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5RTV, el Canal Público de Santa Fe, tendrá su primera conductora trans

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Por primera vez en la historia de la televisión de Santa Fe una periodista trans realiza la conducción de un programa para toda la provincia. Se trata de Victoria Stéfano, integrante de Periódicas, que forma parte de un especial producido por la Secretaría de Estado de Género e Igualdad y el Ministerio de Cultura para 5RTV, en el marco del día internacional de la eliminación de la violencia hacia las mujeres

Por: Barbara Favant
El gobierno provincial impulsó para este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, la realización de un especial audiovisual que se emitirá por 5RTV. El programa fue grabado y tiene la conducción de Victoria Stéfano, periodista de Periódicas, y de Flavia Padín, periodista en Telefe y Radio Nacional en la ciudad de Rosario.

Si bien hubo mujeres trans que han ocupado espacios en los medios de comunicación de la ciudad de Santa Fe y otras localidades provinciales durante las últimas décadas, es la primera vez que se desarrolla una en la co conducción. Se trata de un lugar de liderazgo y visibilidad en la comunicación que abre un nuevo capítulo en la historia del periodismo local.

“Como sujetas siempre fuimos abordadas comunicacionalmente como personajes del ridículo, de lo trágico, lo policial, lo criminal, y más recientemente como activistas y trabajadoras. Nunca como sujetas de la comunicación en términos de creadoras de contenidos o comunicadoras sociales. Son muy pocas las mujeres trans que han alcanzado alguna experiencia en medios como trabajadoras de esos medios. Es el caso de Querelle Dellage, claramente la más visible, entre otras compañeras como Shendell Spíngola, y otras experiencias breves y menos conocidas”, reflexiona Victoria en Periódicas.

El programa
El especial está compuesto de diferentes entrevistas a mujeres en lugares de decisión dentro de la gestión, como la vicegobernadora Alejandra Rodenas, y la secretaria de Estado de Igualdad y Género, Celia Arena. Además habrá informes sobre experiencias de mujeres organizadas en todo el territorio santafesino que trabajan para la erradicación de las violencias que atraviesan a mujeres cis, mujeres trans, travestis, lesbianas y bisexuales.

Al ser consultada por el significado de ocupar este espacio en el programa que será emitido este miércoles a las 22, Victoria dijo: “En lo personal lo siento como una valoración de mi desarrollo como periodista, lo que sin dudas es un gran reconocimiento. En términos colectivos, históricos y políticos sin duda alguna es un hito en la provincia. Da cuenta de una decisión política concreta en cuanto a que rostros, que voces, que ideas y que cuerpos queremos en los contenidos de producción estatal en nuestra provincia y el enorme valor que tiene la apuesta por lo público”.

“Y también es una enorme conquista colectiva. Claramente este hito no sería posible sin todas aquellas que me precedieron en la militancia y en la comunicación que son los pilares fundamentales de mi vida hoy. No puedo dejar de pensar en todas aquellas que soñaron con esto en algún momento, como lo soñé yo. Es un poco de luz sobre las posibilidades que poco a poco vamos conquistando, para elegir de qué queremos vivir”, agregó.

Por último, destacó: “El equipo de 5RTV me hizo sentir súper segura. La tele es un desafío, más cuando es la primera vez como en mi caso. Pero realmente lo viví maravillosamente, por todo el equipo dentro y fuera del estudio, y todas las compañeras y colegas que me hicieron el aguante para llegar a ese día”.

Fotos: 5RTV
Fuente: Periódicas

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Opinión

La carta de Cristina Fernández de Kirchner en la antesala del acto de homenaje a Néstor Kirchner provocó casi todas las reacciones posibles en el Gobierno

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En una entrevista con Infobae, el escritor y periodista habla de su flamante libro “La traición”, un thriller político en el que reaparece el agente Remil en una trama donde se entremezclan el Papa, la “izquierda caviar”, ex revolucionarios y setentistas, en medio del gobierno de Macri

Jorge Fernández Díaz es sinónimo de pasión, tanto en el periodismo como en la literatura. Sus palabras no sólo parecían sensores que podían internarse en el corazón de las personas cuando escribía sobre el amor, sino que también pueden ser como estiletes dirigidos contra el establishment de la dirigencia nacional si pone la lupa sobre la política.

En la larga entrevista con Infobae, en su barrio de Palermo natal, ese estilo apasionado se convirtió en un bisturí de la realidad nacional, aunque esta vez con la excusa del lanzamiento de su nueva novela, La traición, en la que el agente Remil vuelve en una historia de ritmo vertiginoso en donde se mezclan el Papa, políticos setentistas, ex revolucionarios, corruptos y mujeres misteriosas en una Argentina reciente.

