Connect with us

Tecnologia

Las tecnologías digitales están a punto de derrotar a la democracia y el orden social

Publicado

on

Las plataformas de redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial, que dominan cada vez más la vida económica, política y social, amenazan el sistema de gobierno occidental. El experto Jamie Bartlett detalla cómo avanza ese peligro en “The People vs. Tech”, su nuevo libro
Alexander Nix, en el centro del escándalo de Cambridge Analytica, muestra el uso de las redes sociales como Facebook para crear perfiles de votantes y manipular los mensajes.

Jamie Bartlett lleva diez años trabajando en la relación entre nuevas tecnologías y democracia. Cuando comenzó escribía “panfletos sobre cómo la tecnología digital instilaría nueva vida en nuestro sistema político fatigado más allá de la esperanza”. Pero con el tiempo su optimismo se convirtió en realismo, y luego en nerviosismo. “Ahora está llegando a un pánico moderado”, escribió en su nuevo libro, The People Vs Tech: How the Internet Is Killing Democracy (and How We Save It).

El pueblo versus la tecnología: Cómo internet está matando la democracia (y cómo la salvamos) abre con una advertencia: “En los próximos años o bien la tecnología destruirá la democracia y el orden social tal como los conocemos, o la política impondrá su autoridad sobre el mundo digital. Se vuelve cada vez más claro que la tecnología está ganando esta batalla”.

Bartlett, director del Centro para el Análisis de las Redes Sociales del think tank británico Demos en conjunto con la Universidad de Sussex, se refiere específicamente a las “tecnologías digitales asociadas con Silicon Valley: plataformas de redes sociales, datos masivos, tecnología móvil e inteligencia artificial, que dominan cada vez más a vida económica, política y social”. Como experto en el área las valora: cree que tienden a expandir las capacidades humanas y hasta a crear más felicidad. “Pero eso no significa que sean buenas para la democracia”.

Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.

Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.

En realidad, reconoce, son universos opuestos. A cambio de los beneficios de una revolución –que, además, está apenas en sus comienzos–, las democracias occidentales han permitido que se socavaran componentes centrales del sistema: control, soberanía parlamentaria, igualdad económica, sociedad civil, ciudadanía informada.

“En un nivel profundo, estos dos grandes sistemas —tecnología y democracia— están trabados en una lucha encarnizada. Son los productos de épocas completamente diferentes y funcionan según distintas reglas y principios. El engranaje de la democracia se construyó en la era de los estados nacionales, las jerarquías, la sumisión y las economías industrializadas. Las características fundamentales de la tecnología digital van en contra de este modelo: es no-geográfica, descentralizada, impulsada por datos, sujeta a los efectos de red y el crecimiento exponencial“.

En pocas palabras: “la democracia no fue creada para esto”. Apenas debajo de la devoción de Silicon Valley por la conectividad, las redes y las comunidades globales asoma el autoritarismo.

Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)

Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)

Pero no al estilo de la década de 1930: “Creo que la democracia va a fracasar de maneras nuevas e inesperadas. La distopía amenazante a temer es una democracia vacía dirigida por máquinas inteligentes y una nueva élite de tecnócratas ‘progresistas’ pero autoritarios. Y lo peor es que mucha gente la va a preferir, dado que probablemente les ofrezca más prosperidad y seguridad que lo que tenemos hoy”.

Aunque concede a los empresarios de Silicon Valley una fe honesta en el poder emancipador de la tecnología digital, Bartlett la ve peligrosa. “La democracia es analógica, no digital”, escribió.

Seis pilares hacen que la democracia funcione, sintetizó: ciudadanos activos, una cultura común, elecciones libres, igualdad entre las partes interesadas, competencia económica con libertad civil y confianza en la autoridad. Los seis son vulnerables a las tecnologías y alrededor de esos problemas organizó el libro.

Los ciudadanos dejan de ser activos por la adicción a los dispositivos y las plataformas. “Vivimos en un panóptico publicitario gigante”, definió. “El sistema de recolección de datos y predicción es apenas la manifestación más reciente en una larga historia de esfuerzos para controlarnos“. Aunque Facebook haya elegido como domicilio 1 Hacker Way, que asocia la marca con la rebeldía, su linaje es otro, menos romántico: la publicidad, el uso de la psicología para influir en la decisión de compra de las personas. “Google, Snapchat, Twitter, Instagram, Facebook y demás hace rato que han dejado de ser empresas tecnológicas: son también firmas publicitarias. Aproximadamente el 90% de los ingresos de Facebook y Google provienen de vender avisos“.

