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“No sé qué es lo que pasa, viejo”: el audio del diálogo final de los pilotos de la tragedia de LAPA hallado en la caja negra

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Se cumplen 20 años de una de los mayores accidentes aéreos de la historia argentina, que dejó 67 muertos y 40 heridos. Crónica de los últimos segundos con vida de los tripulantes del vuelo 3142

Durante 52 segundos la alarma de los flaps del Boeing 737-200 que piloteabaGustavo Weigel (45) llenó la cabina de un bip bip seco, enloquecedor, histérico y, sin embargo, ignorado por los dos humanos que debían prestarle atención. Si hubo una toma de conciencia por parte de los comandantes del vuelo 3142 de LAPA no quedó registrado en el audio estremecedor que grabó la caja negra del avión antes de consumarse uno de los mayores desastres aéreos de la historia argentina.

La última expresión subjetiva, humana, fue 33 segundos antes de que el Boeing se incendiara del otro lado de la pista, sobre la tierra de relleno ganada al Río de la Plata, y salió de la boca de Weigel: “No sé qué es lo que pasa, viejo, pero está todo bien”.

No estaba todo bien. Por el incidente, ocurrido el 31 de agosto de 1999 a las 20.54, hace casi exactamente dos décadas, murieron 67 personas y otras 40 sobrevivieron pero nunca salieron mentalmente del todo de ese avión, que jamás despegó su nariz del suelo, y en el envión incontrolado arrancó la reja de Aeroparque, cruzó la avenida Costanera, arrastró un auto que pasaba por allí, le pasó por arriba a una cámara reguladora de gas y empezó a desintegrarse por entre las llamas, sobre un talud de arena de un campito de golf que detuvo en seco su carrera.

La caja negra de voces (Cockpit Voice Recorder) grabó los últimos 30 minutos de la conversación que tuvieron Weigel con su copiloto Luis Etcheverry (35) antes de que ambos murieran. El vuelo 3142 de LAPA pretendía despegar rumbo a Córdoba, donde vivían muchas de las víctimas.

Un soldado del Ejército parado sobre los restos del avión de LAPA la noche del 31 de agosto de 1999

Un soldado del Ejército parado sobre los restos del avión de LAPA la noche del 31 de agosto de 1999

La desgrabación de la charla permitió inferir a los peritos que hubo imprecisiones notables en el chequeo de cabina, que se interrumpió varias veces y nunca se controló el estado de configuración del sistema de flaps (los alerones que regulan el ascenso y descenso del avión) y que por eso chillaba la alarma.

En el audio completo se percibe que los pilotos hablan de temas que no tienen nada que ver con su trabajo y que hubo momentos en que Etcheverry ignoró a Weigel durante la repasada a la lista de chequeo anterior a la puesta en marcha del avión.

Mientras debían hacer eso, se escucha que el piloto le dice a su compañero: “Yo te quiero en las buenas y en las malas, boludo, y no soy como vos”. Técnicamente se interrumpió el “before start”. Para los expertos fue una indisciplina grave.

Antes del minuto 10 de grabación Weigel exhibe su desconocimiento sobre el motor de la máquina que estaba por volar. “¿Este es un básico?”, le pregunta Weigel al copiloto. El modelo 737-200 venía con tres motores distintos y la importancia de saber qué se estaba por usar era importante porque cada motor tenía límites de temperatura diferentes.

El minuto 13 fue fatídico. Porque en ese momento de la charla grabada es cuando los comandantes del avión debían posicionarse manualmente. Y eso no se hizo. Segundos después Weigel le pide a la comisaria de a bordo Verónica Tantos que le convide “una sequita” del cigarrillo que ella fumaba. Era la época en que aun estaba permitido consumir tabaco durante los vuelos; sin embargo, no podían hacerlo los pilotos en esa instancia previa al despegue.

El análisis de la cinta que guardó de los ruidos de cabina del Boeing de LAPA permitió “comprobar que los procedimientos y controles, realizados por la tripulación de vuelo para configurar la aeronave antes del despegue, adolecen de errores y omisiones”. Eso fue lo que informó un mes después del episodio la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos al juez de instrucción del caso, Gustavo Literas.

La desgrabación de la charla permitió inferir a los peritos que hubo imprecisiones notables en el chequeo de cabina

La desgrabación de la charla permitió inferir a los peritos que hubo imprecisiones notables en el chequeo de cabina

La grabación comenzaba con una charla privada entre los hombres de la cabina y una de las mujeres, probablemente Tantos, con el avión todavía estacionado.

A los 29.48 minutos de la grabación Weigel anuncia “vamos, vamos” y desde la torre de control responden “vamos 3142”. Menos de 10 segundos más tarde se registra el sonido de liberación de los frenos y la aceleración de motor y Weigel repite “vamos”. En ese momento, el piloto debió registrar la posición de los flaps pero, según la grabación, no ocurrió.

A los 30.05 Etcheverry hace el control final antes del despegue o “before take off”, esto es, mencionar cada ítem de chequeo, que el piloto controla y responde. El último punto es que debe determinar que las azafatas están en sus puestos para despegar.

