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Opinión

Mario Wainfeld: La ley de la selva audiovisual

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La crónica semanal comienza con un mini escándalo durante la entrega de los premios Martín Fierro, rubro radio, y termina con el despido del colega Víctor Hugo Morales y del productor Julián Capasso del canal de cable C5N.

La historia tiene sentido aunque, como todo enfoque recortado, adolece de falta de contexto. Para recontarla mejor, aunque muy sintéticamente, es necesario abrir el angular. Lo intentaremos, terminando donde empieza esta nota.

Varios problemas de la etapa macrista confluyen, algunos enraízan en el pasado anterior. Enumeremos, sin agotar la lista, casi a título de punteo.

  • La concentración de los medios audiovisuales, en particular. Pero no únicamente porque la prensa escrita también la padece.
  • La asfixia presupuestaria a medios “opositores”.
  • La ofensiva específica contra periodistas reconocidos, voces disidentes respecto del oficialismo.
  • Los cierres o situaciones angustiantes de radios, diarios y hasta canales de TV con la consiguiente pérdida de fuentes de trabajo.
  • La conjunción es deliberada, sus dos arietes son el Gobierno nacional y el Multimedios Clarín.

Contribuyen a causar los daños empresas comandadas por aventureros sin honor ni banderas, prohijados y financiados por el kirchnerismo. Lucraron con la pauta, fueron oficialistas hasta que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó la Casa Rosada. Huyeron o dejaron un tendal. No tuvieron respeto por los laburantes ni un ápice de responsabilidad social empresaria. Prebendarios al mango, reparten culpas con quienes los promovieron.
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La movida pionera del macrismo fue desguazar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LdSCA), a contados días de asumir.

La norma respectiva fue redactada por los abogados de Clarín, un hecho notorio. Sería deducible, si hiciera falta: nadie puede creer que el entonces ministro, Oscar Aguad, capacitaba para escribir un Decreto de Necesidad y Urgencia complejo… posiblemente no sepa deletrear correctamente la palabra “convergencia”.

Integrante activo de la coalición político-empresarial-judicial Cambiemos, Clarín se benefició con muchas otras medidas. La fusión con Telecom, la de mayor magnitud. Una cuota injusta de la pauta publicitaria oficial, tal vez menos conspicua.

El oligopolio de hecho amplió la influencia en una disputa que combina el mercado con el afán de acallar al kirchnerismo y a la izquierda, cuando pinta.
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El oficialismo redujo las pautas oficiales de Nación, Ciudad Autónoma y Buenos Aires. Cambió los parámetros para distribuirla, ratificando los criterios del mercado. Es un criterio discutible pero válido y consistente con su ideología market friendly. Pero en la implementación los Ejecutivos incumplen las reglas que ellos mismos estipularon y discriminan negativamente a medios que no son del “palo”. PáginaI12, en papel y en el portal, está entre los sancionados de prepo. La presión dificulta la ecuación económica de los “disidentes” y pone en riesgo la supervivencia.

Las consecuencias recaen sobre una multitud de trabajadores de prensa, reconocidos o no.
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El cuadro se completa con coacciones o consejos “imposibles de rechazar” a anunciantes privados o a responsables de medios no encuadrados. Los dos despidos de Víctor Hugo (radio Continental el año pasado, C5N ahora mismo) responden a esa matriz.

Las consecuencias son palpables. Una masa de laburantes que quedan en la calle o se ve forzada a soportar demoras en los pagos, quitas salariales o condiciones injustas de trabajo.

El Gobierno alega demencia al respecto. Sería cándido pedirle que se haga cargo de algún modo cuando su política laboral amarretea el programa REPRO, creado por el kirchnerismo para apuntalar a empresas en dificultades. El abandono deliberado “hace sistema” con el maltrato a las empresas recuperadas, condimentado con vetos seriales del presidente Mauricio Macri a expropiaciones sancionadas por el Congreso, a menudo con apoyo de sus propias bancadas.

Pero, sobre todo, prima el designio de uniformar a la prensa.
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El contorno ayuda a comprender la gravedad del despido de Víctor Hugo, más allá de las anécdotas sobre las vicisitudes del Grupo Indalo, con su anterior dueño o su avasallante comprador.

