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Opinión

ROXANA KREIMER: “EN EL CASO DE LUCIO DUPUY, SE ADOPTÓ UN PREJUICIO SEXISTA EN FAVOR DE LAS MADRES”

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“En la Justicia no debería haber una sola perspectiva de género”, dice la autora de “El Patriarcado no existe más”. “Acá se perjudicó a los varones, al padre y al tío del niño asesinado”, sostuvo en esta entrevista con Infobae

“La Ley ampara a la madre, la Policía decía ‘mientras esté con la madre va a estar bien’”, dijo Maximiliano Dupuy, tío del pequeño Lucio, de 5 años, que murió como consecuencia del maltrato y los golpes que recibió de su madre y de la novia de ésta. El hombre tuvo durante un tiempo la tutela de su sobrino pero apenas la mamá lo reclamó la justicia se lo restituyó. El caso despertó polémica y no faltaron las lecturas “con perspectiva de género”, pero encontradas. Unos culpan al patriarcado, otros al feminismo.

Por eso es interesante la perspectiva de Roxana Kreimer que, desde lo que llama feminismo científico, cuestiona muchos de los dogmas feministas muy difundidos en los últimos tiempos. Ella lo hace con el respaldo de su formación filosófica pero también a partir de los datos concretos. Los casos, las estadísticas. Desde hace un par de años, se ha volcado al estudio del Derecho y en base a esa experiencia sostiene que, en base a esos dogmas del feminismo hegemónico, “se está formando a toda una generación de abogados en el quebrantamiento de garantías constitucionales como la igualdad ante la ley o el derecho a una legítima defensa”.

Kreimer es una de las pocas intelectuales argentinas que se atreve a remar contra la corriente dominante en el feminismo, aunque ella asegura que cada vez son más las que advierten acerca del riesgo de un prejuicio sexista contra los varones en la justicia y en general. En esta entrevista, habla del caso de Lucio Dupuy y de la tendencia a “dar vuelta las tragedias en las que la victimaria es una mujer en la pretensión de que las únicas víctimas sean las mujeres”. También se refiere a las falsas denuncias -amparadas o promovidas por el “yo te creo, hermana”– y a la responsabilidad de los abogados y psicólogos que asisten a estas denunciantes, al sesgo en las estadísticas sobre homicidios en el ámbito privado y, finalmente, sostiene la necesidad de reformar la Ley Micaela (de capacitación obligatoria en género y violencia de género para los agentes de la administración pública).

— El feminismo sostiene que la justicia es patriarcal, pero el caso de Lucio Dupuy no parece encajar en ese enfoque. ¿Cuál es su opinión?

— Perspectiva de género no debería haber solo una, por la sencilla razón de que géneros hay dos, cada uno de los cuales suele tener sus problemáticas particulares. En este caso existe una justicia sesgada, que adopta un prejuicio sexista a favor de las madres, en lugar de evaluar las necesidades de cada niño y las características de cada progenitor. Acá se perjudicó y discriminó a los varones: al padre y al tío del niño asesinado por su madre, que pidieron la tenencia y no les fue otorgada, ni siquiera cuando la vecina llamó a la policía para decir que al niño lo estaban golpeando. No hubo investigación de oficio y el tío sostuvo que la madre amenazó con hacerle una falsa denuncia si no le devolvía al niño.

Lucio DupuyLucio Dupuy

— ¿Coincide entonces con algunas personas que dicen que existe un sexismo contra el varón en los tribunales de familia?

— Sí, asociaciones como Infancia Compartida denuncian cómo rara vez un hombre obtiene la tenencia en caso de conflicto y cómo proliferan denuncias falsas de mujeres, entre otras problemáticas. El feminismo hegemónico sostiene que el número de denuncias falsas resulta insignificante, pero es porque solo tiene en cuenta los pocos casos en los que se investiga si se trató de una denuncia falsa. En general lo que ocurre es que muchos casos se archivan por falta de mérito, sin que un fiscal investigue de oficio si se trató de una falsa denuncia, y sin que la propia víctima de esa denuncia quiera seguir lidiando con abogados, por lo que no suele iniciar una nueva acción legal para evidenciar que la denuncia era falsa.

