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Martín Caparrós, dejó el New York Times y lanzó su propio espacio: Cháchara

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En el marco de la quinta jornada del evento editorial, el periodista y autor recalcó que, para él, no existen estas barreras a la hora de contar una historia. Instó además a aprovechar las ventajas de la virtualidad en la lectura

Ayer por la tarde, una de las charlas que se dieron en el marco de la Feria Provincial del Libro, contó con la palabra de Martín Caparrós. Desde la cuenta en Instagram –ferialibrocorrientes- el periodista y escritor habló sobre el periodismo de estos tiempos y su cruce con la literatura.

El dialogó con Juan Manuel Laprovitta fluyó en su trabajo como escritor y periodista, Caparrós sostuvo que no hay fronteras entre ambas profesiones cuando lo que se escribe, además de aportar datos, despierta un sinfín de sentimientos y emociones. “No hay fronteras entre periodismo y literatura” (que valga) si produce lo que un buen texto literario.

Al inicio, se refirió a lo inusual de lo que acontece hoy en el mundo, y mencionó: “Esto es inimaginable. Y a la vez, dentro de lo malo, no deja de ser interesante. Interesante es que de vez en cuando pasen cosas que no estaban previstas. En un mundo en el que parecía que todo estaba preestablecido, inmutable, esto nos aparece como un gran aprendizaje”. Y de este fenómeno se puedan hacer crónicas y también literatura, aunque esta última es más difícil.

Para el autor, en el periodismo, en el actual contexto, surgieron dos tendencias: una más vinculada al periodismo clásico, basada en el relato de los datos oficiales, casi sin autonomía y la otra, que él denominó “el periodismo del yo”, en la que no quedaba otra que contar lo que al periodista le ocurre entre cuatro paredes.

Fuera de esas dos variantes, encontró algo más interesante, el periodismo realizado desde “un lugar duro de la pandemia” como hospitales y asilos. La elección de poder contar lo que está pasando allí, lleva a una buena crónica.

Aseveró también que, a esta altura de su carrera, no soporta las coacciones y coerciones de ningún tipo, por eso este tiempo con “Cháchara“, su nuevo emprendimiento, está recorriendo un camino que se abrió recientemente en el periodismo: sin necesidad de intermediación de los clásicos medios, intenta un espacio propio y explora la posibilidad de colgar en el ciberespacio lo que escribe, que circule y lo lean es para él otro problema. En ese sentido, sostuvo: “Luego, uno verá qué estrategias o cómo hace que otros lo lean, pero la cuestión mediática de soporte es muy distinta a años anteriores”.

Su renuncia al New York Times
“El asunto tiene que ver con que por un lado estaba harto de las coerciones, coacciones, y todo tipo de iones a las que me sometían en el New York Times, es decir, las letras góticas son muy bonitas, y uno dice oh!, oh!, el New York Times, pero me tenía los huevos por el piso. Quiero decir, me han cortado artículos, me han dicho qué palabras debía usar y cuáles no, cómo debía escribir y cómo no, y se supone que eran columnas de opinión, quiero decir, eso estaba en la sección de opinión y estaba firmado con mi nombre. Entonces, yo quiero seguir opinando lo que opino, no lo que dicen que debo opinar, es algo que no hice nunca en cuarenta y pico de años de periodismo, no voy a empezar ahora que ya estoy viejo. Entonces, me la banqué durante dos o tres años porque siempre pensaba en esta especie de relación pseudo conyugal que uno tiene, en la que supone, bueno… ya se van a mejorar las cosas, vale la pena, al fin y al cabo etcétera, etcétera… pero, llegó un momento en el que ya me harté por una cuestión puntual, concreta, no sé, me cortaron doscientas, trescientas palabras en un artículo y bueno, dije, ya hasta aquí llegamos y me fuí”, recordó.
Al referirse a Rodolfo Walsh -quien fuera su jefe en el diario Noticias-, señaló que aprendió más de él leyendo que compartiendo la redacción. De su admiración, pero más que nada de la lectura de sus crónicas y novelas.

