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Opinión

PREGUNTAS COMPLICADAS PARA EL FRENTE DE TODOS

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El Gobierno ya está en pleno tiempo de descuento hacia noviembre, y sólo varían algunas interpretaciones sobre qué cabe esperar en los minutos que restan. Para después hay otra historia.

Las metáforas futboleras son lo que, por lejos, más se escucha en estos días y en todas partes: en los despachos oficiales, en los corrillos de la oposición, en la dirigencia, en la militancia de la calle o de los teclados, entre los periodistas y analistas de un palo y otro.

Y está bien. El fútbol es una que sabemos todos porque en sus frases y retratos nos entendemos al toque, acerca de lo que sea y con la política poco menos que a la cabeza.

A éste lo pusieron para llevarse las marcas; éste es de madera, pero por lo menos la rechaza; estamos colgados del travesaño; la defensa no para a nadie; llenémoslos de centros que alguna va a entrar; hay que pararse de contragolpe; el arquero de ellos es flojo por arriba, y el nuestro un colador por abajo; ¿no se da cuenta el técnico?, y sigue un sinfín. Haga cada quien su juego alegórico y póngale nombre político propio, adaptado a las circunstancias. No falla, o aunque sea es didácticamente divertido.

Hay coincidencia absoluta respecto de que dar vuelta el resultado es imposible. Y en que sacar el empate es improbable.

En cambio, en el Gobierno creen, por certeza u obligación, que se puede achicar la diferencia.

Y en la oposición, como saben que eso sí es probable, desempolvaron curarse en salud con típicas y ridículas prevenciones de fraude.

Pero es obvio que sienten el envión del ganador, calculan agrandar la distancia y el oficialismo también sabe que esa eventualidad es factible.

A partir de acá, dividamos el análisis en dos. Que se concuerde o disienta no modifica la necesidad de hacerlo, y ambos tramos ofrecen incertidumbres.

Sin embargo, no son dudas iguales.

Los interrogantes inmediatos son justamente eso. De cortísimo plazo. De resultadismo puro.

El tiempo de descuento no pronostica milagros, ¿pero sí da para que, entre algunas medidas específicas y la reactivación post-pandémica, cierta base que el Frente de Todos desanimó vuelva a las urnas?

¿O el disgusto ya se extendió demasiado y la reacción que demuestre el Gobierno será considerada electoralista, o tardía, o insuficiente?

¿El choque abierto entre el Presidente y CFK terminó de disgustar y bajonear a votantes potenciales del oficialismo?

¿O acaso sirvió para acabar sincerando algunas cosas y sería un elemento de motivación en su núcleo duro?

En el minoritario mundo politizado –que en Argentina significa apasionada y casi monocordemente politizado– se vive de enroscarse con aspectos que a la mayoría de “la gente” le interesa cero.

Las figuras y productos periodísticos de un sector y otro se hablan a sí mismos, sin pretensiones de llegar ni un poco más allá (¿por qué tendrían que hacerlo?, preguntarán con su cinismo interminable quienes juegan al candor de la prensa libre y el periodismo independiente).

Eso no quiere decir, en modo alguno, que no deba prestarse atención a indicadores de lo significativo.

Si Juan Manzur es viscosidad pura porque hasta ayer nomás quiso jubilar a Cristina, y por sus líneas directas con La(s) Embajada(s) y aledaños (así se dice de él, y/o él agranda); si las sacudidas en la Corte esconden esto o aquello; si Aníbal Fernández, incluso antes que su cargo en Seguridad, es por fin el vocero que nunca hubo; si a Kicillof le “intervinieron” el conurbano con los intendentes, porque hacía falta más trabajo o transa territorial; si la mesa judicial del macrismo vuelve a autopercibirse estimulada; si las desconfianzas personales subsistentes al nuevo Gabinete serán superadas o son incorregibles; si la reinvención de apoyarse en los gobernadores merece crédito o escepticismo, y si al cabo esto es un cuerpo ministerial para salir del paso o un signo de que se mantendrá la unidad a toda costa, es muy interesante para mesas, sobremesas, foros y tenidas comunicacionales de quienes creen que la tienen… más clara.