Fernández Díaz aprovechó la mayor parte de la cuarentena obligatoria para escribir este libro, sucesor de los exitosos El puñal y La herida, y confesó que la visita a este medio fue prácticamente su primera salida: quizá eso explique los intensos 54 minutos de una charla en la que fue derribando sin pausas algunos de los mitos que sostienen lo que él llama “la nueva Santa Alianza” que llegó al poder.

-¿Por qué regresó Remil? ¿De qué se trata su libro?

-Inventé a Remil, un agente de una agencia paralela de inteligencia, hace varios años, cuando escribí El puñal y luego La herida, una trataba sobre la narcopolítica y la otra sobre los feudos provinciales. En ambas novelas traté de contar cosas que los periodistas sabemos, intuimos, pero no podemos publicar de alguna manera. Los periodistas podemos publicar el 20% de lo que sabemos porque porque lo otro es impublicable, sería irresponsable difundirlo o no tenemos pruebas. Siempre me pareció que los fenómenos interesantes del lado oscuro de la política eran indecibles y cuando encontré en el periodismo una barrera para contar las cosas, logré saltarla con la ficción.

Fernández Díaz se mete con otro tema complejo en "La traición"Fernández Díaz se mete con otro tema complejo en “La traición”

-¿Estas novelas de ficción parecen complementos de sus columnas políticas en el diario La Nación?

-El artículo de los domingos me obligó a estudiar muchísimo, a volver a la historia política, a releer a los llamados pensadores nacionales, a los años 70, y eso fue muy transformador. Muchas cosas las había leído a los 20 años, cuando estaba cerca de la izquierda nacional, pero ahora los volví a leer de una manera crítica. Esto influyó mucho sobre mi tarea periodística y también se fue filtrando en las novelas de Remil, que son thrillers políticos. Confieso que había escrito un ensayo de 1000 páginas sobre el fenómeno del kirchnerismo, que tenía terminado en marzo cuando llegó la pandemia, y la editorial me dijo que no podían publicarlo porque no había mercado. Y Nacho Iraola, el director editorial de Planeta, me dijo: “¿Por qué en este tiempo de cuarentena no escribís una novela de Remil?”. Sentí que esa novela podía ser como una extensión de ese ensayo o podía destilar de alguna manera todo lo que sentía que había pasado, sobre todo durante los últimos cuatro años.

-¿Cuál fue el origen de la historia de La traición?

-Comienza con un viaje que hice hace dos años para vivir dos meses en París. Fui becado por Mozarteum Argentina y estuve viviendo dos meses allá. Y cuando estaba en el aeropuerto de Orly, a punto de viajar a Sevilla para dar una charla con Pérez Reverte, se me ocurrió la idea iluminadora. En ese momento, acá estaba estallando la Argentina: habían apedreado el Congreso de la Nación, habían tirado 14 toneladas de piedras, se había disparado el dólar, todo el mundo jugaba con el helicóptero y todos apostaban a que ese gobierno también se iba a ir antes, con lo cual la idea de un partido único, de que sólo el peronismo puede gobernar, iba a quedar totalmente instalado.

-¿Le ayudó la distancia para encontrarle la vuelta a la historia?

-Creo que sí. Porque fui pensando en todo esto y en cómo intervenía la Iglesia de manera importante en la política argentina, uniendo al peronismo, acogiendo a los setentistas, articulando con los referentes sociales, en una alianza muy destructiva cuando estaba en la calle y que ahora está perjudicando mucho la gobernabilidad porque los que hicieron aquello son los que gobiernan hoy. Así que se me ocurrió en el aeropuerto una idea sobre un amigo del Papa, totalmente inventado, que llama a los agentes de inteligencia, Cálgaris y Remil, a París y les dice que está preocupado… claro, el Papa tiene relaciones con personas non santas, sindicalistas multimillonarios, corruptos, personajes incluso violentos, y a todos recibe, con todos se saca fotos y con todos confraterniza. Ya sabemos que Bergoglio, en lugar de jugar al Nintendo o al dominó, le encanta jugar a la política, ser el Perón de Santa Marta y mover las fichas en la Argentina desde hace varios años. Porque él realmente no quería ser Papa, él quería ser un Juan Domingo Perón, ese era su gran sueño y sigue tratando de serlo. Y entonces se me ocurrió la idea de que hay alguien cerca de él que está preocupado por esas relaciones peligrosas y porque alguien se había tomado en serio la ficción. ¿A qué me refiero con la ficción? A qué aquí ha habido una glorificación de los 70, una especie de neosetentismo, una especie de juego a que “estoy en una revolución”. Juego a que el gobierno anterior fue una dictadura, juego a que estoy haciendo la resistencia peronista, juego a que hay persecución como en la Revolución Libertadora. Son todos juegos de Palermo Hollywood porque no tienen consecuencias. En realidad, no tienen consecuencias para los que juegan, pero tienen consecuencias para la democracia.

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Entrevista con Jorge Fernández Díaz

-¿Cuál es el eje de la historia que cuenta La traición?

