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Meera Selva: “Sin un periodismo independiente y profesional lo que tenés es otra cosa: propaganda”

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La periodista británica dice que los medios deben apostar a la calidad para remontar una crisis global que combina la competencia con Internet, las fake news y el auge de líderes autoritarios

Por: Natalí Schejtman y Guillermo Borella
Cuando tenía ocho años, sus padres visitaron el Reino Unido por unos asuntos profesionales y Meera Selva quedó momentáneamente al cuidado de sus abuelos en Sri Lanka. Pero la guerra civil estalló de forma intempestiva, dejando a la familia dividida hasta que la niña pudo reencontrarse con sus padres en tierras inglesas, donde creció y actualmente vive. Por eso, aunque mira con cariño su pasaporte británico, no deja de impresionarle cómo un simple compendio de hojas puede determinar el derecho de unos y la privación de otros a -nada menos- vivir en paz.

Con esa visión sobre las dificultades e injusticias globales, Selva desarrolló una carrera auspiciosa como periodista en Europa, Asia y África; fue corresponsal en Londres de Associated Press y tres años corresponsal de The Independent con base en Nairobi, Kenia, además de trabajar como periodista económica en otros medios.

Actualmente su carrera como periodista se ha deslizado ligeramente hacia la investigación académica. Selva es la directora de las becas de periodismo del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, un centro que viene haciendo ruido en los últimos años: no solamente por medio de su informe anual sobre producción y consumo de noticias digitales en decenas de países del mundo, sino también por sus informes regulares, que van desde análisis comparativos de medios públicos europeos hasta observaciones sobre el consumo de noticias vía plataformas sociales, podcasts y regulación de medios digitales. En un contexto donde la discusión sobre “los medios” se hizo habitual, el instituto provee evidencia basada en una metodología clara y aborda temas específicos y generales de la compleja, a veces traumática, transformación de las redacciones periodísticas.

En sus investigaciones, Selva suele recorrer las difíciles aristas de los conflictos más resonantes para el periodismo hoy: crisis de la industria, nuevos desafíos de la profesión en la era digital, cambios en el modelo de negocios, caída de la confianza en los medios y líderes políticos que hacen de su vínculo directo con la gente, sin intermediarios, un bastión a reivindicar.

“Estos líderes apelan directamente a sus bases porque ahora tienen otros canales para hacerlo. Antes necesitaban a la prensa para hacer llegar su visión a la población; ahora pueden hablarles a través de las redes sociales”, sostiene Selva, que recientemente visitó Buenos Aires para participar en el Congreso Nacional e Internacional del Foro de Periodismo Argentino (FoPeA).

Según muestran los informes del Instituto Reuters, en muchos países se observa una caída de la credibilidad de los medios. ¿A qué se debe?
La confianza en los medios comenzó a caer mucho en 2008, especialmente en Europa y Estados Unidos. La confianza en los medios está vinculada a la confianza en otras instituciones. Después de la crisis financiera, aumentó la sensación de que todo el sistema económico había fallado, y que los medios deberían haber detectado esos problemas más temprano. Al no hacerlo, también fallaron. Esta es una parte de la crisis de los medios, que coincidió con la disrupción de su modelo de negocios. El modelo tradicional de los diarios impresos, basado en la publicidad, comenzó a decrecer al tiempo que Facebook y Google comenzaron a llevarse los ingresos publicitarios de los diarios. La forma en que los medios de comunicación venían generando ganancias dejó de ser válida con Internet, al no poder atraer al público de la manera que deseaban los anunciantes. Eso hizo que los medios comenzaran a trabajar cada vez con menos recursos, lo que afectó la calidad del periodismo. A la vez, se generó una pérdida de credibilidad en relación con lo que se publicaba en Internet. Muchos medios parecieron decir: “Necesitamos cualquier tipo de contenido para obtener la atención de las personas, sin importar de qué se trata el periodismo”. Fue una combinación de factores.