Pero el ánimo popular pasa por otro lado y en noviembre dirá si rectifica parcialmente, o ratifica, o amplía, el golpazo que le pegó al Gobierno a menos de dos años de haber privilegiado sacarse de encima a Macri.

Y ahí viene la segunda parte, que no cambia en ninguna de las tres hipótesis (ni siquiera en la de que el FdT se recuperará un poquito, o un poco estimable como bastante).

¿Por qué?

Porque ninguna altera que se necesitará un liderazgo político muy firme, para decidir cómo habrá de jugarse la final hacia 2023. Y mucho más si el resultado del partido intermedio –que no es un amistoso, porque en la política argentina casi nada lo es– repite o ensancha al de las primarias.

¿Hay probabilidades de que ese liderazgo se concentre en una figura?

No. O no parece.

Quitemos los gustos personales. El ejemplo más grande y seguramente único es que sólo Cristina –por capacidad, por carisma, por antecedentes, por convicción ideológica– sería capaz de encabezar un proceso semejante.

El problema es que sigue sin alcanzar con ella sola, como ya ocurrió hace dos años y como ella reconoció. Guste o no guste.

La movida de CFK en 2019 tuvo la creatividad y potencia, notables, de asumir lo que se requería para conseguir votos.

Y dejó para después, para cuando surgiera, la incógnita de qué sucedería con una jefatura o administración bicéfala del peronismo (bicéfala o algo más, al sumarse las gobernaciones resbalosas de provincias clave, los movimientos sociales, las tribus internas, la relación con los sindicatos, etcétera).

Eso que quedó debajo de la alfombra, a sabiendas de todos, fue dando muestras paulatinas de que en algún momento saldría completamente a la superficie. Y salió, también de momento, poniéndole freno a daños que podían –pueden– ser irreversibles.

La cuestión es que nada modifica que en el Frente de Todos se necesitan precisamente todos; que ninguno de sus integrantes está en condiciones de dejar de tragar sapos –que en la oposición no comen, porque no tienen problemas digestivos– y que el riesgo es el retorno de lo que se había ido en apariencia, excepto creer o sentir que este Gobierno es igual a una derecha desbocada.

Según las PASO, mucha gente sí ya cree o siente que da lo mismo porque, a juicio personal y repetitivo, es eso y no un entusiasmo sensato o irrefrenable con cambiemitas, ni con opciones radicalizadas a derecha e izquierda.

El resultado de noviembre no variará eso; el Gobierno deberá seguir gobernando y, si es improbable que pueda hacerlo bajo el mando férreo de una figura, las que tiene deberán ponerse de acuerdo en proponer un rumbo mucho más claro.

En otras palabras: un liderazgo conceptual que trace cuál modelo de recuperación y desarrollo está dispuesto a afrontar, en los marcos capitalistas, sin ser una fotocopia de lo peor ni una variante poética.

¿Con qué actores empresariales se sentará a negociar en unos casos y comandar siempre, para extraer renta de dónde? ¿Y con cuáles socios del “campo popular”? ¿Y con cuáles del sindicalismo? ¿Y con qué determinaciones en la reglamentación laboral y en la creación efectiva de fuentes de trabajo? ¿Y escapando hacia adelante y cómo de un Congreso y un poder judicial donde, envalentonados, le trabarán cualquier iniciativa que perjudique intereses mayores?

Son apenas algunas preguntas de respuestas muy complicadas.

Es decir, las únicas que en política valen la pena.

Eduardo Aliverti
Por Eduardo Aliverti
PAGINA 12

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MAR DEL PLATA: ESTE DOMINGO SE EMPLAZARÁ EL MEMORIAL AL ARA SAN JUAN

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La obra consiste en una recreación en mármol del sumergible con los nombres de sus tripulantes y una figura corpórea con accesorios de reposición que fueran parte del mismo. Además, cuenta con una “Cápsula del Tiempo” que se abrirá al cumplirse los 50 años de la última zarpada del navío, y que contendrá mensajes y testimonios de los familiares.

