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Internacional

Los nuevos medios rusos se refugian en Internet

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El Kremlin domina las televisiones y maniobra para silenciar los canales de difusión que escapan a su control en la Red

Para la televisión estatal rusa las protestas que están calentando el fresco verano moscovita apenas existen. Y si lo hacen, canales como Rossiya 24, controlados por el Kremlin, le dedican unos minutos residuales. Y siempre para minimizar las movilizaciones que exigen elecciones abiertas —a las que definen como “disturbios”—. O para tildar de “violentos” a quienes participan en ellas. No hay violencia machista en el menú diario de los medios afines o controlados por la Administración de Vladímir Putin. Tampoco se comentan habitualmente las tragedias o los problemas de inflación. Quienes quieren nutrirse de voces críticas, seguir las protestas sociales o están interesados en el feminismo o el cambio climático consumen una carta cada vez más amplia de medios independientes que está floreciendo en Internet; sobre todo en YouTube y canales de Telegram.

El Kremlin ha consolidado su control sobre un buen número de diarios y estaciones de radio. Y sobre todos los canales públicos y sus formatos, incide Andrei Zhvirblis, vicepresidente de Transparencia Internacional Russia. Y para muchos millones de rusos (el 70% de la población, según una encuesta de este mes del centro Levada), la televisión estatal es su única fuente de información. Ese numerosísimo grupo conoció solo al día siguiente la magnitud de la tragedia de un centro comercial de Kemérovo, en marzo del año pasado, en la que murieron más de 60 personas, entre ellas decenas de niños. Las principales televisiones públicas dedicaron apenas unos minutos a la noticia. Y en algunos casos ni siquiera llegaron a revelar de primeras el número de fallecidos en el incendio, desencadenado y amplificado por una decena de negligencias. Tras las críticas, algunos directivos comentaron que fue para “no alarmar”.

“La televisión sigue siendo el instrumento más importante de propaganda del Kremlin. Dicta la opinión popular”, apunta encogiéndose de hombros Alexandra Perepelova, directora de Dozhd. En la moderna sede del canal de televisión, instalada en una vibrante zona hipster de Moscú, Perelova resalta que la información ‘incómoda’ para la Administración se vuelve invisible para los medios estatales o afines. Mientras, Dozhd (Lluvia, en ruso), que se difunde principalmente por Internet bajo suscripción, le dedica programas especiales. Como a las protestas que exigen que se permita concurrir a las elecciones locales de septiembre a candidatos opositores excluidos de las listas por supuestas irregularidades, durante las que Dozhd ha llegado a emitir en abierto.

Protesta en Moscú el 10 de agosto para exigir que se permita participar en las elecciones locales a candidatos independientes.ampliar foto
Protesta en Moscú el 10 de agosto para exigir que se permita participar en las elecciones locales a candidatos independientes. MIKHAIL SVETLOV GETTY

En una de esas movilizaciones, las autoridades irrumpieron en la sede del canal —que en el pasado ya fue tachado de antipatriota y que perdió la difusión en todos los operadores de cable— y citaron a sus responsables. Ahora, han iniciado una auditoria fiscal, que muchos ven como un intento más de presión a la que se enfrentan los medios que el Kremlin no pueden controlar. Al menos no todavía.

El año pasado, por ejemplo, impusieron una cuantiosa multa (el equivalente en rublos a unos 305.000 euros) a la veterana y liberal The New Timesargumentando que había presentado tarde sus cuentas. La revista, dirigida por Yevgenia Albats y conocida por cubrir su tapujos los escándalos de la Administración, recaudó el dinero gracias a un crowfunding y evitó el cierre. “Los preocupantes intentos por silenciar la libertad de prensa, y más en un momento en el que la situación económica de Rusia es mala, van más allá. Como el caso del periodista Ivan Golunov”, remarca Zhvirblis, también miembro del sindicato independiente de periodistas.

