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Martín Caparrós, dejó el New York Times y lanzó su propio espacio: Cháchara

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En el marco de la quinta jornada del evento editorial, el periodista y autor recalcó que, para él, no existen estas barreras a la hora de contar una historia. Instó además a aprovechar las ventajas de la virtualidad en la lectura

Ayer por la tarde, una de las charlas que se dieron en el marco de la Feria Provincial del Libro, contó con la palabra de Martín Caparrós. Desde la cuenta en Instagram –ferialibrocorrientes- el periodista y escritor habló sobre el periodismo de estos tiempos y su cruce con la literatura.

El dialogó con Juan Manuel Laprovitta fluyó en su trabajo como escritor y periodista, Caparrós sostuvo que no hay fronteras entre ambas profesiones cuando lo que se escribe, además de aportar datos, despierta un sinfín de sentimientos y emociones. “No hay fronteras entre periodismo y literatura” (que valga) si produce lo que un buen texto literario.

Al inicio, se refirió a lo inusual de lo que acontece hoy en el mundo, y mencionó: “Esto es inimaginable. Y a la vez, dentro de lo malo, no deja de ser interesante. Interesante es que de vez en cuando pasen cosas que no estaban previstas. En un mundo en el que parecía que todo estaba preestablecido, inmutable, esto nos aparece como un gran aprendizaje”. Y de este fenómeno se puedan hacer crónicas y también literatura, aunque esta última es más difícil.

Para el autor, en el periodismo, en el actual contexto, surgieron dos tendencias: una más vinculada al periodismo clásico, basada en el relato de los datos oficiales, casi sin autonomía y la otra, que él denominó “el periodismo del yo”, en la que no quedaba otra que contar lo que al periodista le ocurre entre cuatro paredes.

Fuera de esas dos variantes, encontró algo más interesante, el periodismo realizado desde “un lugar duro de la pandemia” como hospitales y asilos. La elección de poder contar lo que está pasando allí, lleva a una buena crónica.

Aseveró también que, a esta altura de su carrera, no soporta las coacciones y coerciones de ningún tipo, por eso este tiempo con “Cháchara“, su nuevo emprendimiento, está recorriendo un camino que se abrió recientemente en el periodismo: sin necesidad de intermediación de los clásicos medios, intenta un espacio propio y explora la posibilidad de colgar en el ciberespacio lo que escribe, que circule y lo lean es para él otro problema. En ese sentido, sostuvo: “Luego, uno verá qué estrategias o cómo hace que otros lo lean, pero la cuestión mediática de soporte es muy distinta a años anteriores”.

Su renuncia al New York Times
“El asunto tiene que ver con que por un lado estaba harto de las coerciones, coacciones, y todo tipo de iones a las que me sometían en el New York Times, es decir, las letras góticas son muy bonitas, y uno dice oh!, oh!, el New York Times, pero me tenía los huevos por el piso. Quiero decir, me han cortado artículos, me han dicho qué palabras debía usar y cuáles no, cómo debía escribir y cómo no, y se supone que eran columnas de opinión, quiero decir, eso estaba en la sección de opinión y estaba firmado con mi nombre. Entonces, yo quiero seguir opinando lo que opino, no lo que dicen que debo opinar, es algo que no hice nunca en cuarenta y pico de años de periodismo, no voy a empezar ahora que ya estoy viejo. Entonces, me la banqué durante dos o tres años porque siempre pensaba en esta especie de relación pseudo conyugal que uno tiene, en la que supone, bueno… ya se van a mejorar las cosas, vale la pena, al fin y al cabo etcétera, etcétera… pero, llegó un momento en el que ya me harté por una cuestión puntual, concreta, no sé, me cortaron doscientas, trescientas palabras en un artículo y bueno, dije, ya hasta aquí llegamos y me fuí”, recordó.
Al referirse a Rodolfo Walsh -quien fuera su jefe en el diario Noticias-, señaló que aprendió más de él leyendo que compartiendo la redacción. De su admiración, pero más que nada de la lectura de sus crónicas y novelas.

Actualmente, no ve ninguna imposibilidad de volver a escribir sobre las provincias argentinas como “territorios”, tal como lo hiciera antes, con la diferencia que ahora le dedicaría más tiempo y el recorrido que se plantea sería distinto. Para él, Argentina se divide en dos: una Argentina en que las provincias son preexistentes a la conformación de la nación y cada una tiene una identidad definida, y la Argentina que creó las provincias de la mitad Sur del país, más homogéneas.

