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Cultura

Titanic, las historias ocultas del rodaje: un director tiránico, un barco tamaño real y un envenenamiento colectivo

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El 19 de diciembre de 1997 se estrenó la película de James Cameron que recaudó 2.000 millones de dólares. Los nervios de Leonardo Di Caprio. Las cartas de Kate Winslet para ganar el papel. La intimidad de la escena del desnudo. El tanque gigante con agua helada, la neumonía de la actriz principal y cómo lograron que se aceptara el tema de Celine Dion que luego se convirtió en un éxito mundial

– Esto se fue de las manos. No podemos financiar más esta locura- dijo uno de los productores.

– La película sigue según lo planeado– contestó el director.

– Ya gastamos demasiado. Hay que cortar escenas

– Si quieren cortar algo, me van a tener que echar

– No nos ponga en esta situación- dijo el productor.

– Y le aviso que para despedirme, me van a tener que matar– replicó James Cameron.

La maquinaria, monstruosa y extremadamente cara, se había puesto en marcha hacía mucho. Las dudas, de manera inevitable, aparecieron en los ejecutivos de los dos estudios involucrados. Pero a las dudas siguió el pánico. Se obsesionaron con el fracaso. No podían verle otro final a esta historia. Pero fracaso en este caso significaba la quiebra de estudios, el fin de carreras artísticas, ejecutivos despedidos y pérdida de una cantidad obscena de millones de dólares.

Suele suceder, los casos son múltiples (Heaven´s Gate, Waterworld, One from the Heart, los films de Orson Welles), que una película que se va de presupuesto, que se adivina grandilocuente, de la que se filtran los problemas durante el rodaje, padezca un fracaso estrepitoso. Se suele castigar, a priori, la desmesurada ambición de un director. Y James Cameron era el candidato ideal para que esto sucediera. Megalómano, excesivo, despótico. Y ambicioso. Esa ambición se suele pagar muy cara. No les cae bien a los críticos ni a la industria y el castigo es la lapidación de la obra, casi sin darle chances. Esa arrogancia se la hacen pagar en algún momento. Le demuestran que la omnipotencia que creen ostentar es tan sólo una sensación.

Además en este caso la analogía era demasiado fácil, estaba al alcance de la mano. Todo el mundo sabía que al primer traspié se iba a equiparar el hundimiento de los dos gigantes, de los dos Titanics: el barco y la película. Estaban esperando el fracaso del film para hablar de naufragio, era una carrera para ver quién era el primero en ser obvio.

Pero apenas se estrenó, Titanic se convirtió en un éxito extraordinario. Encabezó la taquilla durante cuatro meses y se transformó en la película más taquillera de la historia (luego superada por Avatar también de James Cameron y por la última entrega de los Avengers). Recaudó alrededor de 2.000 millones de dólares. Y arrasó en las entregas de premios anuales (entre ellos el récord de once Oscars tras catorce nominaciones).

Todo empezó con la obsesión de James Cameron por los naufragios. Ese mundo del mar, el fracaso, la tragedia y los restos que quedan hundidos siempre lo atrajeron. Al ver un documental sobre una expedición a los restos del Titanic supo que ese sería su próximo proyecto. Consiguió que el estudio le financiara filmaciones subacuáticas. Para eso, su hermano ingeniero aeroespacial, diseñó una cámara especial que pudiera sumergirse a mucha profundidad y resistir la presión del agua para poder recorrer los vestigios del verdadero trasatlántico.

Él no quería hacer una película catástrofe más. Quería (necesitaba: su obsesión no le permitía otra cosa) precisión histórica para narrar una historia de amor épica con el desastre como marco. El Titanic como tema no parecía demasiado original ni tentador. Como dijo algún productor rival para menospreciar el proyecto: “¿A quién le puede interesar? Ya todos saben que pasa: el barco indestructible se hunde. Y todos se mueren. Muy aburrido”. Sin embargo el poder de seducción y la convicción de Cameron consiguieron el visto bueno. De entrada avisó que sería carísimo. Hizo lo contrario a lo que hacen todos, en vez de ocultar el tamaño de su empresa, les anunció que necesitaría 150 millones de dólares. Aunque, después de varias negociaciones, el primer presupuesto lo cerraron en 109 millones. Al final gastaría casi el doble del cálculo original.