El acto se desarrollará este domingo a las 10.45 y, como consecuencia, se llevarán a cabo una serie de cortes de tránsito y desvíos de colectivos en distintos puntos de acceso a la zona costera. La medida será de 9.30 a 12.30.

Esta noticia no es una fiesta, sino todo lo contrario, porque era una tragedia evitable, pero lo que es grave también es mencionar el rol del estado argentino luego de lo sucedido.

Demás está decir que la presidencia de Mauricio Macri fue un desastre si lo miramos en términos económicos, la vuelta al FMI y un dinero que jamás llego a los argentinos, pero si tendremos que devolver y ni hablar de sus promesas como no abrir las exportaciones, no devaluar, quitar el impuesto a las ganancias, o nada de tarifazos.

Sucedió exactamente todo lo contrario a sus promesas, nada que sorprenda en estos días. Pero lo que si llama la atención al menos para mí, es que el ex presidente no se haya presentado a su indagatoria.

Cuando alguien es inocente y se lo acusa de lo contrario busca por todos los medios aclarar su situación. Si ya se, usted está leyendo y se pregunta ¿este “escribiente” no conoce sobre los recursos de defensa en derecho, etc, etc? Claro que este humilde servidor no es un experto en derecho, pero si un ciudadano que cuando le hacen una multa le dicen, esto le sale el 50%, si habla con el juez puede que lo exonere o le cobran el doble, si por una multa de tránsito, pero uno va, se presenta, se defiende o paga, pero va.

Lamentablemente debo mencionar a tres presidentes  democráticos que debieron declarar ante la justicia, Carlos Menem (Estuvo uno días con prisión domiciliaria), Fernando De La Rua y Cristina Fernández.

Lo recuerdo cuando dijo “Los argentinos tenemos que rendir nuestros actos ante la justicia”. Como ciudadano, le pido un favor, vaya, preséntese, declare y deje que la justicia actué, por una vez cumpla con su palabra, no lo haga por usted, hágalo por los que aún le creen y también porque no por aquellos que no le creyeron nunca y vena quizá en ese acto un acto de transparencia y si no lo hace por ninguna de estas razones, hágalos por esas 44 almas que están en el fondo del mar argentino.

 

Alberto Codagnone

FOTO TAPA : RADIO GRAFICA

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MUNICIPIOS Y CONTROL DE PRECIOS: ENTRE MAPUCHES Y LATAS DE TOMATE

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En medio de una sobreactuación que ya es parte del relato, el gobierno juega todas sus fichas a la participación de municipios amigos. Una demanda contra la ley y la lógica.

Discutir la eficacia del congelamiento de precios dispuesto por el gobierno central es semejante a hacerlo con la cuadratura del círculo: en todas las ocasiones en los que se implementó el remedio fue peor que la enfermedad.

Durante todos estos días la prensa y la oposición se han encargado de enumerar las experiencias anteriores, con sus nefastos resultados, mientras desde el Ejecutivo nacional se prefirió batir parches con la algazara de la defensa de la soberanía alimentaria, la importancia de un gobierno cuidando la mesa de los argentinos y el también histórico sonsonete de los empresarios como enemigos de la sociedad. Como si esos mismos empresarios no tuviesen en claro que el 70% de lo producido en el país -con algún aumento de porcentaje cuando de alimentos se trata- es consumido por el mercado interno que de esa manera se convierte en garante de su rentabilidad.

Por supuesto que se producen abusos, y no pocos, muchas veces ligados a la angurria del capital pero tantas otras a una inestabilidad endémica, una inflación galopante y la falta de reglas fiscales claras. Todo esto supone un cóctel de imprevisión y temor que ha institucionalizado el «por si acaso» a la hora de fija precios; y que solo dejará paso a la estabilidad cuando esta sea parte de la vida cotidiana de los argentinos.

Sin abrir juicio de valor alguno, ya que los males marchaban por otro carril de la mano de la desindustrialización y el desempleo, los diez años de la convertibilidad menemista son un ejemplo claro de lo que aquí sostenemos: a lo largo de aquella década los precios internos se mantuvieron quietos y durante todo el período no llegaron a superar el 9%, con años de índice negativo incluido.