Su partida para residir en Europa, explicó, se debió a que después del 2000 necesitaba irse a otro lugar y eligió Madrid. Desde allí, con una perspectiva diferente, escribió para medios como el New York Times. Ese cambio de vista también le permitió un cambio de conciencia y una mirada más amplia de lo que sucede. Y su escritura abarcaba temas que les resultaban interesantes a lectores de distintas partes del mundo.

Sobre el desafío que presenta el contexto de pandemia y el aumento de la virtualidad, Caparrós se refirió a los libros digitales: “Creo que este nuevo escenario nos presenta algunas ventajas y debemos acercarnos aún más a esas especificidades que tiene el libro digital. Son experiencias de lectura diferentes la del libro papel o la del libro digital, pero creo que debemos empezar a abrirnos a las nuevas formas de contar y potenciar la experiencia de esta lectura”.

Caparrós crítica al “periodismo Gillete”

Tras dejar el New York Times porque le decían “qué escribir” en algunas ocasiones, Martín Caparrós lanza su “medio medio” cháchara.org que se vuelve su “cuarto propio” para escribir y que nadie limite lo que puede y no puede decir. “Por más que tenga muy bonitas letras góticas, yo me voy”, dijo Martín sobre dejar NYT.

Caparrós inaugura su “medio medio” con un artículo titulado ‘Pura cháchara’ en el que critica que “el periodismo escrito ha caído en la política del rating. No había manera de conocer cuanta gente accedía al contenido, eso no existía hasta la revolución digital. Ahora desde sus redacciones siguen estas notas y cambian el artículo, le cambian el nombre tres o cuatro veces para revisar qué da más clics”.

El periodista también resalta el ‘fenómeno’ del fact checking detallando que se supone que esa es la tarea del periodista, “informar e informar bien. No se entiende por qué se llegó a situación del fact checking. Sería como que luego de que él cirujano termine una cirugía, venga otro a revisar si no se quedó nada adentro o sin hacer”.

Caparrós también recuerda que, para lograr que se informe bien “se necesita son buenos periodistas, formarlos bien, tratarlos bien y pagarles bien”. En su crítica reitera que muchas veces se da la ilusión de que los artículos se escriben solos, que es la realidad y se crea solo y se olvida “que es alguien que estudió el que hace estos artículos. Uno no puede contar desde una nube porque vivimos en la tierra y uno siempre se para desde un lado para contar las cosas”.

Pura cháchara
Por: Martín Caparrós
Hace unos días me fui del New York Times. Hoy empiezo a publicar en este espacio propio, chiquito, modesto, donde nadie me va a decir qué puedo escribir y qué no. Me parece que no hay nada más valioso –y, a veces, más difícil.

Estamos, como siempre, en un momento raro. Más allá de la confusión momentánea del virus, los diarios tradicionales, ya digitalizados, siguen buscando sus maneras. La mayoría cae presa de la lógica del rating: una nota importa menos por lo que ve que por cuántos la miran. Muchos medios se someten a esa dictadura del número, donde los que definen qué vale la pena publicar son los miles o millones que cliquean o no sobre un título más o menos engañoso: el Periodismo Clic. Por algo la palabra clic significó, durante siglos, la comitiva de lameculos que festejaban todas las ocurrencias de algún jefe –y ese sentido sigue vivo en la clica centroamericana, otro nombre de la banda mara.

Aquí, para lamer consumidores y anunciantes, las notas se vuelven cada vez más banales, cada vez más amarillas, cada vez más necesitadas de cariño; no pensadas para contar lo que creemos que debe ser contado sino la cantidad de lectores que las miran. Para lo cual abundan las preguntas en lugar de títulos, los títulos falaces, el chisme irrelevante, la sangre pegajosa: como si sus autores, que ahora llaman editores, asumieran que sus lectores son idiotas y que solo se interesarán por materiales ídem.

Por eso hemos dicho, tantas veces, que importa escribir contra el público –o, por lo menos, contra esa idea desdeñosa del público que se hacen muchos editores. Porque esa idea es eficaz: crea lo que imagina. Cuanta más mierda se les dé a las moscas, más querrán las moscas comer mierda –digo, para mostrar que no he olvidado mi francés. Más se acostumbrarán, más la pedirán: mejor, entonces, podrán cagarlos los que siempre lo han hecho.

