Connect with us

Sociedad

Pese a un fallo en contra, las apps de delivery siguen funcionando y la Policía secuestra pedidos

Publicado

on

Ocurrió durante este fin de semana. Las empresas Glovo, Rappi y Pedidos Ya no explicaron por qué no acataron el fallo. Dijeron que apelarán.

Las apps de delivery siguen funcionando y la Policía secuestra pedidos. Ocurrió durante este fin de semana. Las empresas Glovo, Rappi y Pedidos Ya no explicaron por qué no acataron el fallo. Dijeron que apelarán.Señalan que la medida del juez Roberto Gallardo, quien ordenó la suspensión de la actividad de reparto en moto o bicicleta de las aplicaciones de delivery, atenta contra su fuente de ingreso. Si bien, a raíz del fallo, ya hay controles de la Policía de la Ciudad y decomisos de mercadería, los repartidores están en la calle y las apps siguen funcionando.

Según fuentes judiciales, ninguna de las tres firmas involucradas- Glovo, Rappi y Pedidos Ya- apeló el fallo. Sin embargo, algunas ya adelantaron que lo harán.

Tal es el caso de Rappi que, a través de un comunicado, manifestó su preocupación, lamentó la decisión judicial y aseguró que apelará. Consultado sobre la situación actual, desde esta compañía de delivery informaron que “el servicio funcionó con normalidad durante el fin de semana” y no dieron explicaciones sobre las razones por las que no acataron la determinación de la Justicia.

Desde Glovo se limitaron a decir que “el equipo legal y corporativo continúa trabajando en el tema, en la búsqueda de más diálogo y consenso”. Pedidos Ya tampoco quiso contestar sobre lo ocurrido durante el fin de semana. En este caso, compartieron un comunicado en el que aseguraron cumplir con la normativa vigente y reafirmaron “su pleno compromiso con la seguridad vial”. En el mismo texto, sostuvieron: “La compañía continúa trabajando y cooperando con el Gobierno de la Ciudad para mejorar los estándares de la actividad”.

La Policía de la Ciudad ya comenzó a secuestrar mercadería. Según detallaron, “el sábado arrancaron los operativos para cumplir con lo ordenado por el juez Gallardo”. Los controles se instalaron en seis puntos de Capital y se encuentran allí entre las 11 y las 14 y las 20 y 24. “Los efectivos identifican a los repartidores y se les secuestra la caja con los alimentos. No se los detiene”, precisaron desde la fuerza de seguridad porteña.

Fuentes judiciales afirmaron que el titular del Juzgado N° 2 en lo Contencioso Administrativo, Roberto Gallardo, no va a hablar sobre este tema con ningún medio ya que “está en pleno proceso”. Además, destacaron que “la cuestión operativa queda en manos de la Policía de la Ciudad”.

El juez suspendió el viernes pasado la actividad de reparto hasta que las empresas regularicen la situación laboral de su personal y cumplan con el Código de Tránsito y Transporte. Además, dispuso el bloqueo de los pagos con tarjetas de crédito, aunque hasta este domingo seguían funcionando. Y solicitó los operativos policiales que sí comenzaron a realizarse.

http://www.diarioveloz.com

Seguir leyendo
Comentá aquí

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Sociedad

“Mauricio no se va”: crónica de una imprevista movilización de desahogo

Publicado

on

 Cuando comenzaron a reunirse en torno al Obelisco, a las 17 de la tarde, las conversaciones eran catárticas. La movilización apenas arrancaba, pero aún se desconocía el éxito de la convocatoria. La gente culpaba a los medios, la falta de drones, la ausencia de canales de televisión.

Decenas de miles de personas se movilizaron desde el Obelisco a Plaza de Mayo en apoyo a Mauricio Macri.

Decenas de miles de personas se movilizaron desde el Obelisco a Plaza de Mayo en apoyo a Mauricio Macri.

Majul ya se vendió y Feinmann está con un pie afuera y un pie adentro“, se quejaba un grupo de mujeres de avanzada edad.”Hay que cortar el tránsito“, propuso otro asistente, con más dudas que certezas.

Con el correr de los minutos, las banderas argentinas se multiplicaron. No eran ni las 17.15 y sonaron los primeros coros. Todavía apagados y con cierta timidez, algunos asistentes pidieron que se cante “más fuerte” el himno, al tiempo que una columna avanzaba por la avenida Corrientes.

