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Las tecnologías digitales están a punto de derrotar a la democracia y el orden social

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Las plataformas de redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial, que dominan cada vez más la vida económica, política y social, amenazan el sistema de gobierno occidental. El experto Jamie Bartlett detalla cómo avanza ese peligro en “The People vs. Tech”, su nuevo libro
Alexander Nix, en el centro del escándalo de Cambridge Analytica, muestra el uso de las redes sociales como Facebook para crear perfiles de votantes y manipular los mensajes.

Jamie Bartlett lleva diez años trabajando en la relación entre nuevas tecnologías y democracia. Cuando comenzó escribía “panfletos sobre cómo la tecnología digital instilaría nueva vida en nuestro sistema político fatigado más allá de la esperanza”. Pero con el tiempo su optimismo se convirtió en realismo, y luego en nerviosismo. “Ahora está llegando a un pánico moderado”, escribió en su nuevo libro, The People Vs Tech: How the Internet Is Killing Democracy (and How We Save It).

El pueblo versus la tecnología: Cómo internet está matando la democracia (y cómo la salvamos) abre con una advertencia: “En los próximos años o bien la tecnología destruirá la democracia y el orden social tal como los conocemos, o la política impondrá su autoridad sobre el mundo digital. Se vuelve cada vez más claro que la tecnología está ganando esta batalla”.

Bartlett, director del Centro para el Análisis de las Redes Sociales del think tank británico Demos en conjunto con la Universidad de Sussex, se refiere específicamente a las “tecnologías digitales asociadas con Silicon Valley: plataformas de redes sociales, datos masivos, tecnología móvil e inteligencia artificial, que dominan cada vez más a vida económica, política y social”. Como experto en el área las valora: cree que tienden a expandir las capacidades humanas y hasta a crear más felicidad. “Pero eso no significa que sean buenas para la democracia”.

Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.

Las redes sociales, los datos masivos, la tecnología móvil y la inteligencia artificial afectan a la democracia, que es analógica.

En realidad, reconoce, son universos opuestos. A cambio de los beneficios de una revolución –que, además, está apenas en sus comienzos–, las democracias occidentales han permitido que se socavaran componentes centrales del sistema: control, soberanía parlamentaria, igualdad económica, sociedad civil, ciudadanía informada.

“En un nivel profundo, estos dos grandes sistemas —tecnología y democracia— están trabados en una lucha encarnizada. Son los productos de épocas completamente diferentes y funcionan según distintas reglas y principios. El engranaje de la democracia se construyó en la era de los estados nacionales, las jerarquías, la sumisión y las economías industrializadas. Las características fundamentales de la tecnología digital van en contra de este modelo: es no-geográfica, descentralizada, impulsada por datos, sujeta a los efectos de red y el crecimiento exponencial“.

En pocas palabras: “la democracia no fue creada para esto”. Apenas debajo de la devoción de Silicon Valley por la conectividad, las redes y las comunidades globales asoma el autoritarismo.

Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)

Jamie Bartlett, autor de un análisis integral sobre cómo la tecnología digital amenaza la democracia occidental y el orden social que la acompaña. (Penguin Australia)

Pero no al estilo de la década de 1930: “Creo que la democracia va a fracasar de maneras nuevas e inesperadas. La distopía amenazante a temer es una democracia vacía dirigida por máquinas inteligentes y una nueva élite de tecnócratas ‘progresistas’ pero autoritarios. Y lo peor es que mucha gente la va a preferir, dado que probablemente les ofrezca más prosperidad y seguridad que lo que tenemos hoy”.

Aunque concede a los empresarios de Silicon Valley una fe honesta en el poder emancipador de la tecnología digital, Bartlett la ve peligrosa. “La democracia es analógica, no digital”, escribió.

Seis pilares hacen que la democracia funcione, sintetizó: ciudadanos activos, una cultura común, elecciones libres, igualdad entre las partes interesadas, competencia económica con libertad civil y confianza en la autoridad. Los seis son vulnerables a las tecnologías y alrededor de esos problemas organizó el libro.