Y que si alguna vez se dijo que hacer periodismo es contar lo que alguien no quiere que se sepa, ahora se puede suponer que hacer periodismo es contar lo que muchos no quieren saber. Escribir a favor del público, pero un público utópico, entendido como una legión de inteligencias exigentes, movilizadas. A favor de un público que quizá no exista, pero que solo puede llegar a existir si creemos que sí –y trabajamos para él.

Muchos medios, muchos editores se debaten en este problema: ¿hacerlo bien o ganar plata? Y algunos de los más serios, de los mejor intencionados caen, creo, en una trampa para bisontes. Se ha difundido por el mundo –y, mucho, por Latinoamérica– cierto modelo de periodismo americano. Cada vez me apena más la influencia que alcanzó en nuestros países ese periodismo atildado, pasteurizado, tan seguro, tan satisfecho de sí mismo, tan bien afeitado que podríamos llamarlo Periodismo Gillette. Es ese periodismo que llega con ínfulas de superioridad moral porque les preguntan las cosas a dos o tres personas y balancean lo que dicen las unas y las otras y usan mucho la palabra fuente y, en general, escriben como si se aburrieran. Disculpe, señora Rosenberg, ¿usted qué opina del señor Hitler? Perdone, señor Hitler, ¿usted qué piensa de la señora Rosenberg?

Es un periodismo paranoico, donde los medios más copetudos ya no confían en los periodistas que contratan y les hacen fuck-checking, la famosa verificación de datos. Durante siglos se supuso que los periodistas trabajaban de conseguir información correcta; ahora sus jefes no lo creen –no les creen– y ponen a alguien a controlarlos. Se quejan de que no tienen dinero, echan gente con ganas pero se gastan lo que dicen que no tienen en seguridad: en paranoia. Es, con perdón de las camareras de los hoteles, lo mismo que hacen algunas cadenas cuando las obligan a limpiar de a dos cada habitación, para garantizar que cada una, al estar sola, no se tiente y robe. La práctica paranoica es coherente con este mundo de hipercontrol construido a partir de los miedos. Sería lógico que el ejemplo del periodismo se difundiera: que, por ejemplo, en cirugía se impusiera el cut-checking, donde un colega más bisoño vuelve a abrir al paciente para ver si el primero no se olvidó una gasa sucia o un pedacito de tumor.

Es, está claro, un periodismo elaborado en los Estados Unidos para ciertas características del pensamiento americano, con perdón del oxímoron. Un periodismo –¿un pensamiento?– que busca, básicamente, la verdad, porque cree que existe una verdad, porque viene de un país que cree en la verdad porque usa unos billetes que dicen que In God we trust, y quien confía en Dios se cree que existe la verdad: Una Verdad. Es la base de la conducta religiosa, contra los incrédulos que pensamos que no existe la verdad sino miradas, diversidad, conflicto. Que la verdad se aplica a hechos tan banales como dónde estaba usted ayer a las ocho menos cuarto –aquí o allá, no en tres lugares– o que si dijo digo no dijo diego, pero nunca a las cuestiones realmente complejas, las que importan, donde lo que hay, siempre, son relatos, visiones.

(O se aplica, en su defecto, a las cuestiones definidas por la ley: si hay una ley que dice que no se puede conducir a más de 100 por hora, conducir a 104 contraviene esa ley. Si otra ley dice que las naranjas de una frutería son propiedad del dueño de la frutería, llevarse una naranja contraviene esa ley. Si otra dice que un funcionario público no debe obtener beneficios económicos de su puesto más allá de su sueldo, obtenerlos contraviene esa otra. Por lo cual el Periodismo Gillette se siente muy cómodo en ese terreno bien señalizado de la corrupción: hay una verdad visible, está muy claro cuándo algo es malo y cuándo no. En cambio, cuando ese mismo ministro decide gastar legítimamente la plata del Estado en una autopista en lugar de un hospital –tomar una decisión, hacer política–, ya no hay verdad; todo se vuelve cuestión de opiniones, de visiones del mundo: todo se complica.