Desde temprano estuvieron los vendedores ambulantes. Muchos vendían lienzos celestes y blancos con la cara de Mauricio Macri. Otro, que hacía gala de su pertenencia radical, ofrecía pañuelos amarillos a $100 con la consigna “#VamosAdarLaVuelta, Yo voto a Macri“.

Los primeros miles de manifestantes, autoconvocados en torno al Obelisco, rápidamente ingresaron en un clima de euforia y desahogo. Siempre presentes las consignas en pos de la “libertad”, la “república” y contra la “corrupción”, la convocatoria fue un apoyo explícito a Mauricio Macri tras la contundente de derrota en las primarias del 11 de agosto.

(AP)

(AP)

SÍ-SE-PUEDE!“,”Argentina, Argentina”,”Para Mauricio… la reelección!”,”No vuelven más, no vuelven más!”. “¡Ar-gen-ti-na, sin Cris-ti-na!”, fueron los hits. Pero una de las canciones que más resonó hacía carne que el proyecto de Mauricio Macri podría no continuar el 10 de diciembre: “Mauricio no se va“.

Todas las personas a las que consultó Infobae estaban enteradas de la movilización porque les había llegado la convocatoria a través de Facebook o Whatsapp. “Todos lo compartían, nuestros amigos y contactos”, coincidieron varios de los manifestantes. El dato contrasta con la escasa difusión de los días previos el #24A y que tuvo como principal propagandista el acto Luis Brandoni.

En algunos barrios, la militancia de Juntos por el Cambio fue la que impulsó la movilización. “Hoy pasó por casa Oterito (sic) haciendo la convocatoria“, dijo una vecina de Avellaneda, en alusión al candidato a intendente del municipio del oficialismo.

Cada persona decidió salir a la calle con sus grupos de afinidad, familiares o amigos. La marcha en apoyo a Macri fue un reflejo de los sectores donde el presidente concentra su voto. La mayoría eran adultos mayores (predominantemente mujeres) y personas de clase media y alta de entre 40 y 60 años, algunas llevaron sus hijos. Casi todos estuvieron en marchas contra Cristina Kirchner.

El componente económico volvió a ser una nota destacada en la manifestación oficialista. En las conversaciones entre desconocidos era recurrente el carácter “autoconvocado” de la marcha, una suerte de marca de identidad. “Vinimos todos, sin choripán“, se cantó.

El abuso de poder termina en dictadura. Estoy en contra de los populismos. Estuve en todas las marchas a favor de este gobierno, también las que fueron contra la corrupción de Cristina. No podemos votar gobiernos corruptos”, afirmó Lilian, artista plástica de más 60 años que vive en el barrio de Palermo.

Otra artista plástica, quien no reveló su nombre, llevaba una pancarta con un dibujo que presentaba a Alberto Fernández como un títere, manejado por Cristina Kirchner. “Vine con amigos”, señaló. “Somos una banda, pero no de delincuentes“, replicó una amiga que estaba a su lado.

¿A las personas mayores las mandan lejos?“, preguntó una mujer de avanzada edad a un militante del PRO. El joven repartía pequeños cartones pidiendo voluntarios para fiscalizar en las elecciones de 27 de octubre. “¡A fiscalizar, a fiscalizar!”, arengó la multitud. La jornada atrajo más interesados para custodiar los comicios generales.

Pese a que el Gobierno lo desmintió, había pancartas con la consigna “No al fraude electoral“. “No puede ser que la votaron en Santa Cruz, en Jujuy, en lugares que no la votan ni el perro”, afirmó Román, un vecino de Morón. Mencionó las imágenes que circularon en las redes que dan cuenta de los telegramas con faltantes de datos. “Macri no va a decir que hubo fraude, no quiere ponerse la gente en contra. Si la gente no votó a Macri fue a otros candidatos, no a Cristina. Esto no es 2001, no estamos tan mal mal, hay autos 0KM en la calle”, insistió.

Cuando la muchedumbre era notoria, a las 18, los adherentes resolvieron movilizar las columnas a Plaza de Mayo.

