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Opinión

Pinky: “Néstor Kirchner fue un insolente, un maleducado y un grotesco”

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La periodista y exdiputada de la Nación aseguró también que “los alcahuetes” del exmandatario la amenazaron.

La periodista y exdiputada Lidia Satragno, más conocida como Pinky, se refirió en una entrevista radial al expresidente Néstor Kirchner y su recuerdo no fue el mejor. Lo calificó como un “insolente, maleducado y grotesco”. De hecho, ante la consulta del periodista Nelson Castro acerca de si lo había tratado, ella contestó: “Desgracidamente, sí”.

Además, Pinky recordó un momento en el cual ambos fueron legisladores, allá por 2009:  “Yo le tomé juramento como diputado. Fue uno de los días más siniestros de mi vida”.

Ante la pregunta de por qué tenía ese recuerdo, respondió: “Sus alcahuetes estuvieron amenazándome en esos días. No querían que yo le tomara juramento, porque debían saber la aversión que sentía por este individuo que hacía tanto daño”. Respecto de la jura, rememoró: “A mí nunca me habían insultado en ningún lado.

Y ese día me insultaron como 300 mocosos de La Cámpora, que me calificaron con palabrotas”. Respecto de si Kirchner alguna vez le pidió disculpas, afirmó, de manera contundente: “No”.

El milagro de Pinky: volvió a caminar tras hacer un tratamiento Cuando le preguntaron su opinión acerca de Cristina Fernández de Kirchner, Pinky respondió: “No existe”.

Respecto de su situación económica actual, Pinky aseguró que ella no cobra jubilación especial por haber sido diputada, sino que cobra la mínima. “Nunca la pedí”, enfatizó. En cuanto al Gobierno de Mauricio Macri, la conductora televisiva reconoció: “Esperaba más. Pero sé el estado lamentable en el que le entregaron el país y todos los pozos ocultos que había”. JPA EA (Fuente www.perfil.com).

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Opinión

Szpolski era simpatizante de su billetera, un mercenario

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“Es el kirchnerólogo más influyente. Mucho más importante para el Frente de Todos que Jaime Duran Barba para Macri, porque a Verbitsky más que interpretar la realidad le apasiona modificarla”, así define Jorge Fontevecchia a Horacio Verbitsky en su entrevista dominical en Perfil donde lo consultó sobre medios y política, Sergio Szpolski, Ley audiovisual…
¿La relación de Alberto Fernández con Clarín puede molestar a Cristina?
A Cristina Kirchner no le va a molestar nada de lo que haga Alberto al respecto. Alberto asumirá la presidencia a diez años de haberse ido del Gobierno. Clarín ganó en su pelea con el kirchnerismo, eso nadie lo ignora. Cristina no está pensando de ninguna manera en reabrir el conflicto. Es Clarín quién está buscando…

¿Qué ventaja obtendría Clarín de un conflicto con el nuevo gobierno?
Ellos demonizaron a Cristina. Para ellos es el mal absoluto. Buscarán todo lo que puedan hacer para crearle conflictos, problemas. Si es así, esa batalla la perderá Clarín. No se gana siempre.

¿Cómo ves la relación de Alberto Fernández con los medios?
Tiene una paciencia admirable. Se sometió a cosas que merecen toda mi admiración y mi respeto. Todos sabemos a qué me refiero.

¿A qué habría que atribuir la salida de Víctor Hugo Morales de C5N después de criticar el acercamiento de Alberto Fernández a Clarín?
No hablé con Víctor Hugo. No lo sé. Tengo una relación muy cordial con Víctor Hugo, pero no hablé con él desde entonces. No conozco la versión de C5N, no tengo relación con ellos. No estoy seguro de que la salida de Víctor Hugo tenga que ver con eso.

¿Habrá un reacomodamiento de los medios con el cambio de gobierno?
La renovación ya se ve. Hasta Mirtha Legrand popularizó la expresión panqueque.