Actualmente, no ve ninguna imposibilidad de volver a escribir sobre las provincias argentinas como “territorios”, tal como lo hiciera antes, con la diferencia que ahora le dedicaría más tiempo y el recorrido que se plantea sería distinto. Para él, Argentina se divide en dos: una Argentina en que las provincias son preexistentes a la conformación de la nación y cada una tiene una identidad definida, y la Argentina que creó las provincias de la mitad Sur del país, más homogéneas.

Su partida para residir en Europa, explicó, se debió a que después del 2000 necesitaba irse a otro lugar y eligió Madrid. Desde allí, con una perspectiva diferente, escribió para medios como el New York Times. Ese cambio de vista también le permitió un cambio de conciencia y una mirada más amplia de lo que sucede. Y su escritura abarcaba temas que les resultaban interesantes a lectores de distintas partes del mundo.

Sobre el desafío que presenta el contexto de pandemia y el aumento de la virtualidad, Caparrós se refirió a los libros digitales: “Creo que este nuevo escenario nos presenta algunas ventajas y debemos acercarnos aún más a esas especificidades que tiene el libro digital. Son experiencias de lectura diferentes la del libro papel o la del libro digital, pero creo que debemos empezar a abrirnos a las nuevas formas de contar y potenciar la experiencia de esta lectura”.

Caparrós crítica al “periodismo Gillete”

Tras dejar el New York Times porque le decían “qué escribir” en algunas ocasiones, Martín Caparrós lanza su “medio medio” cháchara.org que se vuelve su “cuarto propio” para escribir y que nadie limite lo que puede y no puede decir. “Por más que tenga muy bonitas letras góticas, yo me voy”, dijo Martín sobre dejar NYT.

Caparrós inaugura su “medio medio” con un artículo titulado ‘Pura cháchara’ en el que critica que “el periodismo escrito ha caído en la política del rating. No había manera de conocer cuanta gente accedía al contenido, eso no existía hasta la revolución digital. Ahora desde sus redacciones siguen estas notas y cambian el artículo, le cambian el nombre tres o cuatro veces para revisar qué da más clics”.

El periodista también resalta el ‘fenómeno’ del fact checking detallando que se supone que esa es la tarea del periodista, “informar e informar bien. No se entiende por qué se llegó a situación del fact checking. Sería como que luego de que él cirujano termine una cirugía, venga otro a revisar si no se quedó nada adentro o sin hacer”.

Caparrós también recuerda que, para lograr que se informe bien “se necesita son buenos periodistas, formarlos bien, tratarlos bien y pagarles bien”. En su crítica reitera que muchas veces se da la ilusión de que los artículos se escriben solos, que es la realidad y se crea solo y se olvida “que es alguien que estudió el que hace estos artículos. Uno no puede contar desde una nube porque vivimos en la tierra y uno siempre se para desde un lado para contar las cosas”.

Pura cháchara
Por: Martín Caparrós
Hace unos días me fui del New York Times. Hoy empiezo a publicar en este espacio propio, chiquito, modesto, donde nadie me va a decir qué puedo escribir y qué no. Me parece que no hay nada más valioso –y, a veces, más difícil.

Estamos, como siempre, en un momento raro. Más allá de la confusión momentánea del virus, los diarios tradicionales, ya digitalizados, siguen buscando sus maneras. La mayoría cae presa de la lógica del rating: una nota importa menos por lo que ve que por cuántos la miran. Muchos medios se someten a esa dictadura del número, donde los que definen qué vale la pena publicar son los miles o millones que cliquean o no sobre un título más o menos engañoso: el Periodismo Clic. Por algo la palabra clic significó, durante siglos, la comitiva de lameculos que festejaban todas las ocurrencias de algún jefe –y ese sentido sigue vivo en la clica centroamericana, otro nombre de la banda mara.

