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Opinión

Macri se pierde el Mundial

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A partir del jueves es el momento para que el Gobierno haga todo el zafarrancho junto.

Macri pasó por Ezeiza antes de que la Selección fuera a Europa. Pero él se quedó en el país, donde tendrá mucho trabajo durante el Mundial.

Macri pasó por Ezeiza antes de que la Selección fuera a Europa. Pero él se quedó en el país, donde tendrá mucho trabajo durante el Mundial.

Alejandro Borensztein

Alejandro Borensztein

Que nos presten 50.000 palos verdes fue una noticia ideal para la fría noche del jueves, que dio para ponernos contentos, abrir un tinto, entrarle a un guiso con papitas y arvejas bien calentito, y meterse en la cama haciendo cucharita felices y pipones.

En cambio, un guadañazo del gasto público por 200.000 millones de mangos para bajar el déficit fiscal era una noticia que podía haber esperado unos días más. Lo ideal hubiera sido anunciarlo el próximo sábado a la mañana, tipo 11:00, promediando el primer tiempo del partido Argentina – Islandia.

Evidentemente a esta gente todavía le cuesta encontrarle el timing a la comunicación. Comprensible, recién van dos años y medio.

¿De que estamos hablando? Veamos.

Ya faltan pocos días para que las verdaderas voces futboleras, las que agitan sus cantos de guerra, mandan a quemar el Gallinero, ruegan que se ahoguen los Bosteros, piden que se muera la Guardia Imperial, imploran que se quemen los Cuervos y tantas voces más, finalmente se callen y se guarden.

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Durante largas semanas, en cada pueblo del país, aflorarán de abajo de las piedras millones de advenedizos entonando el deplorable “…Vamos, vamos Argentina, vamos vamos a ganar, que esta barra bullanguera, no te deja, no te deja de alentar…”. Un espanto que a todo futbolero de alma que se precie de tal, lo deprime.

Pocos se animarán a reconocerlo, pero el verdadero futbolero, el que forma parte de esa minoría de experimentados, apasionados e incondicionales amantes del fútbol, puesto a elegir, prefiere que su equipo gane la Copa Libertadores antes de que Argentina salga Campeón del Mundo.

Hagan una encuesta a la salida del Monumental y no van a encontrar un solo hincha de River dispuesto a resignar la Libertadores a cambio de que Argentina gane un Mundial. Lo mismo ocurriría en cualquier otro estadio del país.

Si por casualidad apareciera en la Bombonera un hincha de Boca priorizando la Selección Argentina por sobre la azul y amarillo, éste sería inmediatamente catapultado desde la tercera bandeja hacia el Riachuelo.

Si usted, amigo lector, forma parte de esta honrosa secta, sabe que lo que estoy diciendo es rigurosamente cierto. Y si no forma parte, créame que no le estoy mintiendo ni un poquito.

Según las estadísticas, los ratings, los abonados, los asociados y demás datos, hay aproximadamente 5 millones de argentinos que viven el fútbol con una pasión desbordante. Van a las canchas a ver a sus equipos, miran los partidos por televisión y pasan sus vidas atravesados por la suerte de sus amados colores.

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Los otros 40 millones suelen simpatizar con algún club, eventualmente miran algún que otro partido al pasar pero, en realidad, el fútbol les importa poco y desconocen casi todo sobre el asunto. Hasta que llega el Mundial.

En ese momento, o sea el próximo fin de semana, millones de abuelas, tíos, niñas, cuñados y demás personas a las que jamás les interesó el fútbol, comentarán preocupados que al medio campo argentino le falta marca o que los centrales no dan seguridad o que ellos se la hubieran tocado suave al primer palo y no fuerte y al medio como hizo ese burro. Habrá que explicarles una y otra vez la ley del offside y nos cansaremos de escuchar frases tales como “¿Por qué no lo ponen a Palermo?”.

