Connect with us

Judiciales

LOS ENTRETELONES DE LA DENUNCIA DE ABUSO SEXUAL QUE CONMOCIONA AL MUNDO DEL TENIS ARGENTINO

Published

on

Estefanía Lisa denunció a su ex entrenador Ariel Gallero en Córdoba: en diálogo con Infobae, asegura que la sometió durante cuatro años, desde que ella cumplió los 14

Estefanía Lisa, la denunciante: “Lo hago público para denunciar a monstruos como éste”

“¿Qué propósito tiene contar la historia? Librarme de ella” (La muchacha de los libros usados, de Arístides Vargas)

La historia de Estefanía Lisa no es una más. Se animó a contar lo aberrante, una que devela encubrimientos, tres diferentes relatos de niñas abusadas y un club con dirigentes que actuaron de espaldas a la Justicia.

“No quiero que esto le suceda a nadie más -comienza diciendo esta cordobesa nacida en Río Cuarto hace 29 años-, ni a nenas ni a nenes. Por eso es que quiero hacerlo público, para desterrar a monstruos como éste”, así define a su abusador quien hace algo más de dos años comenzó esta travesía por el duro camino de la exposición al denunciar el abuso sufrido cuando ella aún era menor de edad.

“Me costó mucho, recién hace un par de años le pude poner nombre y apellido, ‘Abuso Sexual’, pero todavía me cuesta horrores decir acceso carnal. Es muy difícil para mí, aún viéndolo de la manera en que lo cuento, como disociada”, inicia el relato de los hechos que motivaron su denuncia y que expusieron desidia, encubrimiento y la aparición de múltiples casos similares al de ella, cometidos por el mismo denunciado: Ariel Gallero.

Todo comenzó en 2006, cuando “Stefi” aún tenía 13 años y sus padres no estaban pasando por una buena situación económica ni de pareja, “porque tenían una relación muy conflictiva entre ellos” -aclara-. “Por eso, para mí, ir a jugar al tenis era un escape, mi salida de ese universo de conflicto que era mi familia. Fue en ese momento cuando mi papá le manifestó (evita nombrarlo, pero se refiere a Gallero) que no estaba en condiciones de seguir sosteniendo los gastos de los entrenamientos, por lo que él (Gallero) se ofreció a hacerlo sin cobrar las clases. Mi papá confió en su palabra y accedió, porque mi papá sabía del amor que yo tenía por el tenis y de las condiciones que yo tenía. Además, para mis padres, el club era un lugar seguro en el que yo estaba contenida y a salvo”, relata Estefanía sobre un mundo y un concepto que estaban a punto de ser destruidos.

El profesor pareció entender rápidamente la situación y decidió hacer un cambio en el horario de los entrenamientos gratuitos que le daría a la niña, los que comenzaron a ser nocturnos. En uno de los regresos a su hogar, en el que Gallero se ofrecía a llevarla, fue cuando, según el relato de Estefanía, el profesor pasó de los comentarios sexuales y de que ella “no parecía de su edad, sino una mujer”, a los hechos. El día de su cumpleaños número 14, en octubre de 2006, “me llevaba a mi casa en su auto, tomó un desvío y paró en una rotonda. Allí se abalanzó sobre mi asiento y me besó. Me dio asco, yo siempre le dije que me daba asco. Yo sentía que él era un viejo para mí, pero él sólo decía que me amaba y que yo era todo para él”. Una semana después la ingresó escondida en su auto al hotel Moon, “para estar más tranquilos, me dijo. Volvió a besarme, me resistí y comenzó con los reproches y a decirme que él era la única posibilidad que yo tenía para poder jugar al tenis”.

Ese tipo de acoso y de abuso continuó hasta que, en un viaje a la ciudad de Córdoba, Gallero forzó el acceso carnal en la habitación del hotel en el que se alojaban y, de ahí en más, fue algo que se le haría cotidiano. “Los primeros dos años en que comenzó a abusar de mí, lo reiteró todos los días, de lunes a lunes”, relata una vez más, como lo hizo ante la Justicia.

