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Sociedad

Nilda Ema Eloy 1957 – 2017

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La dirigente de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos Nilda Eloy murió hoy a los 60 años en La Plata a causa de una enfermedad terminal, informaron sus familiares y allegados. Sus restos serán velados desde las 13 hasta las 20 en la sede de ATE provincia de Buenos Aires, ubicada en la calles 8, entre 55 y 56, en La Plata.

La Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos informó en un comunicado:
Compañeros, con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de nuestra querida compañera Nilda Eloy. La despediremos hoy en un acto en ATE provincia en calle 8 entre 55 y 56 de La Plata a partir de las 13 horas hasta las 20. Nilda tus banderas por justicia y castigo a los genocidas, por la lucha de los DDHH de ayer y de hoy, nos acompañan y nos guían junto a Lopez, Santiago Maldonado, Adriana, Cachito y los 30.000.
Compañera Nilda Eloy, Hasta la victoria siempre
Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

Nilda Eloy fue secuestrada el 1 de octubre de 1976 en La Plata, cuando tenía 19 años de edad, y permaneció “desaparecida” 11 meses en seis centros clandestinos de detención. Fue finalmente puesta en libertad en 1979, con 21 años, después de pasar desde agosto de 1977 encarcelada en Villa Devoto. Se la reconoce como una gran luchadora por la Memoria, Verdad y Justicia y referente de la Asociación de Detenidos Desaparecidos de La Plata.

Sobre su cautiverio destacó que sobrellevó la situación “tratando de sobrevivir y manteniéndose cuerda, haciendo ejercicios de memoria y aprendiendo muchos nombres”. “Siempre había algo que ayudaba a seguir vivo”, aseveró.

Además, fue caso, querellante y testigo en el juicio contra Miguel Etchecolatz. Integrante de la Asociación de ex Detenidos y Desaparecidos de Argentina, en la actualidad colabora en los Trabajos de Recopilación de Datos de cada centro clandestino, en los que se realizan los listados de las víctimas y represores.

Un triste adiós para Nilda Eloy

Por: Fernando Tebele
Qué intrigante es la muerte. Qué maldita.

Nilda era joven, demasiado joven. Iba a cumplir 61 en febrero, y seguramente lo iba a festejar a casa abierta, como cada vez. Hace ya unos cuantos años, Cachito Fukman nos había invitado: “Nilda se va a poner contenta de que vayan”; fue difícil entenderlo, porque no teníamos una relación tan estrecha con ella como para que se alegrara con vernos; luego entendimos que la alegría pasaba por ser muchos y compañeras, no era una alegría individual ni personal. Estaba en un momento bravo. Le peleaba a la muerte en forma de cáncer. Le costó, pero le ganó. Ya tenía experiencia en toparse con ella cara a cara.

Anoche, esperando el mensaje que ratificara lo que no queríamos que sucediera, que esta vez no había podido, recordábamos que en tantas entrevistas que le hicimos al aire, no registramos que nos haya contado su propia historia durante el Terrorismo de Estado. Porque también le había ganado ese mano a mano desigual a la muerte en forma de milicos genocidas. Nunca nos contó su propia historia. Siempre hablamos de Jorge Julio López, de Luciano Arruga, siempre de otras personas. Eso puede hablar mal de nuestra faceta periodísitca, es probable; pero lo que vale aquí es su propio interés por hablar de los demás. Esa era su lucha. No es que nos parezca mal dar testimonio en primera persona, al contrario, propiciamos que se escuchen todo el tiempo. Pero su lucha era colectiva.

Nilda tenía una manera de hablar que la hacía única, inconfundible. Captaba la atención pero no de un modo tradicional. No gritaba cuando la entrevistaban. No levantaba la voz, nunca. Pero subrayaba lo que quería a su manera. Nilda resaltaba con silencios. Hacía largas pausas para colorear lo que acababa de decir. Y esos silencios valían en muchas ocasiones más que cualquier serie de palabras exquisitas ordenadas por varias de las personas con mejor oratoria que podamos conocer. En su discurso no había grandes gestualidades, tonos cambiantes, ni histrionismo. Era casi monocorde. Pero sus silencios sonaban tan atractivos como sus palabras. No deja de ser una paradoja tratándose de alguien que precisamente, por haber sobrevivido al Terrorismo de Estado, tuvo que romper el silencio ante oídos no siempre amigables para con las personas que dan testimonio de aquellas épocas.

Nilda, como parte de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, iba de aquí para allá persiguiendo injusticias. En el último tiempo la podías ver en Formosa visitando al wichí Agustín Santillán o en Esquel con el mapuche Facundo Jones Huala; solo por citar dos de sus viajes recientes como parte del Encuentro Memoria Verdad y Justicia. No se quedó estática en su lucha contra la muerte genocida.

Seguramente estará presente en el Segundo Encuentro por los Derechos Humanos y contra la Impunidad, que se hará el 25 y 26 de este mes en la Facultad de Ciencias Sociales. Lo propuso ella en una reunión hace casi dos años en el Espacio Luciano Arruga.

Esta vez no le pudo ganar a la muerte. Quién sabe si aquellas otras batallas que libró no le habrán pasado factura. Es difícil saberlo. Sí es cierto que los cuerpos de los y las sobrevivientes del Terrorismo de Estado suelen doler, pesar y arder.

Mientras tanto, el abuelito genocida Miguel Etchecolatz sigue intentando volver a su casa. Cómo no pensar que la muerte en un mundo injusto no puede ser más que injusta. Y cómo no odiarla con todas nuestras fuerzas cuando se nos ríe en la cara por haberse llevado a gente como Nilda Eloy. Será cuestión de seguir luchando por otras personas, como hizo ella. Será un poco más difícil sin Nilda. Algún día será que podamos cambiar, no la muerte, que es una batalla perdida, sino el mundo injusto que la hace injusta.

“Esto es el infierno y de acá no se sale”
Nilda Eloy estuvo detenida-desaparecida junto a víctimas de La noche de los lápices, embarazadas, obreros, médicos, profesores y estudiantes. “Esto es el infierno y de acá no se sale”, le decían sus torturadores. Este es su testimonio:

Fui secuestrada el 1° de Octubre de 1976, de la casa de mis padres, donde vivía, en la ciudad de La Plata. En el momento del secuestro yo dormía en la habitación que compartía con mi hermana. Se escuchó un ruido terrible cuando abrieron la puerta.Era un grupo de más de 20 personas al mando de Etchecolatz , a quien reconozco años más tarde al verlo por televisión. Preguntaron por Jorge Falcone, dando por sentado que era mi marido, revolvieron todo y me llevaron a borde de un Dodge 1500 color celeste. Después de haber andado durante aproximadamente media hora, me hicieron bajar y caminar por una vereda angosta, de baldosas. Bajamos pocos escalones, me tiraron en el piso, luego me llevaron a otra habitación, me hicieron desnudar y acostarme sobre un elástico al que me ataron. Comenzaron después a torturarme con picana y golpes. Cuando todo había terminado, escuché como que pasaban a otro lado y reconocí la voz de uno de ellos ( Osvaldo Lara, Oficial de Policía de la Provincia de Buenos Aires), quien era amigo de mi madre y de su familia desde su infancia. Como una estúpida, le pedí ayuda y todo volvió a empezar de nuevo como en una pesadilla. No sé si él me torturaba o solo gritaba y me miraba, después e dejaron tirada en el piso, en un lugar de mucho movimiento, muy cerca de una cocin. Nos pusieron en fila india en el piso porque- decían- arriba no había más lugar.La noche en que me llevaron allí, pasaron por ese lugar más de veinticinco personas. Al día siguiente me levantaron, me llevaron a otro ambiente y me sentaron en una silla chiquita, como de Jardín de Infantes. El que me interrogaba era nuevamente Etchecolatz, reconocí su voz, me dijo que ya sabían quién era yo, que no era la mujer de Falcone y comenzó a preguntarme por personal del Sanatorio Argentino- lugar en el que yo trabajaba-.Le aclaré que todo cuanto yo pudiera haber dicho durante el interrogatorio era mentira, y que yo no sabía nada. Dio ordenes de que me llevaran y por primera vez pude ir al baño ( era una letrina).Para llegar al mismo había que bajar escalones. Cuando iba al baño sentí que había otras personas en el piso, muy cerca. Me dejaron, en total, tres días tirada en ese lugar cercano a la cocina.

Por confrontación con otros exdetenidos, supe luego que aquel lugar era el Centro de Detención Clandestino (CDC) llamado La Cacha.

Con respecto a los represores en ese lugar, puedo dar testimonio de la presencia( además de Osvaldo Lara) de un cura que hablaba con acento español y usaba zapatones negros acordonados-como los que usaban algunos sacerdotes- y “El Francés” , quien era como un especialista en interrogatorios, que se trasladaba a diferentes CDC y a quien yo escuché cómo interrogaba, tanto en La Cacha, como en el Pozo de Arana y el Vesubio. Olía a perfume y hablaba como una persona con mejor preparación que el resto.

De las personas allí detenidas, recuerdo a Alberto Rudiez .

Entre el 3 y 4 de octubre fui trasladada hacia otro CDC llamado Pozo de Quilmes, junto a casi treinta personas, en un camión, De aquellas personas recuerdo a Horacio y su compañera Angélica o Angelita, quien era profesora y estaba herida en una pierna por un tiro.

Durante el traslado nos hicieron un simulacro de fusilamiento en un lugar que, por la distancia recorrida y el olor a pasto, supusimos que era el Parque Pereyra Iraola: nos bajaron de a grupos, nos obligaron a arrodillarnos en el suelo y nos gatillaron con un arma descargada en la nuca.

Cuando llegamos al Pozo de Quilmes, nos hicieron subir por una escalera que estaba en el exterior del edificio. No recuerdo si me llevaron al 2do. O 3er.Piso.Me metieron en un calabozo. Al poco tiempo se abrió la puerta, me sacaron y me encerraron en un baño junto a otras personas, para que nos higienizáramos. En adelante esto se repetiría de la misma manera: nos encerraban, nos daban unos minutos y luego nos gritaban para avisarnos que debíamos volver a tabicarnos ( vendarnos los ojos) antes de salir. En el baño había tres o cuatro inodoros y una mesada con piletas. En ese lugar me encontré con chicas que tenían entre trece y catorce años, secuestradas durante la llamada Noche de los Lápices. Eran todas alumnas de escuelas secundarias. De ellas recuerdo a Emilce Moller, y supe que en otro piso estaba Claudia Falcone, aun con vida.

Ya de vuelta en el calabozo, fui revisada por un médico que había ido preparado, con un frasco de Pancután, ( médicamente dermatológico para curar quemaduras)

Permanecí tres días en el Pozo de Quilmes. Luego fui trasladada a otro CDC llamado
Pozo de Arana, junto con Nora Ungaro y otros cuatro detenidos.
Allí nos prepararon para liberarnos, es decir, nos dieron una serie de instrucciones acerca de cómo debíamos comportarnos luego de ser liberados. Fueron sacando a los prisioneros por tandas, dejándome para el último turno. En ese interín hubo un cambio de guardia y mi nombre apareció borrado de las listas, de modo que mi liberación no se concretó.

Días después, el 13 de octubre de 1976, un grupo de prisioneros fuimos trasladados a la localidad de Banfield, al CDC llamado el Vesubio, junto con: Horacio Matoro, Haydee Lampugnani de Días ( “Changuita Díaz”), Inés Pedemonte, Graciela Jurado, Mendoza Calderón (” el Piura”, estudiante de cinematografía de la Escuela de Bellas Artes de La Plata), Ricardo Salerno ( ” el dueño”, hermano de “El Zorro Salerno”, actualmente desaparecido) y el “Pingüino Barry”.

El traslado se hizo en dos autos, por una ruta y luego desviando por un camino de tierra hasta una zona que parecía descampada. La construcción constaba de dos edificios tipo chalet, de plantas bajas. Nos bajaron en una especie de garage, nos hicieron caminar por un pasillo que parecía una galería cerrada con piso de cerámicos rojos, luego por otro pasillo hasta un lugar en el que quedamos las mujeres, mientras a los hombres los condujeron más adelante, siempre por el mismo pasillo.

El régimen dentro de este centro era más flexible, había algunos guardias que dependían de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la mayoría muy jóvenes y vestían de civil. Cuando llegaba el personal del Ejército, las medidas eran más estrictas: no se nos permitía quitarnos las vendas de los ojos y permanecíamos todo el tiempo con ataduras en las manos. El personal provenía del Regimiento La Tablada.

El baño estaba afuera, como en los fondos, y no tenía puerta. Parecía dar a un lugar descampado. También había una parrilla muy grande donde solían hacer asados. En estas oportunidades, a veces, nos dejaban transitar por allí destabicados y sin ataduras en las manos para que viéramos cómo disfrutaban de los asados. Los guardias también se divertían – cuando íbamos al baño- mojándonos con mangueras.

En el interior, además del pasillo que conectaba los dos ámbitos en que nos separaban a las mujeres de hombres, había una sala de torturas.

Puedo testimoniar sobre la presencia de una ciudadana alemana-paraguaya, llamada Marlene Kegler Krug, quien había sido secuestrada en Paraguay, tenía cerca de veinticinco años, era rubia y muy delgada. También había una mujer que estaba embarazada de siete meses, proveniente del Gran Buenos Aires.

Al Vesubio concurría El Francés, exclusivamente para los interrogatorios.

Permanecimos en ese CDC hasta el 31-10-76, día en que nos trasladaron, al mismo grupo, al centro clandestino llamado El Infierno. Por informaciones posteriores supimos que se trataba de la Brigada de Investigaciones de Lanús, con asiento en Avellaneda.

Este Centro era denominado El Infierno por sus represores. “Ustedes están en El Infierno”- nos decían-“de aquí no se sale”.

Nos metieron a todos en el mismo calabozo, cuyas dimensiones eran de 1 por 2 metros aproximadamente, todo de cemento. Allí debíamos turnarnos para poder dormir unas horas: tres quedaban semiacostados y el resto, parados, situación que llevó algunos ensayos hasta lograr las posiciones adecuadas. Un ínfimo espacio, lo reservábamos como ” baño”.

