Connect with us

Opinión

Telecom-Cablevisión: Una fusión sin antecedentes

Avatar

Published

on

Por: Martín Becerra, investigador en Ciencias de la Información
El Grupo Clarín celebra el fin de año con la autorización oficial para convertirse en el conglomerado más expandido en comunicaciones, cuyo volumen económico lo coloca en el podio de los grupos concentrados del país. Una resolución de 16 artículos del ente gubernamental de comunicaciones (ENaCom), firmada el jueves último, califica a la fusionada con “poder significativo de mercado” y combina las múltiples licencias que operaban Cablevisión (Grupo Clarín y Fintech) y Telecom (Fintech) hasta que, hace seis meses, los grupos liderados por Héctor Magnetto y David Martínez, respectivamente, anunciaron la mayor concentración infocomunicacional de la historia argentina.

Mientras tanto, un nuevo decreto del presidente Mauricio Macri volvería a modificar las reglas de juego del sector para habilitar a las telefónicas a prestar el servicio de televisión satelital (DTH), algo que está vedado por sus decretos previos. Con ello, el gobierno buscará compensar a Telefónica que, mientras asiste a la expansión del Grupo Clarín, en el último año se desprendió de Telefé y carece de la infraestructura que tendrá el resultado de la fusión Cablevisión-Telecom para comercializar en el corto plazo paquetes de cuádruple play (telefonía fija y móvil, conexión a Internet y TV paga).

El trámite pasó ahora a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que añadirá condiciones a las que fijó el ENaCom, que son la devolución de espectro en telefonía móvil –dado que la fusión supera el límite de 140Mhz permitido– y que en las localidades donde se constituya un monopolio en conectividad a Internet, pues la fusión también supondrá allí la desaparición de competencia, el conglomerado deberá compartir su red a precios mayoristas durante dos años (renovables) para que otros actores puedan ofrecer servicios sobre la misma y tener un precio minorista similar al de la Ciudad de Buenos Aires.

Cablevisión/Telecom concentrará a nivel nacional el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a Internet por banda ancha, el 35% de conectividad móvil y el 40% en TV paga. El dominio de mercado de la fusionada es más elevado en las zonas de mayor poder adquisitivo y concentración demográfica, donde el nuevo conglomerado será monopólico en las principales ciudades de la mitad norte del país, por ejemplo en banda ancha fija en Rosario, Córdoba y todo el corredor norte del Gran Buenos Aires, o en TV paga en Córdoba, Santa Fe o Salta. En al menos 130 localidades donde había dos compañías para competir en la oferta de prestaciones del cuádruple play, ahora habrá una. La fusión reduce la competencia como efecto del movimiento concentrador del mercado.

La excesiva concentración del sector no sólo es cuestión de conectividad, como pretende el oficialismo, sino que comprende toda la cadena productiva en comunicación, ya que el Grupo Clarín es el principal productor de información y entretenimientos masivos, pues es el mayor editor de diarios, posee radios líderes en AM (Radio Mitre) y FM (La 100) y una de las cadenas de TV abierta más importantes (El Trece), además de ser accionista mayoritario en Papel Prensa y contar con varias señales de TV paga y derechos de programación. A eso le suma ahora la concreción del dominio de las redes de transporte, distribución y comercialización al hogar de la información, las comunicaciones y los datos en todo el país.
Foto: Marcos Brindicci, ReutersFuente: Diario Tiempo Argentino

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

¿Y si la cortamos con los delincuentes y atendemos a los honestos?

Avatar

Published

on

 Lo ocurrido en las últimas horas con Carolina Píparo vuelve a mostrar la realidad de una Argentina construida para la impunidad de los delincuentes. Basta.

Carolina Piparo, quien durante su embarazo fue asaltada y baleada durante una salidera bancaria ocurrida el 29 de julio de 2010 en La Plata y en la que fue asesinado el hijo que llevaba en el vientre, denunció este domingo que el autor del balazo que la hirió y le provocó la muerte a Isidro, el bebé que esperaba, la amenaza desde la cárcel a partir del permiso que tienen los reclusos de tener teléfono celular por el coronavirus.