-El eje fue que alguien cercano al Papa estaba preocupado porque uno de estos ex setentistas se había tomado en serio la idea de que estaban en un estado prerrevolucionario frente a una dictadura y que era necesario dar un golpe de efecto. Un poco a la manera de Gorriarán Merlo. Esa idea era inquietante y me pareció que había una novela ahí. Cuando volví a la Argentina, seguí viendo cómo se manejaba en la calle esta nueva alianza formada por pobristas eclesiásticos, setentistas o neosetentistas alucinados y progresistas que durante toda su vida vivieron denunciando la corrupción y de repente se plegaron al autoritarismo y a la corrupción sin que pase nada. Me pareció que todos estos personajes tenían que estar en la novela porque formaban parte del asunto que quería tratar.

-El libro es más corto, pero con un ritmo que deja sin aliento.

-Tenía que ser una novela más corta, como cortada a cuchillo, que fuera más intensa que las otras o que, por lo menos, tuviera la intensidad de las otras, pero más condensada. Para lo cual tuve que estudiar también: volví a las viejas novelas de Maigret. Porque yo recordaba que Simenon, que hoy es considerado una especie de Balzac del siglo XX por los franceses y los europeos, escribió esas novelas que eran cortas, pero en las que pasaban muchas cosas de una manera muy intensa. Me pregunté cómo podía lograr eso y entonces me leí ocho novelas de Maigret. Estudié su estructura, sus trucos que justamente no parecen serlo, donde las cosas te capturan y no podés dejar de leerlo. Así que me puse a escribir con esa idea de un Remil más condensado, pero que no te deje dormir, aunque a quien no me dejó dormir fue a mí: cuando hice un Remil en la narcopolítica pude inventar muchas cosas, luego en un feudo provincial también pude inventar, son lugares lejanos en donde puedo engañar mejor al lector como escritor de ficción, pero cuando lo subís casi al tiempo real, cuando están el Papa, los progres, el kirchnerismo o ponen una granada de mano y casi vuelan un hospital para perjudicar a María Eugenia Vidal, cuando las cosas suceden casi en el terreno periodístico de la actualidad política, se vuelve más difícil la espectacularidad y la emocionalidad de una novela de espías.

-La novela tiene elementos de la realidad que son muy palpables para la gente.

-Claro, son muy palpables y no es tan creíble que yo me haga el Jason Bourne. Cuando iba escribiendo me decía: “Esto no es creíble”, y lo tiraba, volvía para atrás o me levantaba a las dos de la mañana y pensaba que no iba a funcionar, que nadie lo iba a creer. Es la primera vez que tuve que modificar mucho el guión de la novela mientras se iba escribiendo. Estuve encerrado con mi mujer, Verónica Chiaravalli, editora, erudita y una gran lectora, y muchas veces le dije con angustia: “Mirá, esta novela es un grave error”. Y ahí repensamos todo y le fuimos encontrando la vuelta. Quedó una novela muy seca, rápida, contundente, que tiene todas las sorpresas juntas. Y no es una película de buenos y malos, es una película de malos y peores…

-Muy realista en ese sentido (risas).

-Muy realista. Quienes aparecen son gente de los servicios de inteligencia capaces de cualquier cosa, pero, a la vez, quienes están en el terreno son esos progresistas que de repente se corrompen o que cometieron pecados graves en la década del setenta y tratan de esconderlos de la opinión pública, o esos setentistas que tienen una visión mesiánica. Una de las cosas más impactantes que pasaron en la Argentina, y que no es registrada por los medios, es esta exaltación de la cultura de los setentistas. He escuchado decir: “No estamos de acuerdo con la lucha armada que llevamos a cabo en los setenta, ni estamos de acuerdo con llevarla a cabo hoy, pero sí con los ideales”. Bueno, el problema es que cuando estudiás bien los ideales, eran totalitarios. Casi diría que la lucha armada derivó de los ideales totalitarios, como dicen algunos especialistas en el tema. Los propios Montoneros decían que iban a matar un millón de personas: “Y sí, una revolución es así”. En los colegios, en las facultades o en los medios públicos, a los chicos les cuentan una mentira infame: que aquellos jóvenes querían la democracia. No es verdad, querían una dictadura popular o una dictadura del proletariado, dependiendo las distintas fases y las distintas facciones. De democracia no tenía nada.

En el libro "La traición" reaparece el agente de inteligencia RemilEn el libro “La traición” reaparece el agente de inteligencia Remil

-¿Cómo se refuta eso si hay un discurso dominante desde el Gobierno?

-Hay algunos neorrevisionistas que están examinando los 70, y me parece muy potable, pero el sistema educativo está en manos del kirchnerismo. Hay un juego que por momentos parece inocente: son como chicos de Parlermo Hollywood que se meten en una PlayStation, juegan a matar y después se van a tomar una cerveza. Esa cultura fue consolidándose en los últimos quince años en la Argentina, fue institucionalizada desde el Estado que permeó hacia abajo con los ideales de los Montoneros desarmados, por decirlo de alguna manera. Esos ideales son autoritarios y entonces vemos todos los días cosas graves que ocurren, desprecio por la democracia, por los límites, por la ley.

