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Netflix se tambalea ante aumento de la competencia

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 Mientras su deuda crece y sus suscriptores disminuyen, Netflix enfrentará la feroz competencia de nuevos rivales. La compañía ya no es tan invencible como parecía

Por: Anna Nocolau y Fan Fei
Un soleado fin de semana a mitad de verano en Los Ángeles, Netflix convirtió el muelle de Santa Mónica en un bombardeo de mercadotecnia tridimensional, transformándolo en la ciudad ficticia de Indiana de la década de 1980 donde se desarrolla la exitosa serie Stranger Things.

El impulso de mercadotecnia ilustró lo crítica que es la serie para el servicio de streaming, que depende de las suscripciones. La llegada de la tercera temporada de Stranger Things el 4 de julio fue el “mayor lanzamiento de contenido” de 2019 para Netflix, dice el analista de Bernstein Todd Juenger. “Si alguna pieza de contenido va a marcar la diferencia en la suma de suscriptores, esta debería ser la indicada”, agrega.

Juenger estaba en lo correcto. Los suscriptores a nivel global aumentaron en las primeras dos semanas de julio. Desafortunadamente para Netflix, fueron dos semanas demasiado tarde.

Descalabro del rey
En el segundo trimestre, la compañía perdió 126,000 suscriptores en Estados Unidos (EU), por primera vez desde 2011. Igualmente preocupante, fuera de EU, la compañía solo registró 2.8 millones de suscriptores, aproximadamente la mitad de lo que Netflix había proyectado.

Por su parte, el mercado eliminó 17.000 millones de dólares del valor de las acciones de Netflix de un día para otro, enfatizando la brutal correlación entre los nuevos suscriptores y el valor bursátil.

La compañía prevé siete millones de nuevos suscriptores en el tercer trimestre. Pero la dramática caída en el segundo —incluso antes de la llegada de una mayor competencia de Apple y otros a finales de este año— ha puesto en duda si la compañía es tan invencible como parecía.

Wall Street ahora quiere saber si el hecho de no alcanzar los objetivos fue una falla o es una tendencia. El mercado de valores se volvió “adicto” al crecimiento de suscriptores de Netflix, dice Aswath Damodaran, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.

“Durante una década, Netflix gastó más y más dinero en contenido para atraer usuarios y aumentar la capitalización de mercado, y funcionó”, dice. “Pero la pregunta es: ¿cómo te bajas de esta banda sin fin? En algún momento, gastar 75% de cada dólar en contenido no será sostenible. El próximo año será el gran desafío”.

A la conquista del streaming
Netflix encabezó la revolución del streaming que cambió la forma en que vemos la televisión y las películas. A medida que la TV por cable perdió suscriptores, Netflix los ganó, colocándolo en una categoría junto a Facebook,Amazon y Google como una de las empresas adoradas del sector de tecnología de EU.

La compañía gasta más de 70% de sus ingresos en contenido. Los analistas estiman que eso le daría un presupuesto de más de 15.000 millones de dólares este año, más que cualquier otra compañía. Sin embargo, Netflix proyecta que gastará 3.500 millones de dólares más de lo que generará en efectivo en 2019.

Este ritmo de gasto de efectivo significa que la compañía tiene que recurrir repetidamente a los mercados de deuda para pagar por su contenido y hacer otros pagos de la deuda. Netflix asumió la gran mayoría de sus 12.000 millones de dólares en deuda a largo plazo en los últimos tres años, ya que casi duplicó su base global de suscriptores a 150 millones.

Muchas de las grandes compañías de medios tradicionales inicialmente entregaron sus catálogos a Netflix a cambio de pagos de regalías. Pero el servicio de streaming comenzó a desarrollar su propio catálogo antes de que estos programas desaparecieran de su plataforma.

Ahora, Netflix enfrenta una arremetida de la competencia. Después de años de salidas en falso, Apple lanzará su servicio de streaming en noviembre, al igual que Disney, mientras que WarnerMedia de AT&T y NBCUniversal de Comcast lo harán a principios del próximo año. Fuera de Apple, todos tienen extensos catálogos de antiguos programas.