Las condiciones en El Infierno eran durísimas. Allí permanecíamos todo el tiempo con las manos atadas atrás, tabicados, encapuchados, y en ocasiones (según la guardia) con los pies también atados.

A los pocos días, fueron trasladadas seis de las personas que estaban conmigo y quedamos Horacio Matoso y yo. Haydee Lampugnani, Graciela Jurado, Mendoza Calderón y Ricardo Salerno fueron llevados a Campo de Mayo para ser trasladados desde allí, en avión, a la Provincia de Córdoba.Llegaron a Córdoba solamente Haydee y el “Dueño” ( Ricardo Salerno). De Graciela Jurado y Mendoza Calderón no supimos nunca más.

Después de este traslado, Horacio Matoso y yo fuimos separados.Entonces comenzó para mí la etapa más terrible. El hecho de ser la única mujer (con permanencia estable en el lugar), era aprovechado por los interrogadores para torturarme con el fin de escuchar gritos de mujer ( así me lo hacían saber). Les hacían creer a los otros detenidos que mis gritos eran de sus madres, hermanas o hijas, como otra forma de tormento. Los tipos de tortura, vejámenes que padecí en aquel centro, son algo de lo cual no puedo aun comentar en su totalidad.

En cuanto a las condiciones de vida, se nos mantenía dándonos agua cada 4 ó 5 días, y algunas cucharadas de comida cada 15 o 20 días. Como consecuencia de esto, algunos prisioneros no resistían y morían por inanición.Sus cadáveres quedaban, a veces hasta 2 y 3 días en los calabozos. Es imposible describir lo que significaba con la muerte de esa manera, cosa de la cual los represores se ufanaban.

En El Infierno había un hombre a quien se lo conocía como ” el Abuelo” y era llevado a LA ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) para torturarlo. Cuando yo llegué a ese centro, el hombre ya no tenía dedos en las manos ni en los pies.

La mayoría de los detenidos que pasaban por ese centro eran obreros de distintas fábricas del Gran Buenos Aires. Recuerdo a una chica que había sido secuestrada junto con su hermano y que, a pesar que era ciega, la obligaban a usar igualmente tabique y capucha.

También estuvo conmigo una señora que tenía ochenta y cuatro años, quien había sido llevada luego de la destrucción de su casa y de toda su familia, habiendo sobrevivido a tamaña represión, ella y un nietito, escondidos en el baño.

Puedo dar testimonio de los siguientes detenidos en ese lugar: Luis Jaramillo ( cuyo cadáver fue hallado posteriormente en el cementerio de Avellaneda), Carrizo, Lafleur (“Chicho”), Santos (“Cuotita”, obrero) y José Riso o Risso.

El personal permanente del lugar era de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y alternativamente personal del Ejército.

El Infierno funcionaba como destino final de prisioneros. Era común que sacaran grupos de 4 a 5 detenidos para lavarlos y vestirlos, supuestamente para luego liberarlos. En realidad, se los fusilaba y después hacían aparecer el hecho como un ” enfrentamiento entre fuerzas de seguridad y guerrilleros”. Cuando la patota regresaba de dicho operativo, hacían comentarios irónicos al respecto, para enterarnos de lo realmente ocurrido. Durante el rito macabro de preparación de los prisioneros, los represores observaban que estuvieran aseados, peinados, prolijos. Así, sabíamos que cuando esto sucedía, venía la muerte.

El 31 de diciembre de 1976, Horacio Matoso y yo fuimos trasladados en una camioneta, tapados con mantas y cajas, a la Comisaría 3ra. De Lanús con asiento en Valentín Alsina. Allí fuimos depositados con orden de incomunicación. Ante nuestro estado crítico y una vez que se hubo retirado el personal del Ejército, el Comisario de dicha Seccional se apiadó de nosotros y ordenó que nos llevaran con los detenidos que ya estaban allí(también en condiciones ilegales).Ordenó también que nos quitaran las capuchas y tabiques y envió a alguien en busca de una balanza para pesarnos. Horacio Matoso había perdido 25 kg y yo, de 49 kg. Que pesaba, tenía 29 kg. En ese momento. No podía caminar por mis propios medios ni mantenerme en pie, y ante la luz no veía. Esa noche comimos, era fin de año. Tuve que aprender poco a poco, todo de nuevo: a escribir, caminar, leer correctamente, a dormir en un colchón. Fui puesta en una celda donde me reencontré con Emilce Moller, Patricia, Mercedes Borra ( correntina, de la localidad de Santo Tomé, catequista), una chica embarazada, Eduardo Schaposnik ( médico de la ciudad de La Plata).Dado que el padre de Emilce era comisario retirado, a través de él fue posible conseguir permisos de visitas familiares, trámite este que los familiares debían realizar personalmente ante Camps (Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires), en el Departamento Central de Policía. Allí tuve por primera vez desde mi secuestro, contacto con mi familia, aunque los detenidos permanecíamos allí en forma ilegal

A fines de enero trasladaron a las mujeres, salvo a Mercedes Borra y a mí, a la cárcel de Devoto. Mercedes fue trasladada en el mes de abril y hasta agosto del año 1977 yo quedé sola otra vez, con todo el terror que ello implicaba para mí.En agosto del mismo año, fui trasladada a Devoto a disposición del PEN ( Poder Ejecutivo Nacional) donde volví a encontrar a Haydée Lampugnani, quien había sido trasladada a la cárcel de Devoto desde el Penal de Córdoba. Juntas pudimos reconstruir parte de la historia de sus traslados desde El Infierno a Córdoba, donde había pasado por los CDC La Perla, La Rivera y Penal).

En la cárcel de Devoto estuve desde el 22 de agosto de 1977 hasta fines de noviembre de 1978, en que fui definitivamente liberada, desde Coordinación Federal (Policía Federal). Días antes de mi liberación, mi madre fue citada por el Coronel Omar Riveros en el Ministerio del Interior, Capital Federal, quien con una ficha mía en sus manos dijo que ” en una fuerra siempre se cometen errores”, que yo ” debía volver a la Universidad” y que en caso de tuviera “algún inconveniente” debía recurrir exclusivamente a él.

De Coordinación Federal fui liberada en horas de la madrugada, sin mi documentación, junto con una chica tucumana ( de la localidad de Monteros)

Durante mi cautiverio en la Cárcel de Devoto, una delegación de la Cruz Roja de Suiza llegó al penal y ante ellos di mi testimonio en francés, dada la presencia de personal penitenciario, lo cual me permitió realizar una denuncia válida.

“Cuando el Viejo entró a declarar me abrazó y me dijo ‘va por los compañeros'”
Nilda Eloy, integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y querellante junto con López en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz, dialogó con La Retaguardia a 10 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López. En un clima cargado tanto de dolor como de reflexión, durante el diálogo con Paulo Giacobbe, Eloy recordó, casi sin preguntas de por medio, todos los detalles de la jornada en la que a López “lo chuparon”, reclamó justicia, valoró las condiciones personales del testigo y se refirió a su teoría principial “quisieron hacerle cambiar su declaración y no pudieron”.

