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Sociedad

Ocupar redacciones, resistir vaciamientos y producir en libertad: la fórmula del periodismo recuperado

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 Diez diarios de todo el país cerrados por empresarios y reabiertos por sus trabajadores se reunieron a compartir estrategias y pensar el futuro del oficio. El inicio de una red para disputar la hegemonía de los medios concentrados

Por: Nicolás Zuberman y Javier Borelli
Cuando decidimos formar la cooperativa nos preguntamos: ¿Qué nota quisimos hacer y nunca pudimos? Porque para eso recuperamos nuestro diario”, cuenta Silvina Tamous, integrante de la cooperativa La Cigarra que edita El Ciudadano de Rosario. Silvina habla con el desparpajo de una editora de Policiales, sección que ocupó durante años mientras la propiedad del matutino pasaba de empresario en empresario, y con la experiencia de los últimos dos como jefa de Redacción del medio ya autogestionado. De ese período también aporta datos sobre la distribución de los ingresos y las estrategias publicitarias de la compañía, algo que los trabajadores de prensa apenas comenzaron a conocer en esta etapa.

A su alrededor la escuchan con atención unas 40 personas integrantes de diez diarios recuperados de todo el país, de una revista referente de la autogestión como es La Vaca y un primo rioplatense que fundó y hoy oficia de gerente en La Diaria, el medio cooperativo uruguayo que pelea el primer lugar en ventas con el tradicional El País. Cada uno a su turno irá exponiendo sus experiencias, desafíos y visiones de desarrollo. Se irán al cabo de dos días con ideas para transmitir al interior de sus cooperativas y proyectos en común.

Un esfuerzo colectivo
El Encuentro Nacional de Diarios Recuperados, que tuvo lugar el último 26 y 27 de noviembre en la sede que la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) tiene en el Centro Cultural Borges, fue una iniciativa de Tiempo que contó con el apoyo de la Fundación Friederich Ebert y surgió como una necesidad del sector ante la creciente amenaza que se cierne sobre los medios autogestionados por las políticas públicas que favorecen la concentración. Además de los porteños Tiempo, La Vaca y Cítrica (integrada por los ex trabajadores de Crítica); los participantes viajaron desde La Rioja (El Independiente); desde distintas partes de Córdoba (La Nueva Mañana y Comercio y Justicia de la capital provincial, mientras que El Diario del Centro del País llegó desde Villa María); de Santa Fe (El Ciudadano de Rosario y El Correo de Firmat); de La Plata (Pulso Noticias que es el sitio de los ex trabajadores del diario Hoy) y de Chaco (El Diario de la Región); además del uruguayo de La Diaria.

El encuentro tuvo como telón de fondo el contexto de nuevos consumos informativos, la coyuntura recesiva que se vive en el país y, en el área específica de los medios gráficos cooperativos, el aumento de un 110% en el precio del papel para diarios que aplicó en el último año el Grupo Clarín, que controla la única planta activa de ese insumo indispensable (Papel Prensa SA). A lo que se sumó la amenaza de un proyecto presentado por el diputado Diego Bossio que seguramente sea tratado en las sesiones extraordinarias de diciembre y que tiene como fin desarmar la ley que garantiza el acceso igualitario al papel de diario (ver comunicado).

Historias entrelazadas
Pero no todo fue discutir estrategias defensivas. La reunión sirvió para conocerse más profundamente entre medios con una génesis común pero con distintos recorridos en el sector de la economía social, con composiciones diversas en sus organizaciones y diferentes estrategias comunicacionales.