El dato. 70% de los ingresos de la compañía se gastan en contenido

La estrategia tradicional de Netflix fue gastar más que sus rivales, pero tal vez se topó con la horma de su zapato: Apple. Hace dos años, Netflix entró en una guerra de ofertas con el fabricante del iPhone por The Morning Show, una serie de televisión de comedia dramática. “El acuerdo iba y venía entre Netflix

y Apple”, dice una persona involucrada en las conversaciones. Al final, los productores decidieron venderlo a Apple por más de 300 millones de dólares, en parte porque sentían que el fabricante del iPhone le daría un mayor impulso de mercadotecnia.

“En Netflix sería uno de sus muchos programas grandiosos. Pero en Apple sería el primer gran programa estelar en su nuevo servicio”, dice esta persona.

Contenido por deuda
Netflix invadió por primera vez las salas de EU con su streaming de video en 2007. Pero pasarían otros seis años antes de que tuviera un gran impacto con sus series originales. La compañía pagó 100 millones de dólares por dos temporadas del thriller político House of Cards, poniendo a Netflix en el mapa con el público y Hollywood.

House of Cards fue ilustrativo sobre cómo Netflix abordaría los acuerdos en los años futuros. La estrategia consistía en gastar mucho para superar a los rivales, generalmente comprometiéndose con los derechos globales completos para las series sin pedir un programa piloto. El acuerdo “cambió todo el panorama de cómo se crea la televisión”, dice un veterano banquero de Hollywood.

En ocasiones, el servicio de streaming ofrecía precios entre 30 y 50% más altos que competidores como HBO, Showtime y Starz, de acuerdo con personas familiarizadas con estos acuerdos.

Esta resultó ser una estrategia efectiva de liquidez, pues la deuda y los pasivos de Netflix se extienden a lo largo de los años. Además de sus 10.400 millones de dólares en deuda a largo plazo, a finales del año pasado también tenía otros 19.000 millones de dólares en obligaciones y entre 2.000 a 5.000 millones de dólares adicionales en gastos “desconocidos”, dinero comprometido en los próximos cinco años para pagar nuevos programas y para las licencias de los derechos de televisión y películas existentes.

Las guerras de streaming generaron un fenómeno conocido como “Peak TV”, y los banqueros dicen que no hay tanto capital en Hollywood desde mediados de la década del 2000, cuando las firmas de capital privado saltaban para financiar películas.

Pero algunos analistas creen que esto no es sostenible. “Dentro de cinco años, no se realizarán tantas series de televisión”, dice Jonathan Taplin, productor de cine nominado al Oscar. “Hemos duplicado el número de series desde hace siete años, y no hemos aumentado la audiencia en lo absoluto. Cualquiera puede decirte que no es una buena propuesta”, dice.

Netflix prosperó durante un período de dinero fácil y una tendencia alcista del mercado de valores. Pero los temores de una recesión sacudieron los mercados recientemente, y los críticos creen que una crisis crediticia afectaría su modelo impulsado por la deuda.

Pero los analistas e inversionistas aún creen en el modelo de la compañía. Los analistas proyectan que el flujo de efectivo llegará a un punto de equilibrio en 2023, a medida que mejoren los suscriptores y los márgenes. Sin embargo, “si en 2020 no vemos una mejora sustancial en el déficit del flujo de efectivo, sería una señal preocupante”, advierte el analista de S&P, Jawad Hussain.

Por ahora, el mercado de valores parece estar del lado de los críticos. Las acciones de Netflix cayeron aún más desde su deslizamiento de julio, alcanzando un mínimo de ocho meses que le da una valoración a la compañía en 127.000 millones de dólares.

“Tienen que reformular la historia”, dice Damodaran de la Universidad de Nueva York. “Si tienen un par de trimestres malos más, el mercado les contará la historia”.Fuente: The Financial Times

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Economia

Se acerca el fin del juicio por la expropiación de YPF: cuánto le podría costar la demanda al Estado argentino

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Desde el inicio de los procedimientos judiciales contra la petrolera y la República Argentina, el valor real de los daños económicos contra ambos es sido un tema de gran discusión

Sede de la empresa energética controlada por el Estado argentino (REUTERS/Enrique Marcarian)

Sede de la empresa energética controlada por el Estado argentino (REUTERS/Enrique Marcarian)

El caso por expropiación de la petrolera argentina presentado en Nueva York en el año 2015 contra YPF y contra la República Argentina, está a punto de conocer su destino. La Juez Loretta Preska de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, prepara una decisión crítica sobre los méritos de mantener en Estados Unidos el histórico litigio de expropiación.