De pequeña, Estefanía fue una jugadora destacada y a los 10 años la quisieron llevar a entrenar al Jockey Club de Córdoba, pero continuó en Río Cuarto. “¿Y qué pasó? Yo ganaba muchos Nacionales, hasta que empecé a entrenar en Atenas, con Gallero. A partir de allí bajé muchísimo mi rendimiento. Creo que podría haber tenido una carrera, pero siento que esta persona (Gallero) me truncó la carrera y me la arruinó”, cuenta Stefi, como le gusta escribirlo. Y continúa su relato: “Desde que empezó a entrenarme tuvo comentarios sexistas, a los que trató de ir acostumbrándome. Me hablaba de mi cola, de mis lolas, sin importar si había gente delante. O, todo lo contrario, si sucedía algo que a él no le gustaba o le parecía mal, me insultaba o me castigaba tomando represalias. Me retiraba del entrenamiento, me mandaba a la mierda o me decía que era una hija de puta. De a poco, me destruyó mi autoestima como deportista. Así, no sólo me impidió que fuera yo quien probara cuán lejos podían llegar mis sueños, sino que tampoco me permitió disfrutar de ese deporte que tanto amaba”.

Los viajes y la competencia se transformaron en un suplicio, “fuimos a la COSAT en Chile, a jugar los G1, pero perdía en primera o segunda ronda y a eso lo transformaba en una humillación constante hacia mi persona”. Esa humillación se verbalizaba en frases como “sos una pija, no le podés ganar ni a tu vieja”“sos una verga jugando al tenis”“qué gorda estás” o directamente pasaba al hecho, como cuando la sacó de una cancha de tenis “tirándome de los pelos”, recuerda Estefanía sobre aquella pequeña que no encontraba la manera de alejarse de esa situación. “Yo sentía, porque él me lo había hecho creer y sentir, con toda esa manipulación que ejercía a diario, que yo jugaba al tenis gracias a él y que yo respiraba gracias a él. Y, lamentablemente, por la inocencia de mi edad creía que mis posibilidades de ser tenista profesional dependían absolutamente de él”, reconoce.

Cuando yo era chica, no comprendía que eso era un abuso. Como decía mi terapeuta, yo no tenía la madurez psíquica para darme cuenta de que lo que me estaba ocurriendo era un abuso sexual y mucho menos de ponerlo en palabras. Me dijeron que la manipulación que él había ejercido sobre mí me había hecho creer que eso era lo que yo tenía que hacer para poder continuar jugando al tenis.”

Una larga pausa antecede al recuerdo de esas noches, cuando media vida atrás, su cabeza quedaba a solas con la almohada. “¡Qué difícil! (suspira) Yo vivía con miedo, todos los días tenía terror de que me hiciera algo a mí o a mi familia, porque me había amenazado con matarme y hasta un día sacó un arma de la guantera del auto, para demostrarme. O que incendiara mi casa con mis padres adentro, como me había dicho. Era el temor de que si se terminaba esa relación no sólo se me terminaba el tenis, sino que se terminaba la vida, la mía o la de mis padres”, rememora esas noches de horror que culminaban una jornada abusos, pero que sabía que precedían a otra igual a la anterior. Sin embargo, hoy, se la nota firme en su dicción, segura en sus gestos, armada en su discurso. El actual contexto social le presenta un escenario diferente y le permite una comprensión que en los tiempos en que padeció estos abusos no tenía, una apertura que mejoró, también, la aceptación en los Tribunales.

Con 16 años cumplidos, Stefi pensó que enamorarse o comenzar una relación con un chico de su edad podría ponerle punto final a la continuidad de los abusos. Fue así como empezó a verse con un jugador de fútbol de las inferiores de Atenas, si bien esto frenó la frecuencia del asedio, provocó las represalias de Gallero, separándola de los entrenamientos. Para lo único que le permitía ir al club era para dar clases, algo que hacía a modo de compensar su entrenamiento gratis. “Ahí vi cómo Sofi dejó de saludarme y tuvo un cambio de actitud para conmigo”, rememora sobre la relación con la hija del médico (N de la R: se resguarda el apellido) que también era entrenada por Gallero y agrega: “Como él ya no tenía acceso a mí, buscó a otra nena y esa fue Sofi. Pero, a raíz de mi denuncia, después me enteré de que no éramos dos, sino tres las que estábamos siendo abusadas en ese momento”.

Ese mismo año, Estefanía intentó denunciarlo. “Mi papá me acompañó a la Comisaría Banda Norte (ubicada en esa orientación del río que divide la ciudad), y cuando conté todo, el policía que me atendió me dijo que si yo lo denunciaba él me pegaría un tiro o bien yo volvería con él en dos meses. Un desamparo total”, describió. Y es por eso que, para cubrir las apariencias, ella prosiguió diciendo que era su novio, “porque era la única manera en que yo sentía que podía seguir jugando tenis. Pero me ponía mal, me incomodaba. Hasta el día de hoy les digo a mis padres cómo no lo sentaron al tipo éste y le dijeron que, con esa diferencia de edad, siendo yo menor y él de 30 años, no podía ser mi novio”.