“Soy una de las tantas miles de personas que desde hace 10 años reclamamos la aparición con vida de Jorge Julio López y el juicio y castigo a los responsables de su segunda desaparición. Para ubicarnos tendríamos que volver a ese 18 de septiembre de 2006, día en que la querella que integrábamos Jorge Julio López, yo y la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos iba a presentar su alegato. En él por primera vez se iba a pedir la condena por genocidio. Ese día a la mañana temprano yo tenía las entradas para la familia de él, el Tribunal había hecho unos cartoncitos para que pudieran entrar cada uno por la falta de lugar. Llegó el hijo, Gustavo, temprano junto con un sobrino y: ‘Mi viejo no está’. A partir de allí fue una locura. En el primer momento yo salí para adentro de la municipalidad que es donde estaba siendo el juicio porque dije ‘éste se vino más temprano’. Estaba tan ansioso. Y no, no estaba. Pero cuando Gustavo me dijo que la ropa había quedado preparada en la silla dije ‘lo chuparon’. Usé una expresión muy vieja y fue difícil. A medida que iba llegando gente, los mismos compañeros no lo podían creer, decían que no, que tuvo que haber pasado algo. Yo tuve esa convicción desde un primer momento de que lo habían secuestrado porque el viejo cabulero usó la misma ropa, desde los borceguíes hasta la gorra, en todo lo relacionado al juicio sin importar los cambios de temperatura. Por otro lado, era un tipo responsable y sabía que tenía que estar ahí presente porque ni él ni yo habíamos firmado poder para los abogados, por lo tanto para que ellos pudieran alegar nosotros teníamos que estar presentes en el juicio sí o sí. Además habíamos hablado durante el fin de semana varias veces y él quería verle la cara a Etchecolatz. A mí no me entraban en la cabeza esas cosas que se intentaron plantear en un principio de que se había escondido, que tenía miedo, que se podría haber perdido, que era un viejito gagá. No, por favor, Jorge no era nada de eso. Sí tenía un Parkinson que recién empezaba y le temblaban las manos pero no era ningún viejito gagá, mucho menos era un tipo que se podría haber escondido por miedo. Así empezó este recorrido de 10 años.

Llegamos al día siguiente a la lectura del veredicto. Conseguimos un avance enorme en la justicia a nivel nacional e internacional como fue el reconocimiento del genocidio. No se lo condenó por ese delito pero sí se reconoció que los hechos ocurridos en este país entre 1976 y 1983 se enmarcaban en el delito internacional de genocidio. Nos costó la desaparición de Jorge Julio López. Cuando terminaron de leer el veredicto y todo el mundo gritaba y todo el salón estalló yo tenía una silla vacía al lado. Me faltaba el viejo que tendría que haber estado sentado al lado mío. Un precio muy alto.
En las palabras finales de Etchecolatz en un momento pensábamos que hablaba de López: ‘Ustedes están condenando a un pobre viejo enfermo, sin poder…’. En este momento por supuesto que estoy absolutamente segura de que estaba hablando de Jorge Julio López. Por eso genera tanta bronca, tanta indignación que un sujeto como Etchecolatz esté al borde de que lo manden a su casa. Se cumplen 10 años de la desaparición de Jorge Julio López y 40 años de lo que se conoció como La Noche de los Lápices, Etchecolatz es responsable de los dos hechos. Que este tipo pueda mirar desde su cama por televisión las marchas es absolutamente indignante.

Entendemos que sabe dónde está Clara Anahí y un montón de cosas más pero es un tipo como ellos se consideran a sí mismos, un duro. Un tipo que llegó a decir en un juicio que él volvería a hacer cada una de las cosas que hizo. O sea, es un ejecutor con convencimiento. Seguro que tiene mucha información que jamás va a dar porque su forma de seguir haciendo daño es no dándola.

El valor del testimonio de López
Todos los testimonios son distintos. La gente a veces piensa que cuando vos declarás varias veces es como que te sentás y te ponés una especie de casete, pero cuando vos te sentás en esa sillita a declarar no declarás desde esa silla: tenés que volver al campo para hablar. El viejo era un tipo que no se permitió olvidar, no se lo permitió a sí mismo, por eso los escritos. Cuando no podía hablar por una decisión de su entorno familiar u otras circunstancias, él escribió una y otra vez qué había vivido. Por eso tal vez sus testimonios parecen tan vivos. Me acuerdo que cuando declaró por primera vez en los juicios por la verdad y ahí lo conocí y él estaba siempre viendo si podía sacar alguna otra información, ubicar a alguien. Había compañeros que en base al testimonio de López decían ‘el viejo está loco’. El viejo hablaba de la construcción de la época de Rosas y qué sé yo, y los ladrillos no sé qué. Ahora, cuando años después de su declaración nosotros conocimos a quien fue la última dueña civil de la casona de la Estancia La Armonía donde funcionó el Pozo de Arana, con ella vimos fotos y planos y la construcción de la época de Rosas existía. Todas las cosas que parecían increíbles, la ubicación de la pileta, todo se fue confirmando. Era un tipo que a varios de los policías que estuvieron en su secuestro o lugares de detención, los reconoció por la voz. Eran sus vecinos. Lo que tuvo de enorme en su testimonio, es que muchas veces el miedo todavía persiste en los sobrevivientes y a veces declaran mucho menos de lo que han vivido o no nombran por temor. El viejo ya había pasado, cuando entró a declarar, me abrazó y me dijo ‘va por los compañeros’ y fue absolutamente así. No tuvo dudas en nombrarlos, en identificarlos. Era un hombre grande, ya estaba jugado.

López, el investigador
Siempre estaba tratando de encontrar algo, de identificar algo. Era su obsesión tratar de ver si se podía aportar algún dato más, si se podía ubicar restos. Era su obsesión. Escribía en lo que tenía a mano, era un hombre que no tenía medios económicos ni para comprarse un cuaderno. Jorge era un albañil de changas con una familia a llevar adelante y escribía en lo que podía. Recuerdo la primera vez que vi sus escritos en los papeles de las bolsas que no sé si son de cal o de cemento que tienen varias hojitas, que se hacen gruesos porque son varias hojas. Aprovechaba hasta el último pedacito, terminaba una punta y seguía en el costado. Había que tener un ojo para poder leerlo porque te tenías que ubicar.

Siempre reivindicó su militancia, se asumía como un colaborador de Montoneros y tenía una militancia barrial dentro de la unidad básica y a veces aprovechando sus habilidades como albañil llevaba adelante tareas de inteligencia para vigilar un lugar o algo parecido.

El cuaderno de Etchecolatz
Hay dos cosas. Una me la dijo mi vieja el día del secuestro, que fue: ‘Podrías haber sido vos’. Jorge y yo estábamos los dos presentados como querellantes, los dos lo reconocíamos a Etchecolatz en el secuestro, en la tortura. La diferencia entre Jorge y yo era mi militancia en un organismo. Hasta ahí, eso. En febrero o marzo de 2007 se hacen los allanamientos en la cárcel de Marcos Paz. Un desastre porque fueron avisados. A pesar de eso, se juntan algunos cuadernos, carpetas, papeles, entre eso algo que se llamó las agendas de Etchecolatz. No eran agendas, era un cuaderno donde tenía anotaciones hechas en vista al juicio, eran anteriores al desarrollo del juicio. Anotaba lo que le tenía que pedir a su abogado, a quién le iba a encargar que trasladase a su mujer, anotaba todo lo que iba a hacer en previsión de. Al abogado le pedía algunos testimonios, fotocopias de testimonios. Eran tres o cuatro nombres entre los que estaba el de Jorge Julio López. En otra hoja tenía anotado: ‘Hay que lograr que un testigo se desdiga’. Vos imaginate lo que hubiera pasado si estábamos ante el primer juicio, si antes del veredicto hubieran logrado presionar de alguna manera a Jorge Julio López y se hubiera presentado a decir que había mentido. Que negaba todo lo dicho. No solamente se hubiera terminado ese juicio, porque lo que se caían eran los testimonios, sino todos los demás, porque hasta el día de hoy, la única prueba real en estos juicios siguen siendo los testimonios. La explicación más potable, la que más me cierra por todos lados, es que trataron que se desdiga y no lo lograron evidentemente.

