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La primera gran tanda de paritarias se cerró con aumentos del 15%

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Las primeras paritarias concluyeron con aumentos salariales del 15%, en 2 o 3 cuotas, y en la mayoría de los casos con cláusulas de revisión.

Según indica el diario Clarín, se trata de un porcentaje que coincide con la meta de inflación fijada por el Gobierno para 2018.

Por la cantidad de trabajadores involucrados – más de un millón- la más importante es la de empleados de comercio.

Con menor alcance, firmaron pintura, remiseros, tintoreros, obras sanitarias, transporte (UTA), Luz y Fuerza, algunos gremios docentes provinciales, como Salta, Misiones, Mendoza y Córdoba, y con porcentajes menores (12%, Sutecba) y mayores al 17%, aeronauticos y Utedyc (entidades deportivas y civiles).

En Trabajo esperan que, en la misma línea del 15%, en los próximos dias firmen construcción, UPCN (estatales) y petroleros.

Dicen que “las paritarias han sido libres, negociadas entre las partes, en base a lo que puede pagar la actividad y a lo que se espera de inflación futura”.

En este punto el problema es que la meta de inflación oficial del 15%, no coincide con las expectativas que releva el Banco Central que vienen en ascenso y se ubican en torno al 20%. En consecuencia, el objetivo oficial es que los salarios “corran” no delante, sino detrás de la inflación.

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AGOSTO OTRO MES CON FUERTE SUBA EN GNC ALQUILERES PREPAGAS Y….

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Si bien la inflación viene desacelerándose en los últimos meses –en junio fue de 3,2% y en los últimos 12 meses la suba de precios acumulada alcanzó el 50,2%, según el Indec, los aumentos de GNC, expensas y alquileres que llegarán en agosto le ponen presión al índice que mide el costo de vida y que ya alcanzó el 25,3% en la primera mitad del año.

En agosto continuarán los aumentos de precios, en un marco en el que el tipo de cambio oficial se mantiene estable pero el dólar libre volvió a la zona de los $180, y las tarifas se encuentran practicamente congeladas.

En ese sentido, el precio del metro cúbico del GNC aumentará entre $2 y $3 a partir del octavo mes del año, para venderse a un promedio de $40 en las estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), según indicaron a Infobae desde la Cámara de Expendedores de GNC.

En noviembre habrá un nuevo y último incremento en el año, que elevaría el precio entre $1 y $1,50 aproximadamente. El último aumento de este combustible se había aplicado en abril de este año y fue del 5 por ciento.

“Dados los nuevos contratos que se firmaron de GNC, el valor del gas en boca de pozo tiene que pasar a representar en agosto el 14% del precio de nafta súper, que actualmente es del 13,5 por ciento”, dijo a este medio Pedro González, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC.

En ese sentido, afirmó que en noviembre el precio del GNC debe pasar a representar el 14,5%, mientras que el año que viene corresponde que alcance el 15%, porcentaje que regirá por tres años como consecuencia de la vigencia de los contratos.

En tanto, el ajuste de la paritaria conseguido por el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), con aumentos salariales que subieron del 32% al 44,8%, comenzó a impactar en julio sobre las expensas que deberán pagarse en agosto.

Se calcula que, en promedio, los sueldos de los encargados representan entre un 30 y un 35% de los vecinos. Sus salarios varían según diversos factores, como la categoría, si viven o no en el edificio, si llevan a cabo actividades adicionales a las funciones básicas, etc. Por ejemplo, pueden cobrar adicionales por la limpieza de cocheras o de piletas, jardinería y también por la antigüedad.

Además, existen otros factores que encarecen las expensas que exceden a las labores de los encargados de edificios: los gastos extraordinarios por obras de mantenimiento, los servicios de vigilancia y el mantenimiento de ascensores y tanques.

A partir de agosto también se pondrá en marcha el aumento para quienes firmaron contrato de alquiler luego de que se aprobara la nueva ley.

Luego de la sanción de la nueva Ley de Alquileres —que cumplió un año— en julio, los montos mensuales de los alquileres tuvieron su primer aumento anual bajo la nueva fórmula de actualización, un índice (ICL) compuesto por inflación y salarios. Ahora, el próximo mes de agosto correrá la actualización para los que firmaron sus contratos en agosto del año pasado, 12 meses atrás.