Hace un par de meses, Golunov, reportero de investigación del medio digital Mezuza que había destapado numerosos escándalos de corrupción de la élite política y económica de Moscú, fue arrestado y acusado de posesión de narcóticos que aseguró que la policía le había “plantado” para acallar sus publicaciones. Su historia desató numerosas protestas en Moscú y otras grandes ciudades rusas, que se transformaron en una movilización simbólica por la libertad de prensa en un país considerado un país muy poco seguro para ejercer el periodismo, según el índice de Reporteros Sin Fronteras (ocupa el puesto 149 de 180). En un movimiento poco común, los medios públicos comenzaron a cubrir la noticia. Y a apoyar a Golunov. Que finalmente haya sido exculpado, opina la directora de Dozhd, también tuvo mucho que ver con eso.

Pero pese a su gran visibilidad en las redes sociales, la audiencia de lo que se consideran “medios independientes” representa un 35%, indica Levada; sobre todo congregada en las grandes ciudades. Dozhd tiene muy buena reputación, pero solo un 1% de audiencia. También los periodistas y presentadores de los canales estatales, como Rusia 1, Canal 1, NTV o Rusia 24 siguen siendo los más “fiables” para la audiencia rusa. Aunque la confianza en la televisión ha caído en Rusia hasta el 55% del 80% de hace diez años, y la retienen sobre todo las personas mayores de 35. Como en todo el mundo, son los jóvenes quienes empujan hacia arriba los nuevos medios. Un tercio de la ciudadanía rusa consume información a través de plataformas como YouTube como mínimo una vez a la semana; un 7% lo hace todos los días.

Algunos de esos canales de YouTube son emisiones algo amateur, con medios precarios. Otros tienen una audiencia millonaria y la capacidad de poner sobre la mesa grandes temas de debate. Como los que toca en sus programas de entrevistas Yuri Dudd, antiguo periodista deportivo hoy convertido en influyente videobloguero, con más de 5,6 millones de suscriptores a su canal, en el que difunde ácidas, irónicas y activas entrevistas a personajes de todo tipo. Y su documental de más de dos horas sobre los horrores de la represión durante el estalinismo, en el que habla con supervivientes y visita antiguos gulag, acumula casi 16 millones de visionados. ‘Kolima, el lugar de nuestro miedo’ despertó —y lo sigue haciendo— muchas preguntas entre los jóvenes rusos, en un momento histórico en el que los nostálgicos hacia la URSS han aumentado y más de la mitad de los menores de 24 años no ha escuchado nunca hablar de Stalin, según una reciente encuesta.

La periodista Irina Shíjman lidera el canal de YouTube 'Y hablar'.ampliar foto
La periodista Irina Shíjman lidera el canal de YouTube ‘Y hablar’.

Youtube se ha demostrado como un elemento difusión del discurso de odioy de noticias falsas en todo el mundo. Pero también es un medio donde se encuentra libertad de expresión en Rusia. “En mi canal puedo hablar del poder, de la oposición, de todo. Cuando trabajaba en la televisión, estaban vetados algunos temas, como la masacre de la escuela de Beslán(2004). O se editan y ‘limpian’ tanto que ya no tienen sentido”, asegura la periodista Irina Shíjman. Su canal, ’Y hablar’, centrado en entrevistas de actualidad y con más de medio millón de suscriptores aborda asuntos como los incendios que devoran Siberia, la censura en el mundo de la cultura o los efectos de la despenalización de la violencia doméstica.

Shíjman, que empezó su etapa televisiva en un programa estatal en el que era “la pelirroja” en un talk show con otras dos periodistas —una rubia y otra morena, por supuesto—, se decantó por Youtube hace un par de años. Su proyecto es algo particular, porque forma parte de la Moscú Televisión, de financiación estatal. Aunque asegura que la cadena solo participa económicamente y no interfiere en el contenido. Puede que sea un método para entrar de lleno en Internet y capturar un nicho de audiencia interesante. Shíjman prepara ahora un documental sobre el feminismo. Y acaba de estrenar un gran reportaje sobre la situación en las cárceles rusas en el que han participado el hermano del opositor Alexéi Navalni o algunas integrantes del grupo Pussy Riot, invisibles para los medios controlados por el Gobierno.

