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Opinión

Sarlo cuestionó al jefe de Estado

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Beatriz Sarlo: “Pensé que Alberto Fernández no iba a rifar su destino político a la obediencia a Cristina Kirchner, pero me equivoqué”

La ensayista analizó la relación política entre el Presidente y la vicepresidenta. “A lo mejor, en algún momento, sobre todo si las cosas van mal, Alberto hace movimientos de mayor independencia”, sostuvo

La ensayista Beatriz Sarlo aseguró este domingo que se “equivocó” al pensar que el presidente Alberto Fernández “no iba a poner su destino político en manos de Cristina (Kirchner)” y cuestionó la forma en la que se desenvolvió el jefe de Estado en los últimos meses durante la gestión política y sanitaria de la pandemia.

“Pensé que Alberto no iba a rifar su destino político a la obediencia de Cristina. Pensé que era un hombre ambicioso. Es un hombre inteligente. Me equivoqué”, sostuvo en una entrevista con TN. En esa línea, agregó: “Tenía que haber pensado que el 20% de los votos que hicieron la diferencia eran de Cristina y eso en política se paga”.

Según explicó Sarlo “la diferencia de los votos la terminó haciendo el votante peronista” que logró atraer el actual mandatario pero que “Cristina reforzaba con una fuerza cultural peronista que es fundamental en la política”.

En ese sentido, explicó que el Presidente “puso en alto riesgo su capital político” en el momento en que nombró a su Gabinete, al que la ensayista definió como “cristinista” salvo por la aparición en al jefatura de Gabinete de Santiago Cafiero, un dirigente estrechamente ligado a Fernández.

Alberto Fernández junto a Cristina Kirchner (Photo by Juan MABROMATA / AFP)Alberto Fernández junto a Cristina Kirchner (Photo by Juan MABROMATA / AFP)

“La primera pulseada la ganó el ella. ¿La segunda y la tercera, también? No hablo con esa seguridad sobre el futuro”, sostuvo, al tiempo que destacó que “a lo mejor, en algún momento, sobre todo si las cosas van mal, Alberto hace movimientos de mayor independencia”.

Acto seguido relató una idea que, según comentó, fue “una fantasía de un amigo”. “Un amigo mio tiene una fantasía, que sería el movimiento de independencia máximo. Que es que le renuncie. ‘Bueno, Cristina es así hasta el momento, hacete cargo de la presidencia´. En plena crisis cuando la Argentina no consigue ni créditos nacionales, cuando los empresarios no invierten, cuando tenemos casi un 50% de pobres, ‘hacete cargo, yo renuncio’”, detalló.

Luego, explicó cuál es su posición con respecto a ese posible escenario. “Hay que tener mucha audacia. Es un gesto casi de retiro de la política. Porque lo que le quedaría, en el medio de la crisis que está viviendo la Argentina, que es muy grave, que lo dicen todos los economistas, desde Melconian a Lavagna, sería visto como alguien que, aunque no sea el capitán visto por todos, es el que conduce el barco, el que tiene el timón”, advirtió.

Sarlo cuestionó al jefe de Estado y su gestión política Sarlo cuestionó al jefe de Estado y su gestión política

En otro tramo de la entrevista, Sarlo señaló que “los últimos meses fueron catastróficos. Las cifras de desocupación, pobreza y falta de inversiones. Es un país que está muy cerca de la catástrofe”.

Por otra parte, también hio referencia al concepto de meritocracia que Fernández cuestionó en un acto que protagonizó en San Juan durante la última semana. “Hay un elemento que el Presidente no nombra pero que es tan importante como el mérito, y que es la herencia. La herencia te coloca en lugares diferentes de la sociedad y la economía”, afirmó. “La herencia marca los caminos que el posible mérito puede recorrer”, explicó.

Además, sostuvo que “la cultura del esfuerzo de aprende” y que “el capitalismo fue una gigantesca máquina de entrenarnos en la cultura del esfuerzo”. “No le puede decir a un pibe que nació en las peores condiciones y vio fracasar a su padre una y otra vez, que despliegue la cultura del esfuerzo. Porque nadie se la enseño. La cultura del esfuerzo se aprende en la escuela”, indicó. Y, luego, explicó que lo que se debe hacer es “reforzar la idea del aprendizaje y garantizar el acceso de todos a la educación”.

INFOBAE

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Dura crítica de Emilio Pérsico a la Tarjeta Alimentar: “Es pan para hoy y hambre para mañana”

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El dirigente piquetero y secretario de Economía Social expresó su disconformidad con el destino de la ayuda social y advirtió que no fomenta la “inclusión”, ni la creación de empleo

Emilio Pérsico, uno de los dirigentes piqueteros con mayor poder e influencia en el Gabinete nacional, dejó en clara su disconformidad acerca de la utilización de los recursos destinados a la ayuda social. A través de un video dirigido a la militancia del Movimiento Evita, su agrupación, el secretario de Economía Social de la Nación cuestionó con dureza la asignación de fondos millonarios hacia la Tarjeta Alimentar, en momentos en que el presidente Alberto Fernández decidió reforzar la cobertura y las asignaciones a ese programa.

