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Szpolski era simpatizante de su billetera, un mercenario

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“Es el kirchnerólogo más influyente. Mucho más importante para el Frente de Todos que Jaime Duran Barba para Macri, porque a Verbitsky más que interpretar la realidad le apasiona modificarla”, así define Jorge Fontevecchia a Horacio Verbitsky en su entrevista dominical en Perfil donde lo consultó sobre medios y política, Sergio Szpolski, Ley audiovisual…
¿La relación de Alberto Fernández con Clarín puede molestar a Cristina?
A Cristina Kirchner no le va a molestar nada de lo que haga Alberto al respecto. Alberto asumirá la presidencia a diez años de haberse ido del Gobierno. Clarín ganó en su pelea con el kirchnerismo, eso nadie lo ignora. Cristina no está pensando de ninguna manera en reabrir el conflicto. Es Clarín quién está buscando…

¿Qué ventaja obtendría Clarín de un conflicto con el nuevo gobierno?
Ellos demonizaron a Cristina. Para ellos es el mal absoluto. Buscarán todo lo que puedan hacer para crearle conflictos, problemas. Si es así, esa batalla la perderá Clarín. No se gana siempre.

¿Cómo ves la relación de Alberto Fernández con los medios?
Tiene una paciencia admirable. Se sometió a cosas que merecen toda mi admiración y mi respeto. Todos sabemos a qué me refiero.

¿A qué habría que atribuir la salida de Víctor Hugo Morales de C5N después de criticar el acercamiento de Alberto Fernández a Clarín?
No hablé con Víctor Hugo. No lo sé. Tengo una relación muy cordial con Víctor Hugo, pero no hablé con él desde entonces. No conozco la versión de C5N, no tengo relación con ellos. No estoy seguro de que la salida de Víctor Hugo tenga que ver con eso.

¿Habrá un reacomodamiento de los medios con el cambio de gobierno?
La renovación ya se ve. Hasta Mirtha Legrand popularizó la expresión panqueque.

Los medios de Indalo ¿volverán formalmente a los accionistas que hoy están en la cárcel?
No lo sé. Es una pregunta legítima para la que no tengo respuesta. Previo a eso hay que ver qué va a pasar con la situación legal de los accionistas del Grupo Indalo. Su detención es arbitraria, no tiene justificación alguna. Además, hay una denuncia de uno de ellos en la Justicia por la que todo se trataría de un apriete para obtener el control de esos medios por parte del Presidente. Se denuncian reuniones con el propio presidente Mauricio Macri, en casa de su padre cuando vivía, de otras en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en los que se les exigía la entrega del control editorial. En caso contrario, se los amenazaba con la persecución judicial. Es asombroso que este gobierno con prácticas tan violentas sobre la Justicia y sobre los medios todavía pueda posar de institucionalista, de respetuoso de la libertad. Me asombra mucho eso: porque hubo atropellos sobre empresas privadas, medios y jueces. Cuando asumió el Gobierno, publiqué sobre una gestión de Ricardo Lorenzetti pidiendo la renuncia de tres jueces federales en nombre de Mauricio Macri. Desde entonces, el Gobierno actuó en consecuencia. Promovió juicios políticos, amenazó y presionó de todas las maneras a periodistas, a jueces, a medios de comunicación, a fiscales.

Además del Grupo Indalo los medios simpatizantes del kirchnerismo se redujeron enormemente: los de Electroingeniería, Sergio Szpolski o Diego Gvirtz…
Los de Indalo, a pesar de los aprietes, lejos de extinguirse mejoraron su participación en la audiencia, desplazaron por primera vez a TN en la audiencia. Y Szpolski no era simpatizante del kirchnerismo, Szpolski era simpatizante de su billetera. Fue simpatizante del radicalismo, después del kirchnerismo, luego de la Embajada de Israel. No hay que confundir simpatía política con actitudes de un mercenario.

¿Volverán a cometer el error de subvencionar mercenarios para tener una prensa adicta?
No creo. Me parece que hay un aprendizaje colectivo. No creo que exista lugar para un Szpolski.

¿Imaginás una nueva guerra con los medios¿Se los responsabilizará por los cuatro años de Macri¿U otra discusión sobre la Ley Audiovisual que divida aguas?
No veo a nadie empeñado en eso. No lo percibo. Todos tenemos claro qué se hizo estos cuatro años. Hay gente que está avergonzada y otra que se nota que es incapaz de darse cuenta de lo que hizo.

El caso D’Alessio fue tratado en tu medio, El cohete a la Luna…
¿Te referís al caso D’Alessio o al caso Santoro?

A caso D’Alessio, Santoro, Montoto.
Son cuestiones diferentes.