Nosotros, los hombres y las mujeres que cada domingo damos el corazón, los que guardamos en la memoria los secretos del fútbol, los que sabemos que ya se jugaron todos los partidos posibles y además tuvimos el privilegio de verlos, tendremos que bancarnos esta humillación. Por eso los mundiales se hacen cada cuatro años en vez de hacerse todos los años. Por respeto a los verdaderos hinchas.

No es falta de patriotismo. Todos queremos que gane la Selección. Pero nosotros tenemos claro donde está lo importante.

El auténtico hincha de Independiente quiere que gane la Argentina, pero para él no es lo mismo si juega o no juega Agüero.

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Los hinchas de River van a gritar el gol argentino de una manera muy diferente si lo hace el Pipita Higuaín, que juega en Italia pero arrancó en River, que si lo hace el pibe Pavón que es un fenómeno, pero juega en Boca.

Ese es el verdadero hincha. El que debemos cuidar y valorar, entre otras razones porque somos una minoría.

Y eso es lo que el gobierno debe aprovechar. Salvo los 5 millones que estamos esperando que empiece el campeonato local y se reanude la Libertadores de una buena vez, los otros 40 millones, durante casi un mes, no van a pensar en otra cosa que no sea el Mundial.

En otras palabras, a partir del jueves es el momento para que el gobierno haga todo el zafarrancho junto. El Presidente y su equipo deben concentrarse en lo que tienen que hacer y olvidarse del Mundial. Aprovechen, no sean giles.

Un poco ya se están avivando. Se reunieron con la CGT pero pasaron a un cuarto intermedio hasta el martes y ahí habrá anuncios. Nada que un buen dolor de muelas de Triaca no pueda postergar hasta el jueves. Listo, al mediodía arranca Rusia – Arabia Saudita y el viernes ya tenés un partidazo: España – Portugal con el basura de Cristiano Ronaldo. Pueden acordar lo que quieran que ya no le va a importar a nadie.

Los recortes grosos, la suspensión de obras públicas, la llamada a un gobernador para decirle “discúlpame, pero el ATN (Aporte del Tesoro Nacional) que te prometimos no va a salir”, son todas cosas que deben hacerse el jueves 21 a la tarde, durante Argentina – Croacia, o el martes 26 con Argentina – Nigeria.

El primer tiempo de los partidos de Brasil también garpa. Hasta el segundo gol la gente se engancha porque siempre está la posibilidad de que pierdan. No te da para anunciar toda una reforma laboral, pero un recortecito ministerial se la banca bien.

Los partidos de Uruguay son ideales para anunciar medidas duras. La gente los quiere a los yorugas y se pega al televisor hasta el final. Ahí te entra un aumento de naftas sin ningún problema.

Los partidos de Alemania, Inglaterra y España son ideales para despidos de tecnócratas o recortes de falsas pensiones por invalidez.

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Querido Fondo Monetario

En fase de octavos de final hay que tirar toda la batería de malas noticias. Es el momento justo para que el INDEC actualice datos de inflación, actividad económica, desempleo, crecimiento, etc. No me guardaría más pálidas para cuartos de final porque nadie nos garantiza que lleguemos. A lo sumo me reservaría un nuevo tope a las paritarias o una minidevaluación para el caso de que lleguemos a semifinales o eventualmente a la final. Pero no especularía con el éxito.

También los opositores deberían avivarse. Moyano quiere hacer un paro el jueves y ya está pensando en ir amontonando camiones en la ciudad durante días como hicieron en San Pablo. ¿De verdad, Huguito vas a hacer ese quilombo? ¿Le vas a complicar el Mundial a 40 millones de argentinos? Yo te aviso que si ponés el Mundial en riesgo, en un minuto te van a quemar todos los camiones. No vas a tener tiempo ni de sacar los escarpines que cuelgan del espejito retrovisor.