En base al Índice para Contratos de Locación (ICL) que publica el Banco Central, desde el sector inmobiliario estiman que alcanzará el 46% en la segunda quincena del mes. Los propietarios e inquilinos deben realizar el cálculo cuando se cumple un año desde el día que se inició el contrato y luego cada 12 meses.

Un informe realizado por el portal de propiedades Zonaprop arrojó que, debido al aumento de las unidades en renta, alquilar un departamento de dos ambientes en la Ciudad de Buenos Aires ya supera los $40.000 por mes, mientras que en lo que va del año, los precios de los alquileres acumulan una suba del 31,6%, superior a la inflación.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo autorizó hoy un incremento de hasta un 9% a partir del 1º de agosto; 9% a partir del 1º de septiembre; 9% a partir del 1º de octubre y 9% a partir del 1º de enero de 2022 para las cuotas de los servicios de medicina prepaga.

De esta forma, en total, las prepagas subirán un 27% antes de finalizar el 2021, que se agregará al 14% que el Gobierno autorizó en lo que val del año. Ya el 2022 comenzará con una nueva suba de 9% según lo dispuesto en la presenta resolución. Pero el primer aumento será inmediato.

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Más controles sobre el dólar: sondeos oficiales por pagos al exterior encienden luz de alerta en empresas

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Grandes compañías del sector industrial temen nuevas restricciones para el acceso a divisas que frenen la producción. En el Banco Central niegan que se analicen nuevos controles pero admiten que la cuenta por la importación de bienes intermedios pesa cada vez más en la salida de dólares

El renovado clima de nerviosismo en el mercado cambiario, que se expresa en la suba del dólar blue desde que la semana pasada el Banco Central y la CNV impusieron nuevas restricciones para acceder a divisas a través del mercado de bonos, empezó a permear en el sector productivo.

El temor concreto que crece en grandes compañías industriales es que el incremento de la tensión sobre el dólar en los meses de campaña electoral derive en una nueva ola de controles que afecten su operatoria habitual. Sobrevuela aún el fantasma de la drástica Comunicación 7030 del BCRA y sus complementarias que, a mediados del año pasado, impuso un severo régimen de control para los pagos al exterior, tanto de deudas como de importaciones. Con ese recuerdo todavía vívido es que en varias multinacionales recibieron en los últimos días el llamado de funcionarios del equipo económico, indagando sobre el calendario de pagos a proveedores del exterior y también el de ingreso de cobros por exportaciones. La consulta concreta, según fuentes que participaron de estas conversaciones, apuntó a conocer en qué medida se podían dilatar los pagos al exterior aunque, se destacó, que en ningún momento se discutió la posibilidad de implementar nuevas normas. “Al menos no sin consultar y consensuar previamente”, aseguraron las fuentes del sector privado.

En el Banco Central niegan rotundamente que exista bajo estudio una nueva batería de medidas en ese sentido. Sin embargo, admiten que actualmente se distinguen claramente dos rubros que insumen cada vez más dólares a las arcas de la entidad: los pagos por la importación de energía y también los pagos por la importación de bienes intermedios.

El dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria

En el primer caso, la preocupación no deja mucho margen de acción ya que esa cuenta es imposible de morigerar en pleno invierno, más aún con precios del gas 50% por encima de lo que se calculó a principios de año. Por el contrario, la expectativa es que el impacto de la factura energética, por la que se le escurrieron al Central unos USD 800 millones el mes pasado y USD 2.300 millones desde que empezó el 2021, sea mayor al menos hasta septiembre.

Por el lado de los bienes intermedios, es decir, insumos y bienes destinados a la producción, muchas veces con destino final de exportación, tampoco se considera en el equipo económico que exista mucho margen ni demasiadas clavijas que ajustar. Al menos sin consecuencias indeseadas. Un recrudecimiento del cepo a las importaciones en este renglón afectaría el nivel de actividad económica, cuya recuperación lo más potente posible el Gobierno considera indispensable de cara a las elecciones de noviembre. De hecho, las restricciones a la circulación y actividad durante abril y mayo implicaron un retroceso en ese objetivo que se buscará contrarrestar en los próximos meses.

Desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos

Sin embargo, en caso de que se vuelva a presentar, el dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria.

Por lo pronto, desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos. En el mercado, sin embargo, fueron las propias decisiones de la entidad implementadas la semana pasada las que encendieron las luces de alerta e instalaron en la agenda (y en los precios) un motivo de preocupación que todavía no se había activado.

De ahí que algunos directivos de grandes compañías del sector industrial temen que una estrategia extremadamente defensiva por parte del Gobierno podría, en plan de anticiparse a nuevas dificultades, contar con nuevos capítulos que impacten de lleno en la producción.

FUENTE : INFOBAE

El renovado clima de nerviosismo en el mercado cambiario, que se expresa en la suba del dólar blue desde que la semana pasada el Banco Central y la CNV impusieron nuevas restricciones para acceder a divisas a través del mercado de bonos, empezó a permear en el sector productivo.

El temor concreto que crece en grandes compañías industriales es que el incremento de la tensión sobre el dólar en los meses de campaña electoral derive en una nueva ola de controles que afecten su operatoria habitual. Sobrevuela aún el fantasma de la drástica Comunicación 7030 del BCRA y sus complementarias que, a mediados del año pasado, impuso un severo régimen de control para los pagos al exterior, tanto de deudas como de importaciones. Con ese recuerdo todavía vívido es que en varias multinacionales recibieron en los últimos días el llamado de funcionarios del equipo económico, indagando sobre el calendario de pagos a proveedores del exterior y también el de ingreso de cobros por exportaciones. La consulta concreta, según fuentes que participaron de estas conversaciones, apuntó a conocer en qué medida se podían dilatar los pagos al exterior aunque, se destacó, que en ningún momento se discutió la posibilidad de implementar nuevas normas. “Al menos no sin consultar y consensuar previamente”, aseguraron las fuentes del sector privado.

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En el Banco Central niegan rotundamente que exista bajo estudio una nueva batería de medidas en ese sentido. Sin embargo, admiten que actualmente se distinguen claramente dos rubros que insumen cada vez más dólares a las arcas de la entidad: los pagos por la importación de energía y también los pagos por la importación de bienes intermedios.

El dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria

En el primer caso, la preocupación no deja mucho margen de acción ya que esa cuenta es imposible de morigerar en pleno invierno, más aún con precios del gas 50% por encima de lo que se calculó a principios de año. Por el contrario, la expectativa es que el impacto de la factura energética, por la que se le escurrieron al Central unos USD 800 millones el mes pasado y USD 2.300 millones desde que empezó el 2021, sea mayor al menos hasta septiembre.

Por el lado de los bienes intermedios, es decir, insumos y bienes destinados a la producción, muchas veces con destino final de exportación, tampoco se considera en el equipo económico que exista mucho margen ni demasiadas clavijas que ajustar. Al menos sin consecuencias indeseadas. Un recrudecimiento del cepo a las importaciones en este renglón afectaría el nivel de actividad económica, cuya recuperación lo más potente posible el Gobierno considera indispensable de cara a las elecciones de noviembre. De hecho, las restricciones a la circulación y actividad durante abril y mayo implicaron un retroceso en ese objetivo que se buscará contrarrestar en los próximos meses.

Desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos

Sin embargo, en caso de que se vuelva a presentar, el dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria.

Por lo pronto, desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos. En el mercado, sin embargo, fueron las propias decisiones de la entidad implementadas la semana pasada las que encendieron las luces de alerta e instalaron en la agenda (y en los precios) un motivo de preocupación que todavía no se había activado.

De ahí que algunos directivos de grandes compañías del sector industrial temen que una estrategia extremadamente defensiva por parte del Gobierno podría, en plan de anticiparse a nuevas dificultades, contar con nuevos capítulos que impacten de lleno en la producción.

 

El renovado clima de nerviosismo en el mercado cambiario, que se expresa en la suba del dólar blue desde que la semana pasada el Banco Central y la CNV impusieron nuevas restricciones para acceder a divisas a través del mercado de bonos, empezó a permear en el sector productivo.