Bartlett midió su propia conducta y descubrió que, excepto cuando duerme, mira el teléfono una vez cada 12 minutos. Citó a Adam Alter, quien advirtió que la adicción al alcohol y el tabaco están dejando espacio a la dependencia digital: no es que la gente —en especial, los jóvenes— rechacen esas y otras sustancias para vivir más sanamente, sino que sus cerebros reciben las descargas de dopamina de otras fuentes, como el “me gusta” o el click.

“En 2004 Facebook era divertido”, escribió Alter. “En 2016 es adictivo”. En el camino, surgió la “economía de la atención”.

Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.

Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.

Sean Parker, co-fundador y ex presidente de Facebook, reconoció que él y Mark Zuckerberg explotaron “una vulnerabilidad en la psicología humana” al diseñar las plataformas para “consumir la mayor cantidad de tiempo y atención consciente” del usuario. “Es un circuito cerrado de retroalimentación de validación social”.

Los datos están en el centro del asunto: permiten a las empresas conocer al usuario más de lo que él se conoce a sí mismo, y dirigirle avisos a medida. Actualmente los datos existentes superan la capacidad humana de procesamiento, pero en 2020 habrá cuatro veces más dispositivos que los recojan: 50.000 millones de aspiradoras de información en teléfonos, automóviles, electrodomésticos, ropa, libros, juguetes… De allí el valor de los algoritmos que sí pueden procesar esos volúmenes enormes de datos, y más: “Lo aterrador de los algoritmos de datos masivos es cómo pueden averiguar cosas sobre nosotros”, según el autor.

Dio el ejemplo de los estudios de Michal Kosinksi, de la Universidad de Stanford, sobre perfiles de usuarios armados a partir de sus “me gusta” en Facebook. Los algoritmos “pueden tomar sus preferencias musicales o literarias y extraer de esta información aparentemente inocente predicciones muy exactas sobre tu religiosidad, potencial de liderazgo, opiniones políticas, personalidad”, lo citó.

La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)

La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)

¿El objetivo? Publicidad. De comida para perros. De seguros de salud. De candidatos políticos.

Y más: el panóptico moderno, “esta clase de visibilidad y monitoreo permanente, es una manera de imponer conformidad y docilidad. Estar siempre bajo vigilancia y saber que las cosas que uno dice se juntan y se comparten crea una autocensura moderada pero constante“. Eso daña la capacidad de desarrollar un juicio propio como ciudadano. Porque para pensar por uno mismo, es necesario cometer errores y aprender. “Pero las redes sociales crean una forma extraña de actuación política, en la que todos representamos ciertos papeles y existen respuestas aceptables“. ¿Hizo alguien un comentario idiota en Twitter a los 14 años? Existirá para siempre y se podrá volver a publicar tal como está, fuera de contexto, cuando esa persona tenga 64 años. “Más y más gente concluirá que es más seguro simplemente no decir nada”.

Un problema adicional es la manipulación. Si el objetivo es que una persona pase más tiempo en una plataforma para mostrarle más publicidad, “¿qué pasa si a los antisemitas se les dirige cada vez más contenido violento personalizado simplemente porque un modelo sugiere que pasarán más tiempo mirándolo? O quizás se puede vender un 20% más de antidepresivos si se contacta a la gente en cierto momento de la semana y se le dirigen mensajes que bajan la autoestima”.

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Delegar las decisiones en la inteligencia artificial (porque no sólo una máquina hará mejores diagnósticos que un médico, sino que se podrán tercerizar en algoritmos el voto y la educación de los hijos) no sólo eliminaría la dimensión moral del ser humano, también erosionaría su capacidad de pensar libremente. “Dado lo malos que a veces somos al tomar decisiones difíciles, el resultado podría ser una sociedad más sabia y más humana. Pero difícilmente se podría llamar democracia a un lugar así“.

Una cultura común, curiosamente, es algo que se pierde con la plena conectividad y el exceso informativo, que en realidad alientan las pequeñas tribus, donde las reacciones emocionales y la lealtad superan a la razón y la comprensión. “Los líderes políticos evolucionan con el nuevo medio de información: de ahí el ascenso de populistas que prometen respuestas emotivas, inmediatas y totales“, interpretó Bartlett. “Pero las tribus beligerantes de ciudadanos sin eje, confundidos, son las precursoras del totalitarismo”.