En 1994 el asesino de la familia Bagnato se comunicaba telefónicamente con Matías -el único sobreviviente de aquella masacre en la que Fructuoso Álvarez González quemó vivos a sus padres, sus hermanos, Fernando y Alejandro, y a Nicolás Borda, amigo del más chico- y con la abuela del joven, los hostigaba con frases como “uh se quemaron, están todos muertos” y, tantos años después, en 2010, el horror volvió a sonar del otro lado del teléfono. «Me dijo que yo también estaba muerto, como el resto de mi familia. Desde el 2010 hasta ahora se me acabó la vida nuevamente” dijo el joven, que comenzó una doliente periplo por los tribunales para saber cual era el estado de cumplimiento de la condena del criminal. le contestaron que no se le podía informar…para la ley él -que había perdido a todos los suyos y salvado su vida casi de casualidad- no era parte de la causa.

Luego se enteraría que un juez le había ortorgado a Álvarez González la libertad y el permiso para irse a España a «rehacer su vida», algo que para el criminal se circunscribía en disfrutar amedrentando a su víctima mientras preparaba su único objetivo: terminar la macabra tarea que el azar quiso dejar inconclusa la noche del crimen.

Los casos son incontables; algunos públicos por la notoriedad de los hechos y otros que quedan en silencio por tratarse de delitos sin tanta repercusión en la sociedad. Pero el porcentaje de delincuentes reincidentes, la violencia intramuros de las cárceles, la insostenible liviandad del sistema penal argentino y la cada vez más inocultable relación entre el delito y la política hacen que en la Argentina quienes delinquen tengan más derechos y garantías para continuar ejerciendo su profesión delincuencial que los ciudadanos honestos para vivir dentro de márgenes aceptables de seguridad y decoro.

Los presos cobran un salario que supera el haber de un jubilado y a fines de 2018 pasado recibieron un bono del estado de $ 4.000 que le fue negado a la clase pasiva.

Los permisos de salida laboral o familiar y el acortamiento de penas hasta niveles ridículos hacen que todos tengamos la misma sensación: la impunidad es entre nosotros una forma de vida que ha llegado para quedarse y que va a plantear falsas opciones de vida para las generaciones que vienen. ¿De qué vale ser honesto en un país que solo parece despreocuparse por los que violan la ley?.

Probar un delito de corrupción es casi imposible, una violación somete a nuevos vejámenes a la víctima mientras los victimarios suelen beneficiarse de las chicanas legales que han logrado que derecho y justicia no sean lo mismo en nuestra patria. Ni que decir de los femicidios, que tienen en nuestros estrados una norma no escrita que lleva a investigar bajo el siniestro pre concepto del «algo habrá hecho para que él se ponga así».

¿Será por eso que el atajo es hoy la ruta preferida de los argentinos?.

El estado de derecho se ha convertido de a poco -aunque más aceleradamente en las últimas tres décadas- en una verdadera burla al sentido común y a las reglas de convivencia. Y si bien es cierto que las penas deben ser para la reinserción de los reos en la sociedad, no lo es menos que deben ser eso: penas. No meros descansos en la vocación por violar las leyes.

Sea por lo que fuese, una de las tareas que debemos imponernos -e imponer a nuestros gobernantes- en la construcción del tiempo post coronavirus puede sintetizarse así: déjense de joder con los delincuentes y comiencen a prestar atención a los honestos.

Tal vez así podamos construir un país diferente…

Por Adrián Freijo

Continue Reading

Opinión

La pandemia amenaza con dejar entre 14 y 22 millones de personas más en pobreza extrema en Latinoamérica

Avatar

Published

on

El coronavirus aleja aún más el objetivo de erradicar la carestía extrema, según la Cepal. En el horizonte más optimista, el 5,7% de su población estará en esa situación en 2030; en el más pesimista, el 11,9%
FOTO : Vista de un encuentro presencial de la Cepal antes de la irrupción del coronavirus.CEPAL

Del bajo crecimiento a la recesión, sin solución de continuidad. El coronavirus ha transformado el sombrío horizonte económico en América Latina en el peor en más medio siglo, como recuerda a EL PAÍS el jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la región, Alejandro Werner. El brazo económico de Naciones Unidas para el desarrollo del subcontinente, la Cepal, se ha sumado este viernes al pesimismo sobre el frenazo de la actividad a escala global y sobre el golpe que va a hacer en una región siempre expuesta a los vaivenes de las materias primas, la manufactura, el turismo y las remesas. El choque será especialmente fuerte en una métrica clave del desarrollo social: la pobreza extrema. Según las cifras del organismo, si el avance de la pandemia provocase una caída del 5% en el ingreso medio de la población activa, el número de latinoamericanos en pobreza extrema pasaría de los 67,5 millones actuales a 82 millones. Si la merma de ingresos para la población económicamente activa fuese del 10%, esa cifra se dispararía hasta los 90 millones de personas.

