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Opinión

LO QUE OCURRE EN UN PAÍS CUANDO UN PRESIDENTE DEJA DE SER UN PRESIDENTE

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La salida de Matías Kulfas del Ministerio de Producción revela un sistema de poder enloquecido que ha sido uno de los rasgos del gobierno de los Fernández, y que le ha costado mucho al país

En su último día de visita a Los Ángeles, el presidente Alberto Fernández intentó explicar por qué había despedido del Gobierno a Matías Kulfas. Fernández aclaró que se trataba de un gran ministro, pero que él no puede tolerar a alguien que use el off the record y menos para dañar a otros. Pese a que “Matías” fue un “gran ministro”, no le quedó, entonces, más remedio que desplazarlo. He aquí, por lo visto, un líder moral. Hay cosas que no se hacen en la vida. Y si se hacen, el Presidente debe establecer un criterio claro.

Por momentos, parece un chiste contado por alguien que no percibe que está contando un chiste. Distintas personas señalaron esta semana que el argumento del off the record es insostenible, especialmente viniendo de quién viene. “Si tienen que renunciar todos los que hacen off, nos quedamos acéfalos”, bromeó el economista Emmanuel Alvarez Agis. “Alberto Fernández es el rey del off the record”, agregó Marcelo Longobardi. Se podrían agregar decenas de personas, que conocen bien al Presidente, y que se sorprenden, se ríen, o quedan perplejos cuando lo escuchan decir estas cosas.

En la semana siguiente al despido de Kulfas, por ejemplo, los medios estuvieron plagados de noticias recogidas en el avión presidencial donde se reprochaba la conducta del ministro saliente. No son muchos los que han tenido acceso a la intimidad presidencial en esas horas: Sergio Massa, Vilma Ibarra, Carla Vizzotti, Santiago Cafiero y el propio presidente. ¿Quién habrá utilizado el “off”, en este caso, para dañar a Kulfas? ¿Por qué no reacciona el líder moral en este caso? ¿Kulfas es el único pecador?

El Presidente incorpora un segundo argumento: “Dañar a otros”. Es otra evidencia de un doble estándar de dimensiones olímpicas. Cualquiera recuerda la cantidad de veces que le han dicho al Presidente “borracho”, “inútil”, “atornillado”, “traidor” o “mequetrefe”. Los autores de esas provocaciones siguen en la raviolera del Estado, sin castigos ni reproches.

Uno de los rasgos de la presidencia de Fernández es, precisamente, ese: la justificación de ciertas decisiones por medio de argumentos que, para cualquier interlocutor inteligente, resultan discutibles, frágiles, incoherentes o hasta graciosos. Eso puede ocurrir cada tanto: todos los presidentes deben justificar como pueden los errores que, siempre, se producen. Son las reglas. Pero el abuso de ese recurso debilita la voz de un Presidente, que es una de sus herramientas más importantes. En los últimos días, se produjo bastante evidencia para entender por qué Fernández perdió ese activo que fue tan potente en el inicio de su gestión.

Pero ocurre algo más. Si Kulfas no fue expulsado por las razones que el Presidente dice que fue expulsado, debe haber otro factor que disparó esa decisión. No es necesario ser un detective perspicaz ni un agudo psicoanalista para descubrirlo: unos minutos antes, Cristina Kirchner había pedido esa renuncia. Entonces, el Presidente -que toleró miles de off, y que toleró decenas de veces que se dañara a otras personas- obedeció.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

Kulfas había sido señalado como un enemigo por la Vicepresidenta en cartas y discursos y, sobre todo, en off the record -aún impunes- donde se lo señalaba como uno de los “funcionarios que no funcionan”. Cristina se ocupó de explicar que estaba molesta porque había escrito un libro que reflejaba algunos de los déficits de su gestión. En sus dos últimas apariciones lo acusó, además, de ser el culpable de la inflación, de la fuga de dólares a través del “festival de importaciones”, y de haber favorecido al grupo Techint en la construcción del gasoducto.

Kulfas aguantó. Y aguantó. Tanto va el cántaro a la fuente, que finalmente respondió, en off y en on.

