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LNB : A QUILMES SE LE ESCAPÓ UN TRIUNFO CLAVE

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Al Cervecero se le escapó un partido clave frente a Atenas en Mar del Plata. Cayó 117 a 116 en tiempo suplementario, luego de haber planteado un gran duelo sin saber cerrarlo. El goleador del partido fue Nicolás Romano con 29 puntos y la figura de Quilmes fue Omar Cantón, autor de 28 tantos, 7 rebotes y 4 recuperos.

El comienzo del partido fue parejo y con la zona pintada como máxima protagonista. Atenas abasteció muy bien a Roquez Johnson (9) que convirtió todos los puntos de su equipo en seis minutos de juego. Quilmes contestó con un imparable Iván Basualdo (12) en un trámite que no le permitió lucir su tiro perimetral.

El Tricolor logró marcar una distancia cuando ajustó la defensa. Le provocó cinco pérdidas a su rival y logró sumar en los contragolpes veloces que generó, para ponerle punto final al primer capítulo con el marcador a favor (24-18).

Dos ataques frustrados de Atenas terminaron en chances claves para Quilmes. Sin embargo, el tiro exterior falló y el elenco local no capitalizó el buen trabajo defensivo para trasladarlo al tablero.

Una bandeja de Bruno Sansimoni estiró a 10 la ventaja (37-27), pero el desarrollo no tenía un dominador absoluto y Atenas lo sabía. Con dos triples de Donald Sims comenzó a remar la diferencia. Pero esos bombazos no hicieron mella en el Tricolor que supo mantener el efectivo trabajo defensivo, rompiendo las líneas de pase de su rival (13 pérdidas)  y apostando a Omar Cantón (11) para el juego interno para cerrar la primera mitad arriba 42 a 34.

Una precisa asociación entre Nicolás Ferreyra e Iván Basualdo abrió la segunda mitad. Pero Atenas contestó decidido y con tres triples y una jugada más que efectiva de Roquez Johnson pasó al frente en tres minutos de juego (48-44).

La respuesta “Tricolor” fue un parcial 8-0 producto del reencuentro con el tiro perimetral (tres de Enzo Ruiz), y de la intensa lucha entre Cantón y Meyinsse en la pintura. Más sólido, Quilmes recobró el mando en el tablero 60 a 54. Hasta que dijo presente Nicolás Romano. El ex Quilmes clavó dos oportunos triples, y puso a su equipo a cuatro puntos en el final del tercer cuarto (67-63).

Romano extendió su buen momento y se transformó en pieza clave del ataque cordobés. Pero Omar Cantón se hizo gigante, en la pintura y en el perímetro, en ataque y en defensa, y le permitió a Quilmes recuperar el control (80-72).

Y cuando sintió el viento a favor el elenco marplatense, apareció su goleador: Eric Flor. Con seis puntos consecutivos plasmó la máxima en el marcador (86-75).

La desventaja no significó nada para un equipo que no se rindió. Esta vez con la intervención de Fernández Chávez, Atenas se mantuvo en juego y con los dientes apretados. Y esa insistencia tuvo su recompensa porque, tras una pérdida de Flor, convirtió Romano y logró igualar el tanteador en 99 para forzar un suplementario.

El conjunto cordobés salió a toda máquina a jugar y generó un parcial 8-2 para pasar al frente gracias a conquistar el rebote ofensivo en cuatro oportunidades. Quilmes equivocó los caminos y el partido se definió en un tiro de Eric Flor que no quiso entrar. Ganó Atenas 117 a 116, sele escapó al Cervecero.

 

Síntesis:

QUILMES (116): Nicolás Ferreyra 8, Eric Flor 11, Enzo Ruíz 26, Ricky Sánchez 3 (x) e Iván Basualdo 14 (FI); Emiliano Basabe 8, Omar Cantón 28, Maximiliano Maciel (-) y Bruno Sansimoni 18. DT: Javier Bianchelli.

 

ATENAS (117): Donald Sims 18 (x), Leonardo Lema 8 (x), Juan Fernández Chávez 19, Nicolás Romano 29 y Roquez Johnson 15(FI); Tomás Gutiérrez 2, Mateo Chiarini (-), Jerome Meyinsse 22, Weyinmi Rose 1 y Diego Lo Grippo 3. DT: Nicolás Casalanguida

 

Parciales: 24-18, 42-34, 67-63 y 99-99 (116-117)

Árbitros: Fernando Sampietro, Javier Mendoza y Gonzalo Delsart

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas (Mar del Plata)

Mariana Isa

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LA SCALONETA NO PARA. GOLEADA DE LA SELECCION NACIONAL

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Es imposible de frenar. Messi, su equipo, el entusiasmo, la euforia que estalla en el Monumental. La ovación para Leo, para Dibu Martínez, para De Paul, para Di María, hasta para Scaloni (aplaudido con cantito incluido en pleno partido, sí). Es imposible de frenar esta ola celeste y blanca, ese ritmo, ese empuje, esa precisión en velocidad, esa voracidad. Es imposible de frenar, claro, porque el campeón está así, unido en una misma causa, en un puño apretado gritando por Argentina. La Selección derrocha confianza, optimismo, seguridad, energía, buena salud. Y da placer. Así aplastó a Uruguay 3-0. Y así, dio un paso más, uno enorme, a Qatar 2022.
Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.
La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.
Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.
El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.