“No soy de manifestarme, no soy militante ni nada. Macri necesita apoyo, reconozco que se equivocó, pero los otros modelos no me interesan en absoluto. Ya vi lo que fue el kirchnerismo. Soy una mina que labura”, indicó Nina, una arquitecta de 58 años que tiene su casa en Plaza Italia, aunque aclara, también vivió en Ituzaingó. “Siempre que querés emprolijar algo en tu casa, tenes que bancar y sufrir mucho para que se solucione. Yo creo que están emprolijando el país”, definió.

Con celular en mano, la prioridad en la recorrida fue compartir las fotos y videos por las redes sociales. Varios grupos se dieron cuenta de la presencia del actor Juan Acosta, uno de los más saludados por la gente. No lo soltaron hasta lograr una selfie. “Vos qué podés y hablás en los medios, no pares”, le rogó un fan.

Poco después, los rumores de la presencia de Mauricio Macri en el balcón de la Casa Rosada sirvieron para entusiasmar a una multitud ya exaltada. Algunos vieron pasar un helicóptero policial sobre Diagonal Norte y le gritaron “¡Mauricio, Mauricio!”, ante una hipotética presencia del presidente.

“No hay choripanes ni bebidas alcohólicas. Todos vinieron con la SUBE y con su propio boleto, con banderas sin logos políticos. Esta presidencia y este gobierno es el futuro”, gritaba Diego, de 37 años, personal de seguridad privada. Filmaba un Facebook Live subido a la boca de subte de la estación Catedral de la línea D.

Hubo, además, venezolanos que dieron el presente. Llevaban consignas y pancartas anti chavistas. “No quisiéramos que les pase lo que nos tocó vivir en Venezuela. No somos libres allá, fuimos atropellados. La libertad es muy linda, no queremos eso para la Argentina”, afirmó Beatriz, de 59 años, oriunda de Maracaibo. “Lo que viene atrás de ellos es una catástrofe”, agregó Rodolfo, de 28, quien aún no puede votar en el país.

A las 19, con la oscuridad instalada, la movilización se apostó frente a las puertas de la Casa Rosada. El Gobierno ya había retirado las vallas. Entre las primeras filas estaba el secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

“Otras marchas fueron con motivo de queja. Ésta creo que tiene signo positivo. Hay mucha gente con ganas de movilizarse, de alentar los cambios que se están produciendo en la sociedad para acompañarnos”, indicó Avelluto en diálogo con Infobae.

Como si fuera un espectáculo, el silencio se apoderó de una Plaza de Mayo llena. Los espectadores aguardaban que saliera al balcón Mauricio Macri, el destinatario de la jornada.

Lo que sucedió después es conocido. El presidente moralizó a los suyos y recibió como réplica la entonación del himno nacional. Hubo celulares con las pantallas encendidas apuntando hacia la Casa Rosada, como si fuera un recital. Macri salió dos veces. En la segunda apareció junto a María Eugenia Vidal, quien tuvo su propia ovación. “Ahora, ahora Vidal gobernadora”, le cantaron. Ya había menos gente. “Borom bom bom, el que no salta, es un ladrón”, corearon sobre el cierre.

A las 20, el grito del macrismo en las calles, tras la derrota en las primarias, llegaba a su fin. La multitud desconcentró rápidamente y en desorden. “Esto sigue”, graficó una voz, entusiasta.

Seguir leyendo

Sociedad

Qué tiene que pasar para que Mauricio Macri pueda competir en un balotaje con Alberto Fernández

Publicado

on

Si bien los números no son exactos, las variables que entran en juego entre las PASO de agosto y las generales de octubre sirven como referencia para realizar un cálculo aproximado de cuál es el panorama que enfrenta el Gobierno 

El gobierno nacional está dividido en dos grupos. El primero, sostiene que revertir el resultado de las PASO es prácticamente imposible y que lo mejor es poner todos los esfuerzos en realizar una transición ordenada hasta el 10 de diciembre para entregarle el mando de la mejor manera posible a Alberto Fernández. El segundo, pide apuntalar la campaña de cara a octubre y dar la batalla convencidos de que se puede forzar un balotaje.

El escrutinio definitivo realizado por la Justicia Electoral que está por finalizar confirmará la enorme distancia entre el candidato del Frente de Todos y Mauricio Macri, que, depende cómo se calcule, hasta podría ser mayor. Sucede que, sin tener en cuenta los votos en blanco (como ocurre en octubre) –en las Primarias se computan para determinar qué fuerzas superan el 1,5% de los votos– el resultado es 49,18% a 33,12% a favor de Fernández. 