Incluso antes de la llegada del Covid-19, la región no iba en buena dirección para acabar con la lacra de la pobreza extrema una década vista, tal como marcaba la hoja de ruta de la ONU. Tras una década larga de mejora, la tasa de población en situación de carestía extrema en América Latina —de por sí la región más desigual del mundo— lleva algo más de un lustro encadenando aumentos sobre unas bases ya muy altas: del mínimo de 2012 (8,2%) se ha pasado hasta superar con creces el doble dígito. El bajo crecimiento y la menor pujanza redistributiva de muchos Gobiernos de la región ya se habían dejado sentir en los últimos tiempos en un indicador clave del avance social, pero la pandemia es la puntilla: sin el efecto Covid-19, este indicador habría alcanzado el 10,7% a finales de este año; con el coronavirus ya en el mapa de riesgos, se disparará hasta el 13,3%.

En el nuevo escenario, los cálculos más optimistas (que contemplan una reducción de la desigualdad del 1,5% y un aumento del PIB por habitante del 5%) apuntan a una pobreza extrema en el entorno del 2,9% en 2030; y en el más pesimista (sin cambio en el patrón distributivo y con un crecimiento per cápita del 1%), ligeramente inferior al 9%. Pero la sacudida del virus sobre los cimientos mismos de la economía es la puntilla: hoy el cálculo más optimista apunta a una pobreza extrema del 5,7% de la población en 2030 y en el más pesimista, el 11,9%.

“El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria y humanitaria sin precedentes en el último siglo”, ha subrayado este viernes la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en la presentación de un monográfico sobre las secuelas económicas y sociales del virus en el subcontinente. “El mundo no va a ser el mismo después de esta pandemia y la reactivación económica va a tomar su tiempo. No es una crisis financiera, sino de salud y bienestar. Y va a ser imprescindible el rol del Estado y no el del mercado: es el Estado, lo público, lo que nos va a sacar de esta crisis. No podemos volver a transitar por los mismos caminos que no han traído a estas grandes brechas”, ha dicho desde Santiago de Chile. “Estamos ante un cambio de época, de paradigma. Y tenemos que cambiar nuestro modelo de desarrollo”.

En el plano macroeconómico, la Cepal prevé un golpe múltiple para América Latina, fundamentalmente a través de seis canales: la disminución de la actividad económica en sus principales socios (Estados Unidos, Europa y China), abaratamiento de las materias primas, interrupción de las cadenas mundiales de valor, menor actividad turística, reducción de las remesas e intensificación de la aversión al riesgo en los mercados mundiales. “Estamos ante una profunda recesión”, ha alertado. Todavía es pronto para poner cifras, pero la Cepal cree que la previsión inicial de impacto, del 1,8% del PIB, ya se ha quedado obsoleta. “Si le sumamos el impacto que está teniendo en EE UU y Europa, más allá de China, ya hablamos del 3% o el 4%”. Aunque la dentellada económica de las medidas de distanciamiento social va a ser fuerte, Bárcena ha hecho un llamamiento a mantener o aumentar las medidas aplicadas hasta ahora: “Si no cumplimos las cuarentenas en América Latina y el Caribe el impacto económico será mucho mayor”, ha sentenciado.

Como respuesta a este nuevo panorama económico, ha dicho la jefa de la Cepal, “la integración regional es crucial para enfrentar la crisis, más allá de las diferencias políticas. Lo más urgente es reconstituir las cadenas regionales de valor para disminuir la volatilidad externa. Es, quizá, una oportunidad para mirarnos hacia dentro”. Esta vez “el salvavidas no van a ser las materias primas: el impulso va a venir de los paquetes fiscales”. Y América Latina “carece del espacio suficiente” para responder a la coyuntura con el mismo brío que las economías avanzadas. Ante esa tesitura, ha agregado, la opción más conveniente sería que la comunidad internacional apoyase a los países de renta media mediante un “recorte o reperfilamiento” de su deuda. “Necesitamos medidas que están fuera de la caja, innovadoras: necesitamos que el FMI y el Banco Mundial nos ayuden”.

