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Sociedad

Producción de basura: cuál es la realidad en Argentina y qué se podría hacer

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En la Argentina se genera una tonelada de basura cada dos segundos. Pero se recicla una pequeña proporción de esa cantidad. Qué es lo que tiran los argentinos, cuáles son las políticas públicas presentes y qué modelos se pueden copiar

Hay normativas e iniciativas estatales y privadas que apoyan la recuperación de residuos. Cooperativas de recicladores urbanos, contenedores y puntos verdes. Pero aun así, el problema de la basura sigue siendo un desafío colectivo, tras décadas de batallas, algunas perdidas y otras ganadas. ¿Qué pasa que la Argentina recicla poco?

Los especialistas lo atribuyen a la falta de un régimen unificado que disponga reglas claras para la industria, la discontinuidad en las medidas, los permanentes recambios de las autoridades gubernamentales, la escasa educación ambiental y los pocos controles y penalidades.

A ello se le suma la exigua, por no decir casi nula, información que existe sobre el tema y la dificultad para acceder a ella.

Cada dos segundos, el país produce una tonelada de basura. Una fracción grande de ella termina en rellenos sanitarios que están al borde del colapso. ¿Cómo reciclarla? Esta una pregunta cuya respuesta encierra uno de los problemas más serios que enfrentan los grandes aglomerados urbanos. Y las ciudades de la Argentina no son la excepción. La clave: profundizar el cambio cultural para dejar de pensar al residuo como un desecho y entenderlo como un recurso.

Los residuos que el mundo y la Argentina generan

En la actualidad, el mundo produce alrededor de 1500 millones de toneladas anuales de residuos, lo que alcanzaría para cubrir la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) hasta la altura equivalente a un edificio de siete pisos, tal como indica el último Informe del Estado del Ambiente, elaborado en 2017 por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (MAyDS) de la Nación.

Este volumen aporta casi el 5 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), que producen el cambio climático. El Banco Mundial prevé que la cantidad incremente un 50 por ciento para 2025, lo que plantea una problemática aún más compleja. En este contexto, los países en desarrollo enfrentarán los mayores retos, ya que sus recursos para atender dificultades ambientales son limitados. El panorama se agrava si se considera que alrededor de la mitad de la población global carece de una adecuada disposición final para sus desechos, el último paso en su gestión, que comprende las operaciones destinadas a lograr su depósito permanente.

Es que la composición de los desechos generados por el hombre impide su asimilación, a diferencia de los de las demás especies, que son reciclados por la naturaleza. En las décadas más recientes, los procesos industriales dieron lugar a una infinidad de materiales sintéticos que, al no degradarse de forma natural, se acumulan en el ambiente. La explosión demográfica, el avance de la urbanización y la expansión del consumo bajo la modalidad de usar y descartar provocaron un crecimiento exponencial de los residuos. Esta acumulación de materiales no degradables, o de muy lenta descomposición, produce graves efectos sobre el entorno, traducidos en contaminación y degradación.

Según la Dirección Nacional de Gestión Integral de Residuos (DNGIR), dependiente del MAyDS, la Argentina se ubica entre los países de rango medio en generación per cápita diaria de residuos sólidos urbanos (RSU), basura proveniente del ámbito residencial, comercial, sanitario o industrial. El promedio diario de desechos por habitante es de 1,03 kilos, equivalente a casi 45.000 toneladas diarias para el total de la población (una tonelada cada dos segundos) y alrededor de 16,5 millones cada año. O lo que puede compararse con una pirámide de 85 metros de base y la altura del Aconcagua, de 6.960 metros, como afirma el citado Informe del Estado del Ambiente.

No obstante, las cifras varían de acuerdo a cada jurisdicción. No existe a nivel nacional una política que regule la recolección de residuos. Se trata de una responsabilidad municipal, por lo que cada distrito decide cómo abordar la cuestión, en base a sus capacidades y recursos económicos.

La composición de los desechos

Se estima que los RSU son la mayoría de los desechos. Entre ellos, la basura doméstica encarna la problemática más significativa: aproximadamente la tercera parte está formada por papel y derivados, mientras que el resto se compone por plásticos, vidrio, metales y pilas. Desafortunadamente, la Argentina no cuenta con un estudio global sobre la composición de los RSU. Un documento realizado en el marco de la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) sostiene que, en el período 2005-2010, los orgánicos, el papel y el vidrio redujeron su participación, mientras que la proporción de plástico aumentó, en concordancia con la tendencia mundial.

Por su parte, el Estudio de Calidad de los RSU del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), elaborado por la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (Fiuba), concluye que la CABA recicla el 46 por ciento de las 6000 toneladas diarias de residuos que genera, pero que el número podría ser superior, ya que el 40 por ciento del material que llega a los rellenos es potencialmente reciclable. Según el informe, de ese 40 por ciento, un 17 por ciento corresponde a papel y a cartón; un 19 por ciento, a plástico; un 3 por ciento, a vidrio; y un 1 por ciento, a metales. El 60 por ciento restante está representado por un 41 por ciento de alimentos, un 5 por ciento de textiles, un 4 por ciento de pañales y apósitos descartables, más un 10 por ciento de materiales catalogados como “otros”, debido a que cada categoría no supera el 1 por ciento.

Déficit de información

Aunque abundan datos relativos a la generación y la gestión de residuos, la ausencia de información sobre reciclado en la Argentina es un impedimento para el desarrollo del sector. Así como cada jurisdicción tiene potestad sobre el manejo de sus desechos, lo mismo sucede con el reciclado. No hay normativas que englobe a los distritos, por lo que queda a criterio de cada uno, ni soluciones que puedan aplicarse para todos los contextos indistintamente; estas deben adaptarse a su realidad particular.

Por eso, no existe una estimación de cuánto recupera el país ni tampoco un registro único. De ahí, uno de los motivos por los que se hallan pocas estadísticas y contradicciones en los datos.

“No hay mediciones, lo que poseemos es escaso y efímero. La Argentina no se llevaba bien con las cifras y los programas a largo plazo”, afirma Elisa Gill, titular de la ONG Doná Tu Basura, y añade: “Lamentablemente, no hay un conteo por municipio y menos, por provincia. Depende mucho de la región. La cantidad de residuos por persona (que va desde 1 a 1,5 kilos, aproximadamente) varía según la densidad de población, el nivel socioeconómico y la existencia de grandes generadores”.

“En el país, hay poca información de muchos temas. Faltan investigación y decisiones basadas en datos concretos”, dice Alejandro Roca, director Ejecutivo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (Iarse), con sede en Córdoba.

Poco reciclado

Los residuos son percibidos como uno de los principales problemas ambientales que tiene el país y, de su mano, la puesta en práctica de acciones tendientes a su reducción y reciclado encarna otro de los grandes retos. “Durante años, la Argentina le dio la espalda al medioambiente. Cabe recordar que, hasta hace dos años, el Ministerio de Ambiente nacional tenía rango de secretaría. Recién están comenzando a ponerse en marcha proyectos. Hay que recuperar el tiempo perdido. El atraso es significativo en ciertas temáticas, en las que otros países se encuentran avanzados”, considera el director del Iarse. Gill coincide: “La Argentina es un gigante basural a cielo abierto. Como el basurero, como se le dice en el interior, no se ve, pensamos que no nos afecta. Eso es un engaño”.

Pese a los esfuerzos realizados, la Argentina sigue sin encontrar una solución definitiva. La palabra con la que varios de los entrevistados evalúan a las logísticas de recolección y los tratamientos de residuos actuales es “deficiente”.

¿Por qué es tan difícil sostener una política perdurable en el tiempo? Para Roca, tiene que ver con la idiosincrasia local, propia de la ciudadanía nacional, que se caracteriza por una falta de compromiso con la cuestión. En línea con su colega, la representante de Doná Tu Basura opina que se trata de un problema cultural. “Usamos y tiramos sin saber. Carecemos de educación ambiental y hay poca conciencia del daño que significa para nosotros y el planeta vivir contaminados”, asegura.

En la mayoría de los municipios, ni siquiera hay políticas que involucren a los ciudadanos ni plantas de tratamiento. “Se concentraran en grandes ciudades y se ausentan en las pequeñas, algo contraproducente para el sistema”, explica Roca.