Hasta un mes antes de cumplir los 18 años había continuado sufriendo los abusos sexuales, pero las amenazas de muerte y el acoso prosiguieron hasta 2011, año en el que las consecuencias del abuso comenzaron a aparecer en el comportamiento y la vida de la ya joven Estefanía. Dejó de dar clases, se alejó del tenis y de los amigos que había generado durante toda su vida en ese deporte. La anorexia fue otra de las secuelas de ese maltrato. “No comía nada, estaba muy delgada. Mi peso normal debía ser de 55 kilos y yo pesaba 49.”

Menos de año después, el abusador tomó contacto con ella a través de las redes. “Yo tenía una máquina de encordar raquetas y la puse en venta, fue cuando recibí su mensaje en Facebook: ‘Hola Stefi. ¿Cuánto pedís por la máquina?’ Obviamente, no le respondí, no quería bloquearlo ni tener algún contacto, nada”, recuerda sobre ese intento y una estrategia que le dio resultado. Pero, seis años después, cuando ya Estefanía se había recibido de kinesióloga, Gallero volvió a intentarlo: “Fue pasada la medianoche de un sábado en Semana Santa, cuando me escribió: ‘Hola Stefi, tanto tiempo. ¿Cómo estás? Quería saber si tenés un turno para mí, porque ando mal del codo’. Muy raro”. De acuerdo a la declaración que figura en el expediente, realizada por el propio Gallero, el denunciado ya había formado una familia, para ese momento, la que hoy se completa con tres hijos.

Por su historia en Atenas, Gallero parecía ser el consentido de la dirigencia del club y, en 2011, lo sostuvieron por sobre un proyecto de una escuela de tenis. Pero un año más tarde, este profesor, debió dejar Río Cuarto y exiliarse en Arroyito, cuando un médico se acercó al club a denunciarlo por hechos de abuso contra su hija. Según la información a la que accedió Infobae, Gallero habría reconocido a las autoridades del club estos hechos cometidos contra Sofía. “Me voy porque me mandé una cagada con una chica”, les habría dicho, además, a algunos integrantes de Atenas, antes de marcharse.

En ese momento, varios integrantes de la comisión del club dejaron su cargo y fueron reemplazados por otros dirigentes que permitieron, dos años más tarde, el reingreso de Gallero al club, a pesar de que entrenadores, profesores, jugadores y autoridades de diferentes clubes coincidían en los rumores sobre su accionar con las niñas, por eso “toda la gente a la que le preguntabas quién era Ariel Gallero, te respondía: ‘es un pajero’. Pero no es un pajero, es un perverso”, suelta con indignación Estefanía.

Parte de la pericia oficial a la víctimaParte de la pericia oficial a la víctima

Sin embargo, nadie tomaba ningún compromiso al respecto, porque “todo quedaba en rumores y nadie hablaba directamente”. Eran tiempos en los que las denuncias se perdían en los cajones o se convertían en un boomerang para las víctimas.

– ¿Vos sentís que lo encubrieron?

– Sí, obvio. El “Rata” Tosco, que era el presidente de ese momento, y Nancy Pérez Rama eran dos “lame bolas” de Gallero. No sé la razón, pero tengo indicios de que eso sucedía.

Estefanía intentó volver al tenis, pero le traía recuerdos muy desagradables. Fue tal el daño psicológico que le habían producido los años de abuso, que regresó al tenis recién después de ocho años, “porque no podía tener contacto con este deporte, ni mirarlo por televisión”. En marzo de 2019 volvió a tomar clases con un profesor. “Ya lo conocía y le conté, sin detalles, lo que me había ocurrido, pero ya lo sabía, todo Río Cuarto lo sabía. Y a mí me avergonzaba mucho entrar a un club y que me preguntaran”, reconoce sin pretextos.

– ¿Y qué pasó en ese momento?

– Me largué a llorar. Estaba muy nerviosa, me temblaban las manos, me latía muy fuerte el corazón. Me agarró una crisis de angustia, de pánico. Tenía terror a enfrentarme con lo que me pasó y tomarlo como propio. Una negación tremenda.