Seguir adelante
Se supone que como viene la historia tengo que volver a dar testimonio en un montón de juicios más. Yo fui caso en el juicio a Etchecolatz, estuve en 6 centros clandestinos de detención, he declarado por otros compañeros pero no he sido caso en ningún otro juicio, así que nos podemos imaginar las veces que aún me quedan por declarar. Las causas no se van a paralizar, no van a poder tirar abajo los juicios, fundamentalmente no por el apoyo estatal sino por la figura del querellante, son las querellas las que impulsan los juicios. Hasta ahora en ningún momento tuvimos, a pesar de todo lo que se decía y se dice, un apoyo real de las fiscalías, más o menos cuando se ven presionados hacen algo. O sea, va a costar más pero vamos a seguir adelante.

Ella seguirá estando
Ha fallecido la compañera Nilda Eloy, histórica referente en la lucha de los DDHH desde La Plata, la ciudad en la que fue secuestrada en el año 1976 por la policía de la Pcia. de Bs. As., dirigida por los represores Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. Torturada en seis centros clandestinos de detención, fue liberada tres años después. Desde entonces sostuvo una lucha incansable por la Memoria, la Verdad y la Justicia desde su lugar militante en la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.

Fue testigo determinante en el juicio a los represores y emblema de la lucha frente a la segunda desaparición forzada del compañero Julio Jorge López, pero su trayectoria no se limitó a enfrentar las políticas represivas del pasado. Con la coherencia que la caracterizaba, fue también una referencia insoslayable de la lucha contra la represión de todos los gobiernos patronales que asumieron la administración del Estado desde 1983.

Y lo hizo, además, fiel a la bandera que junto al entrañable Cachito Fukman sostuvo contra los embates del oportunismo, la claudicación y la cooptación: la absoluta independencia del estado y sus administradores de turno.

Nada ni nadie condicionaba sus posiciones, sólo la guiaban sus principios. Frente a la represión de cualquier gobierno, ella caminaba por la vereda de enfrente, junto a los represaliados, siempre.

No hubo marcha o actividad antirrepresiva que no la contara entre sus promotoras o adherentes, compartiendo con CORREPI desde un panel hasta un acto, y la primera fila en la pelea por la libertad de los presos políticos, como ocurrió el pasado 3 de septiembre, cuando junto a Nora Cortiñas hizo el aguante frente a la alcaldía de Comodoro Py, reclamando la liberación de las y los detenidos/as en la marcha por Santiago Maldonado.

La prueba más categórica de su enorme valía fue la manera en que procesó su calvario en tiempos de la dictadura: “No era una militante, el enemigo, al secuestrarme y torturarme, me hizo militante”. Nunca abandonó esa condición, nunca dejó de combatir las injusticias y las desigualdades.

La perdemos justo cuando más necesitamos compañeras como ella. Porque corren tiempos de profundización represiva, porque hay un gobierno que suelta y reivindica a los represores, porque hay un gobierno que hizo de la causa Santiago Maldonado un manual de la impunidad, porque hay un gobierno que celebró el 2×1, porque hay un gobierno que mata un pibe por día con el gatillo fácil, porque hay un gobierno que viene por todas las conquistas y los derechos de la clase trabajadora, y ella estuvo en cada una de esas ocasiones, resistiendo en la calle.

La muerte nos priva de su mirada profunda y contenedora, de su emblemática cabellera blanca, de su hermoso perfil de mujer solidaria, inteligente, valiente. Pero nos queda su conducta, para imitar, y su lucha, para continuarla.

Es que -parafraseando al poeta y compañero Roberto Santoro- “ella estaba para que el mundo cambie”. Y seguirá estando en cada lucha, como Adriana Calvo, como Cachito Fukman, como cada compañero que vivió peleando.
Compañera Nilda Eloy, ¡Presente! Hasta la victoria, siempre.


Fuentes: La Vaca, La Retaguardia

Sociedad

Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros: “Hay más aseguradoras que las que el país necesita”

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El número uno de la empresa que tiene 6 millones de clientes habla del impacto de las medidas del Gobierno en el sector y de la nueva inversión de $300 millones en un centro de innovación y salud en sociedad con Facundo Manes

“El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector”. El que habla es Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros, una de las empresas de seguros más importantes del país. Durante una extensa charla en el estudio de Infobae, este actuario de la UBA y MBA del IAE, dialogó sobre el sector en momentos de crisis e incertidumbre, del impacto de las últimas medidas económicas del Gobierno y de las inversiones y apuestas de esta empresa que creció desde el interior –nació como cooperativa, en 1945, en Sunchales, donde mantiene aún su headquarter– y que hoy tiene 6 millones de asegurados y 3.000 empleados.

Se trata de la compañía que lidera el sector desde 2011, con más de 10% de participación, presencia regional y una facturación anual total que ronda los $51.000 millones. Su cartera se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones. El grupo está integrado por Sancor Seguros, Prevención ART (riesgos de trabajo), prevención Salud (medicina prepaga), Alianza Inversora y el Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (Cites). Este último centro acaba de anunciar una inversión de $300 millones en asociación con Ineco, de Facundo Manes.

 El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no

“El sector no está ajeno a los vaivenes de la economía. A mayor ingreso per cápita de la población, mayor es la participación del seguro dentro del PBI: en este momento estamos en el 3-3,5%, que es una participación razonable pero bastante a contramano de lo que suele ser en países comparables en términos de desarrollo porque es mucho más chico en la parte de seguros de vida y retiro. Son dos segmentos que tienen un componente de ahorro a largo plazo muy importante, y en un mercado que tiene un sistema financiero tan pequeño se siente el impacto”, asegura Simón, quien además es presidente de ADIRA (Aseguradoras del Interior de la República Argentina) y del Consejo Superior de FISO (Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional) y miembro del board de la Geneva Association.

“Por el contrario, tenemos una participación en seguros patrimoniales bastante razonable. Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho”, explicó.

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

— ¿En ese segmento, cuál es el más impactado?

— El seguro de riesgos del trabajo, que representa un porcentaje de los salarios que perdieron por paliza contra la inflación. Hay siniestros que subieron a una tasa incluso superior a la inflación y salarios que crecen por debajo, por lo tanto el alimento de primas se ve muy resentido. A su vez, hubo una pérdida de unos 150.000 puestos, que es igual a menos volumen asegurado. La crisis también golpea a las alícuotas. Riesgos del trabajo está muy castigado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año.