Expresiones como burbuja de filtros, noticias falsas y posverdad se han popularizado a medida que las noticias circularon por las plataformas y la desinformación hizo que las personas recortaran sus fuentes a la medida de sus creencias. “Con la conexión infinita, encontramos gente similar y con ideas similares, y nos apiñamos”. La fragmentación no tiene límite: “En internet cualquier puede encontrar cualquier clase de comunidad que desee (o inventar la propia)”, señaló el autor. “Cualquiera que esté molesto puede ahora, automáticamente, a veces algorítmicamente, encontrar a otra gente que está molesta de manera similar”.

El fenómeno de la re-tribalización que producen las redes sociales fue explotado por Internet Research Agency, grupo cercano al Kremlin, durante las elecciones presidenciales de EEUU.

El fenómeno de la re-tribalización que producen las redes sociales fue explotado por Internet Research Agency, grupo cercano al Kremlin, durante las elecciones presidenciales de EEUU.

Así la re-tribalización puede conducir a la alt-right o al veganismo radical, y la cámara de resonancia de la red convierte cualquier grupo en una horda. “El tribalismo es comprensible, pero en definitiva daña la democracia, porque tiene el efecto de agrandar las pequeñas diferencias entre nosotros y transformarlas en golfos enormes, insuperables“.

Internet, como medio ante todo emocional, exacerba la tendencia humana al tribalismo y la reacción sin reflexión. Pero, advirtió el especialista, “si el partidismo se impone a todo, la democracia deja de funcionar porque el acuerdo se vuelve imposible“.

La red también permite el acceso a las tribus enemigas. “Veo perspectivas opuestas a la mía todo el tiempo; rara vez me cambian la opinión, y con más frecuencia simplemente confirman mi creencia en que soy la única persona cuerda en un mar de idiotas“, ironizó.

La característica es de los humanos, no de la tecnología. Sin embargo, las tecnológicas “convirtieron estas debilidades psicológicas en rasgos estructurales del consumo de noticias y las explotaron para ganar dinero”, observó el texto. “Sus incentivos financieros algunas veces van en contra de la necesidad democrática que la gente tiene de estar informada y nutrirse de un arco amplio de fuentes e ideas ciertas“.

Zuckerberg puede insistir en que Facebook es una plataforma, donde circulan todos los contenidos —no un medio, donde se publica o se ignora según una línea editorial— pero en la realidad eso sólo tiene efectos legales. “Ser aparentemente neutral es en sí una suerte de decisión editorial. Todo en las redes sociales está editado, por lo general por algún misterioso algoritmo en lugar de un editor humano. Estos algoritmos fueron diseñados para brindarle a alguien contenido que probablemente va a clickear, puesto que eso significa el potencial de vender más publicidad”.

Aun la más leve de las confirmaciones sesgadas crea un ciclo de auto-perpetuación, una burbuja en la que no hay otro. Y sin otro no hace falta democracia.

La legitimidad de las elecciones se pone en cuestión a partir de la manipulación de la intención de voto que hacen posible los datos masivos. (Reuters)

La legitimidad de las elecciones se pone en cuestión a partir de la manipulación de la intención de voto que hacen posible los datos masivos. (Reuters)

Uno de los temas centrales del libro, la pérdida de legitimidad de las elecciones libres, muestra cómo “los datos masivos y la micro-localización pueden ganar votos”. Por ejemplo, Aunque Hillary Clinton lo superó por casi 2,9 millones de votos en los Estados Unidos, Trump obtuvo la mayoría del Colegio Electoral porque ganó en cuatro estados decisivos gracias al modo en que hizo su campaña en redes sociales allí.

Todo el trabajo de Cambridge Analytica, tanto para Ted Cruz como para el actual mandatario, se basó en la construcción de perfiles a partir de la información personal de 87 millones de usuarios de Facebook (que no lo sabían, mucho menos lo habían autorizado). Y esta competencia no va a terminar, advirtió Bartlett. “Cada elección se datifica de esta manera, realizada por una red de contratistas privados y analistas de datos que ofrecen estas técnicas a los partidos políticos en todo el mundo”.

El problema mayor que ve, si se deja estas técnicas sin control, es que su evolución “va a cambiar cómo hacemos una opción política, qué clase de gente elegimos e incluso si pensamos que nuestros comicios son realmente libres y justos“.