Pero muy conectadas.
Marcelo D’Alessio, para empezar, es sobrino del Escribano General de Gobierno y es hijo de un consultor y encuestador del establishment que tiene la consultora D’Alessio Irol, ahora asociado con Sergio Berensztein. Son los que tienen el acceso privilegiado a los Coloquios de IDEA, a las reuniones empresariales. Ese personaje es Marcelo D’Alessio. Una persona que estudió en Estados Unidos, que se formó allí, que tiene ostensibles contactos con organismos de inteligencia de ese país. Se atribuía incluso ser parte de uno de ellos, aunque en realidad creo que era parte de otro: la DEA solo tiene agentes públicos. Solo la CIA tiene agentes secretos. En una de las grabaciones que le hace Pedro Etchebest habla de que tiene que enviar informes a Maine, que es la sede de los inorgánicos de la CIA. Es importante saber quién era D’Alessio y qué tipo de aparataje manejaba: un aparato de interceptación de comunicaciones súper sofisticado, armas súper sofisticadas, vehículos, es decir no es solo un delirante. En el mundo de la inteligencia hay muchos delirantes. Pero no es solo eso: se trata de un hombre del poder. Durante años fue un operador del Ministerio de Seguridad y de la Secretaría de Inteligencia.

En tus artículos lo vinculás con Mario Montoto.
No es algo que yo conecte. Están las grabaciones. Tienen un vínculo muy significativo. Montoto pasó de Montoneros a ser presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí. Pasa de recibir y dar entrenamiento militar a militantes montoneros en el Líbano y en Siria a ser el representante de las empresas israelíes que venden parafernalia bélica de seguridad y de inteligencia en la Argentina, un giro demasiado pronunciado. Fui Montonero y mi trayectoria es coherente con eso. Cambiaron los tiempos, las opciones políticas, pero uno puede percibir la coherencia. Es algo que no puede verse en Montoto. No lo puede explicar él ni Patricia Bullrich, que hizo un tránsito parecido. La diferencia es que ella era menos importante, porque era muy pendejita. Su participación tuvo que ver con el vínculo familiar que tenía con Rodolfo Galimberti. Montoto no: era un fierrero pesado, igual que Galimberti. En la militancia revolucionaria hubo gente que estuvo por la política, gente que estuvo por el poder y gente que estuvo por los fierros. Yo estuve por la política, mientras que Montoto y Galimberti estuvieron por los fierros. Los fierros y la guita. Y a pesar de que soy judío, denuncio la política represiva del gobierno de Israel, de Benjamín Netanyahu y me identifico con la resistencia del pueblo palestino. En cambio, Montoto es un agente y operador de las fábricas de armas y de parafernalia de inteligencia y de seguridad del Estado reaccionario y del gobierno reaccionario de Israel.

Vos afirmaste que Montoto era dueño de Infobae.
No lo digo yo, lo dice D’Alessio.

Vos le asignás verosimilitud al afirmarlo.
No puedo dar fe de que sea dueño de la mitad de Infobae, como dice D’Alessio, pero está permanentemente en las páginas de Infobae. Suspira y sale. Estornuda y sale. Permanentemente se publican las notas de su revista, DEF. Infobae es casi el house organ de cada uno de sus negocios. En Infobae aparece antes de que en cualquier otro lado cuando vende un carro blindado para disolver motines, con 12.356 fotografías. Si D’Alessio dijera que Montoto es socio de PERFIL, mi respuesta sería: “No, no digan estupideces”. Pero cuando afirma que es socio de Infobae, no doy fe, pero tampoco me parece inverosímil.

¿Y en el caso específico de Daniel Santoro?
En su defensa, Daniel Santoro dice que fue un logi, un gil. Que fue un ingenuo. No es de lo que presumió durante los últimos 20 años. Fue uno de los operadores principales de las difamaciones, de las calumnias contra Cristina Kirchner y en general todo el kirchnerismo. Participó en operaciones que tienen todo el aire de ser coordinadas desde Estados Unidos en simultaneidad con lo que pasaba en Brasil. Las publicaciones de las cuales se hacía eco Santoro venían claramente de esa línea. Además, Marcelo D’Alessio era llevado a todos lados por Santoro, que lo presentaba y explicaba que era un gran experto en temas de narcotráfico y seguridad. Santoro, además daba fe de que era un agente de Estados Unidos. Y el que publicó que Máximo Kirchner y Nilda Garré tenían cuentas en Suiza.

Nota que había publicado “Veja” en Brasil.
Por eso hablaba de Brasil. Santoro dice que consultó con tres fuentes. Si: Marcelo, Sebastián y D’Alessio.

¿También te parece verosímil que Santoro sea un gil?
Eso está fuera de discusión. Lo que estamos viendo es qué otra cosa fue además de gil.