La primera escena que hicieron los actores. Cameron la eligió para incomodarlos, romper el hielo. Di Caprio, con solo 22 años, estaba tan nervioso que se equivocó en la letra. El director dejó el error en el filmLa primera escena que hicieron los actores. Cameron la eligió para incomodarlos, romper el hielo. Di Caprio, con solo 22 años, estaba tan nervioso que se equivocó en la letra. El director dejó el error en el film

El proyecto pertenecía a 20th Century Fox. Pero era muy costoso y el riesgo era monumental. Así que lo querían compartir. Hablaron con Universal que no quiso tener nada que ver con ese potencial desastre. Paramount aceptó convertirse en socio pero limitando su aporte a algo menos que los 50 millones de dólares debiendo la otra compañía poner todo lo que se excediera de presupuesto. Paramount se aseguró la distribución en Estados Unidos. El costo era una más de las preocupaciones que asolaban a los directivos. Veían que la película iba a ser muy extensa. Más de tres horas que atentaban directamente contra sus posibilidades comerciales. La duración no sólo provocaba que cada sala tuviera menos pasadas diarias sino que las películas demasiado largas acobardan a los espectadores que no están dispuestos a estar tanto tiempo frente a la pantalla.

Antes de escribir el guión, James Cameron se documentó. Leyó todo lo que pudo sobre el Titanic y su naufragio. Una de las paredes de su oficina se cubrió con publicaciones sobre el barco. No quería dejar ningún detalle sin conocer, no le importaba si se notaba o no en pantalla. Con que él supiera que algo era incorrecto o que no estaba chequeado de manera adecuada, eso se convertía en un obstáculo que le impedía continuar.

Los ejecutivos querían otra pareja protagónica. Para el papel de Rose pasaron por las audiciones Gwylneth Paltrow, Claire Daines y Gabrielle Anwar entre otras. Kate Winslet quería ese personaje. Y luchó por él. Le escribió cartas a Cameron: “Rose soy yo” tenían como todo texto. Y hasta le mandó flores y se enojó cuando se enteró que otra actriz había pasado por las audiciones: “Me cuesta entender que todavía estés dudando y no te hayas dado cuenta que acá tenés a tu Rose”. La insistencia y las ganas de Kate hicieron ver a Cameron que la actriz estaría dispuesta a hacer todo lo necesario (a aguantar todo lo necesario) para ser una Rose perfecta.

Después de Titanic Kate Winslet y Leonardo Di Caprio construyeron una amistad indestructibleDespués de Titanic Kate Winslet y Leonardo Di Caprio construyeron una amistad indestructible

Tom Cruise quiso hacer a Jack pero ni siquiera fue considerado. La directora de casting acercó los nombres de Chris O´Donnell, Billy Crudup y Stephen Dorff. Matthew McConaughey fue quien más chances tuvo de quedarse con el papel. Hasta hizo pasadas de guión con Winslet. Y también lo probaron para el papel del prometido millonario de ella, el que obtuvo Billy Zane. Pero se quedó sin ninguno de los dos roles. Para los secundarios se consideró a Barbra Streissand -no aceptó: era poca cosa para ella- y a Robert De Niro como el capitán, pero a último momento desistió alegando temas de salud.

Los personajes son esquemáticos, no tiene una gran profundidad. Están ahí para demostrar la diferencia de clases y para que los protagonistas vivan una gran historia de amor. Ese esquematismo hace más valorable la actuación de Leonardo Di Caprio, que en ese entonces tenía 22 años. No hay mucho para sacar de ese héroe enamorado que de antemano sabemos condenado a la tragedia. Kate Winslet se muestra vivaz y delicada en otra gran actuación.

