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Martín Caparrós, dejó el New York Times y lanzó su propio espacio: Cháchara

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En el marco de la quinta jornada del evento editorial, el periodista y autor recalcó que, para él, no existen estas barreras a la hora de contar una historia. Instó además a aprovechar las ventajas de la virtualidad en la lectura

Ayer por la tarde, una de las charlas que se dieron en el marco de la Feria Provincial del Libro, contó con la palabra de Martín Caparrós. Desde la cuenta en Instagram –ferialibrocorrientes- el periodista y escritor habló sobre el periodismo de estos tiempos y su cruce con la literatura.

El dialogó con Juan Manuel Laprovitta fluyó en su trabajo como escritor y periodista, Caparrós sostuvo que no hay fronteras entre ambas profesiones cuando lo que se escribe, además de aportar datos, despierta un sinfín de sentimientos y emociones. “No hay fronteras entre periodismo y literatura” (que valga) si produce lo que un buen texto literario.

Al inicio, se refirió a lo inusual de lo que acontece hoy en el mundo, y mencionó: “Esto es inimaginable. Y a la vez, dentro de lo malo, no deja de ser interesante. Interesante es que de vez en cuando pasen cosas que no estaban previstas. En un mundo en el que parecía que todo estaba preestablecido, inmutable, esto nos aparece como un gran aprendizaje”. Y de este fenómeno se puedan hacer crónicas y también literatura, aunque esta última es más difícil.

Para el autor, en el periodismo, en el actual contexto, surgieron dos tendencias: una más vinculada al periodismo clásico, basada en el relato de los datos oficiales, casi sin autonomía y la otra, que él denominó “el periodismo del yo”, en la que no quedaba otra que contar lo que al periodista le ocurre entre cuatro paredes.

Fuera de esas dos variantes, encontró algo más interesante, el periodismo realizado desde “un lugar duro de la pandemia” como hospitales y asilos. La elección de poder contar lo que está pasando allí, lleva a una buena crónica.

Aseveró también que, a esta altura de su carrera, no soporta las coacciones y coerciones de ningún tipo, por eso este tiempo con “Cháchara“, su nuevo emprendimiento, está recorriendo un camino que se abrió recientemente en el periodismo: sin necesidad de intermediación de los clásicos medios, intenta un espacio propio y explora la posibilidad de colgar en el ciberespacio lo que escribe, que circule y lo lean es para él otro problema. En ese sentido, sostuvo: “Luego, uno verá qué estrategias o cómo hace que otros lo lean, pero la cuestión mediática de soporte es muy distinta a años anteriores”.

Su renuncia al New York Times
“El asunto tiene que ver con que por un lado estaba harto de las coerciones, coacciones, y todo tipo de iones a las que me sometían en el New York Times, es decir, las letras góticas son muy bonitas, y uno dice oh!, oh!, el New York Times, pero me tenía los huevos por el piso. Quiero decir, me han cortado artículos, me han dicho qué palabras debía usar y cuáles no, cómo debía escribir y cómo no, y se supone que eran columnas de opinión, quiero decir, eso estaba en la sección de opinión y estaba firmado con mi nombre. Entonces, yo quiero seguir opinando lo que opino, no lo que dicen que debo opinar, es algo que no hice nunca en cuarenta y pico de años de periodismo, no voy a empezar ahora que ya estoy viejo. Entonces, me la banqué durante dos o tres años porque siempre pensaba en esta especie de relación pseudo conyugal que uno tiene, en la que supone, bueno… ya se van a mejorar las cosas, vale la pena, al fin y al cabo etcétera, etcétera… pero, llegó un momento en el que ya me harté por una cuestión puntual, concreta, no sé, me cortaron doscientas, trescientas palabras en un artículo y bueno, dije, ya hasta aquí llegamos y me fuí”, recordó.
Al referirse a Rodolfo Walsh -quien fuera su jefe en el diario Noticias-, señaló que aprendió más de él leyendo que compartiendo la redacción. De su admiración, pero más que nada de la lectura de sus crónicas y novelas.