Fernández, que había tolerado las agresiones contra uno de sus hombres de confianza, cortó entonces el hilo por lo más fino. No parece la expresión de un liderazgo moral sino más bien lo contrario. Pero, por fuera de eso, revela un sistema de poder enloquecido que ha sido otro de los rasgos del gobierno de los Fernández, y que le ha costado mucho al país.

La expulsión de Kulfas se produce en un contexto de peligrosa inestabilidad disparada, una vez más, por la falta de reservas en dólares. Ese es el fondo de la discusión que enfrentó a Kirchner con Kulfas: ¿Dónde están los dólares?

“Una observa que en este 2020 y 2021 ha habido un inmenso salto en las exportaciones por cantidad y por precio. Por cantidad y por precio. Tuvimos superávit que no tuve yo en 12 años jamás. Casi 30 mil millones de dólares de superávit comercial y sin embargo tenemos problemas de reservas en el Banco Central. ¿Entonces, qué pasa con la administración monetaria y cambiaria?”, dijo CFK el 6 de mayo, en el Chaco. Luego, en Tecnópolis se quejo por el “festival de importaciones”.

Cristina Kirchner y Alberto Fernández en el acto por los 100 años de YPF (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernández en el acto por los 100 años de YPF (Franco Fafasuli)

Se trata de una acusación gravísima que, finalmente, apunta contra el propio Fernández. Según la Vicepresidenta, se han fugado miles de millones de dólares porque el Banco Central y el Ministerio de Desarrollo productivo lo han permitido innecesariamente. Eso suele ocurrir por alguna de las siguientes causas: displicencia, por connivencia con las grandes empresas, corrupción, o falta de entusiasmo para enfrentar los lobbys importadores. De todas ellas se habla off the record en el entorno de la Vicepresidenta.

En su carta de renuncia, Kulfas sugiere una posición completamente inversa. Los dólares faltan porque el sector energético traba todas las decisiones puestas en marcha para conseguirlos. Y el sector energético, casualmente, está copado por funcionarios que responden a la Vicepresidenta. Allí se intentó trabar el Plan Gas 2020, que reporta hoy 6.000 millones de dólares anuales, se demoró la aprobación de leyes para el desarrollo de Vaca Muerta, se fracasó en la implementación del Gasoducto. Y se impidió la disminución de los subsidios de las tarifas.

Ataca Kulfas:

“Como peronista me avergüenza cada día que pasa en el que el Estado argentino subsidia la energía de hogares acomodados de la ciudad de Buenos Aires o la zona norte del gran Buenos Aires, hogares que no necesitan, no solicitan ni valoran esos subsidios… En estos dos años y medio han ocurrido hechos trascendentes en el mundo: hubo una pandemia, se investigó rápidamente la genética del virus, se crearon varias vacunas, se desplegaron decenas de iniciativas para afrontar la pandemia, se aceleró la digitalización, cambiaron los sistemas mundiales de aprovisionamiento, pero en nuestro país, el equipo de la Secretaría de Energía no fue capaz de diseñar un sistema de segmentación de tarifas y cobrarle a los ricos y sectores de ingresos medio-altos una boleta de luz y gas sin subsidios”.

Un día después de la carta de renuncia de Kulfas, Cristina Kirchner retuiteó un documento sin firma -o sea, casi en off- de la empresa Enarsa, con durísimos ataques contra Alberto Fernández. Por ejemplo, lo acusa de ser el culpable de que no se haya construido el gasoducto: “El día 12 de agosto de 2021 se presentó el proyecto del Gasoducto Presidente Nestor Kirchner con el DNU listo para ser suscripto. El DNU finalmente se dictó el 14 de febrero de 2022″.

Alberto FernándezAlberto Fernández

Ese texto ha merecido justas ironías por sus errores semánticos, sintácticos, ortográficos, por la fragilidad de sus argumentos, y por la candidez con la que expone la ineptitud de quienes conducen el área energética. Pero, en el medio, incluye una afirmación tremenda: “Es miópico afirmar que la importación de energía atenta contra las reservas”, se lee allí. ¿Eso cree, realmente, la Vicepresidenta, que respaldó en las redes semejante barbaridad? ¿Y con qué pensará que se pagan esas importaciones? ¿No explica esa frase por qué se perdió la autonomía energética, mientras Kirchner gobernaba el país? ¿Cuántos miles de millones de dólares en reservas le habrá costado esa fantasía a la independencia económica y la soberanía política de la Argentina?