Es importante reiterar que no se trata de bendecir un proceso que por el empecinamiento de las autoridades de entonces -también con voluntarismo electoral- terminó en una explosión inflacionaria y en la crisis de 2001. Solo se trata de mostrar con un ejemplo que aún se mantiene en la memoria de millones de argentinos lo que el aspecto emocional y la sensación de estabilidad puede lograr cuando los actores principales de la economía quitan de sus preocupaciones la posibilidad de la incertidumbre por lo que viene en forma inmediata.

Dicho todo esto pasemos a la nueva grieta que acaba de inaugurarse en la política argentina: ¿deben los municipios efectuar el control del cumplimiento de la disposición de la Secretaría de Comercio tomada ahora como bandera por la autoridad central?.

El tablero ha quedado claramente delimitado. Los intendentes pertenecientes al Frente de Todos han salido a asegurar que se encargarán de la ímproba tarea -que lo consigan es otra de las cosas que está en discusión- mientras los de Juntos ya han anunciado que no se harán cargo de ella por no corresponder legalmente que así sea.

El jefe de Gabinete de ministros, Juan Manzur, se reunirá hoy con intendentes bonaerenses, para coordinar acciones de control territorial al congelamiento de precios de consumo masivo dispuesto hasta el 7 de enero próximo. La idea es mostrar una actitud militante que contraste con quienes, según la singular mirada de la flamante vocera Gabriela Cerrutti, plantear la posibilidad de desabastecimiento y posterior brote inflacionario  es un «diagnóstico o un deseo» para generar «temor» en la población.

Lo cierto es que ningún municipio, ni el más populoso, cuenta con una estructura suficiente para semejante tarea y en el mejor de los casos debería desatender funciones que le son propias para ejercer un poder de policía ciertamente ajeno a lo que la Constitución de la provincia y la Ley Orgánica de las Municipalidades le confieren. Y eso es así en la populosa Buenos Aires y en el resto de las provincias argentinas.

A través del decreto 351/2020 en el que «convoca» a los municipios a fiscalizar los comercios, estos podrán:

  • Pedir el auxilio de la fuerza pública.
  • Secuestrar libros contables y «todo elemento relativo a la administración» por hasta 30 días hábiles.
  • Clausurar preventivamente el establecimiento por hasta tres días hábiles si fuera «indispensable» para la investigación. La Secretaría de Comercio puede extender el cierre 30 días hábiles adicionales.
  • Intervenir e inmovilizar mercaderías que el comercio retenga con el fin de a «reducir la oferta».
  • Citar a los presuntos infractores a prestar declaración dentro de los días posteriores a la notificación de la falta.

Pero ocurre que dicho decreto -que al momento de su firma pretendió ser implementado a través de militantes de La Cámpora, lo que fue rechazado y prohibido específicamente por los jueces- viola flagrantemente disposiciones legales específicas a los controles, secuestro de documentación y clausuras que no sean las que específicamente fijan las normas municipales y que, obviamente, nada tienen que ver con la fijación de precios.

Otra desprolijidad normativa de un gobierno que se pretende «revolucionario» y solo aporta elementos distorsivos que una vez más terminarán en el fracaso del control que se quiere implementar, la reticencia de los comerciantes y empresarios a trabajar a pérdida, el crecimiento del agio y la especulación que se quiere perseguir y el consumidor como rehén de tanto disparate.

Aquella convertibilidad funcionó casi una década porque el cepo se puso sobre el precio líder de la economía argentina desde hace siete décadas: el dólar. Y ni así pudo asegurar continuidad y estabilidad.

Las correcciones que deberían hacerse son de la macro economía, de la política fiscal distorsiva y la realidad financiera enemiga de cualquier grado de inversión y ahorro. Y sobre todo volver a dar valor a la moneda como instrumento de intercambio y previsibilidad a un mercado tan histérico como especulativo.

Perseguir ideológicamente las latas de tomate y apoyar a los mapuches chuscos no parece, en la segunda década del siglo XXI, un camino aconsejable hacia el desarrollo.