Sergio Vaudagnotto y Daniel Sánchez del Diario del Centro del País, de Villa María, contaron el protagonismo que tuvo el pueblo en la recuperación de su medio. Uno de sus vecinos puso el primer clasificado del diario impreso sin nada que ofrecer pero solo para apoyar cuando hacía falta. Hoy todos en la ciudad de 90 mil habitantes se comunican a través de sus páginas, de las cuales unas 20 son de clasificados. En su localidad, añadieron, el diario se vende más que Clarín y La Voz del Interior, y por eso este último comenzó a regalar su edición en otra demostración del abuso de posición dominante de la gran corporación argentina. Ellos también saludaron a sus vecinos de Comercio y Justicia, la publicación de nicho de la capital cordobesa que les imprimió el diario cuando un incendio puso en riesgo su continuidad y a prueba el valor solidario del cooperativismo.

Consuelo Cabral y Gabriela Yalangozian, de La Nueva Mañana, el más joven de los cordobeses, añadieron la importancia del sindicato local que hoy les cede el espacio para que puedan trabajar. Esa estrecha vinculación gremial quedó de manifiesto con la presencia de representantes del Sindicato de Prensa de Rosario y el de Buenos Aires (SiPreBA), que quisieron participar para profundizar estrategias de apoyo a las nuevas experiencias autogestivas.

Pulso Noticias, de La Plata, conformado por los ex trabajadores del Diario Hoy y la radio 92 de esa ciudad, contó que aún espera por su matrícula oficial mientras busca instalar desde su sitio web una mirada joven que lleve la agenda de los derechos humanos y visibilice la pérdida de garantías de los últimos años. El Correo de Firmat también le disputó el lugar de periódico más joven como cooperativa, aunque de su fundación ya hayan pasado 104 años, como explicó Mariano Carreras.

La iniciativa como metodología
“Los medios autogestivos también tenemos que preocuparnos por recuperar el erotismo de nuestras publicaciones, hacerlas atractivas para los demás”, planteó Franco Ciancaglini de La Vaca, argumentando la importancia de capacitarnos en nuevas formas de contar historias. Para eso se convocó a Tomás Pérez Vizzon, editor digital de la revista Anfibia y especialista en narrativas transmedia, que dio una capacitación sobre los nuevos formatos periodísticos. También Olivia Sohr, representante de SembraMedia e intregrante de Chequeado, acercó la experiencia de distintos medios digitales de Latinoamérica que diversificado sus métodos de financiamiento para garantizar su sustentabilidad. La exposición de Damián Osta Matos, con trece años encima desde la fundación de La Diaria, sirvió como botón de muestra de que con creatividad y talento los diarios autogestionados también pueden disputar la centralidad informativa de un país y ser sinónimo de innovación.

Por más autogestión
Sobre el cierre del encuentro María Alejandra Pavicich, responsable de Desarrollo Institucional de Memoria Abierta, dio pistas sobre cómo pasar de las necesidades a los resultados a partir de la elaboración de proyectos que puedan ser financiados y ayudó a sintetizar las conclusiones del Encuentro que apuntaron a continuar el trabajo mediante el armado de una red que permita compartir contenidos, amplificar las publicaciones y al mismo tiempo sume masa crítica para generar incidencia en las políticas públicas. Porque la autogestión es una forma de organización y necesita iniciativas que la promuevan.

Cooperativismos o barbarie
Por: Damián Osta Mattos – Fundador y gerente de La Diaria (Uruguay)
En tiempos en los que estamos desinformados por abundancia de información; donde se suceden noticias fragmentadas y manipuladas, tenemos que ofrecerle a la gente un lugar desde donde entender y cambiar el mundo. Los medios cooperativos sobreviviremos si somos capaces de construir un espacio de sensibilidad compartida, sustentado en la confianza que los lectores depositen en las redacciones. Pero también sustentado en la capacidad de las redacciones de reconocerse como dinamizadoras de una comunidad de conocimiento conformada por quienes sostienen el medio. De esta forma estaremos elaborando una agenda y un abordaje distinto, que nos permitirá hacer mejor periodismo y construir nuestra singularidad.

Pero además debemos construir junto con nuestra comunidad un relato y una épica: quienes sostengan nuestros medios con sus pequeños aportes económicos tienen que sentir que están haciendo historia junto con nosotros; que están contribuyendo a salvar al periodismo de las más crueles tendencias que enfrentamos.

