionalistas conservadores. En junio de ese año, el Parlamento -la Duma- votó una ley que prohíbe la difusión entre menores de cualquier información relacionada con la homosexualidad, que en la práctica supone la desaparición de gays y lesbianas del discurso público, la censura a todo tipo de expresión del activismo por la diversidad sexual y la impunidad garantizada para los crímenes de odio.

Mediante la persecución, la cuna del vodka y los nuevos multimillonarios está haciendo su aporte a una triste tendencia global: el número de personas LGTB que busca refugio se ha disparado en las últimas décadas, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Mariano Ruiz sale de una reunión a las apuradas y pide disculpas por la demora. Viene trabajando contra reloj para atender todas las consultas que llegan a la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) de lugares tan distantes como Jamaica, Rusia, Egipto o Ghana. Asegura que cada vez son más los interesados en conocer el proceso para asentarse en el país. Es que gracias a sus leyes en favor de la diversidad y al endurecimiento de las políticas migratorias en los Estados Unidos y Europa, la Argentina ha recobrado su fama histórica de tierra prometida.

Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense
Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

“Como la ley migratoria argentina es bastante flexible, muchos ciudadanos rusos empezaron a llegar con el fin de solicitar refugio. La gran mayoría se contacta con nosotros porque trabajamos con otras organizaciones a nivel internacional”, dice Mariano, que es secretario de relaciones internacionales de la Federación y, por lo tanto, el encargado de coordinar esfuerzos con agencias locales y organizaciones hermanas en el exterior, como la canadiense Rainbow Railroad, que ha trasladado a decenas de chechenos a terceros países desde que el diario Novaya Gazeta denunciara en abril del año pasado la existencia de campos de tortura y exterminio para homosexuales en Chechenia.

Ramzán Kadyrov, líder checheno y aliado del presidente Vladimir Putin, negó el asunto hace unos meses, aunque de un modo que dejó perplejo al periodista de HBO que lo entrevistaba. La respuesta evasiva de Kadyrov sonaba a un reconocimiento de las acusaciones que recaían sobre su gobierno. “No tenemos esa clase de gente aquí, no hay gays, y si los hubiese, se los pueden llevar a todos a Canadá, lejos de aquí, para purificar nuestra sangre. Son demonios, no personas. Que Dios los maldiga por las cosas de las que nos acusan, responderán por ello ante el Altísimo”, sentenció el hombre, por Alá.

***

Una vez instaladas en el departamento de San Telmo que habían reservado por Airbnb, las chicas se dirigieron a la sede de la FALGBT, ubicada en un edificio antiguo de Avenida de Mayo al 800, donde las esperaba Mariano. Salieron del encuentro convencidas de que mucho dependería de ellas.

“Acá no hay dinero para los refugiados como en otros países. Eso nos sorprendió”, admite Elena. Por medio de la Federación, la pareja fue contratada para trabajar de intérprete con rusos recién llegados y asistir a una familia de refugiados chechenos. Elena, graduada de psicóloga, tiene además una paciente ucraniana. Yulia, por su parte, enseña ruso a un adolescente argentino. Antes de esas oportunidades, con un español mínimo, Elena se estrenó como niñera y Yulia fregó pisos y azulejos ajenos durante un par de meses.

"Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos", dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente
“Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos”, dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente Fuente: LA NACION – Crédito: Joaquín Salguero

Con todo, no perciben un ingreso fijo. Es poco frecuente que un empleador quiera tener entre los suyos a una persona con residencia precaria que apenas habla el idioma local, como es el caso de las chicas. Para acceder a un empleo formal, primero esperan recibir la ciudadanía argentina, que de acuerdo a la ley es a partir de los dos años de residencia. Pero el proceso, que depende de la impredecible burocracia argentina, puede estirarse hasta el hartazgo.

Mientras se define su situación, Yulia y Elena recurren a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), una organización cristiana con sede en Maryland, Estados Unidos, que asiste a los refugiados que viven en la Argentina -los últimos números dados a conocer por la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare) indican que entre 2012 y 2016 unas 6093 personas pidieron refugio en el país, de las cuales 803 obtuvieron en efecto el estatus de refugiado-. La ayuda les sirvió para conseguir el subsidio habitacional, aprender algo de castellano y saber cómo preparar un currículum y presentarse a una entrevista de trabajo.