Aunque muestra una preocupante confusión oficial…

Por Adrián Freijo

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MIGUEL PICHETTO: “LOS MAPUCHES TIENEN APOYO DE ABOGADOS MONTONEROS, SU PROCLAMA ME RECUERDA MUCHO A LA DEL ERP”

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El Auditor General de la Nación analizó el escenario político y electoral en una extensa entrevista con Infobae. Su mirada sobre el rol de Cristina Kirchner, la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio y una advertencia por el conflicto en el sur del país

A los 70 años, a Miguel Ángel Pichetto ya no le preocupa sonar políticamente incorrecto. Aliviado por la vuelta paulatina a la normalidad luego de “la cuarentena interminable”, expresa su aversión a los debates por zoom porque son antinaturales. Y se queja sin vacilar del “exceso de falso progresismo”, que distrae y corre el debate de los problemas reales de la Argentina: “Vivimos hablando de cuestiones de género que son modelos escandinavos. Estoy a favor de todos los derechos individuales, pero no de cambiar el lenguaje con todes y esas pavadas”.

El auditor General de la Nación no dejará charco sin pisar durante una charla de 50 minutos en la redacción de Infobae: el rol de Cristina Kirchner; la figura de Macri y la pelea por el liderazgo en Juntos por el Cambio; los Mapuches y su punto de contacto con Montoneros; la irrupción de los liberales en la escena política; la revalorización del capitalismo y, por supuesto, su mirada sobre qué puede pasar en los comicios del 14 de noviembre.

-Luego del resultado de las PASO vimos cambios de Gabinete e internas a cielo abierto en el oficialismo. ¿Cómo analiza el escenario político a 35 días de las elecciones legislativas?

-Han ocurrido algunos acontecimientos en el seno del gobierno nacional, con dos claras intervenciones en las jefaturas de Gabinete: el doctor (Juan) Manzur busca recuperar la relación con los gobernadores y la estructura federal, que fue abandonada porque se gobernó para lo que yo denomino la República del AMBA. Y en la provincia de Buenos Aires se sumaron Martín Insaurralde y Leonardo Nardini, dos intendentes que van a ser parte protagónica del gobierno de (Axel) Kicillof, para lograr una reconciliación con los barones del conurbano.

Creo que la vicepresidente (Cristina Kirchner) tiene una comprensión de los problemas del gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires, visualiza la falta de relacionamiento con gobernadores e intendentes. Indudablemente debe estar valorando eso como parte del resultado de las PASO, pero creo que igual les va a costar mucho.

-¿Usted no ve posible que se revierta el resultado de la elección?

-No subestimo al Gobierno ni al peronismo en la provincia de Buenos Aires, y Juntos por el Cambio haría muy mal en subestimarlo, pero creo que es muy difícil que puedan recuperar votos. Vengo de recorrer parte del conurbano y tengo la sensación de que hay una fractura entre la gente y el gobierno.

Hay algo que es de contenido más emocional que ya no se arregla con ayuda económica. Lo que la gente perdió en el proceso largo de la cuarentena indefinida está muy presente en sus emociones. Ha habido hechos muy dolorosos de aislamiento, de soledad y fractura afectiva, También en el que perdió a un ser querido y no lo pudo despedir. Son datos concretos y me parece que no son reparables a través de mecanismos de ayuda directa.

-¿Qué camino puede tomar el Gobierno si se repite o se amplía el resultado de las PASO?

-En lo personal, creo que el Presidente (Alberto Fernández) debe generar un cambio de rumbo.

-¿Tiene autonomía para hacerlo?

-Indudablemente, (Alberto Fernández) ha tenido una debilidad mayor después de las PASO porque se generó una crisis política e institucional. Sin embargo, hay que analizar que le quedan dos años por delante. Esto va a requerir de procesos novedosos, de salir de la fractura y la colisión, de archivar ese discurso de campaña que dice que no le vamos a dar un peso al FMI porque se lo sacamos a los pobres.