¿Cómo impactó el ascenso de liderazgos autoritarios en esta crisis?
En muchos casos, líderes como Vladimir Putin en Rusia, Donald Trump en Estados Unidos o Boris Johnson en Gran Bretaña no tuvieron miedo de atacar a los medios. Estos líderes están socavando normas internacionales de la democracia sobre el papel de los medios en el proceso democrático y están diciéndoles a sus bases: “No les crean a los medios, les están mintiendo”. Antes necesitaban a los medios para hacer llegar su visión a la población, ahora pueden hablarles a través de las redes sociales. Y también decidieron que una buena forma de deshacerse del periodismo crítico era justamente mandar sus mensajes por otras vías. Los medios son hoy un poco débiles financieramente para entender realmente cómo reaccionar ante eso. Así y todo, algunas publicaciones están logrando reconstruir sus marcas: el Washington Post o el New York Times han tenido seguidores muy leales y han aumentado su reputación y credibilidad después de la victoria de Trump. En muchos países vemos una tendencia a confiar nuevamente en pocas marcas respetables, y esto en parte es porque la gente está realmente preocupada por las noticias falsas y la veracidad de lo que se ve online. Sin embargo, en términos generales, hay una crisis de credibilidad y propósito.

¿Qué se puede hacer para revertir esto?
Hace falta tener una discusión fría sobre cuál es nuestro papel como periodistas en la sociedad, y ser abiertos sobre esto. Hay veces en las que fallamos y eso pasa cuando somos vagos, cuando el periodismo se apoya en gacetillas de prensa y en fuentes oficiales, o cuando estamos demasiado cerca de las fuentes de poder, lo cual es muy tentador. Otra cosa que pasa, al menos en Gran Bretaña, es que los periodistas provienen de cierta comunidad muy bien educada, basada en Londres; están concentrados en términos de clase, diversidad étnica, visión política. Es más difícil creer que le estás hablando a toda la comunidad cuando no sos representativo de esa población. Hay un tema más amplio, que es para qué sirve el periodismo y cómo lo defendemos. Necesitamos decir que el periodismo es un bien público, que es importante y, por lo tanto, debemos repensar los modelos de negocios. Es necesario también tener una conversación con el público para decir que hay que salir a la calle si un periodista es asesinado.

¿Cree que los ataques de políticos a periodistas representan un riesgo para libertad de expresión?
Un riesgo para la libertad de expresión bastante obvio es que estos políticos están rechazando hablar ante los medios. En Gran Bretaña, durante la campaña hubo un gran debate sobre si Boris Johnson debía ser entrevistado por Andrew Neil, de la BBC, uno de los entrevistadores más feroces de la televisión. No aceptó ser entrevistado, pero sus competidores sí. Un riesgo para la libertad de expresión es que los políticos no tengan que rendir cuentas por su propio discurso. Otro tema que es una amenaza es el espacio online. Tenemos muchas preocupaciones por la desinformación, las noticias falsas, los discursos de odio, preocupaciones muy válidas. Pero veo que hay un apuro por establecer regulaciones contra las noticias falsas, por parte de gente que en realidad quiere usar eso como excusa para censurar a la prensa, del mismo modo que en algunos países se usó la legislación antiterrorista para cercenar derechos y libertades civiles. El otro problema con la libertad de expresión es el deterioro general de la prensa. No sabemos cómo va a sobrevivir la idea de un periodismo profesional e independiente, que es un componente central para promover una libertad de expresión útil y democrática. Sin un periodismo independiente y profesional lo que tenés es otra cosa: propaganda, gente promoviendo mensajes para aumentar su propia riqueza mientras dice estar haciéndolo por el bien común.

¿Es decir que, en su visión, habría cierta relación entre los ataques de políticos autoritarios a periodistas y el deterioro de la calidad del periodismo?
El hecho de que exista mucho periodismo malo ha facilitado los ataques contra la prensa. Hay excelente periodismo también, pero creo que ahora es más fácil encontrar ejemplos de mal periodismo o de errores humanos, incluso en el buen periodismo. Lo importante es reconocerlos correctamente. Otro aspecto realmente peligroso para la libertad de expresión tiene que ver con el estatus del periodismo en la sociedad. Hace tiempo que no se veían tantos periodistas asesinados o encarcelados, en distintas partes del mundo. Los asesinatos y los ataques son particularmente peligrosos, por ejemplo, en países como Francia. En el contexto del movimiento de los Chalecos Amarillos, hubo muchos casos de periodistas atacados físicamente, en un clima de desconfianza y odio por parte de los manifestantes. Otro modo de ataque es el acoso online.