Mariano -31 años, serio, la mirada enfática- habla de lo complicado que es para los refugiados levantar cabeza en el país, pero establece una diferencia entre loscompañeros, como él llama a los solicitantes de asilo LGTB. “Los compañeros que vienen de África o el Caribe tienen que escapar porque viven en una situación violenta que les puede llegar a costar la vida. Entonces salen con lo puesto, sin dinero. Cuando llegan a Argentina tienen que acudir a Acnur, que les da ayuda humanitaria básica. La mayoría de las personas rusas que llega acá habla más de un idioma o tuvo una educación formal, universitaria en general, y es de clase media para arriba. El nivel de vulnerabilidad que pueda tener una persona de un país africano o centroamericano es distinto. Lo que para una persona jamaiquina puede estar bien vivir en una pensión en Constitución, para una persona rusa no. Algunos de los compañeros jamaiquinos son trabajadores sexuales. Es su medio de subsistencia”.

***

Para llegar al departamento donde viven las chicas desde hace un año, en un complejo próximo a la estación de Once, hay que cruzar un pasillo angosto a cielo abierto y subir hasta el primer piso por una escalera de metal. Al entrar, la propuesta a los visitantes es quitarse los zapatos, como manda la tradición rusa, y dejarlos en un rincón. El espacio es pequeño: una cocina, una mesita suspendida con una notebook encima, tres banquetas, un banco tapado por una pila de ropa, una copia de la novela El precio de la sal, de Patricia Highsmith, primer libro que Elena lee en castellano, y una alacena que exhibe las compras del mes; más allá, el cuarto de la pareja; por último, el baño, diminuto. Es todo lo que hay.

Se podría esperar que la colectividad rusa en la Argentina -alrededor de 300 mil entre migrantes originarios y descendientes, la diáspora rusa más grande de América Latina- pusiera a disposición de Yulia y Elena las instituciones comunitarias, colaborara con su inserción o al menos las recibiera con un abrazo después de un viaje tan largo. Eso no ocurre. Ellas cuentan que una conocida, también solicitante de asilo, se acercó a la Casa de Rusia, un centro cultural que funciona bajo la órbita de la embajada, y los propios compatriotas le cerraron la puerta. Antes de eso, se molestaron en preguntarle qué la había traído a Buenos Aires. Respondió con la verdad: escapaba de Rusia por ser lesbiana.

-¿Qué le dijeron?

-Aquí, nunca -dice Elena.

Los rusos en la Argentina, dicen las chicas, mantienen lazos con Rusia y con la iglesia ortodoxa. “Mejor tenerlos lejos”. En cambio, se sienten a gusto con el particular humor de los porteños, puro reflejo del ritmo hiperquinético de la ciudad. Lograron descifrarlos. Detrás de esa apariencia irritable, incluso desinteresada, hay gente solidaria que se horroriza cuando escuchan a Yulia y Elena contar su historia. “Apenas llegamos a Buenos Aires mis amigos me preguntaban si era cierto eso que leían de la Argentina, si acá podía decir abiertamente que era lesbiana y que tenía novia. Les dije que sí, que casi siempre, con casi todos. Claro que hay personas homofóbicas, pero estamos protegidas. En la Argentina tenemos derechos”, dice Yulia, que aunque es la mayor, con 33, parece una adolescente: es menuda y viste de jean y remera rosa. Las gafas le dan un aire aniñado a su rostro blanco de porcelana. Puede dar la impresión de reservada. Pero en verdad, habla poco español. Le resulta difícil, pese a ser profesora de idiomas, de inglés y alemán.

La madre de Yulia sabe de Elena. Su única hermana, la primera de la familia en dejar Rusia, también. La diferencia es que todavía lo niega, cree que Yulia está atravesando una suerte de fase experimental o que es bisexual. Hace años se mudó a los Estados Unidos, donde se casó con un norteamericano, tuvo una hija y se hizo pentecostal. Su cuñado le dijo una vez a Yulia que no era posible que le gustasen las mujeres, por una simple razón: era demasiado linda.