-Los antecedentes de derrotas electorales del kirchnerismo en el poder (las legislativas de 2009 y 2013) indican lo contrario, hubo una profundización del modelo que representa Cristina Kirchner

-Esta derrota no permite una radicalización hacia una izquierda dura. No hay espacio. El resultado de las Primarias le puso el punto final a lo que yo denomino la ideología del pobrismo, que es pensar que los problemas se resuelven con más planes, rezando y creyendo que la Argentina es mejor si es uniformemente más pobre y si la propiedad privada es un derecho secundario. Yo estoy en la antítesis de ese pensamiento oscuro.

Miguel Ángel Pichetto visitó la redacción  de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativasMiguel Ángel Pichetto visitó la redacción de Infobae y analizó el escenario electoral a 35 días de las elecciones legislativas

-¿Sugiere que el oficialismo debería virar hacia un acuerdo de gobernabilidad? ¿Es posible?

-Creo que debe tomar decisiones racionales. Cualquier esquema tiene que pasar por un Congreso nacional que va a ser renovado.

-Uno de los primeros acuerdos a negociar no es menor porque deben definir la designación de la reemplazante de Elena Highton de Nolasco en la Corte Suprema

-En este momento eso lo veo imposible. El reemplazo para la doctora Highton requiere de una voluntad común del oficialismo y la oposición. Pero si la candidata es una militante enfervorizada, difícilmente pueda lograr el acuerdo de la otra parte. Se requiere de una figura de racionalidad, de antecedentes que permitan que en el Senado logre la mayoría. El problema es que la Argentina tiene una gran imposibilidad de acuerdos políticos cuando la construcción parlamentaria requiere dos tercios; por eso hace 12 años que no tenemos Defensor del Pueblo de la Nación.

-¿Extraña el Congreso cuando asoman debates de este tipo?

-Si, extraño todo. Estuve 26 años en el Congreso: ocho como diputado nacional y 18 como senador, parte de mi vida transcurrió allí. Extraño esa adrenalina, aunque no sé si hubiera soportado esta etapa (de virtualidad) en el Senado. De todos modos, ahora no quise ser candidato a diputado pese a que me ofrecieron ir en la lista de Santilli. Hay etapas que ya fueron.

-Volvamos al foco electoral: se habla mucho del efecto de las PASO en el oficialismo, pero no de lo que sucede en la oposición. ¿En la elección de noviembre se dirime el liderazgo de Juntos por el Cambio para 2023?

-Indudablemente, va a marcar a algunas figuras que hoy ya están expuestas en la opinión pública. Larreta hizo una apuesta bastante audaz: esto de poner a Vidal en CABA y lanzar al ruedo a Santilli en la Provincia de Buenos Aires, me pareció una decisión política de envergadura, y es indudable que le ha ido bien. Vamos a ver cómo concluye en noviembre. Creo que se puede mantener la diferencia, pero hay que hacer el esfuerzo para lograrlo.

-¿Eso lo posicionaría definitivamente como la referencia principal del espacio?

-Se verá. Creo que hay dirigentes en el radicalismo que son muy importantes: Alfredo Cornejo, que va a hacer una gran elección en Mendoza y será senador, es una figura que emerge con un un partido nacional atrás. Gerardo Morales también. Además hay un Macri presente que crece en las encuestas.

-¿Asoma entonces una disputa por ese liderazgo entre Larreta y Macri?

-El ex Presidente ha tenido una actitud de mucha prudencia, asistió a las reuniones cuando lo convocaron, ha viajado, diría que ha trabajado para mantener la unidad de la coalición.

-Pero en un momento habrá que definir si…

-(Interrumpe) En algún momento, lógicamente. Acá no es como en los países europeos o en los Estados Unidos, donde un ex Presidente arregla el jardín y pasea el perro. Un ex jefe de Estado en la Argentina sigue gravitando. Hay que analizar esto y entender que Macri es un activo político importante de Juntos por el Cambio. Lo de las candidaturas después se verá.

-¿Usted no lo corre de la pelea?

-Los liderazgos me parece que hay que construirlos en una Primaria, es el mecanismo para que Juntos por el Cambio pueda tener candidatos que son de la coalición.

-Me interesa ese concepto de que el liderazgo para 2023 se va a definir en una PASO

-El mecanismo de la Primaria ha demostrado que la competencia hace bien. Los duelos Santilli – Manes (PBA), Vidal – López Murphy (CABA), Juez – Negri (Córdoba) o las cuatro listas de Santa Fe ayudaron a construir un electorado amplio y diverso, con vigas centrales que lo hacen muy potente.