Los ciudadanos dejan de ser activos por la adicción a los dispositivos y las plataformas. “Vivimos en un panóptico publicitario gigante”, definió. “El sistema de recolección de datos y predicción es apenas la manifestación más reciente en una larga historia de esfuerzos para controlarnos“. Aunque Facebook haya elegido como domicilio 1 Hacker Way, que asocia la marca con la rebeldía, su linaje es otro, menos romántico: la publicidad, el uso de la psicología para influir en la decisión de compra de las personas. “Google, Snapchat, Twitter, Instagram, Facebook y demás hace rato que han dejado de ser empresas tecnológicas: son también firmas publicitarias. Aproximadamente el 90% de los ingresos de Facebook y Google provienen de vender avisos“.

Bartlett midió su propia conducta y descubrió que, excepto cuando duerme, mira el teléfono una vez cada 12 minutos. Citó a Adam Alter, quien advirtió que la adicción al alcohol y el tabaco están dejando espacio a la dependencia digital: no es que la gente —en especial, los jóvenes— rechacen esas y otras sustancias para vivir más sanamente, sino que sus cerebros reciben las descargas de dopamina de otras fuentes, como el “me gusta” o el click.

“En 2004 Facebook era divertido”, escribió Alter. “En 2016 es adictivo”. En el camino, surgió la “economía de la atención”.

Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.

Las redes sociales crean ciudadanos pasivos, adictos a la pantalla en busca del “me gusta” o el click.

Sean Parker, co-fundador y ex presidente de Facebook, reconoció que él y Mark Zuckerberg explotaron “una vulnerabilidad en la psicología humana” al diseñar las plataformas para “consumir la mayor cantidad de tiempo y atención consciente” del usuario. “Es un circuito cerrado de retroalimentación de validación social”.

Los datos están en el centro del asunto: permiten a las empresas conocer al usuario más de lo que él se conoce a sí mismo, y dirigirle avisos a medida. Actualmente los datos existentes superan la capacidad humana de procesamiento, pero en 2020 habrá cuatro veces más dispositivos que los recojan: 50.000 millones de aspiradoras de información en teléfonos, automóviles, electrodomésticos, ropa, libros, juguetes… De allí el valor de los algoritmos que sí pueden procesar esos volúmenes enormes de datos, y más: “Lo aterrador de los algoritmos de datos masivos es cómo pueden averiguar cosas sobre nosotros”, según el autor.

Dio el ejemplo de los estudios de Michal Kosinksi, de la Universidad de Stanford, sobre perfiles de usuarios armados a partir de sus “me gusta” en Facebook. Los algoritmos “pueden tomar sus preferencias musicales o literarias y extraer de esta información aparentemente inocente predicciones muy exactas sobre tu religiosidad, potencial de liderazgo, opiniones políticas, personalidad”, lo citó.

La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)

La campaña presidencial de EEUU en 2016 fue un fuerte ejemplo de la “datificación” de las elecciones, como llamó Jamie Bartlett al fenómeno. (AP)

¿El objetivo? Publicidad. De comida para perros. De seguros de salud. De candidatos políticos.

Y más: el panóptico moderno, “esta clase de visibilidad y monitoreo permanente, es una manera de imponer conformidad y docilidad. Estar siempre bajo vigilancia y saber que las cosas que uno dice se juntan y se comparten crea una autocensura moderada pero constante“. Eso daña la capacidad de desarrollar un juicio propio como ciudadano. Porque para pensar por uno mismo, es necesario cometer errores y aprender. “Pero las redes sociales crean una forma extraña de actuación política, en la que todos representamos ciertos papeles y existen respuestas aceptables“. ¿Hizo alguien un comentario idiota en Twitter a los 14 años? Existirá para siempre y se podrá volver a publicar tal como está, fuera de contexto, cuando esa persona tenga 64 años. “Más y más gente concluirá que es más seguro simplemente no decir nada”.