-¿Qué ejemplos hay?

-La toma de tierras está inspirada en esa idea. Hay como un jubileo alrededor la idea de que estamos haciendo la reforma agraria que soñamos en los 60, en los 70. Lo cual es una verdadera imbecilidad que ni siquiera el Gobierno puede parar. Porque si el Gobierno quisiera entregar tierras, lo único que tiene que hacer es decir: “Muchachos, vamos a hacer legalmente esto”. Pero no puede parar a los propios miembros de su coalición…

-Es que en el Gobierno tampoco hay una posición unificada sobre el tema.

-Porque dentro del Gobierno hay de todo. Este gobierno fue cocinado en esta Santa Alianza porque el Papa habla de la tierra como algo fundamental. Grabois, que es su operador en el mundo de la pobreza, está a favor de la toma de tierras y el Papa es alguien fundamental, alguien que logró unir al peronismo contra el gran mal argentino, que es el liberalismo político. No me refiero al liberalismo económico, sino al político, o sea la democracia liberal de alguna manera. Entonces aquella alianza sirvió para desgastar y destruir un gobierno, independientemente de los errores que cometió esa gestión. Siempre hubo una actitud destituyente, salvaje, primero iniciada por el kirchnerismo, después con el kirchnerismo y el trotskismo unidos en la calle, y luego con gente de la Iglesia trabajando de manera intensa. Es decir, toda una estructura que fue tan buena para desgastar al gobierno macrista y hoy desgasta al gobierno peronista. Porque están todos adentro, tironeándose con sus distintas posiciones. Alberto Fernández me dijo alguna vez que le parecía un grave error haber resucitado el espíritu de los 70, que eso lo había hecho Néstor Kirchner. Creo que Néstor necesitaba eso que siempre decía: “La izquierda te da fueros”. ¿Qué era ser de izquierda? Resucitar un poco los 70. Y eso se fue convirtiendo en una ola y su viuda está más convencida todavía, rodeada de setentistas. De algunos que sobrevivieron sospechosamente o hicieron cosas en el pasado de las cuales se avergüenzan. Esta es la idea que yo quería denunciar: quería que fuera un libro de vueltas de tuerca, de persecuciones, de espionaje, de mujeres misteriosas, que tuviera todo eso, pero que lo que sucediera avanzara sobre este terreno, este enorme fenómeno inquietante que hay en la Argentina.

"Tenía que ser una novela más corta, como cortada a cuchillo", dijo Fernández Díaz“Tenía que ser una novela más corta, como cortada a cuchillo”, dijo Fernández Díaz

-Usted lo menciona en el libro en boca de uno de sus personajes. Esos ex revolucionarios no hicieron autocrítica ni pidieron perdón por los crímenes que cometieron.

-Los dirigentes de entonces prácticamente nunca han pedido perdón. Les costó hacer un homenaje a Rucci hace poco en la Legislatura bonaerense porque lo mataron. La idea de la izquierda y la derecha en el peronismo como linajes enfrentados sigue estando.

-¿A qué responde el hecho de que no hayan hecho autocrítica?

-Durante todo un tiempo dijeron que habían sido errores de juventud, momentos de la historia y nada más. Pero además se entronca con el chavismo, tratar de conciliar la vieja idea de John William Cooke de congeniar a Perón con Fidel Castro. Chávez congeniaba con eso y por eso les gusta tanto y están tan comprometidos ideológicamente con ese verdadero desastre humanitario, político y económico que es el chavismo, además de los negocios del kirchnerismo. Empezaron a ser exaltados: “No, no pidas perdón por lo que hicimos, teníamos razón”. “Nuestros hijos tenían razón”, dijeron las Madres de Plaza de Mayo. Es decir, hay una serie de transformaciones en esos que habían hecho cierta autocrítica en silencio, aunque nunca les pidieron perdón a las víctimas, muchos de ellos cobraron la indemnización y ahora son dan charlas en colegios, los llaman como si fueran héroes de Malvinas. De hecho, hace un año hubo dos héroes de Malvinas a los que echaron a patadas de una escuela importante. En cambio, todos estos personajes van a contar sus grandes luchas y sus grandes aventuras. El kirchnerismo ha creado un Frankenstein, un feudo que trata de pasar como si fuera de izquierda y haciendo memoria emotiva han traído a los 70 de vuelta y los han convertido en una cultura. Hace 15 años no hubiera podido escribir este libro. Primero porque todo este proceso ni estaba todavía decantado y segundo, porque incluso para nuestra generación estábamos un poco colonizados: los años 70 eran de aquellos que habían dado la vida por sus ideales. ¡Minga, dieron la vida por un régimen que iban a instalar y que hubiera sido abominable! Eso no quiere decir que la dictadura haya estado bien, todo lo contrario, fue algo mucho peor. Nosotros hemos sido criados en la democracia con la idea de que esos eran nuestros hermanos mayores, les permitimos que sean nuestros gendarmes ideológicos, que nos dijeran qué pensar, qué estaba bien y qué estaba mal.

