Connect with us

Cultura

De Peñarol a las Malvinas

Published

on

Martina Zustovich nació en Buenos Aires en 1999, 17 años después de la guerra de Malvinas. En 2004 llegó a Mar del Plata con toda su familia. Sus hermanos más grandes, Sofía y Eugenio, jugaban al básquet en Social Lanús y una vez que se instalaron en “La Feliz” empezaron en Peñarol. Ella los siguió. Hizo todas las Inferiores y hoy, mientras sigue jugando, es ayudante en las categorías Mini y U13 femeninas.

El año pasado terminó la secundaria en el Colegio Del Libertador y para culminar una etapa especial, hizo un viaje que nunca olvidará. ¿De Egresados a Bariloche? No, fue a las Islas Malvinas a vivir una experiencia que guardará siempre en su corazón. En medio de emociones y lágrimas, “Marti” compartió sus sensaciones en una extensa y rica charla.

“En 2016 nos llevaron a ver un documental que se llama Héroe Corriente al Museo MAR. Estaba en quinto año. Después que lo pasaron apareció Julio Aro, un excombatiente y nos propuso un proyecto, un concurso. Él es amigo de nuestra profesora, Carola Sanciveli. Éramos uno de los tres colegios elegidos junto con el Jesús Obrero y otro de Balcarce. El proyecto tenía muchas fases, el colegio que ganaba podía llevar cinco chicos a las Malvinas y todo el viaje lo bancaba la Fundación No Me Olvides, de la cual Julio es el presidente. Todo el 2017 estuvimos trabajando para poder cumplir ese sueño”, contó Zustovich, quien juega de escolta y pronto comenzará la carrera de medicina.

– ¿Qué fases fueron pasando?

– Tuvimos que diseñar un logo, sacarle fotos a la gente mostrándolo y conseguir “Me Gusta” en las redes sociales, y también tuvo un costado solidario por el cual decidimos apadrinar al Jardín de Infantes N°14, que se llama Marcelo Gustavo Planes en honor a un excombatiente que murió el último día de la guerra. Queda en el barrio Hipódromo, juntamos plata y le hicimos una pared enorme de ladrillos para que no les roben los juguetes del patio. Para poder recaudar vendimos rifas, tortas e hicimos una kermesse.

– ¿Cómo siguió el proyecto?

– Fue avanzando hasta que en un momento la Fundación dijo que no podía solventar el viaje y que dependía de los colegios juntar la plata. Juntamos para ocho del nuestro, más dos profesoras, y el de Balcarce viajó completo. Vendimos rifas en la despedida de Leo Gutiérrez y en el partido de Aldosivi cuando descendió. Nos querían “matar” y nosotros vendiendo un bono contribución. Todos los viernes en la escuela vendíamos tortas, medialunas, chocolatada y también vendimos pines por toda la ciudad.

– Hasta que llegó el momento esperado.

– Sí. Fue muy difícil la previa. Quedamos siete y fuimos un mes antes al psicólogo. Eso nos ayudó para estar unidos ante cualquier cosa que pudiera pasarnos. Estaba muy ansiosa y además me tuve que comprar ropa para la nieve porque hacía mucho frío.

– ¿Cómo pensás que nació tu inquietud por viajar a Malvinas?

– Me gusta la historia argentina y siempre me llamó mucho la atención esa época. Cuando vi el documental, y después cuando tuvimos que meternos mucho en el tema, me tocó el corazón la marginación que sintieron los soldados cuando volvieron. Por ese no reconocimiento es que yo quería ir, como para decir “bueno, no te lo dieron en aquella época, te lo voy a dar yo”. Fui a sentirme parte de lo que ellos vivieron.

 

– Una vez en Malvinas, ¿qué cosas te “pegaron” más fuerte?