Un problema adicional es la manipulación. Si el objetivo es que una persona pase más tiempo en una plataforma para mostrarle más publicidad, “¿qué pasa si a los antisemitas se les dirige cada vez más contenido violento personalizado simplemente porque un modelo sugiere que pasarán más tiempo mirándolo? O quizás se puede vender un 20% más de antidepresivos si se contacta a la gente en cierto momento de la semana y se le dirigen mensajes que bajan la autoestima”.

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Cambridge Analytica también usó datos de Facebook para influir a los votantes a favor del Brexit.

Delegar las decisiones en la inteligencia artificial (porque no sólo una máquina hará mejores diagnósticos que un médico, sino que se podrán tercerizar en algoritmos el voto y la educación de los hijos) no sólo eliminaría la dimensión moral del ser humano, también erosionaría su capacidad de pensar libremente. “Dado lo malos que a veces somos al tomar decisiones difíciles, el resultado podría ser una sociedad más sabia y más humana. Pero difícilmente se podría llamar democracia a un lugar así“.

Una cultura común, curiosamente, es algo que se pierde con la plena conectividad y el exceso informativo, que en realidad alientan las pequeñas tribus, donde las reacciones emocionales y la lealtad superan a la razón y la comprensión. “Los líderes políticos evolucionan con el nuevo medio de información: de ahí el ascenso de populistas que prometen respuestas emotivas, inmediatas y totales“, interpretó Bartlett. “Pero las tribus beligerantes de ciudadanos sin eje, confundidos, son las precursoras del totalitarismo”.

Expresiones como burbuja de filtros, noticias falsas y posverdad se han popularizado a medida que las noticias circularon por las plataformas y la desinformación hizo que las personas recortaran sus fuentes a la medida de sus creencias. “Con la conexión infinita, encontramos gente similar y con ideas similares, y nos apiñamos”. La fragmentación no tiene límite: “En internet cualquier puede encontrar cualquier clase de comunidad que desee (o inventar la propia)”, señaló el autor. “Cualquiera que esté molesto puede ahora, automáticamente, a veces algorítmicamente, encontrar a otra gente que está molesta de manera similar”.

El fenómeno de la re-tribalización que producen las redes sociales fue explotado por Internet Research Agency, grupo cercano al Kremlin, durante las elecciones presidenciales de EEUU.

El fenómeno de la re-tribalización que producen las redes sociales fue explotado por Internet Research Agency, grupo cercano al Kremlin, durante las elecciones presidenciales de EEUU.

Así la re-tribalización puede conducir a la alt-right o al veganismo radical, y la cámara de resonancia de la red convierte cualquier grupo en una horda. “El tribalismo es comprensible, pero en definitiva daña la democracia, porque tiene el efecto de agrandar las pequeñas diferencias entre nosotros y transformarlas en golfos enormes, insuperables“.

Internet, como medio ante todo emocional, exacerba la tendencia humana al tribalismo y la reacción sin reflexión. Pero, advirtió el especialista, “si el partidismo se impone a todo, la democracia deja de funcionar porque el acuerdo se vuelve imposible“.

La red también permite el acceso a las tribus enemigas. “Veo perspectivas opuestas a la mía todo el tiempo; rara vez me cambian la opinión, y con más frecuencia simplemente confirman mi creencia en que soy la única persona cuerda en un mar de idiotas“, ironizó.

La característica es de los humanos, no de la tecnología. Sin embargo, las tecnológicas “convirtieron estas debilidades psicológicas en rasgos estructurales del consumo de noticias y las explotaron para ganar dinero”, observó el texto. “Sus incentivos financieros algunas veces van en contra de la necesidad democrática que la gente tiene de estar informada y nutrirse de un arco amplio de fuentes e ideas ciertas“.

Zuckerberg puede insistir en que Facebook es una plataforma, donde circulan todos los contenidos —no un medio, donde se publica o se ignora según una línea editorial— pero en la realidad eso sólo tiene efectos legales. “Ser aparentemente neutral es en sí una suerte de decisión editorial. Todo en las redes sociales está editado, por lo general por algún misterioso algoritmo en lugar de un editor humano. Estos algoritmos fueron diseñados para brindarle a alguien contenido que probablemente va a clickear, puesto que eso significa el potencial de vender más publicidad”.