-¿Cómo se combina ese Frankenstein que usted menciona con la necesidad de dar señales de otro tipo para atraer inversiones extranjeras o arreglar con el Fondo Monetario?

-Hay dos fuerzas. Hay una dentro del Gobierno que tiene la misión de sacar a la Argentina de la recesión y de la depresión económica, algo que se consigue con inversiones, con exportaciones, con relaciones con el mundo de manera lo más amigable posible, combinado con otro sector que le gusta Irán, que defiende a Chávez, que está en la toma de tierras, que está colonizando la justicia y buscando la autoamnistía general para el peronismo, una vez más. La inseguridad jurídica que emite todos los días la Argentina, más la inseguridad política y social, los ataques a la propiedad privada y a la libertad de expresión, son totalmente contradictorios con la otra idea de tratar de salir de alguna manera de la recesión. Ese es el problema de un gobierno que se anula a sí mismo porque fue creado con un solo objetivo: destruir al gobierno anterior, que no vuelva más, tomar el poder y liberar de todas las causas al estado mayor kirchnerista. Lo que ellos querían era una democracia apócrifa, como la de San Luis, Formosa, como la de Santa cruz. Quedarse con los jueces, reformar tarde o temprano la Constitución, reformar el sistema electoral, fragmentar a la oposición para que sean sparrings, quedarse para siempre. Que parezca desde lejos más o menos una democracia, no un régimen militarizado, por supuesto, y en eso están. Ese es el proyecto verdadero.

-¿Cómo ve a los opositores?

-Esa oposición cometió muchos errores cuando gobernó, pero después la quisieron voltear por las cosas que hizo bien, como sacarle el cepo a la justicia y dejar que actuara. Ahora quieren construir eso como una persecución política: no, fue una persecución del Código penal. Ahora no existe nada. Los Cuadernos no existen, todo va a desaparecer en el aire. La oposición está tratando de mantenerse unida, que es lo principal, porque estamos ante un populismo que avanza, destruye y se apodera de todo. Si no se mantiene unida, la oposición está liquidada. De todas maneras, lo más interesante que pasa en la política es que la oposición es conducida por la gente.

Fernández Díaz: "El principal daño se lo ha hecho el Gobierno a sí mismo"Fernández Díaz: “El principal daño se lo ha hecho el Gobierno a sí mismo”

-¿A qué se refiere?

-La oposición no conduce a la gente, pero la gente conduce a la oposición. Es ese 41% que ahora está ampliado, porque en los banderazos ya hay gente que votó a Alberto Fernández porque iba a controlar a Cristina y que está enojadísima por cómo manejó las cosas. Hoy son más del 41% los que están movilizados. Es conmovedor ver a la gente pidiendo división de poderes, respeto republicano, algo que llamo republicanismo popular, disputándole al peronismo no sólo la calle sino también el concepto de pueblo. Han sido muy habilidosos en apoderarse de esa palabra.

-Pero esa gente no parece tener un líder.

-No tiene, es un movimiento fuertísimo de la vieja Argentina. Son herederos de dos conceptos, lo que llamo el país bueno, que luego se convirtió en el país normal. El país bueno era aquel país en el que nosotros crecimos, hijos y nietos de inmigrantes, con una clase media pujante Cuando querían hacer la revolución estos muchachos había 4% de pobres en la Argentina. Era otro país, otra escuela, otros valores, se creía en la ley, se creía en el futuro, éramos laburantes. Ese viejo país bueno se fue malformando, destruyendo. Queda el concepto de tratar de volver no quizá a ese país bueno, pero sí construir una especie de país normal para salir adelante y progresar. Donde el progreso sea una buena palabra, no apropiada por regresistas como les dice Felipe González a estos “progre” populistas que quieren regresar a ideales de los 70. Nosotros, en realidad, queremos regresar a ese país posible, donde hacer méritos estaba bien, donde había que romperse el tujes para progresar, para salir adelante, donde había ascenso, respeto a la ley. Hoy no se respeta la ley, no hay límites, está mal progresar, hoy es sospechoso que vos quieras hacer méritos. Todo esto esto bajo la idea de que el Estado, manejado por un caudillo providencial, tiene que tutelar las cosas.

-Habla de ese sistema caudillesco como si Cristina Kirchner estuviera al frente del Poder Ejecutivo. ¿Cuál es el papel de Alberto Fernández en este gobierno?

