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Sociedad

“Mauricio no se va”: crónica de una imprevista movilización de desahogo

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 Cuando comenzaron a reunirse en torno al Obelisco, a las 17 de la tarde, las conversaciones eran catárticas. La movilización apenas arrancaba, pero aún se desconocía el éxito de la convocatoria. La gente culpaba a los medios, la falta de drones, la ausencia de canales de televisión.

Decenas de miles de personas se movilizaron desde el Obelisco a Plaza de Mayo en apoyo a Mauricio Macri.

Decenas de miles de personas se movilizaron desde el Obelisco a Plaza de Mayo en apoyo a Mauricio Macri.

Majul ya se vendió y Feinmann está con un pie afuera y un pie adentro“, se quejaba un grupo de mujeres de avanzada edad.”Hay que cortar el tránsito“, propuso otro asistente, con más dudas que certezas.

Con el correr de los minutos, las banderas argentinas se multiplicaron. No eran ni las 17.15 y sonaron los primeros coros. Todavía apagados y con cierta timidez, algunos asistentes pidieron que se cante “más fuerte” el himno, al tiempo que una columna avanzaba por la avenida Corrientes.

Desde temprano estuvieron los vendedores ambulantes. Muchos vendían lienzos celestes y blancos con la cara de Mauricio Macri. Otro, que hacía gala de su pertenencia radical, ofrecía pañuelos amarillos a $100 con la consigna “#VamosAdarLaVuelta, Yo voto a Macri“.

Los primeros miles de manifestantes, autoconvocados en torno al Obelisco, rápidamente ingresaron en un clima de euforia y desahogo. Siempre presentes las consignas en pos de la “libertad”, la “república” y contra la “corrupción”, la convocatoria fue un apoyo explícito a Mauricio Macri tras la contundente de derrota en las primarias del 11 de agosto.

(AP)

(AP)

SÍ-SE-PUEDE!“,”Argentina, Argentina”,”Para Mauricio… la reelección!”,”No vuelven más, no vuelven más!”. “¡Ar-gen-ti-na, sin Cris-ti-na!”, fueron los hits. Pero una de las canciones que más resonó hacía carne que el proyecto de Mauricio Macri podría no continuar el 10 de diciembre: “Mauricio no se va“.

Todas las personas a las que consultó Infobae estaban enteradas de la movilización porque les había llegado la convocatoria a través de Facebook o Whatsapp. “Todos lo compartían, nuestros amigos y contactos”, coincidieron varios de los manifestantes. El dato contrasta con la escasa difusión de los días previos el #24A y que tuvo como principal propagandista el acto Luis Brandoni.

En algunos barrios, la militancia de Juntos por el Cambio fue la que impulsó la movilización. “Hoy pasó por casa Oterito (sic) haciendo la convocatoria“, dijo una vecina de Avellaneda, en alusión al candidato a intendente del municipio del oficialismo.

Cada persona decidió salir a la calle con sus grupos de afinidad, familiares o amigos. La marcha en apoyo a Macri fue un reflejo de los sectores donde el presidente concentra su voto. La mayoría eran adultos mayores (predominantemente mujeres) y personas de clase media y alta de entre 40 y 60 años, algunas llevaron sus hijos. Casi todos estuvieron en marchas contra Cristina Kirchner.

El componente económico volvió a ser una nota destacada en la manifestación oficialista. En las conversaciones entre desconocidos era recurrente el carácter “autoconvocado” de la marcha, una suerte de marca de identidad. “Vinimos todos, sin choripán“, se cantó.

El abuso de poder termina en dictadura. Estoy en contra de los populismos. Estuve en todas las marchas a favor de este gobierno, también las que fueron contra la corrupción de Cristina. No podemos votar gobiernos corruptos”, afirmó Lilian, artista plástica de más 60 años que vive en el barrio de Palermo.

Otra artista plástica, quien no reveló su nombre, llevaba una pancarta con un dibujo que presentaba a Alberto Fernández como un títere, manejado por Cristina Kirchner. “Vine con amigos”, señaló. “Somos una banda, pero no de delincuentes“, replicó una amiga que estaba a su lado.

¿A las personas mayores las mandan lejos?“, preguntó una mujer de avanzada edad a un militante del PRO. El joven repartía pequeños cartones pidiendo voluntarios para fiscalizar en las elecciones de 27 de octubre. “¡A fiscalizar, a fiscalizar!”, arengó la multitud. La jornada atrajo más interesados para custodiar los comicios generales.