Los medios de Indalo ¿volverán formalmente a los accionistas que hoy están en la cárcel?
No lo sé. Es una pregunta legítima para la que no tengo respuesta. Previo a eso hay que ver qué va a pasar con la situación legal de los accionistas del Grupo Indalo. Su detención es arbitraria, no tiene justificación alguna. Además, hay una denuncia de uno de ellos en la Justicia por la que todo se trataría de un apriete para obtener el control de esos medios por parte del Presidente. Se denuncian reuniones con el propio presidente Mauricio Macri, en casa de su padre cuando vivía, de otras en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en los que se les exigía la entrega del control editorial. En caso contrario, se los amenazaba con la persecución judicial. Es asombroso que este gobierno con prácticas tan violentas sobre la Justicia y sobre los medios todavía pueda posar de institucionalista, de respetuoso de la libertad. Me asombra mucho eso: porque hubo atropellos sobre empresas privadas, medios y jueces. Cuando asumió el Gobierno, publiqué sobre una gestión de Ricardo Lorenzetti pidiendo la renuncia de tres jueces federales en nombre de Mauricio Macri. Desde entonces, el Gobierno actuó en consecuencia. Promovió juicios políticos, amenazó y presionó de todas las maneras a periodistas, a jueces, a medios de comunicación, a fiscales.

Además del Grupo Indalo los medios simpatizantes del kirchnerismo se redujeron enormemente: los de Electroingeniería, Sergio Szpolski o Diego Gvirtz…
Los de Indalo, a pesar de los aprietes, lejos de extinguirse mejoraron su participación en la audiencia, desplazaron por primera vez a TN en la audiencia. Y Szpolski no era simpatizante del kirchnerismo, Szpolski era simpatizante de su billetera. Fue simpatizante del radicalismo, después del kirchnerismo, luego de la Embajada de Israel. No hay que confundir simpatía política con actitudes de un mercenario.

¿Volverán a cometer el error de subvencionar mercenarios para tener una prensa adicta?
No creo. Me parece que hay un aprendizaje colectivo. No creo que exista lugar para un Szpolski.

¿Imaginás una nueva guerra con los medios¿Se los responsabilizará por los cuatro años de Macri¿U otra discusión sobre la Ley Audiovisual que divida aguas?
No veo a nadie empeñado en eso. No lo percibo. Todos tenemos claro qué se hizo estos cuatro años. Hay gente que está avergonzada y otra que se nota que es incapaz de darse cuenta de lo que hizo.

El caso D’Alessio fue tratado en tu medio, El cohete a la Luna…
¿Te referís al caso D’Alessio o al caso Santoro?

A caso D’Alessio, Santoro, Montoto.
Son cuestiones diferentes.

Pero muy conectadas.
Marcelo D’Alessio, para empezar, es sobrino del Escribano General de Gobierno y es hijo de un consultor y encuestador del establishment que tiene la consultora D’Alessio Irol, ahora asociado con Sergio Berensztein. Son los que tienen el acceso privilegiado a los Coloquios de IDEA, a las reuniones empresariales. Ese personaje es Marcelo D’Alessio. Una persona que estudió en Estados Unidos, que se formó allí, que tiene ostensibles contactos con organismos de inteligencia de ese país. Se atribuía incluso ser parte de uno de ellos, aunque en realidad creo que era parte de otro: la DEA solo tiene agentes públicos. Solo la CIA tiene agentes secretos. En una de las grabaciones que le hace Pedro Etchebest habla de que tiene que enviar informes a Maine, que es la sede de los inorgánicos de la CIA. Es importante saber quién era D’Alessio y qué tipo de aparataje manejaba: un aparato de interceptación de comunicaciones súper sofisticado, armas súper sofisticadas, vehículos, es decir no es solo un delirante. En el mundo de la inteligencia hay muchos delirantes. Pero no es solo eso: se trata de un hombre del poder. Durante años fue un operador del Ministerio de Seguridad y de la Secretaría de Inteligencia.