Los dibujos de Rose desnuda (y la mano que aparece haciéndolos) son de James Cameron. Él mismo dibujó a su personaje. Le pidió a Kate que posara en ropa interior frente a él para hacerlos. Esa fue la primera escena entre los actores. El barco todavía no estaba listo y la pileta gigantesca tampoco estaba llena así que el director debió filmar todas las escenas posibles que no requirieran de mar. Eligió esta para incomodar a sus actores, para romper el hielo. Creyó, con acierto, que al no conocerse tanto, al no haber entrado en confianza, la escena tendría una tensión singular. Los nervios de Di Caprio era tan grandes que en un momento le pide a que se acostara en la cama en vez de en el sillón como indicaba el guión. El tropiezo fue tan genuino que quedó en a versión final.

James Cameron con Kate y Di Caprio. El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales variosJames Cameron con Kate y Di Caprio. El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales varios

La Rose anciana, la de la actualidad, fue Gloria Stuart. Cameron pidió que le buscaban a una actriz que hubiere brillado en la década del 30 pero que luego hubiera desaparecido. Stuart, al momento de la filmación, tenía 87 años y debía ser maquillada para parecer centenaria (se dio la curiosidad que dos actrices distintas Gloria Stuart y Winslet estuvieran nominadas al Oscar por hacer a la misma persona en una misma película). La anciana con la sabiduría que dan los años respondía a cada exceso del director llamándolo “Herr Direktor”.

Los protagonistas de la historia de amor son personajes ficcionales (aunque en la tripulación hubo un joven que se llamaba Jack Dawson y que murió en el naufragio). Pero estos se mezclan con muchos otros personajes que sí estuvieron en el desgraciado viaje. La precisión histórica que desvelaba a Cameron no la logró sólo con un vestuario apropiado o peinados y maquillaje acorde. Contrató a un especialista en normas de etiqueta de principios del Siglo XX que además de escribir un manual que le sirvió de guía a todo el equipo, dio varias charlas durante el rodaje y supervisó cada escena para que no existieran anacronismos ni siquiera microscópicos.

Pero si hablamos de ajustar a los hechos reales, la mayor proeza fue la construcción en tamaño real del barco hundido. Cameron no quería maquetas ni miniaturas. Necesitaba que todo se viese como había sido. Sólo a algunas partes (los botes por ejemplo) se les redujo el 10 % de su tamaño original. Para algunas escenas como la de la sala de máquinas, Cameron pidió que le consiguieron extras de baja estatura, así todo se veía más grande todavía.

Gloria Stuart en Titanic, la actriz llamaba al despótico Cameron "Herr Direktor"Gloria Stuart en Titanic, la actriz llamaba al despótico Cameron “Herr Direktor”

El estudio compró un terreno costero en Baja California, México para construir el barco y el tanque inmenso en el que filmarían las escenas. Toda la operación significó 57 millones de dólares de inversión. La profundidad de ese tanque era de un metro para que todos los actores pudieran hacer pie y pudieron permanecer el mayor tiempo posible. Todo el que pasó por el set terminó, más temprano que tarde, en el agua, empujado por Cameron que siempre sentía necesitar más náufragos en su mar. En algún momento desesperado porque no se hacía lo que había pedido (o al menos eso interpretaba él), Cameron tomó de las solapas a una decena de extras y los metió de cabeza en el desmesurado tanque. Sólo paró cuando llegó al número deseado de víctimas.

Afuera, en los descansos entre escenas, los esperaban unos piletones con agua caliente en la que los actores procuraban recuperar temperatura.

El agua helada y la inmersión prolongada produjeron varias enfermedades. Desde una neumonía de Kate Winslet hasta problemas renales varios, más allá de algunas fracturas de un par de dobles de riesgo. Pero la gran emergencia médica de la filmación se produjo en un almuerzo cuando estaban filmando escenas de los restos del barco original en el fondo del mar. En esa comida el plato principal era una rica y algo exótica sopa de pescado. Algunos le sintieron gusto raro pero no dijeron nada porque no sabían bien cuál debía ser el sabor de ese caldo. Pero al poco tiempo empezaron los problemas. Alguien había envenenado la sopa con una importante cantidad de P.C.P. (conocida también como Polvo de Ángel) un fuerte y potente alucinógeno que produjo estragos en el equipo técnico. James Cameron apenas se dio cuenta de la situación corrió al baño para provocarse el vómito y paliar los efectos antes de que la droga hiciera efecto. La filmación debió interrumpirse un par de días. No se sabe si se trató de una broma de mal gusto, un accidente o una venganza al comportamiento de Cameron.