“Los canales estatales o cercanos a la Administración están orientados a los intereses del Kremlin, a sus prioridades y su agenda”, comenta la politóloga Tatyana Stanovaya, fundadora de R.Politik. “Sus noticias, programas de tertulia o análisis político se centran en temas como Ucrania, el patriotismo, el enemigo exterior. Y cada vez más personas en Rusia quieren saber sobre la inflación, el nivel de vida, etc”, apunta Stanovaya.

El periodista Ivan Golunov al salir de prisión, el pasado 11 de junio en Moscú.ampliar foto
El periodista Ivan Golunov al salir de prisión, el pasado 11 de junio en Moscú. ARTYOM GEODAKYAN TASS

Por eso, considera la politóloga, ese pujante y diverso ecosistema mediático puede marcar una gran diferencia. “Nuevos medios como los canales de YouTube van a jugar un gran papel el futuro político de Rusia. Y el Kremlin no está preparado para lidiar con ello. Supone un desafío para ellos”, añade Stanovaya. De ahí, los intentos para controlarlos, que no se detendrán, insiste.

Hace dos semanas, las autoridades rusas exigieron a Google que deje de “promocionar” y “destacar” en su plataforma de vídeos, YouTube, contenidos sobre las protestas multitudinarias por unas elecciones abiertas. El regulador de medios ruso, Roskomnadzor, advirtió al gigante digital estadounidense que no “interfiera” en los asuntos internos de Rusia.

Pero ese ‘toque’ es solo otro más. En los últimos meses, el Gobierno ha maniobrado activamente para tratar de controlar la Red, con leyes que disponen multas o permiten bloquear a los medios digitales que difundan “noticias falsas”; o el que castiga a quienes difundan comentarios considerados ofensivos para las autoridades. Y más allá: con su intento de crear un Internet soberano; una especie de telón de acero digital. “Son trabas lamentables al trabajo de los periodistas independientes y a los ciudadanos para informarse”, reitera Alexandra Perepelova.

Hace dos años intentó colocar su paraguas también sobre Telegram, la aplicación móvil de mensajería creada por el ruso Pavel Durov, que se destaca por su privacidad. Pero no solo no tuvo éxito, sino que la medida desató grandes protestas. Y los usuarios de Telegram en el país euroasiático aumentaron. En Rusia, la herramienta ha alumbrado un buen número de canales de información y opinión independientes. Casi todos los medios ‘oficialistas’ y alternativos tienen uno. Y existen incluso medios nativos, como Mash. “Se nos ocurrió publicar las noticias en esa plataforma antes de que salieran en la tele o en la web e inventamos un formato: las notas deben parecerse a un mensaje que enviarías a un amigo, con bromas e incluso a veces con palabrotas suaves” explica su director, Maxim Iksánov.

Maxim Iksánov, director de Mash, en su redacción de Moscú.
Maxim Iksánov, director de Mash, en su redacción de Moscú. M. R. SAHUQUILLO

 Y así surgió Mash —parte del conglomerado News Media—, que aunque se guía por los mismos patrones, no tiene licencia de medio de comunicación. Telegram está al margen. Y eso, reconoce Iksánov, tiene sus ventajas y sus desventajas: “No hay ningún tipo de auditoría o filtro, con lo que se pueden difundir, y se difunden, noticias falsas; y propagarse con gran rapidez”. Ahora, acaba de lanzar su web, que de hecho tiene la misma imagen de su canal de Telegram. Cada una de sus noticias en las redes recibe unas 250.000 visitas, de media, asegura Iksánov en la redacción del canal, que con su mesa de ping pong y sus sillones para reuniones se parece a una start up de Silicon Valley.