“¿Las sentaste ya?”, pregunta el copiloto a Weigel. Según los peritos, para ese momento ambos trabajadores de LAPA ya habían omitido cinco controles obligatorios según el manual de vuelo: el sistema integral de alarmas, los estabilizadores de la carrera de despegue, las puertas de la cabina, el control de vuelo y los trágicos flaps.

“Tripulación de cabina ocupar sus puestos”, advierte el copiloto en el minuto 30.17 de la grabación y Weigel le dice a Tantos, que estaba en la cabina aunque no podía, que se siente.

Inmediatamente Etcheverry anuncia a la torre “despegamos” y le habla a un tercero:“Correte Adrián, que te piso”, dice y alguien responde un lacónico “bueno”.

Era el comandante Adrián Sterba.”En mi declaración durante la instrucción yo no había recordado la famosa frase, pero esa noche los vuelos estaban muy restringidos, por lo que le respondí algo para no distraerme“, contó en 2008 quien durante la época del accidente volaba para la desaparecida Southern Wings.

Mientras Etcheverry bromeaba con Sterba cobró fuerza y volumen el ruido de la aceleración de los motores del Boeing y un segundo después empieza a chillar la alarma de los flaps, que en la grabación complica la audición de las voces de Weigel y Etcheverry.

Durante el medio minuto siguiente el piloto pudo abortar el despegue advertido por la alarma pero no lo hizo y dejó que el avión llegue a la V1, que es la velocidad de despegue.

Weigel dice “no” tres veces y luego se pregunta, con un tono bastante calmo “qué pasa che” y ocho segundos después repite “no sé qué es lo que (aquí emite una palabra indescifrable) pasa, viejo, pero está todo bien”.

Se cumplen 20 años de una de los mayores accidentes aéreos de la historia argentina, que dejó 67 muertos y 40 heridos

Se cumplen 20 años de una de los mayores accidentes aéreos de la historia argentina, que dejó 67 muertos y 40 heridos

El piloto no volvió a hablar nunca más. Etcheverry pronunció situaciones del despegue: “Eighty knots”, “V1”, “Rotate”, “V2” dijo antes de morir. En la grabación deja de escucharse sus voces durante los siguientes 13 segundos. Hasta que se distingue el sonido del impacto: una deformidad que suena a hierros, arrastres y caos pero no se distingue ninguna voz humana, ni un solo pedido de ayuda, ni una exclamación o un ruego antes del desastre.

A esa altura de la situación el avión de LAPA carreteaba a 296,9 kilómetros por hora. Bajaría a velocidad cero y entraría en la historia trágica argentina en cuestión de milésimas de segundo.

El diálogo final completo

Cte.: comandante
Cop.: copiloto
TWR.: torre de control

30.34 – 30:57
Cte.:”¿Tenía una avioneta atrás?” (se escucha en muy bajo volumen).
TWR.: “¿Despegamos uno dos?”
Sonido de liberación de frenos de estacionamiento.
Cop./TWR.: “Despegamos.”
Cop.: “Correte Adrián que te piso.”
Otra voz: “Bueno.”
30:58
Comienza ruido de aceleración de motores.
31:00
Ruido de aceleración máxima de motores.
31:01
Comienza ruido de alarma (“Bip, bip, bip”).
31:05
Cte.: “No, no, no, ¡eh!”
31:12
Cte.: “¿Qué mierda pasa?”
31:16
Cop.: “Take off thrust set, speed alive”
31:20
Cte.: “No sé qué es lo que es, viejo, pero está todo bien” (dudoso).
31:23
Cop.: “Eighty knots.”
31:36
Cop.: “V 1.”
31:37
Cop.: “Rotate.”
31:39
Cop.: “V 2.”
31.41 – 31:45
Sonido mecánico continuo de shaker de comandos (Stick Shaker).
31:45
Sonido de desaceleración de motores. Cortó.
31.46:04
Sonido de impacto.
31:52
TWR.: “3142 y…” (corte de grabación).

La causa

En 2014, la Corte Suprema de Justicia decretó el fin de la causa LAPA, luego de no aceptar un recurso presentado por los familiares de las víctimas para que se revea la imputación por estrago doloso y revoque la absolución de los principales directivos de la compañía aérea. Es decisión cerró las posibilidades de que alguien fuera preso por una de las mayores tragedias de la historia de la aviación del país.

La búsqueda de cuerpos en el vuelo de  LAPA 3142 y los restos del Boeing 727-200

La búsqueda de cuerpos en el vuelo de  LAPA 3142 y los restos del Boeing 727-200

El juicio había terminado el 2 de febrero de 2010, cuando el Tribunal Oral Federal 4 absolvió en la célebre Sala AMIA de Comodoro Py a todos los funcionarios de LAPA que habían sido procesados, excepto a Valerio Diehl (gerente de operaciones) y Gabriel Borsani (jefe de línea de Boeing 737-200), a quienes condenó a tres años de prisión en suspenso por “estrago culposo agravado”, ya que, según los fundamentos del fallos, “elevaron el riesgo permitido al haber ascendido al piloto Gustavo Weigel al puesto de comandante de avión”.