Cambridge Analityca trabajó con datos malversados a 87 millones de usuarios de Facebook, razón por la cual la red social debió dar explicaciones a las autoridades en EEUU y Europa.

Cambridge Analityca trabajó con datos malversados a 87 millones de usuarios de Facebook, razón por la cual la red social debió dar explicaciones a las autoridades en EEUU y Europa.

Si los partidos políticos tradicionales han girado alrededor de la construcción de programas, ideas que permitían que ciudadanos con intereses variados se organizaran colectivamente, el big data es lo opuesto: la atomización, la división en grupos de intereses específicos al punto de un modelo personalizado. “Si cada quien recibe un mensaje personalizado, no hay debate público común: sólo millones de debates privados”, ilustró el experto.

Una consecuencia es que reduce la responsabilidad de los funcionarios: “La hiperpersonalización incentiva a los políticos para hacer distintas promesas a distintos ‘universos’ de usuarios”. Inclusive contradictorios: no hay manera de exigir rendición de cuentas. Tampoco las autoridades pueden verificar la legitimidad del mensaje (si no contiene mentiras, por ejemplo) dado que son una miríada de avisos personalizados.

Y los psicográficos de Alexander Nix, el CEO de Cambridge Analytica, son pintura rupestre en comparación con el identikit del votante que podría permitir la internet de las cosas. “Dentro de una década, la heladera sabrá a que hora comemos, el auto conocerá dónde estuvimos, el asistente del hogar calculará nuestro nivel de ira por el tono de la voz”, ilustró. Al cruzar los datos, las consultoras del futuro cercano establecerán que aquel que se irrita cuando tiene hambre será más sensible a los avisos de candidatos autoritarios antes de la cena, cuando regresa del trabajo, por ejemplo.

Echo, el asistente personal de Amazon, y otros dispositivos conectados a al red poseerán una cantidad gigantesca de datos sobre los votantes del porvenir cercano.

Echo, el asistente personal de Amazon, y otros dispositivos conectados a al red poseerán una cantidad gigantesca de datos sobre los votantes del porvenir cercano.

Y como la naturaleza del mensaje digital es la deslocalización geográfica, podría llegar de las oficinas de Internet Research Agency, el centro de la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. “En el cuadrilátero rojo: un negocio multimillonario de influencia y control que se vuelve más exacto y dirigido cada año. En el cuadrilátero azul: un puñado de reglas electorales viejas y obsoletas diseñadas para la era de los medios masivos y el proselitismo puerta a puerta“.

Bartlett también aborda el problema de la desigualdad social a partir del impacto de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo. “En lugar de especular sobre un ‘futuro sin trabajo’ deberíamos preocuparnos por la creciente desigualdad“, advirtió. Que podría ser tan aguda como para “borrar de la faz de la Tierra a la clase media”.

El paso del aprendizaje automático al aprendizaje profundo (por el cual en lugar de darles ejemplos a las máquinas se les establecería un conjunto de reglas para que resolvieran los problemas por sí mismas) puede demorar, pero afectará seriamente el tejido social. El texto pone como ejemplo a los conductores de camiones que serían innecesarios. Aunque Silicon Valley dice que los desempleados podrían recapacitarse como desarrolladores de redes, Bartlett cree que es más probable que terminen en “trabajos más precarios, temporarios, de bajos ingresos“. Tal vez puedan “limpiar las máquinas que limpian las máquinas que reparan los camiones sin conductor que alguna vez ocuparon”.

La irrupción de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo, como los 100.000 robots que ya trabajan en los depósitos de Amazon, amenaza la existencia de la clase media.

La irrupción de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo, como los 100.000 robots que ya trabajan en los depósitos de Amazon, amenaza la existencia de la clase media.

Los trabajos no rutinarios (los que requieren intuición, creatividad y pensamiento independiente en situaciones cambiantes), que son muy bien pagos (ingeniero de Google) o muy mal pagos (jardinero) no encabezan la lista de los reemplazables: “Son los empleos en el medio, que se podrían llamar ‘de conocimientos rutinarios’, los que estarán más en riesgo“: de operadores de trenes a consejeros de hipotecas, de liquidador de impuestos a radiólogos.

Otro problema es la tendencia de las tecnologías al privilegio: a un aumento de la productividad del 80% correspondió un aumento del salario del 10% y “como regla general, la tecnología da poder a quienes tienen el dinero o las habilidades para aprovecharla“. Los ocho hombres más ricos del mundo poseen ya más que la mitad más pobre de la población mundial, y cuatro de ellos son fundadores de compañías tecnológicas.