Pese a que el Gobierno lo desmintió, había pancartas con la consigna “No al fraude electoral“. “No puede ser que la votaron en Santa Cruz, en Jujuy, en lugares que no la votan ni el perro”, afirmó Román, un vecino de Morón. Mencionó las imágenes que circularon en las redes que dan cuenta de los telegramas con faltantes de datos. “Macri no va a decir que hubo fraude, no quiere ponerse la gente en contra. Si la gente no votó a Macri fue a otros candidatos, no a Cristina. Esto no es 2001, no estamos tan mal mal, hay autos 0KM en la calle”, insistió.

Cuando la muchedumbre era notoria, a las 18, los adherentes resolvieron movilizar las columnas a Plaza de Mayo.

“No soy de manifestarme, no soy militante ni nada. Macri necesita apoyo, reconozco que se equivocó, pero los otros modelos no me interesan en absoluto. Ya vi lo que fue el kirchnerismo. Soy una mina que labura”, indicó Nina, una arquitecta de 58 años que tiene su casa en Plaza Italia, aunque aclara, también vivió en Ituzaingó. “Siempre que querés emprolijar algo en tu casa, tenes que bancar y sufrir mucho para que se solucione. Yo creo que están emprolijando el país”, definió.

Con celular en mano, la prioridad en la recorrida fue compartir las fotos y videos por las redes sociales. Varios grupos se dieron cuenta de la presencia del actor Juan Acosta, uno de los más saludados por la gente. No lo soltaron hasta lograr una selfie. “Vos qué podés y hablás en los medios, no pares”, le rogó un fan.

Poco después, los rumores de la presencia de Mauricio Macri en el balcón de la Casa Rosada sirvieron para entusiasmar a una multitud ya exaltada. Algunos vieron pasar un helicóptero policial sobre Diagonal Norte y le gritaron “¡Mauricio, Mauricio!”, ante una hipotética presencia del presidente.

“No hay choripanes ni bebidas alcohólicas. Todos vinieron con la SUBE y con su propio boleto, con banderas sin logos políticos. Esta presidencia y este gobierno es el futuro”, gritaba Diego, de 37 años, personal de seguridad privada. Filmaba un Facebook Live subido a la boca de subte de la estación Catedral de la línea D.

Hubo, además, venezolanos que dieron el presente. Llevaban consignas y pancartas anti chavistas. “No quisiéramos que les pase lo que nos tocó vivir en Venezuela. No somos libres allá, fuimos atropellados. La libertad es muy linda, no queremos eso para la Argentina”, afirmó Beatriz, de 59 años, oriunda de Maracaibo. “Lo que viene atrás de ellos es una catástrofe”, agregó Rodolfo, de 28, quien aún no puede votar en el país.

A las 19, con la oscuridad instalada, la movilización se apostó frente a las puertas de la Casa Rosada. El Gobierno ya había retirado las vallas. Entre las primeras filas estaba el secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

“Otras marchas fueron con motivo de queja. Ésta creo que tiene signo positivo. Hay mucha gente con ganas de movilizarse, de alentar los cambios que se están produciendo en la sociedad para acompañarnos”, indicó Avelluto en diálogo con Infobae.

Como si fuera un espectáculo, el silencio se apoderó de una Plaza de Mayo llena. Los espectadores aguardaban que saliera al balcón Mauricio Macri, el destinatario de la jornada.

Lo que sucedió después es conocido. El presidente moralizó a los suyos y recibió como réplica la entonación del himno nacional. Hubo celulares con las pantallas encendidas apuntando hacia la Casa Rosada, como si fuera un recital. Macri salió dos veces. En la segunda apareció junto a María Eugenia Vidal, quien tuvo su propia ovación. “Ahora, ahora Vidal gobernadora”, le cantaron. Ya había menos gente. “Borom bom bom, el que no salta, es un ladrón”, corearon sobre el cierre.

A las 20, el grito del macrismo en las calles, tras la derrota en las primarias, llegaba a su fin. La multitud desconcentró rápidamente y en desorden. “Esto sigue”, graficó una voz, entusiasta.

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Diario El Ciudadano: del cierre a triplicar la audiencia

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Esta es la historia de la transformación de El Ciudadano, un diario a punto de cerrar que se convirtió en una cooperativa gestionada por 60 periodistas, triplicó su audiencia y se volvió en uno de los medios online más influyentes de la región.

Por: Sebastián Hacher

La primera escena es casi un lugar común. Un diario de Rosario -la tercera ciudad más grande de Argentina- que pasa de mano en mano, empresarios que la compran y la abandonan, telegramas de despido, otro medio que cierra.

El Ciudadano podría haber terminado así, pero en 2016 sus periodistas decidieron hacer otra cosa: se quedaron con el edificio y las computadoras, formaron una cooperativa, recuperaron la publicidad y sacaron el diario a la calle.