Desde el principio, YPF y el Gobierno han rechazado categóricamente los reclamos alegados en la demanda por ser inadmisibles, argumentando que Estados Unidos no era un foro apropiado para tratar un tema tan delicado. YPF y el gobierno, como acusados, una y otra vez presentaron argumentos que respaldan la idea de trasladar todos los procedimientos de litigio a un tribunal argentino. Sin embargo, primero la Corte del Distrito Sur de Nueva York, luego la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito y finalmente el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, se pronunciaron en contra de la petición de YPF y de Argentina o rechazaron escuchar el caso.

La jueza Loretta Preska

La jueza Loretta Preska

Luego de una decisión en enero de 2019 de los nueve jueces supremos norteamericanos, Argentina e YPF lanzaron el último procedimiento legal posible y presentaron una moción para desestimar el caso utilizando la doctrina del “Foum de No Conveniens”. En términos simples, los demandados afirman que las compañías españolas que presentaron la demanda en 2015 erraron al asumir que presentaban la disputa bajo las leyes de los mercados de capitales de los EE.UU. De hecho, Argentina e YPF sostienen que los mismos instrumentos según los cuales la petrolera vendió sus acciones en Nueva York en la década de los 90 cuando fue privatizada, están “regidos por la ley argentina” y que “cualquier acción relacionada con la ejecución de los estatutos o los derechos de un accionista en virtud de los mismos deben ser presentados ante un tribunal argentino“.

 Desde el principio, YPF y el Gobierno han rechazado categóricamente los reclamos alegados en la demanda por ser inadmisibles, argumentando que Estados Unidos no era un foro apropiado para tratar un tema tan delicado

La jueza Preska, debe pronunciarse sobre los méritos de mantener el caso en su corte en las próximas semanas y, si el fallo confirma decisiones anteriores contra Argentina y contra YPF, los daños solicitados por los demandantes serán extraordinarios especialmente bajo la actualidad económica argentina.

¿Cuál sería el daño económico?

Desde el inicio de los procedimientos judiciales contra YPF y contra la República Argentina, el valor real de los daños económicos contra ambos acusados argentinos ha sido un tema de gran discusión. El caso Petersen [las dos empresas españolas quebradas que al momento de la demanda no pertenecían al grupo local] se presentó por primera vez en abril de 2015 y no incluyó un monto solicitado por los demandantes, mientras que el caso Eton, presentado un año después, incluyó un monto que asciende a USD 495 millones.

Sin embargo, existen tres cálculos muy diferentes que explican cuál puede ser el monto que Argentina (y tal vez YPF), deberán pagar si la juez Preska publica un fallo en contra de los intereses argentinos.

Guillermo Nielsen, nuevo presidente de YPF

Guillermo Nielsen, nuevo presidente de YPF

En primer lugar, Burford Capital, empresa propietaria del 49% del caso Petersen y del 75% del caso Eton, utiliza el precio de la última venta del 10% del caso a un cliente institucional para concluir que el valor actual de su participación asciende a USD 1.000 millones más intereses. Según Burford, el monto pagado por el inversor calificado fue de USD 100 millones a mediados de 2019. Si también tomamos los USD 495 millones reclamados por Burford en el caso de Eton, el Estado nacional (y tal vez YPF), enfrentan un pago de USD 1.500 a USD 1.700 millones.

En segundo lugar, varios bancos en Wall Street siempre han jugado con un fallo de USD 3.000 millones basado en el valor de mercado de las acciones de YPF que eran propiedad de las dos empresas españolas en 2012, cuando el gobierno argentino aprobó la Ley de Nacionalización. Aunque este número parece ofrecer una cifra razonable, no considera una serie de factores adicionales que cambiarían considerablemente el daño económico, siempre y cuando este ocurra. Estos factores incluyen las transacciones del mercado secundario, el valor actual y futuro de las acciones de YPF y la valuación tentativa que la petrolera detallada en sus estatutos.