— ¿Y los sectores que están mejor, vinculados a Vaca Muerta, por ejemplo, qué categorías toman?

— Hay productos más corporativos vinculados a las grandes petroleras y un movimiento muy importante indirecto en proveedores de servicios y en los alrededores de las comunidades. Cuando le va bien a la actividad le va bien al hotelero, al restaurante y se venden no sólo seguros vinculados al petróleo, sino todos los rubros.

 Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho

— ¿Cómo los afectan el reperfilamiento de la deuda y el control de cambios?

— Tiene un impacto muy importante. No tanto el control de cambios, pero sí el reperfilamiento, sobre todo en lo que hace a obligaciones en pesos. Nos sorprendió mucho. La liquidez es algo fundamental para una aseguradora y normalmente invertimos en activos de muy corto plazo la parte que se quiere tener disponible para el pago de obligaciones del día a día. Poder comprar divisas es algo que no nos preocupa demasiado. Ahora, el reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no. Sé que las autoridades están trabajando en eso, pero todavía no hay nada al respecto.

— ¿Creen que eso se va a arreglar pronto?

— Sí, se está conversando a todo nivel. Durante estos años, el regulador del sector asegurador ha sido de primer nivel y siempre atento a las necesidades. Cuando se trata de medidas que afectan a toda la economía y a todos los sectores, llevar soluciones de manera individual, quirúrgicas, no es fácil y toma tiempo, pero estamos convencidos que se va a ir arreglando. Hay que mirar el largo plazo.

Simón en el estudio de Infobae

Simón en el estudio de Infobae

— Comparativamente, ¿es razonable la cantidad de empresas aseguradoras que hay en la Argentina?

— Es desproporcionadamente alta, altísima. Hay unas 170 aseguradoras: muchas más que en Alemania que tiene un mercado más desarrollado. Deben ser cuatro veces o cinco veces la cantidad de aseguradoras que hay en Brasil, un mercado cinco veces mayor al nuestro. Si se lo compara con Perú, Chile y Colombia se ve que hay una cantidad impresionante de aseguradoras. De todas formas no es algo que preocupe: sí a largo plazo, pero la competencia es bienvenida.

— ¿Por qué se da esa situación particular?

— Tiene que ver con épocas de la Argentina en las que el negocio asegurador no era técnico sino financiero. Existía un reasegurador monopólico estatal, en INDER, Instituto Nacional de Reaseguros, que en el 92 dejó de operar y estuvo en proceso de cierre durante décadas. El negocio era hacer prima, contratar un reaseguro al Estado y manejar financieramente el dinero. Con poca plata se podía hacer un negocio seguro y eso terminó con la cantidad de empresas que tenemos. Hay compañías chicas que están focalizadas en rubros o regiones que son muy competitivas y dan un servicio excelente. Pero si se mira la generalidad del mercado hay más aseguradoras que las que el país necesita.

 Riesgos del trabajo está muy golpeado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año

— ¿Conviene que el mercado se consolide más?

— La consolidación se va dando naturalmente por los costos de la tecnología y la regulación, que es cada vez más pesada, en el buen sentido de la palabra. Hay que estar más pendiente de nuevas amenazas que se ciernen sobre los productos financieros o cuasi financieros, y la tecnología, si bien abarata mucho el producto final, hace que la escala necesaria para llegar al equilibrio sea cada vez más alta. Entonces, si una empresa no está muy focalizada, es difícil. En ese sentido se va dando cierta concentración, la vamos viendo.

— ¿Qué cosas tienen que hacer las propias compañías y el Gobierno para impulsar el segmento de seguros a nivel local?

— Se requieren inversores de largo plazo, que es la manera de financiar genuinamente las grandes obras de infraestructura. Y parte de eso debe venir de inversiones de los seguros de vida y retiro. Se dio un paso importante con el aumento de los montos deducibles que había quedado en unos $900 del 1 a 1, que moneda constante estaban totalmente licuados. El contexto macroeconómico es contrario a la inversión en productos de largo plazo, pero a medida que se estabilice la macro se va a generar un impulso importante. Las inversiones de las aseguradoras en Chile, en relación al PBI, representan entre el 90 y el 100%. Allá existe un sistema de AFP (similares a las AFJP locales), pero aún quitando todas esas inversiones de las AFP, dejando exclusivamente las aseguradoras comparables con las locales, es un 25% del PBI. En Argentina no llega al 5%. Eso no se da por regulación, sino por la estabilización de las variables y la regeneración de la confianza. Donde sí se necesita normativa es en la implementación de un sistema de riesgos agropecuarios.

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

— Básicamente, el campo contrata granizo y no mucho más.

— Exacto. El mundo está yendo hacia productos de multirriesgo agrícola, donde se cubren más eventualidades que pueden hacer caer el rendimiento, como sequía e inundación. Eso requiere de la participación del Estado porque si no se aplica un sistema de subsidios, sobre todo para el productor pequeño, se generan mecanismos de antiselección que hacen que sea inasegurable. Por eso es tan chica hoy la cobertura de multirriesgo agrícola. En Brasil, los subsidios para el pequeño productor van entre el 40 y el 60% de las primas. Necesitamos una ley de seguros agropecuarios y al Estado no le costaría más: es dinero que hoy eroga en leyes de emergencia agropecuaria que suelen llegar tarde y mal. Eso permitiría dos cosas: más eficiencia en el destino del dinero y un mecanismo macroeconómico de estabilización, porque las aseguradoras a su vez reaseguramos con el exterior.

 La cartera de la compañía se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones

— ¿Cuál es la situación de la compañía en este contexto?

— Nosotros estamos muy bien, ya hace 75 años en un crecimiento que viene desde el interior hacia toda la Argentina. Somos el primer y único grupo asegurador de capitales locales que trascendió las fronteras argentinas: abrimos Sancor Seguros en Uruguay en 2006; Paraguay en el 2009; Brasil en el año 2014, y también de diversificación hacia otras industrias, como Prevención Salud, nuestra empresa de medicina prepaga que ya tiene 170.000 afiliados. En seguros tenemos 6 millones de clientes. También compramos Banco del Sol y estamos reconvirtiéndolo en un banco digital liviano y de bajo costo que va a tener la capilaridad de las 750 oficinas de todo el país. No van a ser sucursales bancarias –no van a tener tesoro, salvo unas pocas–, pero van a poder ofrecer asistencia personalizada, que hoy los bancos digitales no tienen.

— ¿Y en lo que hace al negocio de seguros propiamente dicho?

— Lanzamos seguro de retiro y relanzamos el de vida con capitalización. Inauguramos también un centro en la Ciudad de Buenos Aires, en alianza con la Fundación Ineco de Facundo Manes, para neurorrehabilitación ambulatoria, tratamiento del espectro autista infanto-juvenil y un piso para discutir políticas en ciencia, técnica y educación, emprendedurismo, donde se van a analizar ideas y propuestas y fomentar la generación de nuevas empresas. Tenemos un centro de investigación tecnológica empresarial y social, Cites, que se dedica a incubar empresas de base tecnológica.

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

— ¿Cuál es la inversión que están haciendo en Cites, sin contar los 300 millones que invirtieron en el nuevo proyecto con Facundo Manes?