A partir de las cifras que se desprenden del estudio Mapas Críticos de Gestión de Residuos, realizado en 2016 por DNGIR, se observa que son pocos los departamentos provinciales que cuentan con algún sistema de separación, siendo el promedio un 37 por ciento. Se destacan las provincias de la región Centro, que son también las que más RSU generan, con altos índices de tratamiento y por encima de la media nacional, exceptuando a Córdoba (15 por ciento). De acuerdo al Diagnóstico de la Gestión Integral de RSU en la Argentina, del Banco Mundial, Buenos Aires (19.665 Tn/día), la CABA (5792 Tn/día), Córdoba (3780 Tn/día) y Santa Fe (3525 Tn/día) son los distritos que más basura producen.

El resto de las regiones son dispares. A veces, alcanzan porcentajes superiores al 50 por ciento y otras, inferiores al 20 por ciento. San Juan (58 por ciento) y Chaco (52 por ciento) sobresalen en Cuyo y el NEA. En cambio, de 17 departamentos de Tucumán, solo uno se encarga del tema (6 por ciento), mientras que en Jujuy, de 16, solo dos lo hacen (13 por ciento). Hay provincias donde el número es aún más bajo. Formosa es la única que no tiene ni un solo sistema de separación y Corrientes es la que le sigue, con el 4 por ciento (de 25, solo uno cuenta con técnicas de este tipo).

“No hay una estrategia macro porque no hay una bajada de línea desde el Estado. Falta una logística de recolección aceitada a nivel nacional y una política pública que determine, por ejemplo, que todas las concesiones deben obligatoriamente ofrecer una recolección diferenciada y especificar dicha condición en los pliegos de licitación. Así es como los municipios terminan negociando con cada empresa”, dice el experto del Iarse, e ilustra la situación: “En la ciudad de Córdoba, hay servicios de recolección diferenciada en el norte, mientras que en la zona sur no hay nada. Hay intención de extender las prestaciones a toda la ciudad. Si esto se da en el segundo conglomerado del país, imaginate cómo es la realidad en otros sitios”. “No existe una ley nacional que impulsen la práctica de separar en origen, y mucho menos en tres partes: basura (no reciclables, residuos sanitarios, pañales y pilas), reciclables (papel, cartón, vidrio, latas y envases plásticos) y orgánicos (restos de comida, hojas y ramas)”, aclara Gill.

Que un envase sea eco-friendly no significa necesariamente que vaya a ser reciclado. Para que esto suceda, se debe separar en origen. “Es la práctica en la que se clasifican los materiales que pueden ser recuperados y los que son basura, la forma más fácil y económica de reciclar, y la más extendida en todo el mundo. Discriminar una vez que los residuos están mezclados es poco práctico y costoso”, confirman desde el MAyDS.

¿Qué falta para consolidar la cultura del reciclado?

La recomposición del daño producido por los basurales y la mejora de la logística, sobre todo en el interior del país, donde no existen sistemas formales de recuperación, son las urgencias que hay que atender inmediatamente, de acuerdo a fuentes del MAyDS. “Una vez resueltos estos dos temas, se podrá pensar en una optimización del reciclado. Para cualquier municipio, la basura significa un gasto alto. Y cualquier cambio en su gestión involucra un proceso administrativo que requiere la aprobación de los concejales. El sistema de revalorización es costoso y no termina de recuperarse la inversión”, expresan desde la cartera ambiental.

Otras de las razones que explican esta problemática son los permanentes recambios de los funcionarios a cargo de las áreas en cuestión y la falta de compromiso político y ciudadano, tal como enumeran los otros expertos consultados.

“Cualquier rotación seguida de funcionarios atenta contra una política de continuidad. Falta posicionar el tema y medir su impacto”, señala la autoridad del Iarse. “Al igual que como ocurre con otros asuntos apremiantes, los políticos deben tomar decisiones rápidas y eficaces, aunque muchos primero tienen que informarse, porque desconocen la problemática, para darse cuenta de que algunas medidas no sirven. Es crucial el rol de los concejales, quienes tienen la responsabilidad de representarnos impulsando nuevas prácticas para reemplazar las que son obsoletas y muchas veces, corruptas. La concreción de políticas públicas que excedan sus mandatos y no tengan la foto de adjudicación cuando los mismos finalicen es un ítem que debe figurar entre sus prioridades”, asevera Gill. Los entrevistados se refieren, por ejemplo, a la Dirección General de Reciclado (DGREC), área hoy a cargo de Yamil Minakowski, que vio pasar a tres directores Generales desde que asumió Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno hace más de dos años.

“Falta responsabilidad individual, de parte de los ciudadanos y de los funcionarios, más información, políticas públicas que crezcan con el tiempo y dejen en claro cuál es la obligatoriedad, y penas para quienes las incumplan. Si cada uno hace su trabajo, podremos decir que la Argentina será un país comprometido con la lucha contra el cambio climático. Mientras tanto, hay ONGs y fundaciones que, con dedicación y sin recursos, buscan poner el tema en agenda, alcanzando, de a poco, determinados logros”, opina la titular de Doná Tu Basura.

“Los datos que manejamos evidencian que los vecinos que separan en origen no superan el 20 por ciento. Muchas de las ciudades no están preparadas para que sus habitantes realicen la clasificación, ya que hay una baja cantidad de contenedores. Hay comodidad en los ciudadanos. También existe una parte de la población que desconoce y no entiende qué es cada residuo”, apunta el profesional del Iarse. Desde el MAyDS, por su parte, comentan que hay “buena voluntad”, pero que es necesario intensificar la responsabilidad individual.

Según una encuesta reciente de prácticas verdes realizada por el Consejo Económico y Social de la CABA, el 65 por ciento de los porteños separa los residuos y el 70 por ciento cree que los demás no lo hacen. Asimismo, la investigación da cuenta que, en lo que respecta a las principales cuestiones ambientales a remediar, hay un predominio de la preocupación ciudadana sobre la basura. El 28 por ciento de los entrevistados la identifican como su principal inquietud. A su vez, el Sistema Único de Atención Ciudadana de la CABA (el número telefónico 147) recibió, en 2016, 42.439 reclamos vinculados a la higiene urbana.

Sin embargo, un sondeo realizado en 2016 por el Centro de Estudios Nuevo Milenio en la CABA concluye que solo el 23 por ciento de los encuestados separa la basura domiciliaria. Las razones que argumenta la gente sobre por qué no lo hace demuestran su poco compromiso: el 63 por ciento dice que “no tiene la costumbre” y el 27 por ciento confiesa que no separa por “falta de ganas o tiempo”. En tanto, un 10 por ciento admite que no lo hace por desconocimiento. “El trabajo comprueba que, pese a estar informados, todavía somos reticentes”, analizan desde la entidad.

Otro elemento a tener en cuenta es el valor de mercado. En muchos casos, las materias primas vírgenes tienen costos competitivos frente a las recuperadas y se convierten en la opción preferida. Por ello, el precio que obtiene el recuperador, eslabón inicial de la valorización de reciclables, no suele representar un incentivo económico. De esta manera, las tareas de separación y venta son abandonadas frente a otras actividades de mayor rentabilidad. “Cuando baja el precio del petróleo y, en consecuencia, del plástico, deja de ser negocio recuperarlo”, confirmaron fuentes en off.

La escasa infraestructura para hacerle frente al reciclado, las pocas campañas de educación en la materia y la ausencia de incentivos que premien adoptar nuevas conductas son otros factores que se agregan. “Además de que el ciudadano se compromete poco, no hay una política fuerte de contenerización ni campañas agresivas que alienten esto. Hay que multiplicar las tareas comunicacionales, que no pueden ser esporádicas, sino constantes”, especifica Roca, al tiempo que menciona que la infraestructura dedicada a reciclar lo que se separa es insuficiente: “Hay que sumar más plantas, maquinarias y personas que realicen ese trabajo, haciendo hincapié en el interior del país donde los esfuerzos son aislados. Para eso, es necesario tomar la decisión política de invertir en la basura y darle la trascendencia que tiene en otros países. Al ser la CABA y la provincia de Buenos Aires los conglomerados con mayor población, deberían tener más lugares abocados a esta misión”.