Actualmente, no ve ninguna imposibilidad de volver a escribir sobre las provincias argentinas como “territorios”, tal como lo hiciera antes, con la diferencia que ahora le dedicaría más tiempo y el recorrido que se plantea sería distinto. Para él, Argentina se divide en dos: una Argentina en que las provincias son preexistentes a la conformación de la nación y cada una tiene una identidad definida, y la Argentina que creó las provincias de la mitad Sur del país, más homogéneas.

Su partida para residir en Europa, explicó, se debió a que después del 2000 necesitaba irse a otro lugar y eligió Madrid. Desde allí, con una perspectiva diferente, escribió para medios como el New York Times. Ese cambio de vista también le permitió un cambio de conciencia y una mirada más amplia de lo que sucede. Y su escritura abarcaba temas que les resultaban interesantes a lectores de distintas partes del mundo.

Sobre el desafío que presenta el contexto de pandemia y el aumento de la virtualidad, Caparrós se refirió a los libros digitales: “Creo que este nuevo escenario nos presenta algunas ventajas y debemos acercarnos aún más a esas especificidades que tiene el libro digital. Son experiencias de lectura diferentes la del libro papel o la del libro digital, pero creo que debemos empezar a abrirnos a las nuevas formas de contar y potenciar la experiencia de esta lectura”.

Caparrós crítica al “periodismo Gillete”

Tras dejar el New York Times porque le decían “qué escribir” en algunas ocasiones, Martín Caparrós lanza su “medio medio” cháchara.org que se vuelve su “cuarto propio” para escribir y que nadie limite lo que puede y no puede decir. “Por más que tenga muy bonitas letras góticas, yo me voy”, dijo Martín sobre dejar NYT.

Caparrós inaugura su “medio medio” con un artículo titulado ‘Pura cháchara’ en el que critica que “el periodismo escrito ha caído en la política del rating. No había manera de conocer cuanta gente accedía al contenido, eso no existía hasta la revolución digital. Ahora desde sus redacciones siguen estas notas y cambian el artículo, le cambian el nombre tres o cuatro veces para revisar qué da más clics”.

El periodista también resalta el ‘fenómeno’ del fact checking detallando que se supone que esa es la tarea del periodista, “informar e informar bien. No se entiende por qué se llegó a situación del fact checking. Sería como que luego de que él cirujano termine una cirugía, venga otro a revisar si no se quedó nada adentro o sin hacer”.

Caparrós también recuerda que, para lograr que se informe bien “se necesita son buenos periodistas, formarlos bien, tratarlos bien y pagarles bien”. En su crítica reitera que muchas veces se da la ilusión de que los artículos se escriben solos, que es la realidad y se crea solo y se olvida “que es alguien que estudió el que hace estos artículos. Uno no puede contar desde una nube porque vivimos en la tierra y uno siempre se para desde un lado para contar las cosas”.

Pura cháchara
Por: Martín Caparrós
Hace unos días me fui del New York Times. Hoy empiezo a publicar en este espacio propio, chiquito, modesto, donde nadie me va a decir qué puedo escribir y qué no. Me parece que no hay nada más valioso –y, a veces, más difícil.

Estamos, como siempre, en un momento raro. Más allá de la confusión momentánea del virus, los diarios tradicionales, ya digitalizados, siguen buscando sus maneras. La mayoría cae presa de la lógica del rating: una nota importa menos por lo que ve que por cuántos la miran. Muchos medios se someten a esa dictadura del número, donde los que definen qué vale la pena publicar son los miles o millones que cliquean o no sobre un título más o menos engañoso: el Periodismo Clic. Por algo la palabra clic significó, durante siglos, la comitiva de lameculos que festejaban todas las ocurrencias de algún jefe –y ese sentido sigue vivo en la clica centroamericana, otro nombre de la banda mara.

Aquí, para lamer consumidores y anunciantes, las notas se vuelven cada vez más banales, cada vez más amarillas, cada vez más necesitadas de cariño; no pensadas para contar lo que creemos que debe ser contado sino la cantidad de lectores que las miran. Para lo cual abundan las preguntas en lugar de títulos, los títulos falaces, el chisme irrelevante, la sangre pegajosa: como si sus autores, que ahora llaman editores, asumieran que sus lectores son idiotas y que solo se interesarán por materiales ídem.