“El gasto en la ayuda directa nos incluye como consumidores. La Tarjeta Alimentar nos puede incluir como consumidores. Pero eso no es inclusión social. Eso no es inclusión, la única inclusión es el trabajo. Y no resuelve el problema de la inflación. ¿Por qué? Porque se la come la inflación. Esa tarjeta es pan para hoy y hambre para mañana”, fustigó el referente social, a cargo de una de las áreas clave que conduce el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

Tras una semana caldeada por internas en el Frente de Todos, Emilio Pérsico sumó con su mirada una discrepancia más en el bloque oficialista, en un contexto de fuerte crecimiento de la pobreza. No es la primera vez que desde los movimientos sociales manifiestan su malestar con las medidas en el Gabinete nacional. El referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Juan Grabois, fue uno de los primeros en alzar su queja por la Tarjeta Alimentar. Mientras que otro correligionario de Pérsico en el Movimiento Evita, el secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando “Chino” Navarro, ya había pedido revisar toda política social, al afirmar que “era un disparate destinar el 9% del PBI” hacia programas sociales. Esta semana también se sumó La Cámpora a ese repertorio, luego de que el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroquereclamara a viva voz la vuelta del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

En su mensaje grabado, Pérsico indicó que las partidas presupuestarias que se utilizan para la Tarjeta Alimentar no estimulan el empleo ni la producción. Por el contrario, prefiere que esos fondos se dirijan a acciones como el “Potenciar Trabajo”, que es una de las políticas sociales que tienen como fin sostener los emprendimientos productivos de las cooperativas de la “economía popular” y que están bajo la órbita de los movimientos sociales.

Tenemos que avanzar en una discusión de fondo las organizaciones populares en Argentina”, anticipó Pérsico en su mensaje grabado. El dirigente social recordó que, con políticas como el “Programa de Inserción social con Trabajo” (PIST) y el “Argentina Trabaja” -los antecedentes inmediatos al programa Potenciar Trabajo-, el 50% de los montos monetarios asignados iban a “inversiones productivas”, como la compra de materiales y herramientas, mientras que el 50% restante era el salario que percibían los beneficiarios.

El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. El secretario de Economía Social, Emilio Pérsico, junto al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

“Ahora estamos por arriba del 5 por ciento. Este es un problema grave. ¿Qué significaría si llegamos al 50%? Hoy significaría que el Potenciar Trabajo podría construir 260 mil viviendas por año, un capital social enorme. ¿Y qué significa eso? Eso significa los recursos que pone el Estado en la Tarjeta Alimentar”, comparó Emilio Pérsico.

Y concluyó: “Si esos recursos en la Tarjeta Alimentar, los pusiéramos en el Potenciar Trabajo, eso significarían 260 mil viviendas anuales que podríamos construir y la generación de un millón de puestos de trabajo nuevos”.

El presidente Alberto Fernández ayer anunció la inclusión de todos los menores de 14 años en el beneficio de la Tarjeta Alimentar, al encabezar un acto en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada tras la quinta reunión del Consejo Federal Argentina contra el Hambre. La medida implica una inversión de 250.000 millones de pesos, un 0,7% del PBI, y un incremento de hasta el 100 por ciento del poder de compra del plástico.

Los beneficiarios de la política alimentaria son madres y padres con hijas e hijos que perciban la Asignación Universal por Hijo (AUH); mujeres embarazadas a partir de los tres meses de gestación que perciban la asignación por embarazo; y personas con discapacidad que perciban AUH. Con este refuerzo, la madre con un hijo cobrará 6 mil pesos; el bono de 9 mil pesos lo recibirán los que tengan dos niños y se incrementará a 12 mil pesos para los que tengan 3 o más hijos. En ese marco, la edad de cobertura para recibir la ayuda se extiende hasta los 14 años.

Hasta esta semana, la Tarjeta Alimentar era percibida por alrededor de 1,5 millones de familias.A partir de este anuncio, la Tarjeta Alimentar alcanzará a 1,9 millones de familias, lo que representa 3,7 millones de niños y niñas.

El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.El Gobierno anunció un refuerzo en la Tarjeta Alimentar.

Según Emilio Pérsico, este tipo de mirada sobre lo social es parte de un fenómeno más vasto, que implica que “la política sigue sin vernos” a los movimientos sociales y los sectores de la economía popular.

