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Un bufete de abogados presentó una demanda colectiva contra el régimen chino por causar la pandemia del COVID-19

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The Berman Law Group, una firma basada en Florida, Estados Unidos, hizo la denuncia porque Beijing “sabía que el coronavirus era peligroso y capaz de causar una pandemia”

Una mujer con una máscara protectora es vista más allá de un retrato del mandatario chino Xi Jinping en una calle cuando el país es golpeado por un brote de coronavirus, en Shanghai, China (Reuters)

Una mujer con una máscara protectora es vista más allá de un retrato del mandatario chino Xi Jinping en una calle cuando el país es golpeado por un brote de coronavirus, en Shanghai, China (Reuters)

Un reconocido bufete de abogados de FloridaEstados Unidos, presentó una demanda colectiva contra el régimen chino conducido por Xi Jinping por hacerlo responsable de la pandemia del coronavirus COVID-19 que está causando estragos en la población mundial. Beijing sabía que el COVID-19 era peligroso y capaz de causar una pandemia, pero actuó lentamente, proverbialmente metieron la cabeza en la arena y/o la taparon por su propio interés económico”, dice el documento presentado por la firma The Berman Law Group ante una corte de aquel estado norteamericano.

The Berman Law Group anunció que ha presentado una demanda colectiva federal contra la República Popular de China, la provincia de Hubei, la ciudad de Wuhan y varios ministerios del gobierno chino, en nombre de los residentes y las empresas en los Estados Unidos y el estado de Florida”, dice el comunicado de prensa al que tuvo acceso Infobae. “La demanda fue presentada en el Distrito Sur de Florida y busca miles de millones de dólares en daños compensatorios para aquellos que han sufrido lesiones personales, muertes por negligencia, daños a la propiedad y otros daños debido a la falta de China de contener el virus COVID-19, a pesar de su capacidad de contener el virus en sus primeras etapas de propagación”.

Matthew Moore, abogado del bufete indicó: “Como hemos alegado en nuestra queja, los funcionarios chinos sabían antes del 3 de enero que el COVID-19 se transmitió de humano a humano y los pacientes comenzaron a morir unos días después. Sin embargo, seguían diciéndole a la gente de Wuhan y al mundo en general que todo estaba bien, incluso celebrando una cena pública en Wuhan para más de 40,000 familias el 18 de enero”.

Esto podría haberse contenido mientras que los funcionarios chinos intentaron en cambio presentar una narrativa positiva sobre la epidemia que se desarrolla para el propio interés económico de China”, continuó el ex senador estatal de Florida Joseph Abruzzo, director de relaciones gubernamentales de la empresa. “Cuando leas sobre el aumento del número de víctimas mortales y veas la detención casi completa de la vida y los viajes normales, recuerda que China esperó diecisiete días críticos antes de compartir la secuencia del genoma COVID-19 con otras naciones, como lo deja en claro la queja”.

Por su parte, Russell Berman, cofundador de la firma señaló que la demanda “es una queja ambiciosa contra una superpotencia mundial. Pero, como hemos alegado, China ha desatado una pandemia en el mundo, y el daño ahora se multiplica exponencialmente todos los días aquí en los Estados Unidos y Florida. Nuestra firma no tiene miedo de enfrentarlos y obtener la justicia que se merece. Es el gobierno chino el que debería pagar los daños por estímulo económico a Estados Unidos, no el pueblo estadounidense“.

Cifras que preocupan

El número de nuevos casos de coronavirus en los Estados Unidos superó los 35.000 el lunes, lo que lo convierte el país en el tercero por número de infecciones en el mundo, solo por detrás de Italia y China. El número de muertos alcanzó 471, el sexto más alto del mundo.

En total, el número de casos confirmados es de 35.225, según el balance de la Universidad Johns Hopkins del lunes. Un número que aumentará inevitablemente en las próximas horas, a medida que aumente la disponibilidad de pruebas.