Estuvieron más vivos los kirchneristas que armaron y coparon un Congreso del PJ el viernes pasado, rapidito antes de que el Mundial los eclipse. Gritaron por Néstor y Cristina, putearon un rato a Macri, siguieron con la joda de que la Patria está en peligro y después se desconcentraron con los helicópteros de juguete pacíficamente. No se los comió el Mundial. No hizo falta, con la molestia en el gemelo derecho de Ever Banega alcanzó y sobró para que no se entere nadie.

Nos dieron 50.000 palos para dormir tranquilos por un rato. Mucho más de lo que nadie se podía imaginar. Ahora no queda más remedio que hacer todo lo que había que haber hecho desde el primer día.

Conociéndolos y sabiendo que, como siempre, no van a explicar nada, aprovechen los goles de Messi que ojalá vengan y hagan lo que tengan que hacer.

Ardua tarea. El Presidente no va a tener tiempo de ver ni un partido. Lo lamento, macho.

Clarin

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Opinión

ARGENTINA Y EL FMI: NADIE PUEDE MIRAR PARA EL COSTADO DISTRAÍDAMENTE

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Tanto el organismo como nuestro país vienen bailando una danza de errores e irresponsabilidades que terminará en tragedia. Y la relación de fuerzas no parece equitativa.

El FMI entregó al gobierno de Mauricio Macri una cantidad de dinero que la Argentina no esta en condiciones de tomar y mucho menos de pagar.

La intención de ayudar a que el peronismo no regresase al poder nada tiene que ver con los principios y políticas que en todas sus disparatadas variantes ha sostenido el justicialismo desde 1975 en adelante, ya que el Fondo negocia con regímenes mucho más duros e irrespetuosos de las reglas internacionales que el que puede encarnar la principal fuerza vernácula, sino con el claro objetivo de que quien quedara fuera de carrera fuese el kirchnerismo.

Desde Washington preveían una nueva serie de incumplimientos, pretextos, aprietes y sobre todo una mano extendida para pedir ayuda y la otra fuertemente apretada con los enemigos del orden mundial capitalista. Ese desparpajo político de suplicar dólares bondadosos y sostener dictaduras populistas -al que en la última década se sumó la costumbre de favorecer a China y Rusia en todos los negocios que hoy al mundo le importan- era demasiado como para no intentar evitar que la pésima gestión de Juntos para el Cambio en materia económica unida a la nada total en política no tuviese, al menos, una segunda chance de barajar y dar de nuevo.

El apuro, la impericia y la falta de inteligencia política de las partes abonaron el fracaso de la intentona: llegó el dinero y, como nadie fijó pautas para que su destino fuese empujar una ola de crecimiento que cambiara la sensación generalizada de deterioro social, así como entró se fue en operaciones financieras poco claras y sin control de las que se conocen como «fuga de divisas al exterior».

El remedio fue peor que la enfermedad y representó el suicidio de la Argentina y de toda la cúpula del FMI que fue eyectada de su conducción y reemplazada por una pléyade de duros y técnicos a los que en sus cabezas solo le caben dos axiomas innegociables «las deudas se pagan y dos más dos son cuatro».

Y hoy nos acercamos a aquellos viejos fantasmas que asolaron al país en tiempos de Cristina: un posible default teñido de épica liberadoras, bonos argentinos comprados a precio vil por aquellos a los que hemos bautizado con el patriótico mote de de «fondos buitres» y no son otra cosa que grupos de inversión absolutamente legales que se mueven a la sombra de los bancos internacionales de la misma forma que las inversoras y financieras privadas lo hacen en nuestro país para captar a un púbico que por volumen, angurria o posición bancaria no pueden acceder fácilmente al mundo financiero de primer nivel, pero que son parte de un sistema, perverso y abusivo, para el que tenemos menos remilgos y pruritos a la hora de correr a pedirle ese dinero que nos permita seguir con la eterna fiesta de gastar menos de lo que ganamos, cambiar asistencialismo por producción y sostener una clase política parasitaria que en los últimos veinte años se ha multiplicado en seudo dirigentes sociales, centenares de organismo estatales de una inutilidad tragicómica y el insólito descubrimiento de que los impuestos del trabajo y la producción argentinos ya no deben ser utilizados en el desarrollo, la educación, la salud y la seguridad sino en sostener diversidades de todo tipo, organismos políticos monocolores, asociaciones de presidiarios y decenas de lindezas como las citadas.

