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Peñarol no pudo el duro San Martin

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Peñarol, que recuperó a Nicolás Gianella pero no tuvo a Diego Guaita, perdió 81-69 contra San Martín de Corrientes en un partido de desarrollo equilibrado que terminó inclinándose en el cierre para uno de los candidatos a ser campeón. El próximo compromiso del elenco marplatense será el lunes a las 21.30, también en el Polideportivo Islas Malvinas recibiendo a Instituto de Córdoba.

El “Milrayitas” empezó enchufado en defensa, pero en ataque no encontró fluidez y por eso no logró despegarse en un inicio que terminó siendo equilibrado y de bajo goleo (7-5 en cuatro minutos). Con Nicolás Gianella y Steffphon Pettigrew como puntales ofensivos, el equipo de Leonardo Gutiérrez estaba al frente 10-7, pero San Martín despertó y le metió un 11-2 para sacar seis (18-12) y obligar al entrenador local a pedir tiempo muerto cuando quedaban 3 minutos. Después, el campeón del Súper 20 sacó 10 (22-12) con Leonardo Mainoldi como protagonista, hasta que Nicolás Zurschmitten cortó la mala racha con un triple (15-22). Después, de a poco el “Milrayitas” fue controlando al rival y cerró solamente a seis con buenas ofensivas de Alejandro Alloatti (20-26).

En los primeros instantes del segundo cuarto, Peñarol terminó de emparejar el resultado con los puntos de Gianella (4), que lo pusieron un doble abajo (26-24). Luego logró situarse solo a una unidad (27-28) y recuperó varias pelotas para poder pasar a ganar, aunque debió esperar hasta que Kyle Lamonte metiera dos tiros libres (29-28) cruzando la mitad del segmento.

Entrando al momento de desenlace apareció nuevamente Pettigrew con puntos en la mano para poner a su equipo al frente por cuatro (35-31), pero el rival volvió a comandar de la mano de Mainoldi  y Jonatan Treise (38-36 al entrar al minuto final). Allí Peñarol cerró mejor y pudo irse al descanso ganando por un punto gracias a un triple con fortuna de Jonatan Slider.

El tercer cuarto fue el momento de los triples. Con uno de Lamonte empató Peñarol en 44, y aunque su equipo pasó al frente 49-48 llegando a la mitad, fue San Martín el que encontró más aciertos lejanos para irse alejando ante un combativo Peñarol. Federico Aguerre metió uno, Mainoldi otro y Matías Lescano otro para que los correntinos cerraran arriba el parcial por 63-57. En los “Milrayitas” se destacó Alejandro Diez, bien acompañado por Alloatti.

Al igual que en el inicio del partido, Peñarol realizó buenas defensas pero no pudo traducirlas en ataques positivos en los primeros pasos del último cuarto. Apresurado, el “Milrayitas” falló y cuando su rival calibró la mira se vio abajo 67-59 a falta de 7 minutos y medio.

Después fue un remar de a poco para Peñarol, siempre cerca pero sin poder poner en peligro el dominio de San Martín. Con un triple de Diez y dos libres de Juan Ignacio Marcos se puso a 3 (67-64), pero Lescano dio soluciones con un triple. Los correntinos estuvieron más aplomados en un cierre parejo, para aprovechar cada ventaja. Entonces el local nunca pudo defenderlo y controlarlo como en gran parte del partido. A falta de dos minutos, el equipo de Sebastián González ganaba por 10 (79-69). Y no hubo reacción del “Milrayitas”, que luchó pero no pudo ante un poderoso.

SÍNTESIS

PEÑAROL 69: Nicolás Gianella 9, Kyle Lamonte 8, Steffphon Pettigrew 12, Alejandro Diez 10 y Martín Leiva 6 (FI). Nicolás Zurschmitten 4, Jonatan Slider 3, Alejandro Alloatti 15, Juan Martín Fernández 0 y Juan Ignacio Marcos 2. Entrenador: Leonardo Gutiérrez.