En el plano puramente sanitario, Bárcena ha recordado que el nivel de camas de hospital disponibles en la región está muy lejos del de Europa, donde el coronavirus está haciendo estragos y está exhibiendo que ningún sistema de salud es lo suficientemente fuerte como para resistir un choque de esta magnitud. En la región, los únicos países que tienen un nivel de disponibilidad de camas similar al de la Unión Europea son, según los datos de la Cepal, Cuba y dos pequeñas naciones caribeñas: Barbados y San Cristóbal y Nieves. Y el gasto público sanitario medio del área supera por poco el 2,2%, la tercera parte de lo que recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

https://elpais.com/

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Mundo

“Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos nunca volverá”: Analista describe el mundo después del coronavirus

Avatar

Published

on

El analista Gideon Lichfield asegura que todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos.
"Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos nunca volverá": Analista describe el mundo después del coronavirus

Gideon Lichfield, editor de la revista Technology Review, vinculada al Massachusetts Institute of Technology (MIT), considera que la mayoría de la población todavía no es consciente de las consecuencias a corto y largo plazo que traerá la pandemia de coronavirus. “Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca”, aseguró el analista.

El experto toma en cuenta un estudio publicado por la universidad Imperial College de Londres, en el que los investigadores británicos sugieren imponer medidas de distanciamiento social “más extremas” a medida que aumenten los pacientes atendidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y “suavizarlas” cuando se reduzca la cantidad de personas ingresadas.

Esta opción se basa en una predicción de los expertos sobre los picos de ocupación mensual de estas áreas hospitalarias a lo largo del año por pacientes con covid-19. El estudio recomienda asimismo que se debe “reducir el contacto fuera del hogar, en la escuela o en el lugar de trabajo en un 75 %”.

“Según este modelo, los investigadores concluyen que el distanciamiento social […] debería producirse aproximadamente dos tercios del tiempo, es decir, dos meses sí y uno no, hasta que haya una vacuna disponible, algo que no se espera como mínimo hasta dentro de 18 meses”, explica Lichfield.

La vida en una pandemia permanente

El analista aclara que no se trata de una alteración temporal, sino del “inicio de una forma de vida completamente diferente“.
A corto plazo, esta nueva situación perjudicará sobre todo a los negocios que dependen de reunir a grandes cantidades de personas (restaurantes, gimnasios, centros comerciales, hoteles, cines, museos, aerolíneas, escuelas privadas, etc). Además, afectará a los padres, que tendrán que educar a sus hijos en casa; a los que cuidan de sus parientes mayores; están atrapadas en relaciones abusivas o no tienen ahorros “para lidiar con los cambios en sus ingresos”.

Por otro lado, los negocios se adaptarán a la nueva realidad y veremos “una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la ‘economía confinada'”, pronostica Lichfield. También predice que cambiaremos algunos hábitos (reducción de viajes contaminantes, auge de cadenas de suministro locales, paseos y ciclismo), y tendremos mejores sistemas sanitarios para responder a las futuras pandemias.

Aunque, en un primer momento nuestra vida social cambiará, finalmente “recuperaremos la capacidad de socializar de manera segura” gracias al desarrollo de “formas más sofisticadas de identificar quién representa un riesgo y quién no, y discriminando, legalmente, a los primeros”, vaticina el experto.

“Vigilancia intrusiva”, un precio a pagar

En este sentido, el analista cree que el mundo requerirá de nuevos métodos de control para dar seguimiento a las personas contagiadas y evitar la propagación de la enfermedad. Por ejemplo, para abordar un vuelo, el pasajero podría tener que registrarse en un servicio que rastree sus movimientos a través del teléfono y detectará si ha estado cerca de infectados confirmados o de “puntos calientes de enfermedades”. Habría requisitos similares en edificios gubernamentales o centros de transporte público, además de escáneres de temperatura “en todas partes”, mientras que las discotecas podrían requerir algún tipo de verificación digital que demuestre que el cliente ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

Lichfield sostiene que “nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas”, y que “la vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas”.

Costo social

Finalmente, Lichfield evaluó el coste social de la pandemia y señaló que, “como de costumbre”, será asumido por “los más pobres y los más débiles”, los que tienen menos acceso a la sanidad y viven en zonas más propensas a enfermedades, los autónomos, los inmigrantes y los refugiados, etc. También podrá haber “discriminación oculta” de los ganen menos de 30.000 euros anuales, tengan una familia numerosa, vivan en ciertas partes de un país o cumplan con otro criterio que gobiernos y empresas puedan considerar de riesgo para contraer una enfermedad.

“Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero como con todo cambio, habrá algunos que perderán más que la mayoría, y probablemente serán los que ya han perdido demasiado”, asevera el autor del artículo, al tiempo que expresa la esperanza de que esta crisis “obligue a los países, en particular a EE.UU., a corregir las enormes desigualdades sociales” que hacen tan vulnerables a grandes franjas de su población.

¿No sabe si necesita hacerse la prueba del covid-19? Complete nuestro cuestionario para averiguarlo.

FUENTE : RT

Continue Reading

Más Vistas