Por eso hemos dicho, tantas veces, que importa escribir contra el público –o, por lo menos, contra esa idea desdeñosa del público que se hacen muchos editores. Porque esa idea es eficaz: crea lo que imagina. Cuanta más mierda se les dé a las moscas, más querrán las moscas comer mierda –digo, para mostrar que no he olvidado mi francés. Más se acostumbrarán, más la pedirán: mejor, entonces, podrán cagarlos los que siempre lo han hecho.

Y que si alguna vez se dijo que hacer periodismo es contar lo que alguien no quiere que se sepa, ahora se puede suponer que hacer periodismo es contar lo que muchos no quieren saber. Escribir a favor del público, pero un público utópico, entendido como una legión de inteligencias exigentes, movilizadas. A favor de un público que quizá no exista, pero que solo puede llegar a existir si creemos que sí –y trabajamos para él.

Muchos medios, muchos editores se debaten en este problema: ¿hacerlo bien o ganar plata? Y algunos de los más serios, de los mejor intencionados caen, creo, en una trampa para bisontes. Se ha difundido por el mundo –y, mucho, por Latinoamérica– cierto modelo de periodismo americano. Cada vez me apena más la influencia que alcanzó en nuestros países ese periodismo atildado, pasteurizado, tan seguro, tan satisfecho de sí mismo, tan bien afeitado que podríamos llamarlo Periodismo Gillette. Es ese periodismo que llega con ínfulas de superioridad moral porque les preguntan las cosas a dos o tres personas y balancean lo que dicen las unas y las otras y usan mucho la palabra fuente y, en general, escriben como si se aburrieran. Disculpe, señora Rosenberg, ¿usted qué opina del señor Hitler? Perdone, señor Hitler, ¿usted qué piensa de la señora Rosenberg?

Es un periodismo paranoico, donde los medios más copetudos ya no confían en los periodistas que contratan y les hacen fuck-checking, la famosa verificación de datos. Durante siglos se supuso que los periodistas trabajaban de conseguir información correcta; ahora sus jefes no lo creen –no les creen– y ponen a alguien a controlarlos. Se quejan de que no tienen dinero, echan gente con ganas pero se gastan lo que dicen que no tienen en seguridad: en paranoia. Es, con perdón de las camareras de los hoteles, lo mismo que hacen algunas cadenas cuando las obligan a limpiar de a dos cada habitación, para garantizar que cada una, al estar sola, no se tiente y robe. La práctica paranoica es coherente con este mundo de hipercontrol construido a partir de los miedos. Sería lógico que el ejemplo del periodismo se difundiera: que, por ejemplo, en cirugía se impusiera el cut-checking, donde un colega más bisoño vuelve a abrir al paciente para ver si el primero no se olvidó una gasa sucia o un pedacito de tumor.

Es, está claro, un periodismo elaborado en los Estados Unidos para ciertas características del pensamiento americano, con perdón del oxímoron. Un periodismo –¿un pensamiento?– que busca, básicamente, la verdad, porque cree que existe una verdad, porque viene de un país que cree en la verdad porque usa unos billetes que dicen que In God we trust, y quien confía en Dios se cree que existe la verdad: Una Verdad. Es la base de la conducta religiosa, contra los incrédulos que pensamos que no existe la verdad sino miradas, diversidad, conflicto. Que la verdad se aplica a hechos tan banales como dónde estaba usted ayer a las ocho menos cuarto –aquí o allá, no en tres lugares– o que si dijo digo no dijo diego, pero nunca a las cuestiones realmente complejas, las que importan, donde lo que hay, siempre, son relatos, visiones.

(O se aplica, en su defecto, a las cuestiones definidas por la ley: si hay una ley que dice que no se puede conducir a más de 100 por hora, conducir a 104 contraviene esa ley. Si otra ley dice que las naranjas de una frutería son propiedad del dueño de la frutería, llevarse una naranja contraviene esa ley. Si otra dice que un funcionario público no debe obtener beneficios económicos de su puesto más allá de su sueldo, obtenerlos contraviene esa otra. Por lo cual el Periodismo Gillette se siente muy cómodo en ese terreno bien señalizado de la corrupción: hay una verdad visible, está muy claro cuándo algo es malo y cuándo no. En cambio, cuando ese mismo ministro decide gastar legítimamente la plata del Estado en una autopista en lugar de un hospital –tomar una decisión, hacer política–, ya no hay verdad; todo se vuelve cuestión de opiniones, de visiones del mundo: todo se complica.