El ensañamiento se propaga a Julián Capasso, un laburante como tantos, sancionado ilegalmente por haber proferido exabruptos en la ceremonia de los Martín Fierro. Obró mal, es impertinente gritar o insultar. Pero nadie en sus cabales puede creer que se lo pone de patitas en la calle por eso. El periodista Alfredo Leuco, sin pizca de inocencia, comenzó la arremetida, replicando a los insultos con una injuria: lo llamó “mayordomo”. No quedará cesante por eso, tal vez cobre un bonus.

En cuanto a Víctor Hugo, sacarlo del aire sin dejarlo siquiera despedirse (por segunda vez, repetimos) trasunta revanchismo y crueldad.
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El cierre de la agencia Diarios y Noticias (DyN), del Grupo Clarín, comprueba que los despidos no derivan solo de falta de muñeca de empresarios improvisados. Es banal el argumento que desacredita a quienes “no saben nada de periodismo” para manejar medios. Roberto Noble era periodista pero su viuda Ernestina Herrera de Noble y el CEO actual Héctor Magnetto (que engrandecieron la corporación) jamás se expresaron por escrito de modo interesante, por usar un eufemismo.

El cuadro de situación debe complejizarse con una carencia del kirchnerismo: no fomentar ni sustentar debidamente al “tercer sector” de medios audiovisuales sin fines de lucro, universitarios o de pequeño porte.
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Todos esos fragmentos ayudan a delinear el rompecabezas, que jaquea la libertad de expresión bien entendida y genera incertidumbre a trabajadores dignos.

Capasso es uno entre tantos, cobró más fama por un episodio menor. Merece solidaridad y un abrazo fraterno, en especial de quienes lo conocemos.

Víctor Hugo es castigado por pensar distinto. Y, quién sabe, por el rencor mezquino de tantos Salieris de una profesión donde sobran egos y falta introspección. Su voz, la versación que va de la música clásica al fútbol, el buen decir, un vocabulario que compite contra “estrellas” que disponen de 300 palabras, entre ellas verbos mal conjugados o consonantes mal pronunciadas. El don de gentes, la generosidad con quienes tienen menos fama o capital simbólico que él. Su ausencia en la tele es una pérdida colectiva, una señal de macartismo, una vendetta de baja estofa.

Vaya para él también el abrazo (ya transmitido personalmente) de este cronista, que lo admira desde hace décadas y que lo respeta por sobradas razones, personales y profesionales.

Por: Mario Wainfeld
Fuente: Diario PáginaI12

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Opinión

BALAS EN LOS PIES Y LA TDA

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Esta columna tiene la impresión, acaso errada, pero no demasiado, de que más allá de manifestaciones masivas como las del 17 y 18 de este mes, hay una gran cantidad de compatriotas, una parte importante del pueblo argentino que hoy está muy desencantado y sumido en una gran confusión, que quizá algunas dirigencias políticas no ven con claridad.

Esta impresión –-es sólo eso-– se basa en el hecho de que gran parte del pueblo tradicional e históricamente peronista, progre y que se estimaba a sí mismo como una clase media en ascenso, hoy está viviendo una durísima emergencia. Con iniciales accesos, hace años, primero a la bici y luego de la bici a la moto, y de la moto a un primer coche, ese pueblo sabía que podía tener una casita y arreglarla y crecerla de a poco, como también conocía su derecho a vacaciones una vez al año y que algún día tendría una jubilación. Y era consciente además del libre acceso de sus hijos a la universidad pública gratuita, como confiaba también en la salud pública.

Esa gran masa del pueblo, como reza la Marcha Peronista, hoy está completamente desencantada. Y está desencantada bajo un gobierno peronista, o de coalición peronista, porque está viviendo una situación económica desesperante. No sólo no puede cumplir ninguno de aquellos sueños, sino que encima se le cae todo lo que tuvo, tiene problemas muy serios de alimentación, educación y salud y no está del todo contento con el manejo gubernamental de la pandemia. Y lo peor es que no le importa demasiado si se le dice que la culpa es del gobierno anterior, de Macri, sus bandoleros y la madre que los parió.