“Mi hermana piensa que no soy normal. Nunca me pregunta por Elena. Dice que tengo que casarme y formar una familia”, cuenta mientras sirve té negro en unas tazas algo ajadas. “En Rusia a veces inventaba que tenía novio. Otras, que estaba soltera. Pero eso también es un problema. Las personas te dicen que tenés que ir pensando en casarte, en tener hijos. Enseguida quieren buscarte un marido”.

Para Elena fue más duro despedirse de sus padres. Los reunió una tarde en la casa de su infancia y les dijo que había ganado una beca para estudiar castellano en Buenos Aires, que se iría a Sudamérica por un tiempo. Como es costumbre entre los homosexuales rusos, dijo las cosas a medias e inventó otro tanto.

Los ojos del mundo están puestos en Rusia por el Mundial de Fútbol y se reforzó la vigilancia sobre aquellos grupos que pueden arruinarle la fiesta, como los opositores, los activistas por los derechos humanos, ciudadanos descontentos y, a la cabeza, los homosexuales. El riesgo sigue siendo alto para la comunidad LGTB. Svetlana Zajarova, vocera de la Red LGTB de Rusia, una organización de apoyo, afirma que la discriminación y el hostigamiento que sufre el colectivo van en aumento. “La Red hace todos los años una investigación para conocer la situación de la población LGTB y la cantidad de delitos de odio se ha ido incrementando. Las personas que cometen estos crímenes saben que las autoridades no actuarán”, dice del otro lado del teléfono.

Yulia y Elena extrañan Tomsk. Sobre todo, a sus padres y amigos.

-Dentro de veinte años puede ser que regresemos. Ahora es imposible -dice Elena.

-¿Piensan casarse?

-¡Queremos casarnos! – y a Elena se le ilumina la mirada, como si hubiera estando esperando esa pregunta -. Pero no tenemos dinero. Primero tenemos que conseguir un trabajo estable.

De repente, el sol tiñe las paredes de la sala de un anaranjado rabioso, antes de esconderse y dejar al departamento en penumbras.

-Queremos una fiesta de casamiento. Un casamiento como todo el mundo -remata Yulia, que le dirige una sonrisa a su compañera.

***

Pasó un mes. Las chicas están más animadas. Yulia batalla contra los tiempos verbales y Elena la corrige, aunque su castellano progresó notablemente. Es la primera vez en sus vidas que participan de una marcha del orgullo y no quieren perderse la carroza de la FALGBT que desfila entre una marea de 150 mil personas. Sobre la vereda, Yulia eleva la voz para ganarle a la música y larga la buena noticia: “Nos vamos a casar”. Para confirmarlo, alzan las manos y muestran las alianzas. La idea también las sorprendió a ellas. Es que Yulia, recomendada por una amiga ucraniana que hace años vive en Argentina, pasó las pruebas y comenzará a trabajar en una multinacional con gente de otros países, donde hablará varios idiomas. Al estar legalmente unidas en matrimonio podrán compartir obra social. Con un salario asegurado, además, podrán ahorrar y, claro, organizar la fiesta de casamiento.

Como los millones que cruzaron océanos y fronteras para probar suerte en el fin del mundo, Yulia y Elena se van acostumbrando a la idea de quedarse. El paisaje de hormigón no les parece tan triste, los contrastes latinoamericanos ya no les llaman la atención y su acento es marcadamente rioplatense. Aun así, hay un gesto de preocupación en la cara de Elena. “Lo que queríamos y lo que tuvimos que hacer son dos cosas distintas”, reconoce. Espera que le llegue su oportunidad, como a Yulia. “Es que siento que me sobra mucho tiempo”, y se vuelve hacia las banderas arcoíris y los carteles que denuncian los travesticidios. Ahora saludan con un beso y se alejan por la Avenida de Mayo, bordeando los camiones y los torsos desnudos, hasta que se pierden. Después de todo, ellas también están ahí, juntas, para marchar.