Es la causa principal de esa tendencia a presentar la política como un relato policial: quién roba, quién no roba, quién es el culpable. La información poli-poli se ha asentado porque permite juzgar sin pensar: ciñéndose a las leyes que todos decimos aceptar. Allí el Periodismo Gillette hace su agosto, y es una mirada que sí comparte con el resto de la sociedad: lo que alguna vez llamamos honestismo.)

Las escuelas de periodismo ofrecen el Periodismo Gillette como la forma canónica de hacerlo, igual que las escuelas de economía enseñan a sacar plusvalía y las de derecho a usar la ley en beneficio de los dueños. El P.G. sirve, antes que nada, para definir lo que es noticia: lo que pasa en el poder –político, más que nada, no vaya a ser– y sus alrededores. El P.G. decidió hace unas décadas que debía dedicarse a “fiscalizar el poder”, y se empeña en formar parte de él para vigilar sus errores y excesos. Honestista a fondo, se jacta sobre todo cuando consigue cargarse a un funcionario –sus gunners se van marcando ministros en las cachas– porque cree que esa es la mejor manera de purificar el sistema y conseguir que siga funcionando, pero se presenta como neutro: evita preguntarse si su trabajo no sirve, sobre todo, para mantener este sistema funcionando, y qué es este sistema, cómo y a quiénes beneficia, cómo y a quiénes condena.

Gracias a esa política de mantenimiento del poder constituido, el Periodismo Gillette funciona en diálogo permanente con los demás poderes constituidos, los gobiernos que le cuentan sus cositas, los políticos que le entregan a sus compañeros en desgracia, los empresarios que le compran sus buenas voluntades, los riquísimos que –incluso– lo subvencionan para lavar sus conciencias y, sobre todo, para ayudar a que ese sistema que los hizo riquísimos no se desmorone.

Sus medios y sus periodistas, mientras tanto, condenan a esos colegas que llaman activistas porque muestran “una ideología”. Así postulan que lo que ellos despliegan no es ideología: defender la economía de mercado y la propiedad privada y la delegación del poder no lo es; eso es pelear por la verdad, la libertad, la democracia, todo eso que no se puede cuestionar.

Pero, mientras tanto, el Periodismo Gillette y el Periodismo Clic –¿quién no oyó hacer clic a una gillette?–, ambos dos, están perdiendo el monopolio. Hasta hace unos años quien quisiera difundir una noticia, una opinión, dependía de ellos: ellos tenían el papel, las imprentas, los circuitos de distribución, la plata; sin ellos no había forma de circular palabra escrita. Ya no: ahora el intermediario diario no es indispensable. Puede seguir funcionando como garantía de cierto cuidado: si Juan Pepe publica sus palabras por ahí sueltas muchos podrían no creerle; en cambio, si Juan Pepe las publica en tal o cual medio, entonces sí. Pero para un periodista con algún recorrido esa legitimación no es indispensable; los medios, ahora, en general, se necesitan como gerencia de recursos: oficinas que recauden el dinero necesario para trabajar, para vivir de ellos. Nada que no se pueda reemplazar con cierto esfuerzo.

Así que muchos medios se preocupan. Están en crisis y, como mantienen algún poder de difusión, nos quieren convencer de que su crisis es la crisis del periodismo. Nada más falaz: en muchos lugares, de muchas formas, se está haciendo muy buen periodismo; a menudo, no se publica en los grandes periódicos. Yo acabo de salir de uno porque no quería seguir haciendo lo que tuve que hacer demasiadas veces en mi vida: pelearme con editores que ejercían su pequeño poder para tratar de mantenerme dentro de sus estrechísimos esquemas. Siempre me interesó, dentro de mis estrechísimas posibilidades, romper esos esquemas, buscar formas.

Así que ahora volveré a hacer algo que los periodistas sudacas conocemos bien: trabajar por nuestra cuenta y riesgo, invertir horas y esfuerzos en hacer lo que nos interesa más allá de que, en principio, no haya quien lo pague. Digo: trabajando en otras cosas para poder trabajar en las cosas que nos importan. Así trabajé tantos años; así se hace, todavía, mucho del mejor periodismo.