Kate Winslet y Leonardo DiCaprio como Rose y Jack en TitanicKate Winslet y Leonardo DiCaprio como Rose y Jack en Titanic

El manejo tiránico del set de James Cameron es bien conocido. Siempre tenso, al borde del maltrato (en sus días más serenos), el director no suele hacerse cargo de sus modos poco amables. Él, dice, busca resultados concretos y para lograr algo se necesita dolor, atravesar el dolor. Esa es su ética de trabajo. Como contracara no se puede decir que él mismo no lo se sometiera a las mismas condiciones. Las jornadas de trabajo eran extensísimas, maratónicas. Hay fotos extraordinarias en la que lo muestran dentro del tanque, tapado hasta los hombros por el agua, concentrado en la explicación de la escena cumbre a Di Caprio y a Winslet que lo escuchan con atención y algo ateridos por el frío.

La idea original de Cameron era la de contar con la música instrumental de Enya pero no hubo acuerdo. El contratado finalmente fue James Horner. El pedido que recibió fue el mismo. Sólo música instrumental. Así que para no provocar la furia de Cameron se guardó hasta el final la carta de la canción con letra que había escrito. Cuando el director escuchó My Heart Will Go On supo que debía cambiar su decisión. (Otro detalle: Celine Dion al principio rechazó el tema, no le gustaba; fue su marido quien la convenció).

Como todo lo referido a Titanic la música también fue un éxito extraordinario. La canción cantada por Celine Dion se convirtió en el single más vendido de la historia y la banda de sonido obtuvo 11 discos de platinos sólo en Estados Unidos tras vender 11 millones de copias.

Play

El estreno previsto para mediados de 1997, para aprovechar las vacaciones norteamericanas, la temporada alta cinematográfica, se debió posponer. Otra vez las profecías catastróficas se instalaban. El director explicó que se trataba de una demora por los complejos efectos especiales. Ya se hacían cuentas: la película iba a salir más de 200 millones de dólares; a valores actualizados ya era más cara que el mismo barco sobre el que se inspiraba. El estudio le pidió a Cameron que para tranquilizar a los periodistas especializados diera algunas entrevistas. Él aceptó de mala gana.

Fue así que en medio del montaje y cuando los rumores sobre Titanic cada vez eran peores y los malos augurios cada vez mayores, Cameron recibió a una periodista en la sala de montaje. Mientras conversaban, le mostró una escena. Duraba poco más de un minuto. Cuando terminó el director le dijo: “Espero que la hayas mirado bien. Porque fuiste la última en hacerlo”. Y en ese instante borró la escena para siempre. “Acabo de tirar un millón de dólares a la basura”, le dijo, olímpico, a la reportera.

Pero el 19 de diciembre de ese año, Titanic llegó a las salas. Las especulaciones terminaron en ese momento. La película se convirtió en un éxito inmediato, uno que excedió hasta su descontrolada ambición. James Cameron había logrado crear un nuevo clásico moderno.

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Cultura

El drama educativo en América Latina augura más crisis y desigualdad para el futuro

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Los expertos coinciden en señalar la urgencia de reabrir las escuelas para la enseñanza presencial, siempre que se cumplan las medidas sanitarias

Emanuel, de 7 años, estudia en su casa en Puerto Rey, Colombia (Fernanda Pineda/Washington Post)

América Latina es la región que, en términos generales, ha impuesto el cierre de escuelas más largo del mundo, según la Unicef, con una lenta y en algunos casos nula reapertura de clases presenciales, lo que tiene un efecto casi incalculable a largo plazo para los menores que se ven afectados en su educación, encierro y falta de sociabilización.