En el futuro será incomprensible que una sola persona haya tenido tanto poder en el mundo como para manipular a gran parte de la humanidad desde una empresa que se llamaba Facebook. También será incomprensible cómo una asociación para delinquir que además editaba el diario más vendido del país haya podido disponer a sus anchas y con complicidad de la mayoría del Congreso argentino del precio del papel con el que acogotaba a su competencia. Y todo en nombre del libre mercado, la transparencia y la democracia.

Tarde o temprano, asumiremos como sociedad que para que los medios de comunicación sean realmente democráticos y estén al servicio del bien común, tendrán que pasar por lo menos dos cosas. Primero, que la propiedad de las empresas periodísticas estén en mano de las trabajadoras y los trabajadores organizados en cooperativas. Segundo, que se sostengan en una fuerte alianza con los ciudadanos, que pagan para que alguien cuide de la calidad de la información que reciben. Estos dos factores serán determinantes para preservar la vitalidad de la democracia, mediante la que –ojalá– podamos seguir dirimiendo nuestras diferencias.

Es entre cooperativismos o barbarie.

Fotos: Diego Paruelo, Mariano Martino, Pedro Pérez, Diego Martínez
Fuente: Tiempo Argentino

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Sociedad

Monitoreo de la propiedad de los conglomerados mediáticos en la Argentina.

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Quiénes son y qué intereses tienen los dueños de los medios de comunicación en la Argentina. Un resumen visual de los ejes de la investigación colaborativa entre Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el diario Tiempo Argentino -el proyecto MOM, por su sigla en inglés- sobre 52 medios y 23 grupos empresarios. El verdadero poder detrás de la información

La secuencia que convirtió al Grupo Clarín en el mayor gigante. La política reparatoria de Macri y la crisis de los trabajadores de prensa.

Son el poder detrás de la dieta informativa y de entretenimiento que consumen millones de argentinos. El primer eslabón –casi siempre oculto– de la disputa por la agenda pública: qué es noticia repetida hasta el hartazgo, qué se oculta o qué se calla. Y la pieza clave de una red de influencias que extiende y amplía sus fortunas a negocios asociados a otros numerosos rubros, como la obra pública, el agro, la explotación petrolera y energética o el juego.

Los dueños de los medios de comunicación en la Argentina son apenas un puñado de hombres, el vértice de una pirámide de ocho conglomerados que concentran el 60% de la audiencia nacional y que, favorecidos por las políticas desregulatorias del gobierno de Cambiemos, en los últimos años lograron profundizar sus niveles de concentración. El Grupo Clarín es un caso paradigmático de ese proceso: la fusión –autorizada en 2018– de Cablevisión (el mayor operador de televisión paga) y Telecom (una de las dos principales empresas de telecomunicaciones fijas y móviles) consolidó al multimedios como el gigante del mercado.

El mapa mediático argentino ubica al Grupo Clarín a la cabeza con la captura del 25,28% de las audiencias (6,84 % en radio, 10,62 % en televisión y 7,82 % por diarios); seguido muy de lejos por el Grupo América con un 7,25% (2,27% en radio, 4,09% en televisión y 0,89 % por diarios); y la estadounidense Viacom-Telefe Argentina con un 7,10% (100% por televisión).

El cuarto lugar le corresponde al Grupo Indalo con un 6,62% (5,12% por radio y 1,5% por televisión); secundado por la fusión entre la española Prisa y la mexicana Albavisión con el 6,21% (4,33% en radio y 1,88 por televisión); y el Grupo La Nación con el 2,97% (100% por diarios).

La cordobesa Cadena 3 con un 2,16% (100% por radio); y el estatal Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMyCP) con el 1,65% (100% televisión) completan el cuadro.