Aquí, para lamer consumidores y anunciantes, las notas se vuelven cada vez más banales, cada vez más amarillas, cada vez más necesitadas de cariño; no pensadas para contar lo que creemos que debe ser contado sino la cantidad de lectores que las miran. Para lo cual abundan las preguntas en lugar de títulos, los títulos falaces, el chisme irrelevante, la sangre pegajosa: como si sus autores, que ahora llaman editores, asumieran que sus lectores son idiotas y que solo se interesarán por materiales ídem.

Por eso hemos dicho, tantas veces, que importa escribir contra el público –o, por lo menos, contra esa idea desdeñosa del público que se hacen muchos editores. Porque esa idea es eficaz: crea lo que imagina. Cuanta más mierda se les dé a las moscas, más querrán las moscas comer mierda –digo, para mostrar que no he olvidado mi francés. Más se acostumbrarán, más la pedirán: mejor, entonces, podrán cagarlos los que siempre lo han hecho.

Y que si alguna vez se dijo que hacer periodismo es contar lo que alguien no quiere que se sepa, ahora se puede suponer que hacer periodismo es contar lo que muchos no quieren saber. Escribir a favor del público, pero un público utópico, entendido como una legión de inteligencias exigentes, movilizadas. A favor de un público que quizá no exista, pero que solo puede llegar a existir si creemos que sí –y trabajamos para él.

Muchos medios, muchos editores se debaten en este problema: ¿hacerlo bien o ganar plata? Y algunos de los más serios, de los mejor intencionados caen, creo, en una trampa para bisontes. Se ha difundido por el mundo –y, mucho, por Latinoamérica– cierto modelo de periodismo americano. Cada vez me apena más la influencia que alcanzó en nuestros países ese periodismo atildado, pasteurizado, tan seguro, tan satisfecho de sí mismo, tan bien afeitado que podríamos llamarlo Periodismo Gillette. Es ese periodismo que llega con ínfulas de superioridad moral porque les preguntan las cosas a dos o tres personas y balancean lo que dicen las unas y las otras y usan mucho la palabra fuente y, en general, escriben como si se aburrieran. Disculpe, señora Rosenberg, ¿usted qué opina del señor Hitler? Perdone, señor Hitler, ¿usted qué piensa de la señora Rosenberg?

Es un periodismo paranoico, donde los medios más copetudos ya no confían en los periodistas que contratan y les hacen fuck-checking, la famosa verificación de datos. Durante siglos se supuso que los periodistas trabajaban de conseguir información correcta; ahora sus jefes no lo creen –no les creen– y ponen a alguien a controlarlos. Se quejan de que no tienen dinero, echan gente con ganas pero se gastan lo que dicen que no tienen en seguridad: en paranoia. Es, con perdón de las camareras de los hoteles, lo mismo que hacen algunas cadenas cuando las obligan a limpiar de a dos cada habitación, para garantizar que cada una, al estar sola, no se tiente y robe. La práctica paranoica es coherente con este mundo de hipercontrol construido a partir de los miedos. Sería lógico que el ejemplo del periodismo se difundiera: que, por ejemplo, en cirugía se impusiera el cut-checking, donde un colega más bisoño vuelve a abrir al paciente para ver si el primero no se olvidó una gasa sucia o un pedacito de tumor.

Es, está claro, un periodismo elaborado en los Estados Unidos para ciertas características del pensamiento americano, con perdón del oxímoron. Un periodismo –¿un pensamiento?– que busca, básicamente, la verdad, porque cree que existe una verdad, porque viene de un país que cree en la verdad porque usa unos billetes que dicen que In God we trust, y quien confía en Dios se cree que existe la verdad: Una Verdad. Es la base de la conducta religiosa, contra los incrédulos que pensamos que no existe la verdad sino miradas, diversidad, conflicto. Que la verdad se aplica a hechos tan banales como dónde estaba usted ayer a las ocho menos cuarto –aquí o allá, no en tres lugares– o que si dijo digo no dijo diego, pero nunca a las cuestiones realmente complejas, las que importan, donde lo que hay, siempre, son relatos, visiones.