“Las decisiones escolares en caso de pandemia deben equilibrar los riesgos de la reapertura y los de mantener las escuelas cerradas”, pidió este lunes Jaime Saavedra, Director Global de Educación del Banco Mundial. Sin embargo, la mayoría de países del continente abrieron antes los centros comerciales, los restaurantes en interiores y negocios de todo tipo antes que las aulas, pese a que está demostrado que los niños se infectan y contagian a una tasa menor que los adultos

“Los datos de los países en los que se han reabierto las escuelas demuestran que, con una mitigación adecuada, las escuelas suponen un bajo riesgo de transmisión de la enfermedad para alumnos y profesores”, añadió Saavedra. Unos días atrás, había reiterado su advertencia, con las pautas necesarias de prevención: “Las pérdidas entre los niños son inmensas. Es necesario hacer cumplir los protocolos, organizar el transporte a la escuela, reducir la interacción con los adultos, vacunar a los profesores lo más rápido posible. Pero es una emergencia volver a la escuela”.

Mientras tanto, en varios países los niños no están aprendiendo a leer y llevan más de 15 meses sin pisar un salón de clases. Algunos gobiernos decidieron darles por aprobado el año escolar, como si les estén haciendo un favor. A su vez, millones de padres (y, sobre todo, madres) no pueden trabajar fuera de sus hogares porque deben cuidar a los menores.

Aulas vacías en México (AP)Aulas vacías en México (AP)

En cambio, en los países más prósperos, el grueso de los alumnos ya volvieron a clases, lo que augura una mayor desigualdad a futuro con respecto a los países menos desarrollados. En junio, la ONG Save the Children reportó que los niños de países pobres perdieron dos tercios más de días escolares a causa de la pandemia que los estudiantes de zonas ricas del mundo. Incluso el impacto se reflejó en las diferencias de género, ya que las niñas de países en vías de desarrollo tuvieron 22% menos horas de escolarización que los niños. Se trata de brechas que se siguen abriendo a cada día que no se retoman las clases presenciales.

En ese sentido, un estudio realizado en mayo en San Pablo, la ciudad más grande de Brasil, indicó que los estudiantes de secundaria con educación remota aprendieron un 27,5% de lo que hubiesen hecho en condiciones de presencialidad, según las evaluaciones realizadas antes y durante la pandemia. A su vez, el riesgo de deserción escolar aumenta un 365% con la enseñanza a distancia.

Clases televisadas (AP)Clases televisadas (AP)

Nos enfrentamos a la mayor crisis educativa de la historia”, dijo Luis Benveniste, director de investigación sobre desarrollo humano en América Latina del Banco Mundial, citado por el Wall Street Journal. “No hay ningún acontecimiento en la historia reciente que haya llevado a las escuelas a cerrar durante un periodo de tiempo tan largo. El capital humano y la productividad se verán afectados durante toda una generación si esto continúa”. Los especialistas tienen claras las posibles consecuencias: menor formación, menores oportunidades, más pobreza, violencia y crisis migratoria.

La virtualidad, una herramienta limitada pero útil ante la emergencia sanitaria, es un imposible en muchas zonas del continente, tanto por la escasa infraestructura de telecomunicaciones por la falta de equipos (computadoras, celulares, tablets y hasta servicio eléctrico) en millones de hogares. Algunos gobiernos lanzaron programas de educación por radio televisión, lo que en la mayoría de casos impide las preguntas de los alumnos y la evaluación de los contenidos aprendidos.

Las clases presenciales se han ido reanudando a cuentagotas en algunos países de la región (AP)Las clases presenciales se han ido reanudando a cuentagotas en algunos países de la región (AP)

La Fundación Comparte reportó días atrás en su informe Impacto del confinamiento en la niñez latinoamericana las “consecuencias devastadoras” de las cuarentenas en los cinco países en los que trabaja (Argentina, Chile, Ecuador, Honduras y Nicaragua), detectando un “un aumento notable de la violencia doméstica y del castigo físico y verbal”.