“Obviamente, los sectores de mayor consumo generan más cantidad de basura, y de mejor calidad”, acota Gill, al tiempo que fuentes cercanas a la temática que prefirieron no revelar su identidad se limitan a decir: “A mayor nivel socioeconómico, más cantidad de basura se genera”. Y la CABA es el conglomerado de mayores ingresos per cápita de la Argentina.

El cierre de la cadena es un aspecto en el que es importante reparar.  “Aunque no se cubra todo el proceso, la basura reintroducida en la industria bajo distintas modalidades tiene que ser comercialmente beneficiosa y dar como resultado una renta que soporte la estructura”. Gill agrega: “Debemos asegurarnos que los productos tengan posibilidades de reinsertarse en nuevas líneas de producción”.

Manos a la obra: qué hacer

Desarrollar un sistema integrado de gestión de residuos a nivel nacional no es una utopía. Las fuentes consultadas concuerdan en su viabilidad, pero recalcan su dificultad. “Es posible e indispensable hacerlo, pero no veo activo al Estado en este tema”, expresa poco optimista Roca, mientras que Gill afirma que sostener un programa transversal es arduo si no se lo acompaña con leyes municipales. “Es complicado porque, en última instancia, quedará sujeto a cada jurisdicción”, argumentan desde el MAyDS. En este sentido, según le adelantó dicha cartera a este medio, el gobierno Nacional trabaja en un proyecto de ley de presupuestos mínimos para la gestión de residuos.

“Esperamos que se apruebe en el primer semestre de este año”, dicen desde esta órbita gubernamental.

Al respecto, Gill hace mención de otra legislación que sería importante que el Congreso sancionase: “Está en Diputados la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (ERP) o Ley de Envases, tratándose en comisión. Lograr esta ley sería una manera de convertir un sistema lineal en circular, obligando a quien produce un envase a ser responsable después de su consumo y esto se sostiene con un sistema integrado de gestión a nivel país. Europa lo hace con éxito y, en América latina, Chile hace muy poco tiene la ley, pero todavía están empezando a diseñar el SIG y que sea sostenible”.

Paralelamente, fuentes oficiales del Ministerio de Ambiente y Espacio Público (MAyEP) de la CABA consideran que “es fundamental consensuar un mensaje de concientización y cambio cultural”. En relación a ello, dicen: “En un modelo ideal, se sugiere la intervención de un Estado que lidere el movimiento hacia una visión conjunta, considerando a la educación y la comunicación como agentes de cambio”,

Qué pasa en el núcleo del país

A lo largo del tiempo, en la CABA se implementaron distintas estrategias a fin de dar solución a la cuestión de los residuos. Según una investigación del Consejo Económico y Social de la Ciudad, la primera medida de impacto fueron los incineradores. Luego, le siguió la recolección domiciliaria, que cada vez se hizo más compleja debido al aumento en la generación de basura. A su vez, y como la problemática es compartida con el AMBA, se buscó en la Ceamse una salida. Surgieron así los rellenos sanitarios, donde se entierran en el suelo de la provincia de Buenos Aires los residuos de la CABA y los partidos del conurbano que la rodean.

Pero ese modelo se agotó. La misma Ceamse alerta que en cinco años el sistema colapsará y se deberá recurrir a nuevos espacios o tecnologías. Con estos pronósticos, el gobierno local prohibió la posibilidad de abrir nuevos rellenos y obligó a los porteños a separar los residuos. La Ley 1854 de Gestión Integral de RSU, más conocida como Ley de Basura Cero, promulgada en 2007, tiene como fin la eliminación progresiva de los rellenos sanitarios y la reducción de la generación de residuos. En el marco de esta norma, se encuentra en funcionamiento desde 2012 la Comisión de Asesoramiento Técnico de la Ley Basura Cero, que tiene como principal función monitorear el cumplimiento de sus objetivos.

Tomando como parámetro la cifra de 1.497.656 toneladas de residuos generados en 2004, su reglamentación determinó que en 2010 se debían reducir en un 30 por ciento los residuos enviados a los rellenos; en 2012, un 50 por ciento; y en 2017, un 75 por ciento. Finalmente, en 2020 “se prohibirá el entierro total de materiales aprovechables”.

Ante el interrogante de si dichas metas se cumplieron, la respuesta del MAyEP por e-mail fue: “Desde la implementación de la ley, la Ciudad disminuyó considerablemente los residuos que entierra. Gracias a las medidas implementadas, se recuperó en los últimos siete años un 50 por ciento de los desechos enviados a rellenos. Desde hace 10 años, se observa claramente cómo la Ciudad incrementó la capacidad para promover la separación y el tratamiento, así como mejorar la limpieza. En 2017, se procesaron 38.000 toneladas adicionales de residuos respecto de 2016. Aumentó la recuperación de la planta de tratamiento mecánico biológico; los recuperadores urbanos pasaron de reciclar 334 a 420 toneladas diarias. El 100 por ciento de los desechos que genera la construcción se procesan en el centro de reciclaje, lo mismo ocurre con el 100 por ciento de los restos de poda”.

Pese a la disminución del enterramiento y el balance positivo que el ministerio hace sobre la recuperación ante el nuevo volumen, la CABA todavía se encuentra lejos de cumplir la ley. Al menos, eso es lo que demuestran las estadísticas oficiales y fuentes expertas que El Cronista consultó y prefirieron hablar en off al respecto.

Tras 10 años de vigencia de la normativa, en 2017, los porteños generaron y enviaron más basura al relleno sanitario Norte III, en el partido bonaerense de San Martín, luego de cinco años de caída. Según los últimos datos de la Ceamse, se generaron 44.000 toneladas extra de residuos, de las cuales 6000 no pudieron recuperarse y fueron al vertedero, lo que significa alrededor de un 0,6 por ciento más que en 2016: pasaron de enterrarse 1.094.708 a 1.101.202 toneladas. Es decir, que de la reducción propuesta del 75 por ciento para 2017 se alcanzó solo un 26,47 por ciento (1.101.202 toneladas el año pasado vs. 1.497.656 en 2004).

Asimismo, las cifras de la Dirección General de Estadística y Censos, perteneciente al Ministerio de Hacienda de la CABA, evidencian que en los últimos 20 años se produjo casi la misma cantidad de basura de per cápita: en 1995, el promedio diario por habitante fue de 1,37 kilos, mientras que en 2016 (último dato disponible) fue de 1,35.

El diputado nacional por Cambiemos Juan Carlos Villalonga manifestó en su blog la preocupación por el tema: “Un dato preocupante surge de las estadísticas de la Ceamse. La política, la sociedad civil, las empresas y las cooperativas deben renovar su compromiso. Es necesario fortalecer la ‘economía circular’”.

“A nivel nacional, la CABA es la ciudad que más recicla, pero las metas planteadas en la ley son ambiciosas e inalcanzables”, opinan fuentes que pidieron la reserva de su identidad.

En la Ciudad, funcionan más de 3200 campanas y 113 puntos verdes, espacios de recepción de reciclables limpios y secos distribuidos en las zonas de mayor tránsito, como plazas, edificios públicos, supermercados y vía pública. “Tenemos también cuatro puntos verdes móviles que recorren las 15 comunas recibiendo aparatos electrónicos en desuso y aceite vegetal. A fin de año, habrá 3700 campanas, 300 puntos verdes y dos nuevas plantas de separación y enfardado de reciclables, con una capacidad de 10 toneladas por hora”, puntualizan desde la cartera liderada por Eduardo Macchiavelli. Además, se calcula que 4500 recuperadores urbanos agrupados en 12 cooperativas recorren las calles cada día, mientras que se habla extraoficialmente de 10.000 en total, incluyendo a los no cooperativistas. Y, como resultado del programa Escuelas verdes, más de 2500 colegios cuentan con equipamiento para implementar la separación en origen.

En 2017, la inversión en la recolección de residuos implicó un gasto de $ 11.175.854.771, que incluyó la renovación de contenedores en gran parte de la Ciudad, tal como le informó el MAyEP a El Cronista. “Actualmente, toda la Ciudad cuenta con contenedores”, detallaron desde el mismo organismo. Pero, según el informe Percepciones sobre el Barrio, de la Defensoría del Pueblo, el 56,3 por ciento de los entrevistados declara que no hay contenedores para reciclables en la manzana en la que vive y el 49,3 por ciento dice estar poco o nada satisfecho con la cantidad de espacios verdes en su zona.