Es la causa principal de esa tendencia a presentar la política como un relato policial: quién roba, quién no roba, quién es el culpable. La información poli-poli se ha asentado porque permite juzgar sin pensar: ciñéndose a las leyes que todos decimos aceptar. Allí el Periodismo Gillette hace su agosto, y es una mirada que sí comparte con el resto de la sociedad: lo que alguna vez llamamos honestismo.)

Las escuelas de periodismo ofrecen el Periodismo Gillette como la forma canónica de hacerlo, igual que las escuelas de economía enseñan a sacar plusvalía y las de derecho a usar la ley en beneficio de los dueños. El P.G. sirve, antes que nada, para definir lo que es noticia: lo que pasa en el poder –político, más que nada, no vaya a ser– y sus alrededores. El P.G. decidió hace unas décadas que debía dedicarse a “fiscalizar el poder”, y se empeña en formar parte de él para vigilar sus errores y excesos. Honestista a fondo, se jacta sobre todo cuando consigue cargarse a un funcionario –sus gunners se van marcando ministros en las cachas– porque cree que esa es la mejor manera de purificar el sistema y conseguir que siga funcionando, pero se presenta como neutro: evita preguntarse si su trabajo no sirve, sobre todo, para mantener este sistema funcionando, y qué es este sistema, cómo y a quiénes beneficia, cómo y a quiénes condena.

Gracias a esa política de mantenimiento del poder constituido, el Periodismo Gillette funciona en diálogo permanente con los demás poderes constituidos, los gobiernos que le cuentan sus cositas, los políticos que le entregan a sus compañeros en desgracia, los empresarios que le compran sus buenas voluntades, los riquísimos que –incluso– lo subvencionan para lavar sus conciencias y, sobre todo, para ayudar a que ese sistema que los hizo riquísimos no se desmorone.

Sus medios y sus periodistas, mientras tanto, condenan a esos colegas que llaman activistas porque muestran “una ideología”. Así postulan que lo que ellos despliegan no es ideología: defender la economía de mercado y la propiedad privada y la delegación del poder no lo es; eso es pelear por la verdad, la libertad, la democracia, todo eso que no se puede cuestionar.

Pero, mientras tanto, el Periodismo Gillette y el Periodismo Clic –¿quién no oyó hacer clic a una gillette?–, ambos dos, están perdiendo el monopolio. Hasta hace unos años quien quisiera difundir una noticia, una opinión, dependía de ellos: ellos tenían el papel, las imprentas, los circuitos de distribución, la plata; sin ellos no había forma de circular palabra escrita. Ya no: ahora el intermediario diario no es indispensable. Puede seguir funcionando como garantía de cierto cuidado: si Juan Pepe publica sus palabras por ahí sueltas muchos podrían no creerle; en cambio, si Juan Pepe las publica en tal o cual medio, entonces sí. Pero para un periodista con algún recorrido esa legitimación no es indispensable; los medios, ahora, en general, se necesitan como gerencia de recursos: oficinas que recauden el dinero necesario para trabajar, para vivir de ellos. Nada que no se pueda reemplazar con cierto esfuerzo.

Así que muchos medios se preocupan. Están en crisis y, como mantienen algún poder de difusión, nos quieren convencer de que su crisis es la crisis del periodismo. Nada más falaz: en muchos lugares, de muchas formas, se está haciendo muy buen periodismo; a menudo, no se publica en los grandes periódicos. Yo acabo de salir de uno porque no quería seguir haciendo lo que tuve que hacer demasiadas veces en mi vida: pelearme con editores que ejercían su pequeño poder para tratar de mantenerme dentro de sus estrechísimos esquemas. Siempre me interesó, dentro de mis estrechísimas posibilidades, romper esos esquemas, buscar formas.

Así que ahora volveré a hacer algo que los periodistas sudacas conocemos bien: trabajar por nuestra cuenta y riesgo, invertir horas y esfuerzos en hacer lo que nos interesa más allá de que, en principio, no haya quien lo pague. Digo: trabajando en otras cosas para poder trabajar en las cosas que nos importan. Así trabajé tantos años; así se hace, todavía, mucho del mejor periodismo.