Si bien por todas las variables que entran en juego entre las PASO y las generales(participación, voto en blanco, votos nulos, migración de electores y los residentes en el extranjero que no pudieron votar) es difícil predecir con exactitud qué sucederá en octubre, teniendo en cuenta los números de agosto, sumado a las tendencias históricas electorales en la Argentina y utilizando lo ocurrido en 2015 como referencia, se pueden sacar varias conclusiones respecto de cómo está parado Juntos por el Cambio de cara a la proeza de evitar un triunfo en primera vuelta del kirchnerismo.

Alberto Fernández durante el festejo en el búnker tras conocerse los resultados de las PASO

Alberto Fernández durante el festejo en el búnker tras conocerse los resultados de las PASO

La primera y más importante no es para nada favorable para el Gobierno: si Alberto Fernández no pierde votos, es casi imposible llegar a un balotaje. Tendría que darse una combinación de factores muy improbable para que esto suceda sin que el ex jefe de Gabinete kirchnerista ceda sufragios. Por ejemplo, participación récord, pocos votos en blanco y que la mayoría de los nuevos electores voten por Macri.  

¿Cómo se explica esto? Suponiendo que, como mínimo, la participación llega a los niveles de 2015 (81,07%), eso implicaría 1.725.694 de votantes más, ya que en las PASO fue a las urnas el 75,78% del padrón, compuesto por 32.621.816 ciudadanos. Si se mantienen los 758.955 votos en blanco (suelen bajar), los nulos y los impugnados, los 11.622.020 sufragios del Frente de Todos serían el 45,83%. Es decir, victoria en primera vuelta. Si los sobres vacíos bajan a la mitad como ocurrió en 2015 (serían 379.477), esto beneficiaría a Alberto, que obtendría un 46,54%. Pero esta cuenta es bajo la premisa de que ninguno de los 1.725.694 nuevos votantes elegirían a Fernández ni que alguien que votó a otro candidato en las PASO ahora lo hiciera por el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Algo demasiado improbable.

El antecedente del 2015 que ilusiona a Cambiemos es el aumento de caudal de votos entre las PASO y las generales. Esto es algo que tienen medido: de los que no van a votar en primera instancia, la mayoría los elije en octubre. Por eso, en la campaña previa al 11 de agosto, llamaron a la ciudadanía a las urnas con tanta vehemencia.

María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto tras la derrota (Nicolás Stulberg)

María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto tras la derrota (Nicolás Stulberg)

En las últimas presidenciales hubo 2.026.304 más de electores entre agosto y octubre. Y Mauricio Macri, entre estos y los votos que migraron de Sergio Massa, sumó 1.809.789. Scioli, en cambio, mejoró su performance en solo 617.743 sufragios. En ese entonces, esto significó que el candidato del Frente para la Victoria, en porcentaje, bajara del 38,67% al 37,08% y que el postulante de Cambiemos subiera del 30,11% al 34,15%.

Si bien este aumento en cantidad de votos permitiría a Juntos por el Cambio aferrarse a la posibilidad de un batacazo, hay dos diferencias sustanciales con el actual panorama. Primero, la contundente diferencia. En 2015 era de 8 puntos y ahora de casi 16. Y, segundo, la unidad del peronismo. En esta ocasión no está Massa jugando por su cuenta –obtuvo 20,57% en las PASO 2015- y la presencia de Lavagna con su 8% no mueve demasiado el amperímetro.

Y nuevamente vuelve el dato clave: hasta Scioli, que en ese momento se suponía que había llegado a tu techo en las Primarias, obtuvo 617.743 más votos en octubre. Nada hace pensar que Alberto no amplíe su caudal y mucho menos que todos los nuevos votantes opten por Macri.

Daniel Scioli, junto a su candidato a vicepresidente, Carlos Zannini (NA)

Daniel Scioli, junto a su candidato a vicepresidente, Carlos Zannini (NA)

En rigor, para llegar al balotaje, la diferencia entre Fernández y Macri debería ser menos de 10 puntos y que Alberto no alcance el 45%. Es decir, 44,99% contra 35%. Tomando como referencia el escenario de 2015 (suba de participación al 81,07% y disminución de votos en blanco a la mitad) se confirma el panorama adverso para Juntos por el Cambio.