En el esquema empresarial la web siempre había sido una cuestión secundaria. No formaba parte del plan de negocios ni recibía ningún tipo de inversión. Era un WordPress en el que se cargaban las notas del diario impreso después del cierre. Se programaban para salir después de medianoche y eso era casi todo. Durante el día, la página y las redes sociales estaban a cargo de una o dos personas que alternaban su trabajo con producir las notas del día.

En junio de 2017 nos llamaron porque querían rediseñar la página web y el modelo de Cosecha Roja y Revista Anfibia les parecía interesante.

Junto con Cristian Alarcón, director y fundador de ambas revistas, le propusimos un plan ambicioso: reorganizar toda la redacción y transformar a El Ciudadano en un medio digital. Darlo vuelta todo. Cristian venía de fundar varios medios y los que formamos parte de su equipo teníamos entrenamiento en empezar a crear algo desde cero.

El desafío en el Ciudadano tenía condimentos extras: había que transformar un medio que ya estaba en funcionamiento. A favor teníamos una redacción experimentada, la mística y un vínculo de cariño entre el diario y la audiencia. En contra, maltrato empresarial de muchos años y una lógica de trabajo totalmente offline.

Definimos un plan con cinco ejes, que se terminaron convirtiendo en una receta para dar el salto del periodismo tradicional al periodismo digital. Simplificando, se podrían resumir así.

1-Narrativa de no ficción aplicada al trabajo cotidiano.
Nos propusimos abandonar el lenguaje del periodismo máquina, algo común en los diarios. En el primer apunte del primer día de trabajo en el diario escribimos: nadie está ‘tendido en la vía pública’ sino tirado en la calle. No hay intervenciones quirúrgicas sino operaciones, no hay siniestros sino choques. Tratamos de extender es lógica a todo el lenguaje, sobre todo en los títulos.

Luego trabajamos sobre la narrativa. Nos movimos de la pirámide invertida -la forma ultraclásica de escribir las notas- y empezamos a contar historias. Frente a cada nota nos hicimos preguntas clave: ¿Cómo reconstruimos de manera clara la mecánica de los hechos que estamos contando? ¿Qué se puede narrar y qué no? ¿Cuáles los los puntos de interés para nuestros lectores? ¿Dónde poner el foco? ¿Qué de lo que cada texto va a conmover, indignar, interesar, hacer sentir empatía, odio?

El eje estuvo puesto en aplicar algo con lo que venimos experimentando hace unos años: cómo usar técnicas de no ficción en el trabajo cotidiano. Lo hicimos con talleres de narrativa, pero sobre todo en el terreno práctico. Nos sentamos al lado de cada redactor y redactora y trabajamos juntos en sus notas. En cómo pensarla, escribirla y editarla. Repetimos el ejercicio varias veces hasta que empezó a funcionar.

2-Construir una agenda en diálogo con la audiencia.
El Ciudadano forma parte de un ecosistema. La agenda diaria se construye en la interacción entre los medios, las redes sociales y los distintos actores de la ciudad. Todos se miran a todos todo el día. Se funciona por retroalimentación y competencia. A esa práctica común le agregamos un actor que no estaba siendo tomado en cuenta: la audiencia. Empezamos por una medida básica: poner el Google Analytics en una pantalla gigante en medio de la redacción.

Fue un poco duro al principio, pero sirvió para sincerar qué se leía y qué no. Con el correr de los meses detectamos patrones. Qué historias se leían, cómo contarlas, para quién las estamos contando. Lo interesante fue encontrar un balance entre lo que le interesa a la audiencia y lo que el diario quiere decir.

Una de las claves para fortalecer esa construcción de la agenda fue convocar a expertos en cada sección. Para deportes (tema central en la ciudad) invitamos a Alejandro Wall. En política, convocamos a Silvina Heguy y a Martín Ale, que también trabajó con los editores. En género a Luciana Peker, que ayudó a construir un perfil que luego se convirtió en un eje central del diario.

3-Generar una lógica digital más allá de las herramientas.

Las dos redes principales del diario eran Twitter y Facebook. En Facebook, los dueños anteriores del diario se habían ido sin entregar la contraseña. En Twitter se subían las notas de manera casi automática luego de publicarlas en la web. Trabajamos, en primer lugar, en cómo contar las noticias en esas redes. ¿Qué gramática propia tiene cada red social? ¿Qué otros formatos podemos pensar además del texto y las fotos?

Al principio se trataba de “vender” las notas en las redes, que es la visión clásica con las que los periodistas llegamos a ella. Pero enseguida se planteó dar el salto: pensar a las redes como espacios en sí mismos, con lógicas y contenidos propios.