Los niños latinoamericanos también se vieron afectados en su salud por este escenario. En Ecuador, por ejemplo, un 20% de los estudiantes encuestados presentó sobrepeso y un 11 % alcanzó la obesidad”, de acuerdo con este mismo estudio. Los jóvenes nicaragüenses, por su parte, afirmaron tener alteraciones del sueño, y “el 26% presentan dificultades para dormir por temor al contagio o duelo familiar”, reveló la fundación.

Si bien nadie pone en discusión la necesidad de protocolos, así como la prioridad del personal educativo en las campañas de vacunación, los estudios realizados apuntan a la baja transmisión del COVID en las escuelas. No se trata de estimaciones o pronósticos, sino análisis de los casos de reapertura. En Tennessee, la Universidad de Vanderbilt halló bajas cifras de contagio en las aulas incluso cuando el estado registraba uno de los mayores números de casos de EEUU, uno de los países más afectados del mundo, siempre y cuando se respetara el uso de mascarillas y el distanciamiento físico. Y pese a la aparición de nuevas variantes, los niños continúan siendo por amplia diferencia el sector al que menos afecta la enfermedad, a nivel de salud.

FUENTE : INFOBAE

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Introducción al Desarrollo de Sistemas

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Batan.Coop Educación presenta la segunda edición del curso: Introducción al Desarrollo de Sistemas – Nivel I. Apoya esta iniciativa la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Desde hace más de 10 años trabajamos en educación con tecnologías libres y abiertas. Nuestra propuesta está centrada en la capacitación pragmática y emancipadora y valorizando la creatividad de los estudiantes.

El curso tiene como objetivo capacitar a alumnos/as en el diseño, construcción e implementación de sistemas, utilizando un enfoque práctico en constante interacción de los componentes que lo conforman, para poder lograr una mirada elemental de carácter integral.

El curso Introducción al Desarrollo de Sistemas  – Nivel l, tiene una duración de 3 meses. La modalidad de cursada es virtual mediante nuestra plataforma de videoconferencias, videotutoriales y con soporte en plataforma virtual educativa propia.

La carga horaria estipulada es de 3.5h por semana, dando un promedio de 42h totales. El estilo de cada encuentro se desarrolla de manera práctica demostrativa en tiempo real y con interacción activa de los participantes, otorgando también, espacio de consultas y dudas.

La distribución horaria semanal consiste en dos encuentros de 1:40h c/u.

Estos encuentros serán los días Martes y Viernes de 18 a 19:40h.

El costo promocional del curso completo (los 3 meses – 42h totales) es de $7.500.-
El pago se realiza por única vez pudiendo financiarlo con tarjeta de crédito en tres pagos sin interés.

Para comenzar la inscripción, podés completar el siguiente formulario:
https://forms.gle/LG4XXe14c9s4LzAZ7

Por consultas enviar mail a: educacion@batan.coop

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Cultura

«Murió Perón»: la jornada que marcó a una generación

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La muerte de Perón fue un impacto par todos los que entendían que muchos equilibrios, que empezaban a romperse, dependían de la presencia de aquel hombre singular.

Al atardecer del 30 de junio de 1974 llegaba a Ezeiza precedente de La Habana. Pocas horas antes el propio Fidel Castro había comunicado a la embajada argentina que Perón se moría y que todos los argentinos que deseásemos volver al país deberíamos embarcar en el próximo vuelo, que salía a primera hora de aquel día, ya que el aeropuerto José Martí sería cerrado para impedir la llegada de nuevos aviones desde Argentina. «Aquello va a ser un verdadero lío y ya tengo bastantes problemas con algunos que están aquí» dijo el jefe de la Revolución. «Nadie sabe lo que puede pasar pero tengo información de que puede desatarse una verdadera cacería» agregó.