El 12 de diciembre de 2019, Estefanía Lisa dejó radicada la denuncia penal contra Gallero en la Unidad Judicial N°1, pero unos días antes lo había hecho ante la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia, de Río Cuarto. Le tomó cinco horas asentar la denuncia e invirtió otras tres para realizar la ampliación y la presentación en fiscalía. No hizo hace falta que llegara la pregunta por el tiempo transcurrido, la respuesta apareció sola: “Lo denuncié cuando me sentí realmente preparada para hacerlo, porque antes tenía pánico. Temía que cumpliera alguna de las amenazas, tenía arma de fuego, era mi palabra contra la de él. Todo se me volvía en contra y pensaba: callate, ya pasó, no lo denuncies”, dice de manera convincente.

Ana Medina, hoy funcionaria en la ciudad, confirmó que fue la encargada de llevar la notificación a las autoridades del club de que Gallero había sido denunciado por abuso sexual a una menor. A pesar de ello, nada cambió en Atenas y continuó siendo el director de la escuela de tenis.

El 30 de septiembre de este año, Ariel Gallero fue imputado bajo los cargos por los que fuera denunciado. El 2 de noviembre se le puso en conocimiento a la parte denunciante y días después establecieron una medida cautelar de proximidad a Gallero, por un año, y “me dieron un botón antipánico”, dice Estefanía. Estas medidas cautelares se renuevan sólo si el denunciado hace intentos de establecer contacto con la víctima.

El jueves 2 de diciembre le llevaron al club Atenas el certificado que cambiaba el status de Gallero en la causa, por el que pasaba de ser denunciado a estar imputado. Recién ocho días más tarde, y luego de apariciones públicas de Estefanía, que movilizaron a la sociedad de Río Cuarto, los dirigentes del club decidieron desvincular al director de tenis. “El presidente de Atenas me llamó y me dijo que él no tenía ni idea de los hechos que yo había relatado, cuando en el club se conocían muchas cosas, así que no me puede venir a decir que no estaba al tanto”, revelaba Stefi.

Pero éste no es el primer hecho que empaña la transparencia de la dirigencia de Atenas. El club tuvo trabajando como kinesiólogo de las inferiores de fútbol a Duilio Rodolfo Bertone, a pesar de que éste se encontraba imputado en dos causas penales por abusar de dos niños de 3 y 4 años, cuando él fue profesor de educación física en dos jardines de infantes (Pueblito Mágico y Nuestra Señora de La Merced). Continuó trabajando, fue declarado culpable y, hoy, se encuentra en prisión, cumpliendo una condena de 10 años. El juez Emilio Andruet lo encontró responsable a Bertone del delito de abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por su calidad de educador.

El 6 de diciembre, Gallero fue llamado a declaratoria, pero se abstuvo de declarar. Sin embargo, entre los pedidos de datos y preguntas de rigor que se le efectuaron, él respondió “no conocer a Estefanía Lisa”.

Ante el avance de la causa judicial, los miembros de la unión de profesores de tenis de Río Cuarto decidieron separarlo de manera preventiva, hasta que “la Justicia se expida”. “Es un tema grave y muy delicado que toca de lleno a los profesores de tenis -manifiestan desde dicha unión-. No es agradable que haya pasado con un profesor de tenis y nosotros no apoyamos este tipo de situaciones.”

Estefanía, de a poco, se va reconstruyendo y desde hace cinco años está en pareja con Juan Manuel, en lo que considera un logro por haber podido generar un vínculo sano. “Una relación así me ha ayudado mucho y creo que, a partir de eso, yo también empecé a sanar.”

– Hacés mención a lo que perdiste como deportista y a tu relación con el tenis. ¿Y como persona?

– ¡Sí, claro!

– ¿Y quién perdió más, la persona o la deportista?

– (Corre la vista, piensa, le lleva tres segundos y emerge la respuesta) La persona, porque lo primero que tuve que recuperar fue ‘mí autoestima’ (vuelve a enfatizar) personal, como mujer, como hija, como estudiante. Porque yo siempre sentía que no era capaz de lograr nada. Primero tuve que reconstruirme como persona para después construirme como deportista.

La Asociación Argentina de Tenis (AAT) se enteró de la situación y Estefanía pudo tomar contacto con Agustín Calleri y Mariano Zabaleta (presidente y vice), quienes se pusieron a disposición y le comunicaron que cuentan con todo el soporte que la institución pueda brindarle.

“A las autoridades de Río Cuarto y a las de la AAT les pedí que pusieran más énfasis en resguardar a los chicos que van a los clubes. No puede ser que a un alumno universitario se le pida un certificado de antecedentes penales y a cualquier profe que se presente no le piden nada”, reclama con autoridad.