– Fuimos al cementerio a ver a gente que estaba enterrada ahí y que cuando murió tenía la misma edad que yo. Fue muy fuerte y emocionante. Lo más loco es que me sentí muy emocionada por estar con gente que no conocí, no voy a conocer y no sé quiénes son ni conozco a sus familias. Yo no tengo a nadie ni cercano que fue a la guerra, ni siquiera que haya hecho el servicio militar. A todos los que conocí fue por este proyecto. Y una vez que estás ahí es como que los conocés a todos. Y tenés ganas de abrazarlos. Te choca. Es como que estás entre amigos. Ponerle los rosarios es muy fuerte. Hay cruces que no tienen rosarios y es porque nadie los fue a visitar todavía. Es tremendo. Hay otras que tienen un montón. Ponerle a las que no tienen nada te mata.

– El proyecto de Julio Aro y su Fundación No Me Olvides culminaba con el reconocimiento de los cadáveres que están allá enterrados.

– Nosotros fuimos a reconocer a los excombatientes a los que se les hizo la exhumación del cuerpo. Fue un momento muy emotivo, el más importante de todo el viaje. Me costó mucho entrar al cementerio. Estuve dos horas y cuarto llorando en la puerta sin poder pasar. Fuimos dos veces, primero a conocerlo y después a dejar 230 rosarios. En las dos visitas pusimos nombres.

– ¿Cómo es el lugar?

– Es hermoso. Y es el único lugar en el que te sentís argentino. Está a dos horas de la ciudad, en el medio de la nada, de un campo marrón enorme porque no hay verde. Entre el viento fuerte y el frío hay 230 cruces, la mayoría sin nombre. Hay algunas en las que hay cinco. Y en el fondo una cruz imponente con una virgencita al lado y unas placas en las que sí están todos los nombres de los soldados.

– ¿La segunda vez que fueron pudiste entrar rápidamente?

– ¡Nooo! También me costó, pero no teníamos tanto tiempo porque fuimos a poner todos los rosarios. Al estar ahí se te vienen muchas cosas a la cabeza. Encima justo ese día se cumplieron dos meses del fallecimiento de mi abuela Nelly y se me cruzaron todos los sentimientos que te puedas imaginar. Igualmente, una vez que entré no me quería ir. Creo que voy a ir 20 veces más y voy a sentir cosas distintas. Quiero volver a ver las placas con los nombres de los que fueron identificados, porque no se las pudimos poner más que con una hoja impresa ya que las placas las tiene que autorizar el gobierno.

– ¿Qué sentías en la puerta?

– Y… recordaba cosas que escuchaba cuando fuimos al teatro sensorial. Gritos, bombas, veía a los soldados corriendo. Y cuando terminé de imaginarme todo eso sentí que yo no tenía el derecho de estar ahí. Pensaba por qué estaba yo y muchas de sus mamás no. Era loco porque estaba emocionada y orgullosa por lo que habían hecho, triste porque se habían muerto y decepcionada por estar yo y no sus mamás. Todo se me cruzó.

– Una vez que entraste, ¿qué pasó?

– Me calmé, dejé de escuchar todo y me imaginé siendo una mamá. Me pregunté qué haría una mamá acá y fui y abracé una tumba de la que nunca me voy a olvidar su ubicación. Después me quedé sentada un buen rato. No dejé de pensar nunca que si yo sacaba un cuerpo de ahí teníamos la misma edad… y que él había ido a una guerra… y con zapatillas Flecha.

– ¿Se puede explicar lo que se siente al entrar?

– Es difícil. Lo que sí puedo decir es que pasás esa puerta y estás en otro lugar. Sentís que más allá de que sea a cielo abierto, ahí adentro no hay viento ni ruidos. Eso sentí.

– ¿Qué otros lugares conocieron?

– El monte Longdon que es en donde fue la última batalla, la bahía San Carlos y el cementerio inglés, donde hay muy pocos porque están enterrados por toda la isla. También paseamos por el centro donde está el correo y la iglesia, fuimos al puerto, a unos supermercados enormes y al colegio. Al faro San Felipe donde Argentina desembarcó, conocimos una bahía de pingüinos, nos llevaron al aeropuerto que ellos le dicen ´viejo´ y que era el de Argentina hasta 1982. Además nos llevaron a los campos minados que son playas de mar celeste y arena blanca a las que no se puede entrar.