En tus artículos lo vinculás con Mario Montoto.
No es algo que yo conecte. Están las grabaciones. Tienen un vínculo muy significativo. Montoto pasó de Montoneros a ser presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí. Pasa de recibir y dar entrenamiento militar a militantes montoneros en el Líbano y en Siria a ser el representante de las empresas israelíes que venden parafernalia bélica de seguridad y de inteligencia en la Argentina, un giro demasiado pronunciado. Fui Montonero y mi trayectoria es coherente con eso. Cambiaron los tiempos, las opciones políticas, pero uno puede percibir la coherencia. Es algo que no puede verse en Montoto. No lo puede explicar él ni Patricia Bullrich, que hizo un tránsito parecido. La diferencia es que ella era menos importante, porque era muy pendejita. Su participación tuvo que ver con el vínculo familiar que tenía con Rodolfo Galimberti. Montoto no: era un fierrero pesado, igual que Galimberti. En la militancia revolucionaria hubo gente que estuvo por la política, gente que estuvo por el poder y gente que estuvo por los fierros. Yo estuve por la política, mientras que Montoto y Galimberti estuvieron por los fierros. Los fierros y la guita. Y a pesar de que soy judío, denuncio la política represiva del gobierno de Israel, de Benjamín Netanyahu y me identifico con la resistencia del pueblo palestino. En cambio, Montoto es un agente y operador de las fábricas de armas y de parafernalia de inteligencia y de seguridad del Estado reaccionario y del gobierno reaccionario de Israel.

Vos afirmaste que Montoto era dueño de Infobae.
No lo digo yo, lo dice D’Alessio.

Vos le asignás verosimilitud al afirmarlo.
No puedo dar fe de que sea dueño de la mitad de Infobae, como dice D’Alessio, pero está permanentemente en las páginas de Infobae. Suspira y sale. Estornuda y sale. Permanentemente se publican las notas de su revista, DEF. Infobae es casi el house organ de cada uno de sus negocios. En Infobae aparece antes de que en cualquier otro lado cuando vende un carro blindado para disolver motines, con 12.356 fotografías. Si D’Alessio dijera que Montoto es socio de PERFIL, mi respuesta sería: “No, no digan estupideces”. Pero cuando afirma que es socio de Infobae, no doy fe, pero tampoco me parece inverosímil.

¿Y en el caso específico de Daniel Santoro?
En su defensa, Daniel Santoro dice que fue un logi, un gil. Que fue un ingenuo. No es de lo que presumió durante los últimos 20 años. Fue uno de los operadores principales de las difamaciones, de las calumnias contra Cristina Kirchner y en general todo el kirchnerismo. Participó en operaciones que tienen todo el aire de ser coordinadas desde Estados Unidos en simultaneidad con lo que pasaba en Brasil. Las publicaciones de las cuales se hacía eco Santoro venían claramente de esa línea. Además, Marcelo D’Alessio era llevado a todos lados por Santoro, que lo presentaba y explicaba que era un gran experto en temas de narcotráfico y seguridad. Santoro, además daba fe de que era un agente de Estados Unidos. Y el que publicó que Máximo Kirchner y Nilda Garré tenían cuentas en Suiza.

Nota que había publicado “Veja” en Brasil.
Por eso hablaba de Brasil. Santoro dice que consultó con tres fuentes. Si: Marcelo, Sebastián y D’Alessio.

¿También te parece verosímil que Santoro sea un gil?
Eso está fuera de discusión. Lo que estamos viendo es qué otra cosa fue además de gil.

¿Es otra cosa?
Me parece que es alguien que se pasó de vivo. Creyó que tenía un gran poder en sus manos y no se puso a pensar las consecuencias de pegotearse con esa gente. Es imposible creer lo que dice Santoro de que lo persiguen porque es un periodista independiente y que D’Alessio era una fuente. El tema no es que D’Alessio fuera la fuente de Santoro, sino que Santoro era la fuente de D’Alessio para muchas de las cosas. Había un intercambio, una reciprocidad y Santoro participaba de las operaciones de inteligencia de D’Alessio.

