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Cultura

Micro INCAA de Cine Argentino 158/2017

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Micro INCAA de Cine Argentino 158/2017, con 5 películas Argentinas que estrenan esta semana (ver debajo: título, director, género, duración, calificación, sinopsis y elenco de cada una)
AL CENTRO DE LA TIERRA un film de DANIEL ROSENFELD
FICCION/ ATP/ 79 MINUTOS
SINOPSIS: Un padre y un hijo. El cielo y la tierra. Una cámara y algo muy difícil de filmar: la fe.
¿De dónde viene esa luz? ¿Hacia dónde va? ¿Son ovnis? Antonio es un hombre de 70 años que vive en un pueblito al norte de argentina. Tiene un plan: intenta transmitirle a su hijo José, de 10 años, un legado para cuando él ya no esté.
ELENCO: Antonio Zuleta, José Cache, Reyna Cache
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LIEBIG un documental de CHRISTIAN ERCOLANO
DOCUMENTAL/ ATP/ 68 MINUTOS
SINOPSIS: A partir de la historia de vida de varios ex empleados de la Fábrica inglesa Liebig (Entre Ríos, Argentina), y sus respectivas familias, se reconstruye el esplendor de la industria de las carnes enlatadas, el modo de vida de un pueblo, y su posterior decadencia. A través de sus testimonios descubrimos cómo sus recuerdos sostienen una realidad que dista mucho de la gloria pasada y que pretende sepultar los últimos restos materiales que quedan.
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LOS DECENTES un film de LUKAS RINNER
FICCION/ SAM 16 AÑOS CON RESERVAS/ 100 MINUTOS
SINOPSIS: Belén, una joven de 30 años, encuentra un trabajo como empleada doméstica cama adentro en un exclusivo barrio privado en la provincia de Buenos Aires. Ahí, Belén descubre que tras el cerco que protege el barrio privado se alza un mundo extraño, oye la música que proviene de este lugar desconocido y decide ir a ver de qué se trata. Descubre un espacio de vegetación tupida, con aisladas construcciones sin aparente utilidad. Es un club nudista, la gente pasea distendida, otros tienen sexo, hacen asado, o simplemente leen. Poco a poco Belén se va insertando en este mundo extraño y pasa cada vez más tiempo allí. La tensión entre el country y el club nudista crece exponencialmente y Belén transita entre estos mundos contradictorios, destinados a un trágico final.
ELENCO: Iride Mockert, Martin Shanly, Andrea Strenitz
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LOS ULTIMOS un film de NICOLAS PUENZO
FICCION/ SAM 13 AÑOS CON RESERVAS/ 91 MINUTOS
COPRODUCCIÓN ARGENTINA- CHILE
SINOPSIS: Cuenta la historia de una joven pareja de refugiados y de un corresponsal de guerra que recupera, al conocerlos, las ganas de vivir. Yaku y Pedro, y Ruiz, el fotógrafo, huyen hacia el Pacífico cruzando el altiplano, devastado por el saqueo de los recursos naturales. La Guerra por el Agua.
ELENCO: Germán Palacios, Peter Lanzani y Juana Burga, Natalia Oreiro, Alejandro Awada y Luis Machín
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MAS QUE HERMANOS un film de ARIANNE BENEDETTI
FICCION/ SAM 16 CON RESERVAS/ 113 MINUTOS
COPRODUCCION ARGENTINA – PANAMA
SINOPSIS: Mía y Joshua Bedi son dos hermanitos quienes tras la inesperada muerte de sus padres y por falta de soluciones de parte del Estado, terminan viviendo en las calles luchando por salir adelante. Una historia de sobrevivencia, con segundas oportunidades y golpes, pero con un inesperado giro al final.
ELENCO: Drew Fuller, Valerie Domínguez, Robin Duran, Maria Conchita Alonso, Juana Viale, Arianne Benedetti, Claudio Gallardou, Mike Mendez, Jacqueline Breebaart, Aquilino Arias, Juan Carlos Aveldaño, Adrián Benedetti, Leopoldo Benedetti, Isabel Burgos, Yiniva Cardenas, Mayin Correa, Juna Diego de Obaldia, Sara Faretra, Abel Gonzalez, Miguel Esteban Gonzalez, Arturo Illueca, Jossie Jimenez, Maritza Lowinger, Alex Medela, Arturo Montenegro, Jesús Montenegro, Miroslava Morales, Marco Oses, Mario Pineda, Eric Roberts, RoChia, Abdiel Saldaña, Adrian Scott, Carmen Soussa, Rolando Sterling, Fabiola Sánchez, Ludwik Tapia, Leo Wiznitzer, Aaron Zebede