Aun la más leve de las confirmaciones sesgadas crea un ciclo de auto-perpetuación, una burbuja en la que no hay otro. Y sin otro no hace falta democracia.

La legitimidad de las elecciones se pone en cuestión a partir de la manipulación de la intención de voto que hacen posible los datos masivos. (Reuters)

La legitimidad de las elecciones se pone en cuestión a partir de la manipulación de la intención de voto que hacen posible los datos masivos. (Reuters)

Uno de los temas centrales del libro, la pérdida de legitimidad de las elecciones libres, muestra cómo “los datos masivos y la micro-localización pueden ganar votos”. Por ejemplo, Aunque Hillary Clinton lo superó por casi 2,9 millones de votos en los Estados Unidos, Trump obtuvo la mayoría del Colegio Electoral porque ganó en cuatro estados decisivos gracias al modo en que hizo su campaña en redes sociales allí.

Todo el trabajo de Cambridge Analytica, tanto para Ted Cruz como para el actual mandatario, se basó en la construcción de perfiles a partir de la información personal de 87 millones de usuarios de Facebook (que no lo sabían, mucho menos lo habían autorizado). Y esta competencia no va a terminar, advirtió Bartlett. “Cada elección se datifica de esta manera, realizada por una red de contratistas privados y analistas de datos que ofrecen estas técnicas a los partidos políticos en todo el mundo”.

El problema mayor que ve, si se deja estas técnicas sin control, es que su evolución “va a cambiar cómo hacemos una opción política, qué clase de gente elegimos e incluso si pensamos que nuestros comicios son realmente libres y justos“.

Cambridge Analityca trabajó con datos malversados a 87 millones de usuarios de Facebook, razón por la cual la red social debió dar explicaciones a las autoridades en EEUU y Europa.

Cambridge Analityca trabajó con datos malversados a 87 millones de usuarios de Facebook, razón por la cual la red social debió dar explicaciones a las autoridades en EEUU y Europa.

Si los partidos políticos tradicionales han girado alrededor de la construcción de programas, ideas que permitían que ciudadanos con intereses variados se organizaran colectivamente, el big data es lo opuesto: la atomización, la división en grupos de intereses específicos al punto de un modelo personalizado. “Si cada quien recibe un mensaje personalizado, no hay debate público común: sólo millones de debates privados”, ilustró el experto.

Una consecuencia es que reduce la responsabilidad de los funcionarios: “La hiperpersonalización incentiva a los políticos para hacer distintas promesas a distintos ‘universos’ de usuarios”. Inclusive contradictorios: no hay manera de exigir rendición de cuentas. Tampoco las autoridades pueden verificar la legitimidad del mensaje (si no contiene mentiras, por ejemplo) dado que son una miríada de avisos personalizados.

Y los psicográficos de Alexander Nix, el CEO de Cambridge Analytica, son pintura rupestre en comparación con el identikit del votante que podría permitir la internet de las cosas. “Dentro de una década, la heladera sabrá a que hora comemos, el auto conocerá dónde estuvimos, el asistente del hogar calculará nuestro nivel de ira por el tono de la voz”, ilustró. Al cruzar los datos, las consultoras del futuro cercano establecerán que aquel que se irrita cuando tiene hambre será más sensible a los avisos de candidatos autoritarios antes de la cena, cuando regresa del trabajo, por ejemplo.

Echo, el asistente personal de Amazon, y otros dispositivos conectados a al red poseerán una cantidad gigantesca de datos sobre los votantes del porvenir cercano.

Echo, el asistente personal de Amazon, y otros dispositivos conectados a al red poseerán una cantidad gigantesca de datos sobre los votantes del porvenir cercano.

Y como la naturaleza del mensaje digital es la deslocalización geográfica, podría llegar de las oficinas de Internet Research Agency, el centro de la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. “En el cuadrilátero rojo: un negocio multimillonario de influencia y control que se vuelve más exacto y dirigido cada año. En el cuadrilátero azul: un puñado de reglas electorales viejas y obsoletas diseñadas para la era de los medios masivos y el proselitismo puerta a puerta“.