“La política nos escucha, pero no nos ve. La construcción de las organizaciones populares ha sido muy fuerte, pero no ha alcanzado para que se nos vea. Creo que si queremos resolver la educación de nuestros pibes, es porque tenemos problemas de trabajo. Si tenemos problemas de salud, es porque tenemos problemas de trabajo. Y si tenemos problemas de acceso al crédito, es porque no tenemos trabajo o porque tenemos trabajo sin derechos”, enumeró.

“Como decía Perón, la plata tiene que dar tres o cuatro vueltitas en la sociedad, porque tiene que pasar por cuatro compañeros, por lo menos, para que sea una sociedad con un desarrollo armónico con crecimiento”, consideró el funcionario.

En ese marco, el secretario de Economía Social convocó a las bases de las organizaciones sociales a que disputen la orientación del Gobierno: “Esa plata está yendo a la política alimentaria inmediatamente y al supermercado. Necesitamos una política fuerte de trabajo, ese es el objetivo central de las organizacionesTenemos que seguir alzando nuestra voz cada vez más fuerte en función del trabajo”.

FUENTE INFOBAE
FOTO TAPA CNNNENESPANOL.COM.COM

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Opinión

Aún está a tiempo: Montenegro debe dar un rápido golpe de timón

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Con pocas horas de diferencia el intendente sufrió dos golpes demoledores para su imagen pública. La sorpresa por la calificación de la ciudad y el pliego de transporte. Es la hora de actuar.

Fueron dos cimbronazos tan duros como evitables; y en ambos casos la falta de cintura política y la mala praxis estuvieron demasiado expuestas como para siquiera pretender que se trató de otra cosa.

La sorpresa por la colocación de Mar del Plata en estado de «Alerta epidemiológica» y la ingenua pretensión de que «nadie nos avisó» fue un llamado de atención para una sociedad que hasta ese momento venía creyendo que el intendente, con bajo perfil y tratando de evitar la confrontación que desde la representación del gobierno nacional y provincial le planteaban las cara locales del kirchnerismo, tenía sin embargo las riendas de una situación que todos veíamos complicada pero que nunca imaginamos que se manejaba y resolvía a 400 km y sin siquiera consultar con aquellos que los marplatenses votamos para que administraran la ciudad.

Ya lo dijimos en su momento, (Ver: Sorpresivamente Mar del Plata fue declarada en Alerta Epidemiológica) , no es creíble que nadie, oficial u oficiosamente, haya hecho saber al jefe comunal o a alguno de sus principales colaboradores que lo que pasó estaba por pasar. Es imposible…

Y ahí tuvo que salir el intendente, en gestión personal y por cierto riesgosa por el nivel de exposición de sus debilidades políticas que ello suponía, a hablar con el presidente, la ministra de Salud y el Jefe de Gabinete provincial para lograr un aflojamiento de lo dispuesto que sin embargo aún hoy deja tras de sí más dudas que respuestas de cara a lo que viene.

Pero logró que la ciudad quedase en Fase 3 -aunque con «retoques»– y por lo menos retomó, al menos por el momento, la iniciativa.

Ahora, pocos días después de esa preocupante demostración de ausentismo a la hora de decidir sobre nuestra vidas, Montenegro sufre otro martillazo en los dedos: luego de meses de debate y de anuncios que ahora se saben excesivamente optimistas del Departamento Ejecutivo, la falta de consenso y una grave defección interna hace que  el nuevo pliego para llamar a licitación del servicio de transporte público de pasajeros sea archivado en el Concejo Deliberante.

Una pelea interna menor y la pretensión de Alejandro Carrancio -nada menos que presidente del bloque del intendente- de presionar a los constructores de la lista de candidatos para las próximas elecciones para recuperar espacio político para su jefe Lucas Fiorini, lo lleva a un vergonzoso voto en contra del proyecto de su propio espacio y hace caer lo que seguramente era el proyecto más importante en este tramo de la gestión comunal. Y supone un triunfo impactante para el Frente de Todos que de esta manera logra su objetivo de voltear la licitación -y birlarle a Montenegro un éxito que ningún intendente ha podido esgrimir en décadas- pero sin haber siquiera imaginado que lo conseguiría de la mano de las luchas internas de Juntos por el Cambio.

Pero en el primer porrazo y en esta papelón hay una constante que el jefe comunal no puede soslayar: hay funcionarios de su gobierno que han gestionado mal, comunicado peor y resuelto aún más calamitosamente.

Y no es la primera vez que ocurre y seguramente ha llegado la hora de un golpe de timón que sirva para enderezar un barco que por momentos parece comenzar a transitar una tan peligrosa como inesperada deriva. El equipo del intendente no ha estado a la altura de las exigencias políticas y todos los frentes parecen ahora hacer agua…justo cuando el estrés social parece ir tornando poco a poco en malestar.

Guillermo Montenegro está aún a tiempo de tomar las medidas y realizar los ajustes necesarios. La humildad en reconocer las carencias y errores suele ser la principal fortaleza de los gobernantes.