– ¿La recorrida por el monte Longdon es otro de los momentos que más te marcó?

– Es enorme, tardamos cuatro horas en subir y cuatro en bajar. Está todo como si la guerra hubiera terminado ayer. Vimos zapatillas Flecha, balas, cascos, agujeros de bombas que son círculos enormes y perfectos donde entraba todo el grupo con el que fui. Vimos pedazos de remeras, de chaquetas, borcegos, los agujeros donde los soldados se metían y que aún hoy no se taparon ni por la naturaleza. Había cañones oxidados pero enteros y también cocinas de batalla destruidas. También vimos tiradas esas pulseritas fluorescentes como las que te dan en las fiestas de 15, que ellos usaban para reconocerse. Cuando llegás a la cima hay una cruz enorme y muchas crucecitas de madera que son todas de ingleses, con una flor roja parecida a la amapola que es hermosa y que crece en el medio de ese campo marrón.

– ¿La gente de allá cómo los trató?

– Muy bien. Nos habían dicho que no nos querían o que nos iban a tener muy al margen, pero nada que ver. Todos hablan en inglés, si hablás español no te contestan, ni te entienden, ni te miran. Nadie nos trató mal en ningún momento. Todos te miran cuando andás caminando, eso sí, y se re dan cuenta que sos argentino. Porque además no les gusta que digas “Las Malvinas”. Para ellos son las Falklands Islands y si escuchan Malvinas se enojan, aunque a nosotros se nos escapaba seguido. Viven 3000 personas, de las cuales un 40% son chilenos. Son educados, te saludan. Los que no nos aceptan son los que vivieron en el 82 durante la guerra. No nos quieren ver, no entienden por qué queremos volver y tienen resentimiento porque hubo mucha gente civil, que no eran militares británicos, que murió.

– Llevaron banderas pero no las pudieron exhibir.

– Sí. El primer día vino una señora policía con un chileno que le tradujo a decirnos qué cosas se podían hacer y cuáles no. Entre ellas, dijo que no había ninguna necesidad de andar con una bandera de Argentina porque ellos ya sabían que éramos argentinos y no era necesario demostrarlo. Nos contó que no está prohibido pero que mejor nos evitáramos un problema. Las banderas que llevamos las sacamos solamente en el cementerio para hacer unas fotos. Nos portamos bien. Ellos dicen que muchos argentinos han hecho lío y por eso es que están tan atentos.

– ¿Cambiaste en algo después del viaje en cuanto a la personalidad?

– Sí. Aprendés a valorar más un montón de cosas. Estando ahí, viví todas las estaciones en un día. Llueve, sale el sol, hace frío, hay viento, nieve, se calma. Ellos vivieron con esas condiciones y sin el equipamiento adecuado un montón de días. Todo lo que nosotros tenemos debemos valorarlo. También estuvimos una semana sin celular, eso te abre la cabeza completamente. Es increíble.

– ¿Cómo vivís el post viaje?

– Volví de Malvinas y me fui a Bariloche con mi familia. Es muy parecido, aunque nuestra Patagonia es más colorida. Yo miraba y no veía los colores en los montes, seguía viéndolos tal cual son en las Islas, de un color marrón ´vacío´. Muchas veces a la noche pienso en lo que hicimos, que fue muy importante. Toda la gente nos felicitó, los excombatientes nos agradecieron. Traje tierra para regalar y le di un poquito a Enzo, que estuvo en la guerra y  es el dueño del restaurant del club, se puso a llorar y me agradeció por haberle traído ´su´ tierra. Eso me rompió el corazón. Valió la pena ir, y volver me encantaría. Esa tierra tiene un olor distinto, particular y único. Es increíble.

Bernardo RolónPrensa y difusión – Club Atlético Peñarol.