Lo cual lleva al punto siguiente: competencia económica con libertad civil. “La ilustración más extrema —y en los próximos años, probablemente la más urgente— sobre cómo las tecnologías digitales impulsa la desigualdad es la creación de enormes monopolios tecnológicos“. Cinco de las empresas con mayor valor de mercado del mundo son de Silicon Valley.

Las grandes empresas de Silicon Valley son también los grandes monopolios del mundo, con gran capacidad para el lobby político y para el control cultural. (iStock)

Las grandes empresas de Silicon Valley son también los grandes monopolios del mundo, con gran capacidad para el lobby político y para el control cultural. (iStock)

La tendencia es tan inesperada como fatal: la tecnología crea monopolios. Pero no sólo económicos: también políticos y culturales. Su manera de hacer lobby difiere de las grandes empresas tradicionales en varios factores, entre ellos en que las tecnológicas “poseen las plataformas en las cuales se publica el material”, con lo cual tienen, en sí mismas, una “importante influencia sobre la opinión pública y el activismo”. Así muere la idea de asociación libre en los ciudadanos.

Bartlett llega al último punto de su libro: el reclamo de la protección de la privacidad ha dado lugar al surgimiento de una “cripto-anarquía”, que aspira a socavar los grandes poderes —incluido el de los estados— mediante la encriptación. En nombre del respeto al dominio individual de los datos propios, “amenaza con debilitar al estado casi al punto de su colapso”.

La tecnología de cifrado de clave pública más popular es bitcoin, que el libro describe como “más que dinero: una nueva forma de manejar información“. La enorme base de datos donde se guarda cada transacción que se realiza en bitcoin, blockchain, “puede también guardar otra información”. Y eso podría ser “tan revolucionario como la misma internet, porque representa una manera de guardar información mucho más descentralizada“.

La tecnología blockchain permite guardar todo tipo de información, no sólo transacciones económicas, de manera descentralizada. (Getty Images)

La tecnología blockchain permite guardar todo tipo de información, no sólo transacciones económicas, de manera descentralizada. (Getty Images)

En países con gobiernos diferentes de la democracia occidental, estas tecnologías ayudan a proteger a los ciudadanos y la información pública de una manera crucial. Y en las democracias, que son un sistema donde la libertad puede ser eliminada (si uno no paga los impuestos o comete un delito, por ejemplo), “la cripto-anarquía es dinamita contra el control estatal, porque desafía la autoridad del gobierno para coercionar a la gente que se halla dentro de sus fronteras y a controlar la información”.

El ejemplo más simple es el modo en que estas tecnologías terminan con la confianza de los individuos en el sistema judicial: “¿Qué pasa cuando, por ejemplo, nuestra policía simplemente no puede eliminar material ilegal de la red? ¿O cuando no pueden perseguir cibercriminales o detener el software malicioso?”. Cuando los derechos de una persona no terminan donde comienzan los de otra, la democracia deja de funcionar.

Jamie Bartlett comenzó escribiendo panfletos optimistas sobre el modo en que la tecnología mejoraría el sistema político. Ahora avizora el fin de la democracia. (Flickr)

Jamie Bartlett comenzó escribiendo panfletos optimistas sobre el modo en que la tecnología mejoraría el sistema político. Ahora avizora el fin de la democracia. (Flickr)

“Si transportásemos a 2018 a Locke, Rousseau, Jefferson, Montesquieu, estarían deslumbrados por nuestros smartphones, aviones, bitcoins, hospitales, emojis y lanzacohetes. También estarían asombrados de descubrir que todavía nuestras democracias funcionen del mismo modo que en los días de carruajes y caballos, mosquetes y velas“, observó el autor. “Como la inteligencia artificial, la democracia es una tecnología de propósito general”, recordó: dado que puede cambiar, cada una de sus fases debería ser un producto de su época.

Su conclusión es sombría: “A menos que modifiquemos el rumbo, la democracia será arrasada por la tecnología y se unirá al feudalismo, las monarquías supremas y el comunismo como otro experimento político que funcionó por un tiempo”. Cree, sin embargo, que todavía se está a tiempo de evitarlo.