Stalin Gulag, es otro de los canales más seguidos de Rusia. Sumamente crítico, irónico e incluso faltón, tiene más de 380.000 de seguidores en la aplicación móvil y más de un millón en Twitter. Detrás de Stalin Gulag está Alexánder Gorbunov, un intermediario financiero especializado en criptomonedas, que durante casi tres años se mantuvo oculto tras ese pseudónimo, publicando historias como la de una familia siberiana cuyo hijo con VIH había sido expulsado del colegio o la de un anciano que se suicidó en un hospital de Irkutsk, tras horas de espera para que le atendiesen.

Alexander Gorbunov está detrás del canal de Telegram y cuenta de Twitter StalinGulag.ampliar foto
Alexander Gorbunov está detrás del canal de Telegram y cuenta de Twitter StalinGulag. AFP

Considerado por muchos como un ‘troll anti-Kremlin’, hizo pública su identidad el pasado abril, cuando las autoridades se presentaron en casa de sus padres, alegando que su teléfono se había usado para hacer una amenaza de bomba. Lo hizo, cuenta en Moscú, “para evitar las represalias hacia su familia”. “Telegram era la única opción para mí, porque publico cosas muy críticas con el Gobierno. Otras redes sociales, como VKontakte han colaborado a veces con las autoridades revelando quienes están detrás de los perfiles y no quería arriesgarme a ello”, comenta Gorbunov, que padece atrofia muscular espinal y que alimenta el canal en su tiempo libre.

El listado de opciones para un periodismo independiente y crítico es diverso. A medios más veteranos, como Novaya Gazeta, la emisora Eco de Moscú, la revista The New Times o el diario liberal Vedomosti, se ha sumado toda una oferta de plataformas digitales. Meduza, con sede en Letonia y que tiene una edición en inglés; The Insider, que asociado con el británico Bellingcat ha destapado detalles sobre la implicación de Rusia en el derribo del vuelo MH17.Y proyectos como The Bell, fundado por Elizaveta Osetínskaya, que envía una newsletter dos veces al día. Mediazona, un portal de noticias independiente dedicado a cubrir casos judiciales y noticias de última hora. O Varlamov, creado por Ilya Varlámov, estrella de LiveJournal ruso, que se enfoca especialmente en la arquitectura y el urbanismo.

En la redacción de Dozhd, Perepelova echa de cuando en cuando un vistazo a las notificaciones de su móvil, a punto de entrar en una reunión de temas. “El poder de Rusia no es homogéneo”, señala. Y añade: “Algunos nos consideran —y a otros como nosotros—, como un medio incómodo. Otros, que el canal debe existir, porque cuando es necesario nos usan para gritar que somos traidores a la patria. Mientras tanto, informamos”.

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Internacional

EL RECUERDO DE LA PERIODISTA MARPLATENSE QUE VIVIO EL HORROR DEL 11-S

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Las sirenas, las corridas, las personas cubiertas de polvo. Pero sobre todo el olor. Un olor a humo constante, dulce, muy fuerte, que lo impregnaba todo. Ésos son los primeros recuerdos que se le vienen a la mente a Patricia Muñoz, periodista marplatense radicada hace 28 años en Estados Unidos que el 11 de septiembre de 2001 trabajaba a medio kilómetro del World Trade Center (WTC), en el momento en que dos aviones secuestrados por terroristas identificados con Al Qaeda impactaban en las Torres Gemelas de Nueva York.

“A los 6 meses volví a ese lugar y todavía se sentía ese olor en el aire; necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, dice en una entrevista con LA CAPITAL.

“Ese martes era un día hermoso, esa semana habían comenzado las clases –reconstruye-. Mi jefe era chileno así que estábamos hablando de que en Argentina se celebraba el ‘Día del Maestro’ y que en Chile era el aniversario del atentado contra Salvador Allende”.