La pandemia ya alcanzó los 50 estados de la Unión. Nueva York, que tiene el 6 por ciento de la población de Estados Unidos, acumula alrededor de la mitad del total de positivos en el país. El estado tiene el mayor número de casos, con más de 15.000 contagiados, de los que la ciudad acumula más de 9.000 y 63 de las 114 muertes. No obstante, las cifras siguen en aumento y cambian rápidamente porque el estado tiene ahora capacidad para realizar más pruebas, con 200 laboratorios, públicos y privados operando.

Para frenar el rápido crecimiento, Nueva York elevó las restricciones, que entraron en vigencia este lunes, en un plan que el gobernador Andrew Cuomo ha llamado “Nueva York en Pausa”. Afectarán a unos 19 millones de personas y surgieron luego de que California, el mayor estado del país, pusiese en marcha un plan parecido, que también han seguido Nueva Jersey, Connecticut e Illinois.

Así, más de un tercio de la población está bajo medidas más o menos severas de confinamiento en todo el país.

“Lo peor aún está por venir”

Autoridades locales y estatales en todo el país han advertido sobre las consecuencias nefastas de la ausencia de una intervención federal más contundente.

“Lo peor aún está por venir”, dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y predijo que los hospitales de la ciudad enfrentarán una escasez importante de equipamiento de protección en los próximos días a menos que se tomen acciones drásticas.

FUENTE : INFOVAE

FOTO TAPA : MARKETING JURIDICO DIGITAL

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Guy Sorman criticó a China por mentir sobre el coronavirus, un embajador del régimen pretendió censurarlo, pero la respuesta del francés fue inapelable

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El escritor francés señaló que Beijing era el responsable por la pandemia de COVID-19 que pretendió ocultar. El diplomático chino cuestionó en severos términos y hasta con ofensas la posición del académico radicado en Nueva York

Guy Sorman cuestionó con dureza el ocultamiento que hizo el régimen chino del brote de coronavirus en Wuhan que pudo cambiar el rumbo de la expansión de la COVID-19 (Archivo Infobae)

Guy Sorman cuestionó con dureza el ocultamiento que hizo el régimen chino del brote de coronavirus en Wuhan que pudo cambiar el rumbo de la expansión de la COVID-19 (Archivo Infobae)

Guy Sorman tiene 76 años y nunca ocultó su devoción por la libertad. Al contrario, es un estandarte de esos valores. Es por eso que es muy difícil hacerlo callar o hacerlo cambiar de opinión cuando sus argumentos son sólidos y fundamentados. Hace unos pocos días ofreció una entrevista al diario chileno El Mercurio en el que se explayó sobre las responsabilidades del régimen chino en la actual pandemia por coronavirus que golpea a todo el mundo y lleva ya 54 mil muertes contabilizadas hasta el momento y más de un millón de infectados.

Considero que son responsables, ya que a mediados de diciembre del año pasado los médicos de Wuhan informaron al Gobierno chino sobre un nuevo coronavirus que estaba causando muertes en hospitales, similar a lo que había ocurrido con la neumonía SARS que surgió en 2003”, señaló en la nota de aquel medio. Pero recordó: “Como sabemos, al Gobierno de China no le gustan las malas noticias, y durante un mes decidieron decir que no era cierto, mientras se castigaba de forma severa a doctores y se les prohibía decir la verdad. Esto continuó por un mes, y como consecuencia, el virus que apareció en Wuhan ya se había esparcido a toda la provincia de Hubei y luego al resto de China y el mundo”.

De acuerdo con Sorman, esos treinta días hubieran sido vitales para evitar la actual pandemia. “Podrían haber contenido la enfermedad a Wuhan”, explicó el francés nacido en París en 1944 y que actualmente vive en Nueva York, uno de los focos de la COVID-19. Pero, de acuerdo con su visión, “no se hizo por motivos políticos, por lo que creo que es ético y legal considerar al Gobierno chino como responsable directo de esta pandemia”.