¿Es otra cosa?
Me parece que es alguien que se pasó de vivo. Creyó que tenía un gran poder en sus manos y no se puso a pensar las consecuencias de pegotearse con esa gente. Es imposible creer lo que dice Santoro de que lo persiguen porque es un periodista independiente y que D’Alessio era una fuente. El tema no es que D’Alessio fuera la fuente de Santoro, sino que Santoro era la fuente de D’Alessio para muchas de las cosas. Había un intercambio, una reciprocidad y Santoro participaba de las operaciones de inteligencia de D’Alessio.

¿Afectará al ecosistema de los medios el fracaso de Macri y el regreso del kirchnerismo¿Se correrán las audiencias?
No me animo a hacer un vaticinio al respecto. Es posible que muchas cosas cambien. En estos años ha habido una diversificación de medios interesante, pero el problema es la sustentación económica. Aún en la precariedad, hubo medios interesantes. El poder del Estado y su pauta y el de los fondos reservados es indiscutible. Si vos hablás con dirigentes del oficialismo, no te dicen: “Nosotros no pagábamos”. Lo que afirman es: “Ellos también”. Si me preguntás si va cambiar ese mecanismo, mi respuesta es no sé.

¿Existirá nuevamente discriminación con la pauta oficial¿Habrá medios afines con periodistas mercenarios?
No creo que vaya a ocurrir, pero no podría jurarlo. Tendremos que estar atentos. Cuando pasó, lo critiqué.

Pese a la afinidad que tenés con el kirchnerismo.
Tuve y tengo una gran afinidad con lo que fue el gobierno de Néstor, de Cristina, también con Alberto mismo cuando fue Jefe de Gabinete. Pero no me privé de cuestionar las cosas que no me han gustado. Nunca fui ni dependiente ni operador. Cuestioné muchas cosas.

Nosotros podemos dar fe más que nadie de eso.
Critiqué la prórroga de las licencias por diez años, la promoción del general César Milani, del maltrato a la comunidad Qom. Critiqué muchas cosas, lo que no quita en absoluto que mantenga mi simpatía por lo que fueron esos gobiernos que me parecen los mejores que tuvo la Argentina en muchas décadas.

Medios conecta con la Justicia. ¿Imaginás un aumento del número de miembros de la Corte Suprema?
Yo sí. Pero creo que Alberto no. Está muy trabada esa situación en la Corte. Las peleas entre Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti hace muy difícil el funcionamiento. El aumento del número de miembros sería una manera soft, suave, de modificar ese estado de cosas sin grandes conflictos. Pero me parece que no es esa la idea de Alberto ni de Cristina.

Ver nota completa: “Veo muy felices a Cristina y Alberto”

Fotos: Juan Obregón
Fuente: Diario Perfil

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Vargas Llosa: “El regreso del peronismo es una catástrofe, pero lo de Macri fue un fracaso”

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El venerado Nobel peruano analizó en qué falló el presidente argentino saliente, explicó por qué la reciente ola de protestas en la región lo dejó perpejlo y presentó su flamante novela “Tiempos recios” 

(Desde Guadalajara). Mario Vargas Llosa no necesita presentación. Es el autor de algunas de las novelas más celebradas en español de los últimos 50 años, ensayista y articulista que combina la crítica literaria con la intervención política, y un intelectual difícil de encasillar

Pese a los incontables reconocimientos de los que ha sido merecedor (entre ellos, el Nobel de Literatura y el Premio Cervantes), y transitando la octava década de su vida, el escritor peruano continúa tan como prolífico como siempre, presentando una nueva novela apenas un año después de que viera la luz el manifiesto liberal autobiográfico “La llamada de la tribu”.

Este nuevo trabajo, titulado “Tiempos recios”, marca la vuelta de Vargas Llosa al universo cargado de política y melodrama de “Conversación en la catedral” y “La fiesta del chivo”, narrando una historia coral que tiene lugar durante la convulsionada década del 50 en Guatemala, cuando el gobierno reformista de Jacobo Árbenz comienza a tambalear producto del asedio de los Estados Unidos, que finalmente impulsaría un golpe para derrocarlo.

Es un magnífico regreso del escritor peruano, más cercano a la intriga política a lo Graham Greene que a la novela histórica testimonial, tras una serie de libros (Cinco esquinas, El héroe discreto) que no estaban a la altura de su apabullante pulso narrativo y su legado como creador de nuevas formas en el género.

En el marco de la Feria del Libro de Guadalajara, Vargas Llosa cedió 25 minutos de su agenda apretadísima para hablar con Infobae sobre “Tiempos recios”, la sorprendente actualidad de una historia que tiene más de 60 años, y dar su opinión de las últimas elecciones argentinas.