 

 

 

Liliana García

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Feministas cuestionan el endurecimiento de la prohibición del aborto

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Las mujeres agrupadas en el colectivo que evoca la figura de la maestra y feminista Visitación Padilla (1882-1960) condenaron el hecho de que la despenalización del aborto en Honduras sea consultada a las iglesias, pese a que el Estado es laico.

El Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla de Honduras repudió hoy la decisión adoptada ayer por el Congreso de blindar el artículo 67 de la Constitución, que prohíbe el aborto por cualquier causa.

“Repudiamos la manipulación por parte del oficialismo cachureco (conservador), ya que este es un problema grave de salud pública que, según cifras oficiales de la Secretaría de Salud, solo en 2019 generó más de 1.000 ingresos hospitalarios por aborto en el sistema de salud pública y se dieron 882 partos en niñas de entre 10 y 14 años producto de violencia sexual”, señala un comunicado.

La organización feminista consideró “enemigos” a los diputados que votaron a favor de esa resolución, y llamó a no votarlos en las elecciones generales del 28 de noviembre próximo.

La reforma del artículo 67 de la Constitución “considera prohibida e ilegal la práctica de cualquier forma de interrupción de la vida por parte de la madre o un tercero al que está por nacer” y, a partir de lo votado ayer por el legislativo unicameral, esta norma “solo podrá reformarse por una mayoría de tres cuartas partes de los miembros del pleno del Congreso Nacional”.

Las mujeres agrupadas en el colectivo que evoca la figura de la maestra y feminista Visitación Padilla (1882-1960) condenaron el hecho de que la despenalización del aborto en Honduras sea consultada a las iglesias, pese a que el Estado es laico.

“Nos indigna la demagogia al utilizar un problema vital para las mujeres como distractor, en medio de los señalamientos que sufre el Ejecutivo en estos momentos por sus vínculos con el narcotráfico”, manifestó la organización, según la agencia Sputnik.

Honduras integra, junto a El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Haití y Surinam, la lista de países de la región que prohíben el aborto de manera absoluta. Con la modificación de ayer, se necesitan 96 votos, de un total de 128, para impulsar una reforma al cuestionado artículo.

Un comunicado difundido el martes por un grupo de organizaciones advirtió que en el país “una de cada cuatro niñas ha estado embarazada al menos una vez antes de cumplir los 19 años”.

FUENTE :https://www.mdzol.com/

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Cultura

Beder y El Legado: “Veía deseos de rebelarse, de escribir historia propia”

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El libro El Legado: la selección que torció el destino, es furor. Su autor Germán Beder, ex jefe de Prensa CABB en los últimos años es su autor, y con él dialogó Pick&Roll respecto a su desarrollo y el día a día con la selección hasta el pasado Mundial 2019.

Germán Beder, periodista y jefe de Prensa de la CABB entre 2015 y 2019, presentó su libro “El Legado: Historia de un grupo que le torció la mano al destino”, un repaso por la transición más emotiva del deporte argentino, que vivió el fin de la Generación Dorada y el comienzo de los nuevos nombres que han sabido confrontar comparaciones y críticas, y cambiarlas por orgullo y medallas.