El temor concreto que crece en grandes compañías industriales es que el incremento de la tensión sobre el dólar en los meses de campaña electoral derive en una nueva ola de controles que afecten su operatoria habitual. Sobrevuela aún el fantasma de la drástica Comunicación 7030 del BCRA y sus complementarias que, a mediados del año pasado, impuso un severo régimen de control para los pagos al exterior, tanto de deudas como de importaciones. Con ese recuerdo todavía vívido es que en varias multinacionales recibieron en los últimos días el llamado de funcionarios del equipo económico, indagando sobre el calendario de pagos a proveedores del exterior y también el de ingreso de cobros por exportaciones. La consulta concreta, según fuentes que participaron de estas conversaciones, apuntó a conocer en qué medida se podían dilatar los pagos al exterior aunque, se destacó, que en ningún momento se discutió la posibilidad de implementar nuevas normas. “Al menos no sin consultar y consensuar previamente”, aseguraron las fuentes del sector privado.

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En el Banco Central niegan rotundamente que exista bajo estudio una nueva batería de medidas en ese sentido. Sin embargo, admiten que actualmente se distinguen claramente dos rubros que insumen cada vez más dólares a las arcas de la entidad: los pagos por la importación de energía y también los pagos por la importación de bienes intermedios.

El dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria

En el primer caso, la preocupación no deja mucho margen de acción ya que esa cuenta es imposible de morigerar en pleno invierno, más aún con precios del gas 50% por encima de lo que se calculó a principios de año. Por el contrario, la expectativa es que el impacto de la factura energética, por la que se le escurrieron al Central unos USD 800 millones el mes pasado y USD 2.300 millones desde que empezó el 2021, sea mayor al menos hasta septiembre.

Por el lado de los bienes intermedios, es decir, insumos y bienes destinados a la producción, muchas veces con destino final de exportación, tampoco se considera en el equipo económico que exista mucho margen ni demasiadas clavijas que ajustar. Al menos sin consecuencias indeseadas. Un recrudecimiento del cepo a las importaciones en este renglón afectaría el nivel de actividad económica, cuya recuperación lo más potente posible el Gobierno considera indispensable de cara a las elecciones de noviembre. De hecho, las restricciones a la circulación y actividad durante abril y mayo implicaron un retroceso en ese objetivo que se buscará contrarrestar en los próximos meses.

Desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos

Sin embargo, en caso de que se vuelva a presentar, el dilema no sería nuevo para las autoridades económicas: pax cambiaria mata reactivación. Es decir, siempre el mayor mal a evitar es cualquier salto abrupto en la cotización del dólar o la brecha cambiaria.

Por lo pronto, desde el BCRA descartan complicaciones y aseguran que la posición de reservas logradas durante la primera parte del año gracias al ingreso récord de dólares, que incluso todavía en estos días les permite seguir comprando divisas, ahuyenta los peores pronósticos. En el mercado, sin embargo, fueron las propias decisiones de la entidad implementadas la semana pasada las que encendieron las luces de alerta e instalaron en la agenda (y en los precios) un motivo de preocupación que todavía no se había activado.

De ahí que algunos directivos de grandes compañías del sector industrial temen que una estrategia extremadamente defensiva por parte del Gobierno podría, en plan de anticiparse a nuevas dificultades, contar con nuevos capítulos que impacten de lleno en la producción.

FUENTE : INFOBAE

 

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La triste despedida de Zorrito Von Quintiero a Bruni, su restaurante, cansado de los impuestos, la cuota sindical y la “pymedemia”

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El músico y amante de la cocina anunció que cerró su restaurante que funcionaba en el Bajo Belgrano desde 2008. En un extenso mensaje de despedida, el emprendedor describió la angustiante tarea para una pyme gastronómica de lidiar con la pesada carga tributaria

El músico y empresario gastronómico Fabián “Zorrito” Von Quintiero anunció esta noche a través de un extenso mensaje en su cuenta de Instagram que cerró su famoso restaurante Bruni, ubicado en el barrio porteño de Belgrano. En un extenso mensaje de despedida, el emprendedor describió la angustiante tarea para una pyme dedicada a la gastronomía de lidiar con la carga impositiva y los gastos sindicales que existen en el país.