¿Afectará al ecosistema de los medios el fracaso de Macri y el regreso del kirchnerismo¿Se correrán las audiencias?
No me animo a hacer un vaticinio al respecto. Es posible que muchas cosas cambien. En estos años ha habido una diversificación de medios interesante, pero el problema es la sustentación económica. Aún en la precariedad, hubo medios interesantes. El poder del Estado y su pauta y el de los fondos reservados es indiscutible. Si vos hablás con dirigentes del oficialismo, no te dicen: “Nosotros no pagábamos”. Lo que afirman es: “Ellos también”. Si me preguntás si va cambiar ese mecanismo, mi respuesta es no sé.

¿Existirá nuevamente discriminación con la pauta oficial¿Habrá medios afines con periodistas mercenarios?
No creo que vaya a ocurrir, pero no podría jurarlo. Tendremos que estar atentos. Cuando pasó, lo critiqué.

Pese a la afinidad que tenés con el kirchnerismo.
Tuve y tengo una gran afinidad con lo que fue el gobierno de Néstor, de Cristina, también con Alberto mismo cuando fue Jefe de Gabinete. Pero no me privé de cuestionar las cosas que no me han gustado. Nunca fui ni dependiente ni operador. Cuestioné muchas cosas.

Nosotros podemos dar fe más que nadie de eso.
Critiqué la prórroga de las licencias por diez años, la promoción del general César Milani, del maltrato a la comunidad Qom. Critiqué muchas cosas, lo que no quita en absoluto que mantenga mi simpatía por lo que fueron esos gobiernos que me parecen los mejores que tuvo la Argentina en muchas décadas.

Medios conecta con la Justicia. ¿Imaginás un aumento del número de miembros de la Corte Suprema?
Yo sí. Pero creo que Alberto no. Está muy trabada esa situación en la Corte. Las peleas entre Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti hace muy difícil el funcionamiento. El aumento del número de miembros sería una manera soft, suave, de modificar ese estado de cosas sin grandes conflictos. Pero me parece que no es esa la idea de Alberto ni de Cristina.

Ver nota completa: “Veo muy felices a Cristina y Alberto”

Fotos: Juan Obregón
Fuente: Diario Perfil

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Una agenda sin esquizofrenia

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El próximo gobierno asumirá con la suma del poder público en comunicaciones: todas las áreas dependen del Poder Ejecutivo. por Martín Becerra ENACOM y RADIO NACIONAL. Uno de los tantos organismos que han quedado supeditados al Ejecutivo. despues del 10/12. Radio Nacional seguirá, como hace años, alineada con el gobierno. FOTO: CEDOC PERFIL. NOTICIAS RELACIONADAS

Una sociedad desquebrajada En busca del tiempo perdido El impacto y la recurrencia de las crisis de la Argentina en las últimas décadas son una potente advertencia ante la proyección imaginaria y deseada de un futuro de prosperidad. El sector de las comunicaciones, que incluye a los medios tradicionales, a los nuevos medios y plataformas digitales, y a las redes de conectividad fijas y móviles, no carece de gravitación histórica y, por lo tanto, a pesar de los vertiginosos avances tecnológicos que inspiran a quienes clasifican a la presente como “la sociedad de la información”, es necesaria la prudencia a la hora de pensar en su futuro próximo. El próximo gobierno asumirá en diciembre con la suma del poder público en comunicaciones.

El gubernamentalizado Enacom, la Secretaría de Tecnologías de la Información, los medios estatales como Canal 7, Radio Nacional o la Agencia Télam, la distribución de la publicidad oficial, la estratégica empresa ArSat, el área de Protección de Datos Personales, las políticas de Acceso a la Información Pública y hasta la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dependen en los hechos –contra lo que marcan los estándares internacionales en casi todos esos campos de actividad– del Poder Ejecutivo. Aunque el principal candidato a la presidencia, Alberto Fernández (Frente de Todos), dijo que sus prioridades son otras, en virtud del colapso socioeconómico de los últimos años que deja como saldo Mauricio Macri, al designar a los nuevos titulares en los órganos mencionados (o al modificar su integración) ya dará señales respecto de cuestiones que, lejos de ser secundarias, inciden en el modo en que la ciudadanía accede a la información y a la cultura a escala masiva y se conecta con servicios básicos, accede al mercado de trabajo y se socializa.