Paralelamente, es la única ciudad del país que dispone de un complejo de reciclado, integrado por cinco plantas de tratamiento para distintos tipos de residuos, en las que se tratan 2400 toneladas diarias de materiales áridos, que se recuperan en un 95 por ciento; 80 toneladas diarias de residuos forestales, de las cuales un porcentaje se utiliza para compostar y el resto de reusa en el espacio público; 10 toneladas diarias de orgánicos, de las que la mitad se compostan; y 14 toneladas diarias de polietileno tereftalato (PET), que se procesa para uso industrial.

“Desde 2014, aumentó la capacidad de tratamiento de 700 a 1050 toneladas diarias, lo que representa una suba en el recupero de un 38,04 por ciento en 2014 a un 60,9 por ciento en 2017”, concluyeron desde el ministerio porteño.

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por  AGUSTINA DEVINCENZI

EL CRONISTA

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Sociedad

INAUGURARON UN MEMORIAL EN HONOR A LOS TRIPULANTES DEL ARA SAN JUAN

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En un emotivo acto desarrollado frente a la Base Naval, se presentó el espacio que recuerda a los tripulantes del submarino. Cuenta con una escultura de 6 metros y una placa con los nombres de los 44 fallecidos.

Un memorial en homenaje a los 44 tripulantes del Ara San Juan fue inaugurado este domingo a la mañana durante un emotivo acto desarrollado frente al acceso a la Base Naval, sobre la avenida Patricio Peralta Ramos, donde fue emplazado el monumento que recuerda a los marinos.

En la ceremonia estuvieron presentes el intendente Guillermo Montenegro, el obispo Gabriel Mestre, concejales, autoridades navales y civiles, familiares y allegados de los submarinistas, entre otros.

A su vez, el ministro de Defensa, Jorge Taiana, envió un mensaje especialmente elaborado para el acto y aseguró que los tripulantes “están presentes en la memoria y el corazón de todos los argentinos”.

Luego de que la Banda de Música del Área Naval Atlántica interprete las estrofas del himno nacional, se presentó la primera parte del memorial, un candelabro con 44 velas en honor a cada uno de los tripulantes del submarino.

Posteriormente se descubrió la parte del central del monumento, una réplica construida en granito negro, de seis metros de largo y más de una tonelada de peso.

En este sentido, se explicó que el color negro fue escogido para “inducir inconscientemente al luto permanente por la pérdida física de los marinos”.

Además, una placa de mármol blanco montada sobre la estructura reza la leyenda “En patrulla eterna” y recuerda a los 44 tripulantes con su nombres y con la última jerarquía otorgada post mórtem.

Memorial ARA San Juan 2

Asimismo, un mástil de acero con un periscopio apunta simbólicamente hacia el sitio donde el casco del buque fue hallado a más de 900 metros de profundidad en noviembre de 2018, un año después de su desaparición.

El memorial también cuenta con una “Cápsula del Tiempo”, que será abierta al cumplirse los 50 años de la última zarpada del navío, conteniendo mensajes y testimonios de los familiares.

El monumento fue bendecido por el obispo Mestre, que llamó a que el espacio sirva “para ser hombres y mujeres de memoria”.

Este homenaje fue pensado por Guillermo Tibaldi, quien fue comandante del Ara San Juan entre 2004 y 2005, y pudo construirse gracias una campaña lanzada por él mismo, de la que formaron parte empresas, organizaciones y personas que colaboraron de manera voluntaria.

La construcción del monumento fue parte de la “Expedición Homenaje al Submarino San Juan y sus 44 tripulantes” de Tibaldi, la cual tuvo una travesía de 1.660 kilómetros entre el muelle local donde amarraba el submarino y la cumbre del Aconcagua, para colocar allí una bandera argentina con el nombre de los 44 marinos, siendo trasladada así desde el mar “hasta lo más alto de la patria”.

Durante la inauguración del memorial se otorgó el reconocimiento de “vecino destacado” a Tibaldi, que visiblemente emocionado deseó que este nuevo espacio “ayude un poco a tener un lugar para los familiares, para que las esposas, los hijos y las madres tengan un lugar para acercarse”. “Ellos son los que me dieron mucha fuerza para seguir”, dijo.

Este lunes se cumplen cuatro años de la última zarpada del Ara San Juan y Tibaldi consideró que esta fecha despierta “esa sensación extraña” que tienen los submarinistas “de dejar a la familia” cuando zarpan “y a su vez ese orgullo” de estar “sirviendo a la patria”.

familiares ara san juan

Uno de los momentos emotivos de la jornada fue cuando diferentes familiares de los tripulantes del submarino dijeron unas palabras y se quebraron en llanto al recordar a sus seres queridos.

Posteriormente tomó la palabra el intendente Montenegro, quien indicó que el memorial es “un homenaje para los 44 que zarparon y no volvieron”. “Esta va a ser la forma que nosotros vamos a tener para recordarlos”, sostuvo.

En este marco, el jefe comunal recordó que su padre era submarinista y aseguró que con el nuevo monumento toda la ciudad tendrá “el orgullo de tener presentes” a los “44 maravillosos héroes que dieron la vida por cuidar lo más preciado, que es la patria”.

Por último, se otorgaron ofrendas florales a los pies del memorial y se leyeron en voz alta los nombres de los 44 tripulantes, para acto seguido exclamar que siguen “presentes ahora y siempre”.

A la ceremonia también asistió el rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), Alfredo Lazzeretti; el jefe del Estado Mayor de la Armada, Julio Horacio Guardia; la secretaria de Coordinación Militar en Emergencias, Inés Barboza; el ex intendente Daniel Katz; jefes e integrantes de todas las fuerzas armadas y de seguridad, veteranos de guerra, soldados, submarinistas, buzos tácticos y promociones de escuelas militares, entre otros.

El hundimiento

El ARA San Juan, fabricado en Alemania e integrado en 1985 a la Armada Argentina, partió el 13 de noviembre de 2017 del sureño puerto de Ushuaia, adonde sus tripulantes habían acudido para realizar unas maniobras militares, para dirigirse de regreso a su Base Naval de Mar del Plata.

En su última comunicación, en las primeras horas del 15 de noviembre y desde una zona a 430 kilómetros del punto más cercano de la costa, el comandante había informado de que se produjo un principio de incendio en un compartimento de baterías por la entrada de agua al submarino, un problema que según reconoció después la Armada fue resuelto y el buque pudo seguir su viaje.

Tras un año de búsqueda y numerosas protestas de los familiares por los nulos progresos, la empresa estadounidense Ocean Infinity anunció el hallazgo del submarino en la noche del 16 al 17 de noviembre de 2018 -apenas un día después del primer aniversario de su desaparición-, hundido en el fondo del mar a 500 kilómetros de la costa, aunque los restos de los tripulantes nunca fueron encontrados.

FUENTE : LA CAPITAL MDP

FOTO TAPA DIARIO UNO ENTRE RIOS

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Sociedad

CADA VEZ MÁS MARPLATENSES HACEN LA “TEMPORADA DE MARIHUANA” EN CALIFORNIA

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Se calcula que entre 200 y 300 jóvenes de la ciudad viajaron a Estados Unidos a sembrar y cosechar cannabis durante lo que va de 2021. La ventaja de ganar miles de dólares y los riesgos que corren.

Más de un siglo atrás fueron sus antepasados los que encararon la odisea. “Hacer la América” era el sueño. Al sur del continente, Argentina asomaba como la solución para las guerras y las hambrunas del otro lado del Atlántico. Al norte, el espejo era Estados Unidos. Hoy, sin embargo, las economías de ambos países no muestran equivalencias, y muchos descendientes de aquellos inmigrantes que arribaron entonces al puerto de Buenos Aires parten ahora hacia lugares como California, en busca de dinero que les permita proyectar sus vidas.