Simultáneamente los jueces sobreseyeron a los directivos de la empresa Gustavo Andrés Deutsch, Ronaldo Patricio Boyd, Nora Silvina Arzeno y Fabián Mario Chionetti.

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Diario El Ciudadano: del cierre a triplicar la audiencia

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Esta es la historia de la transformación de El Ciudadano, un diario a punto de cerrar que se convirtió en una cooperativa gestionada por 60 periodistas, triplicó su audiencia y se volvió en uno de los medios online más influyentes de la región.

Por: Sebastián Hacher

La primera escena es casi un lugar común. Un diario de Rosario -la tercera ciudad más grande de Argentina- que pasa de mano en mano, empresarios que la compran y la abandonan, telegramas de despido, otro medio que cierra.

El Ciudadano podría haber terminado así, pero en 2016 sus periodistas decidieron hacer otra cosa: se quedaron con el edificio y las computadoras, formaron una cooperativa, recuperaron la publicidad y sacaron el diario a la calle.

En el esquema empresarial la web siempre había sido una cuestión secundaria. No formaba parte del plan de negocios ni recibía ningún tipo de inversión. Era un WordPress en el que se cargaban las notas del diario impreso después del cierre. Se programaban para salir después de medianoche y eso era casi todo. Durante el día, la página y las redes sociales estaban a cargo de una o dos personas que alternaban su trabajo con producir las notas del día.

En junio de 2017 nos llamaron porque querían rediseñar la página web y el modelo de Cosecha Roja y Revista Anfibia les parecía interesante.

Junto con Cristian Alarcón, director y fundador de ambas revistas, le propusimos un plan ambicioso: reorganizar toda la redacción y transformar a El Ciudadano en un medio digital. Darlo vuelta todo. Cristian venía de fundar varios medios y los que formamos parte de su equipo teníamos entrenamiento en empezar a crear algo desde cero.

El desafío en el Ciudadano tenía condimentos extras: había que transformar un medio que ya estaba en funcionamiento. A favor teníamos una redacción experimentada, la mística y un vínculo de cariño entre el diario y la audiencia. En contra, maltrato empresarial de muchos años y una lógica de trabajo totalmente offline.

Definimos un plan con cinco ejes, que se terminaron convirtiendo en una receta para dar el salto del periodismo tradicional al periodismo digital. Simplificando, se podrían resumir así.

1-Narrativa de no ficción aplicada al trabajo cotidiano.
Nos propusimos abandonar el lenguaje del periodismo máquina, algo común en los diarios. En el primer apunte del primer día de trabajo en el diario escribimos: nadie está ‘tendido en la vía pública’ sino tirado en la calle. No hay intervenciones quirúrgicas sino operaciones, no hay siniestros sino choques. Tratamos de extender es lógica a todo el lenguaje, sobre todo en los títulos.

Luego trabajamos sobre la narrativa. Nos movimos de la pirámide invertida -la forma ultraclásica de escribir las notas- y empezamos a contar historias. Frente a cada nota nos hicimos preguntas clave: ¿Cómo reconstruimos de manera clara la mecánica de los hechos que estamos contando? ¿Qué se puede narrar y qué no? ¿Cuáles los los puntos de interés para nuestros lectores? ¿Dónde poner el foco? ¿Qué de lo que cada texto va a conmover, indignar, interesar, hacer sentir empatía, odio?

El eje estuvo puesto en aplicar algo con lo que venimos experimentando hace unos años: cómo usar técnicas de no ficción en el trabajo cotidiano. Lo hicimos con talleres de narrativa, pero sobre todo en el terreno práctico. Nos sentamos al lado de cada redactor y redactora y trabajamos juntos en sus notas. En cómo pensarla, escribirla y editarla. Repetimos el ejercicio varias veces hasta que empezó a funcionar.

2-Construir una agenda en diálogo con la audiencia.
El Ciudadano forma parte de un ecosistema. La agenda diaria se construye en la interacción entre los medios, las redes sociales y los distintos actores de la ciudad. Todos se miran a todos todo el día. Se funciona por retroalimentación y competencia. A esa práctica común le agregamos un actor que no estaba siendo tomado en cuenta: la audiencia. Empezamos por una medida básica: poner el Google Analytics en una pantalla gigante en medio de la redacción.

Fue un poco duro al principio, pero sirvió para sincerar qué se leía y qué no. Con el correr de los meses detectamos patrones. Qué historias se leían, cómo contarlas, para quién las estamos contando. Lo interesante fue encontrar un balance entre lo que le interesa a la audiencia y lo que el diario quiere decir.

Una de las claves para fortalecer esa construcción de la agenda fue convocar a expertos en cada sección. Para deportes (tema central en la ciudad) invitamos a Alejandro Wall. En política, convocamos a Silvina Heguy y a Martín Ale, que también trabajó con los editores. En género a Luciana Peker, que ayudó a construir un perfil que luego se convirtió en un eje central del diario.