(O se aplica, en su defecto, a las cuestiones definidas por la ley: si hay una ley que dice que no se puede conducir a más de 100 por hora, conducir a 104 contraviene esa ley. Si otra ley dice que las naranjas de una frutería son propiedad del dueño de la frutería, llevarse una naranja contraviene esa ley. Si otra dice que un funcionario público no debe obtener beneficios económicos de su puesto más allá de su sueldo, obtenerlos contraviene esa otra. Por lo cual el Periodismo Gillette se siente muy cómodo en ese terreno bien señalizado de la corrupción: hay una verdad visible, está muy claro cuándo algo es malo y cuándo no. En cambio, cuando ese mismo ministro decide gastar legítimamente la plata del Estado en una autopista en lugar de un hospital –tomar una decisión, hacer política–, ya no hay verdad; todo se vuelve cuestión de opiniones, de visiones del mundo: todo se complica.

Es la causa principal de esa tendencia a presentar la política como un relato policial: quién roba, quién no roba, quién es el culpable. La información poli-poli se ha asentado porque permite juzgar sin pensar: ciñéndose a las leyes que todos decimos aceptar. Allí el Periodismo Gillette hace su agosto, y es una mirada que sí comparte con el resto de la sociedad: lo que alguna vez llamamos honestismo.)

Las escuelas de periodismo ofrecen el Periodismo Gillette como la forma canónica de hacerlo, igual que las escuelas de economía enseñan a sacar plusvalía y las de derecho a usar la ley en beneficio de los dueños. El P.G. sirve, antes que nada, para definir lo que es noticia: lo que pasa en el poder –político, más que nada, no vaya a ser– y sus alrededores. El P.G. decidió hace unas décadas que debía dedicarse a “fiscalizar el poder”, y se empeña en formar parte de él para vigilar sus errores y excesos. Honestista a fondo, se jacta sobre todo cuando consigue cargarse a un funcionario –sus gunners se van marcando ministros en las cachas– porque cree que esa es la mejor manera de purificar el sistema y conseguir que siga funcionando, pero se presenta como neutro: evita preguntarse si su trabajo no sirve, sobre todo, para mantener este sistema funcionando, y qué es este sistema, cómo y a quiénes beneficia, cómo y a quiénes condena.

Gracias a esa política de mantenimiento del poder constituido, el Periodismo Gillette funciona en diálogo permanente con los demás poderes constituidos, los gobiernos que le cuentan sus cositas, los políticos que le entregan a sus compañeros en desgracia, los empresarios que le compran sus buenas voluntades, los riquísimos que –incluso– lo subvencionan para lavar sus conciencias y, sobre todo, para ayudar a que ese sistema que los hizo riquísimos no se desmorone.

Sus medios y sus periodistas, mientras tanto, condenan a esos colegas que llaman activistas porque muestran “una ideología”. Así postulan que lo que ellos despliegan no es ideología: defender la economía de mercado y la propiedad privada y la delegación del poder no lo es; eso es pelear por la verdad, la libertad, la democracia, todo eso que no se puede cuestionar.

Pero, mientras tanto, el Periodismo Gillette y el Periodismo Clic –¿quién no oyó hacer clic a una gillette?–, ambos dos, están perdiendo el monopolio. Hasta hace unos años quien quisiera difundir una noticia, una opinión, dependía de ellos: ellos tenían el papel, las imprentas, los circuitos de distribución, la plata; sin ellos no había forma de circular palabra escrita. Ya no: ahora el intermediario diario no es indispensable. Puede seguir funcionando como garantía de cierto cuidado: si Juan Pepe publica sus palabras por ahí sueltas muchos podrían no creerle; en cambio, si Juan Pepe las publica en tal o cual medio, entonces sí. Pero para un periodista con algún recorrido esa legitimación no es indispensable; los medios, ahora, en general, se necesitan como gerencia de recursos: oficinas que recauden el dinero necesario para trabajar, para vivir de ellos. Nada que no se pueda reemplazar con cierto esfuerzo.