Que no están en sus puestos para obrar de tapadera de los inútiles sino para comandar equipos política y técnicamente capacitados para saber leer la realidad y actuar en consecuencia adelantándose a los problemas y aportando las soluciones que fuesen menester.

Algo que en su equipo de colaboradores hoy parece escasear hasta límites preocupantes…

Por Adrián Freijo

FUENTE : LIBRE EXPRESION

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Opinión

Jorge Fernández Díaz: “La colonización populista es el gran relato institucionalizado por el kirchnerismo”

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El periodista y escritor habla de su libro “Una historia Argentina en tiempo real” (Planeta). Desfilan por sus páginas su giro del peronismo a su pensamiento actual, los amigos que perdió, la inmigración de su familia y la de Cristina y las charlas donde Alberto Fernández “le daba la razón a mis críticas”
Jorge Fernández Díaz y la entrevista vía zoom con Infobae. La tapa de su nuevo libro

“Estaba comiendo en Palermo, y una chica que estaba con dos hombres me empezó a mirar con insistencia, Pensé ‘me conocerá de algún lado, de la radio, de los libros… A tal punto me miraba que parecía que me leía los labios. Terminamos, pagamos y cuando salimos vino corriendo. Yo me di vuelta para saludarla, porque creí que era alguien que quería un autógrafo o decirme algo. Bueno, me dio un papel, se dio vuelta y salió corriendo. Cuando abrí el papel dentro del taxi, decía “espero que tu nuevo sueldo de gorila sea bueno…” No recuerdo ahora exactamente la frase. Pero la idea era “nos traicionaste, no te puedo leer más”. Casi era una recriminación desde el dolor. No es que me shockeó el episodio. Pero me pareció un interesante punto de partida para este libro, en el que quisiera explicarle a esta chica, idealmente, fantasmalmente, qué es lo que yo pienso. Y por qué lo pienso. No lo estoy haciendo por plata, no lo estoy haciendo porque me volví loco, no lo estoy haciendo porque soy la derecha, el conservadurismo, por nada de eso. Tampoco por odio, aunque tengo una bronca bárbara. Lo estoy haciendo porque siento que es lo que tengo que hacer, y eso fue como un punto de partida”.

-¿Preferís eso -que te dejen un papelito y salgan corriendo- o que venga alguien y te diga las cosas en la cara?

-Yo sería incapaz de molestar a nadie en un café por una idea o algo por el estilo. Vos me conocés y soy una persona de modales caballerescos. Y además, más allá de todo, al final de las batallas los generales se encuentran a desayunar. Tiene que seguir así. Yo no tendría problemas en hablar con un intelectual, escritor o periodista kirchnerista. Ya he perdido muchos amigos por esto. Y fue muy doloroso..

Si Los Beatles tienen su ‘Álbum Blanco’ -y sin querer establecer un paralelismo textual, por favor, sino cromático- podríamos decir que el prolífico escritor y periodista Jorge Fernández Díaz (59) tiene, después de publicar 15 volúmenes, su “libro blanco”. La tapa inmaculada, apenas salpicada con letras negras y rojas, sin ilustraciones, cuenta que la flamante criatura se llama Una historia Argentina en tiempo real, está editado en la colección Espejo de la Argentina de Planetay tiene una bajada que advierte qué es aquello que quisiera contarle a quien lo interceptó afuera del restaurante: “Apuntes sobre la colonización populista y la resistencia republicana”. En la contratapa destaca una frase de su adorado Juan José Sebreli, que define al autor como “un faro, un intelectual cuya elegante sencillez discursiva le confiere un inusitado valor en la lucha contra el autoritarismo”. Son 1054 páginas -un acto de fe editorial en esta Argentina pandémica- que abrevan en los artículos que el autor publica desde hace una década en el diario La Nación.

La entrevista con el autor corre vía zoom. Está en su casa, detrás se adivinan libros -tiene una frondosa biblioteca-, pero luce saco y corbata. Una señal de respeto sin dudas de otra época.

-¿Qué es la “colonización populista”?

-El gran relato institucionalizado por el kirchnerismo, que en realidad viene de antes, y que no sólo penetró a los votantes eventuales del peronismo. Ha penetrado en las capas medias, las altas, en toda la sociedad argentina. Ya es un modo de ser argentino. Entre todos devastamos el país que teníamos. Entonces, vale la pena cuestionar ese relato. Este es el libro más ambicioso que escribí en toda mi vida. Lo vengo escribiendo desde hace diez años. Conciencia de que es un libro tengo desde hace siete años. Tuve que estudiar mucho, releer cosas que leí a los 20 años. Ese trabajo de biblioteca, intelectual, lo abordo no como un periodista tradicional sino como un escritor político. Y me hizo replantear el género del articulista, tratar de encontrar un estilo literario. Y encontrar los grandes hilos ideológicos, aunque hay quienes dicen que las ideologías han muerto.