Bartlett también aborda el problema de la desigualdad social a partir del impacto de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo. “En lugar de especular sobre un ‘futuro sin trabajo’ deberíamos preocuparnos por la creciente desigualdad“, advirtió. Que podría ser tan aguda como para “borrar de la faz de la Tierra a la clase media”.

El paso del aprendizaje automático al aprendizaje profundo (por el cual en lugar de darles ejemplos a las máquinas se les establecería un conjunto de reglas para que resolvieran los problemas por sí mismas) puede demorar, pero afectará seriamente el tejido social. El texto pone como ejemplo a los conductores de camiones que serían innecesarios. Aunque Silicon Valley dice que los desempleados podrían recapacitarse como desarrolladores de redes, Bartlett cree que es más probable que terminen en “trabajos más precarios, temporarios, de bajos ingresos“. Tal vez puedan “limpiar las máquinas que limpian las máquinas que reparan los camiones sin conductor que alguna vez ocuparon”.

La irrupción de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo, como los 100.000 robots que ya trabajan en los depósitos de Amazon, amenaza la existencia de la clase media.

La irrupción de la inteligencia artificial en el mercado de trabajo, como los 100.000 robots que ya trabajan en los depósitos de Amazon, amenaza la existencia de la clase media.

Los trabajos no rutinarios (los que requieren intuición, creatividad y pensamiento independiente en situaciones cambiantes), que son muy bien pagos (ingeniero de Google) o muy mal pagos (jardinero) no encabezan la lista de los reemplazables: “Son los empleos en el medio, que se podrían llamar ‘de conocimientos rutinarios’, los que estarán más en riesgo“: de operadores de trenes a consejeros de hipotecas, de liquidador de impuestos a radiólogos.

Otro problema es la tendencia de las tecnologías al privilegio: a un aumento de la productividad del 80% correspondió un aumento del salario del 10% y “como regla general, la tecnología da poder a quienes tienen el dinero o las habilidades para aprovecharla“. Los ocho hombres más ricos del mundo poseen ya más que la mitad más pobre de la población mundial, y cuatro de ellos son fundadores de compañías tecnológicas.

Lo cual lleva al punto siguiente: competencia económica con libertad civil. “La ilustración más extrema —y en los próximos años, probablemente la más urgente— sobre cómo las tecnologías digitales impulsa la desigualdad es la creación de enormes monopolios tecnológicos“. Cinco de las empresas con mayor valor de mercado del mundo son de Silicon Valley.

Las grandes empresas de Silicon Valley son también los grandes monopolios del mundo, con gran capacidad para el lobby político y para el control cultural. (iStock)

Las grandes empresas de Silicon Valley son también los grandes monopolios del mundo, con gran capacidad para el lobby político y para el control cultural. (iStock)

La tendencia es tan inesperada como fatal: la tecnología crea monopolios. Pero no sólo económicos: también políticos y culturales. Su manera de hacer lobby difiere de las grandes empresas tradicionales en varios factores, entre ellos en que las tecnológicas “poseen las plataformas en las cuales se publica el material”, con lo cual tienen, en sí mismas, una “importante influencia sobre la opinión pública y el activismo”. Así muere la idea de asociación libre en los ciudadanos.

Bartlett llega al último punto de su libro: el reclamo de la protección de la privacidad ha dado lugar al surgimiento de una “cripto-anarquía”, que aspira a socavar los grandes poderes —incluido el de los estados— mediante la encriptación. En nombre del respeto al dominio individual de los datos propios, “amenaza con debilitar al estado casi al punto de su colapso”.

La tecnología de cifrado de clave pública más popular es bitcoin, que el libro describe como “más que dinero: una nueva forma de manejar información“. La enorme base de datos donde se guarda cada transacción que se realiza en bitcoin, blockchain, “puede también guardar otra información”. Y eso podría ser “tan revolucionario como la misma internet, porque representa una manera de guardar información mucho más descentralizada“.