En toda esa discusión, falta un protagonista. No se sabe si el Presidente cree, como Kulfas, que el problema se debe a los desmanejos del área energética o, como Cristina, al festival de importaciones. A juzgar por su trayectoria y sus declaraciones, está de acuerdo con Kulfas: el problema está en el área energética. ¿Y entonces? ¿Por qué no pone allí gente idónea? Otra vez, no hay que ser un detective ni un psicoanalista: permite que personas ineptas conduzcan el sector energético porque están protegidas por la Vicepresidenta. Por miedo, o para preservar la coalición, que llegado el caso es lo mismo.

La expulsión de Kulfas es, entonces, mucho más que la expulsión de Kulfas. Es la expresión de un límite infranqueable que explica también la incapacidad para desarrollar a tiempo el complejo energético, gran parte de la fragilidad financiera y, por ende, una porción significativa de la inflación. La consecuencia es que este Gobierno puede quedar en la historia como uno que terminó muy mal ¡por la estupidez de no haber sido capaz de construir a tiempo un gasoducto! Si estas cosas estuvieran ocurriendo antes del 2015, Fernández probablemente las explicaría de esta misma manera.

Desde el mismo día de su asunción, el Presidente debió luchar contra la idea de que sería un títere, muy instalada desde fuera del Frente de Todos y también desde adentro. Entre las cosas que ella quería que hiciera y él no hizo, y las que él hizo contra la voluntad de ella, tiene argumentos para sostener que no lo fue. Un ventrílocuo no se pelea con su marioneta, y en esta historia hubo muchos conflictos: solo de esa manera se entiende el fastidio de la Vicepresidente.

No ser un títere es una condición necesaria para ser un Presidente.

No parece claro que sea una condición suficiente.

 

 

 

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EL DURO INFORME QUE MUESTRA CÓMO LOS ALIMENTOS SUBIERON MÁS QUE EL BLUE

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La escalada del dólar blue de las últimas semanas pone en zona crítica a la economía. Pese a que el Gobierno nacional minimiza la cotización de este tipo de cambio, un informe muestra que los precios de alimentos básicos subieron igual o más que el dólar libre y aceleran la inflación

Mientras que desde el Gobierno nacional se insiste en que el comportamiento del dólar blue no afecta a la economía porque se trata de una mercado pequeño y marginal -así lo definió el jefe de Gabinete, Juan Manzur-, la realidad parece desmentirlo.

Tras el anuncio de nuevas medidas del Banco Central para endurecer el acceso al dólar a más empresas, los problemas se multiplican en diferentes sectores. El caso más sensible es lo que sucede con la industria de la alimentación con un impacto significativo, no solo sobre los productos del exterior, sino también sobre aquellos que utilizan insumos importados para los empaques.

Un estudio elaborado por la consultora INDECOM muestra que los precios de una serie de productos básicos acompañaron, en junio, la evolución del tipo de cambio paralelo o, incluso, lo superaron.

El trabajo señala que siguiendo la suba del dólar blue, la leche en sachet de 1 litro debería costar U$S 0,58, pero cuesta U$S 0,68, el aceite de girasol de 900 cc debería valer U$S 1,73 y cuesta U$S 1,75 y el pan de molde integral de 350 grs, que debería presentar un precio de U$S 1,34, en las góndolas se observa a U$S 1,37, entre otros.

Lo mismo sucedió con otros productos relevados como la azúcar por kilo, la harina por kilo, la docena de huevos, los fideos secos tirabuzón por 500 gramos, el queso rallado por 130 gramos y el agua mineral sin gas por litro. En todos estos casos, la suba de precios en pesos acompañó el salto del “blue”, lo que implica que las fábricas y comercios ajustan sus lista en base a esa cotización libre y no al cambio oficial que controla el Banco Central.

Miguel Calvete, director de la consultora, explicó que “la imposibilidad de acceder a la compra de divisas acarrea inevitablemente una complicación para importar materias primas y productos manufacturados de origen extranjero que tienen una presencia permanente en la mesa de los argentinos”.

En ese marco, el especialista reconoció que “el sector frutihortícola aparece a priori como uno de los más complicados, al igual que el sector lácteo, las salsas, vinos en cartón y el de los enlatados en todos sus rubros”.