-¿Han muerto?

-Yo creo que siguen vivas, son intensas y decisivas en el modo en que la política se maneja. Así que volví a estudiar mucho.

-¿A quienes?

-El peronismo ha sido algo fundamental. Por ejemplo,los libros de Larraquy sobre los ’70 son una revisión muy interesante. No de lo que dicen que pasó, sino de lo que pasó. El Archivo Hoover sobre Perón es impresionante, las revelaciones en esas cartas personales… Y muchos más. Después, quitar la coyuntura y encontrar los textos fundamentales fue un trabajo demoledor. Y a eso le quise agregar una crónica personal. Redundó en un libro que es una respuesta ideológica, que pretende hacer una radiografía computada del kirchnerismo.

-¿Y qué muestra la radiografía del kirchnerismo que tomaste vos?

-Por empezar, no es exactamente el peronismo, aunque lo contiene junto a otras corrientes que lo construyen como una especie de Frankestein. La mala caracterización del kirchnerismo llevó a muchos errores dentro y fuera del peronismo, en los medios y la sociedad. Este libro trata de contar las mentiras, y quise hacerlo, como sabés, de una manera leal. Y para hacerlo así debía contar mi propia historia, que está muy imbricada dentro del peronismo. Por eso digo que es mi libro más personal.

-Habría un chiste medio kafkiano que no voy a hacer, pero ¿cuál fue tu metamorfosis con respecto al peronismo?

-Es interesante para mí contar, sobre todo, que no hablo desde fuera del fenómeno. Yo formé parte de cada una de las vetas que formaron al kirchnerismo. Sé que esto a los puristas los vuelve locos y a los kirchneristas los enoja. Pero es la verdad. Empezando porque mi padre es de una aldea asturiana muy vecina a la aldea donde nació la abuela paterna de Cristina Kirchner: Amparo Fernández. Esta abuela sigue persiguiendo fantasmalmente a Cristina hasta el día de hoy. Hay una referencia en la biografía que le hizo Sandra Russo, hay otra en Sinceramente. Hay tuits del año pasado hablando de ella. Y qué pasaba? Era muy parecida a mis padres. Vinieron con una mano atrás y otra adelante, habían progresado, y no querían el tutelaje del Estado, ni subsidios ni cosas por el estilo. Creían que el desarrollo estaba en la épica inmigrante. Cuando se estudia a los pensadores nacionalistas argentinos se ve que el desprecio a esa épica fue muy grande. Los inmigrantes europeos son tachados de individualistas, de eurocentristas, de no tener una visión suficientemente argentina. Y ahí se inscribe Cristina, que toma partido por su familia materna, que venía del conservadurismo popular, del gremialismo, del estatismo.

Los inmigrantes europeos son tachados de individualistas, de eurocentristas, de no tener una visión suficientemente argentina. Y ahí se inscribe Cristina, que toma partido por su familia materna, que venía del conservadurismo popular, del gremialismo, del estatismo

-En el libro contás algunas anécdotas familiares sobre este punto…

-Mi tío abuelo, Marcelino, el jefe de la familia, quería pasar por un caballero argentino. Él no quería ni que se notara su acento español. A tal punto que su hermano, para tocar la gaita tenía que bajar al sótano para que no lo escucharan los vecinos, porque ser español -o italiano, y ni hablar asturiano- era burdo, y ser argentino era fino. La clandestinidad de esa casa donde me crié, donde se hablaba bable (Nota: el dialecto asturiano) hizo que en el colegio me pegaran porque hablaba diferente. Y me pasó como a muchos inmigrantes, y no solo en la Argentina: para ser asimilados en el lugar, barrimos lo que éramos bajo la alfombra. Esa idea de que “descendemos de los barcos” es falsa. Descendemos de familias con canallas y héroes que provienen de otros sitios.

-¿Lo que hacía tu tío Marcelino no es lo mismo que hacen hoy muchos argentinos que están emigrando y quieren borrar al argentino que llevan dentro?

-Si, renunciar a la idea de ser argentino me parece terrible y es inútil, además. Ya lo decía Borges: “Seremos igualmente argentinos, no importa lo que hagamos y adónde vayamos”. Yo me siento más argentino que nunca. Pero bueno, en ese momento, el modo de ser argentino, para mí, fue ser peronista. Y eso le rompió el corazón a mi padre. No lo podía creer.

-¿Cómo fue tu entrada al peronismo?

-Nunca fui militante. Pero fui lector de Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional. Cristina Kirchner también votó al peronismo desde la izquierda de Ramos. Era un gran ensayista. Los leía a él y a Sebreli. Eran brillantes. Por supuesto que no congeniaba con Sebreli. Pero siempre leí a gente con la que no estaba de acuerdo.