-Alberto es un gestor de Cristina. Tampoco están tan definidas las cosas. Cristina toma distancia cada vez que las cosas van mal. Lo hizo siempre ante las grandes tragedias. Y creo que ella presiente una gran tragedia. Y presiente bien. Porque la economía y la explosión social son muy inquietantes. Este es un gobierno constitucional, debe gobernar cuatro años y tiene que sacarnos de esta situación extrema, pero se tiene que dejar ayudar, dejar de cavar el propio pozo en el que está todos los días. El principal daño se lo ha hecho el Gobierno a sí mismo. No se lo hicieron la oposición, los banderazos ni los medios. Todos los días se disparan un tiro en los pies. A veces, dos o tres tiros.

-¿Qué reacciones imagina que despertará el libro entre esos personajes de los 70?

-Me encantaría que salieran a pegarme las vacas sagradas con las que me meto. No creo que tenga tanta suerte, pero está un poco dedicado a ellos. Mi representante, María Lynch, que está en España pero conoce mucho la Argentina, me dijo una frase muy española cuando leyó el libro: “Levantará ampollas”. Esas ampollas son necesarias. Tenemos que discutir sin miedo muchos de los grandes camelos que nos están metiendo en la cabeza.

FUENTE : INFOBAE

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Trinchera periodística en ESPN tras perder el fútbol

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La cúpula de Disney decidió reaccionar editorialmente luego de que los clubes del fútbol argentino rompieran (“por graves incumplimientos”) el contrato con Fox/ESPN.

Para eso, quebraron la armonía histórica de la pantalla de ESPN y armaron una trinchera periodística. La decisión hizo ruido interno, principalmente con los históricos. Al frente de la batalla se pusieron el presidente de Disney Latam, Diego Lerner, y el gerente regional, Guillermo Tabanera. Los vínculos con Macri y las promesas incumplidas. La desconfianza del Gobierno con los ejecutivos de la multinacional y una fusión que será rechazada por monopólica. Errores de negociación política y negocios que se caen. La batalla podría seguir fuera de Argentina. La trama detrás de la furia del ratón Mickey.

El viernes pasado se dio un cimbronazo en el fútbol argentino. En una reunión que fue en parte presencial y en parte virtual, la amplia mayoría de los clubes de la Liga Profesional decidieron romper la mitad del convenio de los derechos audiovisuales ¿La razón? Consideran que las empresas ESPN/Fox incurrieron en “graves incumplimientos” contractuales. Salvo River, Boca y Estudiantes, que se ausentaron, y Talleres, que pidió debatir más la medida, las otras 20 instituciones optaron por poner fin al vínculo al interpretar que Disney jamás los notificó de la fusión de hecho entre ESPN y Fox Sports, lo que viola cláusulas del contrato que obligan a las firmantes a dar a conocer fehacientemente quiénes son sus controlantes.

El trasfondo de la ruptura tiene que ver con los beneficios del actual contrato. Tal como lo viene contando Doble Amarilla desde hace años, el convenio es más beneficioso para las empresas de TV que para los clubes de fútbol, lo que representa un sinsentido porque las instituciones son las verdaderas dueños de los derechos. Durante mucho tiempo, los directivos de Fox Sports ningunearon sistemáticamente a los clubes y hasta practicaron un discurso de desprecio para con los dirigentes, a quienes solían acusar de insaciables. Cuando Disney compra Fox y la gerencia de ESPN toma control de Fox Sports, el vínculo no sólo no mejoró, sino que empeoró. Allí entraron en escena dos nuevos actores: el presidente de Disney Latam, Diego Lerner, y el manager de Media Networks regional, Guillermo Tabanera.

Lerner y Tabanera son dos hombres con relaciones políticas, pero con poca experiencia en la negociación política. Es por eso que tanto puertas adentro de Disney como en el ámbito político los apuntan por una serie de errores que ponen en riesgo los negocios de la multinacional en Argentina.

Disney tiene hoy dos problemas en el país, aunque uno lleva al otro. Por un lado, el Gobierno (tal como pasó en otras partes del continente) no le aprueba la fusión. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia ya emitió un dictamen que recomienda rechazar la operación por considerar que podría incurrir en acciones monopólicas. De hecho, uno de los puntos en los que pone el ojo es justamente la cantidad de derechos de explotación adquiridos entre ESPN y Fox Sports. Lo que entiende la CNDC es que esta fusión tiene “la potencialidad de distorsionar la competencia” en el mercado y generar “una concentración de señales deportivas”. A grandes rasgos, temen que ESPN se convierta en un monopolio y no dé lugar al posicionamiento de diversos actores. Justamente, este rechazo gubernamental es uno de los argumentos técnicos del fútbol para romper el vínculo por los derechos audiovisuales.