—La trama de Tiempos recios gira en torno al golpe de Estado contra Jacobo Árbenz en 1954 y su importancia en el devenir político latinoamericano. ¿Por qué es clave ese episodio de la historia guatemalteca para entender lo que sucederá en todo el continente?

— Bueno, yo era un estudiante universitario en la época en que Jacobo Árbenz inicia su mandato, haciendo reformas sociales que suscitaron un enorme interés en América Latina. Hay que recordar que la región, en esa época, era tierra de dictadores, había dictaduras prácticamente en todos los países. Entonces que una persona elegida democráticamente le diera a su gobierno ese contenido social, por ejemplo, impulsando una reforma agraria, respetando a las instituciones, generó un ambiente de libertad, de coexistencia en la gran diversidad, que fue muy estimulante para quienes creíamos que la democracia podía convertirse en el instrumento de la modernización de América Latina, donde había desigualdades gigantescas y un subdesarrollo muy profundo.

Y que este experimento se cortara de una manera tan violenta a través de un golpe de Estado, en el que participan de manera descarada los Estados Unidos, fue algo que desencantó a miles, millones tal vez, de jóvenes latinoamericanos y llevó a muchos de ellos a creer no en la democracia sino en la revolución socialista, en el paraíso comunista, que había que crearlo yéndose a las montañas con un fusil.

Entonces, para responder tu pregunta, mi impresión es que el golpe contra Árbenz retrasa por lo menos 50 años la idea democrática en América Latina y que durante todos esos años muchos jóvenes latinoamericanos intentan recrear lo que había ocurrido en Cuba, los focos guerrilleros. ¿Y al final todo eso para qué sirve? Para fortalecer a los gobiernos militares. Para justificar las matanzas espantosas que estos gobiernos militares cometieron prácticamente en todos los países latinoamericanos. Y es solo ahora, luego de medio siglo, que la democracia vuelve a tener una oportunidad en América Latina, después del gran fracaso de las sociedades socialistas, y que la opción democrática se vuelve a defender en América Latina como la mejor manera de combatir el subdesarrollo.

— ¿Cree que si Estados Unidos no hubiese impulsado el golpe en Guatemala la historia de América Latina hubiese sido completamente diferente?

— Bueno, mire, siempre es muy fácil contar la historia que no fue. No sabemos qué es lo que hubiera ocurrido, claro, pero si Estados Unidos hubiese tenido otra conducta, como sucedió en la época de Kennedy, que quiso iniciar un proceso para estimular la democratización de América Latina, aunque lamentablemente ocurrió tarde, no es imposible pensar que para la región hubiese sido diferente. Si Árbenz hubiera tenido el apoyo de Estados Unidos, apoyo que por otra parte él esperaba, para crear democracias que funcionaran a la manera americana, en la que los empresarios pagaran impuestos, algo que no había hecho nunca la United Fruits en Guatemala, por cierto, pues probablemente la idea del paraíso socialista no hubiera cundido tanto entre los jóvenes y la idea democrática habría tenido una chance que no tuvo. Tal vez eso hubiera contenido un poco el progreso de Cuba hacia la extrema izquierda. Eso no es imposible. Fíjese que el discurso de Fidel Castro cuando lo juzgan por el intento de asalto al Cuartel Moncada es un discurso socialdemócrata, es un discurso que hubiera podido pronunciar el coronel Árbenz en Guatemala. Árbenz no quería el comunismo, no quería el socialismo, quería una democracia que fuera efectiva, que modernizara los países, que sacara a los países latinoamericanos del subdesarrollo.

Entonces, no es imposible pensar que, con una política distinta hacia América Latina de Estados Unidos en los años 50, esa radicalización de la izquierda no hubiese ocurrido, y no se hubiera desperdiciado ese medio siglo con tantas masacres terribles, con tantas guerras civiles terribles.

— La historia alcanza también al magnicidio de quien lideró el golpe contra Árbenz, el militar Castillo Armas, y especula sobre quién estuvo realmente detrás de ese crimen, algo que es un misterio hasta el día de hoy.

— No se sabe y probablemente no se sabrá nunca. Había varias conspiraciones en marcha, cuál de ellas es la que triunfó, quién fue el asesino verdadero de Castillo Armas, es un misterio. Los militares crearon tal confusión, juzgaron a tanta gente y acusaron a tanta gente de conspirar, que probablemente nunca se llegará a saber exactamente quién mató a Castillo Armas. Lo que se sabe es lo que ocurrió después. Que todas esas reformas que había impulsado Jacobo Árbenz quedaron en nada; al contrario, se regresó al status quo anterior. Y Guatemala quedaría condenada a una lucha mortal entre las dictaduras y los jóvenes revolucionarios hasta hace relativamente muy pocos años.