“A los chicos de La Cámpora les falta mucha lectura de los libros que deberían leer. Les puedo preparar una biblioteca”

-En un punto, decís en el libro que el kirchnerismo reivindica a Ramos, pero no lo leyó o lo leyó mal.

-Me pasa siempre: refuto libros que ellos supuestamente leyeron y después me entero que no los leyeron. A los chicos de La Cámpora les falta mucha lectura de los libros que deberían leer. Les puedo preparar una biblioteca. Yo sí los leí y los releí.

-¿Por qué espacios de la política transitaste?

-Por el peronismo, por el nacionalismo de izquierda. Hice estupideces increíbles como criticar a Alfonsín porque era “la derecha”, cuando desde el comunismo habíamos votado a Luder que traía la autoamnistía militar bajo el brazo mientras Alfonsín hacía todos los intentos para juzgarlos. Fuimos imbéciles. Me plegué a las huelgas de ese momento. Creíamos que el progresismo era el peronismo y era Alfonsín. Pude hablarlo con él y pedirle disculpas.

-¿Qué diría Alfonsín hoy si viera al radicalismo en Juntos por el Cambio?

-Es una pregunta que no podría responder. Parto del hecho que fue un socialdemócrata republicano, que pensaba parecido a Felipe González. Y muchos de los alfonsinistas que piensan así están en Cambiemos, en un momento de emergencia donde no parece que haya que hablar de izquierdas y derechas, sino de un populismo que quiere llegar a una autocracia y gente que defiende una democracia normal y republicana. Y justamente Alfonsín funda, en el ’83, eso mismo. Es contra fáctico, pero creo hubiera estado ahí.

La tapa blanca del nuevo libro de Fernández DíazLa tapa blanca del nuevo libro de Fernández Díaz

-¿A qué personajes seguías en esa época?

-Te cuento. Cuando era redactor de policiales, estaba totalmente fascinado por (Raúl) Zaffaroni, por Elías Neumann, por el ultra garantismo, lo que luego fue abolicionismo. Caí un poco en el terrible error de Borges, que por seguir el culto del coraje terminó exaltando a delincuentes de cuchillo. Yo también, en un momento sentí una enorme atracción por el mundo de la delincuencia, algo que se ve hoy con el Vatayón Militante, el kirchnerismo de paladar negro. Es un terrible error, consideran que eso es ser progresista, cuando el 80% de los pobres son las principales víctimas de una sociedad que, cuando la conocí de cerca por entrar a las cárceles, es lo más fascista que existe. Pero la defienden los supuestos progres de Palermo Hollywood. Fue un grave error del que me alejé. Llegué a escribir como ghost writer un libro inspirado en Zaffaroni. Ellos son los reaccionarios, tienen la mirada pequeño burguesa que confunde pobreza con delincuencia. Es estigmatizante. Después me fui de todos estos lugares.

-Y te fuiste a Neuquén. ¿Por qué?

-En un momento cayeron todos los diarios: Tiempo Argentino, La Voz, y luego La Razón. Pensé que no iba a trabajar más de periodista. Estaba casado, era padre y tenía que parar la olla. Alguien me dijo que se podía vivir la utopía patagónica. Desde acá parecía un paraíso, pero la Patagonia es áspera, dura. Allá conocí a Felipe Sapag. Me enamoré de ese señor feudal, no muy distinto de Néstor Kirchner o de Rodríguez Saá. Vi cómo funcionaba un feudo, cómo todo termina por depender del Estado.

-Hay una anécdota en el libro sobre el encuentro del gobernador con una señora y la charla acerca de su dentadura…

-Si, si… En una gira por el norte neuquino vi a Felipe Sapag con una larga fila de personas que le van a hablar. Y a una señora le dijo: “El año pasado le regalamos dinero para que se hiciera la dentadura y no se la hizo, ¿por qué?”. La mujer le explicó: “Porque mi hijo perdió el trabajo”. “Deme el nombre de su hijo que le vamos a conseguir trabajo. Y a usted le vamos a pagar de vuelta, pero la próxima vez quiero ver la dentadura hecha”. Es decir, una relación clientelista, seductora, populista y personal típica de los señores feudales. Consiguió que la Justicia fuera favorable al Poder Ejecutivo, controlar los fondos, las empresas, y que jamás se lo pudiera vencer. Esto lo sabe bien (Oscar) Parrilli, que nunca le pudo ganar. Ahí vi el peligro tremendo y la mediocridad que va formando ese modelo, que Néstor Kirchner quiso llevar al país y todavía quieren llevar. Todos estos pecados míos entre los 18 y los 32 años los fui dejando.

-Pero según relatás, y con dolor, muchos de tus amigos no.