El Fondo dice: presenten un plan económico sustentable y paguen.

Argentina contesta: o lo hacemos en las condiciones que nosotros queremos o quedará en evidencia que ustedes actuaron con imprudencia en el manejo del dinero que debían administrar.

Desde Washington replican: miren que el tiempo se acaba, las cartas están sobre la mesa, y las consecuencias en materia de inflación y crisis terminal del estado pueden ser las más graves en toda la historia del país.

El gobierno de Alberto Fernández se envalentona afirmando que «Joe Biden y el Departamento del Tesoro de los EEUU nos apoyan».

La Casa Blanca, no muy afecta a hablar por hablar cuando de estos temas se trata, se limita a sostener que «deseamos un acuerdo pero Argentina deberá presentar un plan sustentable. No nos metemos». Algo que dista mucho de representar ese apoyo del que Alberto Fernández y su inepto canciller Santiago Cafiero siguen siguen presumiendo mientras Martín Guzmán busca esconderse tras las faldas de Cristina, aferrarse a su relato y tratar de disimular la suma incontable de errores y torpezas que supo llevar adelante durante su desvaída gestión.

Por eso, para terminar con los absurdos debates de la grieta, ya es tiempo de asumir que esa Argentina, encarnada en Macri y sus raros negocios financieros y el kirchnerismo que se jactaba de haber cancelado la deuda externa cuando en realidad la había convertido en interna en base a dejar al BCRA sin reservas, apropiarse del los encajes del Banco Nación y utilizar a la ANSES como caja de financiamiento, fundieron al país y lo condenaron a una situación morosa que uno no quiere reconocer y el otro no quiere pagar.

Porque ni el ingreso de los miles de millones de dólares que el Fondo entregó graciosamente al gobierno de Juntos por el Cambio ni la oda al no pago que gusta recitar el kirchnerismo se vieron reflejados en un solo ítem que hable del desarrollo argentino y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Con una diferencia: allá en Washington todo se limita a cambiar una conducción monetaria que ha resultado ineficiente, pero aquí en Argentina estos años de disparates en nombre de la grieta han representado la caída de millones de personas en el horror de la pobreza y la desesperanza.

Pavada de diferencia…¿no?.

Por Adrián Freijo –

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Opinión

EN 30 DÍAS, SE CUADRUPLICARON LOS INTERNADOS EN TERAPIA INTENSIVA CON COVID-19

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Más allá de tener un alto porcentaje de la población con el esquema de vacunación completo, en la Argentina sigue creciendo la cantidad de pacientes con coronavirus que terminan en unidades de terapia intensiva.

Mientras el mundo reconoce que la variante ómicron es mucho más contagiosa pero menos letal, por un lado por el avance de las campañas de vacunación y por el otro por el impacto que esta variante tiene en las zonas superiores de las vías respiratorias por sobre los pulmones, la Argentina está transitando un período de creciente cantidad de pacientes que terminan en unidades de terapia intensiva.

A pesar de tener un alto porcentaje de la población con esquema completo de vacunación, se han multiplicado por 4 la cantidad de internados en unidades de terapia intensiva en las últimas cuatro semanas, y se han duplicado los internados en los últimos diez días.

En números concretos, había 930 internados el 23 de diciembre. En los primeros 7 días del 2022 se sumaron más de 670 pacientes con COVID en las UTIS de todo el país. El 7 de enero ya se registraban 1680 pacientes internados, y en el día de hoy se informaron 2.406 casos de COVID confirmados internados en en unidades de terapia intensiva.