El 81,07% del padrón son 26.448.872 electores. En las PASO hubo 758.955 votos en blanco por lo que, si bajan a la mitad, serían 379.477. Y hubo 300.019 nulos y 35.707, que suelen disminuir levemente. Es decir que la base sobre la que se calcularían los porcentajes sería de, aproximadamente, 24.974.714 votos ya que los sobres en blanco y los nulos no se tienen en cuenta. 

Con estos números, los 11.622.020 votos de Alberto significarían un 46,54% y los 7.824.996 de Macri un 31,33%. Sería victoria en primera vuelta para el Frente de Todos. Esto quiere decir que el candidato kirchnerista debería perder 385.897 votos para bajar a los 11.236.123, que representan el 44,99%. Complementariamente, el postulante del Gobierno tendría que ganar 916.153 sufragios para alcanzar los 8.741.149, que serían el 35 por ciento.

INFOBAE

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Seguir leyendo

Sociedad

El final del “Oso”, el agente de inteligencia infiltrado en el ERP que fue descubierto, “juzgado” y eliminado con una inyección letal

Publicado

on

Faltaban poco más de tres meses para que las Fuerzas Armadas consumaran el golpe de Estado de 1976. Los jefes del ERP descubrieron y mataron a Jesús Ranier, un infiltrado que operaba a las órdenes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. En un año y medio había sido la pieza clave para la eliminación de más de un centenar de integrantes de esa organización

Rafael de Jesús Ranier, el infiltrado del Batallón 601 del Ejército que fue descubierto por los jefes del ERP: durante un año había sido la pieza clave para la eliminación de más de un centenar de miembros de la organización

Rafael de Jesús Ranier, el infiltrado del Batallón 601 del Ejército que fue descubierto por los jefes del ERP: durante un año había sido la pieza clave para la eliminación de más de un centenar de miembros de la organización

Tomó la birome con mano temblorosa y escribió:

“Yo Rafael de Jesús Ranier, de 29 años, con vivienda ubicada en Salvador Soreda 4903, Villa Domínico, declaro ante la Justicia Popular representada por el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) ser miembro del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército) infiltrado en el ERP con el objeto de destruir su organización.

“Ser responsable de la muerte y/o desaparición de más o menos 100 compañeros miembros del ERP, muchos de ellos militantes del PRT”.

“Ser responsable de la ubicación por el SIE de gran cantidad de infraestructura y logística perteneciente al PRT y al ERP”.

“Que por esta actividad criminal orientada contra los intereses de la clase obrera y el pueblo ganaba un sueldo de $1.200.000 recibiendo, en ocasiones especiales de acuerdo a la importancia de la información suministrada al SIE, premios especiales compuestos de montos mayores de dinero”.

“Por ejemplo, por la información que delató la acción del ERP sobre el Batallón 601 de Arsenales Viejo Bueno recibí del SIE la suma de 30 millones de pesos”.

“Que desarrollaba mi actividad criminal apoyándome en una red de colaboradores compuesta por mi mujer Eva López y dos hijos de ella Eduardo Kunis y Miguel Kuniz”.

“Asimismo hago constar que escribo esta declaración por mi propia voluntad y que no he recibido desde el momento de mi detención ni en ninguno de los interrogatorios, malos tratos ni torturas”.

“Por el contrario, el trato ha sido firme pero cortés”.

Terminó de escribir y debajo estampó su nombre con letras mayúsculas: RAFAEL RANIER.

Los estragos del “Oso”

Hacía mucho calor la mañana del 13 de enero de 1976 en la habitación de la casa operativa del ERP, donde desde hacía varios días estaba confinado el hombre que acababa de escribir y al que en la organización conocían como “El Oso”. Era un tipo gordo, morocho, de bigotes, medio bizco, de modales toscos y aspecto siempre desaliñado.

Ranier había militado en las Fuerzas Armadas Peronistas “17 de Octubre” (FAP-17) hasta mediados de 1974 cuando, con otros integrantes de esa organización, se incorporó al ERP. Para entonces ya no era el militante que aparentaba ser sino un agente periférico del Batallón 601 del Ejército con una misión precisa: infiltrarse en la organización.