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Cómo Alexei Navalny se convirtió en la mayor pesadilla de Putin y por qué es diferente de sus enemigos anteriores

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El disidente ruso encarcelado logró movilizar a decenas de miles de personas en 100 ciudades rusas. Mientras, denuncia con sarcasmo la construcción de un palacio versallesco para la familia y las amantes del líder del Kremlin.

FOTO TAPA : El opositor ruso Alexéi Navalni sale esposado de una comisaría en las afueras de Moscú rumbo a una cárcel de alta seguridad. EFE/ Sergei Ilnitsky

Pareciera que Vladimir Putin encontró la piedra en su zapato. Le apareció un enemigo impensable. El disidente que lo desafía es Alexei Navalny y combina dos cualidades que los rusos admiran: un humor sarcástico hacia los líderes del país y una gran valentía personal. Esos atributos lo convierten en la amenaza política más potente a la que se ha enfrentado Putin desde su ascenso al poder en 1999.

Navalny no lo desafía en el plano electoral. Prefiere ir a los símbolos. Él mismo se convirtió en un sobreviviente de la brutalidad represiva del régimen que lo envenenó y lo mandó moribundo a Alemania, desde donde nadie se esperaba que regresara jamás. Pero lo hizo contra todos los pronósticos y el sentido común. Navalny voló desde Berlín a Moscú y unas pocas horas después de ser detenido apenas bajó del avión, subió a You Tube un documental en el que denuncia de una manera muy didáctica y divertida la corrupción que rodea a lo que él denomina “el Palacio de Putin”. Se trata de un complejo de mil millones de dólares en el Mar Negro que incluye mansiones, viñedos, un casino privado y hasta una pista de hockey subterránea. De acuerdo a la investigación de Navalny, ese lugar fue construido para entretener a los amigos y la familia de Putin, así como a dos novias y sus parientes.

La feroz represión policial a las manifestación en favor de Navalny del domingo pasado en Moscú.La feroz represión policial a las manifestación en favor de Navalny del domingo pasado en Moscú.

El vídeo fue visto por más de 90 millones de personas hasta este sábado. Y fue el detonante para que miles de manifestantes salieran a las calles el pasado fin de semana en 100 ciudades rusas para protestar contra el régimen corrupto y autoritario de Putin. Las fuerzas de seguridad rusas detuvieron a más de 3.000 manifestantes y Putin negó ser el dueño del “palacio”. Pero el daño a su aura de invulnerabilidad ya estaba hecho. Por primera vez, una de las innumerables denuncias de corrupción que tuvo en los últimos 20 años se convierte en creíble para muchos escépticos y nostálgicos del imperio ruso/soviético/ruso.

Navalny demostró su valentía al viajar de vuelta a Rusia el 17 de enero desde Alemania, donde había estado recuperándose de un intento de asesinato que, según él denunció, fue organizado por el servicio de seguridad de Putin, el FSB. Cuando llegó al aeropuerto de Sheremetyevo, fue inmediatamente detenido y llevado a prisión. Dos días después, el vídeo apareció en las redes sociales. “Se nos ocurrió esta investigación del palacio mientras estaba en cuidados intensivos, pero inmediatamente acordamos que la publicaríamos cuando volviera a casa, a Moscú, porque no queremos que el protagonista de esta película [Putin] piense que le tenemos miedo y que voy a contar su peor secreto mientras estoy en el extranjero”, dice Navalny en una inquietante introducción al video.

El disidente ruso cuenta con una aliada fundamental en su lucha contra el Kremlin, su propia esposa Yulia Navalnaya, una rubia, economista, de 44 años, que lo salvó cuando rápidamente lo sacó de Rusia después de ser envenenado y que tomó su antorcha en las manifestaciones mientras estuvo encarcelado. Cuando Navalny comenzó su cruzada con un primer blog de denuncia, Yulia permaneció en un segundo plano. Pero cuando la represión se hizo cada vez más dura, fue ella la que dio la cara ante la prensa y el último fin de semana estuvo en las manifestaciones y fue arrestada por algunas horas. En Moscú hay especulaciones sobre su futuro político. Dicen que, si Navalny es condenado a una sentencia de varios años de prisión, será Yulia quien se presente como candidata para intentar derrotar al poderoso aparato de Putin.