En el punto crítico convocamos a Tomas Perez Vizzon para que de un taller de narrativas digitales. Y, sobre todas las cosas, los animamos a construir guiños y diálogos con la audiencia. De lo que se trataba era de abrir camino, de sentar bases para que pudieran jugar. Corrernos de las fórmulas establecidas para buscar caminos propios. Animarse a experimentar.

Aquí estamos ahora: las tapas de El Ciudadano -siempre con una vuelta de rosca irónica- se convirtieron en un clásico, casi memes editoriales que tiene vida propia. Hay videos, pero también también hay AMP stories, un canal de noticias Whatsapp, especiales multimedia, un trabajo mucho más cuidado con la imagen y hasta una reciente cuenta de Instagram que de a poco va creciendo.

4-Construir una web funcional, robusta y flexible usando WordPress.
Usar WordPress es una opción para la mayoría de los sitios de noticias medianos y pequeños. Casi el 24% de las webs del mundo lo usan. El desafío era cómo desarrollar un producto útil para un diario con más de 18 secciones y un promedio de entre 50 y 60 publicaciones por día.

Trabajamos en tres frentes: el equipo de diseño de El Ciudadano se abocó a la identidad de marca, un nuevo logo y su aplicación en distintos formatos. El diseñador Ezequiel Black trabajó en la estética de la página: tipografías, paleta de colores, cuadrículas, etc.

El tercer frente fue el más arduo: junto con el estudio Surhive Diseño nos propusimos desarrollar una plantilla y plugins pensados para medios de comunicación complejos. Queríamos una página minimalista, fácil de administrar pero con la flexibilidad de poder cambiar el tipo de portada, agregar o mover secciones y extras de manera amigable, sin necesidad de recurrir a un desarrollador para cada cambio.

Por lo general, cuando se usa WordPress sin presupuestos millonarios, el contenido y el diseño se adaptan a las posibilidades del desarrollo. Queríamos lograr lo contrario.

Fue uno de esos trabajos en los que algunas veces hay que levantarse a prender la luz porque el día se acaba y uno sigue plantado frente a la pantalla. Pero salió en tiempo récord: se administra de manera visual, está pensaba para crecer y tiene actualizaciones constantes. Después de muchísimos años de usar WordPress, conseguimos hacer el desarrollo que soñamos para un medio de comunicación.

El suplemento deportivo, central en al vida del diario y de la ciudad.

5-Reorganizar la redacción alrededor de los nuevos desafíos.
En el período offline, el diario se empezaba a pensar después del mediodía, se escribía por la tarde y se cerraba a la noche, siempre a ritmo febril. Un esquema online implicaba dar vuelta todo: producir y publicar desde la primera hora del día con un ojo puesto en el diario impreso que, como siempre, se sigue cerrando a última hora.

El Ciudadano es un medio cooperativo. Tiene una comisión directiva, secretarios de redacción, editores y gerentes, pero las decisiones importantes se toman en la asamblea de todos los socios. Toda modificación estructural se hace por votación directa.

El trabajo de ingeniería para cambiar horarios y tareas se hizo tomando en cuenta la situación de cada periodista fue la parte más delicada. De a poco construimos un esquema escalonado para cubrir todo el día laboral y reorganizamos la versión en papel para alivianar el cuello de botella del cierre nocturno.

El cambio sirvió no solo para convertir a El Ciudadano en un medio online, sino para “destapar” a toda una generación de periodistas jóvenes -sobre todo mujeres- que pasaron a tener responsabilidades y tareas centrales. El diálogo con audiencias nuevas, un ojo puesto en lo pop y la renovación del lenguaje tienen mucho que ver con eso.

El resultado, lo que falta
Durante siete meses viajamos a Rosario de manera casi cotidiana. En enero de 2018 relanzamos la web y más tarde el equipo de diseño del diario hizo lo mismo con la versión en papel.

Desde su transformación, el tráfico web de El Ciudadano creció en un 330% y pasó a ocupar el tercer lugar entre los sitios de noticias de Rosario, detrás de dos conglomerados de medios: La Capital y Rosario3. En las redes también creció al mismo ritmo, pero sobre todo dio un salto en generar conversaciones. Hoy es uno de los medios con mayor engagement de la región.

Los números son muy buenos, pero son secundarios en relación al objetivo central. Lo que hicimos de manera colectiva y profunda fue sentar las bases para seguir innovando. No hay fórmulas mágicas ni formatos salvadores. Construimos una lógica y una forma de pensar el diario como un producto narrativo complejo, un organismo vivo y cambiante. De eso se trata hacer periodismo digital.