SAN MARTÍN (C) 81: Lucas Faggiano 6, Reynaldo García 15, Federico Aguerre 14, Leonardo Mainoldi 18 y Jeremiah Wood 14 (FI). Matías Lescano 8, Jonatan Treise 6, Justin Keenan 0 y Axel Méndez 0. Entrenador: Sebastián González.

Parciales: 20-26; 41-40 y 57-63.

Árbitros: Alejandro Chiti, Alejandro Ramallo y Cristian Salguero.

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas.

 

Fuente: Prensa Peñarol- H.Z.

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LA SCALONETA NO PARA. GOLEADA DE LA SELECCION NACIONAL

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Es imposible de frenar. Messi, su equipo, el entusiasmo, la euforia que estalla en el Monumental. La ovación para Leo, para Dibu Martínez, para De Paul, para Di María, hasta para Scaloni (aplaudido con cantito incluido en pleno partido, sí). Es imposible de frenar esta ola celeste y blanca, ese ritmo, ese empuje, esa precisión en velocidad, esa voracidad. Es imposible de frenar, claro, porque el campeón está así, unido en una misma causa, en un puño apretado gritando por Argentina. La Selección derrocha confianza, optimismo, seguridad, energía, buena salud. Y da placer. Así aplastó a Uruguay 3-0. Y así, dio un paso más, uno enorme, a Qatar 2022.
Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.
La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.
Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.
El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


Si ganó más que un partido es por las condiciones en las que se presentó el juego. Porque ganó (goleó y gustó) ante un rival que armó un cerrojo que parecía imposible de romper. Le ganó a una línea de cinco y a otra de cuatro, tiró una doble pared que buscó quebrarle la paciencia. Le ganó a un adversario que lo hizo sufrir, que puso a prueba a su arquero, cada vez más gigante, con tapadas decisivas . Y le ganó, como si fuera poco, a la presión de la tabla, porque en la previa se habían dado resultados favorables para cortar camino al Mundial. No le pesó.


La Selección se impuso a todo eso. Incluso, a las dudas iniciales de su defensa (luego Romero y Otamendi se afirmaron). Pero hay un aura tan positivo, que no sólo el palo ahora juega a favor (como en la de Suárez). también las asistencias se convierten en goles. En efecto, ese pase de Messi en cachetada para la entrada de Nico González que se le coló a Muslera, cambió el partido, partió a Uruguay, lo hundió. Sin embargo, fue Argentina el que provocó ese derrumbe. Con paciencia, con solvencia, con juego asociado, con decisión. Nunca se apartó de su libreto. Su rival, en cambio, sí se quedó sin él.


Si el gol de Messi fue un mazazo, el de De Paul seis minutos después fue un golpe de nocaut. A partir de ahí, fue todo de Argentina. Pero todo, absolutamente todo. Con un Messi inspirado, picante, imparable. Con un De Paul todoterreno, lugarteniente del capitán, intratable para meter y para jugar. Con un Lo Celso metido, preciso, siempre peligroso. Con un Lautaro Martínez que, sin estar en sintonía, igual selló la goleada. Y con un equipo comprometido, lúcido, en el que los que juegan demuestran por qué juegan y los que entran no desentonan.


El equipo de Scaloni se floreó a tal punto que la gente terminó gritando “ooole” al final del primer tiempo, en el final del partido y en varios pasajes más. Fueron tres, pudieron ser cuatro o cinco (Uruguay le terminó pidiendo clemencia), en el mejor partido de la Selección en las Eliminatorias. Por el rival, por el contexto, por lo que significa, porque en el camino a Qatar hoy le sacó siete puntos a Colombia, el quinto que se clasifica por repechaje (y falta ver los tres de Brasil).