— ¿Usted se inclina por alguna hipótesis en particular? Porque hasta Rafael Trujillo, el tirano de República Dominicana y protagonista de su novela La fiesta del chivo, está señalado como uno de los posibles responsables.

— Mire, no hay manera. Yo he hecho toda una investigación al respecto, no hay manera de saber qué es lo que ocurrió. Al hombre fuerte de Castillo Armas, que era su jefe de inteligencia, nunca lo juzgan y sin embargo lo tienen cinco años recorriendo las prisiones en Guatemala. Lo abandona la mujer, lo abandona su familia. Cuando él sale en libertad, se vincula presuntamente con grupos homicidas, narcotraficantes, y muchos años después muere en un atentado aparentemente gestada por un grupo de extrema izquierda que recordaba que él había sido el hombre de la seguridad en la época de Castillo Armas. Pero toda esta es una historia bastante misteriosa. Hay indicios que nos permiten atisbar un poco la verdad, pero conocer la verdad exactamente es imposible. Lo único que se sabe es que el pobre soldadito al que atribuyen los militares el asesinato de Castillo Armas, no solamente no mató a nadie, sino que fue asesinado él de manera absolutamente injusta y terrible para poder incriminarlo.

— Uno de las historias más sorprendentes en la novela tiene que ver con la campaña de desinformación que organiza la United Fruits, contraria a la formación de sindicatos y la reforma agraria por el efecto que tendrían en sus negocios, logrando que la opinión pública estadounidense y sus políticos crean que Árbenz es un posible aliado soviético. Su relevancia en esta era de las fake news es brutal.

— Mire, yo creo que es el primer caso, por lo menos en América Latina, en el que las fake news, las noticias inventadas, prevalecen sobre la verdad. Es muy interesante cuando uno trata de investigar cuáles son los indicios de que la Unión Soviética estaba tomando poco a poco el control de Guatemala, porque se encuentra con absolutas puras fantasías. No había un solo ciudadano soviético viviendo en Guatemala en esa época. Las medidas que Árbenz intenta realizar no son medidas ni comunistas ni socialistas, son medidas capitalistas, como por ejemplo hacer pagar impuestos a las empresas, como lo hacen en todos los países capitalistas del mundo, empezando por Estados Unidos.

—¿Cómo se orquesta esa campaña?

—Bueno, estas fake news sobre Guatemala prevalecen en gran parte gracias a periodistas norteamericanos ingenuos, desinformados, a los que un titiritero genial, un publicista al servicio de la Unidad Fruit, logra manipular en favor de los intereses de la empresa. Es muy interesante, había una escritora que yo leía siempre con mucho interés en el New York Times por lo talentosa que era, por lo inteligentes y profundamente democráticas que eran sus posiciones, Flora Lewis. Bueno, pues Flora Lewis es una de las invitadas por este publicista y es llevada a Guatemala, donde escribe un artículo viendo allá a los soviéticos ocupando. ¿Pero dónde estaban? ¿Cómo pudieron ser engañados de esa manera tan absolutamente radical periodistas que eran muy honestos?

— Los “operaron”.

—Se fiaron de unas noticias fabricadas ex profeso por un publicista. Y sobre la actualidad del asunto, yo creo que la mejor defensa que tenemos contra las fake news es que haya una libertad de prensa que permita contrarrestar estas las noticias inventadas con las noticias genuinas, auténticas. Aunque no es fácil. Hay una revolución tecnológica extraordinaria que sirve para evitar las censuras pero desgraciadamente también para que las fake news reemplacen a las noticias verdaderas y nos jueguen muy malas pasadas, debilitando extraordinariamente a las instituciones democráticas.

— Tiempos recios ha sido recibida muy calurosamente por la crítica y han sido muchos los que han dicho que es su mejor novela desde La fiesta del chivo. ¿Concuerda?

— Bueno, espero que sea verdad, ojalá sea verdad (risas).

— A esta altura de su carrera, y habiendo obtenido los principales reconocimientos que un escritor puede alcanzar, le importa aún si la novela es bien recibida o no, si recibe buenas críticas?

— Hombre, pues yo creo que a todos los novelistas les importa mucho que sus libros tengan éxito, que lleguen a un público. Yo no creo que haya escritores que sean tan puros que se queden absolutamente indiferentes respecto a la reacción del público. Uno espera que las novelas que uno escribe tengan éxito, y se siente muy triste si no es así, y muy contento si sucede.

— Lo llevo a la actualidad. ¿Qué reflexión le merece la reciente ola de protestas que han conmocionado a América Latina en los últimos meses, desde Ecuador hasta Bolivia y Chile? ¿A qué las atribuye?