Después de haberlo hecho público, Estefanía volvió a reencontrarse con gente de la cual se había alejado, se siente más liviana, pudo sacarse una pesada carga que la hundía en las baldosas de Río Cuarto. “Volví a ser yo, me siento más libre. Encontrarme con gente que ahora me mira y me comprende, que me dice ‘yo te apoyo’, ‘vamos para adelante’ y que es mucha. Tanta, que no me alcanzan los pelos de mi cabeza para contarla. Y siento que, al hablar, lo hago por un montón de chicas y chicos que no se animan a hacerlo, porque el abuso no distingue sexo. Tal vez, las mujeres seamos más vulnerables, pero existen muchos casos de varones abusados.”

“Hay una frase que compartimos en un grupo de chicas abusadas que dice: ‘Nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio’. ¡Del mío, nunca! Y sé que con esto muchas otras chicas van a sentirse motivadas a liberarse de ese peso a denunciar. Es difícil y es traumático, pero es necesario para sanar. Evitando el tema sólo vamos acumulando dolor que luego se manifiesta en síntomas de salud. Si bien el género femenino es el más vulnerado, el masculino también sufre violencia y abuso. No hablar es suicidarse”, intenta dejar como mensaje Estefanía, casi como implorando evitar el mismo final de “La muchacha de los libros usados”: “Te suicidaste lanzándote al vacío que hay de la boca para adentro”.

FOTO TAPA >: ARIEL GALLERO

GENTILEZA : OTRO PUNTO

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Judiciales

LA JUSTICIA ARGENTINA IMPUTÓ POR TERRORISMO AL PILOTO IRANÍ DE UN AVIÓN VENEZOLANO VARADO EN BUENOS AIRES

Published

on

La fiscal argentina Cecilia Incardona pidió investigar la relación del piloto del avión de Emtrasur, Gholamreza Ghasemi, con posibles actos de terrorismo. También imputó al resto de los tripulantes de la aeronave retenida en Buenos Aires.

FOTO TAPA : Gholamreza Ghasemi

La fiscal argentina Cecilia Incardona pidió investigar la relación del piloto del avión de Emtrasur, Gholamreza Ghasemi, con posibles actos de terrorismo. También imputó al resto de los tripulantes de la aeronave retenida en Buenos Aires, pudo saber Infobae de fuentes judiciales.

“Con el avance de las tareas investigativas llevadas aquí adelante, surgieron varios rastros que imponen la necesidad de proseguir la investigación respecto de Ghasemi Gholamreza, de toda la tripulación que de él dependía, de la aeronave y de su carga, conforme las obligaciones del Estado Argentino para prevenir y sancionar hechos de terrorismo”, dice el dictamen de la fiscal.

Y agrega: “Tales circunstancias irregulares llevan a indagar si el verdadero objetivo del arribo de la aeronave a nuestro país fue exclusivamente para transportar mercadería de autopartes, o bien si estuvo fundado en razones diferentes a las alegadas y constituya, eventualmente, un acto de preparación para proveer bienes o dinero que pudieran utilizarse para una actividad de terrorismo, su financiamiento u organización”.

Luego de recibir el informe del FBI que confirma la vinculación directa del piloto del avión de Emtrasur, Gholamreza Ghasemi, con las Fuerzas Quds, la división de la Guardia Revolucionaria iraní especializada en operaciones de inteligencia, y con Hezbollah, el juez Federico Villena le corrió vista a la fiscal el fin de semana “para delimitar el objeto procesal”.

La fiscal ya había impulsado la investigación el lunes pasado, pero en ese momento no había pruebas concretas contra la tripulación.

En una semana, el juez Villena ordenó unas 60 medidas de prueba y el expediente suma ocho cuerpos. Muchas de ellas todavía no llegaron al juzgado. El magistrado espera con expectativa un informe definitivo sobre los teléfonos y las tablets secuestradas a los tripulantes. Los informes preliminares hasta ahora no arrojaron pruebas contundentes para el expediente. También está pendiente el análisis de las dos “cajas negras” del avión.

FUENTE : INFOBAE

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

 

Continue Reading

Judiciales

LA CORTE SUPREMA RECHAZARÍA LOS PLANTEOS DE CRISTINA KIRCHNER EN EL CASO DE LA OBRA PÚBLICA ENTREGADA A LÁZARO BÁEZ

Published

on

Será a pocos días de los alegatos en el juicio por los contratos concedidos al empresario en Santa Cruz durante el gobierno kirchnerista. Los delitos investigados son asociación ilícita y defraudación a la administración pública.