Este libro narra el periplo de la Generación sucesora de la Dorada, que debió enfrentarse a comparaciones, críticas, problemas económicos de los que solo fueron víctimas, y sobre todo llevar encima el peso de ser el Legado, y hacerlo bien.

– ¿Cómo lograste armar este texto, tenías notas escritas, diarios de viaje, o algo así?

No, los momentos los fui juntando con Google Fotos, diálogos de Whatsapp guardados, y lo fui armando con esta estructura porque me pareció que podía quedar interesante.

– El que sí tenía un diario era Campazzo. ¿Había alguien más con ese hábito en el plantel?

No, que yo sepa solo Facu llevaba diario o cuaderno. Es otra época ¿viste?, ya los jugadores no se refugian en la escritura para confesar cosas, están muy atados a sus teléfonos y conectados con tanta gente que no es necesariamente el de al lado, que las conversaciones van por ese lugar y no tanto por la intimidad de la confesión escrita. De hecho, creo que lo de Facu es algo atípico. Después Ricky Rubio contó que había hecho algo así en el mundial, pero en el caso de la Selección, Facu fue el único.

La remontada no iba a ser fácil, los jugadores iban a pasar por muchas competencias continentales e internacionales bajo críticas, hasta alcanzar el subcampeonato del mundo en China el año pasado: fueron 5 años de crecimiento sostenido. Y siempre, sostenido por Luis Scola y Sergio Hernández.

– ¿Cómo fue convivir tanto tiempo con Luis Scola y Sergio Hernández?

Fueron dos tipos que me enseñaron mucho, son dos líderes muy diferentes, pero muy carismáticos y expresivos entre sí. La verdad que fueron enseñanzas permanentes, todo el tiempo iba aprendiendo al lado de ellos, a pesar de que tienen distintas maneras de llegar al resultado. Luis es mucho más exigente y está detrás de los detalles, y Oveja deja más que los protagonistas crezcan en su confianza y toma partido en situaciones únicamente cuando la situación lo demanda. Los dos se llevan excelente entre sí, y a mí en lo particular me enseñaron muchísimo, así que fueron dos tipos que me marcaron, definitivamente marcaron mi vida.

Argentina llegó a Lima en 2019 con un proyecto ambicioso por parte del cuerpo técnico: utilizar el mismo plantel para ambas competencias: 12 jugadores para 50 días de torneos y partidos de cara a un panamericano y un mundial. Y Germán también iba a ser parte de ese proceso. Viajarían, concentrarían, convivirían durante dos meses. Recorrerían el mundo en busca de la gloria. E inevitablemente, se formaría una especie de fraternidad paternalista entre él y el plantel.

– ¿Cómo era compartir la intimidad con todos en las concentraciones? ¿Cómo te hacía sentir la confianza que ellos tenían en vos?

Era parte de la vida cotidiana del grupo. Muchos momentos compartidos, entonces muchos momentos de charla y eso derivó en muchos momentos de intimidad. Me gustaba que tuvieran confianza en mí, siempre es bueno sentirse valorado y yo sentía eso, que había un afecto por mí que llevaba a los jugadores, y también a los integrantes cuerpo técnico, a conversar conmigo, así que fue un lugar de privilegio.

Estos jugadores han transitado un período hostil, los han comparado y hasta criticado “por no ser como los de la Generación Dorada, pero hoy son apellidos consagrados: Campazzo, Laprovittola, Garino, Redivo, Gallizzi, Deck, Delía, Brussino, Vildoza, y la lista sigue.

– ¿Sentís que alguno ha tenido una evolución que en los papeles no se avecinaba?

Al principio cuando yo entré, Nico Brussino era un chico con acné que apenas hablaba y hoy en día es un jugador maduro de España que tuvo paso por la NBA. Pato Garino era un niño también y hoy es un jugador consagrado… Había muchos inmaduros como Facu y Lapro que estaban bien encaminados, pero tenían algunos comportamientos todavía infantiles. Luca era un niño también, se veía que era muy talentoso, pero también le faltaba de lo físico, le faltaba desde el profesionalismo. O sea, hubo muchos jugadores que durante el proceso dieron un salto de calidad sí, pero todos estuvieron a la altura. Si no hubiesen estado a la altura no terminás prosperando, porque para ser segundo mundial, sí o sí necesitás que el grupo entero esté a la altura de las circunstancias.