3-Generar una lógica digital más allá de las herramientas.

Las dos redes principales del diario eran Twitter y Facebook. En Facebook, los dueños anteriores del diario se habían ido sin entregar la contraseña. En Twitter se subían las notas de manera casi automática luego de publicarlas en la web. Trabajamos, en primer lugar, en cómo contar las noticias en esas redes. ¿Qué gramática propia tiene cada red social? ¿Qué otros formatos podemos pensar además del texto y las fotos?

Al principio se trataba de “vender” las notas en las redes, que es la visión clásica con las que los periodistas llegamos a ella. Pero enseguida se planteó dar el salto: pensar a las redes como espacios en sí mismos, con lógicas y contenidos propios.

En el punto crítico convocamos a Tomas Perez Vizzon para que de un taller de narrativas digitales. Y, sobre todas las cosas, los animamos a construir guiños y diálogos con la audiencia. De lo que se trataba era de abrir camino, de sentar bases para que pudieran jugar. Corrernos de las fórmulas establecidas para buscar caminos propios. Animarse a experimentar.

Aquí estamos ahora: las tapas de El Ciudadano -siempre con una vuelta de rosca irónica- se convirtieron en un clásico, casi memes editoriales que tiene vida propia. Hay videos, pero también también hay AMP stories, un canal de noticias Whatsapp, especiales multimedia, un trabajo mucho más cuidado con la imagen y hasta una reciente cuenta de Instagram que de a poco va creciendo.

4-Construir una web funcional, robusta y flexible usando WordPress.
Usar WordPress es una opción para la mayoría de los sitios de noticias medianos y pequeños. Casi el 24% de las webs del mundo lo usan. El desafío era cómo desarrollar un producto útil para un diario con más de 18 secciones y un promedio de entre 50 y 60 publicaciones por día.

Trabajamos en tres frentes: el equipo de diseño de El Ciudadano se abocó a la identidad de marca, un nuevo logo y su aplicación en distintos formatos. El diseñador Ezequiel Black trabajó en la estética de la página: tipografías, paleta de colores, cuadrículas, etc.

El tercer frente fue el más arduo: junto con el estudio Surhive Diseño nos propusimos desarrollar una plantilla y plugins pensados para medios de comunicación complejos. Queríamos una página minimalista, fácil de administrar pero con la flexibilidad de poder cambiar el tipo de portada, agregar o mover secciones y extras de manera amigable, sin necesidad de recurrir a un desarrollador para cada cambio.

Por lo general, cuando se usa WordPress sin presupuestos millonarios, el contenido y el diseño se adaptan a las posibilidades del desarrollo. Queríamos lograr lo contrario.

Fue uno de esos trabajos en los que algunas veces hay que levantarse a prender la luz porque el día se acaba y uno sigue plantado frente a la pantalla. Pero salió en tiempo récord: se administra de manera visual, está pensaba para crecer y tiene actualizaciones constantes. Después de muchísimos años de usar WordPress, conseguimos hacer el desarrollo que soñamos para un medio de comunicación.

El suplemento deportivo, central en al vida del diario y de la ciudad.

5-Reorganizar la redacción alrededor de los nuevos desafíos.
En el período offline, el diario se empezaba a pensar después del mediodía, se escribía por la tarde y se cerraba a la noche, siempre a ritmo febril. Un esquema online implicaba dar vuelta todo: producir y publicar desde la primera hora del día con un ojo puesto en el diario impreso que, como siempre, se sigue cerrando a última hora.

El Ciudadano es un medio cooperativo. Tiene una comisión directiva, secretarios de redacción, editores y gerentes, pero las decisiones importantes se toman en la asamblea de todos los socios. Toda modificación estructural se hace por votación directa.

El trabajo de ingeniería para cambiar horarios y tareas se hizo tomando en cuenta la situación de cada periodista fue la parte más delicada. De a poco construimos un esquema escalonado para cubrir todo el día laboral y reorganizamos la versión en papel para alivianar el cuello de botella del cierre nocturno.

El cambio sirvió no solo para convertir a El Ciudadano en un medio online, sino para “destapar” a toda una generación de periodistas jóvenes -sobre todo mujeres- que pasaron a tener responsabilidades y tareas centrales. El diálogo con audiencias nuevas, un ojo puesto en lo pop y la renovación del lenguaje tienen mucho que ver con eso.

El resultado, lo que falta
Durante siete meses viajamos a Rosario de manera casi cotidiana. En enero de 2018 relanzamos la web y más tarde el equipo de diseño del diario hizo lo mismo con la versión en papel.

Desde su transformación, el tráfico web de El Ciudadano creció en un 330% y pasó a ocupar el tercer lugar entre los sitios de noticias de Rosario, detrás de dos conglomerados de medios: La Capital y Rosario3. En las redes también creció al mismo ritmo, pero sobre todo dio un salto en generar conversaciones. Hoy es uno de los medios con mayor engagement de la región.