Ahora, entonces, quiero armarme un lugar donde no tenga excusas: donde pueda pensar y publicar lo que quiera, donde pueda acompañar y jalear esa búsqueda, aprender, participar. Cháchara, entonces, ahora: medio medio, un cuarto propio. Aquí publicaré/subiré, de ahora en más, lo que se me cante. Una columna, una crónica, un poema en arameo –ojalá un poema en arameo–, fotos propias y ajenas, un comentario breve, los dibujitos de un amigo, los desastres de Messi, un video si me atrevo, lo que pueda. Supongo que lo haré por lo menos una vez por semana; a veces será más. Y, cuando lea o vea por ahí cosas que me interesen, también lo registraré en la columna del costado, por si les interesa a otros. Y a veces, ojalá, invitaré a algún amigo.

Esta es su casa de usted, como dicen los mejicanos, porque es mi casa de mí: un lugar para andar a sus anchas, a nuestras anchas. Así que aquí nos veremos, espero, sin regularidad, sin garantías: cháchara, pura cháchara. Por alguna razón, la palabra cháchara se usa mucho unida a la palabra pura; es otro infundio que, de ahora en más, voy a tratar de desmentir.

FUENTE :
seniales blogspot.com.ar

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EL AUDIO DE FERNANDEZ VALLEJOS CONTRA EL PRESIDENTE. LA DESGRABACION DE SUS EXPLOSIVAS DECLARACIONES

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La crisis política que atraviesa el gobierno nacional sumó este jueves un ingrediente: la filtración de un audio de una diputada ultra K en el que califica al Presidente de “ocupa”, “mequetrefe” y “atrincherado” entre otros duros términos.

Se trata de la economista Fernanda Vallejos, que reconoció la autoría del mensaje cuya desgrabación se encuentra en esta nota.

La nota de voz, que se viralizó visiblemente editada, está dirigida a un interlocutor llamado “Pedro”.

“Todos esperábamos que el enfermo de Alberto Fernández, que el ocupa de Alberto Fernández, el lunes a las 8 de la mañana estuviera haciendo una conferencia de prensa en un escritorio con todas las renuncias sobre la mesa”, introduce la economista en una grabación de casi 12 minutos en la que dispara no sólo contra el Presidente, sino contra el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y otros miembros del Frente de Todos.

“No lo hizo y no lo quiere hacer, quiere conservar a su núcleo de inútiles, que están ahí de prestado ocupando las oficinas de la Casa Rosada y no han hecho nada. No hay conducción política porque el jefe de Gabinete es un payaso”, continúa.

De acuerdo a la visión de Vallejos, parte del resultado electoral se explica en la política económica instrumentada por Martín Guzmán. Dijo que se debería haber subordinado la gestión a la pandemia y no a disminuir el déficit fiscal.

El audio incluye insultos y exabruptos a integrantes del Frente de Todos. Vallejos se disculpó en redes sociales y dijo que fue una reacción en caliente al resultado en las Primarias del domingo 12 de septiembre.

“El tipo está atrincherado, como Redrado en el Banco Central, así, atrincherado en la Casa Rosada. Y él es un ocupa porque no tiene votos, no tiene legitimidad, no lo quiere nadie… A la derecha le sobran opciones. Mirá si va a votar a este mequetrefe que no sirve para nada. Y nuestra gente no lo quiere, no lo quiere porque justamente no se subordinó a la política para la cual fue elegido”, continúa el registro de casi 12 minutos.

Vallejos criticó que no se asistió a la ciudadanía como se debía haber hecho, reconoció que hubo muchas más muertes por COVID-19 que las que deberían haber existido y aseguró que hay un problema político en la conducción del Frente de Todos.

“Martín Guzmán hizo un presupuesto donde se partía de la premisa de que en marzo se terminaba la pandemia. Todos sabíamos que era una mentira, pero no sólo eso: cuando ocurrió lo obvio y hubo que endurecer las medidas de cuidado… no hubo medidas económicas que acompañen. Y tenemos prácticamente equilibrio fiscal. ¡Equilibrio fiscal con 50% de pobreza y en medio de una pandemia! Era obvio que la gente no iba a venir aplaudiendo”, suscribe.