– ¿Considerás que hubo algún hito en el proceso que haya sido determinante para que los nuevos dieran su salto de calidad?

Tal vez el comienzo de la Americup generó un nuevo proceso y ahí a los pibes les cayó la ficha, un poco empujada por Luis. Considero que en la Americup dieron un salto de madurez fuerte, y a partir de ahí entendieron que eran ellos, y ya no los que se habían ido antes.

– ¿Qué te hizo confiar en este grupo de pibes?

Lo que me hizo confiar fue que veía deseos de revelarse, de escribir historia propia, como pongo en el libro, me parece que estaba cada vez más marcado. El crecimiento a nivel individual en sus carreras y que empezaron a conseguir resultados, los llevó a que haya más respeto en ellos mismos.

Y así, fueron dejando atrás las ataduras de “el Legado”, para pasar a ser jugadores con nombre propio, posicionados de manera individual que conformaron un colectivo ganador: se hicieron dueños del Panamericano de Lima, y del subcampeonato del mundo de China.

– ¿Qué pudiste rescatar de esta experiencia con la selección?

Me dejaron bastantes enseñanzas de cómo afrontar la vida, de cómo enfrentarse a los problemas y atacarlos, de cómo soportar presiones sin caer en la desesperación. También me dejó la enseñanza de que a veces desde el lugar de Prensa se crean expectativas y cargas sobre los jugadores que terminan empañando la carrera mucho más de lo que los periodistas pueden creer.

Como enseñanza final, me dejaron una gran alegría por haber podido concretar lo que tanto habían estado buscando, trascender, poder salir un poco de la comparación permanente y que se hablara más de ellos. Esa manera de reinventarse, de mantener a la Selección en el lugar de elite, cuando estaba todo dado para que no pasara, fue una enseñanza personal en cuanto a la lucha, a que la resignación no sirve de nada y que hay que tratar siempre de combatir los momentos oscuros con trabajo, con empeño… En algún momento el resultado llega.

El resultado que debía llegar, además del mundial propiamente dicho, era conseguir la ansiada clasificación a los Juegos Olímpicos de debían realizarse en 2020, en Tokio. Quedar entre los dos países americanos mejores rankeados dentro de la competencia les daba la llave para Japón. Y los del Oveja lo lograron con creces.

– ¿Cómo ves a la Selección de cara a los Juegos de Tokio?

Lo veo bien al equipo para el Juegos, me parece que hay potencial, talento, recambio. También me parece, desde un lado un poco más pesimista, que Argentina no va a ser más subestimada como le puedo haber pasado en China, le van a jugar a morir, y eso puede ser un punto en contra, pero bueno, veo que pueden puede volver a armar un poquito de quilombo.

Si todos llegan en condiciones y si se adaptan Bolmaro, Cáffaro o quien sea parte del nuevo grupo, creo que Argentina puede llegar a lograr un buen resultado. También hay que entender que no va a ser siempre un buen resultado subcampeonato, campeón o semifinales, porque Argentina durante toda su historia estuvo combatiendo por pasar el umbral de los cuartos de final, esa es la meta: pasar un cruce en los Juegos Olímpicos ya es absolutamente meritorio.

– La última: ¿Qué sentís que le diste a la Selección en este tiempo?

Creo que le di al equipo, desde mi lugar de Prensa, colaboré para dejar atrás un poco la sombra de la Generación Dorada. Después cumplí un rol, simplemente mostrando buen humor en los entrenamientos, tratando de que haya buena onda, buena energía. Muchas veces como oído de los jugadores, como de descarga también del cuerpo técnico y siempre intentando que haya buena onda.