Es pensable, con alguna certeza, que lo que más le importa hoy a nuestro pueblo son su propia desesperación, el miedo que siente ante el desmoronamiento y la urgencia de zafar. O sea que es el desencanto lo que lo enfurece. Porque esas grandes clases medias que llegaron a ser mayoría de este país, y que eran conscientes de ser una clase en ascenso social, resulta que ahora, hoy, están por sobre todas las cosas muy enojadas. Gran parte de ese pueblo, tradicionalmente de filiación y esperanzamiento peronista, hoy está muy disgustado. Y decepcionado de todo, de todos y todas. Y como quizás no sabe a quién culpar exactamente, entonces culpa a quien “está arriba” y es así como esa gran masa, encima azuzada por la telebasura, la mentira y los más perversos sujetos que parió esta tierra, hoy está completamente desencantada y entonces parece inclinada a votar a la derecha. Se ha gorilizado. Objetivamente.

En el país profundo esto se ha visto y se ve claramente, y de ello debió y debería tomar nota el gobierno nacional. Que quién sabe si estará a tiempo, pero al menos debiera ser consciente de que la actitud política de mirar siempre solamente alrededor es cada vez más peligrosa. Y letal en tiempos de hiperconcentración de la mentira comunicacional. ¿O hace falta recordar una vez más que en la Capital Federal hoy llamada CABA habita solamente el 6.5% de la población de la República Argentina? Y póngasele que con el conurbano se llegue al 10%; entonces el 90% de los/as argentinos/as están fuera de ese conglomerado urbano, viviendo en eso que se llama inconsciente pero ofensivamente “el interior”, aceptando y continuando así y también sin darse cuenta la organización política desigual e injusta que inventaron retrógrados presidentes como Mitre y Roca, por lo menos.

Ese país profundo, extendido y tan orgulloso como complejo, hace poquito votó y puede volver a votar en contra del actual gobierno peronista, porque la desilusión es muy grande. Ese pueblo, esas clases humildes, esos trabajadores y trabajadoras que hacen los trabajos más duros, más arduos y peor remunerados del país, y que en cierto sentido son nuestros mejores y más esforzados compatriotas, votó en 2019 con una enorme y sólida esperanza. Pero tan cierto como eso es que ahora está teniendo hambre. Y no le echan la culpa a la pandemia sino que están enojados porque el gobierno peronista les prometió que todo iba a cambiar después de Macri, pero no cambió nada.

Y entonces están, como estamos todos y todas, mucho peor. Y por eso muchos votaron y pueden volver a votar en contra del gobierno, porque están gorilizados sin saberlo. Por eso el miedo, y el peligro, si ahora en noviembre vuelven a votar en contra, o en blanco o se abstienen, que es lo mismo. Y todo porque están enojados, desilusionados. Lo que podría llevar a muchos a no darse cuenta de que eso sería como dispararse un balazo en los propios pies.

Por eso esta columna desde hace meses reclama –-casi en soledad-– la urgente e imprescindible reactivación de la Televisión Digital Abierta (TDA) que es la tele que ven los pobres, los que no pueden pagar el infame servicio de las corporaciones mentimediáticas.

Esa es la tele que se mira en el país profundo de los que hoy casi no comen y tienen a sus chicos en patas, y en las escuelas no se alcanza a contenerlos por más esfuerzos que hagan los docentes, que encima están hartos por mal pagados y muchos también gorilizados.

Es urgente, por lo tanto, terminar con el sistema comunicacional de cuarta que tiene nuestro gobierno. Mejor Gabriela Cerruti que el tal Biondi, desde ya, pero la gran urgencia es devolverle la tele gratuita y de calidad al pueblo, eximirlo y protegerlo de las porquerías de la telebasura. Y eso implica recuperar ya mismo la mejor grilla de la TDA y sacar de ahí la invasión de canales basura de las corpos mediáticas. Reclamar esto no es exótico; es urgencia. Y bien haría el Gobierno, nuestro gobierno, en no seguir con esta “distracción” ya inexplicable.