¿Cómo afectan al periodismo los niveles crecientes de polarización política?
Una vez más, esto tiene que ver con la idea del periodismo como profesión independiente; es decir que, más allá de tu ideología política, vos como periodista podés desempeñarte en cualquier medio; respalde al partido que respalde el medio donde trabajes, tu tarea la vas a hacer del mismo modo. Eso se está socavando bastante. En Turquía, donde existen medios y una sociedad increíblemente polarizados, es inconcebible que te dé trabajo un periódico progubernamental si venís de trabajar para un periódico de la oposición. Lo mismo a la inversa. Entonces, a los periodistas que se ven a sí mismos como independientes pero de repente descubren que su periódico ahora es propiedad de un dueño progubernamental y tienen que dejar de escribir contra el gobierno, les resultará casi imposible conseguir un trabajo en cualquier otro medio en Turquía. La polarización está encerrando a las personas y obliga a los periodistas a elegir un lado en la política, algo realmente peligroso para el periodismo. Parte de esto, nuevamente, y no quiero seguir culpando a los medios, tiene que ver con la combinación de información y opinión. Antes, información y opiniones estaban separados, la idea era que podías ser un periodista de noticias y ser imparcial; después estaban las páginas de opinión, diferenciadas del periodismo de noticias. Actualmente, muchos lectores y televidentes realmente no entienden la diferencia entre noticias y opiniones, y los medios no lo dejan muy claro en ciertos países.

Hay un nuevo centro de poder: las plataformas. ¿Cómo cree que podrían vincularse con los medios de un modo saludable para la democracia?
El poder de las plataformas no es el mismo que el de los medios. De hecho, los dueños de las plataformas no quieren tener el poder que tienen los medios. A veces creo que si pudieran apagar las noticias lo harían. Es mucho problema para ellos y no sacan muchas ganancias por ellas, no es realmente su área. Las plataformas tienen el poder de crear redes de gente, de conectar a las personas en diferentes sociedades y geografías de un modo que antes era imposible, y pueden difundir mucha información a una velocidad sobrehumana. Las plataformas ahora también tienen el poder de establecer estándares sobre cómo operan los medios. Entonces Facebook les dice que si hoy quieren ganar atención en esa plataforma, tienen que hacer videos, que van a promover los videos en Facebook. Y muchas redacciones escuchan esto y dicen “bueno, vamos a echar a nuestros redactores y contratar gente que haga video”, y un año después Facebook dice “lamento que eso no haya funcionado realmente”. No creo que a las plataformas les interese conducir el contenido, pero por el hecho de ser tan grandes y poderosas fuerzan a las redacciones a tomar algunas decisiones en función de acceder a la distribución de esas redes.

¿Cuáles serán, entonces, los desafíos principales del periodismo en la próxima década?
Lo principal es convencer a la gente joven de que el periodismo es todavía una profesión que vale la pena ejercer. Y a los periodistas responsables, convencerlos de seguir haciendo periodismo. Los motivos para no hacerlo son económicos, de estatus y también, a veces, el temor a recibir ataques. Mejorar el estatus de la prensa en la sociedad es un desafío grande, que permitirá hacer retroceder a los políticos que atacan a la prensa, y persuadir a la gente de pagar por periodismo. Pero si el periodismo pierde estatus, no hay defensa posible contra los ataques y nadie va a pagar por él.
Foto: Patricio Pidal/AFV
Fuente: Diario La Nación

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EL «POBRISMO» UNE LOS EXTREMOS DE LA GRIETA

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No son pocos los sectores cercanos al gobierno que ya no ocultan que el asistencialismo atenta contra la posibilidad de sacar a los sumergidos de la pobreza. Todo el arco ideológico exige crear empleo genuino.

 

Algo nuevo se está gestando en esta Argentina traspasada por la crisis y la debilidad del estado y sus respuestas.

El ministro de Agricultura Luis Basterra reconoce que los planes sociales atentan contra la generación de empleo genuino en la totalidad de las economías regionales del interior del país.

Lo hizo explícito la semana pasada en la localidad misionera de Andresito en una reunión con productores yerbateros en la que el funcionario se comprometió a hablar con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, para tratar la problemática.

«Pasa lo mismo con las manzanas, con las uvas, con la vid, con los cítricos. Se ve en todo lugar donde se requiere mano de obra intensiva. Coincidimos en el concepto y sepan que tienen un aliado», les dijo Basterra a los yerbateros que reclamaban porque no consiguen trabajadores para la cosecha.

También las organizaciones sociales salieron al cruce de la ampliación de la «Tarjeta alimentar» que llegará a 2 millones de personas y se ampliará a chicos de hasta 14 años de edad.