— Sí, digamos que el varón denunciado cuando logra ser absuelto queda tan hastiado de la justicia que no demanda a la falsa denunciante…

— Sí, por otra parte, asociaciones como Infancia Compartida también muestran cómo los hombres en este tipo de situaciones sufren la obstrucción del vínculo con sus hijos, padeciendo la negligencia de los juzgados, que a menudo demoran más de la cuenta en autorizar su reconexión con el menor. En su libro Hienas, la abogada Patricia Anzoátegui describe cómo hay abogados y psicólogos cómplices de las falsas denuncias, cómo en el tratamiento psicológico del niño es fácil interpretar dibujos como indicios de abuso cuando se tiene ese único objetivo. Es un ejemplo de sesgo confirmatorio, una distorsión en la que se busca confirmar hipótesis previas, desestimando lo que las refuta. Muchas veces este informe privado no coincide con los estudios del cuerpo médico forense, que no encuentra indicadores. Esto debería cambiar, los abogados y psicólogos de la persona mentirosa que denuncia deberían ser denunciados por faltar al código ético. No es verosímil que todos los abogados y psicólogos contratados por quien hizo una falsa denuncia ignoren la verdad. Deberían responder solidariamente por el daño a los hijos y al progenitor inocente.

— Ahora bien, muchas feministas sostienen que esta priorización de la madre en la tenencia de los hijos es también un rasgo del patriarcado. ¿Está de acuerdo?

— En El segundo sexismo, el filósofo sudafricano David Benatar llamó “inversión” al hábito del feminismo hegemónico de dar vuelta las tragedias en las que la victimaria es una mujer en la pretensión de que las únicas víctimas sean las mujeres. Si un hombre y una mujer se disputan la tenencia de su hijo, y los jueces casi nunca fallan en favor del hombre, esa discriminación no la sufre la mujer, por tanto, no es patriarcal, en particular si definimos al patriarcado en su sentido moderno, tal como lo entendieron las feministas radicales de los sesenta, como una suerte de confabulación de los hombres destinada a perjudicar a las mujeres.

— ¿Cómo cree que operaron esos enfoques o perspectivas en el caso de la muerte de Lucio?

— Muchas notas y tweets como el de la diputada Ofelia Fernández sostienen que este crimen será utilizado por los medios y el público para canalizar el “lesboodio” y el antifeminismo. Pero el hecho de que las victimarias sean feministas y publicitaran en las redes mensajes en contra de la violencia de los hombres, o el hecho de que sean lesbianas, es irrelevante para el delito. En cambio, los sesgos de la “perspectiva de (un) género” en el funcionamiento de la policía y del derecho de familia sí lo son: el sesgo automático a favor de la madre y de la mujer denunciante, la falta de investigaciones de oficio para evaluar la posibilidad de denuncias falsas o de maltrato infantil. En este caso ocurrió en dos momentos: en el conflicto entre la madre y el tío por la tenencia, y en la llamada de la vecina que informó a la policía el maltrato que padecía el niño.

— ¿Qué opina del eslogan “yo te creo, hermana”?

— Ese eslogan se origina en un profundo desconocimiento de la psicología científica. Si las mujeres no mintieran, no serían seres humanos.

— En su último libro, El Patriarcado no existe más, usted afirma que las mujeres también son violentas. Que el hombre mata más porque tiene más fuerza. ¿Existen cifras comparadas?

— Según las Estadísticas criminales del Ministerio de Seguridad del 2018, en la Argentina fueron asesinados 2010 hombres y 248 mujeres si sumamos los ámbitos público y privado. Si hablamos de homicidios que tienen lugar en el ámbito privado, ahí es mucho más difícil obtener cifras comparativas, porque suelen contar solo a las víctimas mujeres. Utilizando estadísticas de 10 países europeos, un estudio de Consuelo Corradi y Heidi Stöckl de 2014 subraya la influencia que tuvieron los movimientos feministas para lograr que la recopilación de datos de organismos públicos se centrara más en los homicidios de mujeres que en los de hombres. Ahora según datos del 2017-2018 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en ese periodo hubo 159 mujeres y 43 hombres asesinados en el ámbito doméstico, una proporción de cuatro a uno. Hay muchos estudios que muestran que el hombre pega más, y muchos que muestran que la mujer pega más. Entre estos últimos, cabe destacar “Violencia física en el noviazgo”, de la investigadora del Conicet Karin Arbach, publicado en 2015. Un trabajo de Galban del 2014 muestra evidencias de que las motivaciones para asesinar no difieren en hombres y mujeres: celos, interés económico, problemas vinculados a la educación de los hijos y, en términos generales, falta de herramientas para la resolución de conflictos son los más frecuentes.