Mario Roberto Santucho comandaba el Ejército Revolucionario del Pueblo

Mario Roberto Santucho comandaba el Ejército Revolucionario del Pueblo

En menos de un año y medio –y a pesar de estar en un nivel bajo dentro de la estructura del ERP-, la información que recogía durante sus tareas en el aparato de logística había posibilitado la captura o la muerte de más de 120 guerrilleros y había permitido que el Ejército conociera con anticipación y se preparara para el ataque guerrillero al Batallón de Arsenales de Monte Chingolo ocurrido el 23 de diciembre de 1975.

Nunca nadie había causado tanto daño a la organización que comandaba Mario Roberto Santucho.

De militante a agente de inteligencia

Cuando Juan Domingo Perón murió el 1° de julio de 1974, las Fuerzas Armadas Peronistas “17 de Octubre” ya estaban en crisis, casi al borde de la disolución. Mientras un sector planteaba el abandono de la lucha armada, otro grupo inició conversaciones para incorporarse al PRT y su organización armada, el ERP.

En ese último grupo estaba Rafael de Jesús Ranier, pero tenía sus dudas. Se consideraba un peronista de ley y no estaba convencido participar en una organización marxista.Con esas dudas, a mediados de ese mismo mes de julio visitó en su piso de Palermo a un viejo conocido, el general retirado Miguel Ángel Iñiguez, para plantearle su dilema.

Cuando Juan Domingo Perón murió el 1° de julio de 1974, las Fuerzas Armadas Peronistas “17 de Octubre” estaban en crisis al borde de la disolución. Un sector planteaba abandonar la lucha armada, pero otro grupo había inciciado conversaciones para incorporarse al PRT y el ERP

Cuando Juan Domingo Perón murió el 1° de julio de 1974, las Fuerzas Armadas Peronistas “17 de Octubre” estaban en crisis al borde de la disolución. Un sector planteaba abandonar la lucha armada, pero otro grupo había inciciado conversaciones para incorporarse al PRT y el ERP

El militar, que había sido jefe de la Policía Federal entre septiembre de 1973 y abril de 1974, lo escuchó con atención. El periodista Ricardo Ragendorfer en su libro Los dobladospudo reconstruir parte del diálogo que mantuvieron Iñíguez y Ranier. El Oso decía que él no se incorporaría al ERP, que lo sentía como una traición a Perón, cuando Iñiguez lo interrumpió:

-Quizá no sea un error que usted ingrese al ERP – le dijo.

Ranier lo miró desconcertado, hasta que el general continuó:

-No sin antes conocer a alguien que yo le voy a presentar.

Dos días después, Rafael de Jesús Ranier se encontró por primera vez con quien sería su jefe, el mayor de Inteligencia del Ejército Carlos Antonio Españadero. A la reunión llevó una hoja escrita a máquina con los nombres y apodos de los integrantes del las FAP-17 que iban a incorporarse al ERP. Españadero tomó el papel y le hizo una advertencia:

-Nunca traigas nada por escrito, querido. ¿O querés terminar fusilado? – le dijo, casi premonitoriamente.

Al salir de ese encuentro, el Oso Ranier se había transformado en agente del Batallón 601 del Ejército.

La información del infiltrado

Ranier no era lo que se dice un cuadro político. No tenía casi formación, pero supo hacerse útil rápidamente con otras habilidades. Se mostraba siempre dispuesto, era buen conductor y tenía registro para manejar camiones. Lo destinaron al aparato de logística.

Al volante de camionetas y camiones fue conociendo a guerrilleros -algunos de alto nivel, a los que llevaba de un lugar a otro- así como a casas operativas y a depósitos desde los cuales trasladaba armas. Así iba reuniendo datos sueltos que él era incapaz de procesar de manera inteligente pero que le transmitía puntillosamente a Españadero. El mayor sí sabía procesar la información y con eso fue armando un rompecabezas.

“Ranier, con su propia camioneta, actuaba como chofer en la logística del ERP. Consiguió contactos con armas para vender, cubrió citas y trasladó personas y materiales, armas, municiones, secuestrados, y así acumuló poco a poco muchas pequeñas piezas de información que el Batallón 601 de Inteligencia fue descifrando con gran cuidado”, reconstruyó Gustavo Plis-Sterenberg en Monte Chingolo – La mayor batalla de la guerrilla argentina, la investigación más completa que existe sobre aquel intento del ERP de copar un batallón y llevarse el armamento.