Esa lógica interna del ecosistema de la comunicación local es uno de los resultados de la investigación colaborativa sobre los dueños de los medios y sus intereses cruzados que Tiempo Argentino realizó junto a Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Con una metodología aplicada en más de 20 países, el capítulo argentino del proyecto Media Ownership Monitor (MOM) relevó la trama de propiedad de un total de 52 medios, todos de influencia en la opinión pública argentina en los diferentes soportes (televisión, radio, prensa gráfica y online). Las conclusiones completas del trabajo serán presentadas este miércoles en el Congreso Nacional, durante una jornada de trabajo y análisis para promover el debate sobre los efectos de la concentración en las democracias de la región.

La Era Macri
La investigación incluye la revisión de los drásticos cambios en las políticas regulatorias que, con lógica de restitución para las empresas del sector, el presidente Mauricio Macri adoptó desde el inicio de su gestión: el desguace de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual –aprobada durante la etapa kirchnerista como resultado de un histórico debate transversal–, la flexibilización o eliminación de topes a la concentración en televisión y radio, tanto como en la propiedad cruzada, y la intervención de las autoridades de aplicación, entre otras medidas.

Además, el trabajo realiza una minuciosa actualización de la crisis que multiplicó cierres y despidos: desde 2016, más de 20 medios cerraron en todo el país y al menos 2700 trabajadores de prensa perdieron su empleo. Ocho de esos medios lograron ser recuperados y continuaron funcionando como cooperativas.

Junto con la política de hostigamiento a los medios públicos a través de despidos masivos, planes de retiro voluntario y recortes presupuestarios, el gobierno de Cambiemos optó por la política de no intervención en los conflictos entre las patronales y sus trabajadores, especialmente con la licuación del poder de control del ex Ministerio de Trabajo, hoy degradado a Secretaría.

Los trabajadores de los medios también fueron protagonistas de otro retroceso de la era Cambiemos: 45 periodistas resultaron heridos y otros 13 fueron detenidos por el accionar represivo de las fuerzas de seguridad en el marco de coberturas callejeras en los últimos tres años.

Deuda con las mujeres
La investigación incluye un relevamiento inédito sobre la presencia de mujeres, tanto en la propiedad de los medios como en los lugares clave para la gestión y administración editorial. De los 52 medios relevados por MOM Argentina, sólo 11 tienen accionistas mujeres, con una porción sensiblemente menor a la de los hombres y a quienes las unen relaciones de parentesco como herederas o esposas.

Además, en el 88,5% de los casos son hombres los que definen la línea editorial de los medios. Las empresas del sector que ocupan los cargos de CEO, gerencia de contenidos o dirección con mujeres suman apenas seis (11,5 por ciento).

El Grupo Clarín, un gigante consolidado
El grupo que surgió del diario fundado en 1945 por Roberto Noble y cuya expansión lideró el hoy mayor accionista y CEO del multimedios, Héctor Magnetto, tiene una centralidad indiscutible en el mapa de medios argentino.

Tras la fusión Cablevisión/Telecom, la distancia entre este conglomerado y el resto del ecosistema es gigantesca, tanto si se miden ingresos, audiencias, escala geográfica de operaciones, posición de dominio en cada mercado; como si se cruzan y combinan todos esos factores.

Las cifras dicen todo. Sin tomar en cuenta sus negocios de provisión de televisión paga, telefonía móvil y fija y conectividad a Internet, el Grupo Clarín obtuvo en 2017 ganancias por 159 millones de pesos, cuando el resto de los grupos mediáticos y su competencia no llegaron a cruzar el umbral de los 10 millones de pesos.

La renta del Grupo Clarín se multiplica si se incorporan sus unidades de negocios hoy agrupadas en Cablevisión Holding.

Además, es el principal beneficiario de la distribución de la publicidad oficial del gobierno nacional y de las administraciones de los distritos de mayor peso del país.

Intereses cruzados
Los principales conglomerados obtienen sus mayores ingresos en otras áreas de la economía, fuera de los márgenes de los medios que resultan una porción menor de sus negocios y, muchas veces, operan en función de sus otros intereses.