— Esto confirma algunas de las cosas que se dicen sobre las estadísticas, como que es la primera de las ciencias inexactas…

— Bueno, la unificación de categorías tan diversas en una sola palabra, “violencia”, en ocasiones podría confundir más que echar luz a un tema tan complejo, en particular cuando las encuestas dan a conocer sus resultados a la prensa, sin que los titulares de las noticias aclaren de qué tipo de conducta se trata. Según el último relevamiento global de las Naciones Unidas del 2013, el porcentaje de homicidios que tienen como víctima a un varón y que suman los que tienen lugar en ámbitos públicos y privados asciende al 83,6% en Argentina, y en países con menos desigualdad es un poco inferior: en Australia es de 67,3 %, en Bélgica de 56,6. Si hablamos de homicidios que tienen lugar en el ámbito privado, ahí es mucho más difícil obtener cifras comparativas.

— Otra cifra tabú es la de los filicidios. En su libro afirma que son más las mujeres que matan a los hijos que los hombres. ¿En qué proporción es así?

— En mi libro consigné estudios como el de Putkonen y colegas del 2010 que mostraban que había más perpetradoras mujeres. Estudios posteriores como el de Brown, Bricknell y otros del 2019 consignan que hay más o menos la misma cantidad de filicidios perpetrados por hombres y por mujeres. Estas víctimas, los niños, así como los ancianos y los hombres, no figuran de manera destacada en la agenda pública, si comparamos el espacio que ocupan en relación a la mujer.

— Usted viene de la filosofía. Recientemente cursó materias de Derecho y decía que eso le ayudó a tener otra perspectiva sobre los casos. ¿Podrías precisar un poco más eso?

— Me refería al derecho en general, a los magros conocimientos que sobre él tiene la ciudadanía, que a menudo opina sobre los casos por el relato que hacen los medios, que no suelen basarse en la lectura de las sentencias judiciales. Por ejemplo, nuestro código penal describe a la legítima defensa como una conducta muy acotada que debe darse en condiciones muy puntuales como la inmediatez de una agresión o la respuesta proporcional. Sin embargo, muchos entienden que si una persona es atacada, el que se defiende tiene derecho a hacer cualquier cosa porque no fue él quien inició la agresión. Diversas materias que cursé en la carrera de derecho de la UBA incluyen textos muy sesgados en relación al género. Algunos incluso califican como legítima defensa que una mujer asesine a un marido violento cuando él duerme y la vida de la mujer no peligra en absoluto, y diversas abogadas feministas buscan que se legisle para que cuando la mujer -y no el hombre- padece este tipo de agresiones, la legítima defensa incluya casos como el que describí en el ejemplo. Se está formando a toda una generación de abogados en el quebrantamiento de garantías constitucionales como la igualdad ante la ley o el derecho a una legítima defensa.

— Justamente usted decía en una charla anterior que el feminismo se lleva puestos muchos principios elementales del derecho…

— Sí, el mayor riesgo es la implementación del derecho penal de autor, en el que no se focaliza la atención en la conducta sino en el tipo de persona que la perpetra (hombre, mujer, judío, musulmán, etc.). Los pilares de la democracia se ven afectados cuando el “yo te creo hermana” invierte la carga de la prueba y el hombre es considerado culpable por el mero hecho de serlo, afectando la presunción de inocencia, el derecho al honor mediante los escraches y el de una legítima defensa.