— Mire, yo creo que se explican por razones muy diferentes. Creo que en ciertos países hay problemas sociales y económicos muy profundos, que, en lugar de combatir, fomentan las enormes desigualdades y entonces allí claramente hay un contenido social en las movilizaciones populares. Ahora, hay un caso aparte, que es el de Chile, que a mí me deja perplejo. Yo he seguido bastante de cerca la extraordinaria modernización de Chile, donde se ha reducido extraordinariamente la pobreza extrema, donde han crecido las clases medias de una manera notable. Un país que se ha ido acercando al primer mundo muchísimo en estos años. Entonces es muy desconcertante que haya una explosión popular de esa magnitud. Y esa contestación tan radical de un sistema que ha traído enormes beneficios a Chile. Yo no me lo acabo de explicar. Tal vez una de las razones es que esos sectores populares que formaban parte, que llegaron a formar parte de las clases medias, encontraron pronto un techo, un techo que no podían ya superar, y entonces esa frustración pues está detrás de esa movilización popular tan grande. Es posible. También es posible que no haya una educación popular que tenga un altísimo nivel para crear igualdad de oportunidades en todas las generaciones. Es posible que no haya una sanidad al alcance del gran público que pueda competir con la sanidad privada. Si esto fuera así, lo fundamental sería crear los instrumentos que garantizan una igualdad de oportunidades, principio democrático fundamental.

Ahora, de todas maneras, la violencia que ha acompañado esa movilización en Chile pues nos deja desconcertados. Edificios quemados. Decenas de estaciones de metro desaparecidas. Un desconcierto muy grande en la clase dirigente chilena, que tampoco parece entender muy claramente qué es lo que está ocurriendo.

— ¿Cree en la teoría de la injerencia extranjera?

— Hombre, yo creo que hay injerencia seguramente pero eso no lo explica todo, en ningún caso. La participación popular ha sido muy grande y creo que eso no puede proceder de Cuba o de Venezuela. Hombre, que están encantados que un modelo democrático y capitalista fracase, pues sí, desde luego, habrá sido celebrado con whisky y champagne en Caracas y en La Habana. Pero no creo que lo explique. No creo que sea la razón fundamental de la movilización chilena.

— ¿Y de las elecciones argentinas qué lectura hace? Cómo cree que será el gobierno de Alberto Fernández?

— Yo creo que va a ser un desastre. Ojalá me equivoque, quiero mucho a Argentina y tengo una gran admiración por muchos aspectos de ese país. Pero yo creo que ese regreso del peronismo al poder será una catástrofe para los argentinos. Ojalá me equivoque. Ojalá la realidad no confirme mis previsiones. Yo creo que el fracaso de Macri, porque hay que llamarlo un fracaso, claramente, es muy lamentable. Tenía un equipo magnífico, que sabía perfectamente lo que había que hacer, pero quizás el gradualismo que intentó no era la mejor manera de enfrentar la crisis enorme en que dejó el peronismo a la Argentina. Quizás las reformas debieron ser mucho más radicales, porque ahora están atribuyéndole a Macri los problemas que crearon los Kirchner. Esperemos que Argentina sobreviva a esta experiencia.

INFOBAE

FOTO TAPA : EL MUNDO

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El peligro cierto de que Cristina Kirchner destruya su mejor creación

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Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP)

Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Photo by RONALDO SCHEMIDT / AFP)

Entre esos detalles se destaca el encumbramiento de Máximo Kirchner como presidente del bloque de diputados del PJ. Esa decisión entrega a dos personas del mismo apellido -Kirchner- el control casi total del Poder Legislativo, pero no solo eso. Máximo es el jefe de una organización que ha cosechado rechazos evidentes en la última elección. En muchos lugares donde impulsó candidatos propios -La Plata, Mendoza, Lanús, Quilmes (aun ganando), Mar del Plata-, sus números quedaron dos dígitos por debajo de las lista que integraban. Donde el kirchnerismo duro fue solo, perdió. En cambio, donde se presentaban gobernadores más moderados, el PJ ganó.

Si Alberto Fernández dijo que el suyo sería el gobierno de los gobernadores peronistas, que ellos eran sus principales aliados, ¿dónde está eso representado en la distribución de poder de las Cámaras? ¿En qué lugar destacado están los hombres de Sergio Uñac, Gustavo Bordet, José Manzur o de Omar Perotti? ¿De qué manera es contemplada la opinión del presidente electo en estos temas?