Así que muchos medios se preocupan. Están en crisis y, como mantienen algún poder de difusión, nos quieren convencer de que su crisis es la crisis del periodismo. Nada más falaz: en muchos lugares, de muchas formas, se está haciendo muy buen periodismo; a menudo, no se publica en los grandes periódicos. Yo acabo de salir de uno porque no quería seguir haciendo lo que tuve que hacer demasiadas veces en mi vida: pelearme con editores que ejercían su pequeño poder para tratar de mantenerme dentro de sus estrechísimos esquemas. Siempre me interesó, dentro de mis estrechísimas posibilidades, romper esos esquemas, buscar formas.

Así que ahora volveré a hacer algo que los periodistas sudacas conocemos bien: trabajar por nuestra cuenta y riesgo, invertir horas y esfuerzos en hacer lo que nos interesa más allá de que, en principio, no haya quien lo pague. Digo: trabajando en otras cosas para poder trabajar en las cosas que nos importan. Así trabajé tantos años; así se hace, todavía, mucho del mejor periodismo.

Ahora, entonces, quiero armarme un lugar donde no tenga excusas: donde pueda pensar y publicar lo que quiera, donde pueda acompañar y jalear esa búsqueda, aprender, participar. Cháchara, entonces, ahora: medio medio, un cuarto propio. Aquí publicaré/subiré, de ahora en más, lo que se me cante. Una columna, una crónica, un poema en arameo –ojalá un poema en arameo–, fotos propias y ajenas, un comentario breve, los dibujitos de un amigo, los desastres de Messi, un video si me atrevo, lo que pueda. Supongo que lo haré por lo menos una vez por semana; a veces será más. Y, cuando lea o vea por ahí cosas que me interesen, también lo registraré en la columna del costado, por si les interesa a otros. Y a veces, ojalá, invitaré a algún amigo.

Esta es su casa de usted, como dicen los mejicanos, porque es mi casa de mí: un lugar para andar a sus anchas, a nuestras anchas. Así que aquí nos veremos, espero, sin regularidad, sin garantías: cháchara, pura cháchara. Por alguna razón, la palabra cháchara se usa mucho unida a la palabra pura; es otro infundio que, de ahora en más, voy a tratar de desmentir.

FUENTE :
seniales blogspot.com.ar

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Los pedidos semanales de subsidios por desempleo en EEUU cayeron a 473.000, la menor cifra desde el inicio de la pandemia

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Así lo informó este jueves el Departamento de Trabajo del país norteamericano

Un hombre pasa ante un letrero en una oficina del Departamento de Trabajo de Nueva York, Estados Unidos. EFE/EFE/Justin Lane/Archivo
Un hombre pasa ante un letrero en una oficina del Departamento de Trabajo de Nueva York, Estados Unidos. EFE/EFE/Justin Lane/Archivo

El número de estadounidenses que solicitan nuevas prestaciones por desempleo continúa descendiendo y cayó por debajo del medio millón, alcanzando así otro mínimo desde el inicio de la pandemia de coronavirus, informó este jueves el Departamento de Trabajo.

Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo, consideradas una señal de despidos, alcanzaron 473.000 la semana pasada, por debajo del total revisado de 507.000 reportado la semana anterior, según datos publicados por el Departamento de Trabajo.

El número total de personas que reciben ayuda gubernamental sigue siendo elevado, con más de 16,8 millones de solicitudes de asistencia continua.

Imagen de archivo de gente haciendo fila afuera de un Kentucky Career Center buscando ayuda con sus solicitudes de subsidios por desempleo en Fráncfort, Kentucky, Estados Unidos. 18 de junio, 2020. REUTERS/Bryan Woolston/ArchivoImagen de archivo de gente haciendo fila afuera de un Kentucky Career Center buscando ayuda con sus solicitudes de subsidios por desempleo en Fráncfort, Kentucky, Estados Unidos. 18 de junio, 2020. REUTERS/Bryan Woolston/Archivo

El promedio de solicitudes en cuatro semanas, una medida que compensa los altibajos semanales, bajó a 534.000 comparado con 560.000 la semana anterior.