Los números son muy buenos, pero son secundarios en relación al objetivo central. Lo que hicimos de manera colectiva y profunda fue sentar las bases para seguir innovando. No hay fórmulas mágicas ni formatos salvadores. Construimos una lógica y una forma de pensar el diario como un producto narrativo complejo, un organismo vivo y cambiante. De eso se trata hacer periodismo digital.

¿Qué viene ahora? Quizás encarar el próximo desafío de los medios online: usar herramientas para tener un diálogo fluido con la audiencia, aplicar técnicas de UX y explorar nuevos formatos narrativos. Dicho en otras palabras: hacer todo lo que sirva de excusa para caminar a orillas del Paraná y comer los mejores pescados a la parrilla de los que tengamos memoria.
Fuente: Medium

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Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros: “Hay más aseguradoras que las que el país necesita”

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El número uno de la empresa que tiene 6 millones de clientes habla del impacto de las medidas del Gobierno en el sector y de la nueva inversión de $300 millones en un centro de innovación y salud en sociedad con Facundo Manes

“El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector”. El que habla es Alejandro Simón, CEO de Grupo Sancor Seguros, una de las empresas de seguros más importantes del país. Durante una extensa charla en el estudio de Infobae, este actuario de la UBA y MBA del IAE, dialogó sobre el sector en momentos de crisis e incertidumbre, del impacto de las últimas medidas económicas del Gobierno y de las inversiones y apuestas de esta empresa que creció desde el interior –nació como cooperativa, en 1945, en Sunchales, donde mantiene aún su headquarter– y que hoy tiene 6 millones de asegurados y 3.000 empleados.

Se trata de la compañía que lidera el sector desde 2011, con más de 10% de participación, presencia regional y una facturación anual total que ronda los $51.000 millones. Su cartera se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones. El grupo está integrado por Sancor Seguros, Prevención ART (riesgos de trabajo), prevención Salud (medicina prepaga), Alianza Inversora y el Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (Cites). Este último centro acaba de anunciar una inversión de $300 millones en asociación con Ineco, de Facundo Manes.

 El reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no

“El sector no está ajeno a los vaivenes de la economía. A mayor ingreso per cápita de la población, mayor es la participación del seguro dentro del PBI: en este momento estamos en el 3-3,5%, que es una participación razonable pero bastante a contramano de lo que suele ser en países comparables en términos de desarrollo porque es mucho más chico en la parte de seguros de vida y retiro. Son dos segmentos que tienen un componente de ahorro a largo plazo muy importante, y en un mercado que tiene un sistema financiero tan pequeño se siente el impacto”, asegura Simón, quien además es presidente de ADIRA (Aseguradoras del Interior de la República Argentina) y del Consejo Superior de FISO (Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional) y miembro del board de la Geneva Association.

“Por el contrario, tenemos una participación en seguros patrimoniales bastante razonable. Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho”, explicó.

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

Alejandro Simón es actuario y MBA del IAE

— ¿En ese segmento, cuál es el más impactado?

— El seguro de riesgos del trabajo, que representa un porcentaje de los salarios que perdieron por paliza contra la inflación. Hay siniestros que subieron a una tasa incluso superior a la inflación y salarios que crecen por debajo, por lo tanto el alimento de primas se ve muy resentido. A su vez, hubo una pérdida de unos 150.000 puestos, que es igual a menos volumen asegurado. La crisis también golpea a las alícuotas. Riesgos del trabajo está muy castigado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año.

— ¿Y los sectores que están mejor, vinculados a Vaca Muerta, por ejemplo, qué categorías toman?

— Hay productos más corporativos vinculados a las grandes petroleras y un movimiento muy importante indirecto en proveedores de servicios y en los alrededores de las comunidades. Cuando le va bien a la actividad le va bien al hotelero, al restaurante y se venden no sólo seguros vinculados al petróleo, sino todos los rubros.

 Si se analizan los diferentes segmentos, los que están más vinculados a las actividades de petróleo o el agro está muy bien, con tasas de crecimiento muy importantes. Los ramos más voluminosos, relacionados al trabajo y al consumo interno, están sufriendo mucho

— ¿Cómo los afectan el reperfilamiento de la deuda y el control de cambios?

— Tiene un impacto muy importante. No tanto el control de cambios, pero sí el reperfilamiento, sobre todo en lo que hace a obligaciones en pesos. Nos sorprendió mucho. La liquidez es algo fundamental para una aseguradora y normalmente invertimos en activos de muy corto plazo la parte que se quiere tener disponible para el pago de obligaciones del día a día. Poder comprar divisas es algo que no nos preocupa demasiado. Ahora, el reperfilamiento de las letras en pesos de corto plazo impacta fuerte en el sector. Los bancos pueden acceder a subastas ante necesidades de liquidez; las aseguradoras, no. Sé que las autoridades están trabajando en eso, pero todavía no hay nada al respecto.

— ¿Creen que eso se va a arreglar pronto?