— Usted sugería que en vez de Ley Micaela, de capacitación en perspectiva de género, debía haber una capacitación en protocolos de actuación ante violencia doméstica. ¿Ve una concientización en la sociedad o en los políticos como para que podamos llegar a eso?

— El camino para enfrentar la violencia es indirecto. Los países con menos homicidios de hombres y mujeres son aquellos que tienen menores niveles de desigualdad económica y social, donde hay altos índices de escolaridad y de matriculaciones universitarias. La mayor parte de las personas que habitan nuestras cárceles no terminaron el colegio secundario. Esto podría estar vinculado con el hecho de que los delitos de guante blanco protagonizados por los ricos no son castigados del mismo modo que los que afectan a los pobres. Pero también es muy probable que refleje que. si bien la educación formal no es garantía de nada, vuelve más probable la posibilidad de gestionar el conflicto con palabras, sin apelar a la violencia física. También puede haber fallas en los mecanismos preventivos: en el caso Lucio hubo un aviso a la policía pero la información no generó investigación. Hay instituciones o teléfonos a las cuales puede recurrir una mujer maltratada, pero no existen análogos para los niños, ancianos y los hombres maltratados.

— ¿Qué pasó con la Ley Alejo?

— En relación a la Ley Alejo, por ahora veo que está en una etapa de concientización de la ciudadanía, con el diputado Eduardo Cáceres como uno de sus promotores más activos. La Ley Alejo busca modificar la Ley Micaela al considerar que esa capacitación obligatoria sobre desigualdades de género en la función pública está dada solo desde “la perspectiva de las mujeres”. Por eso focaliza en tres problemáticas que aquejan principalmente a los varones: una es la dificultad para denunciar en organismos competentes, por un lado porque tienen vergüenza de hacerlo, y por el otro porque a menudo en la comisaría se ríen de ellos o los tratan de “poco hombres”. La segunda motivación es la de poner un freno a las denuncias falsas que mayoritariamente padecen los hombres y a lo que ya me referí. Y la tercera razón que mueve al proyecto de ley es la obstrucción del vínculo con los hijos, en particular cuando se separa el matrimonio, algo que padecen los hombres en mayor medida. La Ley Alejo instauraría líneas telefónicas de ayuda gratuita, comisarías especializadas y un observatorio para estudiar los problemas particulares de los hombres.

— ¿Qué repercusiones tuvo su libro sobre el Patriarcado? Sobre su no existencia, mejor dicho…

— Por suerte muy buena, en parte gracias al apoyo de periodistas que no le dan la espalda a los temas políticamente incorrectos y que no subestiman tanto a la mujer como para considerarla una eterna víctima. Por parte del feminismo hegemónico no he tenido ningún tipo de respuesta. Muchas de sus líderes son más proclives a “cancelar” disidentes o a ignorarlas antes que a iniciar un diálogo racional respaldado por cifras y argumentos. Por suerte la literatura crítica del feminismo hegemónico ya es voluminosa en todo el mundo, y en nuestro país se enriquece con los aportes de Patricia Anzoátegui y Nancy Giampaolo, que también publicó un libro titulado “Feminismos: liberación o dependencia”, en el que refiere a la cultura de la cancelación, el escrache y el punitivismo.

 ¿Qué balance hace de estos dos años de un gobierno que empoderó al feminismo no científico -por llamarlo de algún modo- o feminismo mainstream -no por mayoritario, sino por su influencia-, en cuanto a logros para la mujer y, por ende, para toda la sociedad?