Ahora, entonces, quiero armarme un lugar donde no tenga excusas: donde pueda pensar y publicar lo que quiera, donde pueda acompañar y jalear esa búsqueda, aprender, participar. Cháchara, entonces, ahora: medio medio, un cuarto propio. Aquí publicaré/subiré, de ahora en más, lo que se me cante. Una columna, una crónica, un poema en arameo –ojalá un poema en arameo–, fotos propias y ajenas, un comentario breve, los dibujitos de un amigo, los desastres de Messi, un video si me atrevo, lo que pueda. Supongo que lo haré por lo menos una vez por semana; a veces será más. Y, cuando lea o vea por ahí cosas que me interesen, también lo registraré en la columna del costado, por si les interesa a otros. Y a veces, ojalá, invitaré a algún amigo.

Esta es su casa de usted, como dicen los mejicanos, porque es mi casa de mí: un lugar para andar a sus anchas, a nuestras anchas. Así que aquí nos veremos, espero, sin regularidad, sin garantías: cháchara, pura cháchara. Por alguna razón, la palabra cháchara se usa mucho unida a la palabra pura; es otro infundio que, de ahora en más, voy a tratar de desmentir.

FUENTE :
seniales blogspot.com.ar

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ESTE SABADAO A LAS 19 HS : “3er Gran Gala por los Niños”

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Este SABADO 24 DE OCTUBRE a las 19 HORAS, la Fundación Julio Bocca, Manos en Accion y Patronato de la Infancia llevaremos adelante vía streaming en una transmisión ABIERTA, LIBRE Y GRATUITA. la “3er Gran Gala por los Niños”Sera un evento UNICO ya que en una misma noche tendremos la oportunidad de disfrutar de artistas de la talla de Diego Torres, Adriana Varela, Patricia Sosa, Sandra Mihanovich, Elena Roger, Bajofondo, Rosana y muchos más!!! Además, estarán presentes muchas de las compañías de ballet más importantes del mundo –

El Ballet de Santiago de Chile, Queensland Ballet de Australia, Compañía Nacional de Danza España, Polish Nationale Ballet, Ballet del Bolshói (Moscú), Ballet Estable del Teatro Colón y el National English Ballet entre otras.
Para disfrutar de la gala es muy SENCILLO, tan solo debes ingresar el sábado 24/10 a las 19 horas a www.grangalaporlosniños.org y Veronica Varano desde Argentina y Julio Bocca desde Uruguay te guiaran en esta increíble Gala!!!¡Los esperamos!!! ¡Más de 2200 niños de la Fundación Julio Bocca, Manos en Acción y Patronato de la Infancia se lo agradecerán!!!

Las marcas pagan por el streaming x cantidad de gente

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NUEVO ACUERDO DE AFINIDAD : XFN EN LA WEB DE LA COOPERATIVA SIERRA DE LOS PADRES

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Este ACUERDO permite a la Cooperativa insertar en su sitio web cooperativasdlp.com.ar la SEÑAL XFN que CAPRICA tiene REGISTRADA bajo el CODIGO SE0AAA51A0000 en el ENACOM.

C.A.P.R.I.C.A es la Cámara Argentina de Productores y Realizadores Independientes de Contenidos Audiovisuales Asociación Civil sin fines de lucro legitimada desde Marzo de 2011 de carácter Nacional con domicilio legal en Mar del Plata, personería jurídica Nº 180.797 Matrícula 36.867 , inscripta en AFIP-DGI con CUIT 30 – 711173667- 7 que ha firmado un acuerdo de AFINIDAD con la Cooperativa de Servicios SIERRA DE LOS PADRES.

La Vigencia de este acuerdo es por un plazo de 6 (seis) meses renovable por 6 meses si las partes están de acuerdo.

Firmaron el convenio el Doctor CARLOS JAVIER RODRIGUEZ como Presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa SIERRA DE LOS PADRES y el Señor JUAN CARLOS BLANCO como presidente de CAPRICA.

Los socios de la Cooperativa SIERRA DE LOS PADRES en forma permanente y durante las 24 horas del día podrán observar una grilla de programación con contenidos que tienen arraigo regional y están ligados a la historia principalmente de la ciudad de Mar del Plata , en lo cultural ,social, educativo ,informativo y deportivo .

Así también se han sumado contenidos de otras ciudades y de sumo interés para la región como AIRE DE CAMPO desde la ciudad de Bahía Blanca o SIN LÍMITES un programa de interés sobre la temática de la discapacidad conducido por un no vidente de la ciudad de Necochea.

Siendo RAICES ARGENTINAS un nuevo contenido realizado por SOCIOS de la entidad que indiscutiblemente viene a cubrir un ámbito cultural y de identidad nacional muy descuidado con nada de visibilidad en la televisión Argentina.