Además, no es un dato menor que hoy también se informaron 139 fallecidos, la cifra más alta en cuatro meses.

Más allá de que dos terceras partes de los que están allí tienen una sola dosis o ninguna, lo cierto es que más de un tercio de los internados tiene el esquema de vacunación completo, y algunos inclusive ya con dosis de refuerzo.

Independientemente de lo marcado, la mayoría de la comunidad médica sostiene que son pacientes con factores de riesgo cuya vida se pone en peligro al contagiarse de coronavirus, aunque no necesariamente ese riesgo se debe al coronavirus.

En esta nueva etapa de convivencia con el virus ya no hay espacio para imponer restricciones, más allá de algunas muy tenues para evitar las grandes aglomeraciones de gente, decisiones que han tomado varias jurisdicciones en el país, aunque todos con la impronta de no hacer mella en la temporada turística (a propósito del andar de la economía y cuidar las cuentas provinciales y el humor social).

Un elemento que no cayó nada bien en la comunidad médica fue que a propósito justamente de poder atender a los pacientes, el Gobierno tuvo que tomar la decisión de, aún con COVID positivo pero sin síntomas, el personal de salud afectado siga trabajando si tiene las dosis de refuerzo, de manera tal que los recursos humanos estén a la hora de tratar pacientes, ya que en algún punto se resintió fuertemente la atención en virtud de la cantidad de contagios y aislamientos por contacto estrecho. Como en tantas otras áreas, y actividades económicas durante las últimas semanas.

Cierto es también que en la Argentina jamás se testeó lo suficiente, y que en medio de los relajamientos de las restricciones, muchos terminaron también por relejar los cuidados. Al día de hoy, el cuidado ha quedado más en manos de la responsabilidad individual que en decisiones de política sanitaria.

Argentina nunca tuvo un tablero de control eficaz, y tampoco lo tiene hoy. La diferencia es que el Gobierno dimensionó los problemas de una cuarentena medieval, y asume los profundos límites que le pondrían restricciones que ya pocos acatarían.

FUENTE : MDZOL.COM

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IMPACTANTE DECLARACIÓN DE TASUKO HONJO

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Premio Nobel, Profesor japonés de fisiología y medicina, Tasuku Honjo, causó revuelo y asombro en todas las redes sociales y en todos los medios de comunicación hoy cuando dijo que este coronavirus no era natural; Si fuera natural, no afectaría así al mundo entero. Porque la temperatura varía de un país a otro dependiendo de la especie; Si fuera natural, solo afectaría a países con la misma temperatura que China.

En cambio, se propaga en un país como Suiza al igual que en las zonas desérticas; Si fuera natural, se propagaría en lugares fríos pero moriría en lugares cálidos. Estudié animales y virus durante más de cuarenta (40) años. No es natural.

Ese virus está hecho y es completamente artificial. Trabajé en un laboratorio de Wuhan en China durante cuatro (04) años y conozco muy bien a todo el personal de ese laboratorio en China. Yo los llamé a todos después del accidente de la corona. Pero todos sus teléfonos han estado fuera de servicio durante meses, y ahora se sabe que todos estos técnicos de laboratorio están muertos.

Basado en todo mi conocimiento y en todas las investigación previas que se hicieron, puedo decir con cien por ciento (100%) de certeza que el virus Corona 19, no es un virus natural. No es un virus de murciélagos. China lo creó de manera intencional y premeditada.

Si lo que digo hoy resulta ser incorrecto ahora, o incluso después de mi muerte, el gobierno de China, puede retirar mi Premio Nobel. Pero China miente y todo su terrible gobierno comunista debe ser castigado severamente y con todo el peso de la ley penal internacional, porque esta terrible, imperdonable y nefasta gran verdad, algún día será revelada a todas las personas en todo el mundo entero.

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Tasuku_Honjo

 

FOTO TAPA : ABC

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