Mi manera de manejarme la vida es esa, no me gusta el puterío, no me gustan los conflictos, me parece que no conducen a nada, más en grandes grupos, así que lo tomé de esa manera mi posicionamiento ahí, y traté siempre de ayudar a que, desde mi humilde posición, estuvieran todos bien y yo empujar para eso mismo.

Sol D´Amato

Pick&Roll

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Cultura

Titanic, las historias ocultas del rodaje: un director tiránico, un barco tamaño real y un envenenamiento colectivo

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El 19 de diciembre de 1997 se estrenó la película de James Cameron que recaudó 2.000 millones de dólares. Los nervios de Leonardo Di Caprio. Las cartas de Kate Winslet para ganar el papel. La intimidad de la escena del desnudo. El tanque gigante con agua helada, la neumonía de la actriz principal y cómo lograron que se aceptara el tema de Celine Dion que luego se convirtió en un éxito mundial

– Esto se fue de las manos. No podemos financiar más esta locura- dijo uno de los productores.

– La película sigue según lo planeado– contestó el director.

– Ya gastamos demasiado. Hay que cortar escenas

– Si quieren cortar algo, me van a tener que echar

– No nos ponga en esta situación- dijo el productor.

– Y le aviso que para despedirme, me van a tener que matar– replicó James Cameron.

La maquinaria, monstruosa y extremadamente cara, se había puesto en marcha hacía mucho. Las dudas, de manera inevitable, aparecieron en los ejecutivos de los dos estudios involucrados. Pero a las dudas siguió el pánico. Se obsesionaron con el fracaso. No podían verle otro final a esta historia. Pero fracaso en este caso significaba la quiebra de estudios, el fin de carreras artísticas, ejecutivos despedidos y pérdida de una cantidad obscena de millones de dólares.

Suele suceder, los casos son múltiples (Heaven´s Gate, Waterworld, One from the Heart, los films de Orson Welles), que una película que se va de presupuesto, que se adivina grandilocuente, de la que se filtran los problemas durante el rodaje, padezca un fracaso estrepitoso. Se suele castigar, a priori, la desmesurada ambición de un director. Y James Cameron era el candidato ideal para que esto sucediera. Megalómano, excesivo, despótico. Y ambicioso. Esa ambición se suele pagar muy cara. No les cae bien a los críticos ni a la industria y el castigo es la lapidación de la obra, casi sin darle chances. Esa arrogancia se la hacen pagar en algún momento. Le demuestran que la omnipotencia que creen ostentar es tan sólo una sensación.

Además en este caso la analogía era demasiado fácil, estaba al alcance de la mano. Todo el mundo sabía que al primer traspié se iba a equiparar el hundimiento de los dos gigantes, de los dos Titanics: el barco y la película. Estaban esperando el fracaso del film para hablar de naufragio, era una carrera para ver quién era el primero en ser obvio.

Pero apenas se estrenó, Titanic se convirtió en un éxito extraordinario. Encabezó la taquilla durante cuatro meses y se transformó en la película más taquillera de la historia (luego superada por Avatar también de James Cameron y por la última entrega de los Avengers). Recaudó alrededor de 2.000 millones de dólares. Y arrasó en las entregas de premios anuales (entre ellos el récord de once Oscars tras catorce nominaciones).

Todo empezó con la obsesión de James Cameron por los naufragios. Ese mundo del mar, el fracaso, la tragedia y los restos que quedan hundidos siempre lo atrajeron. Al ver un documental sobre una expedición a los restos del Titanic supo que ese sería su próximo proyecto. Consiguió que el estudio le financiara filmaciones subacuáticas. Para eso, su hermano ingeniero aeroespacial, diseñó una cámara especial que pudiera sumergirse a mucha profundidad y resistir la presión del agua para poder recorrer los vestigios del verdadero trasatlántico.