Desde hace dos años, Clarín es uno de los principales conglomerados económicos de la Argentina. Además de ostentar posición dominante en todos los segmentos de medios de comunicación y actividades auxiliares y complementarias (como Papel Prensa SA, que comparte con La Nación y el Estado Nacional), también posee intereses en ferias y exposiciones y organiza la principal muestra agropecuaria del país, en conectividad a Internet fija y móvil.

Además, es el principal operador en telefonía fija y móvil, en derechos de exhibición de contenidos, producción cinematográfica, imprenta, editorial de libros, cadena de librerías, logística y transporte, turismo y videojuegos.

El Grupo América (ex Grupo Uno), que tiene a Daniel Vila y José Luis Manzano como principales socios y artífices, cuenta con poderosos intereses en el sector energético y petrolero y en la provisión de servicios públicos. Otro de sus socios, Claudio Belocopitt, es el dueño de una de las mayores empresas de salud privada, Swiss Medical Group.

El Grupo Indalo, de Cristóbal López y Fabián de Sousa, ambos actualmente detenidos en una causa por supuesta evasión tributaria, tiene su origen en actividades de transporte, casinos, petróleo y combustibles. Recién en 2010 ingresó a la industria de medios y en 2012 compró el multimedios que pertenecía al empresario Daniel Hadad.

Sólo algunos pocos de los mayores grupos mediáticos obtienen el grueso de sus ingresos de la gestión de medios de comunicación y sus contenidos. Son los casos de Telefe, en manos de Viacom, el Grupo La Nación y el Grupo Perfil, entre otros.

Por más voces
La jurisprudencia, tanto argentina como continental, concibe a la concentración excesiva como un dispositivo o fórmula que lesiona el derecho a la libertad de expresión y del derecho al acceso a la cultura.

La concentración provoca una obvia reducción de los emisores y deriva en una menor pluralidad de opiniones y fuentes informativas, en la homogeneización de los géneros y formatos de entretenimiento y su virtual estandarización y en la unificación de las líneas editoriales.

La investigación de MOM Argentina revela quiénes son los magnates al frente del universo de los medios de comunicación y cuáles son sus intereses asociados con el objetivo de contribuir a la discusión sobre la necesaria multiplicación de voces y la garantía de políticas públicas que las resguarden.

Un debate de alcance regional
Los resultados de la investigación serán presentados este miércoles a las 9:00 en el salón auditorio del Anexo A de la Cámara de Diputados en una jornada que tiene como objetivo promover el debate sobre los efectos que tiene la concentración de los medios sobre la democracia.

Además de los investigadores del proyecto MOM Argentina y especialistas locales, participarán del encuentro periodistas, académicos, políticos y autoridades de regulación de Brasil, Perú, Colombia, México y Uruguay para discutir cómo se ven afectados los países de la región.

Claves y obstáculos

La investigación tomó como punto de partida la selección de los principales medios de televisión, radio, web y prensa gráfica de la Argentina, una muestra de las empresas de comunicación que más influyen en el proceso de formación de opinión pública.

La recolección y evaluación de datos de audiencia para los casos de radio y televisión; circulación para prensa gráfica; y visitantes únicos para sitios web definieron el listado final. En todos los casos se trata de medios con información noticiosa y de actualidad.

Durante los cinco meses que duró la investigación, el equipo de MOM Argentina encontró varios obstáculos para acceder a la información. En términos generales, las empresas de medios no están obligadas a transparentar su composición accionaria, salvo el Grupo Clarín, que cotiza en Bolsa.

En virtud de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el requisito sí alcanza a los medios audiovisuales que, sin embargo, en la mayoría de los casos incumplen con la normativa. El Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), autoridad de aplicación, tampoco formaliza el control.

A través de la Agencia de Acceso a la Información Pública, que depende del Poder Ejecutivo, se aceleraron y facilitaron los pedidos de datos oficiales. Esto no implicó que las respuestas de los organismos fueran completas.