Tal vez por eso mi primer sorpresa fue llegar a un país en el que, más allá de los comunicados oficiales que daban cuenta de un agravamiento en la salud del presidente, nadie parecía conocer que el desenlace era inminente. Conversando con amigos esa misma noche, no podía conseguir que entendieran que la suerte del hombre que había construido el movimiento más formidable del siglo XX ya estaba echada; me insistían en que no era para tanto…

Por la mañana me reuní con Mario Amadeo, con quien compartíamos las oficinas de SADIPA, una pequeña empresa exportadora en la calle Sarmiento 348 de la capital, quien tenía información más ajustada y me confesó que en Olivos todo era nerviosismo y preparativos para algo grande que estaba por pasar. Apenas pasado el mediodía recibió un llamado desde la Nunciatura Apostólica -Amadeo integraba un selecto grupo de civiles en el mundo que funcionaba como consejo asesor del papa Paulo VI- en la que le confirmaban la peor noticia: Perón había muerto.

A las 14.05 Isabel Martínez de Perón habló al país por cadena nacional confirmando el fallecimiento de su esposo, fijando oficialmente como la hora del deceso las 13.15. Desde ese momento los acontecimientos se sucedieron, las internas dentro del gobierno quedaron en evidencia y el posterior mensaje por cadena nacional de José López Rega, algo tan inusual como intempestivo, dejó en claro que una nueva etapa se abría en el país.

La historia oficial no pudo sin embargo acallar mis dudas: ¿cómo sabía Fidel castro 36 horas antes que Perón se moría?, ¿por qué en Argentina nadie tenía noción de aquella situación ya irreversible?. ¿Sabía el líder cubano de aquellos movimientos internos que ya buscaban encaramar al Ministro de Bienestar Social y secretario privado del presidente como el nuevo dueño del poder?.

Sus temores por lo que podía ser una cacería humana de los adversarios internos y su decisión de no permitir el ingreso de argentinos a Cuba en aquellas horas parecen ser la respuesta a algunos de estos interrogantes.

Los días siguientes fueron de dolor y conmoción. En sus últimos meses de vida Perón había logrado un consenso general que lo llevó a sostener que sus adversarios habían comprendido mejor su mensaje que los propios peronistas.

Aquella última aparición del 12 de junio, un verdadero pasaporte a un final anunciado en un hombre afiebrado, con una incipiente neumonía y sometido a los rigores climáticos de la Plaza de Mayo, representó su último intento por lograr un ordenamiento de la propia tropa que hasta entonces se limitaba a vivarlo pero poco y nada hacía para ayudar a sacar adelante un proceso social y económicamente complicado que además tenía de telón de fondo una violencia inusual desatada por los grupos guerrilleros contra un gobierno que había asumido con el 62% de los votos.

Ya producido el golpe de 1976 me tocó recibir en mano una carta de Héctor J. Cámpora, asilado en la embajada de México en Argentina, dirigida a Mario Amadeo, que me había pedido pasar a buscarla para no quedar él expuesto ante las autoridades del Proceso,  y en la que tal vez está la respuesta de toda las cosas.

«Como puede alguien pensar que alguien que proviene del conservadorismo como yo y que ha dedicado su vida a servir a Perón pueda haber prohijado o defendido cualquier intento marxista» dice en uno de sus párrafos. «He sido víctima de quienes rodeaban al General y solo buscaban adueñarse del gobierno y desarmar al movimiento. Y para ello era imprescindible sacarme del medio» concluía, tras pedirle una gestión personal ante la Iglesia Argentina para tratar de aliviar su situación personal. Cámpora ya sufría las consecuencias de un cáncer que terminaría con su vida poco después.

La historia que siguió a la muerte de Perón es conocida por todos. Tal vez con más precisión de lo que lo son las horas previas a su partida, las gestiones diplomáticas y/o secretas para advertir aquellos hechos a los países del mundo y la visión que se tenía de lo que venía para la Argentina.

Algo que ni los hombres de buena voluntad -entre los que destacó con luz propia el líder radical Ricardo Balbín- ni un pueblo harto de la violencia y convencido de la necesidad de conseguir la unión nacional en torno al abrazo de sus dos principales figuras pudieron lograr.

Aquellas horas que desembocaron en un  impacto inolvidable y marcaron para siempre a una generación y a un país que cayó en manos de la violencia desbocada.

Por Adrián Freijo –

 

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