“Vengo a trimear”, pueden ser las tres palabras mágicas que separen a un forastero cualquiera de un potencial empleado de los granjeros locales. Claro, siempre que el viaje se produzca de septiembre en adelante, porque si el trabajador llega a principios de año, se convertirá en “grower”.

Entre ellos, cada vez son más los marplatenses que hacen la “temporada de marihuana”. Si bien no existen estadísticas oficiales, se calcula que en 2021 hubo entre 200 y 300 entre los campos de “Cali”, como le llaman ellos al “Estado dorado”.

Hay, dicen, sólo dos formas de conseguir un puesto en las granjas: por contacto, o presentándose directamente en la puerta de un café o de algún super o minimercado de los pueblos emplazados al norte de San Francisco.

Desde las principales ciudades de Argentina, aunque también de las capitales europeas, llegan jóvenes para labrar la tierra, sembrar y cosechar cannabis, cuya venta en Estados Unidos -legal en algunos puntos e ilegal en otros- resulta un negocio millonario. Hasta el boxeador Mike Tyson, mítico campeón mundial de los pesos pesados que supo estar en bancarrota, invirtió en el sector y recuperó su fortuna gracias a las plantas.

La mayoría de los “peones cannábicos” confluyen en California después de haber trabajado en otros lugares del mundo. Francisco, con antepasados italianos y vascofranceses, ya completó tres “temporadas de marihuana”. En su caso, supo de esa posibilidad laboral de boca de un amigo -reconocido surfista marplatense- al que se encontró en el “Viejo continente”. Su novia, en cambio, la escuchó en un bar de Miami, donde se desempeñaba como mesera. Así, los dos decidieron probar suerte y volaron a Los Angeles, aunque también podrían haber llegado a su destino a través de San Diego o Sacramento.

Desde los aeropuertos de esas localidades, el camino a “La Meca rural”, al “American dream” moderno, se puede hacer en tren o en bus: “Amtrak” o “Greyhound”, los denominan respectivamente, y ambos transportan a la gente hacia Nevada City o Grass Valley, por citar dos de las aldeas que se emplazan una prácticamente al lado de la otra, en esa zona montañosa que perteneció a México hasta 1848.

“En el ambiente del surf ya es muy conocida la ‘movida’. Está lleno de gente de Mar del Plata, Miramar, Pinamar… Muchos que van a Hawái o a Puerto Escondido a surfear se pagan el viaje con eso. Aunque también hay de Capital y de Córdoba, y conocí alemanes, españoles, franceses, ingleses, centroamericanos y de muchos otros lugares”, explica Francisco, quien pidió mantener en reserva su identidad. A los 35 años, con un hijo en camino y un título universitario que guarda en algún placard, tomó la decisión de “hacer la temporada en Cali” por tercera vez para terminar de costear la construcción de su casa.

Emprendió el viaje en mayo y regresó a fines de septiembre. Trabajó cada uno de los días comprendidos entre esos meses y logró ahorrar 30 mil dólares. Ingresarlos al país, claro, fue una hazaña aparte.

“Te enterás del lugar donde hace falta mano de obra porque vas hablando con gente. Ahora hay hasta grupos de Whatsapp, que no existían la primera vez que fui. En ellos hay contratistas: gente que pide puestos y gente que los ofrece, tanto en inglés como en castellano. Allá el empleo es muy flexible… Capaz es por cinco días, por un mes o por tres, no como acá que hacer una temporada significa sí o sí venir el verano entero”, afirma.

Verde que te quiero verde

García Lorca se refería al viento, a las hojas y las ramas. La frase poética aplica al caso, pues de plantas va la cosa, pero también -y más que nunca- al dólar, esa zanahoria constante de los argentinos.

El precio de los materiales de la construcción aumentaba constantemente y Francisco, que con sus emprendimientos o su carrera profesional no podía terminar su futura vivienda, eligió para lograrlo el trabajo de peón de campo. Pero no durante la temporada de la papa en Otamendi, ni el de la soja en otros sitios de la llanura pampeana, sino el de la marihuana, como ya lo había hecho antes, cuando todavía no era tan famosa aquella travesía.

La decisión fue difícil porque su mujer estaba embarazada, pero en simultáneo, justamente debido a eso tenía que apurarse a conseguir el dinero para levantar el inmueble.

“La primera vez que fui, hace varios años, ella me acompañó. Fuimos directamente a la puerta de un supermercado donde pasan las camionetas que te levantan y te llevan, y por una semana no vino nadie. Nos estábamos comiendo la plata que llevamos hasta que al final llegó una. Ahora fui solo y muy asustado por las restricciones del Covid-19. Me cancelaron un vuelo de vuelta y casi me desespero, pero por suerte pude viajar y voy a estar presente en el parto”, señala.

Al tener experiencia y contactos en el rubro, Francisco ya contaba con un puesto en una granja en esta oportunidad. “Ahí entrás por un amigo o un amigo de un amigo, te pueden agregar a los grupos, o directamente yendo a la puerta de los negocios de los pueblos, donde pasan los granjeros a buscar laburantes. Es muy difícil meter gente porque son seis o siete por campo. Son territorios chicos, no como acá en Argentina que la llanura no termina nunca. Allá están en la montaña. Al sector más productivo, de San Francisco para arriba, se lo conoce como ‘mediterráneo’. Y si metés a alguien tenés miedo de que ese te saque tu puesto después con sus propios contactos”, describe.

Cultivar y vender marihuana es legal en California, y en varios de los estados de la unión, pero ilegal en otros. Trabajar en el país del norte es la cuestión, porque eso no está permitido si no se cuenta con una visa específica. Sin embargo, Francisco dice que “cuando cae la inspección a los campos en general se interesa más en cuánto tiene que pagar el productor de impuestos por el negocio, que en ver quién está adentro”. Igualmente, reconoce que viajeros como él corren el riesgo de ser deportados.

“Cuando vas una vez no pasa nada, pero si son dos, tres, cinco veces seguidas… A muchos amigos les pasó que no los dejaron entrar. Porque vos estás yendo muchas veces por varios meses, y es obvio que vas a trabajar. Pero si entrás, después no hay más riesgos: ya estás trabajando. El otro peligro es pasarte de los 10 mil dólares que podés entrar en el bolsillo a Argentina y que te descubran, pero ese es otro tema”, aclara.

Por lo general, las personas que viajan a hacer “la temporada de marihuana” a Estados Unidos fuman esa hierba. En California, hasta hace cuatro o cinco años un ciudadano podía tener como máximo 99 plantas, pero hoy directamente ya no existe el límite, siempre y cuando se le abone al autoridad gubernamental el jugoso monto establecido -alrededor de un millón de dólares- para obtener la licencia de productor oficial.

El fruto de la cosecha puede comercializarse en sitios en los que está permitido, o de forma clandestina. Por caso, ciudades como Miami o Nueva York, donde está prohibida la venta y el consumo de cannabis y de otros narcóticos, constituyen mercados mayormente atractivos para enviar la hierba porque su precio, al tratarse de una maniobra ilegal -con los riesgos que eso supone-, es ampliamente superior.

“Llevarla hasta allá es un tema, y eso se paga mucho, porque es clandestino y muy riesgoso. Te pueden dar 20 mil dólares por cuatro días manejando. Generalmente lo hacen con mujeres, a las que no controlan tanto en las autopistas… Y si no van a buscarla los mismos habitantes de los estados en los que está prohibido”, admite.

Según cuenta Francisco, la diferencia entre esos lugares y California no es sólo cuestión de normas sino que en este último sitio “hay mucha cultura de la marihuana, de cuatro o cinco generaciones”. “Es gente muy volada, muy espiritual; hay muchos adultos mayores que vivieron los ’60 y el hippismo. Y no sólo cannabis: consumen hongos, ácidos… Es un lugar muy distinto a todos”, subraya.

Trabajo y pago

Entre febrero y marzo, en las granjas comienza la temporada de cultivo: regar, fumigar, sembrar y arar la tierra para volver a plantar son las actividades primordiales. Para eso, el dueño del terruño paga entre 15 y 25 dólares la hora, cuando termina la semana laboral, que puede ser de hasta siete días si el trabajador -denominado “grower”- así lo desea. Es decir, el empleado puede escoger entre tener o no jornadas libres. Otra modalidad de abono es al final de la estadía del viajero, todo junto.