Él no quería hacer una película catástrofe más. Quería (necesitaba: su obsesión no le permitía otra cosa) precisión histórica para narrar una historia de amor épica con el desastre como marco. El Titanic como tema no parecía demasiado original ni tentador. Como dijo algún productor rival para menospreciar el proyecto: “¿A quién le puede interesar? Ya todos saben que pasa: el barco indestructible se hunde. Y todos se mueren. Muy aburrido”. Sin embargo el poder de seducción y la convicción de Cameron consiguieron el visto bueno. De entrada avisó que sería carísimo. Hizo lo contrario a lo que hacen todos, en vez de ocultar el tamaño de su empresa, les anunció que necesitaría 150 millones de dólares. Aunque, después de varias negociaciones, el primer presupuesto lo cerraron en 109 millones. Al final gastaría casi el doble del cálculo original.

La primera escena que hicieron los actores. Cameron la eligió para incomodarlos, romper el hielo. Di Caprio, con solo 22 años, estaba tan nervioso que se equivocó en la letra. El director dejó el error en el filmLa primera escena que hicieron los actores. Cameron la eligió para incomodarlos, romper el hielo. Di Caprio, con solo 22 años, estaba tan nervioso que se equivocó en la letra. El director dejó el error en el film

El proyecto pertenecía a 20th Century Fox. Pero era muy costoso y el riesgo era monumental. Así que lo querían compartir. Hablaron con Universal que no quiso tener nada que ver con ese potencial desastre. Paramount aceptó convertirse en socio pero limitando su aporte a algo menos que los 50 millones de dólares debiendo la otra compañía poner todo lo que se excediera de presupuesto. Paramount se aseguró la distribución en Estados Unidos. El costo era una más de las preocupaciones que asolaban a los directivos. Veían que la película iba a ser muy extensa. Más de tres horas que atentaban directamente contra sus posibilidades comerciales. La duración no sólo provocaba que cada sala tuviera menos pasadas diarias sino que las películas demasiado largas acobardan a los espectadores que no están dispuestos a estar tanto tiempo frente a la pantalla.

Antes de escribir el guión, James Cameron se documentó. Leyó todo lo que pudo sobre el Titanic y su naufragio. Una de las paredes de su oficina se cubrió con publicaciones sobre el barco. No quería dejar ningún detalle sin conocer, no le importaba si se notaba o no en pantalla. Con que él supiera que algo era incorrecto o que no estaba chequeado de manera adecuada, eso se convertía en un obstáculo que le impedía continuar.

Los ejecutivos querían otra pareja protagónica. Para el papel de Rose pasaron por las audiciones Gwylneth Paltrow, Claire Daines y Gabrielle Anwar entre otras. Kate Winslet quería ese personaje. Y luchó por él. Le escribió cartas a Cameron: “Rose soy yo” tenían como todo texto. Y hasta le mandó flores y se enojó cuando se enteró que otra actriz había pasado por las audiciones: “Me cuesta entender que todavía estés dudando y no te hayas dado cuenta que acá tenés a tu Rose”. La insistencia y las ganas de Kate hicieron ver a Cameron que la actriz estaría dispuesta a hacer todo lo necesario (a aguantar todo lo necesario) para ser una Rose perfecta.

Después de Titanic Kate Winslet y Leonardo Di Caprio construyeron una amistad indestructibleDespués de Titanic Kate Winslet y Leonardo Di Caprio construyeron una amistad indestructible

Tom Cruise quiso hacer a Jack pero ni siquiera fue considerado. La directora de casting acercó los nombres de Chris O´Donnell, Billy Crudup y Stephen Dorff. Matthew McConaughey fue quien más chances tuvo de quedarse con el papel. Hasta hizo pasadas de guión con Winslet. Y también lo probaron para el papel del prometido millonario de ella, el que obtuvo Billy Zane. Pero se quedó sin ninguno de los dos roles. Para los secundarios se consideró a Barbra Streissand -no aceptó: era poca cosa para ella- y a Robert De Niro como el capitán, pero a último momento desistió alegando temas de salud.