Si bien no parecerá una sorpresa para quienes siguen los movimientos judiciales, la noticia tendrá impacto político apenas quede firmada. Es que la Corte Suprema de Justicia se prepara en las próximas horas para responder los planteos que hizo la defensa de la vicepresidenta Cristina Kirchner y otros acusados en la causa por por la obra pública concedida al empresario Lázaro Báez en la provincia de Santa Cruz entre 2003 y 2015. Todos los indicios señalan que el máximo tribunal rechazaría los planteos, confirmaron a Infobae fuentes judiciales.

La decisión estará en manos de los integrantes del máximo tribunal Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, que apenas unos días antes de que aquel juicio se iniciara, en mayo de 2019, cuando nada hacía prever que Cristina Kirchner anunciara su regreso a la fórmula presidencial y pusiera el nombre de Alberto Fernandez para el titular del Ejecutivo, solicitaron al Tribunal Oral Federal 2 que le remitieran el expediente para analizar las impugnaciones de los acusados. En aquel momento, se especuló con que el juicio no se iniciara y la noticia provocó revuelo. Rápidamente, la Corte devolvió el expediente y los jueces dieron inicio al debate, con Cristina Kirchner, y sentada en el banquillo de los acusados. “El pedido de autos solicitados por esta Corte no suspende el juicio oral en trámite”, dijo en aquel momento el tribunal.

Son varias las impugnaciones (ocho al menos) que la defensa de la vicepresidenta planteó contra su acusación. Entre ellos aparece un recurso de queja contra un rechazo a diversas medidas de prueba tras un informe de la Oficina Nacional de Presupuesto, el antecedente de un sobreseimiento en Santa Cruz y otro porque se le impidió un peritaje más amplio sobre las obras que tomó como base la acusación. Es que sólo se analizaron cinco de las 51 obras bajo la lupa.

La versión de que la Corte Suprema rechace los recursos de la vicepresidenta no resultará una sorpresa para su entorno. No solo porque la ex jefa de Estado está convencida que existe “lawfare” en su contra. Es que hay otros fallos sobre los que se pronunció el máximo tribunal que podían servirle de vaticinio: el 16 de diciembre de 2021, el mismo día en que declaró la inconstitucionalidad del hoy ya viejo Consejo de la Magistratura, la Corte Suprema rechazó por unanimidad el recurso de queja presentado por Sergio Urribarri, en la causa que investigaba el presunto desvío de fondos del ex gobernador de Entre Ríos en la campaña presidencial en 2015. El rechazo fue formal, por no estar dirigido contra una sentencia definitiva. En esa causa tampoco se vio un gravamen irreparable que pudiera habilitar la revisión del máximo tribunal.

Los jueces de la Corte Suprema: Maqueda, Rosatti, Lorenzetti y RosenkrantzLos jueces de la Corte Suprema: Maqueda, Rosatti, Lorenzetti y Rosenkrantz

La Corte Suprema tenía decidido resolver los planteos en el juicio de la obra pública antes de que el debate llegara a su final. Precisamente, ese debate entró en etapa de definiciones: los alegatos comenzarán el 11 de julio próximo. La Oficina Anticorrupción ya no será parte del debate porque la semana pasada anunció que se retiraba del proceso y por lo tanto de la eventual acusación. Al inicio de la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el organismo que dirige Felix Crous ya había decidido renunciar a todas las querellas de la causas en trámite contra la Vicepresidenta y sus hijos

Este el único juicio oral que hasta el momento enfrentó la ex jefa de Estado. El debate comenzó en mayo de 2019, apenas días después de que Cristina Kirchner anunciara la formula presidencial con Alberto Fernández. Junto con la vicepresidenta están acusados otras 12 personas. Entre ellas Báez, el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, el ex secretario de Obras Públicas José López, el ex director de Vialidad Nacional Nelson Periotti, ex funcionarios de Vialidad Nacional y de Santa Cruz. La imputación es que desde los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner las empresas de Báez recibieron 51 obras públicas para Santa Cruz de manera irregular porque se otorgaron con sobreprecios, sin que las compañías tengan la capacidad para hacer las obras o porque cobraron la totalidad antes sin terminarlas. Se juzgan los delitos de asociación ilícita y defraudación a la administración pública.

Después de tres años de juicio oral, el TOF a cargo de Rodrigo Giménez Uriburu, Jorge Gorini y Andrés Basso terminó con la ronda de testigos y fijó para el 11 de julio el inicio de los alegatos. El orden de acusaciones empezaba con la Unidad de Información Financiera y luego con la Oficina Anticorrupción -que ya se retiró- y después le tocará al fiscal Diego Luciani, que guarda bajo siete llaves los detalles de la lectura de pruebas que hará el Ministerio Público sobre el trámite de la causa. Será el momento en que se defina si la fiscalía acusa a la vicepresidenta. Los delitos en juego hacen pensar que podría pedirse una pena de entre los 5 y 16 años de prisión. Luego hablarán las defensas para rechazar las imputaciones. Se estima que el veredicto podría llegar antes de fin de año.