-Es curioso, cuando tenían 30 años, algunos de ellos se iban del peronismo. Yo les decía que se quedaran. Muchos pasaron al Frepaso, otros al librepensamiento. Y luego los seguí. Pero de repente volvió la religión. El peronismo, como el comunismo, es una iglesia. Y vivir a la intemperie, fuera de esas religiones, es muy difícil. A muchos de mis amigos les resultó irresistible volver a creer en esas cosas que estaban equivocadas.

Jorge Fernández Díaz en la Feria del Libro como anfitrión de Vargas Llosa, el día que ambos tuvieron un encuentro con Hebe de Bonafini.  Télam 162Jorge Fernández Díaz en la Feria del Libro como anfitrión de Vargas Llosa, el día que ambos tuvieron un encuentro con Hebe de Bonafini. Télam 162

-Hay dos que no nombrás: los llamás El Novelista y Javier…

-Hay muchos. Yo denuncié las listas negras del kirchnerismo con los escritores. Y no recibí la solidaridad de ni uno solo. Casi ni siquiera lo hicieron muchos de los que estaban en esas listas. No los invitaban a ferias internacionales, becas, premios… Los dejaban afuera sólo porque opinaban en contra. Me encontré a cenar con uno de los grandes escritores, que es kirchnerista. Era amigo suyo, lo había llevado a la radio para presentar su libro. Y le digo “¿viste lo que publiqué?”. “Si” “¿Y? ¿Dijiste algo?”. “Le dije al gobierno que agarren alguno para disimular. No me dieron bola, ¿qué voy a hacer?”. Entonces le respondí que si alguna vez lo ponían en una lista negra a él, yo iba a salir a defenderlo a muerte. Ese tipo de actitudes, o ver que a tipos que admiré y quise los empezaron a comprar con programas de televisión… Se los dije: “Los están comprando”. Y uno finalmente me dijo “Jorge, qué otro gobierno me iba a dar lo que yo merecía”. Una frase tremenda. Hubo cosas jodidas. Cuando Vargas Llosa me eligió como interlocutor en la Feria del Libro, un amigo mío tomó partido por Aníbal Fernández en contra mío. Me dijo “¿cómo podés darle tribuna a Vargas Llosa?” ¡A Vargas Llosa, que venía de ganar el Premio Nobel de Literatura!

-En ese episodio involucrás a Hebe de Bonafini.

-Yo marché con Hebe cuando tenía 23 años. Era impresionante. Ese día de Vargas Llosa amenazaron con boicotear el acto. De repente aparece Hebe en el camarín donde estábamos Vargas Llosa y yo. Y le dijo: “No se preocupe porque no vamos a hacer ningún lío, la presidente me ordenó que no hiciera nada”. Me ordenó, dijo Hebe, a quien nadie le ordenaba nada. Fue una anarco dirigente durante décadas. Y de repente era una militante que recibía órdenes de Cristina Kirchner. Lo mismo pasó con Estela de Carlotto, con quien tuve un gran cariño.

-En una nota anterior me lo dijiste, y en el libro lo reiterás, que soñabas que te encontrabas con Cristina Kirchner en Casa de Gobierno y hablaban…

-Si, titulaste con eso…

-¿Es una obsesión Cristina para vos?

-No, no estoy obsesionado. La reconozco como la última peronista que tuvo una idea. Como Menem, como Néstor. Es una idea que no comparto y me parece nefasta. Pero tiene ideas y argumentos que vale la pena discutir. Tiene talento, sin eso no hubiera sobrevivido. Pero también sobrevivió porque el peronismo fue incapaz de crear un líder superador. Para mí esa nueva idea sería un peronismo republicano. Una especie de (Juan) Schiaretti, alguien que dijera “el peronismo es otra cosa”.

-En una escena que ubicás después del desfile del Bicentenario Néstor Kirchner toma whisky con su hijo Máximo y dice “ganamos la batalla cultural”. ¿Qué es esa batalla?

-Algo que viene de muy atrás, pero Néstor Kirchner vio mejor que nadie. Después del golpe del ’55, gracias a una pléyade de marxistas y nacionalistas -fijate la importancia de los escritores- se construyó un nuevo relato, que comienza con John William Cooke, termina en Verbitsky e institucionaliza Néstor a través de medios públicos, escuelas y facultades. Cuando muere Scalabrini Ortiz, Jauretche le dice en la tumba: “Podés morir tranquilo, que lo que pensamos en 1930 y dijimos luego, hoy es el lugar común de la política”.

-¿Hubo otro momento en que los escritores hayan sido tan preponderantes?

-Si. En el siglo XIX la era liberal fue creada por escritores y periodistas: Mitre, Sarmiento, Alberdi, Mansilla… Un modelo que fue hegemónico durante 80 años. La importancia de los escritores políticos está poco estudiada en la Argentina de los siglos XIX, XX. Me saco el sombrero frente a ellos y es un desafío enfrentar a quienes han hecho el último gran relato, que para mi ha hecho daño.