Infobae

Tecnologia

Cómo pueden saber los usuarios cuando alguien busca su nombre en Google

Publicado

on

Existe una herramienta que permite a las personas con cuenta en Gmail activar alertas cuando se publican datos personales de ellos

Google pretende ayudar a que la gente tenga más control sobre sus datos personales y privacidad en la web (Foto: Pixabay)

Poner el nombre de una persona en un motor de búsqueda es tener la posibilidad de acceder a gran cantidad de información sobre él, desde sus fotos, sus gustos, dónde trabajan, sus niveles de estudio y más si sus redes sociales están abiertas al público.

Desde 2011, los usuarios de Google pueden monitorear la información sobre ellos que circula en la red. El motor de búsqueda permite hacerlo con la herramienta “Yo en la web”, con el cual los internautas saben si pusieron datos personales de ellos en la red.

La herramienta manda una alerta cada que alguien menciona el nombre, correo o teléfono de la persona que activa la alarma. Cuando alguna de esa información puesta en circulación afecta al usuario, este puede solicitar al motor de búsqueda que elimine los enlaces no deseados relacionados con su nombre.

A pesar de este esfuerzo, no es sencillo que el motor de búsqueda elimine un enlace no deseado (Foto: Pixabay)

A pesar de este esfuerzo, no es sencillo que el motor de búsqueda elimine un enlace no deseado (Foto: Pixabay)

Con esta medida, Google pretende ayudar a que la gente tenga más control sobre sus datos personales y privacidad en la web.

Solo los que tengan Gmail podrán activar el servicio. Para hacerlo deben entrar al sitio de alertas de Google teniendo abierta la cuenta personal de correo electrónico. Ahí se visualiza el apartado de Presencia en internet, donde el usuario verá su nombre y dirección de correo.

Hay que hacer click en el signo de más que están al lado de cada dato, con este se da la indicación de activar avisos cuando estos criterios sean publicados en la red. Es posible configurar las alertas, por ejemplo en la frecuencia, el idioma, a que correo mandarlo y otros parámetros.

Si la persona quiere agregar su número de teléfono, solo tiene que teclearlo en la barra que aparece debajo  Alertas y luego darle click en el botón de Crear alerta que va a salir cuando escriba.

Solo quienes tengan Gmail podrán activar el servicio (Foto: archivo)

Solo quienes tengan Gmail podrán activar el servicio (Foto: archivo)

A partir del momento en que active los avisos, Google mandará correos a la bandeja de entrada cada que alguien publique alguno de esos datos. También se pueden poner alarmas para otras palabras, como algún tema que el internauta esté monitoreando o del que tenga interés.

A pesar de este esfuerzo, no es sencillo que el motor de búsqueda elimine un enlaceno deseado. El usuario primero tiene que ponerse en contacto con el administrador de la página donde se publicó su información y pedirle que la borre. Solo después puede solicitar a Google que quite esa publicación de los resultados.

Los datos de usuarios es uno de los temas más sensibles en internet  por el riesgo a que estos se filtren desde las bases de datos de las empresas. Facebook es una de las compañías que más problemas ha enfrentado en el último año debido al escándalo de Cambrigde Analytica, en el que los datos de 87 millones de usuarios fueron utilizados para la campaña de las elecciones presidenciales en 2017 en Estados Unidos.

INFOBAE

Seguir leyendo

Tecnologia

El primer vehículo espacial israelí despegará esta semana hacia la Luna

Publicado

on

El artefacto, bautizado Bereshit, está equipado para medir el campo magnético para recoger datos que permitirán comprender mejor la formación de la Luna
Científicos trabajando en lugar donde fue construida la nave.

El primer vehículo espacial israelí despegará la noche del jueves al viernes hacia la Luna, donde el artefacto, esencialmente financiado con fondos privados, recogerá datos sobre la formación del satélite, anunciaron este lunes los responsables de la operación.

El grupo de científicos israelís al lado de la nave.

El grupo de científicos israelís al lado de la nave.

El lanzamiento tendrá lugar en Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos) el jueves a las 20H45 locales (01H45 GMT del viernes), precisaron los responsables de SpaceIL y de Israel Aerospace Industries en rueda de prensa en Tel Aviv.

El aparato de 585 kilos de peso será enviado al espacio mediante un cohete Falcon 9 de la firma estadounidense SpaceX. Alunizaría el 11 de abril, según el comunicado.

La nave será lanzada en un cohete de SpaceX.

La nave será lanzada en un cohete de SpaceX.