«El gasto en ayuda directa, la tarjeta Alimentar, nos incluye como consumidores, pero eso no es inclusión social, la única inclusión es el trabajo. La tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana«, sostuvo Emilio Pérsico a horas del anuncio presidencial.

Más duro fue Juan Grabois, que calificó el plan alimentar como «un ejemplo de asistencialismo puro» y no «una ampliación de derechos porque esta prestación no forma parte del sistema nacional de Seguridad Social como la Asignación Universal por Hijo», ni «de una política de Estado».

«Masificar el asistencialismo no es el camino. La Tarjeta Alimentar es eso. Es también la reproducción aggionarada de los programas de trasferencia condicionada de ingresos del menemismo» dijo.

Este debate se encuentra hoy instalado en el corazón mismo del gabinete nacional en el que una mayoría de los ministros cree que «La Mesa del Hambre» se ha convertido en un organismo de letra muerta y que de no comenzar a generarse trabajo genuino va a ser muy difícil encarar el proceso electoral de medio tiempo.

«Muy porteño todo» decía en las últimas horas uno de los ministros más cercanos al Instituto Patria. «Alberto cree que juntando nombres famosos en un organismo que se junta una vez por mes para charlar sobre el hambre y sus consecuencias se podrá aportar algo a la solución verdadera» deslizaba.

Desde Juntos por el Cambio -olvidando tal vez el desastroso resultado de su gestión económica y social- también comienzan a aparecer voces que insisten en desarrollar planes de trabajo real y abogan por «peronizar», en el sentido histórico, la mirada social de la coalisión. «Alguien tiene que hacerse cargo de un cambio del modelo asistencialista al modelo productivo» sostiene el sector más cercano a Emilio Monzó y Rogelio Frigerio que agregan que «esta es la oportunidad de cambiar las cosas que no se supo ver durante los cuatro años de gestión de Macri».

Si hasta la Confederación General del Trabajo (CGT) dejó atrás un desencuentro histórico con los movimientos sociales para analizar “un Plan de Desarrollo Productivo post pandemia” que reivindica el diálogo tripartito -entre trabajadores organizados, grupos sociales y gobierno-  y  afirma que la salida de la crisis debe ser “no sólo con planes sociales y subsidios” sino con “un modelo laboral sostenible”.

Un círculo virtuoso que cierra con todos los actores del drama argentino sentados en torno de, al menos, una mirada común.

Lo cierto es que poco a poco va creciendo la idea de «menos planes y más trabajo» que parece acercar sectores de la grieta que hasta ayer no podían encontrar un punto de acuerdo.

Alguna vez deberemos analizar como fue que algo tan evidente le llevó a nuestra dirigencia tres décadas de peleas, errores y decadencia.

Aunque hoy debamos conformarnos con aquello de «más vale tarde que nunca»…

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Dura crítica de Emilio Pérsico a la Tarjeta Alimentar: “Es pan para hoy y hambre para mañana”

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El dirigente piquetero y secretario de Economía Social expresó su disconformidad con el destino de la ayuda social y advirtió que no fomenta la “inclusión”, ni la creación de empleo

Emilio Pérsico, uno de los dirigentes piqueteros con mayor poder e influencia en el Gabinete nacional, dejó en clara su disconformidad acerca de la utilización de los recursos destinados a la ayuda social. A través de un video dirigido a la militancia del Movimiento Evita, su agrupación, el secretario de Economía Social de la Nación cuestionó con dureza la asignación de fondos millonarios hacia la Tarjeta Alimentar, en momentos en que el presidente Alberto Fernández decidió reforzar la cobertura y las asignaciones a ese programa.

“El gasto en la ayuda directa nos incluye como consumidores. La Tarjeta Alimentar nos puede incluir como consumidores. Pero eso no es inclusión social. Eso no es inclusión, la única inclusión es el trabajo. Y no resuelve el problema de la inflación. ¿Por qué? Porque se la come la inflación. Esa tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana”, fustigó el referente social, a cargo de una de las áreas clave que conduce el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