Perdiendo la línea
Diego Lerner está en la empresa estadounidense desde 1990 y pasó por varios cargos. Desde 2018 es presidente de Walt Disney Company Latam. Hasta ese momento, nunca había tenido bajo su órbita la conducción de la señal deportiva ESPN. A Lerner le tocó liderar el proceso complejo de fusión. Una tarea ardua puertas adentro de la compañía y también hacia afuera, con la misión de convencer a las autoridades regulatorias de distintos países de que la maniobra no tiene rasgos monopólicos. Pero… Lerner nunca pensó que en Argentina le iba a ser tan difícil, menos con su amigo Mauricio Macri como primer mandatario.

La relación de Lerner con Macri viene de larga data. En los últimos años, ese vínculo fue público por dos momentos muy polémicos del ex presidente. El 17 de noviembre de 2018 era un día de tristeza para Argentina. Por la mañana, el entonces presidente había decretado 3 días de duelo nacional luego del hallazgo de los restos del ARA San Juan y de que se diera oficialmente por fallecidos a los 44 tripulantes del submarino. Esa misma noche, Lerner había organizado una Fiesta con motivo doble. Por un lado, la inauguración de su emprendimiento premium Haras El Dok, un club de Polo en Exaltación de Cruz con un centro de convenciones y eventos. Sin embargo, el real motivo fue la celebración de los 90 años de Disney. A los pocos días se filtró un video de Macri, junto a Lerner, bailando al ritmo de Tini Stoessel, cuando horas antes había decretado el luto en todo el país.

Al año siguiente, fue Lerner el encargado de hacer una especie de despedida del poder a Mauricio Macri. La sede fue justamente en Haras El Dok y asistieron las más variadas espadas del macrismo. Sucedió a principios de diciembre de 2019, cuando Argentina ya estaba sumida en una durísima crisis con una economía en recesión y datos de pobreza y empleo durísimos. Ese día se lo vio al Jefe de Estado bailando y cantando junto al presidente de Disney la canción “Don´t Stop me now”, de Queen, su banda favorita. Dicen que hasta ese noche, Macri le había jurado a Lerner que no iba a dejar el poder sin aprobar la fusión entre ESPN y Fox Sports. Días después le entregaría el bastón de mando a Alberto Fernández sin cumplirle la promesa a su amigo.

Cuando Lerner tomó el control sobre la gerencia de Fox Sports, se registró un hecho que muchos recuerdan y que marcó cómo iba a ser su relación con el mundo del fútbol. El mandamás de Disney dejó claro que sólo iba a tener un interlocutor con la dirigencia del balompié nacional. En lugar de reunirse con el presidente de la Superliga, Mariano Elizondo, o con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, el primer cara a cara que hizo Lerner fue con Daniel Angelici, el hombre de Macri en este deporte.

Como todo ejecutivo de multinacional, Lerner se cuidó de no hacer evidente su relación con Angelici-Macri en la pantalla, pero tampoco toleró cuando desde sus canales algún periodista fustigó al Tano. Hubo un episodio clave, imposible de ignorar. Juan Román Riquelme, de gran relación con Sebastián Vignolo, anunció en el programa del “Pollo” su alianza con Ameal para competir en las elecciones xeneizes ante Christian Gribaudo, el candidato del angelicismo y el macrismo. Lo hizo en una entrevista en la que tiró munición gruesa contra Angelici, cuando horas antes había coqueteado con cerrar filas con el oficialismo. Furioso, el Tano levantó el teléfono y le pidió a Lerner ir al programa de Vignolo que se emitiría por la tarde. La entrevista fue excesivamente tensa en cámara, pero lo peor sucedió fuera de aire, al punto que muchos cuentan que el mandamás boquense y el periodista casi se van a las manos. Y la cosa no quedó ahí. A los pocos días, Riquelme pidió ir al programa de Vignolo para contestarle a Angelici, quien lo había acusado de cobrar dinero para integrar la fórmula junto a Ameal y Pergolini. Sin embargo, desde la gerencia del canal le negaron la participación. “Este no es el canal de Riquelme. No vamos a ser su plataforma de campaña”, le advirtieron a Vignolo, que quedó mascullando bronca y entendió que Lerner y Tabanera protegían a Angelici.

En Pilar, donde está el búnker de Disney, desde hace unos meses que venían asumiendo que podían perder el fútbol. Internamente, saben que haber hecho la fusión casi de prepo acarreaba un alto riesgo y alto costo para con el Gobierno y con el fútbol. Primero, ensayaron una serie de críticas hacia la dirigencia desde la pantalla, pero desde hace un mes intentaron negociar por dos caminos. Por un lado, le pidieron a Rodolfo D’Onofrio, de gran relación con Lerner, que acercara una propuesta de una mejora financiera del contrato del fútbol ¿Qué proponían? Adelantar pagos a cuenta de una extensión del contrato. La oferta, tentadora para clubes complicados en sus arcas como River, hizo recordar a las épocas de la AFA en las cuales se adelantaban pagos de derechos de TV para que los presidentes taparan agujeros financieros, pero hipotecando el futuro de sus sucesores. Curiosamente, quien llevaba en bandeja el ofrecimiento es un presidente que el año próximo deja su mandato y ya no podrá ser reelecto.