La grabación empezó a correr a través de WhatsApp casi al mismo momento que el presidente Fernández se expedía sobre la crisis y planteaba: “La gestión seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente, para eso fui testigo”.

La legisladora nacional cree que Guzmán debería haber sido el primero en presentar la renuncia luego de las elecciones porque la política económica es una de las peores del gobierno actual. Esta idea contradice con una información que difundió anoche el entorno de Cristina Kirchner que indicaba que la vicepresidenta no pide su salida del Gabinete.

El quiebre en el Gobierno se produjo como consecuencia de la derrota electoral y luego de que parte de los funcionarios que responden a Cristina Kirchner presentaran su renuncia para presionar a los “albertistas” a irse del Gobierno.

 

La desgrabación completa del audio

“Estoy de acuerdo Pedro con lo que vos decis, lo que pasa es quetodos esperábamos que el enfermo de Alberto Fernández, el ocupa de Alberto Fernández, el lunes a las 8 de la mañana estuviera haciendo una conferencia de prensa en un escritorio con todas las renuncias sobre la mesa, diciéndole a toda la Argentina, no que había escuchado el mensaje de las urnas como dijo hipócritamente el domingo, porque obviamente se ve que además de ciego es sordo porque jamás a escuchado nada, ni tampoco ha aprendido nada de Néstor ni de nadie. Pero no lo hizo, no solamente no lo hizo, no lo quiere hacer; quiere conservar a su núcleo de inútiles, que están ahí todos de prestado ocupando las oficinas de la Casa Rosada y no han hecho nada. No hay conducción política en el Gabinete porque el jefe de Gabinete es un payaso.

Tuvimos este resultado en la elección del domingo, y vos lo sabés porque todos acá pensamos lo mismo, lo venimos discutiendo desde marzo del año pasado, porque la política económica en marzo del año pasado se debió subordinado a la política sanitaria, no a la reducción del déficit fiscal y a cumplir el mandato del Fondo Monetario. Me salió como cuando discutimos en la Cámara el Presupuesto 2018 de Macri, que le dije que estábamos ahí para honrar el mandato del pueblo y no para cumplir con el mandato del Fondo Monetario.

Mirá qué triste tener que terminar diciéndole lo mismo a un tipo que nosotros llevamos de Presidente. El tipo está atrincherado como (Martín) Redrado en el Banco Central, así atrincherado en la Casa Rosada. Y él es un ocupa, porque no tiene votos, no tiene legitimidad, no lo quiere nadie; porque la derecha si tiene que votar derecha tiene a Macri, tiene a los ultra, le sobran opciones mirá si van a votar a este mequetrefe que aparte no sirve para nada. Y nuestra gente no lo quiere, no lo quiere porque justamente no se ha subordinado a la política para la cual fue elegido.

Entonces, no se asistió a la gente como se la debió haber asistido, eso impidió además tener una política sanitaria muchísimo más efectiva y evitar un montón de muertes, porque tuvimos que abrir antes de tiempo y mal, porque justamente la gente se estaba cagando de hambre y se siguió cagando de hambre.

Martín Guzám hizo un presupuesto donde se partía de la premisa que en marzo se terminaba la pandemia, esto todos lo sabemos bien. Una mentira, que todos sabíamos que era una mentira pero no solo eso, después cuando ocurrió lo obvio, la pandemia no se terminó, y hubo que endurecer las medidas de cuidado para lo cual más o menos hubo que hacerse un harakiri durante prácticamente dos meses porque tampoco quería hacer eso, y no hubo políticas económicas que acompañen, entonces la situación se fue agravando cada vez más. Y tenemos prácticamente equilibrio fiscal, equilibrio fiscal con 50% de pobreza en medio de una pandemia. Entonces, es obvio que la gente no iba a venir a aplaudirnos. Algunos lo venimos diciendo hace muchos tiempo, vos mismo, y muchos de los que compartimos este espacio.

¿Hay un problema de poder? Puede ser. Pero fundamentalmente hay un problema político que es que el pueblo no está marcando un camino y hay un tipo atrincherado en la Casa Rosada que dice ‘me cago en el camino que el pueblo nos marcó el domingo’ y me lo mantengo al tipo este, que salió del frasco de la buena … y se fue al frasco de yanquilandia, y lo trajeron y lo sentaron en el Ministerio de Economía, no tiene la más mínima formación política y evidentemente sobre todas las cosas, no tiene la más mínima sensibilidad social.