El informe destaca la incidencia de la medida de la entidad monetaria en la comercialización de bananas y paltas es en su mayoría importada, al igual que el atún y las sardinas, entre otras, que además utilizan el sistema importado de “abrefácil”, mismo mecanismo que comparten con muchas bebidas en lata.

En el caso de los lácteos y salsas, el sistema de tetra pak también es importado en su mayoría, lo que puede producir un faltante notorio de uno de los principales alimentos de la canasta básica alimentaria.

Calvete reconoció que muchos puntos de venta “ya están recibiendo poco más de la mitad de los productos que habían solicitado” y agregó que “eso se debe a que las industrias están segmentando las entregas ante la incertidumbre que generó la disposición oficial conocida el pasado lunes”.

El análisis sobre el total de estos nueve productos que integran la canasta básica de alimentos arrojó que en la mayoría de los casos, las subas de precios en dólares fueron superiores al incremento que sufrió esa divisa en la última semana.

El estudio se realizó durante los últimos 4 días sobre folders digitales y webs oficiales de las principales cadenas de supermercados del país.

Calvete advirtió que “si no se toman medidas urgentes, la situación se va a ir agravando cada vez más con el paso de los días” y cerró diciendo que “también se puede proyectar un crecimiento de precios aún más pronunciado en aquellos productos en los que se registren faltantes.”

 

Horacio Alonso

Horacio Alonso

FUENTE : MDZOL.COM

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LAS ZONCERAS QUE DICE CRISTINA CUANDO HABLA DE ECONOMÍA

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Es muy difícil entender por qué una persona inteligente como la Vicepresidenta pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene?.

Cristina Kirchner (Franco Fafasuli)

El lunes por la tarde, en Avellaneda, Cristina Kirchner intentaba demostrar -con ciertas dificultades- que las ganancias de las grandes empresas son el principal motivo de la inflación. En ese contexto, la Vicepresidente empezó a juguetear con una expresión desconocida para la mayoría de las personas. “Me puse a mirar la edbita de algunas empresas…”, anticipó. “¿Qué es el edbita de algunas empresas?”, se preguntó. “Cuando voy a mirar, por ejemplo, el edbita…”, insistió. “¡224,3 por ciento de edbita!”, destacó. Tanto énfasis en esa palabrita, tenía un costado, a la vez, complicado y gracioso. Porque, en realidad, nadie en el mundo sabe qué es el “edbita”. A juzgar por el contexto, tal vez Kirchner se refería al ebitda, que es el acrónimo de la expresión “Earning before interest, taxes, depreciations and amortizations” (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones).

Se trata de un desliz menor y disculpable, porque el concepto estaba bien explicado en castellano. Además, a mucha gente le sucede que cancherea y queda pagando. El problema se agravaría, en cambio, si ese pequeño error revelara que la ex presidenta presume de saber mucho de Economía, cuando no tiene idea del asunto. Y sería mucho más grave aún si en función de esa ignorancia de base emprende batallas políticas o embate violentamente contra su propio gobierno. En sus últimas intervenciones, Kirchner ha dado señales de que eso es, precisamente, lo que está ocurriendo. Por eso, seguramente, varios economistas y periodistas que la han defendido en las situaciones más difíciles, empezaron tomar distancia y a manifestar cierta perplejidad frente a sus intervenciones.

He aquí un listado, para nada exhaustivo, de las últimas incongruencias vicepresidenciales:

1. Durante el discurso del lunes, Kirchner sostuvo que ella defendió las reservas argentinas al imponerle a empresas con balance comercial negativo, que desarrollaran proyectos para exportar. El miércoles insistió con ese tema al citar una nota periodística que destacaba la experiencia supuestamente virtuosa de la empresa Newsan. Más allá de ese caso, que merece un análisis más exhaustivo y sobre el cual hay versiones contrapuestas, tal vez corresponda analizar qué pasó con las exportaciones y las importaciones durante la gestión de CFK: no fijarse en pequeños detalles sino en el cuadro general. Los datos del Banco Central indican que, a un valor 100 para 2004, las exportaciones -en cantidades- apenas treparon a 104 para el 2015. Las importaciones, en cambio, aumentaron –también en cantidades- a 242 en el 2011. Los resultados de su gestión en términos de defensa de las reservas, y por lo tanto de la soberanía nacional, fueron muy malos. Es criterioso entonces que otros funcionarios eviten repetir esa experiencia fallida. Pero CFK sostiene que, como usó la lapicera, tuvo éxito; y arma un escándalo cuando no aplican sus recetas. Hay allí un pequeño problemita para todos y todas.