La gran pregunta de hoy es cómo convencer al pueblo argentino de que no se suicide políticamente. Lo que es tan complejo como explicarle el litio a un jujeño harto de hambre. O como pedirles conciencia ambiental a un riojano, un salteño o un chaqueño con hambre y encima sometidos a la teleporquería que les revienta la cabeza. Seguir sin TDA reformulada es ya increible. Porque sólo con la TVPública no alcanza, y menos cuando se frivoliza y hace programas pavotes al estilo de la telebasura. Ni alcanza con solamente Radio Nacional, que es el mejor sistema de comunicación que aún subsiste, con presencia en las 23 provincias y 49 emisoras bien distribuidas y con informaciones locales, pero aún así con rémoras macristas y gorilas en algunas provincias. Y tampoco alcanza sola la Agencia Telam, que obviamente ha mejorado pero donde también hay macristas enquistados y con poder.

En realidad no habría que hacer nada exótico ni desconocido para salvar a nuestro país. Alcanzaría con la TDA y auditar la deuda y mientras tanto negociar plazos con el FMI pero sin pagar un mango. Con reafirmar de una vez y por DNU la soberanía nacional sobre el río Paraná y todos los recursos y subsuelos. Con declarar en comisión a todo el Poder Judicial y replantear el servicio de justicia como eso -un servicio y no bandas– y con nueva Corte Suprema de emergencia nacional, ya todo podría empezar a mejorar. Y entonces este pueblo se lanzaría a hablar, y en serio, de la ya urgente Reforma Constitucional.

Así se ayudaría al pueblo argentino para que no se pegue un tiro en los pies. Porque si algo está clarísimo es que después no se puede caminar.

Mempo Giardinelli
Por Mempo Giardinell
FUENTE : PAGINA 12
. Imagen: Guadalupe Lombardo

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ESTE PORTAL LE PERTENECE A CAPRICA CAMARA ARGENTINA DE PRODUCTORES REALIZDORES INDEPENDIENTES DE CONTENIDOS AUDIOVISUALES CON 11 AÑOS DE HISTORIA  Y SABE Y LO VIVE EN CARNE PROPIA NO PERTENECER A LA TDA DE GENRAL PUEYRREDON (MAR DEL PLATA – BATAN) .

POR UNA INJUSTIFICADA RAZON  COMO LO ES HABER SIDO LOS UNICOS OFERENTES AL CONCURSO PUBLICO EL 4 DE DICIEMBRE DE 2015 Y LUEGO DE ATRAVESAR LA APROBACION DE LAS 7 CARPETAS QUE INCLUIA EL CONCURSO ABIERTO Y PUBLICO TODAVIA ESTAMOS ESPERANDO LA LICENCIA.

LO INJUSTIFICADO DESDE JURIDICAS DE ENACOM ES EL PLANTEO DE LLAMAR A JURADOS CUANDO EN SI MISMO NO ES NECESARIO DEBIDO A QUE NO ESTAMOS COMPITIENDO CONTRA NADIE SOMOS UNICOS OFERENTES.

Y DE MANERA PUNTUAL HAY QUE REPLANTEARSE LA DISTRIBUCION DE LAS SEÑALES DE LA TDA DEBERÍA INCLUIR UN 33% DEL ESTADO UN 33% DE LOS PRIVADOS Y UN 33% DE LAS SIN FINES DE LUCRO.SIEMPRE FUE A DEDO

RUBEN MUÑOZ

PRENSA CAPRICA

REVISOR DE CUENTA EN COMISION DIRECTIVA

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Opinión

MAR DEL PLATA: ESTE DOMINGO SE EMPLAZARÁ EL MEMORIAL AL ARA SAN JUAN

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La obra consiste en una recreación en mármol del sumergible con los nombres de sus tripulantes y una figura corpórea con accesorios de reposición que fueran parte del mismo. Además, cuenta con una “Cápsula del Tiempo” que se abrirá al cumplirse los 50 años de la última zarpada del navío, y que contendrá mensajes y testimonios de los familiares.