El artefacto lleva una cápsula con discos digitales con dibujos de niños, canciones e imágenes de símbolos israelíes, recuerdos de un sobreviviente del holocausto y una Biblia. La cápsula será dejada en la luna como testimonio para las generaciones futuras.

Hasta ahora solamente Rusia, Estados Unidos y China han enviado artefactos a la Luna. Doce astronautas norteamericanos han pisado el satélite en seis misiones entre 1969 y 1972.

Imagen de Bereshit.

Imagen de Bereshit.

El artefacto, bautizado Bereshit (Génesis en hebreo), está equipado para medir el campo magnético para recoger datos que permitirán comprender mejor la formación de la Luna, y que serán compartidos con la NASA, la agencia espacial de Estados Unidos.

Con información de AFP

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Seguir leyendo

Tecnologia

Por qué submarinos rusos merodean los cables de Internet en el océano Atlántico

Publicado

on

Mientras Moscú se prepara para desconectarse de Internet como simulacro de guerra cibernética, qué ocurre con los crecientes reportes de sospechosa actividad alrededor del sistema que conecta al mundo y cómo podría ser afectado

 

Luego de que el gobierno ruso anunciara sus intenciones de desconectarse temporalmente de internet como ensayo de seguridad ante una eventual guerra cibernética, diferentes medios recordaron los reportes sobre misteriosos submarinos que en los últimos años han merodeado los cables submarinos de la red global.

Al menos desde que las relaciones entre Occidente y Rusia comenzaron a deteriorase en 2014, cuando Moscú anexó la península de Crimea y fue acusado de intervenir en el conflicto separatista  en Ucrania, los reportes de submarinos ubicados en puntos estratégicos del sistema de conexión han aumentado y provocado preocupación entre los miembros de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), que en respuesta han reactivado un comando naval utilizado en tiempos de la Guerra Fría.

En especial se habla de los mini submarinos Mir-1 rusos, según recuerda la cadena australiana News, que han sido detectados en diferentes puntos estratégicos donde el corte de los cables podría significar una desconexión entre Europa y Estados Unidos o incluso una caída general de internet.

Un daño al sistema de cabes submarinos podría afectar seriamente o incluso cortar el acceso a internet

Un daño al sistema de cabes submarinos podría afectar seriamente o incluso cortar el acceso a internet

Estos aparatos son transportados por submarinos más grandes y desplegados en el fondo del mar.

Una amenaza creciente

Algunos de los primeros reportes surgieron en 2015 en el períodico The New York Times y en el portal Huffington Post, cuando se habló de un creciente interés de submarinos y buques espía de la marina rusa en los cerca de 400 cables submarinos de internet en todo el mundo y a través de los cuales se realizan transacciones por 10 billones de dólares diarios.

“Las razones tácticas son claras. En caso una escalada de tensiones, el acceso al sistema de cables submarinos representa una fuente rica de inteligencia, la posibilidad de crear enormes problemas en la economía del enemigo y una inflada de pecho simbólica para la marina rusa“, señaló en aquel entonces el almirante estadounidense retirado Jim Stavidris al Huffington Post.

Mientras que el portavoz de la marina de Estados Unidos, William Marks, dijo al New York Times que “sería una preocupación escuchar que cualquier país esté manipulado los cables de comunicaciones“, aunque declinó ofrecer más detalles sobre “operaciones clasificadas”.

El mapa de los 420 cables submarinos del sistema actual de comunicación (TeleGeography)

El mapa de los 420 cables submarinos del sistema actual de comunicación (TeleGeography)

En diciembre de 2017 un oficial de las Fuerzas Armadas del Reino Unido advirtió que un ataque en el sistema “afectaría de inmediato y potencialmente en forma catastrófica” a la economía global, reportó News.

A finales de ese mismo año el Washington Post también reportó sobre las actividades rusas cerca de los cables de intenet, recordando que la actividad submarina en general del Kremlin ha llegado recientemente a los niveles más altos desde la Guerra Fría.

Estamos viendo actividad submarina rusa en los alrededores de los cables submarinos en un nivel que nunca habíamos visto. Rusia está claramente aumentando su interés en la infraestructura submarina de la OTAN y sus aliados”, indicó al periódico el almirante Andrew Lennon, comandante de la fuerza de submarinos de la OTAN.

En 2018 los reportes de actividad submarina rusa se multiplicaron y generaron una mayor preocupación entre lo países europeos y la OTAN.