“En los lugares organizados, hay un manager que controla todo. Generalmente, te dan una planilla y ahí se ponen las horas trabajadas. Si la producción es chica, directamente lleva el registro el mismo dueño”, especifica Francisco.

Respecto a la modalidad, hay que destacar que antes solía cultivarse la semilla en forma hidropónica. Es decir, en el agua. Pero hoy en día los granjeros compran esquejes o clones: van a San Francisco, donde una empresa les vende directamente los plantines.

“Estás ahí y te cae una caja llena con 3 mil plantines. De ahí van al nursery, que es como una enfermería: entonces se da la primera parte del crecimiento, con sombra y macetas chiquitas de uno, dos o tres galones. Se riega y se le echan nutrientes; se le bajá el pH al agua y cuando la planta está a la altura de la cintura, va al ‘greenhouse’, que es una carpa gigante tipo invernadero, o de una al exterior, al sol. La ventaja del ‘greenhouse’ es que se puede controlar la producción, porque iluminás de forma artificial o bajás las carpas y le das oscuridad cuando querés”, agrega.

El “trimming” es distinto: se puede pagar por hora o por libra. No es otra cosa que la cosecha que, como el ciclo de la planta está invertido respecto de Argentina, se da hacia fin de año.

Cada peón debe llenar una bolsa con las flores emergidas de las plantas. La libra -454 gramos- se paga entre 70 y 150 dólares. “Cuando te van a buscar para ‘trimear’ -relata Francisco- es porque tienen todo listo para hacerlo. Uno agarra la mota, que está adentro de un táper grande, y le sacá todo lo que no es flor: las hojitas, las ramas, todo… Eso se llama ‘backing’. Después mete las flores en la bolsa y ellos pagan según la cantidad recolectada o las horas de trabajo cumplidas. Eso lo define antes el dueño y uno acepta o no cuando se lo ofrecen”.

marihuana cultivo

Inclusive, la contratación puede ser, por ejemplo, para limpiar las viviendas y, si se cobra por hora, se perciben ingresos desde que comienza el día.

Como ocurre en cualquier ámbito, si la paga de la cosecha es por libra el trabajador intentará llenar la mayor cantidad posible de bolsas. Y, si bien existe egoísmo, no es menos cierto que “hay flores para todos” y los logros de cada uno dependerán, al fin y al cabo, de la velocidad y el nivel de esfuerzo que hagan al momento de “trimear”.

Esa tarea no puede hacerse con cualquier herramienta, sino que debe llevarse a cabo con tijeras especiales. “Valen 30 dólares y se las tiene que comprar uno en el pueblo. Son buenísimas. Después, cuando te vas, las podés dejar ahí o traerlas de recuerdo”, narra Francisco.

Y continúa: “La cantidad de plata que se gana por día depende del lugar, porque donde podés llegar a levantar tres o cuatro libras, tienden a pagarte cada una 70 dólares, y donde podés hacer una libra y media, te la pueden pagar 150. En promedio, hay que calcular más o menos 200 dólares por día de ganancia. Al final, a mí la cuenta me daba igual: yo, por mi velocidad de ‘trimming’, ganaba más o menos 18 dólares por hora de las dos maneras. Esta última vez trabajaba de 7 de la mañana a 9 de la noche. Una locura: eran aproximadamente 14 o 15 horas. Paraba sólo a comer pero también te pagan el horario de comida, que es de 30 o 40 minutos”.

Beneficios y peligros

Durante la estadía, el peón puede dormir en una casa ubicada en la misma granja o, si el espacio disponible adentro está ocupado, en una carpa emplazada afuera. Otra acción que allí se permite, y en forma libre, resulta tan atractiva como los dólares para casi todos los que van a trabajar a California.

“Fumar marihuana es libre. Con tus papeles agarrás la que se te ocurra, porque hay tanta… No tiene valor. Es como la papa en Mechongué. Igual no estás fumado todo el día, porque si trabajás por producción no te conviene estar todo el día colgado. Si trabajás por hora es más libre porque vos ya estás cobrando igual. Pero igual eso depende de cada uno”, añade.

Tiempo atrás, en las casas se pagaba la comida de los viajeros. Cada uno iba al supermercado, adquiría sus víveres y luego mostraba el ticket al dueño o al manager, que devolvía el dinero. Pero ocurrió lo obvio: “Un argentino se pasó de mambo y apareció con cervezas, carne de exportación… Y cortaron esa movida. Ahora cada uno se compra lo suyo en la mayoría de los lugares y por eso, lo primero al llegar allá, es conseguir un auto entre amigos o compañeros. Usados, salen entre 1.500 y 4 mil dólares, y sirven para ir hasta el pueblo a buscar lo que sea necesario, porque la nafta es muy barata. Después se venden por la mitad o se dejan allá para usar el año siguiente”, sostiene.

En cuanto a los peligros, como lo remarca Francisco, el peor de todos es la expulsión de Estados Unidos. O, en rigor, el rechazo al ingreso al país con visa de turismo.

Pero otro temor que suelen tener quienes viajan a hacer “la temporada de marihuana” es que, una vez de regreso a su lugar de origen, les confisquen el dinero adquirido. “En el caso de Argentina si te pasás de los 10 mil dólares permitidos, no podés traerlos en el avión. Bueno sí, pero te arriesgás a que te los saquen. Y si hacés toda la temporada te pasás seguro de esa ganancia. Tenés que ver cómo te podés traer todo, porque si te agarran te empiezan a investigar y fuiste”, advierte.

Y sigue: “Argentina es muy particular porque si querés mandar la plata por Western Union, ponele, perdés mucha en el cambio. Por ejemplo, los hondureños que están allá van a un banco, hacen una transferencia y la recibe la familia en Honduras. No tienen problema para llevársela… Este es un problema nuestro y de Europa también”.

En ese sentido, recuerda que el “Estado dorado” se halla repleto de jóvenes del “Viejo continente” porque “California es uno de los lugares en los que mejor se paga el trabajo”.

“Un empleado de Mc Donald’s, por decirte cualquiera, cobra 18 dólares la hora y en Texas, 7. El sistema allá funciona porque nosotros o los centroamericanos cobramos menos. Un ‘gringo’ te cobra 30 o 35 dólares la hora para ir a laburar al campo”, resume Francisco.

Y concluye con una anécdota que refleja cómo se las rebuscan los argentinos para lograr llegar al país con el dinero ahorrado, sin riesgo de perderlo. “La primera vez que fui les pagué un pasaje a mi mamá y a mi hermano para que me trajeran la plata. O sea, la dividimos en tres. Esta última, lo hice a través de un amigo que es dueño de unas cabañas en Nicaragua y tiene una cuenta en Estados Unidos: mandé los dólares allá, porque él los necesitaba en efectivo, y después me los dio acá. Igual, siempre es una preocupación”. La última de todas, hasta el año siguiente.

Mañanas campestres (y tardes y noches)

Grass Valley es parte del condado de Nevada, en el estado de California. Según el último censo, cuenta solamente con 10 mil habitantes. En el pasado, fue el pueblo donde se encontraba “todo el oro de la costa oeste” de Estados Unidos.

“Todos son millonarios ahí pero ni te das cuenta, son muy sencillos”, reseña Francisco. La zona es montañosa y cruzada por ríos. Por eso, cuando los trabajadores deciden tomarse un día, pueden pasear por allí. De noche, cuando finaliza la jornada laboral, suelen ir a comer una hamburguesa o una pizza al pueblo.

“En el campo tenés el tiempo libre que quieras. Podés decirle al tipo que te vas tres días y volvés, pero por ahí consigue a otro que es mejor y perdés el puesto… Igual, son pocos los espacios verdes para ver; cada lugar tiene su shopping y el supermercado, y no hay mucho más”, agrega.

Acerca de la granja a la que ha ido a trabajar, Francisco suministra un dato sorprendente: el dueño tiene sólo 27 años. “Es más joven que yo y me quiere de manager… Quiere que me quede a vivir ahí porque confía mucho en mí. Es un personaje, descendiente de mexicanos y españoles: fue su bisabuelo el que arrancó a cultivar marihuana, con la mota súper cara y en la ilegalidad total, metido en la montaña”, revela.