— Sí, se está conversando a todo nivel. Durante estos años, el regulador del sector asegurador ha sido de primer nivel y siempre atento a las necesidades. Cuando se trata de medidas que afectan a toda la economía y a todos los sectores, llevar soluciones de manera individual, quirúrgicas, no es fácil y toma tiempo, pero estamos convencidos que se va a ir arreglando. Hay que mirar el largo plazo.

Simón en el estudio de Infobae

Simón en el estudio de Infobae

— Comparativamente, ¿es razonable la cantidad de empresas aseguradoras que hay en la Argentina?

— Es desproporcionadamente alta, altísima. Hay unas 170 aseguradoras: muchas más que en Alemania que tiene un mercado más desarrollado. Deben ser cuatro veces o cinco veces la cantidad de aseguradoras que hay en Brasil, un mercado cinco veces mayor al nuestro. Si se lo compara con Perú, Chile y Colombia se ve que hay una cantidad impresionante de aseguradoras. De todas formas no es algo que preocupe: sí a largo plazo, pero la competencia es bienvenida.

— ¿Por qué se da esa situación particular?

— Tiene que ver con épocas de la Argentina en las que el negocio asegurador no era técnico sino financiero. Existía un reasegurador monopólico estatal, en INDER, Instituto Nacional de Reaseguros, que en el 92 dejó de operar y estuvo en proceso de cierre durante décadas. El negocio era hacer prima, contratar un reaseguro al Estado y manejar financieramente el dinero. Con poca plata se podía hacer un negocio seguro y eso terminó con la cantidad de empresas que tenemos. Hay compañías chicas que están focalizadas en rubros o regiones que son muy competitivas y dan un servicio excelente. Pero si se mira la generalidad del mercado hay más aseguradoras que las que el país necesita.

 Riesgos del trabajo está muy golpeado y en el caso de automotores, que es el rubro de mayor importancia en el mercado argentino, se está vendiendo 60% menos de 0 kilómetros que hace un año

— ¿Conviene que el mercado se consolide más?

— La consolidación se va dando naturalmente por los costos de la tecnología y la regulación, que es cada vez más pesada, en el buen sentido de la palabra. Hay que estar más pendiente de nuevas amenazas que se ciernen sobre los productos financieros o cuasi financieros, y la tecnología, si bien abarata mucho el producto final, hace que la escala necesaria para llegar al equilibrio sea cada vez más alta. Entonces, si una empresa no está muy focalizada, es difícil. En ese sentido se va dando cierta concentración, la vamos viendo.

— ¿Qué cosas tienen que hacer las propias compañías y el Gobierno para impulsar el segmento de seguros a nivel local?

— Se requieren inversores de largo plazo, que es la manera de financiar genuinamente las grandes obras de infraestructura. Y parte de eso debe venir de inversiones de los seguros de vida y retiro. Se dio un paso importante con el aumento de los montos deducibles que había quedado en unos $900 del 1 a 1, que moneda constante estaban totalmente licuados. El contexto macroeconómico es contrario a la inversión en productos de largo plazo, pero a medida que se estabilice la macro se va a generar un impulso importante. Las inversiones de las aseguradoras en Chile, en relación al PBI, representan entre el 90 y el 100%. Allá existe un sistema de AFP (similares a las AFJP locales), pero aún quitando todas esas inversiones de las AFP, dejando exclusivamente las aseguradoras comparables con las locales, es un 25% del PBI. En Argentina no llega al 5%. Eso no se da por regulación, sino por la estabilización de las variables y la regeneración de la confianza. Donde sí se necesita normativa es en la implementación de un sistema de riesgos agropecuarios.

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

Facundo Manes y Simón en el nuevo centro

— Básicamente, el campo contrata granizo y no mucho más.

— Exacto. El mundo está yendo hacia productos de multirriesgo agrícola, donde se cubren más eventualidades que pueden hacer caer el rendimiento, como sequía e inundación. Eso requiere de la participación del Estado porque si no se aplica un sistema de subsidios, sobre todo para el productor pequeño, se generan mecanismos de antiselección que hacen que sea inasegurable. Por eso es tan chica hoy la cobertura de multirriesgo agrícola. En Brasil, los subsidios para el pequeño productor van entre el 40 y el 60% de las primas. Necesitamos una ley de seguros agropecuarios y al Estado no le costaría más: es dinero que hoy eroga en leyes de emergencia agropecuaria que suelen llegar tarde y mal. Eso permitiría dos cosas: más eficiencia en el destino del dinero y un mecanismo macroeconómico de estabilización, porque las aseguradoras a su vez reaseguramos con el exterior.

 La cartera de la compañía se divide en 51% para riesgo de trabajo, 37% de seguros patrimoniales, 8% de personales y 4% de agropecuarios. A enero de este año tenía 2 millones de pólizas y un patrimonio neto de $12.000 millones

— ¿Cuál es la situación de la compañía en este contexto?