En mi caso personal, yo estoy trabajando para consolidar la estructura de un Peronismo Republicano que es parte de la coalición. Todavía no hay un instrumento partidario porque hacer un partido en la Argentina lleva su proceso, pero creo que este año va a estar terminado. Nosotros también aspiramos a participar.

-¿Usted se ve compitiendo en una gran interna con Larreta o Macri y la UCR?

-No lo descarto. Si no lo hago va a haber muchos compañeros peronistas de la corriente nacional que no se van a sentir contenidos. Creo que sería un aporte a la coalición como representante de un espacio que esta identificado con el peronismo tradicional.

El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023El ex senador nacional rechazó ser candidato a diputado y no descarta competir en una interna de Juntos por el Cambio para 2023

El fenómeno liberal, el capitalismo y el conflicto con los mapuches

-¿Hay lugar para una tercera vía en medio de esta grieta política?

-No hay espacio para la tercera vía en la Argentina. Hay un diseño de dos coaliciones muy potentes, y una está más identificada con la centroizquierda, los movimientos sociales, sectores del PC y el mundo cultural de la misma izquierda. Ese espacio también tiene una política internacional inexplicable, de vínculo con países oscuros como la Venezuela de Maduro, el gobierno de Cuba o la convalidación en silencio de la dictadura atroz de Daniel Ortega (Nicaragua), que es peor que la dictadura de Somoza que derrotaron en su momento. Son todos marcos ideológicos de un país que atrasa.

-Sin embargo, en este escenario parece haber un revival del liberalismo que se propone como nueva opción

-Más que liberalismo, yo creo que hay una revalorización del capitalismo, de entender que el plan (social) es un hecho circunstancial que no se puede sostener todo el tiempo. Argentina debe generar las condiciones y un gobierno con una visión capitalista, porque los países que crecen y se desarrollan fundamentalmente son capitalistas. Incluso China, con el Partido Comunista al frente, es una economía capitalista porque el PBI se explica por la actividad privada; casi el 80% es privado. Los países de Europa, los más importantes de Latinoamérica, todos tienen la comprensión de que el capitalismo es el camino.

-¿Cuáles fueron los detonantes que provocaron lo que usted ve como una revalorización del capitalismo en la Argentina?

-Que el mundo del pobrismo es un mundo sin salida… En las PASO hubo muchos votos de gente pobre, humilde del conurbano, que a lo mejor hasta recibe el plan y no le alcanza. Lo que te dice la gente abajo es: “El plan está bien, pero consigan trabajo”. También hay un crecimiento por el lado de la centroderecha, pero creo que es más para que el Estado garantice el orden y la seguridad. Tenés que evitar que los mapuches hagan cualquier cosa en la zona cordillerana porque están armados y tomando tierras privadas.

-¿Cuál es su análisis de lo que ocurre en el sur con los Mapuches?

-Es un escenario muy complejo porque son ideas separatistas, ya no se trata de reivindicaciones de comunidades originarias que tienen derecho al reclamo por la tierra. Han hecho una proclama que me recuerda mucho la del ERP cuando entró en la selva tucumana.

En Bariloche quemaron instalaciones de Vialidad y máquinas porque eran usadas para “correr la nieve de los oligarcas que van a esquiar al cerro. Estos son los argumentos del documento que saca la comunidad mapuche que reivindica estos hechos. Estamos frente a escenarios demenciales, con la idea de la creación del Estado mapuche como autónomo, separado del Estado argentino, donde la ley nacional no tiene ninguna vigencia.

-Esta comparación que realiza con el ERP no me parece casual, usted cree que hay alguna…

-(Interrumpe) Hay componentes ideológicos, claro, y radicalizados. Hay una logística y tienen apoyo de abogados que se denominan montoneros. Está un dirigente montonero realmente de mucha historia, uno de los hombres principales que estaba al lado de Firmenich, que se llama Roberto Cirilo Perdía, es abogado y ha estado patrocinando a estas comunidades y a esos grupos violentos. Estos acontecimientos no son nuevos, han explotado con el caso (Santiago) Maldonado, que fue calificado como desaparición forzada y no lo era porque el joven se había ahogado.