El acto se desarrollará este domingo a las 10.45 y, como consecuencia, se llevarán a cabo una serie de cortes de tránsito y desvíos de colectivos en distintos puntos de acceso a la zona costera. La medida será de 9.30 a 12.30.

Esta noticia no es una fiesta, sino todo lo contrario, porque era una tragedia evitable, pero lo que es grave también es mencionar el rol del estado argentino luego de lo sucedido.

Demás está decir que la presidencia de Mauricio Macri fue un desastre si lo miramos en términos económicos, la vuelta al FMI y un dinero que jamás llego a los argentinos, pero si tendremos que devolver y ni hablar de sus promesas como no abrir las exportaciones, no devaluar, quitar el impuesto a las ganancias, o nada de tarifazos.

Sucedió exactamente todo lo contrario a sus promesas, nada que sorprenda en estos días. Pero lo que si llama la atención al menos para mí, es que el ex presidente no se haya presentado a su indagatoria.

Cuando alguien es inocente y se lo acusa de lo contrario busca por todos los medios aclarar su situación. Si ya se, usted está leyendo y se pregunta ¿este “escribiente” no conoce sobre los recursos de defensa en derecho, etc, etc? Claro que este humilde servidor no es un experto en derecho, pero si un ciudadano que cuando le hacen una multa le dicen, esto le sale el 50%, si habla con el juez puede que lo exonere o le cobran el doble, si por una multa de tránsito, pero uno va, se presenta, se defiende o paga, pero va.

Lamentablemente debo mencionar a tres presidentes  democráticos que debieron declarar ante la justicia, Carlos Menem (Estuvo uno días con prisión domiciliaria), Fernando De La Rua y Cristina Fernández.

Lo recuerdo cuando dijo “Los argentinos tenemos que rendir nuestros actos ante la justicia”. Como ciudadano, le pido un favor, vaya, preséntese, declare y deje que la justicia actué, por una vez cumpla con su palabra, no lo haga por usted, hágalo por los que aún le creen y también porque no por aquellos que no le creyeron nunca y vena quizá en ese acto un acto de transparencia y si no lo hace por ninguna de estas razones, hágalos por esas 44 almas que están en el fondo del mar argentino.

 

Alberto Codagnone

FOTO TAPA : RADIO GRAFICA

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Opinión

MUNICIPIOS Y CONTROL DE PRECIOS: ENTRE MAPUCHES Y LATAS DE TOMATE

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En medio de una sobreactuación que ya es parte del relato, el gobierno juega todas sus fichas a la participación de municipios amigos. Una demanda contra la ley y la lógica.

Discutir la eficacia del congelamiento de precios dispuesto por el gobierno central es semejante a hacerlo con la cuadratura del círculo: en todas las ocasiones en los que se implementó el remedio fue peor que la enfermedad.

Durante todos estos días la prensa y la oposición se han encargado de enumerar las experiencias anteriores, con sus nefastos resultados, mientras desde el Ejecutivo nacional se prefirió batir parches con la algazara de la defensa de la soberanía alimentaria, la importancia de un gobierno cuidando la mesa de los argentinos y el también histórico sonsonete de los empresarios como enemigos de la sociedad. Como si esos mismos empresarios no tuviesen en claro que el 70% de lo producido en el país -con algún aumento de porcentaje cuando de alimentos se trata- es consumido por el mercado interno que de esa manera se convierte en garante de su rentabilidad.

Por supuesto que se producen abusos, y no pocos, muchas veces ligados a la angurria del capital pero tantas otras a una inestabilidad endémica, una inflación galopante y la falta de reglas fiscales claras. Todo esto supone un cóctel de imprevisión y temor que ha institucionalizado el «por si acaso» a la hora de fija precios; y que solo dejará paso a la estabilidad cuando esta sea parte de la vida cotidiana de los argentinos.

Sin abrir juicio de valor alguno, ya que los males marchaban por otro carril de la mano de la desindustrialización y el desempleo, los diez años de la convertibilidad menemista son un ejemplo claro de lo que aquí sostenemos: a lo largo de aquella década los precios internos se mantuvieron quietos y durante todo el período no llegaron a superar el 9%, con años de índice negativo incluido.