Yulia Navalnaya, la esposa del disidente, durante las manifestaciones del último fin de semana. @yulia_navalnaya)Yulia Navalnaya, la esposa del disidente, durante las manifestaciones del último fin de semana. @yulia_navalnaya)

Leonid Volkov, ex director de la campaña presidencial de Navalny en 2018 y su principal asesor político, aclaró en una entrevista con el Washington Post que el objetivo del movimiento de Navalny es “convertir a Rusia en un país europeo normal con un Estado de derecho y tribunales independientes y medios de comunicación libres”. También demandó la liberación de su jefe y dijo que Putin, quien prolongó su mandato como presidente mediante una enmienda constitucional especial, “debería hablar de la transición de poder, ese es nuestro objetivo”.

El desafío es colosal. Rusia está superando la condena internacional y las sanciones económicas impuestas tras la anexión de Crimea en 2014. Putin aparece bien afianzado en el Kremlin. Y no es la primera vez que se registran manifestaciones masivas contra el régimen. A principios de 2012, las protestas fueron gigantes, lo mismo que después de las elecciones del año pasado. Pero esta vez parece diferente. Las protestas lanzadas por la detención de Navalny tuvieron lugar en más de 100 ciudades de toda Rusia, desde Vladivostok, en la costa del Pacífico, hasta Irkutsk, en Siberia, y Kazán, en Tatarstán. El aumento de la violencia policial marca el nerviosismo que están creando en el círculo íntimo de Putin. Y en 2012, la oposición no tenía un líder claro. Ahora lo tiene.

La batalla Navalny-Putin supone también una primera prueba para el presidente Joe Biden y su equipo de política exterior. La nueva administración pidió inmediatamente la liberación de Navalny, pero también recibió críticas por no hacer más junto a la Unión Europea para identificar y congelar los activos del entorno de Putin que se encuentran fuera de Rusia. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que Biden habló de Navalny y otros temas con Putin en una primera llamada telefónica desde su asunción, pero no dio detalles.

El fastuoso palacio, construido sobre el Mar Negro, que el disidente Navalny asegura fue construido para Vladimir Putin por "sus amigos".El fastuoso palacio, construido sobre el Mar Negro, que el disidente Navalny asegura fue construido para Vladimir Putin por “sus amigos”.

El opulento retiro de Putin en el Mar Negro fue expuesto por primera vez por un arrepentido llamado Sergey Kolesnikov, en una carta abierta al entonces presidente Dmitry Medvedev, de diciembre de 2010. Kolesnikov explicaba que la finca palaciega se había pagado con las aportaciones de los oligarcas rusos reunidas por un empresario de San Petersburgo amigo de Putin. El dinero se canalizó a través de un negocio de suministros médicos que dirigía Kolesnikov. Dijo que, durante ocho años, proporcionó resúmenes regulares a Putin sobre sus inversiones, a través del empresario de San Petersburgo. Navalny entrevistó a Kolesnikov, quien confirmó ante la cámara la historia que había contado hace 10 años. Y dijo que aún después de su denuncia, los “amigos” de Putin siguieron aportando enormes sumas de dinero –”el mayor soborno jamás pagado en la historia de la corrupción rusa”, dijo- para terminar de construir el complejo palaciego. Calculó que el valor de esa propiedad es de más de mil millones de dólares.

Utilizando diseños arquitectónicos, facturas, imágenes de drones y visualizaciones en 3-D, Navalny hizo un relato mordaz del proceso por el que se llegó a levantar el palacio. Muestra que, además de la sala de juego y la pista de hockey, tiene una sala especial para furmar narguile, un escenario con caño de stripper y un ornamentado soporte de papel higiénico que cuesta más de 1.200 dólares. El lugar hace que el Mar-a-Lago de Donald Trump parezca una choza. La superficie total del complejo es 39 veces mayor que la de Mónaco. Dmitry Peskov, el portavoz del Kremlin, aseguró que, “aunque el palacio parece existir, no pertenece a Putin”. Aunque no supo responder a la pregunta obvia: ¿Entonces, a quién pertenece?