Continuamos sumando difusión a nuestra señal XFN que en la ciudad de Mar del plata también se emite por AIRE en el CANAL 41 DE UHF de forma LIBRE Y GRATUITA colocando una antena de techo ya sea ANALÓGICA o DIGITAL.

Aportamos TELEVISION al ANILLO DIGITAL que están desarrollando las COOPERATIVAS de la REGION SUDESTE de la provincia de Buenos Aires y es por esa razón que XFN ya está visible en las webs de las COOPERATIVA DE BATAN , COOPERATIVA ESTACION CAMET y COOPERATIVA DIONISIA ( Ciudad de Comandante Nicanor Otamendi Partido de General Alvarado) sumando hoy a la COOPERATIVA SIERRA DE LOS PADRES.

Gestiones que está llevando adelante desde la Secretaria de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Económicas en la persona de Fernando Graña con un fuerte apoyo a entidades intermedias y del sector del trabajo a quien nuestra entidad reconoce como uno de los gestores para la firma en su oportunidad del ACUERDO MARCO firmado entre la Universidad Nacional de Mar del Plata y CAPRICA.

 

 

FOTO 1 : Carlos Rodriguez Pte Cooperativa

FOTO 2: Juan Carlos Blanco Pte CAPRICA

 

 

 

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Muchas dudas despiertan las pautas anunciadas por provincia

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Con fuertes limitaciones y claras indefiniciones en cuanto a la implementación de las medidas, el gobierno de la provincia anunció como será la temporada de verano.

Pocas cosas que no se supieran con antelación, falta de definiciones acerca de la implementación de las medidas anunciadas y más incógnitas que respuestas para quienes esperaban tener en claro que era lo que les esperaba de cara a la temporada veraniega.

El gobernador Axel Kicillof, acompañado por el ministro de Producción de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, presidió un acto que se realizó en el Museo MAR y en el que se anunciaron las características a las que deberán ajustarse marplatenses y turistas en el futuro.

La temporada será más extensa de lo habitual ya que comenzará el 1 de diciembre y finalizará el 4 de abril. Los propietarios no residentes podrán ingresar a los municipios a partir del 1 de noviembre.

No habrá actividades de entretenimiento y esparcimiento en lugares cerrados ya que Costa aseguró que desde la Provincia “no ven que estén dadas las condiciones para entretenimiento, esparcimiento o actividades culturales en espacios cerrados”. Esto incluiría a teatros, casinos, bingos y boliches. De todas maneras, Costa aseguró: “Vamos a trabajar con los sectores para que puedan desarrollarse en espacios abiertos”.

En lo que tiene que ver con la actividad de la Gastronomía y la hotelería, se establecerán aforos máximos para cada actividad, en función de las dimensiones edilicias. Solo se permitirán espacios con ventilación natural o ventilador, quedando prohibidos los sistemas centrales de acondicionamiento por comprobarse que favorecen el contagio. Tampoco se permitirán los espacios comunes, salvo las piletas, que deberán funcionar con turnos y aforos.

Los campings no funcionarán por disponer de espacios comunes como baños y balnearios, algo señalado como “no conveniente”.

Se aclaró que para poder viajar y desplazarse en la provincia de Buenos Aires los turistas deberán contar previamente con una aplicación de celular similar a CUIDAR. La versión “verano” de la app incluirá los datos de destino, hospedaje y todo el grupo de pasajeros que viajen juntos. No se aclaró que ocurre en los casos en que esta app no haya sido cargada en el celular de quien llega o si falta alguno de los datos exigidos como, por ejemplo, el lugar de hospedaje.

Quedó claro que no van a ser obligatorio los testeos aunque se reforzará los sistemas de testeo, asistencia sanitaria y medidas de prevención.

“En caso de que alguna persona que viajó dé positivo, deberá regresar, en la medida de lo posible, a su lugar de residencia”, señaló el ministro agregando que en el caso de que la persona y su grupo de contacto no pueda regresar, el Municipio deberá tener a disposición centros de aislamiento.

Muchos puntos que quedan en el aire y que deberán ser aclarados cuanto antes para evitar confusiones que pueden atentar contra el «éxito» de una temporada que de por sí viene golpeada.

 

FUENTE LIBRE EXPRESION

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