— Nosotros estamos muy bien, ya hace 75 años en un crecimiento que viene desde el interior hacia toda la Argentina. Somos el primer y único grupo asegurador de capitales locales que trascendió las fronteras argentinas: abrimos Sancor Seguros en Uruguay en 2006; Paraguay en el 2009; Brasil en el año 2014, y también de diversificación hacia otras industrias, como Prevención Salud, nuestra empresa de medicina prepaga que ya tiene 170.000 afiliados. En seguros tenemos 6 millones de clientes. También compramos Banco del Sol y estamos reconvirtiéndolo en un banco digital liviano y de bajo costo que va a tener la capilaridad de las 750 oficinas de todo el país. No van a ser sucursales bancarias –no van a tener tesoro, salvo unas pocas–, pero van a poder ofrecer asistencia personalizada, que hoy los bancos digitales no tienen.

— ¿Y en lo que hace al negocio de seguros propiamente dicho?

— Lanzamos seguro de retiro y relanzamos el de vida con capitalización. Inauguramos también un centro en la Ciudad de Buenos Aires, en alianza con la Fundación Ineco de Facundo Manes, para neurorrehabilitación ambulatoria, tratamiento del espectro autista infanto-juvenil y un piso para discutir políticas en ciencia, técnica y educación, emprendedurismo, donde se van a analizar ideas y propuestas y fomentar la generación de nuevas empresas. Tenemos un centro de investigación tecnológica empresarial y social, Cites, que se dedica a incubar empresas de base tecnológica.

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

La inauguración del nuevo centro Cites Ineco

— ¿Cuál es la inversión que están haciendo en Cites, sin contar los 300 millones que invirtieron en el nuevo proyecto con Facundo Manes?

— En el Cites llevamos invertidos $600 millones, más $500 millones en facilidades para albergar hasta 200 científicos y tecnólogos en biotecnología y nanotecnología en un espacio de 2.000 metros cuadrados en Sunchales. Tenemos también unos 1.000 metros cuadrados dentro del Invap, en Bariloche, para el desarrollo de las verticales de instrumental médico, medicina nuclear y nuevos materiales. Y otro en Buenos Aires que se va a mudar a este nuevo edificio que lanzamos. Además estamos colocando un fideicomiso para invertir USD 24 millones en 32 nuevas empresas de base tecnológica, de los cuales nosotros vamos a poner la mitad. Recibimos una inversión del BID LAB de USD 3 millones, que es la primera del BID en una entidad de gestión privada en los últimos 25 años en Argentina.

 El empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen

— ¿Qué modelo tomaron para este desarrollo por fuera del core del negocio?

— Esto sirve sólo si es replicable y si no es un esfuerzo exclusivo de un grupo empresario, o de entidades multinacionales: tiene que haber otras empresas que inviertan en investigación y desarrollo. Con Cites miramos qué países democráticos, con instituciones sólidas, habían logrado reducir el gap de productividad de factores con EEUU en los últimos 20 años: Israel y Corea del Sur. Y el caso de Israel es el que más nos interesó. En los ’80 era un país con una economía de alta inflación, con estancamiento crónico y agroexportadora. Con la caída de la Unión Soviética tuvieron un influjo importante de científicos y tecnólogos y crearon un sistema de incentivo público. Miramos cómo diseñaban incubadoras de empresas e hicimos una parecida. Estos países invierten un 5-6% de su PBI en investigación y desarrollo, nosotros estamos en el 0,5% con el agravante que es casi en su totalidad inversión pública. Es decir, el empresario argentino no invierte en investigación y desarrollo. Es ese el vacío que humildemente queremos contribuir a llenar; una semilla para que otros después repliquen.

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Pidieron que vayan a juicio oral tres ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner y más de 40 intendentes por defraudación al Estado

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El fiscal Carlos Rívolo le solicitó al juez Claudio Bonadio que mande a juicio a los 53 acusados con procesamiento firme. Es por el dinero que entregó el Estado para que distintos municipios de todo el país para el tratamiento de residuos y no se destinó para ese fin
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina
Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina

El fiscal Carlos Rívolo pidió hoy mandar a juicio oral a los ex jefes de Gabinete de Cristina Kirchner Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Abal Medina, junto a ex secretarios de Ambiente y casi medio centenar de intendentes por defraudación al Estado por unos 600 millones de pesos.

Se trata de la causa que investiga una malversación de las arcas del Tesoro entre 2013 y 2015 para que distintas municipalidades de todo el país llevaran adelante tratamientos de residuos. Además, el fiscal sostuvo que hay que profundizar la investigación sobre el rol del Tribunal de Cuentas de la provincia de Chaco en la aprobación de las rendiciones de cuentas de algunos municipios y que podrían ser delitos.

“No podemos dejar de resaltar que la República Argentina se ha obligado a perseguir y sancionar actos de corrupción como el que es objeto de estos actuados”, sostuvo Rívolo en el dictamen al que accedió Infobae. Ahora, las defensas harán su lectura de las pruebas de cara al pedido fiscal. Y el juez evaluará si, con las pruebas que hay, el caso se manda a juicio oral.