La creación de empleo se frenó de forma inesperada en Estados Unidos en abril con 266.000 nuevos puestos de trabajo, mientras que la tasa de desempleo subió al 6,1%, una décima más que en marzo, de acuerdo con las cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus cifras en inglés).

El dato, muy inferior al millón de empleos que esperaban los analistas, rompió con la tendencia a la baja registrada en los últimos meses a medida que se consolida la recuperación económica en EE.UU.

La cifra de personas que reciben este beneficio quedó por debajo de cuatro millones por primera vez en un año en la semana que concluyó el 14 de marzo.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, durate una presentación sobre empleo y economía en la Casa Blanca, en Washington, EEUU, Abril 7, 2021. REUTERS/Kevin LamarqueEl presidente de Estados Unidos, Joe Biden, durate una presentación sobre empleo y economía en la Casa Blanca, en Washington, EEUU, Abril 7, 2021. REUTERS/Kevin Lamarque

Estos datos se dieron a conocer dos días después de que la Casa Blanca rechazara que el refuerzo de los subsidios por desempleo sea una de las causas principales de la débil creación de empleo registrada en abril en EE.UU. al desincentivar la búsqueda de trabajo, y apuntó a la persistencia de la pandemia.

La portavoz presidencial, Jen Psaki, se defendió de las críticas desde la oposición republicana que ha afirmado que las ayudas gubernamentales hacen que los ciudadanos prefieran no trabajar.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se refirió al tema el pasado lunes al señalar que la “ley es clara”, por lo que quien “rechace” un puesto de trabajo “adecuado” no podrá seguir cobrando subsidios de desempleo.

Aunque Biden indicó que, por ahora, no ve “evidencia de esto”.

(Con información de EFE)

FOTO TAPA DW

FUENTE : INFOBAE

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Éxodo de empresas: 18 multinacionales se fueron del país y la compraventa de compañías locales está en los valores más bajos en 10 años

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 Así lo demuestra un estudio de First Capital Group que relevó datos de 2020. De cara a 2021, el informe augura que la Argentina todavía seguirá enfrentando más salidas de firmas extranjeras que quedarán en manos de compradores locales

Latam, una de las empresas que se fue del paísLatam, una de las empresas que se fue del país

Está claro que no es un buen momento para las inversiones privadas en la Argentina. La pandemia y un contexto económico de deterioro en aumento en los últimos años, sumados a la incertidumbre por lo que vendrá, generaron que las fusiones y adquisiciones, o M&A, de empresas en argentina registren los valores más bajo de la última década.

“Crecen las transacciones y bajan los montos de ventas y 18 multinacionales abandonaron el país”, detalló un reciente estudio de First Capital Group.El trabajo detalla que si bien la cantidad de deals aumentó un 15%, en términos monetarios los valores de transacciones disminuyeron un 75 por ciento. “Es el monto más bajo desde el año 2009″, explicaron.Durante el año 2020 se completaron 53 transacciones por un valor de USD 970 millones.

“De cara al 2021, el escenario es una Argentina que todavía seguirá enfrentando la salida de nuevas multinacionales, que quedarán en manos de compradores locales, más adeptos a la coyuntura argentina, protagonistas de deals oportunísticos. La tecnología fue un actor clave en 2020 y es probable que lo siga siendo. La Argentina mostró que tiene potencial para desarrollar tecnología y es un sector que seguirá con un crecimiento exponencial”, aseguró Juan Tripier, Senior Manager de First.

M&A en ArgentinaM&A en Argentina

En la comparación regional, Argentina es el tercer país más activo en M&A, después de Brasil y Chile, en relación al valor y cantidad de transacciones cerradas. Por la pandemia, a nivel global el negocio de M&A cayó un 25 por ciento.