Por otro lado, Guillermo Tabanera, envió mensajes al fútbol poniendo a disposición las cabezas de algunos periodistas que “se habían excedido en sus críticas”. Esto cayó aún peor en el fútbol y fue leído como una extorsión. Tabanera es un directivo que ya era mal visto en el ambiente de la redonda por haber quedado enlodado en el FIFA Gate dada su estrecha relación con Full Play y la familia Jinkis.

Ya desde hace una semana, Lerner y Tabanera conocían que se avecinaba la ruptura, pero pensaban que ocurriría más adelante. La decisión mayoritaria de los clubes, tomada en la previa del sorteo de la Copa de la Liga, los dejó con la boca abierta. En ese momento comenzó el operativo “defendamos lo nuestro”. El fin de semana se habló con las figuras periodísticas del canal para empezar a editorializar la pantalla. Incluso se les pasó un punteo cual machete. En un giro inédito, la “blanca” pantalla de ESPN empezó a teñirse de negro.

Históricamente, ESPN se caracterizó por evitar la politización de su contenido. Las últimas veces que se apartó de ese modus operandi, lo pagó caro. En 2017, una presentadora (quizás con razón) llamó a Donald Trump “supremacista blanco”. A las horas, el presidente norteamericano se despachó con una serie de twits contra la cadena. Esa semana, millones de televidentes iniciaron un boicot argumentando que no querían un mensaje politizado y sesgado en las trasmisiones.

Paso en falso y recurso macrista
En Argentina, Lerner y Tabanera, furiosos, montaron un operativo para intentar recuperar los derechos y rompieron con toda la armonía que emanaba desde la la pantalla de ESPN. “Hay que hacer terrorismo. No podemos dejar que nos aprieten los impresentables de los dirigentes”, arengaba durante el fin de semana un estratega de la defensa con varias batallas en el lomo. La decisión de intentar no quedarse afuera del negocio del fútbol local fue compartida por la mayoría de las figuras del canal, quienes temen que de lo contrario empiecen a prescindir de ellos. Sin embargo, no todos estaban conformes con el método y algunos periodistas están asustados.

“Esto no tiene nada que ver con el ESPN que veníamos haciendo históricamente. En este canal no había gritos, peleas entre los conductores, ni operaciones políticas. Esto es berreta. Ojo que no arrancó este fin de semana este giro… Ya con la fusión empezaron a querer unir piezas que no van juntas”, reflexiona off the récord un periodista que es marca en el canal y que está atónito ante la perdida de rumbo.

Una de las movidas de Lerner para dar batalla fue echar mano a uno de los periodistas más relacionados con el macrismo: Fernando Niembro. Su contratación ya efectiva para “la mesa de los lunes” pasó desapercibida para el fútbol porque su peso específico es casi nulo y no mueve la aguja en la opinión popular, pero no para el gobierno nacional. “¿La estrategia de Disney para que le aprueben la fusión es contratar a Niembro para que hable de seguridad jurídica y que quiera meter al gobierno en una decisión que es de los clubes?. Van por muy mal camino”, sentenció una alta fuente del gabinete ante este medio. “Lo que tiene que hacer Disney es no montar una fusión prepoteando cuando sabe muy bien que hay dictámenes que muestran que hay riesgo de monopolio. Tiene que hacer lo mismo que hizo en países como México y Brasil: adecuarse a las reglas, ni más ni menos”, agregó.

Según pudo saber Doble Amarilla, en las últimas horas hubo contactos entre la cúpula del fútbol y el Gobierno argentino. Desde el Ejecutivo entendieron que la decisión de los dirigentes se basa en recomendaciones de especialistas ante el incumplimiento de un contrato, y que todo apunta a que se dará una nueva negociación para que se generen más ingresos para los clubes. En Olivos ya no están preocupados por la empresa privada que va a trasmitir el fútbol. Tampoco sueñan con un nuevo Fútbol para Todos. Sólo quieren que, de alguna manera, el fútbol no sea tan premium ¿La fórmula? Que la TV Pública transmita 2 o 3 partidos por fecha es una de las alternativas, aunque hay otras opciones sobre la mesa.

Las mismas fuentes le aseguraron a este medio que la Secretaría de Comercio Interior va a seguir la recomendación de la CNDC y rechazará la operación de Disney en el país. Esto significaría una doble derrota para la dupla Lerner-Tabanera, quienes, por ahora, aseguran que seguirán con la guerra mediática y evalúan llevar el conflicto al siguiente nivel: llevar la pelea a Estados Unidos.

FOTO : Diego Lerner y Guillermo Tabanera, los máximos directivos de Disney en la Argentina.
Fuente: Doble Amarilla

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