La tecnología blockchain permite guardar todo tipo de información, no sólo transacciones económicas, de manera descentralizada. (Getty Images)

La tecnología blockchain permite guardar todo tipo de información, no sólo transacciones económicas, de manera descentralizada. (Getty Images)

En países con gobiernos diferentes de la democracia occidental, estas tecnologías ayudan a proteger a los ciudadanos y la información pública de una manera crucial. Y en las democracias, que son un sistema donde la libertad puede ser eliminada (si uno no paga los impuestos o comete un delito, por ejemplo), “la cripto-anarquía es dinamita contra el control estatal, porque desafía la autoridad del gobierno para coercionar a la gente que se halla dentro de sus fronteras y a controlar la información”.

El ejemplo más simple es el modo en que estas tecnologías terminan con la confianza de los individuos en el sistema judicial: “¿Qué pasa cuando, por ejemplo, nuestra policía simplemente no puede eliminar material ilegal de la red? ¿O cuando no pueden perseguir cibercriminales o detener el software malicioso?”. Cuando los derechos de una persona no terminan donde comienzan los de otra, la democracia deja de funcionar.

Jamie Bartlett comenzó escribiendo panfletos optimistas sobre el modo en que la tecnología mejoraría el sistema político. Ahora avizora el fin de la democracia. (Flickr)

Jamie Bartlett comenzó escribiendo panfletos optimistas sobre el modo en que la tecnología mejoraría el sistema político. Ahora avizora el fin de la democracia. (Flickr)

“Si transportásemos a 2018 a Locke, Rousseau, Jefferson, Montesquieu, estarían deslumbrados por nuestros smartphones, aviones, bitcoins, hospitales, emojis y lanzacohetes. También estarían asombrados de descubrir que todavía nuestras democracias funcionen del mismo modo que en los días de carruajes y caballos, mosquetes y velas“, observó el autor. “Como la inteligencia artificial, la democracia es una tecnología de propósito general”, recordó: dado que puede cambiar, cada una de sus fases debería ser un producto de su época.

Su conclusión es sombría: “A menos que modifiquemos el rumbo, la democracia será arrasada por la tecnología y se unirá al feudalismo, las monarquías supremas y el comunismo como otro experimento político que funcionó por un tiempo”. Cree, sin embargo, que todavía se está a tiempo de evitarlo.

Infobae

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Philco lanzó su monopatín eléctrico

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El modelo alcanza una velocidad máxima de 25 km/h y logra unos 25 kilómetros de distancia de autonomía

El modelo tiene tres modos de conducción: Eco, Drive y Sport

El modelo tiene tres modos de conducción: Eco, Drive y Sport

Philco, la marca de tecnología del Grupo Newsan, presentó su línea de monopatines eléctricos “con los que busca convertirse en uno de los principales jugadores del segmento en el mercado local”, según detalla la marca en un comunicado.

“La propuesta de Philco se destaca porque es un producto pensado y diseñado para el consumidor argentino, considerando las particularidades de la fisonomía de las ciudades, del tránsito y las hábitos del usuario”, expresó Felipe Luongo, responsable de la categoría en la compañía.

“Está comprobado que aquellas personas que deciden hacer cambios de hábitos relacionados con la movilidad como puede ser el uso de la bicicleta o un monopatín eléctrico, disminuyen los niveles de stress y logran un estado mental y físico más saludable”, afirma el ejecutivo.

“Desarrollamos un producto distinto que combina el ADN tecnológico y la confiabilidad de Philco; y completa nuestra propuesta de Movilidad Urbana con innovación y diseño. Está pensado tanto para quienes buscan cambiar su forma de moverse, como también mejorar las condiciones de tránsito en las zonas urbanas”, dijo Luongo.