El segundo detalle es la designación de Carlos Zannini como procurador del Tesoro. Zannini fue, y probablemente aun lo sea, un hombre que estuvo en las antípodas de Fernández: el conflicto, por momentos, adquirió ribetes personales. Un duro del kirchnerismo, Zannini fue el que manejó la Corte adicta cuando Néstor Kirchner gobernaba Santa Cruz y fue el designado para vigilar a Daniel Scioli desde la vicepresidencia, si es que llegaba al poder. Tal vez hayan cambiado mucho las cosas, pero una mirada retrospectiva concluirá rápidamente en que el futuro presidente no tendrá ninguna injerencia en la procuración del Tesoro, y que eso no será justamente porque en el organismo fue designado un dirigente insospechable de parcialidad.

Tal vez sea un exceso de suspicacia, pero muchas personas, poco a poco, se preguntarán si no funcionará allí una filial del Ministerio de la Venganza, una idea contra la que Alberto se expidió varias veces.

Carlos Zannini será procurador del Tesoro (Nicolás Stulberg)

Carlos Zannini será procurador del Tesoro (Nicolás Stulberg)

El tercer detalle es menor y parece salvado. Pero justo al día siguiente de aquella reunión, voceros del presidente electo difundieron en los medios que Alberto pretendía recibir la banda y el bastón en el Congreso de la Nación y no en la Casa Rosada. Esa pavada es irrelevante para el presidente electo pero no para su vicepresidente quien, en los últimos cuatro años, se refirió al papelón del 10 de diciembre del 2015 de manera obsesiva, una y otra vez. “Quisiera ver cómo van a hacer ahora….”, provocó en un acto en La Matanza el pasado mes de septiembre.

La comedia de enredos se resolvió, al parecer, con la decisión del Presidente actual de conceder los deseos del entrante: ¿realmente sería muy importante para Alberto el lugar de la ceremonia? ¿o fue otra -una más y van…- de las gestiones que debió emprender para calmar a su compañera?

En los días posteriores a la reunión empezaron a correr también fuertes rumores de que las personas designadas para conducir la economía del país no serían finalmente las encargadas de hacerlo. Es un tema de una sensibilidad extrema. Por diversas razones, la economía argentina camina por el borde de la cornisa. Se supone que el 10 de diciembre, el nuevo presidente designará a un hombre de confianza en ese área, quien dispondrá de un equipo articulado de gran nivel con un plan muy pensado desde que el 11 de agosto se supo quien sería el presidente electo. En las horas posteriores a la reunión entre Alberto y Cristina todo eso se pareció más bien a un castillo de naipes. Nadie sabe exactamente cual será su rol. Para colmo, desde el Instituto Patria le echaban la culpa de las versiones a Sergio Massa, a quien atribuían irritación por haber sido excluido del encuentro entre Cristina y Alberto, en el que curiosamente sí participó el hijo de la ex Presidenta. De nuevo: ¿quién decide la lista de asistentes a las reuniones cumbres?

Mauricio Macri y Alberto Fernández durante la reunión en Casa Rosada para hablar sobre la transición.

Mauricio Macri y Alberto Fernández durante la reunión en Casa Rosada para hablar sobre la transición.

El lugar elegido para la reunión es otro motivo de curiosidad. Quizás tenga su lógica que el presidente electo haga todos los esfuerzos para evitar herir la susceptibilidad de quien lo designó en el cargo. Si Cristina cita a su domicilio, sería generar un conflicto plantarse. Pero, ¿qué decir de la actitud de Cristina? Una dirigente de su nivel sabe que su rol de anfitriona desmerece la autoridad del presidente electo. Al obligarlo a él a moverse, le niega uno de los atributos presidenciales y genera todo tipo de suspicacias en la prensa y en la estructura política. ¿Manda él o manda ella? ¿Por qué razón no se reúnen en la oficina del Presidente? ¿No sería un gesto de grandeza por parte de Cristina investirlo a Alberto Fernández del mayor poder posible? ¿Por qué no lo hace dado el evidente efecto que genera? ¿Cómo se explica que estuviera Máximo allí y no Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete designado por Alberto?

Hay más datos. Alberto Fernández debería ser quien designe a su gabinete. Ningún jefe político cede esa prerrogativa porque, de otro modo, ministros con una fuente de poder que no sea él mismo pueden resistir sus órdenes, o solo proceder cuando reciben la conformidad desde otro lado. Sin embargo, en las cercanías de Cristina explican que fueron ellos quienes vetaron a Martín Redrado y a Florencio Randazzo, al primero porque ofreció testimonio en la causa de dólar futuro y al segundo porque le atribuyen una alianza espuria con Mauricio Macri. Las anécdotas de la noche del triunfo, cuando Cristina impidió a los gobernadores que subieran al escenario son cada vez más conocidas, y tristes.