¿Qué viene ahora? Quizás encarar el próximo desafío de los medios online: usar herramientas para tener un diálogo fluido con la audiencia, aplicar técnicas de UX y explorar nuevos formatos narrativos. Dicho en otras palabras: hacer todo lo que sirva de excusa para caminar a orillas del Paraná y comer los mejores pescados a la parrilla de los que tengamos memoria.
Fuente: Medium

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Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros: “Hay más aseguradoras que las que el país necesita”

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El número uno de la empresa que tiene 6 millones de clientes habla del impacto de las medidas del Gobierno en el sector y de la nueva inversión de $300 millones en un centro de innovación y salud en sociedad con Facundo Manes

“El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector”. El que habla es Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros, una de las empresas de seguros más importantes del país. Durante una extensa charla en el estudio de Infobae, este actuario de la UBA y MBA del IAE, dialogó sobre el sector en momentos de crisis e incertidumbre, del impacto de las últimas medidas económicas del Gobierno y de las inversiones y apuestas de esta empresa que creció desde el interior –nació como cooperativa, en 1945, en Sunchales, donde mantiene aún su headquarter– y que hoy tiene 6 millones de asegurados y 3.000 empleados.

Se trata de la compañía que lidera el sector desde 2011, con más de 10% de participación, presencia regional y una facturación anual total que ronda los $51.000 millones. Su cartera se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones. El grupo está integrado por Sancor Seguros, Prevención ART (riesgos de trabajo), prevención Salud (medicina prepaga), Alianza Inversora y el Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (Cites). Este último centro acaba de anunciar una inversión de $300 millones en asociación con Ineco, de Facundo Manes.

 El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no

“El sector no está ajeno a los vaivenes de la economía. A mayor ingreso per cápita de la población, mayor es la participación del seguro dentro del PBI: en este momento estamos en el 3-3,5%, que es una participación razonable pero bastante a contramano de lo que suele ser en países comparables en términos de desarrollo porque es mucho más chico en la parte de seguros de vida y retiro. Son dos segmentos que tienen un componente de ahorro a largo plazo muy importante, y en un mercado que tiene un sistema financiero tan pequeño se siente el impacto”, asegura Simón, quien además es presidente de ADIRA (Aseguradoras del Interior de la República Argentina) y del Consejo Superior de FISO (Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional) y miembro del board de la Geneva Association.

“Por el contrario, tenemos una participación en seguros patrimoniales bastante razonable. Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho”, explicó.

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

— ¿En ese segmento, cuál es el más impactado?

— El seguro de riesgos del trabajo, que representa un porcentaje de los salarios que perdieron por paliza contra la inflación. Hay siniestros que subieron a una tasa incluso superior a la inflación y salarios que crecen por debajo, por lo tanto el alimento de primas se ve muy resentido. A su vez, hubo una pérdida de unos 150.000 puestos, que es igual a menos volumen asegurado. La crisis también golpea a las alícuotas. Riesgos del trabajo está muy castigado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año.

— ¿Y los sectores que están mejor, vinculados a Vaca Muerta, por ejemplo, qué categorías toman?

— Hay productos más corporativos vinculados a las grandes petroleras y un movimiento muy importante indirecto en proveedores de servicios y en los alrededores de las comunidades. Cuando le va bien a la actividad le va bien al hotelero, al restaurante y se venden no sólo seguros vinculados al petróleo, sino todos los rubros.

 Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho

— ¿Cómo los afectan el reperfilamiento de la deuda y el control de cambios?

— Tiene un impacto muy importante. No tanto el control de cambios, pero sí el reperfilamiento, sobre todo en lo que hace a obligaciones en pesos. Nos sorprendió mucho. La liquidez es algo fundamental para una aseguradora y normalmente invertimos en activos de muy corto plazo la parte que se quiere tener disponible para el pago de obligaciones del día a día. Poder comprar divisas es algo que no nos preocupa demasiado. Ahora, el reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no. Sé que las autoridades están trabajando en eso, pero todavía no hay nada al respecto.

— ¿Creen que eso se va a arreglar pronto?

— Sí, se está conversando a todo nivel. Durante estos años, el regulador del sector asegurador ha sido de primer nivel y siempre atento a las necesidades. Cuando se trata de medidas que afectan a toda la economía y a todos los sectores, llevar soluciones de manera individual, quirúrgicas, no es fácil y toma tiempo, pero estamos convencidos que se va a ir arreglando. Hay que mirar el largo plazo.

Simón en el estudio de Infobae

Simón en el estudio de Infobae

— Comparativamente, ¿es razonable la cantidad de empresas aseguradoras que hay en la Argentina?