“Adiós Bruni! Ya te desarman! Ya sos historia! Adiós a la vida de gastro pyme argentina y sus consecuencias. Bienvenida una vida libre de IVA, ingresos brutos, ART, seguros de vida, seguridad social, cuota sindical, retenciones, percepciones, comisiones de tarjetas de crédito, débito, mercado pago, y aplicaciones de delivery, servicio de posnet, alquiler Abl, luz, Gas agua, cuenta de banco, impuesto al cheque, autónomos del presidente, sueldos, abonos de sistemas de facturación, abogados, contador y si te queda algo el 30 por ciento de ganancias. Así como lo leen! Todos comiendo del mismo plato. Demencial”, comenzó diciendo en un mensaje de despedida.

El músico y amante de la cocina que está consolidado desde hace dos décadas como el adalid de la fusión entre el rock y la gastronomía en la Argentina lamentó el cierre del restaurante ubicado en pleno Bajo Belgrano, en la esquina de Sucre y Castañeda. El local había abierto sus puertas en junio de 2008.

Junto con su exitosa trayectoria como músico, que lo llevó a tocar con Charly García, Soda Stereo o los Ratones Paranoicos, Von Quintiero transformó en emprendimientos su amor por la gastronomía. “Yo me crié cerca de la cocina del restaurante. Que es distinto que la cocina de las casas. Es otra mano, otra terminación. Es distinto”, dijo alguna vez a Infobae. Antes de Bruni, en los 90 había comandado el mítico Soul Café, el restaurant que impulsó el polo gastronómico de Las Cañitas.

“Las Cañitas ya no es un lugar asociado solo al buen comer. Está bien para salir y tomar algo con amigos, pero las grandes marcas se fueron y buscaron otras zonas”, dijo Von Quintiero hace algunos años, cuando captó la temperatura de la ciudad y se inclinó por el Bajo Belgrano para fundar Bruni.

En su crudo relato, señaló: “Adiós también a los gestores, inspectores y el código imposible. Adiós también al leonino contrato de alquiler que siempre se está acabando, a sus hijos propietarios ya mantenerles su herencia, su ingratitud y a su miserable soberbia. Adiós al robo hormiga de cada día de algunos recursos y sus socios caranchos”.

Fabián "Zorrito" Quintiero (Foto: Nicolás Aboaf)Fabián “Zorrito” Quintiero (Foto: Nicolás Aboaf)

Von Quintiero relató algunas circunstancias en las que llevó adelante su pyme y describió un escenario al que calificó como “tragicómico”. Y explicó el esfuerzo para sostener su restaurant. “Lo vine intentando desde abajo, con éxitos y golpes. Pero no es por la pandemia, es por la ‘pymedemia’. Te cansa posta!”.

“Siento la tristeza de partir, ya estoy saliendo, yo también la extrañaré pero sonriendo. Solo me queda por decir que me estoy yendo a un lugar que me haga más feliz… Vamos viendo!”, cerró su mensaje.

A las duras condiciones que cualquier pyme gastronómica debe atravesar para poder desarrollar su negocio se sumaron las condiciones que trajo la pandemia, que no solamente impuso muchas jornadas sin poder abrir sino que también trajo una incertidumbre que impidió cualquier planificación. Muchos restaurantes tradicionales, como Oviedo El Trapiche en Palermo, o El Obrero, en el barrio de La Boca, no pudieron resistir la combinación de la inactividad con los gastos impositivos y salariales y debieron cerrar sus puertas en forma definitiva.

En Puerto Madero, zona gastronómica por excelencia, algunos de los restaurantes de la zona que bajaron la persiana son La Parolaccia Casa Tua, Sottovoce, Le Pain Quotidien, Le Grill, Fabric Sushi y el local de la cadena Burger King, entre otros. Según estimaciones de empresarios de la zona, se trata de 14 locales cerrados sobre un total de 45 que funcionaban antes de la pandemia.

 

FUENTE : INFOBAE

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