El ataque en Monte Chingolo está considerado como el último gran operativo del ERP

El ataque en Monte Chingolo está considerado como el último gran operativo del ERP

El infiltrado y su jefe se reunían casi siempre en la casa del Oso, en Villa Domínico, donde había establecido un sistema de señales en el balcón que le permitía al militar saber si había inconvenientes para ingresar.

Españadero manejaba con cuidado la información que le pasaba Ranier. Puso casas y depósitos bajo vigilancia y también montó sofisticados seguimientos. Sin embargo, sólo hacía actuar a sus grupos de tareas, ya fuera irrumpiendo en casas o capturando guerrilleros, cuando esas acciones podían parecer aisladas o producto de la casualidad. Como marcan los manuales de Inteligencia debía, ante todo, preservar al Oso. Era un infiltrado clave en las filas del ERP en tiempos en que el Ejército apuntaba a dar el golpe de Estado y eso requería, entre otras cosas, dejar diezmada a la guerrilla liderada por Santucho.

Para noviembre de 1975 la información recogida por Ranier le había permitido al Ejército capturar a unos 50 integrantes del PRT-ERP, entre ellos a todos los antiguos miembros de las FAP-17 que se habían incorporado con El Oso a la organización guerrillera.

Españadero hizo un trabajo paciente, a la espera de llegar más alto en la organización o descubrir movimientos de gente o de armas que hicieran suponer la inminencia de alguna acción de envergadura.

Esa paciencia tuvo recompensa.

Monte Chingolo

A mediados de diciembre de 1975 -gobierno de Isabel Perón– Ranier le informó a Españadero que sus jefes del ERP le habían multiplicado sus tareas, con epicentro en el Sur del Conurbano Bonaerense. Le habló de traslados de personas a casas operativas de la zona, de un gran movimiento de armas, de concentración de guerrilleros.

Españadero llevó estos datos a sus superiores en el Batallón 601 de Inteligencia y los analizaron a fondo. La conclusión no demoró en llegar: el ERP preparaba un ataque a alguna instalación militar de la zona sur del Gran Buenos Aires. Casi al mismo tiempo, dedujeron que se trataba del Batallón de Arsenales de Monte Chingolo, en el Partido de Lanús.

La decisión fue dejar que el ERP actuara, para que cayeran en una trampa. El Ejército iba a esperar a los guerrilleros en el cuartel. Por esos días, El Oso no sólo pasó diariamente información sino que, a instancias de Españadero, hizo una escala durante un traslado de armas y explosivos para que el Ejército los inutilizara: muchos fusiles FAL volvieron a manos del el ERP con los percutores inutilizados y a las granadas les neutralizaron los sistemas de retardo para que explotaran en las manos de quienes las lanzaran.

El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacó el 23 de diciembre de 1975 el batallón de arsenales del Ejército Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad bonaerense de Monte Chingolo

El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacó el 23 de diciembre de 1975 el batallón de arsenales del Ejército Domingo Viejobueno, ubicado en la localidad bonaerense de Monte Chingolo

El ERP montó el operativo para entrar al arsenal pero el soldado que tenían dentro del cuartel les advirtió que había un operativo especial. La acción guerrillera se suspendió y hasta el propio jefe de la organización, Mario Roberto Santucho, tenía evidencias de que alguien manejaba información muy confidencial. Sin embargo, decidió que la acción se montara otro día.

El 23 de diciembre a la mañana, el soldado del ERP en el cuartel logró transmitir que el “operativo especial” se había levantado. Entonces, Santucho ordenó atacar, pero cuando los guerrilleros intentaron ingresar al cuartel fueron recibido por una lluvia de balas desde lugares estratégicos del predio.

Al cabo de unas horas habían muerto y/o desaparecido 67 de los 250 guerrilleros que participaron de la acción.

El “Oso” al descubierto

Tres días después, en la reunión del Buró Político del PRT, la máxima jefatura de la organización, la pregunta que todos se hicieron fue:

-¿Cómo puede ser que nos estuvieran esperando?