Patricia -que tenía 35 años- traducía y redactaba noticias financieras en español para la compañía Dow Jones desde una oficina ubicada en el Harborside Financial Center –una extensión del WTC del otro lado del Río Hudson-, a 15 minutos de las Torres en tren y media hora de a pie.

A las 8.46, mientras elaboraba el comentario de preapertura de los mercados, escuchó el estruendo de un golpe y, desde un ventanal que daba al World Trade Center, vio salir humo de la Torre Norte.

Pensó que se trataba sólo de un incendio.

“Una de las premisas en Dow Jones es que para que algo sea noticia tiene que ‘mover los mercados’. Mi jefe pensó que esto no los movería, así que cada uno siguió con lo que estaba haciendo”, repasa.

Pocos minutos después llegó el segundo sacudón.

Entonces vio el avión: era el vuelo 175 de United Airlines con destino a Los Ángeles comandado por cinco miembros de Al Qaeda que, a más de 800 kilómetros por hora, se metía de lleno en la Torre Sur, dejando en claro que se trataba de un atentado.

“El polvo del aire se quedaba pegado en la nariz”

Imposible imaginar en ese primer instante la magnitud de lo que estaba pasando, difícil pensar que se trataba del peor ataque terrorista hacia Estados Unidos, un suceso que, a poco de iniciado el siglo XXI, marcaría a fuego la historia mundial.

Luego se supo que los aviones secuestrados fueron 4 y que, además de las Torres Gemelas, impactaron en el Pentágono de Washington y en un campo de Pensilvania, dejando un total de 2.977 muertos y más de 25 mil heridos.

“Estábamos en New York”, dice Patricia. “Y siempre pasa algo en New York. Dos días antes teníamos a un francés colgado de la Estatua de la Libertad con un paracaídas”, recuerda.

Por eso -asegura- “tardamos un poco en caer. Creo que el humo estuvo por mucho tiempo y lo tapó todo; el día que se fue y quedó el agujero donde estaban las Torres nos dimos cuenta de que ahí había algo enorme”.

Lo que siguió después es conocido.

“Nos evacuaron a todos. La calle era un caos total, un descontrol de sirenas, había gente llena de polvo y el polvo del aire se te quedaba pegado en la nariz”, recapitula.
Y agrega que “durante semanas tuvimos ese olor a humo constante, como dulce, muy raro. Y las luces… ya en la ruta se veían los reflectores porque los rescatistas estaban toda la noche buscando cuerpos”.

“Necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, sostiene la periodista marplatense.
“A los 6 meses volví al lugar y todavía se sentía ese olor en el aire”, remarca.

“Todo el mundo se vio afectado de alguna manera”

Ese 11 de septiembre el mundo siguió la caída de las Torres a través de las pantallas de TV, decenas de personas fotografiaron o filmaron diferentes secuencias y aún hoy sigue apareciendo material inédito con registros del momento.

Patricia cuenta que “nosotros teníamos celulares pero nadie tenía conexión porque las antenas estaban en el World Trade Center, así que cuando me pude comunicar con mi marido ya había sacado a las chicas (que tenían 2 y 5 años) de la escuela y mi vieja ya había llamado, desesperada”.

También se acuerda de que recién pudo regresar a su casa a la medianoche, cuando despejaron las rutas.
“Tuve que devolver varios llamados y, al día siguiente, volver a mi lugar de trabajo”, revive.

El ventanal de su oficina por el que vio el ataque quedó cerrado porque a muchas personas les producía dolor evocar esa imagen.

“Todo el mundo quedó afectado de alguna manera”, considera.

“Yo vivo en un pueblo muy chiquito, en Old Bridge. Allí perdimos a 8 personas y hay pueblos que perdieron a muchísima gente”, acota.

“El miedo duró poco”

Dos décadas después, Muñoz describe las impresiones que le dejó el atentado.