— Es desproporcionadamente alta, altísima. Hay unas 170 aseguradoras: muchas más que en Alemania que tiene un mercado más desarrollado. Deben ser cuatro veces o cinco veces la cantidad de aseguradoras que hay en Brasil, un mercado cinco veces mayor al nuestro. Si se lo compara con Perú, Chile y Colombia se ve que hay una cantidad impresionante de aseguradoras. De todas formas no es algo que preocupe: sí a largo plazo, pero la competencia es bienvenida.

— ¿Por qué se da esa situación particular?

— Tiene que ver con épocas de la Argentina en las que el negocio asegurador no era técnico sino financiero. Existía un reasegurador monopólico estatal, en INDER, Instituto Nacional de Reaseguros, que en el 92 dejó de operar y estuvo en proceso de cierre durante décadas. El negocio era hacer prima, contratar un reaseguro al Estado y manejar financieramente el dinero. Con poca plata se podía hacer un negocio seguro y eso terminó con la cantidad de empresas que tenemos. Hay compañías chicas que están focalizadas en rubros o regiones que son muy competitivas y dan un servicio excelente. Pero si se mira la generalidad del mercado hay más aseguradoras que las que el país necesita.

 Riesgos del trabajo está muy golpeado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año

— ¿Conviene que el mercado se consolide más?

— La consolidación se va dando naturalmente por los costos de la tecnología y la regulación, que es cada vez más pesada, en el buen sentido de la palabra. Hay que estar más pendiente de nuevas amenazas que se ciernen sobre los productos financieros o cuasi financieros, y la tecnología, si bien abarata mucho el producto final, hace que la escala necesaria para llegar al equilibrio sea cada vez más alta. Entonces, si una empresa no está muy focalizada, es difícil. En ese sentido se va dando cierta concentración, la vamos viendo.

— ¿Qué cosas tienen que hacer las propias compañías y el Gobierno para impulsar el segmento de seguros a nivel local?

— Se requieren inversores de largo plazo, que es la manera de financiar genuinamente las grandes obras de infraestructura. Y parte de eso debe venir de inversiones de los seguros de vida y retiro. Se dio un paso importante con el aumento de los montos deducibles que había quedado en unos $900 del 1 a 1, que moneda constante estaban totalmente licuados. El contexto macroeconómico es contrario a la inversión en productos de largo plazo, pero a medida que se estabilice la macro se va a generar un impulso importante. Las inversiones de las aseguradoras en Chile, en relación al PBI, representan entre el 90 y el 100%. Allá existe un sistema de AFP (similares a las AFJP locales), pero aún quitando todas esas inversiones de las AFP, dejando exclusivamente las aseguradoras comparables con las locales, es un 25% del PBI. En Argentina no llega al 5%. Eso no se da por regulación, sino por la estabilización de las variables y la regeneración de la confianza. Donde sí se necesita normativa es en la implementación de un sistema de riesgos agropecuarios.

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

— Básicamente, el campo contrata granizo y no mucho más.

— Exacto. El mundo está yendo hacia productos de multirriesgo agrícola, donde se cubren más eventualidades que pueden hacer caer el rendimiento, como sequía e inundación. Eso requiere de la participación del Estado porque si no se aplica un sistema de subsidios, sobre todo para el productor pequeño, se generan mecanismos de antiselección que hacen que sea inasegurable. Por eso es tan chica hoy la cobertura de multirriesgo agrícola. En Brasil, los subsidios para el pequeño productor van entre el 40 y el 60% de las primas. Necesitamos una ley de seguros agropecuarios y al Estado no le costaría más: es dinero que hoy eroga en leyes de emergencia agropecuaria que suelen llegar tarde y mal. Eso permitiría dos cosas: más eficiencia en el destino del dinero y un mecanismo macroeconómico de estabilización, porque las aseguradoras a su vez reaseguramos con el exterior.

 La cartera de la compañía se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones

— ¿Cuál es la situación de la compañía en este contexto?

— Nosotros estamos muy bien, ya hace 75 años en un crecimiento que viene desde el interior hacia toda la Argentina. Somos el primer y único grupo asegurador de capitales locales que trascendió las fronteras argentinas: abrimos Sancor Seguros en Uruguay en 2006; Paraguay en el 2009; Brasil en el año 2014, y también de diversificación hacia otras industrias, como Prevención Salud, nuestra empresa de medicina prepaga que ya tiene 170.000 afiliados. En seguros tenemos 6 millones de clientes. También compramos Banco del Sol y estamos reconvirtiéndolo en un banco digital liviano y de bajo costo que va a tener la capilaridad de las 750 oficinas de todo el país. No van a ser sucursales bancarias –no van a tener tesoro, salvo unas pocas–, pero van a poder ofrecer asistencia personalizada, que hoy los bancos digitales no tienen.