— Celebro que se haya sancionado el aborto legal y gratuito en la Argentina, que representa la vanguardia latinoamericana en este dominio. También la ley de cupo trans, un colectivo que históricamente ha tenido grandes problemas para encontrar trabajo. Por lo demás, veo un despilfarro de dinero público en ministerios nacionales y regionales de la mujer que considero innecesarios. Basta ver lo que publican en las redes: se la pasan de reunión en reunión sin mostrar logros que justifiquen semejante dispendio en un país con 40% de pobreza. Tienen un marco científico constructivista que resulta inadecuado para hacer buenos diagnósticos sobre los problemas de la mujer, y a partir de diagnósticos incorrectos se derivan políticas inadecuadas como los cupos laborales para músicas mujeres o para camioneras. Si hay menos mujeres u hombres en determinadas profesiones, la mayoría de las veces esto no es resultado de la discriminación. Hay que tener en cuenta otras hipótesis, en las que se combinan factores biológicos y culturales. Tal como busqué mostrar con base empírica en mi último libro, El patriarcado no existe másno hay una discriminación sistemática contra la mujer, lo que no niega que puedan perdurar conductas sexistas. También señalé, en consonancia con la investigación publicada por Stoet y Geary en 2019, que hay q dejar de considerar sinónimos “discriminación de género” y “sexismo contra la mujer”. La discriminación contra el hombre existe, y en la mayoría de los países occidentales supera a la de la mujer, tal como muestra este estudio hecho en 134 países.

 

Claudia Peiró

Opinión

EN 30 DÍAS, SE CUADRUPLICARON LOS INTERNADOS EN TERAPIA INTENSIVA CON COVID-19

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Más allá de tener un alto porcentaje de la población con el esquema de vacunación completo, en la Argentina sigue creciendo la cantidad de pacientes con coronavirus que terminan en unidades de terapia intensiva.

Mientras el mundo reconoce que la variante ómicron es mucho más contagiosa pero menos letal, por un lado por el avance de las campañas de vacunación y por el otro por el impacto que esta variante tiene en las zonas superiores de las vías respiratorias por sobre los pulmones, la Argentina está transitando un período de creciente cantidad de pacientes que terminan en unidades de terapia intensiva.

A pesar de tener un alto porcentaje de la población con esquema completo de vacunación, se han multiplicado por 4 la cantidad de internados en unidades de terapia intensiva en las últimas cuatro semanas, y se han duplicado los internados en los últimos diez días.

En números concretos, había 930 internados el 23 de diciembre. En los primeros 7 días del 2022 se sumaron más de 670 pacientes con COVID en las UTIS de todo el país. El 7 de enero ya se registraban 1680 pacientes internados, y en el día de hoy se informaron 2.406 casos de COVID confirmados internados en en unidades de terapia intensiva.

Además, no es un dato menor que hoy también se informaron 139 fallecidos, la cifra más alta en cuatro meses.

Más allá de que dos terceras partes de los que están allí tienen una sola dosis o ninguna, lo cierto es que más de un tercio de los internados tiene el esquema de vacunación completo, y algunos inclusive ya con dosis de refuerzo.

Independientemente de lo marcado, la mayoría de la comunidad médica sostiene que son pacientes con factores de riesgo cuya vida se pone en peligro al contagiarse de coronavirus, aunque no necesariamente ese riesgo se debe al coronavirus.

En esta nueva etapa de convivencia con el virus ya no hay espacio para imponer restricciones, más allá de algunas muy tenues para evitar las grandes aglomeraciones de gente, decisiones que han tomado varias jurisdicciones en el país, aunque todos con la impronta de no hacer mella en la temporada turística (a propósito del andar de la economía y cuidar las cuentas provinciales y el humor social).

Un elemento que no cayó nada bien en la comunidad médica fue que a propósito justamente de poder atender a los pacientes, el Gobierno tuvo que tomar la decisión de, aún con COVID positivo pero sin síntomas, el personal de salud afectado siga trabajando si tiene las dosis de refuerzo, de manera tal que los recursos humanos estén a la hora de tratar pacientes, ya que en algún punto se resintió fuertemente la atención en virtud de la cantidad de contagios y aislamientos por contacto estrecho. Como en tantas otras áreas, y actividades económicas durante las últimas semanas.

Cierto es también que en la Argentina jamás se testeó lo suficiente, y que en medio de los relajamientos de las restricciones, muchos terminaron también por relejar los cuidados. Al día de hoy, el cuidado ha quedado más en manos de la responsabilidad individual que en decisiones de política sanitaria.

Argentina nunca tuvo un tablero de control eficaz, y tampoco lo tiene hoy. La diferencia es que el Gobierno dimensionó los problemas de una cuarentena medieval, y asume los profundos límites que le pondrían restricciones que ya pocos acatarían.