 Luego de una decisión en enero de 2019 de los nueve jueces supremos norteamericanos, Argentina e YPF lanzaron el último procedimiento legal posible y presentaron una moción para desestimar el caso utilizando la doctrina del ‘Foum de No Conveniens’

Finalmente, la tercera manera de estimar el valor de un posible fallo en el corto plazo, es utilizar el estatuto de YPF. El Artículo 7, Punto F, Sección G, muestra una fórmula para calcular el precio que Argentina debería haber pagado por esas acciones cuando expropió el 51% a Repsol y no ofreció al 49% restante una opción de compra. La fórmula utiliza diferentes factores como ganancias históricas, ratios y precios de las acciones, entre otros. Si usamos como fecha operativa el momento en que Argentina notificó al público que estaba planeando nacionalizar YPF (enero de 2012) el valor de las acciones según la fórmula supera los USD 9.000 millones. Burford explica que Argentina e YPF podrían argumentar que el tribunal debería usar la fecha en que Argentina tomó el control de la compañía varios meses después en abril de 2012 para tratar de reducir el valor de las acciones por debajo de los USD 6.000 millones.

Sea cual sea la fórmula utilizada, antes la juez Preska deberá decidir si el caso continúa en Nueva York o se muda a Buenos Aires. De ocurrir lo último, los cálculos aquí presentados dejarían de tener validez

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : CLARIN

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Economia

Economía del conocimiento: con el nuevo proyecto, el Gobierno acotó el beneficio para las grandes empresas

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La iniciativa que ingresó esta tarde al Congreso fijó un cupo de 3.745 trabajadores para la reducción de cargas patronales. El costo fiscal de la medida podría llegar a $ 12.000 millones anuales

La norma propuesta mantiene el 60% de reducción de la alícuota sobre el Impuesto a las Ganancias y del 70% sobre el pago de contribuciones patronales

La norma propuesta mantiene el 60% de reducción de la alícuota sobre el Impuesto a las Ganancias y del 70% sobre el pago de contribuciones patronales

Las grandes empresas prefieren rescatar lo positivo y evitar más ruido en torno a un proyecto de ley que, durante su discusión, generó bastante preocupación. La buena noticia, en este caso, es que la iniciativa que busca modificar la Ley de Economía del Conocimiento sancionada durante el gobierno de Mauricio Macri y que el Ejecutivo envió esta tarde al Congreso, mantiene y hasta mejora, los beneficios que el sector tenía con la vieja ley de software.

Si se quiere mirar el vaso medio vacío, el nuevo texto limita, y bastante, las ventajas que estas mismas compañías habrían tenido si este mes comenzaba a regir la ley impulsada por la gestión anterior.

¿En qué sentido los limita? El proyecto establece un límite de 3.745 trabajadores sobre los cuales las empresas ligadas a la economía del conocimiento podrán pagar menos contribuciones patronales. Desde el Gobierno remarcan que ninguna gran empresa se verá perjudicada respecto de los beneficios que tenía con la antigua ley del software, pero sí reconocen que hay límites frente a lo que hubieran sido las ventajas si la ley sancionada durante el macrismo avanzaba en su aplicación.

Las empresas todavía están haciendo números y evaluando el impacto, pero muchas grandes cuentan con una nómina que duplica, o más, ese límite impuesto si se tienen en cuenta todas las áreas vinculadas con el conocimiento y no exclusivamente el desarrollo de software. De todas maneras, por ahora mantienen la cautela y si bien reconocen que siempre se puede pedir más, apoyan el rumbo elegido por el Gobierno.

El nuevo texto limita las ventajas que las compañías habrían tenido si este mes comenzaba a regir la ley impulsada por la gestión anterior

El nuevo texto limita las ventajas que las compañías habrían tenido si este mes comenzaba a regir la ley impulsada por la gestión anterior

Mercado Libre, una de las empresas claves del sector, tiene 10.000 empleados en la región de los cuales 4.500 están en la Argentina. De ese total, una cifra similar al tope máximo del nuevo régimen ya estaría dedicada hoy a trabajos tecnológicos. En ese caso, todos los empleados que la empresa de Marcos Galperin contrate sobre la cifra total –siempre que estén dentro de la actividad promovida– recibirá también el beneficio.