Tiene neumáticos inflables de rodado de 8,5 pulgadas y freno a disco en ambas ruedas
Tiene neumáticos inflables de rodado de 8,5 pulgadas y freno a disco en ambas ruedas

Según la empresa, entre las características diferenciales, se destacan el sistema de neumáticos inflables de rodado de 8,5 pulgadas, lo que brinda una sensación de mayor confort al andar. Posee freno a disco en ambas ruedas, ofreciendo mayor seguridad y reacción de frenado en las distintas condiciones que puede presentar el terreno. Adicionalmente, y teniendo a la seguridad como premisa, posee luz tanto en el frente como en la parte trasera y una luz de stop.

Este modelo alcanza una velocidad máxima de 25 km/h y logra unos 25 kilómetros de distancia de autonomía. Posee tres modos de conducción del equipo: Eco, Drive y Sport los cuales brindan distintas experiencias de uso. Cuenta con una batería de Ion-Litio que entre 4 y 5 horas consigue una carga completa. Tiene un precio sugerido de $54.999.

FUENTE INFOBAE

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Cuáles son los teléfonos en los que WhatsApp dejará de funcionar a partir de mañana

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A partir de mañana, el servicio de mensajería de WhatsApp dejará de funcionar en celulares y tablets con software que la compañía considera antiguos. Al actualizar sus términos de Servicio, la plataforma de mensajes confirmó que no volverá a desarrollar actualizaciones en aquellos dispositivos con sistemas operativos inferiores a Android 2.3.7 (Gingerbread) y iOS 8.
Imagen: AFP

 

Tal como se había anticipado, los celulares que quedarán obsoletos para la app “después del 1 de febrero de 2020”. Así, los dispositivos no podrán ni crear cuentas nuevas o volver a verificar las existentes.

Cuáles son los modelos

Entre los equipos que quedarán por fuera del soporte brindado por la empresa, propiedad de Facebook, están por ejemplo el iPhone 4 y los iPad de tercera y cuarta generación.

Se suman también a los dispositivos Nokia S40 y todos los que tengan sistema operativo Microsoft, en donde ya dejó de funcionar el 31 de diciembre. La app había dejado de estar disponible en la tienda de Microsoft después del 1 de julio del año pasado.

En los teléfonos con sistema operativo Android, WhatsApp no será compatible con las versiones inferiores a la 2.3.7 (Gingerbread).

¿Cómo saber si el celular es obsoleto?

Android: ir a “Ajustes del teléfono” y de ahí a “Acerca del teléfono” o “Acerca del dispositivo” para comprobar cuál es la versión instalada del Sistema Operativo.

Iphone: Ir a “Ajustes/General/Información”, y junto a “Versión” aparecerá la actualización de iOS del celular.

Microsoft Phone: No está disponible para ningún celular que tenga este sistema.

¿Qué hacer en caso de que el celular esté obsoleto?

La compañía detalló que aquellos dispositivos en los que deje de correr el programa no podrán exportar sus chats ni toda su actividad en la app a otra plataforma. “Pero brindamos la opción de exportar tu historia de chat como un mail adjunto”, especificaron

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La embajada de EEUU advirtió que la tecnología china de 5G podría vulnerar las libertades civiles y la privacidad

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La sede diplomática en Buenos Aires alertó que los proveedores de telecomunicaciones del régimen asiático pueden ser una amenaza para la seguridad nacional de los países. El mensaje surgió en medio de los intentos del gigante asiático de desembarcar en la Argentina con su red móvil de alta velocidad

Nueva advertencias de EEUU a la Argentina por la amenaza de China con la tecnología 5G

Nueva advertencias de EEUU a la Argentina por la amenaza de China con la tecnología 5G

La Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires advirtió sobre los peligros que podría representar el arribo del 5G chino a las libertades individuales y la privacidad de los usuarios argentinos.

A través de un mensaje en redes sociales, la sede diplomática aludió a un reportaje realizado a Michael Kratsios, asesor en tecnología de la Casa Blanca, que planteó que Beijing utiliza la tecnología para construir un Estado autoritario que prioriza “la censura por encima de la libre expresión y el control ciudadano sobre el empoderamiento”.