“Tuve la sensación de que esto iba a cambiar la historia de Estados Unidos, y realmente así fue”, resalta.

Y analiza que “acá había una sensación de que todo lo malo que pasaba, pasaba afuera, entonces fue duro para mucha gente entender que no estaban tan seguros acá, que no era tan fácil aislarse del mundo y protegerse”.

La periodista, que actualmente trabaja en la Universidad estatal Rutgers de New Jersey, destaca en ese sentido que lo que más afectó a la sociedad estadounidense fue la pérdida del sentimiento de seguridad.
Yo siempre cuento que vengo de un país en el que la gente está acostumbrada a que las cosas salgan mal, y que por eso tiene un plan B, C, D y E. Pero acá creen que todo va a salir bien todo el tiempo”, dice, y explica que “luego vi que el miedo duró poco porque había que salir adelante, había que levantar el país, algo muy propio del orgullo norteamericano”.

“En ese momento –recuerda- el presidente George Bush dijo: ‘todo el mundo al shopping a gastar plata porque es la única manera en que saldremos adelante. Si todos se encierran en sus casas con miedo y dejan de comprar, esto se paraliza y ganan ellos’”.

“Ése fue el mensaje”, concluye.

El debate a 20 años

A 20 años del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono, cada decisión vinculada a conmemorar el 11 de septiembre es puesta a consulta y debate social.

“Cada cosa pequeña que se hace era y es una conversación, es todo muy sensible”, dice Patricia Muñoz desde Nueva York.

En ese marco recuerda que, después del 11-S, “estuvimos una semana en la que lo único que mostraba la televisión durante las 24 horas eran las Torres cayendo. Al año se dejaron de mostrar, incluso se borraron de las películas, y a los 5 años se volvió a hablar nuevamente del tema”.

“Al mismo tiempo se empezó a debatir qué iba a pasar en New York, si se haría un cementerio, un Memorial, cómo se iba a conservar…”, relata a LA CAPITAL.

Y explica que “hace 10 años se decidió que se terminaba la recordación del 9/11 y que, en cambio, se empezaba a enseñar el 9/11 en las escuelas porque ya los chicos que entraban no lo habían vivido”.

En este aniversario volverán a brillar las luces: se trata de dos haces de luz azul que simulan a las Torres Gemelas.

“Con el tema del Covid viene todo más controlado, pero sí los familiares van a leer los nombres de las personas fallecidas, lo cual ya la convierte en una ceremonia de casi 3 horas”, cuenta Patricia.

Y destaca que “todavía hay gente en New York que ese día no va a trabajar, que se toma el día de forma especial”.

FUENTE: Nota de la periodista Luciana Mateo, protagonista de la historia para La Capital.

 

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FUNCIONARIOS DE SANIDAD SUSPENDEN EL PARTIDO BRASIL – ARGENTINA ENTRANDO AL CAMPO DE JUEGO. LA SELECCION RUMBO AL AEROPUERTO

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Lo ocurrido en el partido por las eliminatorias del mundial Qatar 2022 entre Argentina y Brasil sirve para entender definitivamente que el futbol no está por encima de las leyes.

Hace muchos años que los organismos que rigen el fútbol mundial pretenden colocarse por encima de las leyes de los países, como si FIFA, CONMEBOL, UEFA, CONCACAF o las ligas locales -en nuestro caso la AFA– fuesen estados supranacionales que se rigen por sus propias normas y con  criterio de soberanía jurídica.

Nada más lejos de la realidad y nada tan propio de un actividad comandada por personas que hacen de la moral pública, el respeto institucional y el cumplimiento de las leyes un festín de burlas e incumplimientos que solo el fanatismo de los seguidores del fútbol -que convierte en irracionales a los seres humanos a la hora de expresar amor a sus colores- puede terminar por ocultar o soslayar.