Continue Reading

Cultura

“FÚTBOL, PURA POESÍA COLECTIVA”

Published

on

El próximo viernes 6 de mayo a las 18:00 en El Argentino Bar, Chacabuco 3627, se realizará con entrada libre y gratuita la presentación del libro del periodista Mario Giannotti “Fútbol, pura poesía colectiva”. Durante el encuentro, que tendrá la coordinación y conducción de Jorge Jaskilioff y Gustavo Galera, se llevará a cabo un homenaje recordatorio al Toro Daniel Abelén y al Turco Marcelo Sanjurjo.

Los cantautores Marcelo Sulpizio y Pitu Farias serán parte de la actividad interpretando reconocidas canciones de su repertorio, además el locutor y conductor Pablo Salgado leerá algunos de los textos que forman parte del mencionado libro.

“Fútbol, pura poesía colectica” es una obra literaria profundamente futbolera que amalgama, en las 250 páginas distribuidas en tres capítulos, apasionadas crónicas periodísticas donde los personajes en cuestión trascienden lo estrictamente deportivo, una de serie cuentos que narran los vínculos afectivos y emocionales que despierta el fútbol adentro y fuera de un campo de juego y una entrañable evocación maradoniana para Diego Armando Maradona. El autor describe en “11 textos para el 10”, su admiración, su amor incondicional para el Pelusa, para el superhéroe de su infancia, para el mejor futbolista de todos los tiempos.

Escribió el autor: “Este libro está dedicado a todas y a todos los que aman el fútbol, que atesoran en lo más profundo de sus corazones momentos inolvidables en una cancha, como jugadores o simples simpatizantes. Para los que batallan contra el paso del tiempo y nunca dan una pelota por pérdida, para los que todavía sueñan hacer ese gol que Diego, Mario Kempes y Lio Messi nunca pudieron marcar, para los que miran al cielo y le dedican una linda jugadita a los que alientan desde una estrella fugaz, para los que corren todo el partido, para los que piensan en los momentos difíciles, para los que afrontan las derrotas con dignidad y emprenden humildes el camino silencioso de las revanchas, para los que te abrazan el alma en cada festejo de campeonato, para los que te secan las lágrimas en un descenso lapidario”.

Marcelo Bielsa, Carlos Miori, Alejandro Giuntini, el Lobo Roberto Falcone, Luis Ávila, el Negro San Martín, Carpeta Eito, el Doctor Ernesto Castillo, los ex soldados combatientes en Malvinas Gustavo Panaggio y Darío Gleriano, Antonio Ruberto, el Toro Abelén, Hugo Carli, Fernando Cuesta, Gustavo Galera, Carlos Bilardo, César Menotti, Daniel Passarella, Osvaldo Wehbe, Marcelo Sanjurjo, El Che, Eduardo Galeano, Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa, Lio Messi, Víctor Hugo Morales, Mario Trucco, el Cholo Ciano, dirigentes, jugadores y simpatizantes de la Liga Marplatense de fútbol, forman parte, entre otros del libro de Mario Giannotti.

La tapa fue diseñada y creada por el dibujante humorístico Jorge Tesan y la edición fue responsabilidad del escritor y músico Javier Chiabrando para editorial Gogol.

 

FUENTE : MARTA ABACHIAN

Continue Reading

Cultura

DÍA INTERNACIONAL DEL BESO: HAY QUE BESARSE MÁS

Published

on

Desde que en Tailandia se festeja el día de los enamorados con un certamen que premia el beso más prolongado, se impuso el 13 de abril como el Día Internacional del Beso. ¿Cuáles fueron los besos inolvidables?

Cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso en homenaje a un beso de 46 horas, 24 minutos y 9 segundos que se dieron Ekkachai y Laksana Tiranarat una pareja de la ciudad de Bangkok, el 14 de febrero del año 2011, cuando se inauguró en Tailandia una modalidad, al menos original, de festejar San Valentín: un certamen de besos que premia la resistencia.

Ese record del año 2011 fue superado el año siguiente cuando, en el mismo certamen tailandés, dos jóvenes hombres se besaron ininterrumpidamente durante 50 horas, 25 minutos y 1 segundo.