— En el Cites llevamos invertidos $600 millones, más $500 millones en facilidades para albergar hasta 200 científicos y tecnólogos en biotecnología y nanotecnología en un espacio de 2.000 metros cuadrados en Sunchales. Tenemos también unos 1.000 metros cuadrados dentro del Invap, en Bariloche, para el desarrollo de las verticales de instrumental médico, medicina nuclear y nuevos materiales. Y otro en Buenos Aires que se va a mudar a este nuevo edificio que lanzamos. Además estamos colocando un fideicomiso para invertir USD 24 millones en 32 nuevas empresas de base tecnológica, de los cuales nosotros vamos a poner la mitad. Recibimos una inversión del BID LAB de USD 3 millones, que es la primera del BID en una entidad de gestión privada en los últimos 25 años en Argentina.

 El empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen

— ¿Qué modelo tomaron para este desarrollo por fuera del core del negocio?

— Esto sirve sólo si es replicable y si no es un esfuerzo exclusivo de un grupo empresario, o de entidades multinacionales: tiene que haber otras empresas que inviertan en investigación y desarrollo. Con Cites miramos qué países democráticos, con instituciones sólidas, habían logrado reducir el gap de productividad de factores con EEUU en los últimos 20 años: Israel y Corea del Sur. Y el caso de Israel es el que más nos interesó. En los ’80 era un país con una economía de alta inflación, con estancamiento crónico y agroexportadora. Con la caída de la Unión Soviética tuvieron un influjo importante de científicos y tecnólogos y crearon un sistema de incentivo público. Miramos cómo diseñaban incubadoras de empresas e hicimos una parecida. Estos países invierten un 5-6% de su PBI en investigación y desarrollo, nosotros estamos en el 0,5% con el agravante que es casi en su totalidad inversión pública. Es decir, el empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que humildemente queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen.

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Sociedad

Pidieron que vayan a juicio oral tres ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner y más de 40 intendentes por defraudación al Estado

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El fiscal Carlos Rívolo le solicitó al juez Claudio Bonadio que mande a juicio a los 53 acusados con procesamiento firme. Es por el dinero que entregó el Estado para que distintos municipios de todo el país para el tratamiento de residuos y no se destinó para ese fin
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina

El fiscal Carlos Rívolo pidió hoy mandar a juicio oral a los ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Abal Medina, junto a ex secretarios de Ambiente y casi medio centenar de intendentes por defraudación al Estado por unos 600 millones de pesos.

Se trata de la causa que investiga una malversación de las arcas del Tesoro entre 2013 y 2015 para que distintas municipalidades de todo el país llevaran adelante tratamientos de residuos. Además, el fiscal sostuvo que hay que profundizar la investigación sobre el rol del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco en la aprobación de las rendiciones de cuentas de algunos municipios y que podrían ser delitos.

“No podemos dejar de resaltar que la República Argentina se ha obligado a perseguir y sancionar actos de corrupción como el que es objeto de estos actuados”, sostuvo Rívolo en el dictamen al que accedió Infobae. Ahora, las defensas harán su lectura de las pruebas de cara al pedido fiscal. Y el juez evaluará si, con las pruebas que hay, el caso se manda a juicio oral.

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

La causa. El gobierno de Cristina Kirchner implementó programas de tratamiento de basura, vía la Jefatura de Gabinete. Los principales beneficiados de esos programas fueron Chaco y Río Gallegos, pero la mayoría de las obras nunca se hicieron.  Rívolo avanzó en esta investigación, que se abrió en 2016, en donde se puso bajo la lupa el destino de 604.529.670 pesos, afectados a los llamados Programas Municipales de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PMGIRSU).

Se cree que, en realidad, esos recursos se aprovecharon para “disimular lo que constituía, en verdad, el reparto discrecional de fondos públicos a municipios privilegiados por las autoridades a cargo del desarrollo de las políticas ambientales estatales”, según escribió la Cámara Federal en noviembre pasado.

En diciembre de 2017, Bonadio había firmado los procesamientos de Fernández y Capitanich, y le dictó la falta de mérito a Abal Medina. Pero Rivolo apeló y la Cámara le dio la razón. También quedaron procesados ex secretarios de Medio Ambiente como Sergio Lorusso, Omar Judis y Juan José Mussi; y Andrés Meiszner, ex jefe de asesores.

Hubo además casi un centenar de intendentes de todo el país procesados, aunque la Cámara Federal solo confirmó la mitad. Entre ellos están Francisco “Barba” Gutiérrez y Francisco “Paco” Durañona.

En su dictamen, al repasar las pruebas de la causa de cara al juicio oral, Rívolo aseguró que “la administración de los fondos del Estado se vieron perjudicados” cuando Sergio Gustavo Lorusso (f), Omar Vicente Judis y Juan José Mussi (ex Secretarios de Ambiente y Desarrollo Sustentable) firmaron los acuerdos con los municipios peticionantes “sin el debido contralor, basándose en meras argumentaciones generales e inespecíficas sobre lo actuado en los expedientes, a pesar de que presentaban serias deficiencias administrativas”

Luego, Juan Manuel Abal Medina, Aníbal Domingo Fernández y Jorge Milton Capitanich (ex Jefes de Gabinete) que aprobaron, mediante resoluciones de JGM, los convenios y sus actas complementarias, habilitando las liquidaciones y pagos a través de transferencias con partidas de esas carteras, “fundándolas bajo el falaz argumento de que eran adecuados y ajustados a lo previsto en la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos, a pesar de las serias irregularidades administrativas detectadas en cada uno de ellos”.

Los intendentes que lo recibieron fueron Gustavo Javier Karasiuk, Ángel Ernesto González, Francisco Martín Winnik, Alfredo Mario Pastor, Gustavo Fabián Steven, Carlos René Andion, Walter Fabián Correa, Alicia Mabel Leiva, Elba Patricia Lezcano, Jorge Armando Batalla, Aldo Adolfo Leiva, María Susana Simonofski, Oscar Alberto Nievas, Carlos Gerardo Palacios, Lorenzo Heffner, Héctor Justino Vega, Carlos Antonio Ibañez y Estela Carina Mitoire.

La lista sigue con  Alfredo Osvaldo Zamora, Raúl Alberto Cantín, Teodoro Segundo Camino, Gustavo Daniel Racca, Roberto Gustavo Dehesa, Héctor Carlos Godoy, José Antonio López, Juan Carlos Bacalini, Juan Enrique Orellana, Julio Ernesto Castro, Luis Víctor Stanicia, Alberto Rodolfo Escudero, Eduardo Leonel Galantini, Hermes Armando Bordón, Federico Neis, Ricardo Miguel Casi, Diana Edith Argüello y Héctor Aníbal Olivera. Se añaden los acusados Oscar Darío Ostoich, Jorge Alejandro Eijo, Gustavo Alfredo Walker, Francisco Aurelio Iribarren, Marta Susana Medici, Ricardo Néstor Curetti, Carlos Marcelo Racciatti, Francisco Manuel Felipe Durañona y Vedia y Francisco Virgilio Gutiérrez.

El fiscal Carlos Rívolo

El fiscal Carlos Rívolo

Todos ellos, en su rol de intendentes, “percibieron los fondos, en representación de sus respectivos municipios, y que en sus respectivas administraciones los destinaron a fines distintos a lo acordado“, dijo la fiscalía.