“Enseguida se evaluó que debía ser un infiltrado, y todo el esfuerzo fue atrás de eso”, recuerda el único sobreviviente de aquel Buró, Luis Mattini.

Santucho le encargó a su segundo, Benito Urteaga, que iniciara una investigación a fondo. El capitán Mariano – ese era su nombre de guerra – puso manos a la obra, analizando las caídas de los últimos meses hasta llegar a Monte Chingolo.

“¿Cómo puede ser que nos estuvieran esperando?”, se preguntaron los jefes de la organización armada luego de Monte Chingolo. “Enseguida se evaluó que debía ser un infiltrado, y todo el esfuerzo fue atrás de eso”, recuerda el único sobreviviente de aquel Buró, Luis Mattini (YouTube)

“¿Cómo puede ser que nos estuvieran esperando?”, se preguntaron los jefes de la organización armada luego de Monte Chingolo. “Enseguida se evaluó que debía ser un infiltrado, y todo el esfuerzo fue atrás de eso”, recuerda el único sobreviviente de aquel Buró, Luis Mattini (YouTube)

“En una hoja de papel bastante grande, él hace una lista, en sentido horizontal, de una serie de caídas importantes que ocurrieron, incluyendo Monte Chingolo, y una columna vertical de las personas, empezando por Santucho y el Buró que podían estar relacionadas con esos hechos, hasta llegar a lo que era la estructura, los aparatos de logística”, relata Mattini.

El cruce de datos dio un resultado. Había una sola persona que estaba relacionada –de una u otra manera– con todos los hechosEn la lista figuraba con su nombre de guerra: El Oso. Pronto sabrían que se llamaba Rafael de Jesús Ranier, el hombre del aparato de logística que ni siquiera era militante –la categoría a la que accedían los integrantes más comprometidos- del PRT.

Detención, juicio y muerte

Pocos días después una escuadra especial a las órdenes del Buró Político detuvo a Ranier y a otro integrante del ERP, Coco. Esta segunda detención era parte de una estratagema para quebrar la resistencia del Oso.

“Lo detuvimos con otro que era inocente –cuenta Mattini-. Agarramos a Coco, al que le teníamos muchísima confianza, y le dijimos: ‘Tenemos una misión rejodida. Te vamos a detener como si fueras un sospechoso y te vamos a maltratar’, para hacerle creer al otro que también lo íbamos a maltratar”.

Los llevaron a una misma casa operativa, donde los interrogatorios estarían a cargo de Juan Mangini, el capitán Pepe, jefe de Inteligencia del PRT-ERP, y de Nélida Augier, Pola, encargada de Contrainteligencia.

Al principio el Oso negó todo, de modo que los interrogadores decidieron montar el “número” para el que contaban con Coco. Lo sacaron de la habitación donde lo tenían juntos y al rato lo trajeron de vuelta, tomándose las costillas y haciendo gestos de dolor.

“Finalmente, el Oso se quebró cuando lo vio a Coco todo ‘golpeado’. Coco fue muy buen actor”, recuerda Mattini.

La revista El Combatiente con el artículo que consignaba el “Ajusticiamiento de un traidor” y la carta manuscrita de Ranier antes de ser condenado a muerte por el Buró Político de la organización

La revista El Combatiente con el artículo que consignaba el “Ajusticiamiento de un traidor” y la carta manuscrita de Ranier antes de ser condenado a muerte por el Buró Político de la organización

Durante cuatro días contó toda su historia: su militancia en las FAP-17, su conexión con Españadero, la información que había pasado, la entrega de sus antiguos compañeros de las FAP, los datos sobre Monte Chingolo. Con Mangini, el Oso se mostraba reticente, pero con Pola Augier se sinceraba.

-Que venga la princesita, quiero hablar con ella – pedía y hablaba sin parar.

El 13 de enero, cuando ya había dicho todo, escribió la carta con su confesión. Le dieron a elegir cómo quería morir: de un tiro o con una inyección letal. Eligió la segunda opción.

Esa misma noche, cuatro guerrilleros metieron su cadáver en un auto y lo dejaron abandonado en el barrio porteño de Flores con un cartel que decía:

“Soy Jesús Ranier, traidor a la revolución y entregador de mis compañeros”.

INFOBAE

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Seguir leyendo

Más Vistas