“La Scaloneta, la puta que lo parió”, fue el grito que se sumó esta vez al “que de la mano, de Leo Messi…”. Hubo ovaciones para todos. Para los que salieron y para los entraron (porque el DT hasta se dio el lujo de cuidar jugadores antes uno de los rivales más fuertes). Y para cada jugada que tenía olor a gol. Como si todo pasara en Disney y no en el Monumental…

Argentina, en este nivel, no sólo defiende con honores el título de campeón de América. No sólo sigue invicto en 24 partidos. Confirmó que hoy es la mejor selección del continente, aunque la tabla diga lo contrario. Y no sólo mira el Mundial más cerca. Así como está, lo mira con ilusión, con ganas, con esperanza…
Nota del periodista Sergio Maffei para Ole

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ARGENTINA ENFRENTA A URUGUAY EN EL MONUMENTAL

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El seleccionado argentino de fútbol, que lleva 23 partidos invicto, recibirá este domingo a Uruguay, en el partido postergado de la quinta fecha de Eliminatorias Sudamericanas hacia el Mundial de Qatar 2022.

El encuentro comenzará a las 20.30 en el estadio Monumental, que contará con el 50 por ciento de aforo, y arbitraje del chileno Roberto Tobar.

Argentina llega al clásico del Río de la Plata con 19 puntos, único escolta de Brasil (27), y con un invicto de 23 juegos, entre clasificatorios, amistosos y Copa América.

El panorama del lado de Uruguay es otro, ya que si bien se posiciona en el cuarto lugar, dentro de los clasificados a Qatar, tiene 16 unidades y le restan cinco fuera de Montevideo sobre ocho echas.

Para este choque, el DT Lionel Scaloni maneja la opción de sacar a Joaquín Correa del ataque y colocar a Lautaro Martínez, que no estuvo con Paraguay por una molestia muscular y lo esperará hasta último momento.

El delantero del Inter de Milán, hombre clave en el ataque del equipo -un grito cada 146 minutos en 27 partidos-, y se notó sobre todo en el último toque dentro del área, más allá de las buenas apariciones de Correa, compañero también en el club italiano.

Por otro lado, Marcos Acuña, que llegó desde Sevilla con una dolencia y pidió probar contra Paraguay, posiblemente se ausente contra Uruguay, más allá del deseo concreto de ocupar la banda izquierda de la defensa.

Por el lado de Uruguay, las bajas confirmadas son Rodrigo Bentancur -límite de amarillas- y los lesionados José María Giménez y Giorgian De Arrascaeta, lo que obligará a Óscar Washington Tabárez a rearmar su mediocampo y a buscar un referente para la defensa.

Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo de Paul, Guido Rodríguez o Leandro Paredes y Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Ángel Di María. DT: Lionel Scaloni.

Uruguay: Fernando Muslera, Nahitan Nández, Diego Godín, Ronald Araújo o Sebastián Coates y Matías Viña, Matías Vecino, Federico Valverde, Lucas Torreira y Nicolás De La Cruz; Luis Suárez y Edison Cavani o Darwin Núñez DT: Washington Tabárez.

Hora: 20.30.

Árbitro: Roberto Tobar (Chile).

Estadio: Monumental (36.000 habilitados).

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“DIBU MARTINEZ” CANDIDATO A MEJOR ARQUERO DEL MUNDO

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El marplatense Emiliano Martínez es uno de los nominados al premio Lev Yashin, el balón de oro de los arqueros, que desde hace un par de años se sumó al premio mayor -por el que peleará Messi- que otorga la prestigiosa revista francesa France Football. Dibu, figura de la Selección Argentina y del Aston Villa, competirá con otros nueve colegas por el galardón.

Clave durante la Copa América que ganó Argentina, importante para bancar el cero en el arco en la visita a Paraguay por Eliminatorias, a Martínez le llega este gran reconocimiento en el punto más alto de su carrera. A sus grandes condiciones como arquero, “Dibu” le suma una tremenda personalidad que le permite agrandarse en los momentos más calientes, como la definición por penales frente a Colombia.

No la tendrá nada fácil Dibu, ya que sus competidores también tienen un gran nivel y pergaminos. Los otros nominados son: Gianluigi Donnarumma (campeón de la Euro con Italia), Ederson (Brasil), Kasper Schmeichel (Dinamarca), Edouard Mendy (senegalés, ganó la Champions con Chelsea), Thibaut Courtois (Bélgica), Keylor Navas (Costa Rica), Manuel Neuer (Alemania) y los eslovenos Jan Oblak y Samir Handanovic.

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