“Este año aspiramos a contratar más de 1.500 personas, 40% mujeres y la gran parte de tecnología, ingenieros, desarrollo y customer service”, le dijo a Infobae, el viernes pasado Juan Martín de la Serna, encargado del negocio a nivel local. En este contexto, empresas del rubro podrían demorar nuevas contrataciones hasta que la ley esté vigente.

Otras grandes del mercado digital son Globant, IBM, Oracle, Microsoft, PWC, entre muchas más.

“Hay que esperar para ver cómo finalmente queda aprobada, pero como viene la ley, es un buen camino mantener la política del Estado en materia del conocimiento en un contexto difícil como el actual”, aseguró a Infobae el presidente de Accenture, Sergio Kaufman.

Desde el Gobierno remarcaron que las grandes empresas siguen siendo consideradas destinatarias de este régimen y que si bien se verán afectadas respecto de lo que hubiera sido, mantienen los beneficios vigentes de la ley de software. “Estamos recibiendo ofertas de proyectos de inversión importantes vinculados con esta ley. Las condiciones son buenas; la Argentina tiene una característica distintiva en la materia, por lo que vemos al sector con alto potencial de crecimiento”, dijeron fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Costo fiscal

El costo fiscal de la reducción del 60% en Ganancias y el 70% en las cargas patronales todavía no está dimensionado por el Gobierno, aunque las estimaciones son que podría alcanzar los $12.000 millones de pesos anuales. Con las 521 empresas que están hoy adheridas al régimen (de la ley de software), el costo ascendería a $6.000 millones, pero en el Gobierno aspiran a duplicar ese número porque en la nueva ley hay muchos más sectores que podrán participar.

Mercado Libre, una de las empresas grandes que accede al régimen de promoción (Adrián Escandar)

Mercado Libre, una de las empresas grandes que accede al régimen de promoción (Adrián Escandar)

El nuevo proyecto también es desafavorable para las grandes empresas en materia de estabilidad fiscal. La ley sancionada durante la gestión de Macri les garantizaba que durante una década las empresas que adhirieran al régimen no sufrirían cambios impositivos, pero esta iniciativa sólo les garantiza la mantención de los beneficios del régimen durante la vigencia de la ley. Aunque tampoco eso es garantía.

El texto plantea en su artículo 7 que “sin perjuicio de ello, y a partir del segundo año de vigencia del régimen, a los fines del otorgamiento de los Bonos de Crédito Fiscal, se podrá fijar un cupo fiscal, el que será distribuido sobre la base de los criterios y las condiciones que al efecto establezca la Autoridad de Aplicación”. En el Gobierno aseguran que si ello sucede, será para el empleo incremental, pero no queda claro en la iniciativa.

 Desde el Gobierno remarcan que ninguna gran empresa se verá perjudicada respecto de los beneficios que tenía con la antigua ley del software, pero sí reconocen que hay límites frente a lo que hubieran sido las ventajas si la ley sancionada durante el macrismo avanzaba en su aplicación

También afecta a las empresas el mayor aporte que deberán hacer para el Fondo Fiduciario para la Promoción de la Economía del Conocimiento (Fonpec), que pasará del 1,5% de la Ley anterior al 4% ahora. “Vemos positivo el proyecto, ya que se mantuvo el espirutu de la norma, pero tampoco nos podemos abstraer de la situación argentina en la que el Gobierno tiene que renegociar la deuda y demostrar esfuerzo fiscal. Las limitaciones que tiene la nueva norma son lógicas”, dijeron fuentes de una importante empresa del sector.

Detalles del proyecto

– Se mantiene el 60% de reducción de la alícuota sobre el Impuesto a las Ganancias y del 70% sobre el pago de contribuciones patronales, pero el modo de calcularlos retoma lo establecido en la Ley de Software.

– Respecto a las contribuciones patronales, el beneficio aplica hasta un máximo de 3.745 empleados. Las grandes empresas siguen siendo consideradas destinatarias de este régimen.

– La norma tiene una orientación inclusiva y federal. Las empresas pueden acceder a una reducción del 80% en las contribuciones patronales si incorporan mujeres, personas discapacitadas, beneficiarios de planes sociales y residentes de zonas desfavorables o de menor desarrollo relativo.

– Cada dos años, las empresas deberán revalidar su inscripción en el Registro Nacional de Beneficiarios del Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento.