Navalny también describe los pagos realizados a las familias de dos mujeres que, según él, tuvieron una relación sentimental con Putin, que está divorciado de su esposa, Lyudmila. Cita una conocida canción popular rusa que, según él, se aplica a Putin: “Tres esposas son maravillosas, qué se puede decir. Pero tres suegras…”. Y todo el tiempo muestra al líder ruso con traje y peluca al estilo de la corte parisina de Luis XV. El disidente termina el documental citando una frase de León Tolstoi: “Los villanos que robaron al pueblo se reunieron, reclutaron soldados y jueces para vigilar su orgía, y están de fiesta. El futuro está en nuestras manos. No se queden callados. No acepten obedecer a los villanos del festín”.

Detalle de la sala de entretenimiento del palacio de Putin en la que se puede ver el escenario con la barra de "dancing".Detalle de la sala de entretenimiento del palacio de Putin en la que se puede ver el escenario con la barra de “dancing”.

Ese estilo desfachatado y la indignación que provoca en amplios círculos de la sociedad rusa la exposición de semejante ostentación son el principal soporte del movimiento que se creó alrededor de la figura de Navalny. El disidente permanece en la cárcel, se le negó la apelación y es probable que sea condenado con una pesada sentencia. Todos los anteriores líderes de la oposición a Putin acabaron en la cárcel, en el exilio o muertos, como Boris Nemtsov, asesinado cerca del Kremlin en 2015. La escritora Masha Gessen hizo esta reflexión en el último número de la revista The New Yorker: “Uno podría preguntarse, ¿cuál es el plan final de Putin. Si hace encerrar a Navalny durante muchos años, como aparentemente pretende hacer -incluso si finalmente manda a matar a Navalny-, ¿qué cree que va a pasar con las decenas de miles de rusos que están dispuestos a arriesgar su seguridad, incluso su vida, para protestar? ¿Qué pasa con las estructuras que ha construido Navalny? ¿Qué pasa con Yulia Navalnaya, que se ha convertido en un símbolo popular de sabiduría, paciencia y amor? ¿Y la presión internacional y el probable aumento de las sanciones? ¿En qué está pensando Putin? No lo está haciendo”.

 

 

Especial para Infobae America

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Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto

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El 27 de enero de cada año la UNESCO rinde tributo a las víctimas del Holocausto. En esta fecha se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y extermino nazi de Auschwitz-Birkenau.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus colaboradores asesinaron a unos seis millones de judíos, -hombres, mujeres y niños-, en un intento de aniquilar sistemáticamente a la comunidad judía de Europa.

Aquel 27 de enero de 1945 el ejército soviético abría las puertas del infierno en Auschwitz-Birkenau, donde aún se encontraban algo más de 7.500 prisioneros, que recuperaban la libertad tras sobrevivir al horror de los campos de concentración nazis, donde Adolf Hitler puso en práctica con mortífero éxito su «solución final».

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 1 de noviembre de 2005, en la Resolución 60/71 designar el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

En el texto de la resolución se cita que, la Asamblea General reafirmando la Declaración Universal de Derechos Humanos, en que proclama que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin hacer distinción alguna por motivos de raza, religión o de ninguna otra índole.

Se recuerda el artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el que se afirma que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en los que se proclama que toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

Muestra fotográfica

Con motivo del Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, que se recuerda este miércoles, la Unesco y otros espacios culturales reafirman el compromiso por la memoria y los derechos humanos con exposiciones y actividades virtuales.

Al cumplirse el 76º aniversario de la liberación del campo de exterminio y concentración de Auschwitz-Birkenau por las tropas soviéticas (frente oriental), la sede de la Unesco en París (Francia) presenta la exposición fotográfica «Para que no olvidemos» («Lest We Forget»), del fotógrafo y cineasta germano-italiano Luigi Toscano (www.luigi-toscano.com/).