-Son la expresión de dos Argentinas, lo que hoy se llama la grieta.

-Claro, hay dos Argentinas, dos almas, como decía Machado respecto de España. Una cosmopolita, pro mercado, salir al mundo, respetar las instituciones; y otra que es vivir con lo nuestro, más estado, más industria nacional… A mí me parece que esas dos Argentinas deben convivir. Ambas teorías son necesarias, no son excluyentes. A veces se necesita un poco más de vivir con lo nuestro y otras más mercado. Y el sistema democrático es el que permitiría a las dos convivir. Es por lo que lucho, y es bastante básico. Pero el kirchnerismo no quiere un sistema de compartir, quiere someter. Porque tiene el impulso de los 70 de decir “yo tengo una verdad y la quiero imponer”. Hoy no lo puede hacer con las armas. Pero ahora la forma de destruir las democracias, como dice Verbitsky, es entrar a través del voto y desde adentro -como en Santa Cruz-, ir apoderándote del Estado, de los privados, del Poder Judicial, del sistema electoral, para terminar siendo el partido único que fue por todo y se lo quedó. Eso me desvela.

-Pero los dos últimos períodos fueron de alternancia a nivel nacional…

-Si, porque no les quedó alternativa. Las cosas salieron muy mal económicamente. Kicillof fue un verdadero desastre como ministro de Economía y perdieron las elecciones. Si no hubieran hecho las cosas tan mal económicamente viviríamos en esto tan post 2001 de que sólo el peronismo puede gobernar. Admito y le hablé muchas veces a Macri de sus terribles errores conceptuales desde lo político y lo económico. Y sobre todo, de no darle bola a la construcción de una narración, de creer que cualquier narración es sospechosa de ser una mentira. Yo creo mucho en los escritores políticos que construyeron la Argentina.

-¿Hoy se incuba algún tipo de nueva narración?

-Intento modestamente, con estas mil páginas, construir el contrarrelato republicano de la Argentina. Tampoco quiero agrandarme ni decir que va a cambiar la historia, de ninguna manera. Es otro modo de ver la realidad. Modestamente, la idea de que la cuestión no es de izquierda ni de derecha, sino entre populismo y republicanos es algo que vengo trabajando desde hace mucho tiempo. El gran peligro argentino para mi es la autocracia. Hace falta una épica republicana. Y esta batalla cultural vale la pena darla.

-¿Y del otro lado de la grieta, quien encarna una idea novedosa?

-En general hay una idea básicamente republicana. Pero no la que a mí me representa de un país normal. Tampoco veo a un líder que sea creador, lector de la realidad, que se plante ante la sociedad argentina con algo interesante. Hay dirigentes, faltan talentosos. Tiene que ver con que no solo se necesita un gerente, un tecnócrata o un denunciador. Lo que falta en el peronismo, falta ahí también.

“Yo le dedico el libro a Alberto, en el sentido que él me ayudó a ver muchas cosas que estaban mal del peronismo. Compartía conmigo todas las críticas que yo hacía”

-¿Cómo está ahora tu relación con Alberto Fernández, a quién dedicás un capítulo sobre las charlas que han tenido?

-Hoy no hablamos. Pero lo hicimos durante ocho años de manera muy intensa. Ha sido un gran interlocutor para mí. Alberto hablaba con cuatro periodistas semanalmente: Eduardo Van der Kooy, Julio Blanck, Joaquín Morales Solá y yo. Ellos lo hacían de la coyuntura. Yo, en cambio, hablaba de ideología, del peronismo en profundidad, del kirchnerismo, del camporismo, los errores, etcétera… Yo le dedico el libro a Alberto, en el sentido que él me ayudó a ver muchas cosas que estaban mal en el peronismo. El compartía conmigo absolutamente todas las críticas que yo hacía. Después nos fuimos alejando porque él tenía un enfrentamiento personal con Macri. No ideológico. Los dos se detestaban mutuamente. Ya no se podía hablar con Alberto. El resentimiento personal que tenía lo hacía un interlocutor poco válido.

-¿Por qué se dio ese enfrentamiento?

-Está escrito acá. Hay un momento donde hago un parangón entre ambos. Es un duelo tan inexplicable como el de la novela El Duelo de Conrad: dos oficiales napoleónicos empezaron a odiarse por una tontería y se va creando una bola de nieve de odio que los lleva a enfrentarse durante un montón de tiempo y no terminan de matarse. Esto se parecía mucho a ese asunto. Ahora, me terminé completamente de alejar el día que vi que volvía con Cristóbal López, volvía a representarlo, y entonces no tengo nada. Todas las cosas que hablé con Alberto ya no existen.

FUENTE : INFOBAE

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