2. Pero los problemas apenas comienzan. El lunes pasado, Cristina Kirchner dijo: “En el ranking de países evasores, de países donde la evasión es muy importante, Argentina ocupa el tercer puesto. En nuestro país la recaudación representa el 28 del PBI cuando debería representar el 45 del PBI. El primer país es Guyana. El segundo lugar del podio está ocupado por Malta, que no es una cerveza ni una marca ni nada… Y el tercero Argentina. Sí. Tercer país evasor en el mundo, junto a Zambia, a Pakistán y no me acuerdo a qué otro país más”.

La historia de cómo CFK llega a esos números es impactante. Unos días antes del acto de Avellaneda, el Instituto Patria difundió un trabajo donde están los datos que nutren a la vice. Ese estudio concluye que, de existir “un eficaz control tributario”, la recaudación aumentaría un 60 por ciento y representaría un 45 por ciento del PBI en lugar del 28 actual. Eso mismo repitió Cristina. Para obtener esas conclusiones, “el Patria” se apoyó en un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, sobre una base de datos del FMI.

Lo que no dicen “el Patria” ni la Vicepresidente es que todos los datos ¡¡¡corresponden al año 2013!!!!. Es decir, que la incapacidad de recaudar como corresponde se debería a su Gobierno y no al actual. El pequeño detalle da sustento a una frase que pronunció esta semana el periodista Alejandro Bercovich: “Se está asesorando con economistas del fondo de la ola”. ¿No lo vieron? ¿Lo ocultan? El cuadro puede verse a continuación: allí, en el encabezado, se lee claramente a qué año pertenecen los datos.

Todos los años, varios organismos internacionales de primer nivel -el Ciat, la Cepal, el BID y la Ocde- elaboran un trabajo llamado “Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe”. El 27 de abril difundieron el correspondiente al período 2010/2020. Los datos de ese informe son brutalmente distintos a los que presentó la Vicepresidenta. En principio, la Argentina aparece como el tercer país que recauda más impuestos como porcentaje del PBI en la región. La Argentina recauda el 29,3 por ciento del PBI, 8 puntos más que el promedio de los países de América Latina y el Caribe. Ese estudio informa que los países de la OCDE recaudan 33 puntos del PBI, ¡doce menos de los que Cristina cree que podrían recaudar la Argentina! ¿De dónde sacaran en “el Patria” esas conclusiones que ella repite? ¿Del edbita?

O sea que, en base a datos que revelarían cómo recaudaba el gobierno que ella presidía 2013, la Vicepresidenta denunció como inoperantes o cobardes a los actuales ministro de Economía, titular de la AFIP y presidente del Banco Central , y pidió sus remociones. Al mismo tiempo, acaba de colocar al frente de la aduana a Guillermo Mitchell, que era el número 2 de la AFIP cuando, según el estudio en el que se apoya el instituto Patria, se recaudaba tan mal. La casa está en orden.

3. Los problemas se profundizan. Luego de su salida del Ministerio de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas presentó una carta de renuncia muy crítica hacia la política energética del Gobierno, por la que responsabilizaba a la Vicepresidenta. Horas después, la empresa estatal involucrada, Enarsa, le contestó a Kulfas. Esa respuesta fue respaldada por Cristina, quien la subió a sus redes para darle una máxima difusión. Allí aparece una frase que mezcla el surrealismo con la psicodelia: “Es miópico (sic) sostener que la importación de energía debilita a las reservas internacionales del país”. Ningún economista, de la línea teórica que fuere, podrá entender jamás cómo alguien escribió semejante cosa. ¿De dónde supondrá la Vicepresidenta que salen los recursos para pagar las importaciones? Si alguien realmente cree que importar energía no debilita las reservas, tal vez no se preocupe cuando su país pierde la soberanía energética, que fue exactamente lo que ocurrió cuando Kirchner gobernaba.