-¿El avance del conflicto se da por una subestimación del problema por parte de los gobiernos nacionales?

-Este hecho tampoco es nuevo en Chile, en la zona de la araucanía hay toda una reivindicación mapuche. Hay procesos que están siendo coincidentes. Jones Huala está cumpliendo una condena en Chile, probablemente en un año quede en libertad y vuelva a Bariloche. Esto es complicado porque además hay una reivindicación y una convalidación de los organismos nacionales: el INADI actúa convalidando, la Procuración del Tesoro… el doctor (Carlos) Zannini retiró la demanda de recuperación de parques nacionales.

-Ahí entonces hablamos de complicidad

-No sé si esa es la palabra o si hay un exceso, un dejar hacer y un reconocimiento que no tenían estas comunidades sobre tierras que no eran propiedad de ellos y las ocupan con métodos violentos. Además hay un debate muy interesante: el paleontólogo e historiador Rodolfo Casamiquela, que estudió el tema, indica que los pueblos originarios en el lado argentino son los tehuelches , que eran agricultores y fueron exterminados por los mapuches que entraban en malón. Eso determinó que Julio Argentino Roca, un gran argentino, avanzara sobre el desierto y ocupara la Patagonia. Toda esta historia está estudiada y documentada.

-¿Qué debería hacer el Gobierno?

-Restablecer el orden. A mi me parece lamentable que se haya calificado estos hechos como delitos comunes. Coincido que son acciones insurreccionales y algunas tienen características de terroristas. La gobernadora ha definido las acciones de la quema de vialidad como una acción terrorista. Además la declaración es una reivindicación de una acción militar – terrorista.

El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: "Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales"  El conflicto con los mapuches en el sur argentino inquieta a Pichetto: “Son ideas separatistas de grupos armados que no reconocen las leyes nacionales”

El vínculo con Mauricio Macri y su mirada sobre Cristina Kirchner

-¿Habló con Macri últimamente?

-Cuando está en la Argentina dialogo semanalmente. Desde que viajó (a Miami) no lo hice. Sí intenté con una llamada telefónica hace unos días, pero no pude comunicarme: Se ve que estaba en alguna actividad.

-¿Cómo analiza el llamado a indagatoria del ex Presidente por presunto espionaje a familiares de las víctimas del ARA San Juan?

-Cuando la Justicia se mete en la política, y mucho más en el marco de un proceso electoral, tenemos problemas. Lo veo en ese marco: repartimos heladeras, damos subsidios, lo convocamos a indagatoria a Macri que es el mal y le echamos la culpa de que escuchó a gente que había perdido a un familiar. Si alguien hizo eso en algún nivel intermedio, es miserable. Yo descarto que el ex Presidente haya planteado una cuestión de esa naturaleza.

-La Justicia también sobreseyó a Cristina Kirchner en la causa del Memorándum con Irán

-En ese caso siempre sostuve lo mismo: nunca lo consideré un delito. Mucho menos cuando (la decisión) fue ratificada por la mayoría de las dos cámaras del Congreso. Sí lo consideré un error de política internacional, pero los errores en política se pagan en las urnas. No me parecía una cuestión judiciable, como tampoco lo era el dólar futuro. Me parece que esta decisión es correcta.

-¿Nunca volvió a hablar con ella?

-No, nunca, ni siquiera después de que terminó su Gobierno. Ahí tuvimos un cruce, una incomprensión. Recién había empezado el gobierno de Macri. Creo que fue la última charla que tuve con ella, un diálogo telefónico en el mes de diciembre. Igual, no me vas a encontrar en ninguna entrevista difamándola, atacándola, judicializando la política. Sí entendí, a partir de 2016, que el peronismo tenía que construir otro camino . Igual, antes de que yo me fuera con Macri se fueron otros, pero prefiero no hacer nombres.

Marcos Quintans

FUENTE : INFOBAE

FOTO TAPA : DIARIO RIO NEGRO

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