Quizás el momento más recordado del debate hasta ahora haya sido el día que le tocó declarar a Cristina Kirchner como imputada. Fue en diciembre de 2019, una semana antes de regresar al poder. “Este es un tribunal del lawfare que seguramente tiene la condena escrita. A mí me absolvió la historia. Y a ustedes seguramente los va a condenar la historia”, dijo parándose y dando por terminada su declaración ante la mirada incrédula de los miembros del tribunal. Luciani insistió en saber si la imputada iba a responder preguntas. La ex presidenta volvió sobre sus pasos, se acercó al micrófono y respondió: ” ¿Preguntas? Preguntas tienen que contestar ustedes, no yo”.

 

Continue Reading

Judiciales

LA CORTE SUPREMA DECLARÓ INCOMPETENTE AL JUEZ KREPLAK

Published

on

El juez federal Ernesto Kreplak fue desplazado de la intervención del Soeme y expuesto por mal desempeño de funciones, luego de que el Máximo Tribunal determinara que “excedió el marco de su competencia” y que “sus decisiones no deben proyectarse sobre aspectos inherentes a la definitiva normalización del sindicato involucrado”.

Declararon incompetente al juez federal Ernesto Kreplak para intervenir el Sindicato de Obreros y Empleados de Educación y Minoridad (Soeme). Así lo determinó la Corte Suprema de Justicia poniendo un límite al avasallamiento y persecución sindical llevada adelante por este juez que operó como un “Kapo” colaboracionista de la “Gestapo” antisindical macrista.

De esta manera se confirma que la intervención impulsada por Ernesto Kreplak el 29 de enero del 2018 al Soeme fue un violento atentado contra la libertad sindical consagrada en la Constitución Nacional, los tratados con jerarquía constitucional y los artículos 1 a 9 de la Ley 23.551. Representó, al mismo tiempo, la neutralización de la representación de los trabajadores en las negociaciones paritarias con los distintos perjuicios que de ello se deriva. Se trató, como se expone, de un verdadero copamiento arbitrario de un sindicato por parte de un juez sin competencia en la materia.

El documento de la sentencia de la Corte Suprema indica: “En la presente causa se ha suscitado un conflicto entre una magistrada nacional ordinaria (jueza Analía Vigano del Juzgado de Tra­bajo nº 31) y un magistrado federal con asiento en una Provincia (Ernesto Kreplak) . En tanto, la primera sostuvo que las cuestiones relacionadas con la normalización de la entidad sindical son de exclusiva competencia del Ministerio de Trabajo de la Nación y le solicitó al juez federal que se abstuviera de involucrarse en ellas”.

Ante el conflicto judicial y las reiteradas denuncias por parte de las integrantes de la comisión directiva desplazada del Soeme, Alicia Mercedes Velich y Mirta Susana Mariño, el máximo tribunal de Justicia determinó que “el magistrado federal debe circunscribir su actuación jurisdiccional al objeto de la pesquisa penal, de tal forma de evitar que sus decisiones se proyecten sobre aspectos inherentes a la definitiva normalización del sindicato involucrado”.

De este modo, se confirma que el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak, abusando de su poder jurisdiccional, arremetió contra la libertad, la autonomía y la democracia sindical. Arbitrariamente decidió desconocer los mandatos establecidos de forma democrática a través del voto de los afiliados sin tomar en cuenta la reglamentación estatutaria de la propia entidad.

Diario Hoy habló esta mañana con el abogado Alejandro Belfer y destacó que el juez Kreplak cometió “prevaricato”, agregando que tampoco “va a quedar así” ya que iniciarán acciones contra el magistrado por tomar decisiones arbitrarias respecto a la intervención del sindicato SOEME.

A su vez, agregó también que la decisión está tomada y no existe ningún tipo de apelación para que se revierta la resolución tomada por la Corte Suprema.