La exposición fotográfica de 200 retratos -la más grande realizada hasta ahora- documenta las historias de supervivientes del Holocausto (Shoah) y otros crímenes del régimen nazi, documentados en Alemania, Francia, Estados Unidos, Austria, Ucrania, Rusia, Israel, Países Bajos y Bielorrusia.

FUENTE : ELQUID DE LA CUESTION.COM.AR

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Punto final de una aventura: Biden es presidente y Trump queda solo

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La firme posición de los senadores, incluida la mayoría de los propios, cortó la intentona del presidente y confirmó el triunfo del demócrata. Se estudia la posibilidad de destituir a Trump antes del 20.

 

El Congreso de Estados Unidos ratificó al demócrata Joe Biden como ganador de los comicios presidenciales, luego de que violentos manifestantes irrumpieran en el Capitolio en un intento de revertir el resultado electoral, socavar la democracia del país y permitir que el mandatario republicano saliente, Donald Trump, siguiera en la Casa Blanca.

Con el país aún conmocionado por los disturbios, que dejaron cuatro muertos, el vicepresidente republicano Mike Pence certificó el voto de 306 electores a favor del candidato demócrata, frente a los 232 logrados por Trump.

Luego del caos sembrado el miércoles por los partidarios del mandatario saliente durante horas hasta ser desalojados por la policía, los legisladores resolvieron continuar la noche del miércoles con el proceso de validación de las elecciones, en una muestra para el país y el mundo de su compromiso con la voluntad de los votantes y una transferencia pacífica del poder.

El proceso se realizó con la nación en alerta y la ciudad de Washington bajo un inusual toque de queda decretado tras los disturbios, que dejaron cuatro muertos.

El proceso se realizó con la nación en alerta y la ciudad de Washington bajo un inusual toque de queda decretado tras los disturbios, que dejaron cuatro muertos

Trump, quien se ha negado a aceptar su derrota, dijo en un comunicado inmediatamente posterior a la votación que habrá una transición ordenada el día de la asunción de Biden, el 20 de enero,

«Aunque estoy totalmente en desacuerdo con el resultado de estas elecciones y los hechos me apoyan, habrá una transición en orden el 20 de enero», dijo en un comunicado, informó la agencia de noticias AFP.

«Esto representa el fin de uno de los mejores primeros mandatos presidenciales y es solo el inicio de nuestra lucha para devolver a Estados Unidos su grandeza», agregó.

-Repudio mundial-

Líderes mundiales calificaron de «vergonzoso», «impactante» y «preocupante» la irrupción del miércoles en Washington de partidarios de Donald Trump en el Capitolio, denunciando un «ataque contra la democracia» y llamando a respetar el resultado electoral.

El primer ministro británico, Boris Johnson, denunció «escenas vergonzosas» y exhortó a una «transición pacífica» del poder al demócrata Joe Biden.

Desde Argentina, el presidente Alberto Fernández repudió el «atropello» al Congreso estadounidense.

«Manifestamos nuestro repudio a los graves hechos de violencia y el atropello al Congreso ocurridos hoy en Washington DC. Confiamos en que habrá una transición pacífica que respete la voluntad popular y expresamos nuestro más firme respaldo al Presidente electo @JoeBiden», afirmó en Twitter el Presidente.

La jefa de Gobierno alemana, la canciller Angela Merkel, dijo que estaba «furiosa y triste» por el asalto y aseguró que Trump tenía parte de responsabilidad.

«Las dudas sobre el resultado de las elecciones se avivaron y crearon la atmósfera que hizo posible los eventos de anoche», añadió, y aseguró que su conmoción fue compartida por los «millones de personas que admiran la tradición democrática de Estados Unidos».

China afirmó que esperaba una «vuelta al orden» en Estados Unidos, y una portavoz de la Cancillería, Hua Chunying, aseguró que las escenas eran «similares» a las protestas prodemocráticas en Hong Kong apoyadas por el Gobierno de Trump.

Esta vez, sin embargo, «la reacción de algunas personas en Estados Unidos, incluidos algunos medios de comunicación, es completamente diferente», señaló Hua.