Tras una semana caldeada por internas en el Frente de Todos, Emilio Pérsico sumó con su mirada una discrepancia más en el bloque oficialista, en un contexto de fuerte crecimiento de la pobreza. No es la primera vez que desde los movimientos sociales manifiestan su malestar con las medidas en el Gabinete nacional. El referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Juan Grabois, fue uno de los primeros en alzar su queja por la Tarjeta Alimentar. Mientras que otro correligionario de Pérsico en el Movimiento Evita, el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro, ya había pedido revisar toda política social, al afirmar que “era un disparate destinar el 9% del PBI” hacia programas sociales. Esta semana también se sumó La Cámpora a ese repertorio, luego de que el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroquereclamara a viva voz la vuelta del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

En su mensaje grabado, Pérsico indicó que las partidas presupuestarias que se utilizan para la Tarjeta Alimentar no estimulan el empleo ni la producción. Por el contrario, prefiere que esos fondos se dirijan a acciones como el “Potenciar Trabajo”, que es una de las políticas sociales que tienen como fin sostener los emprendimientos productivos de las cooperativas de la “economía popular” y que están bajo la órbita de los movimientos sociales.

Tenemos que avanzar en una discusión de fondo las organizaciones populares en Argentina”, anticipó Pérsico en su mensaje grabado. El dirigente social recordó que, con políticas como el “Programa de Inserción social con Trabajo” (PIST) y el “Argentina Trabaja” -los antecedentes inmediatos al programa Potenciar Trabajo-, el 50% de los montos monetarios asignados iban a “inversiones productivas”, como la compra de materiales y herramientas, mientras que el 50% restante era el salario que percibían los beneficiarios.

El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

“Ahora estamos por arriba del 5 por ciento. Este es un problema grave. ¿Qué significaría si llegamos al 50%? Hoy significaría que el Potenciar Trabajo podría construir 260 mil viviendas por año, un capital social enorme. ¿Y qué significa eso? Eso significa los recursos que pone el Estado en la Tarjeta Alimentar”, comparó Emilio Pérsico.

Y concluyó: “Si esos recursos en la Tarjeta Alimentar, los pusiéramos en el Potenciar Trabajo, eso significarían 260 mil viviendas anuales que podríamos construir y la generación de un millón de puestos de trabajo nuevos”.

El presidente Alberto Fernández ayer anunció la inclusión de todos los menores de 14 años en el beneficio de la Tarjeta Alimentar, al encabezar un acto en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada tras la quinta reunión del Consejo Federal Argentina contra el Hambre. La medida implica una inversión de 250.000 millones de pesos, un 0,7% del PBI, y un incremento de hasta el 100 por ciento del poder de compra del plástico.

Los beneficiarios de la política alimentaria son madres y padres con hijas e hijos que perciban la Asignación Universal por Hijo (AUH); mujeres embarazadas a partir de los tres meses de gestación que perciban la asignación por embarazo; y personas con discapacidad que perciban AUH. Con este refuerzo, la madre con un hijo cobrará 6 mil pesos; el bono de 9 mil pesos lo recibirán los que tengan dos niños y se incrementará a 12 mil pesos para los que tengan 3 o más hijos. En ese marco, la edad de cobertura para recibir la ayuda se extiende hasta los 14 años.

Hasta esta semana, la Tarjeta Alimentar era percibida por alrededor de 1,5 millones de familias.A partir de este anuncio, la Tarjeta Alimentar alcanzará a 1,9 millones de familias, lo que representa 3,7 millones de niños y niñas.

El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.

Según Emilio Pérsico, este tipo de mirada sobre lo social es parte de un fenómeno más vasto, que implica que “la política sigue sin vernos” a los movimientos sociales y los sectores de la economía popular.

“La política nos escucha, pero no nos ve. La construcción de las organizaciones populares ha sido muy fuerte, pero no ha alcanzado para que se nos vea. Creo que si queremos resolver la educación de nuestros pibes, es porque tenemos problemas de trabajo. Si tenemos problemas de salud, es porque tenemos problemas de trabajo. Y si tenemos problemas de acceso al crédito, es porque no tenemos trabajo o porque tenemos trabajo sin derechos”, enumeró.

“Como decía Perón, la plata tiene que dar tres o cuatro vueltitas en la sociedad, porque tiene que pasar por cuatro compañeros, por lo menos, para que sea una sociedad con un desarrollo armónico con crecimiento”, consideró el funcionario.

En ese marco, el secretario de Economía Social convocó a las bases de las organizaciones sociales a que disputen la orientación del Gobierno: “Esa plata está yendo a la política alimentaria inmediatamente y al supermercado. Necesitamos una política fuerte de trabajo, ese es el objetivo central de las organizacionesTenemos que seguir alzando nuestra voz cada vez más fuerte en función del trabajo”.