¿Pegados con La Gotita? ¡No! Sólo querían ganar € 2.500, dos anillos de diamantes (€ 4.500) y un paquete para ir de vacaciones.

Beso 20220412
En el templo Khajuraho, en India, se encuentra el registro artístico más antiguo del beso (2.500 a.C.).

¿Hay amores que matan? Tal vez, pero en el caso tailandés, como mínimo resultan agotadores: más de dos días sin comer ni beber, en los que lo único permitido era sentarse, si los besadores lo requerían indicándolo con gestos, ya que separar sus labios los hubiera descalificado de la competencia.

¿Pasión sin límites? Claro que no, ya que el experimento tailandés, que ya se replica cada año, dejó en claro que besarse, además de significar muchas cosas, también podría ser un premio a la resistencia física.

Beso, más y más

O un gran incentivo económico. De hecho, la pareja ganadora del 2011 volvió a superar todos los records en 2013, cuando se besó nuevamente sin pausa y sin límites durante 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. Un amor –¿o un esfuerzo?- que mereció un lugar en el libro Guinness de los Records mundiales.

Beso 20220412
La teoría más aceptada hoy es que el beso nació en la India.

Somporn Naksuetrong, organizador del certamen tailandés, asegura que su intención, lejos de ser comercial, busca “fortalecer las relaciones humanas y celebrar valores como el amor y la familia”, dijo mezclando un poco los tantos.

Besarse, ante todo

Hay muchas teorías que intentan explicar cuándo, cómo y porqué nació el beso. Algunos creen que se originó en la lactancia incluso en los arcaicos tiempos de los homínidos, cuando las familias alimentaban a sus crías pasándoles alimento a través de la boca.

El registro actual más antiguo del beso proviene de Oriente. En las paredes de los templos de Khajuraho, en India, los arqueólogos encontraron imágenes de besos esculpidas en piedras que datan del año 2500 a. C. Y a este dato deberíamos sumar el Kamasutra, libro sagrado de Vatsyayana que describe el caracter naturalmente divino del sexo,  en el siglo III después de Cristo.

Beso 20220412
Entre los animales, es más antiguo aún.

Hace más de 4.000 años, en el los antiguos pueblos semitas, el beso era un saludo habitual entre iguales: en la mejilla para la amistad, en la mano para expresar sometimiento, y en la boca para expresar devoción.

El beso en los días de la Grecia clásica

En la Antigua Grecia, nadie se besaba en la boca. Un poema de Teócrito del siglo IV a.C., permite pensar que el beso a la griega consistía en besar la cabeza, mientras se tomaban con las manos las mejillas del otro: ““Ya no quiero a Alcipe: le llevé una paloma y no me tomó las orejas al besarme”, se quejaba el poeta. Algunas líneas de la Ilíada y la Odisea permiten pensar que besar los ojos y a veces las manos también eran una variante aceptada del beso.

Después de conquistar todo el Imperio Persa (330 a. C.), Alejandro Magno llegó hasta los valles del Indo y del Ganges y de ese primer contacto con el Lejano Oriente trajo maravillas desconocidas en Occidente, como por ejemplo, el beso.

El beso en cada cultura

Además de que acerca –o tal vez aleje- a las personas, al beso se le otorgan poderes sorprendentes que superan el estadio erótico: desde una práctica más eficaz que el baile para quemar calorías hasta un “tónico” indispensable para fortalecer el sistema inmunológico, parece que el beso prolonga la vida.

Beso 20220412
El icónico beso post bélico, Kissing the War Goodbye, fotografía de Victor Jorgensen (US archives).

El beso es la droga natural más sana que existe, ya que su práctica incrementa la secreción de oxitocina, la hormona responsable de generar cambios físicos y neurológicos vinculados al placer, el enamoramiento y el afecto

Pero el beso no significó lo mismo en cada cultura ni en cada época. En el antiguo imperio persa sobre el que se aventuró Alejandro Magno ya existía y se practicaba el beso, aunque el macedonio lo hubiera ignorado. Los hombres persas poderosos se besaban en la boca para sellar un pacto, manifestar su unión e incluso convalidar su mismo status social.