— ¿Y en lo que hace al negocio de seguros propiamente dicho?

— Lanzamos seguro de retiro y relanzamos el de vida con capitalización. Inauguramos también un centro en la Ciudad de Buenos Aires, en alianza con la Fundación Ineco de Facundo Manes, para neurorrehabilitación ambulatoria, tratamiento del espectro autista infanto-juvenil y un piso para discutir políticas en ciencia, técnica y educación, emprendedurismo, donde se van a analizar ideas y propuestas y fomentar la generación de nuevas empresas. Tenemos un centro de investigación tecnológica empresarial y social, Cites, que se dedica a incubar empresas de base tecnológica.

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

— ¿Cuál es la inversión que están haciendo en Cites, sin contar los 300 millones que invirtieron en el nuevo proyecto con Facundo Manes?

— En el Cites llevamos invertidos $600 millones, más $500 millones en facilidades para albergar hasta 200 científicos y tecnólogos en biotecnología y nanotecnología en un espacio de 2.000 metros cuadrados en Sunchales. Tenemos también unos 1.000 metros cuadrados dentro del Invap, en Bariloche, para el desarrollo de las verticales de instrumental médico, medicina nuclear y nuevos materiales. Y otro en Buenos Aires que se va a mudar a este nuevo edificio que lanzamos. Además estamos colocando un fideicomiso para invertir USD 24 millones en 32 nuevas empresas de base tecnológica, de los cuales nosotros vamos a poner la mitad. Recibimos una inversión del BID LAB de USD 3 millones, que es la primera del BID en una entidad de gestión privada en los últimos 25 años en Argentina.

 El empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen

— ¿Qué modelo tomaron para este desarrollo por fuera del core del negocio?

— Esto sirve sólo si es replicable y si no es un esfuerzo exclusivo de un grupo empresario, o de entidades multinacionales: tiene que haber otras empresas que inviertan en investigación y desarrollo. Con Cites miramos qué países democráticos, con instituciones sólidas, habían logrado reducir el gap de productividad de factores con EEUU en los últimos 20 años: Israel y Corea del Sur. Y el caso de Israel es el que más nos interesó. En los ’80 era un país con una economía de alta inflación, con estancamiento crónico y agroexportadora. Con la caída de la Unión Soviética tuvieron un influjo importante de científicos y tecnólogos y crearon un sistema de incentivo público. Miramos cómo diseñaban incubadoras de empresas e hicimos una parecida. Estos países invierten un 5-6% de su PBI en investigación y desarrollo, nosotros estamos en el 0,5% con el agravante que es casi en su totalidad inversión pública. Es decir, el empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que humildemente queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen.

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Pidieron que vayan a juicio oral tres ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner y más de 40 intendentes por defraudación al Estado

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El fiscal Carlos Rívolo le solicitó al juez Claudio Bonadio que mande a juicio a los 53 acusados con procesamiento firme. Es por el dinero que entregó el Estado para que distintos municipios de todo el país para el tratamiento de residuos y no se destinó para ese fin
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina

El fiscal Carlos Rívolo pidió hoy mandar a juicio oral a los ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Abal Medina, junto a ex secretarios de Ambiente y casi medio centenar de intendentes por defraudación al Estado por unos 600 millones de pesos.

Se trata de la causa que investiga una malversación de las arcas del Tesoro entre 2013 y 2015 para que distintas municipalidades de todo el país llevaran adelante tratamientos de residuos. Además, el fiscal sostuvo que hay que profundizar la investigación sobre el rol del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco en la aprobación de las rendiciones de cuentas de algunos municipios y que podrían ser delitos.

“No podemos dejar de resaltar que la República Argentina se ha obligado a perseguir y sancionar actos de corrupción como el que es objeto de estos actuados”, sostuvo Rívolo en el dictamen al que accedió Infobae. Ahora, las defensas harán su lectura de las pruebas de cara al pedido fiscal. Y el juez evaluará si, con las pruebas que hay, el caso se manda a juicio oral.

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

La causa. El gobierno de Cristina Kirchner implementó programas de tratamiento de basura, vía la Jefatura de Gabinete. Los principales beneficiados de esos programas fueron Chaco y Río Gallegos, pero la mayoría de las obras nunca se hicieron.  Rívolo avanzó en esta investigación, que se abrió en 2016, en donde se puso bajo la lupa el destino de 604.529.670 pesos, afectados a los llamados Programas Municipales de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PMGIRSU).