 Respecto a las contribuciones patronales, el beneficio aplica hasta un máximo de 3.745 empleados. Las grandes empresas siguen siendo consideradas destinatarias de este régimen

– Las actividades de autodesarrollo quedan excluidas.

– Las Micro Empresas con antigüedad menor de tres años y que no cuenten con facturación para acceder al régimen, deberán acreditar que desarrollan en el país algunas de las actividades incluidas en la ley.

– La ley establece la creación del Fondo Fiduciario para la Promoción de la Economía del Conocimiento (Fonpec) cuyo objetivo es financiar capacitaciones, fomentar inversiones productivas y promover la inserción internacional de las empresas.

– Para que las empresas estén alcanzadas por los beneficios deben cumplir con al menos dos de estos tres requisitos: las empresas deben capacitar a sus empleados a las actividades promovidas según distintos porcentajes de su masa salarial: al menos 3% para las Micro Empresas, 5% para las Pequeñas y Medianas y 8% para las Grandes; las tareas de investigación y desarrollo deben alcanzar un porcentaje respecto de la facturación total de al menos el 1% para las Micro Empresas, 2% para las Pequeñas y Medianas y 3% para las Grandes; y deben acreditar la exportación de bienes y/o servicios que surjan del desarrollo de alguna de las actividades promovidas en un porcentaje respecto de su facturación total de al menos 4% para las Micro Empresas, 10% para las Pequeñas y Medianas y 13% para las Grandes.

FOTO TAPA : EL CORONISTA

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Economia

Financial Times le pide a la Argentina un plan económico basado en la inversión

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Una editorial del diario financiero londinense critica que el Gobierno aspire a una quita en su carga de deuda sin especificar un esquema económico que permita el pago de esas obligaciones. También ataca la emisión monetaria, los aumentos de impuestos y de planes sociales

El comité editorial del periódico financiero londinense criticó la estrategia de Alberto Fernández para la renegociación de la deuda

El comité editorial del periódico financiero londinense criticó la estrategia de Alberto Fernández para la renegociación de la deuda

El diario económico londinense Financial Times dedicó una de sus editoriales de hoy a la situación de la Argentina y no ahorró conceptos duros para con la administración de Alberto Fernández. El períodico tomó posición frente a la renegociación de la deuda soberana, en el que si bien criticó al FMI y al legado de Mauricio Macri, llamó al actual presidente a mostrar un “plan creíble y amplio” si quiere conseguir el apoyo de los acreedores para una quita a sus vencimientos de deuda. También criticó los controles de precios, los aumentos de impuestos y la emisión monetaria porque no impulsan el crecimiento.

La mayoría de las naciones deudoras que se enfrentan a la reestructuración presentan un plan económico detallado y se comprometen a establecer objetivos claros para conseguir el apoyo del FMI y de los acreedores para las inevitables quitas a las tenencias de los acreedores que se producirán a continuación”, dice el texto firmado por el consejo editorial del Financial Times. “La Argentina ha decidido no decir casi nada sobre su estrategia económica”, agrega.

La editorial que lleva por título “Argentina necesita un plan de crecimiento basado en la inversión” recuerda los ocho defaults previos de la Argentina, los antecedentes de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y la caída en default técnico de 2014, además de expresar preocupación por el pedido de la ex mandataria para que el Fondo acepte un recorte a la deuda del país con el organismo. Pero, si bien reconoce que el FMI tiene que revisar su actuación y que la herencia que recibió Alberto Fernández es “tóxica”, la columna se enfoca en pedirle al nuevo Gobierno un plan económico claro que acompañe su objetivo de reducir la carga de deuda.

(Argentina) ni siquiera tratará de reducir su déficit fiscal este año, sino que intentará alcanzar un superávit primario del 1% para 2026, tres años después de que termine el mandato del señor Fernández”, señaló el periódico financiero.

A continuación, la traducción de la editorial completa publicada hoy en el Financial Times:

Es difícil abordar el tema de la reestructuración de la deuda de Argentina sin una sensación de mal augurio. La historia no es amable: Buenos Aires ha incumplido ocho veces desde la independencia. El legado que el presidente peronista Alberto Fernández recibió de su predecesor Mauricio Macri es tóxico: una profunda recesión, una de las tasas de inflación más altas del mundo y una deuda nacional que se acerca al 90% del PIB.