Los personajes son esquemáticos, no tiene una gran profundidad. Están ahí para demostrar la diferencia de clases y para que los protagonistas vivan una gran historia de amor. Ese esquematismo hace más valorable la actuación de Leonardo Di Caprio, que en ese entonces tenía 22 años. No hay mucho para sacar de ese héroe enamorado que de antemano sabemos condenado a la tragedia. Kate Winslet se muestra vivaz y delicada en otra gran actuación.

Los dibujos de Rose desnuda (y la mano que aparece haciéndolos) son de James Cameron. Él mismo dibujó a su personaje. Le pidió a Kate que posara en ropa interior frente a él para hacerlos. Esa fue la primera escena entre los actores. El barco todavía no estaba listo y la pileta gigantesca tampoco estaba llena así que el director debió filmar todas las escenas posibles que no requirieran de mar. Eligió esta para incomodar a sus actores, para romper el hielo. Creyó, con acierto, que al no conocerse tanto, al no haber entrado en confianza, la escena tendría una tensión singular. Los nervios de Di Caprio era tan grandes que en un momento le pide a que se acostara en la cama en vez de en el sillón como indicaba el guión. El tropiezo fue tan genuino que quedó en a versión final.

James Cameron con Kate y Di Caprio. El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales variosJames Cameron con Kate y Di Caprio. El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales varios

La Rose anciana, la de la actualidad, fue Gloria Stuart. Cameron pidió que le buscaban a una actriz que hubiere brillado en la década del 30 pero que luego hubiera desaparecido. Stuart, al momento de la filmación, tenía 87 años y debía ser maquillada para parecer centenaria (se dio la curiosidad que dos actrices distintas Gloria Stuart y Winslet estuvieran nominadas al Oscar por hacer a la misma persona en una misma película). La anciana con la sabiduría que dan los años respondía a cada exceso del director llamándolo “Herr Direktor”.

Los protagonistas de la historia de amor son personajes ficcionales (aunque en la tripulación hubo un joven que se llamaba Jack Dawson y que murió en el naufragio). Pero estos se mezclan con muchos otros personajes que sí estuvieron en el desgraciado viaje. La precisión histórica que desvelaba a Cameron no la logró sólo con un vestuario apropiado o peinados y maquillaje acorde. Contrató a un especialista en normas de etiqueta de principios del Siglo XX que además de escribir un manual que le sirvió de guía a todo el equipo, dio varias charlas durante el rodaje y supervisó cada escena para que no existieran anacronismos ni siquiera microscópicos.

Pero si hablamos de ajustar a los hechos reales, la mayor proeza fue la construcción en tamaño real del barco hundido. Cameron no quería maquetas ni miniaturas. Necesitaba que todo se viese como había sido. Sólo a algunas partes (los botes por ejemplo) se les redujo el 10 % de su tamaño original. Para algunas escenas como la de la sala de máquinas, Cameron pidió que le consiguieron extras de baja estatura, así todo se veía más grande todavía.

Gloria Stuart en Titanic, la actriz llamaba al despótico Cameron "Herr Direktor"Gloria Stuart en Titanic, la actriz llamaba al despótico Cameron “Herr Direktor”

El estudio compró un terreno costero en Baja California, México para construir el barco y el tanque inmenso en el que filmarían las escenas. Toda la operación significó 57 millones de dólares de inversión. La profundidad de ese tanque era de un metro para que todos los actores pudieran hacer pie y pudieron permanecer el mayor tiempo posible. Todo el que pasó por el set terminó, más temprano que tarde, en el agua, empujado por Cameron que siempre sentía necesitar más náufragos en su mar. En algún momento desesperado porque no se hacía lo que había pedido (o al menos eso interpretaba él), Cameron tomó de las solapas a una decena de extras y los metió de cabeza en el desmesurado tanque. Sólo paró cuando llegó al número deseado de víctimas.

Afuera, en los descansos entre escenas, los esperaban unos piletones con agua caliente en la que los actores procuraban recuperar temperatura.