Se cree que, en realidad, esos recursos se aprovecharon para “disimular lo que constituía, en verdad, el reparto discrecional de fondos públicos a municipios privilegiados por las autoridades a cargo del desarrollo de las políticas ambientales estatales”, según escribió la Cámara Federal en noviembre pasado.

En diciembre de 2017, Bonadio había firmado los procesamientos de Fernández y Capitanich, y le dictó la falta de mérito a Abal Medina. Pero Rivolo apeló y la Cámara le dio la razón. También quedaron procesados ex secretarios de Medio Ambiente como Sergio Lorusso, Omar Judis y Juan José Mussi; y Andrés Meiszner, ex jefe de asesores.

Hubo además casi un centenar de intendentes de todo el país procesados, aunque la Cámara Federal solo confirmó la mitad. Entre ellos están Francisco “Barba” Gutiérrez y Francisco “Paco” Durañona.

En su dictamen, al repasar las pruebas de la causa de cara al juicio oral, Rívolo aseguró que “la administración de los fondos del Estado se vieron perjudicados” cuando Sergio Gustavo Lorusso (f), Omar Vicente Judis y Juan José Mussi (ex Secretarios de Ambiente y Desarrollo Sustentable) firmaron los acuerdos con los municipios peticionantes “sin el debido contralor, basándose en meras argumentaciones generales e inespecíficas sobre lo actuado en los expedientes, a pesar de que presentaban serias deficiencias administrativas”

Luego, Juan Manuel Abal Medina, Aníbal Domingo Fernández y Jorge Milton Capitanich (ex Jefes de Gabinete) que aprobaron, mediante resoluciones de JGM, los convenios y sus actas complementarias, habilitando las liquidaciones y pagos a través de transferencias con partidas de esas carteras, “fundándolas bajo el falaz argumento de que eran adecuados y ajustados a lo previsto en la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos, a pesar de las serias irregularidades administrativas detectadas en cada uno de ellos”.

Los intendentes que lo recibieron fueron Gustavo Javier Karasiuk, Ángel Ernesto González, Francisco Martín Winnik, Alfredo Mario Pastor, Gustavo Fabián Steven, Carlos René Andion, Walter Fabián Correa, Alicia Mabel Leiva, Elba Patricia Lezcano, Jorge Armando Batalla, Aldo Adolfo Leiva, María Susana Simonofski, Oscar Alberto Nievas, Carlos Gerardo Palacios, Lorenzo Heffner, Héctor Justino Vega, Carlos Antonio Ibañez y Estela Carina Mitoire.

La lista sigue con  Alfredo Osvaldo Zamora, Raúl Alberto Cantín, Teodoro Segundo Camino, Gustavo Daniel Racca, Roberto Gustavo Dehesa, Héctor Carlos Godoy, José Antonio López, Juan Carlos Bacalini, Juan Enrique Orellana, Julio Ernesto Castro, Luis Víctor Stanicia, Alberto Rodolfo Escudero, Eduardo Leonel Galantini, Hermes Armando Bordón, Federico Neis, Ricardo Miguel Casi, Diana Edith Argüello y Héctor Aníbal Olivera. Se añaden los acusados Oscar Darío Ostoich, Jorge Alejandro Eijo, Gustavo Alfredo Walker, Francisco Aurelio Iribarren, Marta Susana Medici, Ricardo Néstor Curetti, Carlos Marcelo Racciatti, Francisco Manuel Felipe Durañona y Vedia y Francisco Virgilio Gutiérrez.

El fiscal Carlos Rívolo

El fiscal Carlos Rívolo

Todos ellos, en su rol de intendentes, “percibieron los fondos, en representación de sus respectivos municipios, y que en sus respectivas administraciones los destinaron a fines distintos a lo acordado“, dijo la fiscalía.

Rivolo hizo hincapié, de cara a un futuro juicio oral, que  “las maniobras ilícitas perpetradas por los funcionarios que gestionaron los fondos asignados a aquel proyecto (un total aproximado de $590.136.927), han incidido directamente en que, habiendo transcurrido más de una década desde la implementación del Programa, el país se encuentre sumamente atrasado en materia de tratamiento de los residuos que generan sus habitantes y que, a grandes rasgos, no se hayan cumplido los principales objetivos fijados en el Proyecto” privando “a la ciudadanía de gozar de una mejor calidad de vida en materia ambiental”.

“A esta altura, no resulta llamativo que el 35,3% de la población cuente con una disposición final inadecuada de sus residuos, por cuanto un 9,9% los deposita en vertederos controlados y, un 24,6%, en basurales a cielo abierto”, se añadió.

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