FUENTE : MDZOL.COM

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IMPACTANTE DECLARACIÓN DE TASUKO HONJO

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Premio Nobel, Profesor japonés de fisiología y medicina, Tasuku Honjo, causó revuelo y asombro en todas las redes sociales y en todos los medios de comunicación hoy cuando dijo que este coronavirus no era natural; Si fuera natural, no afectaría así al mundo entero. Porque la temperatura varía de un país a otro dependiendo de la especie; Si fuera natural, solo afectaría a países con la misma temperatura que China.

En cambio, se propaga en un país como Suiza al igual que en las zonas desérticas; Si fuera natural, se propagaría en lugares fríos pero moriría en lugares cálidos. Estudié animales y virus durante más de cuarenta (40) años. No es natural.

Ese virus está hecho y es completamente artificial. Trabajé en un laboratorio de Wuhan en China durante cuatro (04) años y conozco muy bien a todo el personal de ese laboratorio en China. Yo los llamé a todos después del accidente de la corona. Pero todos sus teléfonos han estado fuera de servicio durante meses, y ahora se sabe que todos estos técnicos de laboratorio están muertos.

Basado en todo mi conocimiento y en todas las investigación previas que se hicieron, puedo decir con cien por ciento (100%) de certeza que el virus Corona 19, no es un virus natural. No es un virus de murciélagos. China lo creó de manera intencional y premeditada.

Si lo que digo hoy resulta ser incorrecto ahora, o incluso después de mi muerte, el gobierno de China, puede retirar mi Premio Nobel. Pero China miente y todo su terrible gobierno comunista debe ser castigado severamente y con todo el peso de la ley penal internacional, porque esta terrible, imperdonable y nefasta gran verdad, algún día será revelada a todas las personas en todo el mundo entero.

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Tasuku_Honjo

 

FOTO TAPA : ABC

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RAÚL TIMERMAN: “DISCUTIR LA EXPLORACIÓN OFF SHORE EN UN PAÍS CON 40% DE POBREZA ES PORNOGRÁFICO”

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El analista político opinó sobre los grupos ambientalistas que instalan conceptos como extractivismo y sobre la falta de una amplia campaña de comunicación oficial sobre el tema

En analista político Raúl Timerman opinó sobre la reciente autorización del Gobierno a la exploración off shore en tres zonas del Mar Argentino, cercanas a las costas de Mar del Plata, y la intensa campaña en contra de parte de los grupos ecologistas. También criticó que el Gobierno no haya implementado una amplia campaña de difusión acorde para explicar los beneficios de su decisión.

Días atrás, Timerman ironizó en Twitter sobre el tema: “Si seguimos contra el petróleo, la minería, los agroquímicos y la cría de salmones, ¿cómo carajo vamos a recuperar la economía? ¿fabricando pirulines, media hora, chuenga y gofio? No jodamos más!”. E ilustró el posteó con un envoltorio de caramelos chuenga, el invento artesanal de un vendedor ambulante porteño que se hizo famoso a mediados del siglo pasado.

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El analista político opinó sobre el debate por la exploración off shoreEl analista político opinó sobre el debate por la exploración off shore

Además, también en la red social, recordó la polémica por la pastera Botnia. “¿Qué pasó con Botnia, por ejemplo?. Nunca un problema. Pero las inversiones, los empleos y las exportaciones son uruguayas. Gracias a Romina Picolotti y sus ambientalistas progres”, escribió en referencia a la ex secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, condenada meses atrás a 3 años de prisión en suspenso.

— ¿Cómo analiza las repercusiones sobre la reciente decisión del Gobierno de autorizar la exploración off shore?

— Hay un tema general que se ha instalado, una extrema militancia en relación al ecologismo, que se opone intensamente a todo lo que consideran que puede alterar el orden natural. Se defiende al extremo de evitar un desarrollo económico. En un país donde hay millones de personas que viven en la pobreza, no tienen acceso al agua potable o están mal alimentadas. Hay que tomar como referencia a los que viven mal y no a los que viven bien.

“La Argentina no tiene estímulo a la inversión privada. No brinda seguridad al inversor que no viene a hacer bicicleta financiera. En la época de Macri no hubo inversiones, hubo especulación financiera”

— ¿Por qué cree que se da una oposición sistemática frente a estos temas?