Matías Kulfas (Maximiliano Luna)Matías Kulfas (Maximiliano Luna)

4. A principios de mayo, Cristina dio el primer discurso en el que desarrolló su teoría sobre cómo se combate la inflación, en base a su propia experiencia. Dijo entonces: “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″. Esa frase ofrece varios flancos. El primero es que se trata de un recorte que omite lo central. Lo que en realidad ocurrió con la inflación desde que Cristina asumió en 2007 no fue, precisamente, que “la bajamos”. En 2006, antes de que ella asumiera, los precios en la Argentina habían subido un 9,8 por ciento. Pocos años después, como reconoce Cristina, habían trepado a casi un cuarenta por ciento. La mala praxis produjo el regreso de la inercia inflacionaria, erradicada en los años noventa mediante la convertibilidad. No había vuelto ni siquiera luego de la trágica ruptura de ese régimen. Pero además, la razón por la que en 2015 hubo menos inflación que en el 2014 no tiene nada que ver con la lapicera de Cristina: simplemente, en 2014 el Gobierno devaluó y al año siguiente no. Lo que parece una discusión histórica tiene efectos determinantes sobre el presente. Porque, contra toda evidencia, ella cree que efectivamente triunfó contra la inflación gracias a la administración de la puja distributiva y entonces recomienda medidas similares a las que, en realidad, causaron el problema.

5. En ese mismo giro, Cristina permite recordar tal vez la única medida significativa que tomó durante su mandato contra la inflación. “Tuvimos una devaluación en enero de 2014 y la inflación se nos fue a 38. Pero al año siguiente la bajamos a 24 o 25″, dijo. El problema de ese ejemplo es que en ese año, el 2014, la inflación oficial, que informó su propio Gobierno, había sido del 23 por ciento y no del 38, ¡15 puntos menos de lo que Cristina reconoce ahora! Esa diferencia se explica porque el Gobierno de Cristina Kirchner, durante largos ocho años, mintió sobre la inflación. Eso logró el milagro de bajar la inflación, que ella recuerda con orgullo, mientras, al mismo tiempo, subían los precios, un detalle que ella olvida.

6. El discurso del lunes tuvo otro gran momento. La Vicepresidenta dijo que todo proceso inflacionario fue precedido por un gran endeudamiento. Para defender esa idea apeló a dos ejemplos: la inflación de la década del 80 que sucedió al endeudamiento producido durante la dictadura, y la actual, que es posterior al endeudamiento de la gestión macrista. La historia ofrece dos contraejemplos muy recientes. El primero es el de la década del 90, cuando la deuda crecía a paso rápido mientras había deflación. El segundo es autobiográfico. Antes de la asunción de CFK, Nestor Kirchner no había endeudado a la Argentina sino, todo lo contrario, la había desendeudado. Entonces: ¿por qué entonces con ella volvió la inflación? Esa pregunta es el elefante del que nunca se habla en los discursos de la Vicepresidenta, pero que puede ver cualquiera que no sea un believer: con ella volvieron la inflación, la restricción externa, la pérdida de la soberanía energética, los déficits gemelos. ¿No debería explicar algo de eso en lugar de presentar como una serie de triunfos lo que, en realidad, fue una cadena de derrotas?

Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)Cristina Kirchner y Alberto Fernandez (Franco Fafasuli)

7. Durante sus últimos discursos, la Vicepresidenta elogió al capitalismo chino, en comparación con el norteamericano, porque incluyó muchas más personas en el mercado, y las sacó de la pobreza. Al mismo tiempo, reclamó aumentos de salarios en la Argentina. Cualquier conocedor superficial del proceso de desarrollo chino, sabe que ese proceso tan espectacular tuvo entre sus rasgos centrales a los salarios bajos. Empresas de todo el mundo se radicaron, entonces, en China para aprovechar esa ventaja. CFK admira la manera en que se desarrolló China pero recomienda lo contrario para la Argentina. ¿Cómo se juntarán las dos ideas? Misterio.

8. En septiembre del año pasado, luego de la debacle oficialista en las primarias, la Vicepresidenta difundió una carta en la que adjudicaba el resultado electoral a un supuesto plan de ajuste del Gobierno. Un ajuste implica que el Estado gaste menos que un año antes. En agosto de 2021, sin embargo, se gastó 66 por ciento más que el mismo mes del año anterior, una diferencia que superaba con creces a la inflación. “Tiene razón Guzmán. No hubo ajuste”, explicó por entonces Alfredo Zaiat, tal vez el periodista más elogiado por CFK en sus discursos.