El señor Fernández ha adoptado un enfoque novedoso. La mayoría de las naciones deudoras que se enfrentan a la reestructuración presentan un plan económico detallado y se comprometen a establecer objetivos claros para conseguir el apoyo del FMI y de los acreedores para las inevitables quitas a las tenencias de los acreedores que se producirán a continuación. La Argentina ha decidido no decir casi nada sobre su estrategia económica y en su lugar adelantar a los acreedores que esperen una oferta “amistosa” de reestructuración de la deuda a mediados del mes próximo con un par de semanas para aceptarla, o que se enfrenten a consecuencias menos amistosas.

El ministro de economía Martín Guzmán ofreció un objetivo durante un discurso en el congreso el jueves pasado, pero fue uno que difícilmente haya estado calculado para calentar los corazones de los tenedores de bonos. Argentina, dijo, ni siquiera tratará de reducir su déficit fiscal este año, sino que intentará alcanzar un superávit primario del 1% para 2026, tres años después de que termine el mandato del señor Fernández.

 Argentina ni siquiera tratará de reducir su déficit fiscal este año, sino que intentará alcanzar un superávit primario del 1% para 2026, tres años después de que termine el mandato del señor Fernández

Aquí hay un elemento de audacia política. Al gobierno le interesa parecer duro en esta etapa, de ahí el enfático propósito del señor Guzmán en el Congreso de no permitir que los fondos extranjeros dicten la agenda de la política macroeconómica.

Más preocupante es la exigencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, formulada durante su visita a Cuba el pasado fin de semana, de que el FMI acepte un fuerte recorte en sus préstamos de USD 44.000 millones a Argentina. Buenos Aires no devolverá “ni siquiera medio centavo” de ese préstamo hasta que haya salido de la recesión, añadió.

La señora Fernández tiene antecedentes en materia de deuda: mientras era presidenta, llevó al país a un incumplimiento técnico en 2014. Aunque ahora es vicepresidenta, no es una mera figura ornamental. Sus aliados controlan el bloque de gobierno en el congreso y dominan el formidable movimiento peronista. El señor Fernández, supuestamente más pragmático, no perdió tiempo en apoyar la retórica anti-FMI de su ministro.

 Los controles de precios y de cambio, los mayores impuestos a la exportación, la abundante impresión de dinero y el aumento de las dádivas sociales no suman a la prosperidad

El fondo tiene preguntas difíciles para responder. Acordó prestar la cifra récord de USD 57.000 millones a Argentina para apoyar un programa económico que fracasó después de poco más de un año. La mayor parte del dinero ya había sido desembolsado cuando el señor Macri dejó el cargo, dando al FMI un poder de negociación mínimo para tratar con el gobierno de Fernández.

No es de extrañar que los mercados hayan reaccionado mal al reciente endurecimiento de la postura de Argentina. El mercado secundario indica que los acreedores podrían esperar perder al menos la mitad de su dinero; un incumplimiento es posible si las conversaciones se derrumban.

El gobierno de Fernández aún podría retroceder, como lo hizo recientemente la provincia de Buenos Aires cuando los acreedores rechazaron su oferta de reestructuración de un bono en dólares.

 La Argentina necesita urgentemente un plan creíble y amplio de crecimiento impulsado por las inversiones para revitalizar los sectores más competitivos de la economía, como la agroindustria.

Pero casi más alarmante es la ausencia de una estrategia clara para devolver la prosperidad a la que debería ser una de las economías más vibrantes del mundo de los mercados emergentes, bendecida con abundantes recursos naturales. Los controles de precios y de cambio, los mayores impuestos a la exportación, la abundante impresión de dinero y el aumento de las dádivas sociales no suman a la prosperidad.

El gobierno de Fernández no puede permitirse el lujo de dejar la política económica para más adelante. La Argentina necesita urgentemente un plan creíble y amplio de crecimiento impulsado por las inversiones para revitalizar los sectores más competitivos de la economía, como la agroindustria. Sin él, el país corre el riesgo de volver a caer en los viejos hábitos del aislacionismo y la morosidad.

El texto en el portal de Financial Times, en idioma original.

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