Rivolo hizo hincapié, de cara a un futuro juicio oral, que  “las maniobras ilícitas perpetradas por los funcionarios que gestionaron los fondos asignados a aquel proyecto (un total aproximado de $590.136.927), han incidido directamente en que, habiendo transcurrido más de una década desde la implementación del Programa, el país se encuentre sumamente atrasado en materia de tratamiento de los residuos que generan sus habitantes y que, a grandes rasgos, no se hayan cumplido los principales objetivos fijados en el Proyecto” privando “a la ciudadanía de gozar de una mejor calidad de vida en materia ambiental”.

“A esta altura, no resulta llamativo que el 35,3% de la población cuente con una disposición final inadecuada de sus residuos, por cuanto un 9,9% los deposita en vertederos controlados y, un 24,6%, en basurales a cielo abierto”, se añadió.

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MDP : El Honorable Concejo Deliberante entregó un reconocimiento a Domingo Robles, presidente del club Peñarol

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Mediante Ordenanza N° 18.500, el Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon otorgó el título “Vecino Destacado” de Mar del Plata a Domingo Robles, Presidente del Club Atlético Peñarol.

El acto se desarrolló esta mañana en el recinto de sesiones, a instancias del concejal Ariel Gerardo Martínez Bordaisco (UCR). Estuvieron presentes los concejales Vilma Baragiola y Cristina Coria (UCR), Daniel Rodríguez (UC), Claudia Rodríguez y Marcelo Fernández (AM); y el presidente del Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDER), Carlos López Silva, además de familiares, dirigentes y amigos del agasajado.
En primer término se proyectó el video institucional “Historias de Abuelas. La identidad no se impone”, realizado por personal del Teatro Auditórium-Centro Provincial de las Artes.
Luego, se proyectó otro video, resumiendo la trayectoria de Robles como dirigente del club Peñarol y de la Asociación de Clubes.
Durante las alocuciones, concejales y allegados destacaron las virtudes de Robles en su faceta pública de presidente de uno de los clubes más importantes de la ciudad. Valentía, actitud, coraje, carisma, energía, vocación de trabajo, imán aglutinador de voluntades, entre otras expresiones, fueron vertidas en micrófono o entre comentarios antes, durante y después del acto.
El propio homenajeado, emocionado y agradecido, hizo referencia al apoyo fundamental de su familia, a la importancia del trabajo en equipo y la capacidad de trabajo y gestión como ejes fundamentales para sostener la tarea, a veces titánica, de trabajar como dirigente deportivo en Argentina.

Fundamentos

El presente reconocimiento tiene por objeto destacar la trayectoria del señor Domingo Robles en la escena deportiva municipal.
Domingo Robles se desempeña como presidente del Club Atlético Peñarol de Mar del Plata desde hace aproximadamente 17 años.
También forma parte de la Comisión Directiva de la Asociación de Clubes de Básquetbol de la República Argentina, ocupando el cargo de vicepresidente tercero, por el periodo 2019-2023.
El Club Atlético Peñarol constituye una de las instituciones deportivas más importantes de Mar del Plata, instaurando un modelo a seguir dentro de la sociedad.
Desde su designación como presidente, el Club se pudo sobreponer a los problemas económicos que lo aquejaban, volviendo a ocupar un lugar importante en la escena nacional.
Con su conducción, Peñarol consiguió importantes títulos, como la Liga de las Américas, Súper 8, Copa Argentina y hasta un tricampeonato de la Liga Nacional.
Uno de los signos de su relevancia para el Club fue la inauguración del nuevo micro estadio, que lleva el nombre “Domingo Robles”.
Reconocimientos como el presente a personas destacadas para la comunidad deportiva marplatense conforman un importante incentivo para este tipo de actividades, que promueven valores deseables dentro de la sociedad.
El artículo 5º de la Ordenanza 19.718 establece que el título de “Vecino Destacado” consiste en el reconocimiento oficial a personas físicas que residan en el Partido de General Pueyrredon, que se hayan destacado en labores de tipo social, cultural, científico u otras, que constituyan un ejemplo de vida para nuestra comunidad.

Mediante Ordenanza N° 18.500, el Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon otorgó el título “Vecino Destacado” de Mar del Plata a Domingo Robles, Presidente del Club Atlético Peñarol.
El acto se desarrolló esta mañana en el recinto de sesiones, a instancias del concejal Ariel Gerardo Martínez Bordaisco (UCR). Estuvieron presentes los concejales Vilma Baragiola y Cristina Coria (UCR), Daniel Rodríguez (UC), Claudia Rodríguez y Marcelo Fernández (AM); y el presidente del Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDER), Carlos López Silva, además de familiares, dirigentes y amigos del agasajado.
En primer término se proyectó el video institucional “Historias de Abuelas. La identidad no se impone”, realizado por personal del Teatro Auditórium-Centro Provincial de las Artes.
Luego, se proyectó otro video, resumiendo la trayectoria de Robles como dirigente del club Peñarol y de la Asociación de Clubes.
Durante las alocuciones, concejales y allegados destacaron las virtudes de Robles en su faceta pública de presidente de uno de los clubes más importantes de la ciudad. Valentía, actitud, coraje, carisma, energía, vocación de trabajo, imán aglutinador de voluntades, entre otras expresiones, fueron vertidas en micrófono o entre comentarios antes, durante y después del acto.
El propio homenajeado, emocionado y agradecido, hizo referencia al apoyo fundamental de su familia, a la importancia del trabajo en equipo y la capacidad de trabajo y gestión como ejes fundamentales para sostener la tarea, a veces titánica, de trabajar como dirigente deportivo en Argentina.

Fundamentos

El presente reconocimiento tiene por objeto destacar la trayectoria del señor Domingo Robles en la escena deportiva municipal.
Domingo Robles se desempeña como presidente del Club Atlético Peñarol de Mar del Plata desde hace aproximadamente 17 años.
También forma parte de la Comisión Directiva de la Asociación de Clubes de Básquetbol de la República Argentina, ocupando el cargo de vicepresidente tercero, por el periodo 2019-2023.
El Club Atlético Peñarol constituye una de las instituciones deportivas más importantes de Mar del Plata, instaurando un modelo a seguir dentro de la sociedad.
Desde su designación como presidente, el Club se pudo sobreponer a los problemas económicos que lo aquejaban, volviendo a ocupar un lugar importante en la escena nacional.
Con su conducción, Peñarol consiguió importantes títulos, como la Liga de las Américas, Súper 8, Copa Argentina y hasta un tricampeonato de la Liga Nacional.
Uno de los signos de su relevancia para el Club fue la inauguración del nuevo micro estadio, que lleva el nombre “Domingo Robles”.
Reconocimientos como el presente a personas destacadas para la comunidad deportiva marplatense conforman un importante incentivo para este tipo de actividades, que promueven valores deseables dentro de la sociedad.
El artículo 5º de la Ordenanza 19.718 establece que el título de “Vecino Destacado” consiste en el reconocimiento oficial a personas físicas que residan en el Partido de General Pueyrredon, que se hayan destacado en labores de tipo social, cultural, científico u otras, que constituyan un ejemplo de vida para nuestra comunidad.

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