9. En la misma carta, la ex presidenta había dicho que este Gobierno tiene más reservas que el suyo para enfrentar la presión cambiaria. Su ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, explicó que en 2009 Cristina disponía de 45 mil millones de dólares de reservas. En el momento en que Cristina escribió su carta había solo 9 mil millones. ¡Cinco veces menos! De esa magnitud suelen ser los errores de la Vicepresidenta. No se trata solo de confundir ebidta con edbita.

10. La relación de Cristina Kirchner con los números, en realidad, siempre fue complicada. El ejemplo que mejor permite entenderlo es lo que ocurrió con la resolución 125. Esa medida reestructuró el esquema de relaciones políticas y humanas en la Argentina. Muchas familias y amistades se rompieron en ese momento. El peronismo se dividió. Durante siete años, ella agredió a quienes señalaron que aquella medida era un error político y, sobre todo, técnico, de la misma manera que agrede ahora a quienes no acuerdan con su mirada. En el año 2015, durante la campaña electoral por la jefatura de Gobierno porteño, Cristina admitió que la resolución 125 tenía, efectivamente, un problema de cálculos. Por entonces, Martín Lousteau encabezaba una lista opositora. “Ahí está el que nos hacía mal los números de la 125″, dijo Cristina. Finalmente, había llegado el reconocimiento del error. Tardísimo. El daño ya se había producido.

Es muy difícil entender por qué una persona tan inteligente como Cristina Kirchner pifia tanto en un tema central. ¿Pifia o miente? ¿En qué medida cree lo que dice o dice lo que cree que le conviene? Nadie puede responder esas preguntas. Lo cierto es que tantos errores de diagnóstico, y de tanta magnitud, explican muchos de los pesares que viven los argentinos. Gobernar no es solo una cuestión de números, pero los números importan mucho. Si son incorrectos, o si se los interpreta mal, se puede hacer mucho daño.

Claro, se trata de un punto de vista. Como todo. Máximo, el hijo de la vice, hace un tiempo defendió una visión alternativa con una reflexión deslumbrante: “Una cosa son los números y otra el bolsillo de la gente”.

Eso dijo.

Y tiene razón.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

 

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¿POR QUÉ VOLODÍMIR ZELENSKI CREE QUE ESTA SEMANA ES “HISTÓRICA” PARA UCRANIA?

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El presidente ucraniano advierte sobre “una mayor actividad hostil” de Rusia ante una “semana histórica” para Ucrania. Según él, se aguarda que el Consejo Europeo apruebe la candidatura de Kiev a sumarse a la Unión Europea.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha advertido de que “debe esperarse una mayor actividad hostil por parte de Rusia y su presidente Vladimir Putin, ante esta “semana histórica”, de cara a la decisión del Consejo Europeo sobre la candidatura de Kiev a adherirse a la Unión Europea (UE).

“Ya tenemos una decisión positiva de la Comisión Europea y a finales de semana habrá una respuesta del Consejo Europeo. Creo que es obvio para todos que desde 1991 ha habido pocas decisiones tan clave para Ucrania como la que esperamos ahora”, explicó.

“Estoy convencido de que sólo una decisión positiva beneficia los intereses de toda Europa“, dijo, antes de resaltar que estas “actividades hostiles” de Rusia “no sólo estarán dirigidas contra Ucrania, sino también contra otros países europeos“.

Así, ha incidido en que las autoridades ucranianas “se están preparando”. “Advertimos a los socios“, señaló, al tiempo que manifestó que “los ocupantes están acumulando fuerzas en dirección a Járkov y en la región de Zaporiyia“.

“Continúan los intensos combates en el Donbás. El Ejército ruso usa el mayor número de artillería ahí, con el mayor número de fuerzas ofensivas, pero Severodonetsk, Lisichask, Avdiivka, Krasnohorivka y otros puntos calientes resisten”, agregó.

“Nuestro pueblo es así. Están aguantando. Nuestro Ejército está aguantando. Estoy agradecido a todos aquellos cuya fuerza de hoy significa victoria mañana”, manifestó el mandatario ucraniano en un discurso, según la transcripción facilitada por la Presidencia a través de su página web.

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