En un siglo, la actividad se volvió tradición. “La familia entera vivió de eso toda su vida… Este campo es de él y de su papá, por ejemplo, aunque tiene varios con otras personas, porque la licencia de productor se puede sacar individualmente o en sociedad. Y como la mota bajó de precio, se está pagando mucho de licencias e impuestos. Para ellos es un momento raro, entonces algunos se asocian”, finaliza.

Por Bruno Verdenelli
verdenelli@lacapitalmdq.com.ar

FUENTE : LA  CAPITAL MDP

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Sociedad

QUIÉN ES EMILIO PÉRSICO, EL FUNCIONARIO QUE CONTROLA UN MILLÓN DE PLANES SOCIALES Y QUIERE “LLENAR LA POLÍTICA DE POBRES”

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Formó parte de la organización guerrillera Montoneros. Fundó Quebracho, la violenta organización que usaba bombas molotov en los años ‘90. Amigo del papa Francisco, es el referente del Movimiento Evita. Se enfrentó a Cristina Kirchner y se reconcilió. Vive en la casa que era de Mario Firmenich

De lejos parece un viejito pascuero con barba bicolor. Es la peor definición que se puede dar de él. Aborrece al capitalismo y todo lo que representa, y Santa Claus es la viva imagen de eso. “Hay algo que dice un yankee que me gusta”, evoca al hablar del tema, y sigue: “No es ni amansar el capitalismo, ni destruirlo, sino comerlo como se comen las bacterias a un queso gruyere”. Emilio Pérsico, el líder más poderoso entre los movimientos sociales, el que propone que “hay que llenar la política de pobres”, ríe con ganas al evocar la cita a la que le da impronta propia: “Al capitalismo hay que ir haciéndole agujeros, islas de desarrollo o, como lo llaman en Venezuela, el socialismo del siglo XXI. Es construir un modelo alternativo, como la economía indígena”.

A Pérsico se le conocen al menos dos sobrenombres, “Arturo” y “el verdulero”. El primero es el de guerra. En los violentos años setenta, fue uno de los últimos jóvenes cooptados por la organización guerrillera Montoneros. De profundas convicciones religiosas y reconocida amistad con el papa Francisco, participó de la sangrienta “contraofensiva montonera” que se cobró la vida de 84 compañeros entre 1979 y 1980. Fueron masacrados, torturados y desaparecidos por el gobierno de facto que a fuerza de bayonetas gobernaba la Argentina desde 1976.

El apodo de “el verdulero” se lo ganó ya en democracia. Al regreso de un largo exilio en España, Suiza y México, decidió vivir en las afueras de La Plata y sostener a su familia con las ventas de lo producido en su huerta.

De la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires se mudó al partido de La Matanza. Vive en Isidro Casanova, en la casa de otro de los líderes Montoneros, Mario Firmenich.

Desde principios de los años ochenta, sus movimientos cansinos y la vestimenta que elige para presentarse en público, suele confundir a sus interlocutores. Lo creen tosco y fundamentalista por su pasado violento. Pero es dúctil en el arte de tejer poder e inteligente a la hora de rebatir argumentos. Una habilidad que a fuerza de lectura comenzó a forjar a los 14 años, edad en la que comenzó a militar en la Unión de Estudiantes Secundarios.

Asistía al Colegio San José de La Plata. Un tradicional instituto privado que “forma personas desde los valores del evangelio”. De allí pasó a la Juventud Peronista y saltó a Montoneros.

El entonces diputado Néstor Kirchner junto a Emilio Pérsico encabezando un plenario del Movimiento Evita en Vicente López (NA)El entonces diputado Néstor Kirchner junto a Emilio Pérsico encabezando un plenario del Movimiento Evita en Vicente López (NA)

La familia paterna tenía cómo solventar sus estudios privados. “Mi abuelo puso la primera heladería Pérsico en La Plata, y después la siguió mi papá. Mis hermanos y yo militábamos, y nunca continuamos con el legado, si seguíamos capaz hoy tendríamos algo”, recuerda sin remordimientos y se apura a aclarar que los actuales dueños no son sus parientes y que renunció a la herencia. Eso le valió, reconoce, algunos reproches. “Nunca me ocupé de proveer a mis hijos, por eso no me puedo definir como un buen padre. Puse todo en la militancia”, se excusa.

El pataleo llegó de ese lado. Tres matrimonios y diez hijos. El último se llama Néstor. El nombre es en honor a quien consideró su amigo y “el mejor presidente después del general Juan Domingo Perón”, el patagónico Néstor Kirchner.

Misioneros de Francisco

La mamá del niño es la diputada provincial Patricia “Colo” Cubría. Ella también es dirigente del Movimiento Evita, la organización social de la cual él es el coordinador nacional y que le permite ser considerado uno de los referentes sociales más poderosos.

Néstor tiene ocho años. Nació en 2013, en coincidencia con nombramiento de Jorge Bergoglio, el ex arzobispo de Buenos Aires, como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica que adoptó el nombre de Francisco, el primer Papa latinoamericano.

Pérsico, entonces subsecretario de Agricultura Familiar del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fundó el Movimiento Misioneros de Francisco, que tiene como principal objetivo “incentivar y sostener la religiosidad popular católica en barrios periféricos de la Argentina, retomando los ejes de la teología de la cultura”, una corriente desarrollada por el sacerdote Rafael Tello, según la investigación realizada por Marcos Andrés Carbonelli y Verónica Giménez Béliveau y publicada en la revista de ciencias sociales.

El propio ex vice jefe de gabinete del gobernador Felipe Solá recordó cómo se formó el grupo laico, integrado por una mayoría de católicos del Movimiento Evita. Junto a Cubría, fueron al Vaticano con el objetivo de hablar con el Papa y bautizar al niño.

En Roma le contaron a Bergoglio la idea de fundar capillas, y según los presentes, relatan los autores de “Vidas militantes: trayectorias, saberes y éticas en el Movimiento Misioneros de Francisco”, el vicario de Cristo le dijo al dirigente social “Andá, y hacé capillas”, y así nació “la organización de base, su anclaje territorial y el hito que le permite desarrollar políticas sociales y de evangelización”, relatan los autores.

La relación entre el papa Francisco y Emilio Pérsico es excelenteLa relación entre el papa Francisco y Emilio Pérsico es excelente

Son pocos los que conocen esta historia. Y la existencia de ese movimiento religioso laico quedó expuesto el 1 de octubre. Ese día, Alberto Fernández visitó la Casa de los Misioneros de Francisco ubicada en Luján. Lo recibió Esteban “Gringo” Castro, el secretario general de la UTEP, y devoto cristiano que, a diferencia de Pérsico, nunca tomó un arma ni lanzó una bomba molotov.

Quebracho y mapuches

Después de su paso por Montoneros, ya en 1992, Pérsico fue cofundador del violento Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho. La organización se popularizó porque protestaba contra la política económica del gobierno de Carlos Saúl Menem incendiando con bombas molotov locales partidarios, vagones de trenes, frente de supermercados y generando disturbios en las marchas que reclamaban por un justo aumento jubilatorio.

Algunos de los métodos que utilizaban son similares a los que emplean los mapuches en la Patagonia y que suelen agruparse bajo las siglas RAM (Resistencia Ancestral Mapuche). “Los reclamos que realizan los mapuches en el sur son justos y sus reivindicaciones van a triunfar, los blancos no se dan cuenta de eso”, opinó al ser consultado por Infobae.

El funcionario de Alberto Fernández sigue atento cada incidente y el devenir de los expedientes de los grupos violentos mapuches. El abogado que encabeza al grupo de asesores jurídicos que los asisten es Roberto Cirilo Perdía, uno de los integrantes de la conducción de Montoneros a quien él respondía.

El devenir de Quebracho, con el ascenso que logró Fernando Esteche en la organización, y los hechos vandálicos que protagonizaba frente a la embajada de los Estados Unidos, con quema de banderas incluida, Pérsico se alejó y fundó el movimiento piquetero con el cual creció: el Movimiento de Trabajadores Desocupados Evita. Esa fue la herramienta que le abrió las puertas al poder real y ductilidad política.