— Han creado palabras que son más peligrosas que la actividad misma. Como extractivismo, que es un concepto que asusta y es más peligroso que las propias prácticas extractivas. Si no existiera la minería, no existiría el acero, los autos, los utensilios. Sin energía nuclear, no existirían los diagnósticos médicos más básicos como los rayos X. Todas las asociaciones en contra de la extracción ponen como pantalla el daño a la naturaleza y al ser humano ante posibles desastres. Pero lo hacen solo en países en vías de desarrollo. Están en la Argentina, en Brasil, pero no están en Alemania. Inglaterra, Estados Unidos o Suecia. Yo recuerdo las manifestaciones en la Argentina contra la empresa Botnia, la papelera. ¿Qué hizo la empresa? Cruzó al otro lado del río, se instaló en Uruguay. ¿Qué desastre produjo? Produjo empleo, aportes a los obras sociales, pago de impuestos, ingreso de divisas a Uruguay. En Chubut, con la marcha atrás a la minería, se manejaron mal las cosas políticamente, a parte de la falta de información. Se deja que circulen noticias que no son verdaderas. Se habla de arruinar las costas de Mar del Plata cuando la exploración es a más de 300 kilómetros. Y se deja que se instale la idea de que la costa se va a llenar de petróleo.

Marcha contra la exploración petrolera en Mar del Plata Marcha contra la exploración petrolera en Mar del Plata

— ¿Cuál es el motivo del crecimiento de estos movimientos a nivel local?

— Hay un problema de educación. No sé si hay otros intereses en evitar que se desarrollen ciertas industrias que mejorarían la calidad de vida y las economías locales. El gran deterioro de la Argentina empieza con el deterioro de la educación pública, que comenzó cuando la educación pasó a depender de las provincias que no tenían los recursos, cuando se terminaron las evaluaciones docentes y cuándo la capacitación quedó en manos de los sindicatos.

“Han creado palabras que son más peligrosas que la actividad misma. Como extractivismo, que es un concepto que asusta y es más peligroso que las propias prácticas extractivas”

— ¿Qué impacto económico tienen estas discusiones?

— Hay un impacto fuerte en el ingreso, o no egreso, de divisas. En la generación de empleo. Me parece pornográfico que se discuta el tema en un país con un 40% de pobreza. Un segmento de clases medias acomodadas en contra de algo que generaría ingreso de divisas al país que está al borde del default.

— ¿Qué opina de la actitud del Gobierno frente al tema?

— Falta un ímpetu comunicacional por parte del Gobierno. Una campaña de comunicación masiva. En la Argentina no hay debate público de los temas. Un lugar espectacular para el debate público es la televisión, pero no hay debate porque no hay programas de periodismo independiente. Hay canales con periodistas de la oposición o con periodistas oficialistas. No existe la repregunta. Y el público elige el sesgo de la información que le confirma lo que ellos ya piensan.

“Todas las asociaciones en contra de la extracción ponen como pantalla el daño a la naturaleza y al ser humano ante posibles desastres. Pero lo hacen solo en países en vías de desarrollo. Están en la Argentina, en Brasil, pero no están en Alemania. Inglaterra, Estados Unidos o Suecia”

— ¿Cómo afecta esto a la falta de inversiones extranjeras?

— Hay un clima oficial, del Gobierno, que no alienta la inversión privada. Tampoco lo había en el Gobierno anterior, de Mauricio Macri. La Argentina no tiene estímulo a la inversión privada. No brinda seguridad al inversor que no viene a hacer bicicleta financiera. En la época de Macri no hubo inversiones, hubo especulación financiera. La inversión es fábricas, exploración petrolera, minería. La oposición tampoco tiene propuestas para atraer la inversión. Está lleno de títulos, como bajar impuestos o transformar planes sociales en empleo, pero nadie dice cómo se va a lograr. Las luchas internas dentro de la coalición neutralizan la existencia de propuestas viables. En esta situación sufre la ciudadanía, no la política.

FUENTE : INFOBAE

 

 

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