FUENTE INFOBAE
FOTO TAPA CNNNENESPANOL.COM.COM

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Aún está a tiempo: Montenegro debe dar un rápido golpe de timón

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Con pocas horas de diferencia el intendente sufrió dos golpes demoledores para su imagen pública. La sorpresa por la calificación de la ciudad y el pliego de transporte. Es la hora de actuar.

Fueron dos cimbronazos tan duros como evitables; y en ambos casos la falta de cintura política y la mala praxis estuvieron demasiado expuestas como para siquiera pretender que se trató de otra cosa.

La sorpresa por la colocación de Mar del Plata en estado de «Alerta epidemiológica» y la ingenua pretensión de que «nadie nos avisó» fue un llamado de atención para una sociedad que hasta ese momento venía creyendo que el intendente, con bajo perfil y tratando de evitar la confrontación que desde la representación del gobierno nacional y provincial le planteaban las cara locales del kirchnerismo, tenía sin embargo las riendas de una situación que todos veíamos complicada pero que nunca imaginamos que se manejaba y resolvía a 400 km y sin siquiera consultar con aquellos que los marplatenses votamos para que administraran la ciudad.

Ya lo dijimos en su momento, (Ver: Sorpresivamente Mar del Plata fue declarada en Alerta Epidemiológica) , no es creíble que nadie, oficial u oficiosamente, haya hecho saber al jefe comunal o a alguno de sus principales colaboradores que lo que pasó estaba por pasar. Es imposible…

Y ahí tuvo que salir el intendente, en gestión personal y por cierto riesgosa por el nivel de exposición de sus debilidades políticas que ello suponía, a hablar con el presidente, la ministra de Salud y el Jefe de Gabinete provincial para lograr un aflojamiento de lo dispuesto que sin embargo aún hoy deja tras de sí más dudas que respuestas de cara a lo que viene.

Pero logró que la ciudad quedase en Fase 3 -aunque con «retoques»– y por lo menos retomó, al menos por el momento, la iniciativa.

Ahora, pocos días después de esa preocupante demostración de ausentismo a la hora de decidir sobre nuestra vidas, Montenegro sufre otro martillazo en los dedos: luego de meses de debate y de anuncios que ahora se saben excesivamente optimistas del Departamento Ejecutivo, la falta de consenso y una grave defección interna hace que  el nuevo pliego para llamar a licitación del servicio de transporte público de pasajeros sea archivado en el Concejo Deliberante.

Una pelea interna menor y la pretensión de Alejandro Carrancio -nada menos que presidente del bloque del intendente- de presionar a los constructores de la lista de candidatos para las próximas elecciones para recuperar espacio político para su jefe Lucas Fiorini, lo lleva a un vergonzoso voto en contra del proyecto de su propio espacio y hace caer lo que seguramente era el proyecto más importante en este tramo de la gestión comunal. Y supone un triunfo impactante para el Frente de Todos que de esta manera logra su objetivo de voltear la licitación -y birlarle a Montenegro un éxito que ningún intendente ha podido esgrimir en décadas- pero sin haber siquiera imaginado que lo conseguiría de la mano de las luchas internas de Juntos por el Cambio.

Pero en el primer porrazo y en esta papelón hay una constante que el jefe comunal no puede soslayar: hay funcionarios de su gobierno que han gestionado mal, comunicado peor y resuelto aún más calamitosamente.

Y no es la primera vez que ocurre y seguramente ha llegado la hora de un golpe de timón que sirva para enderezar un barco que por momentos parece comenzar a transitar una tan peligrosa como inesperada deriva. El equipo del intendente no ha estado a la altura de las exigencias políticas y todos los frentes parecen ahora hacer agua…justo cuando el estrés social parece ir tornando poco a poco en malestar.

Guillermo Montenegro está aún a tiempo de tomar las medidas y realizar los ajustes necesarios. La humildad en reconocer las carencias y errores suele ser la principal fortaleza de los gobernantes.

Que no están en sus puestos para obrar de tapadera de los inútiles sino para comandar equipos política y técnicamente capacitados para saber leer la realidad y actuar en consecuencia adelantándose a los problemas y aportando las soluciones que fuesen menester.

Algo que en su equipo de colaboradores hoy parece escasear hasta límites preocupantes…

Por Adrián Freijo

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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