Acá no somos boludos ni somos loquitos como dice Clarín, no queremos incendiar la economía, todos conocemos perfectamente la restricción externa, la descubrimos mucho antes que Guzmán por cierto, porque nosotros somos keynesianos, somos kaleckianos, él es el Heimann, Leijonhufvud es neo. Es neo, esa es la realidad.

Se aprendió el versito de la restricción externa, le viene bien como anillo al dedo, pero en realidad lo que ha hecho es ajustar el gasto. Esta es la realidad, ha ajustado el gasto. Lo único que expandió la obra pública, tiene el presupuesto pisado, completamente subejecutado. Esta es la realidad y los resultados son las consecuencias de esa política económica, que es lo peor, además de que comparto con los compañeros que dicen que el Gabinete no ha funcionado en general, pero lo que hemos tenido, porque es lo que ha afectado de manera directa a la vida de las personas, es la política económica.

Se cae de maduro que si hiciste una mala política económica, tan mala que el pueblo te lo hizo sentir de esta manera en una elección, el primero que debió haber presentado la renuncia es el ministro de Economía. ¿Por qué no la presenta? Esa es la pregunta. A lo mejor no la presenta porque tiene otro mandato que cumplir, como le dije en aquella sesión a los diputados y a las diputadas del macrismo. No es el mandato del pueblo, está atornillado ahí porque deberá tener otro mandato que cumplir, y como dijo Máximo en la última sesión que tuvimos, no se puede servir a dos señores.

Y nosotros no podemos estar en un Gobierno, y me parece que este es el mensaje que los compañeros están dando, mirando para el costado, no podemos estar en un Gobierno mirando para el costado, que decide no respetar el mandato popular. No lo podemos hacer, porque es nuestro capital político, nosotros lo construimos, no Alberto Fernández marchando con Nisman, no Alberto Fernández yendo a recorrer los estudios de TN diciendo que Cristina era una psicópata y una asesina, y una corrupta y una ladrona; de ella y obviamente de los demás compañeros que hoy están presos políticos, y ni Alberto Fernández ni ninguno de los conchudos que están ahí cobrando el sueldo son capaces siquiera de mencionar.

Entonces, cuáles son las opciones si hace tres días que le están diciendo: recapacitá. A ver, sacaron 600 mil votos menos, obviamente con un padrón más grande, cuatro años después, 600 mil votos menos, números absolutos, que los que sacamos Cristina y yo solitas, en la categoría de diputados te estoy diciendo, en senadores más perdimos, porque Cristina sacó más votos que yo; 600 mil votos menos en diputados que los que sacamos en 2017 sin nada, solos, nosotros solos, solas, contra el mundo, contra Clarín, en el mejor momento del macrismo, cuando hizo todas nuestra políticas, cuando expandió, el único año de no recesión que tuvo Macri; sin un peso, sin un peso, sin un cartel, sin nada más que las boletas, sacamos 600 mil votos más que el domingo. Qué más necesitas…

Si no te levantas como Gobierno, si no te levantás de esto, no te despertás con nada, y si no se despiertan con esto, después de lo que ha ocurrido, y de las implicancias que esto tiene, bueno, están persiguiendo otros objetivos.

Yo no me voy a poner a hacer interpretaciones, cada uno tendrá la suya, pero claramente el objetivo no es ganar la elección, no es poner de pie la Argentina, no es poner en marcha la economía. El objetivo es otro, porque si los objetivos son esos, los hombres son lo de menos y si tenés a un ministro que no funciona, como dijo Cristina, repiten todos los compañeros, lo sacás porque es una pieza móvil, es un fusible, cuál es la relevancia de Martín Guzmán, o es (Kristalina) Georgieva la que pide que se quede, pero entonces avisame, porque los votos no se los puso Georgieva, se lo pusimos nosotros, a Georgieva no la vota ni magoya acá, en Argentina.