Su décimo hijo, Néstor, fue bautizado en el Vaticano por el papa Francisco (Instagram)Su décimo hijo, Néstor, fue bautizado en el Vaticano por el papa Francisco (Instagram)

Piquetero del poder

Pérsico no es tosco, como creen algunos, ni “fundamentalista”, por su paso por las organizaciones guerrilleras. Se lo demostró a Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social de Mauricio Macri. A fuerza de cortes de calles y rutas, y acampes, el actual funcionario consiguió que el Evita, pero también la CTEP, ahora subsumida en la UTEP, consiguiera más planes sociales y bolsones de alimentos que cualquier otra organización popular.

Stanley aún recuerda su encuentro en el piso 14 del Ministerio de Desarrollo Social. “Pensé que me iba a encontrar con una concheta”, le dijo él.

–¿Sí? Y yo pensé que vos eras un fundamentalista– dijo ella.

“El problema más grave es la falta de solidaridad”, dice el funcionario al ser entrevistado por Infobae, y explica: “Estamos intentando construir desde abajo algo nuevo que transforme a la sociedad. Es lo que viene. Como el 17 de octubre fue la irrupción de las masas populares, que ni Perón vio, ahora se vienen las organizaciones populares que ya no discutimos planes sociales y comida, sino una organización de país diferente a partir de la economía popular”, se envalentona y reniega: “A más de 30 años de democracia, la resultante es hacia abajo. Hay una deuda de la política hacia la sociedad, y nosotros somos la expresión de esa deuda, por eso no nos quieren ver. No hay cambio social sin nosotros”, advierte.

El Movimiento Evita es la pieza fundamental de la Unión Trabajadores de la Economía Popular. Ese espacio, considerado como el “sindicato” de los trabajadores informales, que ya consiguió la “personería social” y se encamina a ingresar en la CGT, maneja como mínimo unos 400 mil planes. Cooperativas de trabajo, imprentas y pequeñas empresas que fabrican desde aceite comestible a indumentarias.

Con más de 300.000 militantes dispuestos a salir a la calle, como ya lo demostraron, por ejemplo, en la marcha del 7 de agosto, el día de San Cayetano, en respaldo al presidente Alberto Fernández y en reclamo de “Tierra, Techo y Trabajo”, Pérsico fue elegido por los dirigentes de ese espacio para ocupar un cargo de peso en el Ministerio de Desarrollo Social, la secretaría de Economía Social. Un área que controla, al menos, un millón de planes Potenciar Trabajo. Los mismos que el ministro Juan Zabaleta asegura que quiere reconvertir en “empleos genuinos”.

Emilio Pérsico fundo el Movimiento laico Misioneros de Francisco que visitó Alberto FernándezEmilio Pérsico fundo el Movimiento laico Misioneros de Francisco que visitó Alberto Fernández

Su secretaría también maneja el registro de “altas y bajas” de esos programas sociales. Una herramienta que le brinda una envidiable posición ante sus pares, en especial, sobre las agrupaciones piqueteras que no se referencian en el Frente de Todos.

Desde su secretaría se enfrentó a Daniel Arroyo, el primer ministro de Desarrollo Social de Fernández, pero la sangre nunca llegó al río. Ambos estuvieron a la altura de la situación cuando la pandemia del coronavirus obligó a cerrar la Argentina.

Arroyo tuvo que repartir más comida, bolsones de alimentos y planes sociales que nunca. Y Pérsico estuvo allí para canalizar la ayuda y evitar posibles desbordes sociales. Con sus militantes asistió a los más vulnerables en villas y asentamientos. Las ollas de sus comedores y merenderos no daban abasto. El otro lado de la moneda era la expansión en el territorio. Y la retroalimentación entre el Presidente y los movimientos sociales que estaban allí presentes para lo que mandaran desde la Casa Rosada.

Llenar de pobres la política

Después de la dura derrota en las PASO a manos de la oposición, la vicepresidenta de la Nación hizo pública una carta que parecía incendiar a la alianza de Gobierno.

El ex integrante de Quebracho no lo dudó. Anunció una movilización a Plaza de Mayo en apoyo del jefe de Estado. Por pedido del propio Fernández, el dirigente “levantó” la marcha. El jefe de la bancada oficialista en la Cámara Baja, Máximo Kirchner, habría hecho llegar la “incomodidad” que podría generar en su madre, una multitud vivando por Fernández. La concentración se podía interpretar en contra de Cristina Fernández de Kirchner.

Desde su secretaría, Emilio Pérsico controla al menos un millón de planes Potenciar Trabaja (Maximiliano Luna)Desde su secretaría, Emilio Pérsico controla al menos un millón de planes Potenciar Trabaja (Maximiliano Luna)

No era la primera vez que Pérsico enfrentaba a la ex mandataria. En las elecciones legislativas de 2017, Cristina Fernández competía como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Enfrentaba a Esteban Bullrich, el ex ministro de Educación de Macri.

La actual vicepresidente hubiese ganado si el voto peronista no se fraccionaba. Casi un cinco por ciento de los sufragios migraron a la tercera boleta alternativa, Florencio Randazzo, el ex ministro de Trasporte de Fernández de Kirchner.

En esa elección, el Movimiento Evita apoyó al ex funcionario. El jefe de campaña de Randazzo era el ex jefe de Gabinete de Cristina de Kirchner, el abogado Alberto Fernández. El dirigente social trabó amistad con el docente de la UBA en esa campaña.

Allí también se relacionó con otro de los apoyos que tenía el ex ministro en el territorio bonaerense, el entonces intendente de Hurlingham, Juan “Juanchi” Zabaleta. El actual ministro de Desarrollo Social.

Ahora todos, salvo Randazzo, forman parte del mismo gobierno. La ductilidad de Pérsico permitió la reconciliación con la dos veces presidenta.

Emilio Pérsico, frente a Alberto Fernández dijo:" Creo que esta democracia de la alternancia no camina. Quiero construir una democracia donde el movimiento popular gobierne 20 años en la Argentina”Emilio Pérsico, frente a Alberto Fernández dijo:” Creo que esta democracia de la alternancia no camina. Quiero construir una democracia donde el movimiento popular gobierne 20 años en la Argentina”

“Cristina dijo una vez una frase que a mí me enamoró mucho, que era que tenemos que tener un gobierno que se parezca a nuestro pueblo. ¿Saben de qué color es la tez de nuestro pueblo? Del color del Río Paraná. La tez de nuestro pueblo es del color del Río Paraná. Tenemos que llenar la política de pobres para construir el bien común”, disparó el ex guerrillero desde el escenario del club Nueva Chicago el pasado 7 de octubre frente a Alberto Fernández. El acto, diseñado para relanzar la campaña electoral con vistas al 14 de noviembre, tenía como consigna “Por la unidad y la victoria”.

Ese día, Pérsico desplegó el discurso más peronista de todos. Era el mismo dirigente que el Día del Trabajo de 1974, fue echado de la Plaza de Mayo por el fundador del Movimiento Nacional Justicialista. Ese día, Perón, desde el histórico balcón de la Casa Rosada, llamó “imberbes” a los Montoneros.

“Los días más felices fueron los peronistas. Pero los días más felices de los felices fueron cuando en la Cámara de Diputados, el bloque de Evita era del 50% de la Cámara y ese bloque eran todos sindicalistas de la CGT, eran todos trabajadores. Esos fueron los días más felices. Cuando la mujer tenía el 48% de las bancas sin la ley de cupo. Sólo por la organización y la decisión de Eva Perón. El Evita se llama Evita porque le tiene que dar poder a los pobres, a los humildes de esta Patria”, resaltó Pérsico en su ponencia.

Sobre el final de su discurso, y ante unas 15.000 personas, dejó una frase muy polémica: “Creo que esta democracia de la alternancia no camina. Quiero construir una democracia donde el movimiento popular gobierne 20 años en la Argentina”.

Las definiciones lo revelan tal como es, el dirigente social más poderoso del país. El mismo que con la misma convicción empuñó un fusil y un crucifijo. “Ya soy un huevo sin galladura, tengo una historia muy larga”, reflexiona Emilio Pérsico al ser entrevistado por este medio, y está en lo cierto.

 

Andrés Klipphan

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