Estas tensiones son naturales en cualquier proyecto político y, especialmente, en uno en el cual hay un desnivel de poder evidente entre la política más poderosa del país y el hombre que debe ejercer la Presidencia. Pueden ser bien manejadas o no. La tradición argentina registra muchos conflictos en la cúspide del poder que debilitaron seriamente a diversos proyectos políticos: Menem vs Duhalde, Duhalde vs Kirchner, Cristina vs Moyano, De la Rua vs Chacho Álvarez. Cada vez que la familia Kirchner le cedió el poder a alguien que no llevara su apellido, las cosas no salieron bien. Los ex gobernadores de Santa Cruz, Sergio Acevedo y Daniel Peralta pueden atestiguarlo: nunca tuvieron poder real, y sufrieron un permanente esmerilamiento.

Máximo Kirchner será el presidente del bloque de diputados del PJ

Máximo Kirchner será el presidente del bloque de diputados del PJ

¿Se repetirá otra vez esta constante?

Gran parte del desenlace dependerá de la ex Presidenta. Hasta la elección de Fernández, Cristina fue una gran hacedora de derrotas. Una Cristina sectaria se sacó de encima a todo aquel que discutiera algo de su liderazgo, incluido a Alberto Fernández. Eso fue un factor fundamental en las derrotas del 2009, 2013, 2015 y 2017. En mayo de este año, Cristina finalmente registró ese límite: si quería ganar debía sumar a casi todos aquellos a los que había considerado traidores. Eligió a un candidato de trayectoria moderada, aceptó que ese candidato hiciera críticas a su gobierno en la primera fase de la campaña, y permitió la unidad con los gobernadores que la resistían. Fue su mejor gestión como líder política. Con aquel sectarismo, perdía. Con esta flexibilidad, ganó. Pero cada uno es quien es y, a medida que se acerca el 10 de diciembre, parece estar cada vez más claro que el recorrido de la ex Presidente será, como mínimo, ambiguo e impredecible.

¿De verdad intentará reflotar el proyecto del “vamos por todo”, llevándose por encima a su propio candidato y pese a los pésimos resultados que obtuvo? ¿O le dará aire a su mejor creación y entenderá, finalmente, los costos de la rigidez y la ambición desmedida?

En ese dilema, que contiene un evidente trasfondo psicológico, se juega gran parte del destino del Gobierno que arranca en apenas 15 días.

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ESCRACHES ASESINOS

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Por estas horas estremece a la opinión pública el caso de un joven de 18 años que decidió quitarse la vida al ser víctima de un falso escrache. ¿Cuál es el límite en el uso de las redes sociales?.

A raíz de un falso escrache a través de las redes sociales de parte de su ex novia, Thomas Fabrizio Pérez Ruiz, de solo 18 años, tomó la decisión de quitarse la vida en su casa, empujado por la catarata de agravios, insultos y amenazas que el joven había recibido de parte de los “justicieros” de la web.

No es el primero ni el último de los muchos casos de uso irresponsable de la tecnología para cobrarse miserables venganzas personales, descargar despechos o simplemente cimplir con el mísero objetivo de destruir el buen nombre de alguien a quien solo pretendemos dañar. ¿Es qué todos nos convertiremos en víctimas potenciales de este accionar y de sus despreciables ejecutores?.

Uno de los debates más apasionantes de este tiempo es el vinculado al alcance de la libertad de expresión en las redes. Y mientras el mundo logra resolver la cuestión -algo que hoy aún aparece lejano- la realidad cotidiana muestra a las personas indefensas antes este tipo de ataques y a la justicia impotente frente la ausencia de un ordenamiento legal que proteja a los ciudadanos.

El anonimato, las falsas personalidades, la ausencia de control de contenidos difamatorios y la perversión humana como telón de fondo, están construyendo un mundo injusto y desleal en el que todos estamos indefensos ante una falsa denuncia que encontrará rápidamente eco en la cohorte de resentidos e irresponsables dispuestos a multiplicarla hasta el infinito por el único placer de dañar o simplemente divertirse.

Thomas fue velado y hubo que dispersar a las personas porque fueron cientos, indignados por lo ocurrido y exigiendo una justicia que por el tono del reclamo también se parecía a la venganza. Y la respuesta en esas mismas redes que empujaron el joven al suicidio fue de la misma intensidad violenta que había desplegado con sus mentiras la ex novia despechada, que ahora padece en carne propia el precio de su accionar y se encuentra con custodia policial durante las 24 hs, además de tener que responder a la denuncia que por acoso le realizó la familia del chico.

Thomas tenía 18 años, era peluquero y hacía poco había puesto su propia barbería; era además alumno del Colegio San Pío X y hacía acciones benéficas con sus amigos. Demasiados valores personales para terminar víctima de la miseria de las redes.

Tal vez debamos comenzar a prestar atención a este tema, antes que otras vidas se pierdan por la demora o la incapacidad de la sociedad para meter mano en el asunto.

 Adrian Freijo
http://www.libreexpresion.net/

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