La supervivencia de muchos medios depende de lo que hagan los nuevos gobiernos nacionales, provinciales y municipales El ejercicio de la libertad de expresión en sus dimensiones individual y colectiva tanto en medios tradicionales como en plataformas digitales, la realización de contenidos culturales nacionales y regionales, la existencia de organizaciones (públicas, empresariales, cooperativas o comunitarias) que produzcan información a escala local en un contexto de cierre y desaparición de medios en localidades pequeñas y medianas, la protección de los datos de las personas, la corrección o moderación del abusos de posición dominante en toda la cadena convergente de las comunicaciones (desde los precios y tarifas de conectividad mayorista y minorista, que repercute en la brecha de acceso a los servicios de información y comunicación, pasando por la exclusivización de los derechos de eventos de interés público, hasta los aportes de las plataformas digitales a la construcción y el mantenimiento de infraestructuras de comunicaciones o la publicidad online) y la moderación de contenidos en Internet son asuntos que difícilmente puedan concebirse como accesorios. Además, el sector de medios de comunicación en particular es fuertemente

“Estadodependiente”, es decir que su funcionamiento está determinado por las condiciones que el Gobierno fija en materia de impuestos, condonación de deudas, acceso al crédito, publicidad oficial, reglas de trabajo en blanco, plazo y operación de licencias, pago de gravámenes y a contratos (o sociedades) con el Estado.

De modo que la supervivencia misma de muchos medios depende de lo que hagan el próximo gobierno nacional, los provinciales y municipales. La agenda de políticas públicas para el desarrollo del país será esquizofrénica si separa la necesidad de mejora en las condiciones de vida de las argentinas y los argentinos de la información, la comunicación y la cultura. Si, en cambio, para revertir la crisis actual articula también sus dimensiones cultural y comunicacional, y si avanza en la legitimación de las políticas públicas con otros actores sociales y políticos (no solo los que están representados en el Gobierno, como sucede ahora), habrá una mejor perspectiva de futuro. *@aracalacana. (Fuente www.perfil.com).

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“Gonzalito” Rodríguez: “Hay que estar desesperado para hacer periodismo” El periodista pasó por la Escuela de Comunicación y opinó sobre el oficio.

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También habló de CQC: “Si el programa volviera, me gustaría estar. Un CQC Kids podría funcionar”. Gonzalito Rodríguez en la Escuela de Comunicación

FOTO: MARCELO ESCAYOLA MÁS NOTICIAS DE UNIVERSIDADES

Historia reciente del peronismo y la derecha argentina, nuevo curso de Perfil Educación Desayunos de Actualidad Política y Económica en Perfil Educación Javier Milei: “Valoro a Alberto Fernández, es muy inteligente” El periodista Gonzalo Rodríguez pasó por la Escuela de Comunicación de Perfil y en entrevista con los alumnos de periodismo dejó un par de consejos: “Hay que salir a la calle”. “Gonzalito” también comentó su particular manera de ejercer la profesión, a la cual calificó como “periodismo de desesperación”.

También opinó sobre la situación del país, al que ve “muy mal”, del eventual regreso de CQC y del rol del periodismo. – Hablas de “periodismo de desesperación”, y es interesante porque hay una dualidad ahí: el periodista tiene como ese último dique de contención del vecino, pero también hay un reclamo social muy extendido contra el periodismo como institución, que a veces es mirado con desconfianza. – Yo empecé a salir a la calle a implementar un formato, que ahora lo llamo “periodismo de desesperación”.