El mensaje surgió en medio de los intentos del gigante asiático por desembarcar en la Argentina con su red móvil de alta velocidad y luego de declaraciones recientes del ex embajador en China, Diego Guelar, quien pidió abrir el mercado de telecomunicaciones argentino a los chinos.

“El Partido Comunista Chino utiliza la tecnología para controlar y encarcelar a disidentes, activistas y minorías”, afirmó Kratsios en noviembre durante una conferencia de tecnología -Web Summit 2019- celebrada en Lisboa, Portugal.

Kratsios precisó el alcance que tendrá la nueva red, que aún no fue licitada en la Argentina y sobre la cual el gobierno de Alberto Fernández todavía no ha dado indicios. Dijo que será utilizada no solo para las comunicaciones entre personas y empresas, sino también para cuestiones más sensibles como los sistemas militares. “Si no actuamos ahora, la influencia y el control de la tecnología por parte de China no solamente socavará las libertades de sus propios ciudadanos, sino las de los ciudadanos de todo el mundo”, alertó.

“La protección de las #LibertadesCiviles y el respeto a la #Privacidad de cada individuo es nodal para garantizar un buen desarrollo de la tecnología #5G. No todos los proveedores son iguales. Informate”, escribió la Embajada de los Estados Unidos

“La protección de las #LibertadesCiviles y el respeto a la #Privacidad de cada individuo es nodal para garantizar un buen desarrollo de la tecnología #5G. No todos los proveedores son iguales. Informate”, escribió la Embajada de los Estados Unidos

No es la primera vez que los Estados Unidos alertan sobre los eventuales peligros de permitir el avance de la tecnología China en la Argentina, canalizada a través de la poderosa Huawei, controlada por un Estado acusado de realizar espionaje internacional a través de las telecomunicaciones.

La preocupación se explica en que que las compañías chinas nunca son verdaderamente independientes del Partido Comunista Chino. Por las leyes internas, el régimen puede forzar a las empresas a entregar información a sus servicios de inteligencia.

En los últimos días de 2019, la Embajada de los EEUU en Buenos Aires ya había hecho hincapié en la importancia que tendrá la red 5G en la vida de todos los ciudadanos. “Los proveedores de telecomunicaciones de China pueden ser una amenaza para la seguridad nacional de los países”, plantearon.

En esa ocasión, citaron declaraciones de Robert Strayer, un diplomático especializado en temas cibernéticos del Departamento de Estado, quien en un artículo titulado “¿Por qué a los Estados Unidos le preocupa el 5G?”, aseguró: “Con todos estos servicios que dependen de las redes 5G, lo que está en juego para salvaguardar estas redes vitales no podría ser mayor”.

Las empresas chinas podrían recibir órdenes de socavar la seguridad de la red, robar información personal o propiedad intelectual, llevar a cabo espionaje, interrumpir servicios críticos o realizar ataques cibernéticos“, desarrolló.

Y explicó: “A medida que los países de todo el mundo actualizan sus sistemas de comunicaciones a la tecnología 5G, les estamos instando a adoptar un marco de seguridad basado en el riesgo. Un elemento importante de este enfoque de seguridad basado en el riesgo es una evaluación cuidadosa de los vendedores de sistemas y programas informáticos y … el grado en que los vendedores están sujetos al control de un gobierno extranjero”.

Si bien dos compañías ya estuvieron haciendo pruebas, el nuevo gobierno argentino todavía no dio indicios sobre qué camino adoptará en la implementación de las nuevas redes. El primer desafío será habilitar y licitar el espectro para el desarrollo de la tecnología 5G, algo que podría ocurrir durante el segundo semestre de este año o recién partir del 2021.

Las tecnologías 5G constituirán la columna vertebral de la infraestructura en redes eléctricas, tuberías de agua, vehículos autónomos y telemedicina. A finales del 2019, Brasil comunicó que licitará la infraestructura 5G en 2020 y que convocará a China. El analista Jorge Castro recordó que el gobierno de Jair Bolsonaro le pidió a Huawei que participe de esa licitación, y es muy probable que la gane.

INFOBAE

FOTO TAPA : INFOCHANNEL

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