El arancelamiento del pedido de datos públicos a la Inspección General de Justicia (IGJ) resultó otra traba: el acceso a registros de compañías es costoso y lento.

Poder concentrado
Por: Adrián Murano

“LA ARGENTINA TIENE LA MÁS AMPLIA LIBERTAD DE PRENSA DE SU HISTORIA”. Así, con mayúsculas –lo que en las redes sociales equivale a gritar-, Mauricio Macri comunicó el pasado 31 de marzo en su cuenta de Twiter que “la Sociedad Interamericana de Prensa destacó a la Argentina por tercer año consecutivo por la completa libertad de prensa que rige en el país”.

Lógico: la SIP reúne a los dueños de los medios tradicionales, la mayoría de ellos beneficiados por el Estado en la era Cambiemos. Y es común que en esos foros se confunda la libertad de empresa con la libertad de prensa, dos conceptos que sólo se emparentan en la fonética.

Lejos del clima festivo, el periodismo argentino sufre una calamidad. Con Macri en la Rosada se registraron más de 3000 periodistas despedidos, pauperización salarial, precarización laboral, vaciamiento de medios públicos, persecución judicial y económica contra emisoras críticas.

La contracara de esa devastación son las principales empresas de medios, que con Macri en el gobierno experimentaron una vertiginosa expansión. El Grupo Clarín –el principal oligopolio de prensa de la Argentina– se convirtió en una “telco” con la adquisición de Telecom y obtuvo una ley a medida para aumentar el precio de Papel Prensa a discreción. En lo que va del año, de hecho, el papel para diarios ya aumentó dos veces, acumulando un alza de 17,6%.

Clarín comparte los beneficios de Papel Prensa con La Nación, que consolidó su oferta multimedia y avanzó en el mercado del real estate. El Grupo América fue el mayor receptor de pauta publicitaria en términos relativos y Editorial Perfil se hizo con licencias de radio y televisión.

Los medios mencionados integran el minucioso informe elaborado por Tiempo Argentino y Reporteros Sin Fronteras, una prestigiosa organización internacional que escogió a este diario para realizar su tradicional Monitoreo de la Propiedad de los Medios (MOM, por sus siglas en inglés).

El informe ya fue realizado en 20 países, y es la primera vez que se materializa en la Argentina. La elaboración demandó seis meses de trabajo de un equipo integrado por periodistas de este diario, colegas internacionales y académicos expertos en comunicación. El esfuerzo se verá plasmado desde esta semana en las web del diario y de RSF.

“Los medios de comunicación son un pilar para el sistema democrático, el Estado de derecho y la protección y difusión de los derechos de las personas, entre ellas las libertades de información y expresión”, prologa el informe, que el próximo miércoles 10 será presentado en el Congreso de la Nación. Del evento –que es de acceso público y gratuito– participarán reporteros, legisladores y académicos de distintas latitudes.

El trabajo contiene revelaciones y hallazgos sobre los dueños de las empresas de medios, información que suele permanecer oculta para las audiencias que los consumen. Y en el prólogo se anticipa una primera conclusión: “El Monitoreo de la Propiedad de los Medios encontró que la crisis económica local y la ausencia del Estado para atenuarla, junto a una legislación que favorece la concentración de medios de comunicación y beneficia a los grandes conglomerados, asfixia económicamente el periodismo crítico y limita el derecho de la sociedad argentina a tener acceso a voces plurales”.

Los datos recabados en el informe indican que la realidad es bien distinta al panorama que el presidente presentó a los gritos. Otra vez.

El equipo
El proyecto MOM Argentina es una investigación colaborativa entre Tiempo Argentino y Reporteros Sin Fronteras (RSF).

El equipo estuvo integrado por Martín Becerra, doctor en Ciencias de la Información, docente e investigador del Conicet; Gerardo Aranguren, editor web de Tiempo Argentino; Nube Álvarez, coordinadora regional del Proyecto MOM; Agustín Espada, magister en Industrias Culturales de la Universidad de Quilmes; y la periodista Marianela Bocanegra.