“El panorama indica que seguirá habiendo exceso de pesos en el mercado, con expectativas devaluatorias de la moneda. En este sentido, todo negocio que sirva para absorber pesos y ofrezca cobertura cambiaria (ej. automóviles, construcción, real estate, agro, negocios de exportación, etc.) continuará siendo atractivo en 2021. Las empresas con proyectos de expansión deberán posicionarse para poder captar estos flujos–oportunidad para buscar socios”, agregó Tripier.

Las “multis” hicieron la valija

A la hora de enumerar las principales operaciones de salida de multinacionales en 2020, First destacó:

– Aerolíneas: “Latam, que anunció su salida de Argentina, Norwegian que vendió su operación domestica a JetSmart, Qatar Airways que deja su operación en el país, Emirates, que deja su operación en Buenos Aires, Air New Zeland que en Abril decidió cancelar su operación en Argentina)”.

CompradoresCompradores

– Autopartistas:”Los proveedores de pintura (coatings) Axalta, Basf y PPG que anunciaron el cierre de sus plantas en el país)”.

– Retail: “Walmart que vendió su operación en Argentina al Grupo De Narváez, Falabella que anuncio su intención de vender su operación en Argentina que incluye las unidades de negocios de Falabella y Sodimac)”.

– Textil: ”Nike con un intento frustrado de traspasar su operación local a la mexicana Axo Asics que traspasó su operación al Grupo DASS”.

“Las operaciones/anuncios se concentran principalmente en los sectores de Aeronáutica, Textil y Retail, sectores que han sido especialmente afectados por la pandemia y por la situación de crisis económica en Argentina”, explicó Tripier.

Principales transacciones

El trabajó destacó que casi el 50% de las operaciones fueron del tipo crossborder (el comprador es de un país extranjero) y que se revirtió la tendencia en relación a años anteriores donde los compradores extranjeros venían siendo mayoría.

En se sentido destacaron “la compra del 49% de la multinacional de servicios petroleros Schlumberger por parte Equinor y su socio Shell en partes iguales por USD 355 M (Ene-20); la adquisición de LCLA Daylight (L Catterton) de un porcentaje de Despegar.com por el valor de USD 200 M (Sep-20); la compra del Grupo Assa por parte de la compañía Argentina Globant por USD 74,5 M (Ago-20); y la adquisición de Walmart Argentina por parte del Grupo De Narváez por un total de USD 44 M (Nov-20)”.

Walmart vendió su negocio local al Grupo de Narváez (REUTERS/Edgard Garrido/File Photo)Walmart vendió su negocio local al Grupo de Narváez (REUTERS/Edgard Garrido/File Photo)

Y hay dos transacciones anunciadas que todavía no se han concretado por un valor total de casi USD 200 millones en el sector energético: “Carboclor (propiedad de la petrolera estatal uruguaya Ancap) acordó la venta con la compañía Arabe Pure Life General Trading por el monto de USD 45 millones. Y la adquisición de la mayor distribuidora eléctrica del país, Edenor por parte de José Luis ManzanoDaniel Vila y Mauricio Filiberti a través de Empresa de Energía del Cono Sur e Integra Capital. Se estima que la transacción se cerró en USD 150 millones”.

First identificó a los sectores más activos para ventas a los de Tecnología & Software (9 transacciones por un valor de USD 100 millones), Alimentos & Bebida, Turismo, Minería y Energía.

Y además de los negocios ya mencionados destacó que:

– En marzo Mercado Libre adquirió la empresa de software Lagash.

– Un grupo inversor desembolsó USD 23 millones en Agrofy, dedicada al E-commerce del sector Agro.

– Yamana Gold completo en mayo la venta de su cartera de intereses de regalías de la explotación de la mina de oro de Gualcamayo en San Juan por USD 65 millones a la compañía canadiense Nomad Royalty Company.

– La minera junior canadiense Cerrado Gold, con operaciones en Brasil, se quedó con la mina de oro en Santa Cruz de Minera Don Nicolás por USD 45 millones.

– Cervecería y Maltería Quilmes, subsidiaria de AB InBev, amplió sus portfolio de productos y entró a un nuevo segmento, con la compra de la empresa vitivinícola Dante Robino de la familia Squassini.