El expediente

La causa contra el Soeme se inició por un requerimiento de la AFIP entre el 2012 y 2013, para poder disponer de toda la documentación relevante al manejo del sindicato, en el contexto de una de las tantas inspecciones que suele realizar la Agencia Federal de Ingresos Públicos. Sin embargo, fue la misma AFIP la que tiempo después reconoció ante el Juzgado 3 de La Plata que encabeza Ernesto Kreplak, que no existía ningún tipo de interés fiscal, es decir que no había ninguna pretensión fiscal pendiente de satisfacción por parte de la entidad sindical (Soeme). Pese a ello, el juez optó por darle un giro a la investigación, desnudó su verdadero objetivo procesal, y direccionó la investigación de forma arbitraria y persecutoria.

Repasando el expediente que constituyó parte de la causa, el 15 de abril de 2019 la jueza laboral Analía Vigano hizo lugar al pedido de la parte actora y le solicitó al juez federal que se abstuviera “de intervenir en las controversias inherentes a la vida interna de la asociación gremial, como lo constituye en el caso la normalización de la misma mediante el llamado a elecciones de los afiliados, lo que resulta de exclusiva competencia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación y, en su caso, de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo”.

Ese mismo día, el juez federal dispuso el llamado a elecciones para cargos directivos del Soeme a celebrarse el 5 de agosto siguiente, sin considerar el pedido de la jueza. El 17 de julio de 2019, ante un nuevo planteo de las actoras, la jueza laboral resolvió, con el carácter de medida cautelar, suspender las elecciones convocadas por el juez federal señalando que “este había excedido el marco de su competencia al involucrarse en ese tipo de cuestiones inherentes a la vida interna de la asociación gremial”. Pese a ello, el 5 de agosto se llevaron a cabo las elecciones.

“Y el 4 de septiembre siguiente el juez federal rechazó el planteo inhibitorio y remitió el incidente ante esta Corte, dando noticia a su par del fuero laboral, quien también remitió a este Tribunal las actuaciones que obraban en su poder”, continúa el documento.

Finalmente, ante una nueva petición efectuada por Velich y Mariño, y también por el ministerio de Trabajo de la Nación, quien sostuvo que las autoridades electas no habían podido asumir sus funciones en virtud del conflicto jurisdiccional que estaba pendiente de decisión ante la Corte, el 5 de mayo de 2020 la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo decretó, con el carácter de “medida cautelar innovativa”, la intervención del sindicato y, por ende, la suspensión provisoria en el ejercicio de sus funciones de la totalidad de las autoridades electas.

Ante dichas circunstancias, la Corte determinó que “al respecto, se aprecia que el argumento que fue invocado por el juez federal para disponer la intervención del Soeme, en modo alguno pudo dar sustento a una actuación de ese magistrado que fuera más allá de tales cometidos avanzando sobre la normalización del sindicato intervenido”. Y que “claramente asistió la razón a la jueza laboral al señalar que es la autoridad administrativa del trabajo a quien compete en exclusiva el control de las asociaciones sindicales la que está legalmente facultada para adoptar medidas tendientes a la normalización de un sindicato a través de la convocatoria a elecciones”.

“En tal sentido, el magistrado federal debe circunscribir su actuación jurisdiccional al objeto de la pesquisa penal, de tal forma de evitar que sus decisiones se proyecten sobre aspectos inherentes a la definitiva normalización del sindicato involucrado.”, finaliza la sentencia.

Una amenaza a la libertad gremial

La maniobra de Kreplak resultó una verdadera amenaza para todas las organizaciones gremiales que se rigen por sus estatutos, elecciones internas y por el mandato soberano de sus afiliados. De no haber sido denunciado Kreplak, el caso del copamiento del Soeme habría podido ser el primero de muchos otros casos en los que un juez federal decidiera tomar un sindicato para elegir de forma autoritaria sus destinos, expulsando a las autoridades debidamente electas y designando en su reemplazo a quienes su antojo le indicara.

Este fallo reviste un inconmensurable interés institucional pues constituye un precedente que permitirá evitar futuros intentos de intervención a otros sindicatos u organizaciones gremiales pudiendo aquellas tomar el caso del Soeme como ejemplo de lo que no debe ocurrir entre la Justicia penal y la libertad sindical.

El logro obtenido para salvaguardar las libertades sindicales en el Soeme tiende a ser una victoria de toda la clase sindical argentina ante el atropello, abuso de autoridad y el desconocimiento de las normas estatutarias que rigen la actividad y el funcionamiento de un gremio por parte de un juez federal que desnudó su ignorancia y dejó expuesta su animosidad encarnizada contra el ingeniero Marcelo Balcedo, que se encuentra cada vez más cerca de recuperar la conducción del Soeme.

FUENTE : DIAROIOHOY.NET

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

 

Continue Reading

Más Vistas