El análisis legal de la investigación y sus indicadores estuvo a cargo del abogado, docente y doctor en Ciencias de la Información Damián Loreti; junto a Diego de Charras, director de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA; y Luis Lozano, docente e investigador de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.

También colaboraron Viviana Mariño, docente y editora de Política de Tiempo; y Javier Borelli, editor de Información General de Tiempo.

Las infografías estuvieron a cargo de Pablo Barruti y Transmedia.

Además, hicieron un aporte fundamental al proyecto las diferentes áreas editoriales y administrativas de la Cooperativa Por Más Tiempo: administración, fotografía, redacción, diseño y audiovisual, entre otras.
Foto: Mariano Martino
Fuente: Tiempo Argentino

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Deportes

Alta en el cielo

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Emanuel Ginóbili quedó inmortalizado para siempre en la historia de los San Antonio Spurs tras el retiro de su número 20, que para siempre colgará del AT&T Center. La de Manu es la novena camiseta que es retirada por la franquicia texana. Diecisiete años después se cierra un círculo perfecto en la carrera del mejor basquetbolista argentino de todos los tiempos.

Jim Burns, Dennis Holman, Donnie Freeman, Scott Sims, Gene Banks, Jon Sundvold, Morlon Wiley y Chris Whitney fueron los jugadores que usaron la camiseta número 20 en San Antonio. A partir de esta noche ya nadie más podrá hacerlo, porque tendrá dueño eternamente.

Con una tradicional pero no menos emocionante ceremonia, los Spurs retiraron la camiseta de Manu, que de ahora en más lucirá al lado de otras ocho leyendas texanas que también poseen la dicha de ver sus dorsales colgar del AT&T Center: Johnny Moore (#00), Avery Johnson (#6), Bruce Bowen (#12), James Silas (#13), Tim Duncan (#21) Sean Elliot (#32), Geroge Gervin (#44) y David Robinson (#50).

Todo comenzó apenas pasadas las 21.30 de Argentina, cuando la joven compatriota Michelle Leclerq entonó el himno nacional; el hecho de escuchar la canción patria en un estadio NBA no tiene precedentes, por lo que se trató de un momento significativo en el albor de la velada.

Más tarde, durante el entretiempo del partido (si, hubo un partido) que los Spurs ganaron ante los Cleveland Cavaliers 116 a 110, se dio paso a la “mesa redonda” moderada por el periodista Adrián Paenza. A su alrededor estuvieron sentados nada menos que Fabricio Oberto, Luis Scola, Alejandro Montecchia, Pablo Prigioni, Andrés Nocioni, Juan Ignacio Sánchez y Gabriel Fernández.

La idea fue poder reunir anécdotas de Ginóbili de boca de quienes más lo han conocido en el mundo del básquetbol, ya sean graciosas como aquellas que plasman todo lo que el bahiense significó como jugador o compañero.

Trece minutos pasada la media noche el estadio quedó a oscuras, los celulares como luciérnagas decoraban las gradas, y de repente aparecieron quienes acompañarían a Gino: Sean Elliot, Fabricio Oberto, Tim Duncan, Gregg Popovich, Tony Parker y R.C Bufford (Manager). Un minuto después apareció él: Manu pisó el flotante del AT&T Center acompañado de sus hijos – Dante, Luca y Nicola – y su esposa, Marianela Oroño.

El primero en tomar el micrófono fue Elliot, uno de los jugadores más queridos en la historia de San Antonio, quien rescató la importancia de Manu y sus logros dentro de una cancha.

Luego llegaría el turno de Parker, ahora jugador de los Charlotte Hornets. “Lo tenés bien merecido”, comenzó el francés. “En Argentina decían que nunca le pasaba el balón”, ironizó bajándole un poco la emotividad a Ginóbili, que a pesar que recién estaba comenzando su homenaje ya se le notaban las lágrimas contenidas en sus ojos.