Si a ello le sumamos un periodismo inculto e incapaz de enhebrar un pensamiento que no pase por la genuflexión a los ídolos de turno y la falta de voluntad de aprender, estudiar y tratar de tener una mirada un poco menos epitelial que la de los barrabravas, tendremos un cóctel explosivo que terminará dejando el amargo sabor de la soberbia, la brutalidad y la confusión mental.

Un periodismo que clamaba que las autoridades brasileñas «debieron avisar antes» como si la publicidad de las leyes no fuese, en el mundo entero, «aviso» suficiente de la obligatoriedad de cumplirlas. O como, en el paroxismo de la estupidez y la incultura, afirman en TyC Sports que «el gobierno de Brasil se permitió pasar por arriba de normas dictadas por la CONMEBOL» (sic).

Solo así puede entenderse que, pese a la intimación del estado soberano del Brasil, acerca de la obligatoriedad por parte de cuatro jugadores argentinos de cumplir con una cuarentena fijada por un decreto presidencial, las autoridades de la AFA y de la CONMEBOL hayan resuelto que una decisión de ambas organizaciones podía pasar por encima del ordenamiento legal del país anfitrión.

La Confederación Brasilera de Fútbol supo ser más prudente: los jugadores de su seleccionado que pertenecen a clubes del Reino Unido no fueron convocados por Tite para evitar que a ellos les ocurriese lo que terminó aconteciendo con los argentinos. No todos son tan burros ni todos tan soberbios…

Y así, mientras el mundillo argentino perorateaba dentro y fuera de la cancha hablando de injusticias, confundiendo asociaciones futboleras con estados constitucionales y soberanos, haciendo un guiso en el que un comunicado de la CONMEBOL se cocinaba con el mismo hervor que una ley brasilera y pretendían «análisis finos» frente a una torpe violación de parte de la delegación argentina de una disposición legal clara y pública del estado brasilero, que terminó en este verdadero papelón.

Y aunque sea antipático decirlo -es sabido que no hay nada que enfurezca más a un argentino que una verdad que no le conviene- si se respetan los reglamentos vigentes nuestro seleccionado perderá los puntos ya que abandonó el campo de juego, cosa que los brasileros se cuidaron mucho de hacer, y ello es lo que fijan las normas internacionales.

Para la FIFA si un partido se abandona antes del medio tiempo, el partido se volverá a jugar, a menos que, en opinión del árbitro, uno o ambos equipos participantes hayan provocado el abandono del partido. 

¿Alguien puede creer que la continuidad del team brasilero en la cancha no esté vinculada a un claro consejo legal de su dirigencia para no abandonar el campo, y por consiguiente el partido, habilitando la posibilidad de seguir el encuentro en otra fecha?. Los únicos que se fueron, y por lo tanto abandonaron, son los nuestros.

Pero ese ya es otro tema y se verá que es lo que ocurre. Por ahora lo importante es que entendamos de una vez por todas que el fútbol no está por encima de la ley, que sus organizaciones pueden ser multinacionales pero no están por sobre los estados y que ya es hora que cosas como la compraventa de seres humanos, la prohibición de que los clubes federados recurran a las leyes nacionales cuando ven afectados sus derechos y la organización de acontecimientos internacionales no son parte de un mundo propio y mucho menos que de una visión caprichosa del estado de derecho. Fuente: Adrian Freijo para Libre Expresion.

 

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ORGULLO DE PLATA MARPLATENSE

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En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.
Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.
3 de septiembre de 2021

Matías De Andrade se metió en la historia grande de los Juegos Paralímpicos.

En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.


Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.

Es doble medallista en campeonatos Mundiales de paranatación: plata en México 2017 y bronce en Londres 2019, y además finalista en Montreal 2013 y Glasgow 2015.

Y tiene tres participaciones en Juegos Paralímpicos con un 12° puesto en Londres 2012, la 7ma colocación para el diploma en Río 2016 y ahora la medalla de plata en Tokio 2020. El Atlantico

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