No sé cuál es la solución, pero yo banco esta movida, porque algo hay que hacer y porque no, no somos lo mismo, y no podemos permitirnos el lujo de que ni el pueblo, ni las masas piensen que somos lo mismo, porque no lo somos. Y yo no quiero ser lo mismo que estas bazofias, no lo quiero ser, y el resto de los compañeros y compañeras tampoco lo quieren ser.

Obviamente, todo esto que digo acá lo digo entre compañeros, ahora voy a la tele, voy a decir otra cosa, nadie va echarle leña al fuego, nadie va armar un incendio con los arboles caídos, pero acá hay que ubicarse en qué lugar está cada uno, y este señor, que gracias a Cristina, y a todas y todos nosotros, está sentado ahí, en el sillón de Rivadavia, no tiene ningún mérito propio para estar sentado ahí, entonces se tiene que allanar, allanar a lo que le diga Cristina que tiene que hacer. ¿Por qué? porque Cristina es la representación de la voz del pueblo argentino, por su boca habla el pueblo argentino. No por la de Alberto Fernández, por la del pelotudo de Guzmán, de Kulfas, que se dedicó a escribir libros en contra de Kicillof, o la pelotuda de Vilma Ibarra, que todos se hacían publicidad escribiendo o hablando en contra de Cristina, pero ¿por qué no se van a cagar y se ubican un poquitito haber a donde están parados?, gracias tienen que dar de tener el privilegio de ocupar los lugares que ocupan que no se los ganaron, no se los ganaron. Me parece que es así, perdón por la vehemencia.”

 

 

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FERNANDEZ: LA GESTION SEGUIRA COMO YO ESTIME CONVENIENTE

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Durante la jornada de ayer una serie de ministros presentaron su renuncia ante el presidente tras la derrota en las PASO y las versiones al respecto fueron muchas. Sin embargo, Alberto Fernández decidió hablar y aseguró que es momento de “escuchar el mensaje de las urnas y actuar con toda responsabilidad”.

“Nosotros tenemos que dar respuestas honrando el compromiso asumido en diciembre de 2019, de cara a la sociedad. No es este el tiempo de plantear disputas que nos desvíen de ese camino”, agregó Fernández en una serie de tweets publicados este mediodía.

Aprovechó también la ocasión para referirse a la oposición y sostuvo que en noviembre se debaten dos modelos de país: “el que descree del trabajo y la producción y sólo promueve la especulación financiera y el que cree que con una producción pujante recuperaremos la dignidad del trabajo para todos y todas”.

La coalición de gobierno debe escuchar el mensaje de las urnas y actuar con toda reesponsabilidad. Debemos hacerlo, y lo haremos, para asegurar que se satisfagan las necesidades de nuestro pueblo.

— Alberto Fernández (@alferdez) September 16, 2021
En el extenso descargo, el mandatario aclaró: “He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mi. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido. Lo haré llamando siempre al encuentro entre los argentinos”.

“Mientras lo haga seguiré garantizando la unidad del Frente de Todos a partir del respeto que nos debemos. Es tiempo de que nuestra única obsesión sea promover la prosperidad de los hombres y mujeres de nuestra Patria”, cerró. Fuente: Telam

 

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COMPACTAN AUTOS Y MOTOS SECUESTRADOS

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Los vehículos estaban dispuestos en el playón municipal. Lo recaudado por la venta de la chatarra será entregado a la Fundación del Materno Infantil.
La Municipalidad de General Pueyrredon procedió a compactar más de 2.100 vehículos secuestrados que se encontraban alojados en los playones municipales y que habían sido secuestrados por infracción a las normas de tránsito.

Se trata de 598 autos y 1.563 motos que no habían sido retirados por sus propietarios dentro de los plazos legales y en las últimas horas fueron compactados para reducir la ocupación del predio de secuestro.
Asimismo, desde el Municipio indicaron que lo recaudado por la venta de la chatarra resultante de la compactación será entregado a la Fundación Hospital Materno Infantil Victorio Tetamanti (Fundami).

Este proceso de compactación se realiza a través del Programa Nacional de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automotores (PRO.NA.COM), que funciona bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación, y al cual el Municipio de General Pueyrredon se encuentra adherido mediante Ordenanza N°23.512.

Estas acciones preventivas tienen impacto no solo en materia de seguridad sino también en la salubridad pública y en la preservación del medio ambiente. Fuente:223

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