Un minisubmarino ruso Mir 1

Un minisubmarino ruso Mir 1

También lo hizo en los Estados Unidos, aunque, como reporta The National Enquirer, el país no ha denunciado con ímpetu este fenómeno ya que Washington fue el primero en merodear cables submarinos durante la Guerra Fría. En aquel momento algunas de sus unidades, como el USS Halibut, estaban especializadas en acceder a estos sistemas de conexión para obtener inteligencia.

Tal es el peligro advertido por las potencias occidentales que en 2018 Washington aprobó la construcción de un segundo barco especializado en reparación y tendido de cables, e incluyó a un constructor de mini submarinos en sus sanciones a Rusia, señaló el National Enquirer.

De acuerdo a esta misma publicación, los submarinos rusos responden al Directorio de Investigación Submarina Profunda (GUGI) de la marina, y no se conocen exactamente sus capacidades.

¿Cuál es el daño posible?

Cortar los cables es una tarea relativamente sencilla, pero acceder a ellos buscando información requiere de equipos más sofisticados, especialmente para evitar que el agua de mar no llegue al interior.

El submarino ruso Krasnodar (Ministerio Defensa Rusia)

El submarino ruso Krasnodar (Ministerio Defensa Rusia)

Pero aún si un país tuviera la voluntad de cercenar el sistema y colapsar internet,tampoco sería fácil. La destrucción de cables, ya sea por cuestiones climáticas, accionar de los peces o errores del hombre es rutinaria: se cree que sólo en el Atlántico se rompen 50 año al año.

Incluso en 2007 un grupo de pescadores cortaron por accidente el principal cable que conecta a Vietnam, dejando al país con un acceso muy limitado a internet por meses.

Por otro lado, Taiwán, que mantiene una larga disputa política e histórica con China,manifestó a comienzos de este año su temor a que Beijing pudiera cortar los cables submarinos para afectar a la isla, según reportó el medio Asia Sentinel.

“La posibilidad de que China dañe o corrompa cables y otra infraestructura que conecta a Taiwán con el mundo no debe ser subestimada por la comunidad internacional”, destacó en enero el analista Tzeng Yi-suo del Instituto Nacional de Defensa e Investigación en Seguridad, un think tank estatal en Taipei.

Líderes de los países miembros de la OTAN en una cumbre de 2018. La alianza está preocupada por las actividades submarinas de Rusia (Reuters)

Líderes de los países miembros de la OTAN en una cumbre de 2018. La alianza está preocupada por las actividades submarinas de Rusia (Reuters)

Por causa de los frecuentes daños, el sistema opera con un nivel de redundancia alto, es decir que en cualquier momento la capacidad de los cables y su cantidad es superior a la necesaria, para que el tráfico de información puede ser rápidamente redireccionado en caso de un problema.

El esfuerzo para cortarlo totalmente debería, en consecuencia, ser enorme, aunqueexisten algunos puntos estratégicos de mayor concentración donde sería más practicable.

Más verosímil, sostiene The National Enquirer, sería el ataque de Rusia a redes específicas, como el cable DoDIN utilizado por del Departamento de Defensa de Estados Unidos o el SOSUS que la OTAN utiliza apara monitorear movimientos de submarinos.

Otro signo del aumento de las tensiones. Un F-22 Raptor de la fuerza aérea de Estados Unidos interceptando a un bombardero ruso Tu-95 que se acercó al espacio aéreo estadounidense

Otro signo del aumento de las tensiones. Un F-22 Raptor de la fuerza aérea de Estados Unidos interceptando a un bombardero ruso Tu-95 que se acercó al espacio aéreo estadounidense

Las tensiones no se limitan a las profundidades del mar. De hecho, los vuelos de reconocimiento de cazas y bombarderos rusos en las fronteras entre Rusia y la OTAN vienen también en alza, así como también la actividad de la flota de superficie rusa.

Un red vital para la comunicaciones del mundo, pero no la única

Los primeros cables submarinos de comunicación fueron tendidos en 1851 y desde entonces la red global no ha parado de crecer en tamaño y tecnología, conectando a todo el planeta de forma casi instantánea.

En la actualidad hay unos 420 cables que cubren un total de 1.100.000 kilómetros de distancia, de acuerdo al sitio especializado TeleGeography. Convive como una alternativa más barata al sistema de comunicación satelital que seguiría en pie en caso de un colapso del primero.

Infobae

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Seguir leyendo

Tendencia