Es muy poca la gente o los periodistas que pueden salir a la calle para solucionar problemas de gente que está desesperada, y que nos toma a nosotros como formato, como último recurso. Entonces, hay que estar desesperado: yo salgo desesperado, si yo no traigo algo distinto como que me muero, es como un gen, no sé si lo aprendí, me lo enseñaron o nací con eso. Es intentar no estar en la media. – ¿Cuánto poder piensa que tiene el periodismo?

Está esa idea de que el periodismo pone y saca presidentes, o influye en cómo piensa la sociedad. – Eso pasaba antes, pero ahora la realidad es la que pone y saca presidentes. Hoy con el acceso a tanta información es difícil que la realidad le gane a la ideología, si no tenés para comprar un paquete de fideos, por más que seas radical, peronista, del PRO, o quieras votar a Lavagna, gana el voto heladera.

En cuanto lo que preguntás, si el periodismo tiene un poder importante, yo creo que sí, total y absolutamente, sobre todo en formar opinión: las columnas de opinión son mucho más baratas que las columnas de investigación. – En este línea del “periodismo de desesperación”, ¿recibió algún tipo de apriete de algún funcionario o alguna amenaza de otro tipo? -No. Lo que nosotros tenemos es la capacidad de hacer un periodismo sin depender de una pauta oficial. Tampoco he recibido un sobre de parte de nadie.

Cuando uno tiene la capacidad de no flaquear ante ningún ofrecimiento, todos los demás saben que sos independiente, ninguno se anima a ofrecerte nada porque ya saben que vas a decir que no. Y ahí arranca esta cosa de “che, mirá que es un loquito que anda dando vueltas, dale bola o tené cuidado”.

¿Y por qué? Porque va a entrar, se va a quedar, porque te va a preguntar, porque no está comprado, porque no viene a decir nada que le dijeron que diga: o sea, está convencido de que lo que te va a preguntar es cierto, es verdad, porque ya lo investigó.   – ¿Un programa como CQC podría funcionar hoy? – Hoy sería difícilisimo hacer Caiga. Nosotros antes hacíamos lo que hoy hace un poco la gente a través de Twitter o Instagram, que es estar cerca de aquella persona a la que no podías llegar con una pregunta o con un comentario o con una puteada. Ahora, además, hay muchas herramientas para competir, mucha creatividad que la ves todos los días en WhatsApp. Hoy sería un ejercicio tremendo de poder superar el humor de las redes, lo haría con toda otra gente, con pibes. –

Si CQC se volviera a hacer, ¿te gustaría estar? – Sí, claro. Por esto que te contaba de los recursos y de las formas de pensar en hacer una nota, un informe. Hoy peleas mucho contra esto, contra los recursos. Lo haría con nuevos talentos, con pibes, nosotros ya estamos grandes. Me parece que estaría bueno hacer un CQC Kids, eso sorprendería. Descubrís cosas increíbles de los pibes y me parece que hay que estar atentos a eso. –

¿Cómo ve la situación del país? – Hay mucha diferencia social, mucha, demasiada por lo que veo, no hay proyección, no hay proyectos, la gente se quedó sin sueños. Un país que tiene turismo, minería, litio que esté en emergencia económica y alimentaria me hace mucho ruido, pero también me hace mucho ruido que se quieran hacer cargo de ese país todos. Entonces, evidentemente, es porque la fábrica algo tiene para dar.

Yo lo veo muy mal, veo que la gente está como sedada, mansa, es como un virus que se empezó a propagar y que nos va enfermando de a poquito, somos la rana que nos van calentando en una olla de a poquito y no nos damos cuenta de que el país está que hierve, no somos capaces de saltar. Estamos desperdiciados. Desperfilados. Por Brenda Avalos y Karina Rocca (Alumnas de primer año de la Escuela de Comunicación) Producción: Ornella Tiesso y Daiana Castro (Alumnas de segundo año de la Escuela de Comunicación) (Fuente www.perfil.com).

 

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