Es importante reiterar que no se trata de bendecir un proceso que por el empecinamiento de las autoridades de entonces -también con voluntarismo electoral- terminó en una explosión inflacionaria y en la crisis de 2001. Solo se trata de mostrar con un ejemplo que aún se mantiene en la memoria de millones de argentinos lo que el aspecto emocional y la sensación de estabilidad puede lograr cuando los actores principales de la economía quitan de sus preocupaciones la posibilidad de la incertidumbre por lo que viene en forma inmediata.

Dicho todo esto pasemos a la nueva grieta que acaba de inaugurarse en la política argentina: ¿deben los municipios efectuar el control del cumplimiento de la disposición de la Secretaría de Comercio tomada ahora como bandera por la autoridad central?.

El tablero ha quedado claramente delimitado. Los intendentes pertenecientes al Frente de Todos han salido a asegurar que se encargarán de la ímproba tarea -que lo consigan es otra de las cosas que está en discusión- mientras los de Juntos ya han anunciado que no se harán cargo de ella por no corresponder legalmente que así sea.

El jefe de Gabinete de ministros, Juan Manzur, se reunirá hoy con intendentes bonaerenses, para coordinar acciones de control territorial al congelamiento de precios de consumo masivo dispuesto hasta el 7 de enero próximo. La idea es mostrar una actitud militante que contraste con quienes, según la singular mirada de la flamante vocera Gabriela Cerrutti, plantear la posibilidad de desabastecimiento y posterior brote inflacionario  es un «diagnóstico o un deseo» para generar «temor» en la población.

Lo cierto es que ningún municipio, ni el más populoso, cuenta con una estructura suficiente para semejante tarea y en el mejor de los casos debería desatender funciones que le son propias para ejercer un poder de policía ciertamente ajeno a lo que la Constitución de la provincia y la Ley Orgánica de las Municipalidades le confieren. Y eso es así en la populosa Buenos Aires y en el resto de las provincias argentinas.

A través del decreto 351/2020 en el que «convoca» a los municipios a fiscalizar los comercios, estos podrán:

  • Pedir el auxilio de la fuerza pública.
  • Secuestrar libros contables y «todo elemento relativo a la administración» por hasta 30 días hábiles.
  • Clausurar preventivamente el establecimiento por hasta tres días hábiles si fuera «indispensable» para la investigación. La Secretaría de Comercio puede extender el cierre 30 días hábiles adicionales.
  • Intervenir e inmovilizar mercaderías que el comercio retenga con el fin de a «reducir la oferta».
  • Citar a los presuntos infractores a prestar declaración dentro de los días posteriores a la notificación de la falta.

Pero ocurre que dicho decreto -que al momento de su firma pretendió ser implementado a través de militantes de La Cámpora, lo que fue rechazado y prohibido específicamente por los jueces- viola flagrantemente disposiciones legales específicas a los controles, secuestro de documentación y clausuras que no sean las que específicamente fijan las normas municipales y que, obviamente, nada tienen que ver con la fijación de precios.

Otra desprolijidad normativa de un gobierno que se pretende «revolucionario» y solo aporta elementos distorsivos que una vez más terminarán en el fracaso del control que se quiere implementar, la reticencia de los comerciantes y empresarios a trabajar a pérdida, el crecimiento del agio y la especulación que se quiere perseguir y el consumidor como rehén de tanto disparate.

Aquella convertibilidad funcionó casi una década porque el cepo se puso sobre el precio líder de la economía argentina desde hace siete décadas: el dólar. Y ni así pudo asegurar continuidad y estabilidad.

Las correcciones que deberían hacerse son de la macro economía, de la política fiscal distorsiva y la realidad financiera enemiga de cualquier grado de inversión y ahorro. Y sobre todo volver a dar valor a la moneda como instrumento de intercambio y previsibilidad a un mercado tan histérico como especulativo.

Perseguir ideológicamente las latas de tomate y apoyar a los mapuches chuscos no parece, en la segunda década del siglo XXI, un camino aconsejable hacia el desarrollo.

Aunque muestra una preocupante confusión oficial…

Por Adrián Freijo

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