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

Jorge Capitanich, Cristina Kirchner y Domingo Peppo

La causa. El gobierno de Cristina Kirchner implementó programas de tratamiento de basura, vía la Jefatura de Gabinete. Los principales beneficiados de esos programas fueron Chaco y Río Gallegos, pero la mayoría de las obras nunca se hicieron.  Rívolo avanzó en esta investigación, que se abrió en 2016, en donde se puso bajo la lupa el destino de 604.529.670 pesos, afectados a los llamados Programas Municipales de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PMGIRSU).

Se cree que, en realidad, esos recursos se aprovecharon para “disimular lo que constituía, en verdad, el reparto discrecional de fondos públicos a municipios privilegiados por las autoridades a cargo del desarrollo de las políticas ambientales estatales”, según escribió la Cámara Federal en noviembre pasado.

En diciembre de 2017, Bonadio había firmado los procesamientos de Fernández y Capitanich, y le dictó la falta de mérito a Abal Medina. Pero Rivolo apeló y la Cámara le dio la razón. También quedaron procesados ex secretarios de Medio Ambiente como Sergio Lorusso, Omar Judis y Juan José Mussi; y Andrés Meiszner, ex jefe de asesores.

Hubo además casi un centenar de intendentes de todo el país procesados, aunque la Cámara Federal solo confirmó la mitad. Entre ellos están Francisco “Barba” Gutiérrez y Francisco “Paco” Durañona.

En su dictamen, al repasar las pruebas de la causa de cara al juicio oral, Rívolo aseguró que “la administración de los fondos del Estado se vieron perjudicados” cuando Sergio Gustavo Lorusso (f), Omar Vicente Judis y Juan José Mussi (ex Secretarios de Ambiente y Desarrollo Sustentable) firmaron los acuerdos con los municipios peticionantes “sin el debido contralor, basándose en meras argumentaciones generales e inespecíficas sobre lo actuado en los expedientes, a pesar de que presentaban serias deficiencias administrativas”

Luego, Juan Manuel Abal Medina, Aníbal Domingo Fernández y Jorge Milton Capitanich (ex Jefes de Gabinete) que aprobaron, mediante resoluciones de JGM, los convenios y sus actas complementarias, habilitando las liquidaciones y pagos a través de transferencias con partidas de esas carteras, “fundándolas bajo el falaz argumento de que eran adecuados y ajustados a lo previsto en la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos, a pesar de las serias irregularidades administrativas detectadas en cada uno de ellos”.

Los intendentes que lo recibieron fueron Gustavo Javier Karasiuk, Ángel Ernesto González, Francisco Martín Winnik, Alfredo Mario Pastor, Gustavo Fabián Steven, Carlos René Andion, Walter Fabián Correa, Alicia Mabel Leiva, Elba Patricia Lezcano, Jorge Armando Batalla, Aldo Adolfo Leiva, María Susana Simonofski, Oscar Alberto Nievas, Carlos Gerardo Palacios, Lorenzo Heffner, Héctor Justino Vega, Carlos Antonio Ibañez y Estela Carina Mitoire.

La lista sigue con  Alfredo Osvaldo Zamora, Raúl Alberto Cantín, Teodoro Segundo Camino, Gustavo Daniel Racca, Roberto Gustavo Dehesa, Héctor Carlos Godoy, José Antonio López, Juan Carlos Bacalini, Juan Enrique Orellana, Julio Ernesto Castro, Luis Víctor Stanicia, Alberto Rodolfo Escudero, Eduardo Leonel Galantini, Hermes Armando Bordón, Federico Neis, Ricardo Miguel Casi, Diana Edith Argüello y Héctor Aníbal Olivera. Se añaden los acusados Oscar Darío Ostoich, Jorge Alejandro Eijo, Gustavo Alfredo Walker, Francisco Aurelio Iribarren, Marta Susana Medici, Ricardo Néstor Curetti, Carlos Marcelo Racciatti, Francisco Manuel Felipe Durañona y Vedia y Francisco Virgilio Gutiérrez.

El fiscal Carlos Rívolo

El fiscal Carlos Rívolo

Todos ellos, en su rol de intendentes, “percibieron los fondos, en representación de sus respectivos municipios, y que en sus respectivas administraciones los destinaron a fines distintos a lo acordado“, dijo la fiscalía.

Rivolo hizo hincapié, de cara a un futuro juicio oral, que  “las maniobras ilícitas perpetradas por los funcionarios que gestionaron los fondos asignados a aquel proyecto (un total aproximado de $590.136.927), han incidido directamente en que, habiendo transcurrido más de una década desde la implementación del Programa, el país se encuentre sumamente atrasado en materia de tratamiento de los residuos que generan sus habitantes y que, a grandes rasgos, no se hayan cumplido los principales objetivos fijados en el Proyecto” privando “a la ciudadanía de gozar de una mejor calidad de vida en materia ambiental”.

“A esta altura, no resulta llamativo que el 35,3% de la población cuente con una disposición final inadecuada de sus residuos, por cuanto un 9,9% los deposita en vertederos controlados y, un 24,6%, en basurales a cielo abierto”, se añadió.

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