 

Beso y traición

Por culpa de Judas Iscariote, la Biblia, el libro sagrado de los católicos, convirtió al beso en un gesto de traición. Entre los celtas, en cambio, era un compromiso: si un hombre besaba a una mujer en público, asumía tácitamente que se casaría con ella; y si no lo hacía lo obligaban a hacerlo, para enmendar “esa marca”.

Beso 20220412
Contundente beso de camaradería entre pares, Erich Honecker y Leónidas Breznev, 1979.

Muy por el contrario, los franceses que aún hoy se saludan repartiendo generosamente tres besos en ambas mejillas -incluso entre hombres-, besar a una mujer no significaba nada especial; una práctica de la que hicieron uso y abuso nobles y cortesanos de todas las generaciones.

 

Beso victoriano y correligionario

La Revolución Industrial (1760-1840) británica difundió el beso entre los pares, pero la llegada de la Reina Victoria al trono del Reino Unido la relegó a una práctica de la intimidad, censurable si se colaba en la vida pública de la sociedad.

Sin duda remite a la práctica persa, el fervoroso beso comunista que se dispensaron los líderes Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética, en junio de 1979 cuando quisieron sellar con un simbólico beso los 30 años de la República Democrática Alemana.

Beso 20220412
La última imagen de John Lennom tomada el mismo día de su asesinato. Besar y luego morir.

Pero que las culturas cambian y las prácticas también lo demuestra el sencillo hecho de que, por ejemplo, el beso entre personas del mismo sexo no está bien visto en la Rusia de hoy.

Así que en materia de besos siempre podrá haber novedades. Lo importante, es que nunca falten.

fl

FUENTE : PERFIL

 

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

 

Continue Reading

Cultura

EL COLEGIO EN URUGUAY QUE TIENE MÁS ALUMNOS ARGENTINOS QUE URUGUAYOS

Published

on

En los últimos meses la cantidad de familias argentinas que han decidido dejar el país ha aumentado. Un reflejo de ello se puede ver en el International College, una escuela de Maldonado donde el 45% de los alumnos son argentinos.

Son miles los argentinos que deciden dejar el país en busca de nuevas oportunidades o estilos de vida diferentes a los que ofrece Argentina. En los últimos meses uno de los destinos más buscados para emigrar ha sido Uruguay.

Familias completas dejan sus vidas en Argentina, sus afectos, sus hogares y sus demás pertenencias, para comenzar una nueva  en el vecino país. Algunos viven allí pero trabajan de manera remota para empresas en Argentina o del resto del mundo, aquellos que trabajan en alguna multinacional piden que se los traslade, también están quienes emprenden o buscan nuevos puestos laborales en Uruguay.

Un fiel reflejo del gran número de argentinos que opta por mudarse a Uruguay es el International College, establecimiento educativo ubicado en Maldonado. Allí este ciclo lectivo inició con más alumnos argentinos inscriptos que uruguayos. “En 2020 hubo una oleada de familias argentinas que llegaron al colegio, al punto que desde el 2021 tenemos más estudiantes argentinos que uruguayos”, contó a MDZ la encargada de admisiones de IC, Marcia Alvez.

Desde sus inicios, en la escuela se hace foco en la integración de las diversas nacionalidades. Tanto los alumnos como los trabajadores, inclusive el director de la escuela son de diferentes países. Clive Peter Rogers, su director, llegó a Uruguay desde Inglaterra, por ejemplo.

Actualmente el International College cuenta con alumnos de 23 nacionalidades, entre ellos hay 220 argentinos, 210 uruguayos, 30 brasileños y el resto de otros países. Es decir, que el 45% del alumnado es de Argentina.

Felicitas Oyhenart

FELICITAS OYHENART

FUENTE : MDZOL.COM

noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

 

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Más Vistas