En un video, el presidente de Francia, Emmanuel Macron declaró: «No cederemos a la violencia de unos pocos que quieren poner en entredicho» la democracia.

«La violencia es incompatible con el ejercicio de los derechos y las libertades democráticas. Confío en la fuerza y solidez de las instituciones de Estados Unidos», tuiteó por su parte el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

«Creo en la fuerza de las instituciones estadounidenses y la democracia. Una transición pacífica es fundamental», tuiteó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistiendo en que «Joe Biden ganó las elecciones».

En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que las escenas de violencia eran «un acto escandaloso» que debe ser «vigorosamente condenado» pero aseguró que no tenía «ninguna duda de que la democracia estadounidense triunfará, siempre lo ha hecho».

El presidente iraní, Hassan Rohani, aseguró por su parte que la democracia occidental es «frágil y vulnerable», refiriéndose al caos provocado en el Capitolio.

«Hemos constatado que [en los países occidentales] desgraciadamente el terreno está abonado para el populismo, pese a los progresos de la industria y de la ciencia», afirmó.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, tuiteó que seguía «con preocupación» las noticias que llegan desde el Capitolio.

«Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU», señala. «La nueva presidencia de Joe Biden superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense».

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, tuiteó que las escenas en el Capitolio fueron un «ataque a la democracia».

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó «el atentado contra las instituciones […] en Estados Unidos», instando a «recuperar la necesaria racionalidad y a cerrar el proceso electoral conforme a la Constitución».

En un comunicado, la Cancillería de Venezuela expresó «su preocupación» ante lo que califica como «hechos de violencia» en Washington.

«Estados Unidos padece lo mismo que han generado en otros países con sus políticas de agresión», agregó.

A contramano, el presidente brasileño Jair Bolsonaro, un aliado de Trump, evitó criticar la violencia y se mostró comprensivo con las acusaciones de fraude electoral que motivaron los desmanes.

Hubo «muchas denuncias de fraude» en las elecciones del 3 de noviembre, en las que Biden derrotó a Trump, dijo.

-¿Destitución?-

Legisladores, gobernadores, analistas y medios de comunicación barajaban la noche del miércoles dos opciones para remover al mandatario apenas dos semanas antes de tener que entregar el poder: un nuevo juicio político o activar la enmienda constitucional 25.

La primera en plantear en nuevo juicio político contra el mandatario fue la congresista demócrata Ilhan Omar: «Donald Trump debe ser juzgado por la Cámara de Representantes y removido del cargo por el Senado estadounidense. No podemos permitir que siga en el cargo, es una cuestión de preservar nuestra República y cumplir nuestro juramento.»

Varios colegas de la cámara baja se sumaron al igual que los gobernadores de Illinois y Vermont, los demócratas J. B. Pritzker y Phil Scott.

Otros congresistas y analistas, en cambio, propusieron activar la enmienda constitucional 25.

“Querido vicepresidente Mike Pence: Necesitas comenzar la 25ª Enmienda. Trump está separado de la realidad”, escribió en Twitter el congresista demócrata Ted Lieu.

Por fuera del propio Trump, la única otra persona que puede activar la enmienda 25 es el vicepresidente Pence.

Según el artículo cuatro de la enmienda, cuando el vicepresidente y una mayoría de los principales funcionarios del Poder Ejecutivo o de otro cuerpo como el Congreso transmiten al presidente pro tempore del Senado y al presidente de la Cámara de Representantes una declaración escrita que establece que el presidente no está en condiciones de ejercer sus poderes y ocupar su cargo, «el vicepresidente asumirá de inmediato los poderes y las obligaciones del cargo como presidente interino».

A diferencia del artículo tres de la enmienda, que habilita al propio presidente a entregar provisoriamente el poder a su vice -por ejemplo, en caso de tener que ser operado con anestesia total como le sucedió a Ronald Reagan durante unas horas en 1985- nunca un vicepresidente activó el artículo cuatro para asumir la Presidencia de manera interina.

Cualquiera de las dos opciones implicaría un giro dramático para el Partido Republicano a solo dos semanas de que se concrete el traspaso de mando al presidente electo, el demócrata Joe Biden.

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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