El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales varios, más allá de algunas fracturas de un par de dobles de riesgo. Pero la gran emergencia médica de la filmación se produjo en un almuerzo cuando estaban filmando escenas de los restos del barco original en el fondo del mar. En esa comida el plato principal era una rica y algo exótica sopa de pescado. Algunos le sintieron gusto raro pero no dijeron nada porque no sabían bien cuál debía ser el sabor de ese caldo. Pero al poco tiempo empezaron los problemas. Alguien había envenenado la sopa con una importante cantidad de P.C.P. (conocida también como Polvo de Ángel) un fuerte y potente alucinógeno que produjo estragos en el equipo técnico. James Cameron apenas se dio cuenta de la situación corrió al baño para provocarse el vómito y paliar los efectos antes de que la droga hiciera efecto. La filmación debió interrumpirse un par de días. No se sabe si se trató de una broma de mal gusto, un accidente o una venganza al comportamiento de Cameron.

Kate Winslet y Leonardo DiCaprio como Rose y Jack en TitanicKate Winslet y Leonardo DiCaprio como Rose y Jack en Titanic

El manejo tiránico del set de James Cameron es bien conocido. Siempre tenso, al borde del maltrato (en sus días más serenos), el director no suele hacerse cargo de sus modos poco amables. Él, dice, busca resultados concretos y para lograr algo se necesita dolor, atravesar el dolor. Esa es su ética de trabajo. Como contracara no se puede decir que él mismo no lo se sometiera a las mismas condiciones. Las jornadas de trabajo eran extensísimas, maratónicas. Hay fotos extraordinarias en la que lo muestran dentro del tanque, tapado hasta los hombros por el agua, concentrado en la explicación de la escena cumbre a Di Caprio y a Winslet que lo escuchan con atención y algo ateridos por el frío.

La idea original de Cameron era la de contar con la música instrumental de Enya pero no hubo acuerdo. El contratado finalmente fue James Horner. El pedido que recibió fue el mismo. Sólo música instrumental. Así que para no provocar la furia de Cameron se guardó hasta el final la carta de la canción con letra que había escrito. Cuando el director escuchó My Heart Will Go On supo que debía cambiar su decisión. (Otro detalle: Celine Dion al principio rechazó el tema, no le gustaba; fue su marido quien la convenció).

Como todo lo referido a Titanic la música también fue un éxito extraordinario. La canción cantada por Celine Dion se convirtió en el single más vendido de la historia y la banda de sonido obtuvo 11 discos de platinos sólo en Estados Unidos tras vender 11 millones de copias.

Play

El estreno previsto para mediados de 1997, para aprovechar las vacaciones norteamericanas, la temporada alta cinematográfica, se debió posponer. Otra vez las profecías catastróficas se instalaban. El director explicó que se trataba de una demora por los complejos efectos especiales. Ya se hacían cuentas: la película iba a salir más de 200 millones de dólares; a valores actualizados ya era más cara que el mismo barco sobre el que se inspiraba. El estudio le pidió a Cameron que para tranquilizar a los periodistas especializados diera algunas entrevistas. Él aceptó de mala gana.

Fue así que en medio del montaje y cuando los rumores sobre Titanic cada vez eran peores y los malos augurios cada vez mayores, Cameron recibió a una periodista en la sala de montaje. Mientras conversaban, le mostró una escena. Duraba poco más de un minuto. Cuando terminó el director le dijo: “Espero que la hayas mirado bien. Porque fuiste la última en hacerlo”. Y en ese instante borró la escena para siempre. “Acabo de tirar un millón de dólares a la basura”, le dijo, olímpico, a la reportera.

Pero el 19 de diciembre de ese año, Titanic llegó a las salas. Las especulaciones terminaron en ese momento. La película se convirtió en un éxito inmediato, uno que excedió hasta su descontrolada ambición. James Cameron había logrado crear un nuevo clásico moderno.

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