– Carlos Rosales adquirió la compañía de venta de electrodomésticos Garbarino.

“A raíz de la segunda ola en el hemisferio norte, y aun con las campañas incipientes de vacunación en el mundo, cerramos el año con una nueva ráfaga de incertidumbre” (Tripier)

“Entre las operaciones más relevantes del sector se encuentran la adquisición del 10% de la petrolera de la provincia de Neuquén GyP por ConocoPhillips (USA); Chevron vendió el 15% del paquete accionario del área El Trapial – Curamched a Corporación Financiera Internacional (CFI – parte del Banco Mundial)”, se informó.

Lo que nos vuelve a enseñar este año atípico es que a pesar de la crisis y el párate económico, la vida y los negocios continúan. Sin embargo a raíz de la segunda ola en el hemisferio norte, y aun con las campañas incipientes de vacunación en el mundo, cerramos el año con una nueva ráfaga de incertidumbre. El M&A es una actividad que en general necesita cierta estabilidad macroeconómica, por lo cual es probable que se repita un año similar al 2020 con deals reactivos de adaptación, con algún repunte hacia los últimos meses del 2021, cuando haya mayor previsibilidad acerca del futuro”, explicó Tripier.

El contexto se encuentra en un cuadro de monitoreo constante. A partir de marzo/abril, luego de los ’100 días’, se podrá vislumbrar las posibilidades y oportunidades que el mercado local brinde. Analizar y monitorear será la consigna para los próximos meses. Recordemos que Argentina es la tercera economía más grande de LATAM, y más allá de las distintas crisis, es y será siempre un mercado relevante Oportunidades siempre hay…”, cerró el analista.

FUENTE : INFOBAE

FOTO : LA OPINION AUSTRAL

 

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Quién es Alexis Guerrera, que jura hoy como sucesor de Mario Meoni

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El reemplazo de Mario Meoni desempeñó cargos de concejal e intendente en la ciudad de General Pinto. Se incorporó al gabinete nacional como diputado del Frente de Todos y presidente de Trenes Argentinos Infraestructura.

El presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, tomará juramento este lunes al nuevo ministro de Transporte, Alexis Guerrera. Dicho acto tendrá lugar en la Casa Rosada, alrededor de las 12.

Procederá a asumirá la cartera de Transporte en reemplazo de Mario Meoni, quien murió el 23 de abril tras sufrir un accidente automovilístico en el kilómetro 112 de la Ruta Nacional 7, a la altura de San Andres de Giles.

Con 25 años, Guerra comenzó su recorrido político al frente de la Juventud Peronista en la ciudad de General Pinto. En 2001 desempeñó el cargo de concejal y desde 2003 hasta 2019 fue intendente durante cuatro períodos.

Alexis Guerrera será el ministro de Transporte en reemplazo del fallecido Mario Meoni.
El nuevo ministro de Transporte, Alexis Guerrera, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Vinculada principalmente al “massismo“, figuró como miembro de la liga de intendentes que constituyeron el Frente Renovador, adonde oficializó su pase en 2016. En 2019, accedió a una banca como diputado provincial por el Frente de Todos.

El 22 de diciembre de 2020 dejó su banca, con licencia extraordinaria, para incorporarse al gabinete nacional como presidente de Trenes Argentinos Infraestructura, en reemplazo de Ricardo Lissalde.

Al frente de dicha sociedad, creada en 2008 y cuyo objeto es reordenar la actividad ferrroviaria, llevó adelante obras de modernización del transporte que diseñó junto a Meoni.

Alexis Guerrera Trasnporte
Guerrera planificó obras de modernización del transporte junto al difunto ministro, Mario Meoni.

Esas obras incluyeron la federalización de las obras, con pasos bajo nivel, recuperación de las vías del ferrocarril Belgrano Norte y el tren universitario de La Plata, entre otras. Además, en la gestión apuntaron a bajar el costo en la logística y ganar en seguridad.

JFG

FUENTE : PERFIL

FOTO TAPA : LA GACETA

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