La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.


Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.


El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


“La Scaloneta, la puta que lo parió”, fue el grito que se sumó esta vez al “que de la mano, de Leo Messi…”. Hubo ovaciones para todos. Para los que salieron y para los entraron (porque el DT hasta se dio el lujo de cuidar jugadores antes uno de los rivales más fuertes). Y para cada jugada que tenía olor a gol. Como si todo pasara en Disney y no en el Monumental…

Argentina, en este nivel, no sólo defiende con honores el título de campeón de América. No sólo sigue invicto en 24 partidos. Confirmó que hoy es la mejor selección del continente, aunque la tabla diga lo contrario. Y no sólo mira el Mundial más cerca. Así como está, lo mira con ilusión, con ganas, con esperanza…
Nota del periodista Sergio Maffei para Ole

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ARGENTINA ENFRENTA A URUGUAY EN EL MONUMENTAL

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El seleccionado argentino de fútbol, que lleva 23 partidos invicto, recibirá este domingo a Uruguay, en el partido postergado de la quinta fecha de Eliminatorias Sudamericanas hacia el Mundial de Qatar 2022.

El encuentro comenzará a las 20.30 en el estadio Monumental, que contará con el 50 por ciento de aforo, y arbitraje del chileno Roberto Tobar.

Argentina llega al clásico del Río de la Plata con 19 puntos, único escolta de Brasil (27), y con un invicto de 23 juegos, entre clasificatorios, amistosos y Copa América.

El panorama del lado de Uruguay es otro, ya que si bien se posiciona en el cuarto lugar, dentro de los clasificados a Qatar, tiene 16 unidades y le restan cinco fuera de Montevideo sobre ocho echas.

Para este choque, el DT Lionel Scaloni maneja la opción de sacar a Joaquín Correa del ataque y colocar a Lautaro Martínez, que no estuvo con Paraguay por una molestia muscular y lo esperará hasta último momento.

El delantero del Inter de Milán, hombre clave en el ataque del equipo -un grito cada 146 minutos en 27 partidos-, y se notó sobre todo en el último toque dentro del área, más allá de las buenas apariciones de Correa, compañero también en el club italiano.

Por otro lado, Marcos Acuña, que llegó desde Sevilla con una dolencia y pidió probar contra Paraguay, posiblemente se ausente contra Uruguay, más allá del deseo concreto de ocupar la banda izquierda de la defensa.

Por el lado de Uruguay, las bajas confirmadas son Rodrigo Bentancur -límite de amarillas- y los lesionados José María Giménez y Giorgian De Arrascaeta, lo que obligará a Óscar Washington Tabárez a rearmar su mediocampo y a buscar un referente para la defensa.

Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo de Paul, Guido Rodríguez o Leandro Paredes y Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Ángel Di María. DT: Lionel Scaloni.

Uruguay: Fernando Muslera, Nahitan Nández, Diego Godín, Ronald Araújo o Sebastián Coates y Matías Viña, Matías Vecino, Federico Valverde, Lucas Torreira y Nicolás De La Cruz; Luis Suárez y Edison Cavani o Darwin Núñez DT: Washington Tabárez.

Hora: 20.30.

Árbitro: Roberto Tobar (Chile).

Estadio: Monumental (36.000 habilitados).

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“DIBU MARTINEZ” CANDIDATO A MEJOR ARQUERO DEL MUNDO

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El marplatense Emiliano Martínez es uno de los nominados al premio Lev Yashin, el balón de oro de los arqueros, que desde hace un par de años se sumó al premio mayor -por el que peleará Messi- que otorga la prestigiosa revista francesa France Football. Dibu, figura de la Selección Argentina y del Aston Villa, competirá con otros nueve colegas por el galardón.

Clave durante la Copa América que ganó Argentina, importante para bancar el cero en el arco en la visita a Paraguay por Eliminatorias, a Martínez le llega este gran reconocimiento en el punto más alto de su carrera. A sus grandes condiciones como arquero, “Dibu” le suma una tremenda personalidad que le permite agrandarse en los momentos más calientes, como la definición por penales frente a Colombia.

No la tendrá nada fácil Dibu, ya que sus competidores también tienen un gran nivel y pergaminos. Los otros nominados son: Gianluigi Donnarumma (campeón de la Euro con Italia), Ederson (Brasil), Kasper Schmeichel (Dinamarca), Edouard Mendy (senegalés, ganó la Champions con Chelsea), Thibaut Courtois (Bélgica), Keylor Navas (Costa Rica), Manuel Neuer (Alemania) y los eslovenos Jan Oblak y Samir Handanovic.

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