Tras las emotivas palabras de “T.P”, el micrófono – por segunda vez en la noche – fue de Oberto, compañero en el anillo de 2007. El ex Atenas de Córdoba recordó con mucho cariño cómo Gino había estado al lado suyo ante la incertidumbre de su problema en el corazón. “Gracias por hacerme mejor”, le dijo en castellano casi al borde del llanto.

Unas de las declaraciones más esperadas era la de Popovich, quien dejó ver toda su calidez. Expuso una anécdota sobre una rápida recuperación en una lesión de tobillo, como así también reconoció a la generación dorada diciendo “Es uno de los mejores equipos de básquetbol que vi jugar en mi vida”. Asimismo cerró su participación dándole mucha importancia al hecho de que Manu haya entendido la necesidad del equipo de ser el sexto hombre.

Duncan fue quien le dio en desenlace a la ronda de testimonios. Y entre mensajes emotivos recordó el momento en el que se enteró que San Antonio lo había drafteado en 1999, cuando no sabía de quién estaban hablando, y ni siquiera podía pronunciar su apellido.

El momento del 20 en el cielo

Acto seguido el estadio posó sus ojos en un video en el que el propio Ginóbili hacía un repaso de su carrera vistiendo la camiseta de los Spurs. Al término del mismo, unos de los momentos más emocionantes: Todo el público cantando el clásico “olé olé olé, Manu, Manu”, instalado por los argentinos que viajaron durante la última temporada del argentino con el equipo.

Finalmente llegó lo que todos estaban esperando. Inmerso en una emoción que evitó desnudar durante toda la ceremonia, Emanuel Ginóbili tomó la palabra para cerrar una velada que quedará en la historia del básquetbol argentino y mundial.

Una noche en la que se terminó de cerrar la carrera de uno de los deportistas más importantes en la historia de nuestro país, que lo convirtió en mito y leyenda. El manto negro se hizo a un lado descubriendo “la número 20”, develada para la posteridad; allí en la casa de uno de los equipos deportivos más grandes de todos los tiempos.

Por eso la emoción, allá en San Antonio y aquí en Argentina. De todos aquellos que aman el básquetbol, de los que lo descubrieron gracias al paso de Ginóbili por la NBA y la selección, o de los que alguna vez soñamos ser un extraterrestre como él. Gracias Manu.

Sebastián Ciano
Twitter: @Seba_Ciano
www.pickandroll.com.ar

 

 

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Sociedad

Comunicación Institucional: El diario La Nación a sus lectores

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Solo un recuadro para decir que todo vuelve “a la normalidad”. A más de un mes de haber cerrado su planta impresora y despedir a todos sus trabajadores. Así comunica S.A. La Nación los cambios en su edición papel, que últimamente tiene mala calidad de impresión y del papel que produce Papel Prensa, la empresa que comparten con Clarín. Nunca comunicó que su socio es el responsable de la impresión

La Nación a sus lectores
En línea con la transformación digital que vienen experimentando los medios en todo el mundo, y que exige un cambio en el modelo industrial de producción de diarios, en enero La Nación empezó a imprimirse en talleres externos, tal como ya venía ocurriendo con varios de sus productos editoriales.

El cambio en el proceso de impresión implicó un período de transición con modificaciones en la configuración de algunas secciones y en los horarios de cierre durante cuatro semanas, tal como se informó diariamente tanto en el cuerpo principal como en la sección Deportes. Esto llevó a que noticias de último momento no estuvieran incluidas en la edición impresa, entre ellas, los resultados de algunos partidos de fútbol y de otros deportes, las carreras de caballos, y parte de las cotizaciones bursátiles y de los mercados agropecuarios.

La Nación agradece la comprensión y el acompañamiento de sus lectores durante este período de transición que ha concluido, pues los cierres de todas las ediciones volvieron a sus horarios habituales y, desde mañana, se normalizará la configuración de las secciones. La impresión del diario en talleres externos no tendrá impacto alguno en el ejemplar que recibirán los lectores.

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