Voluntarios del equipo de rescate de Blue Sky desinfectan en el Gran Teatro Qintai en Wuhan, provincia de Hubei, el epicentro del brote de la enfermedad del coronavirus de China (Reuters)

Voluntarios del equipo de rescate de Blue Sky desinfectan en el Gran Teatro Qintai en Wuhan, provincia de Hubei, el epicentro del brote de la enfermedad del coronavirus de China (Reuters)

Esto no es un tema de mal manejo o malicia”, dijo Sorman, sino algo mucho más profundo. “Es algo que tiene que ver con la estructura e ideología del régimen. Es un Gobierno muy centralizado. Todo pasa por el presidente y a él no le gustan las malas noticias, por lo que todos los burócratas están entrenados para promover exclusivamente el éxito chino”, agregó.”La gente en China está furiosa con el presidente y el Partido Comunista, ya que Xi Jinping es considerado uno de los responsables principales de la proliferación de la pandemia dentro de su país. Esto significa que habrá consecuencias políticas dentro de China, y no podemos descartar posibles cambios al más alto nivel“.

Sorman fue concluyente: “Habrá consecuencias a nivel internacional. Primero, no existía confianza entre China y el resto del mundo, pero ahora, más que una ausencia de confianza, lo que hay es una desconfianza hacia China. También habrá consecuencias económicas, ya que el mundo occidental se dio cuenta de lo dependiente que es de la industria china”. “El gran perdedor de esta pandemia va a ser China”, finalizó.

La furia del embajador

Los conceptos abrumadores de Sorman enfurecieron al régimen, que le ordenó a su embajador en ChileXu Bu censurar sus dichos, una práctica común de las sedes diplomáticas de Beijing en todo el mundo, incluida América Latina. “Hace unos días, El Mercurio de Chile publicó una entrevista del señor Guy Sorman llamándolo un pensador francés, pero obviamente los editores del periódico no han averiguado bien sus antecedentes. El señor Guy Sorman, con doble nacionalidad, es francés y estadounidense, lo cual explicaría por qué su pensamiento es tan contradictorio, y su mentalidad, tan caótica”, señaló el diplomático en una clara agresión.

Para Bu, la respuesta de China fue “transparente, rápida y eficiente”. “Como un pensador digno de este nombre, lo mínimo que debería hacer el señor Sorman es improvisar algo que ellos aún no han dicho”, dijo el diplomático, acusando al francés de repetir lo que dicta el Gobierno norteamericano. “No importa que el gato sea blanco o sea negro, mientras cace ratones, es un buen gato. Espero que por muy distintos que sean los sistemas, puedan servir para traer riqueza y felicidad a la gente común y permitir desarrollo y prosperidad A la nación”, dijo el embajador en Santiago de Chile en su carta enviada a la redacción de El Mercurio.

Una mujer con una máscara protectora recorre Shanghái. De fondo, un retrato de Xi Jinping, el responsable del régimen chino que impidió al mundo conocer a tiempo el peligro por el coronavirus (Reuters)

Una mujer con una máscara protectora recorre Shanghái. De fondo, un retrato de Xi Jinping, el responsable del régimen chino que impidió al mundo conocer a tiempo el peligro por el coronavirus (Reuters)

La búsqueda de orígenes del coronavirus es la tarea de los científicos y debemos esperar el resultado de sus investigaciones. Las palabras y acciones para demonizar a China son despreciables. Echar la culpa a los demás no contribuye a la solución de problemas y es dañino”, concluyó el diplomático. El nuevo propósito del régimen es tratar de desvincular a Wuhan como epicentro del brote que tiene en jaque a todo el planeta. También intenta vincular el virus con supuestas conspiraciones internacionales en contra de Beijing.

La respuesta del escritor francés

Pero Sorman, al conocer la furia del embajador Bu, se tomó su tiempo para responder. Este viernes envió una carta al diario basado en Santiago. “Como académico independiente, mi análisis se basó en los hechos que he reunido a lo largo de mi carrera, lo que incluye todos los años que he estado en China. Desde mi primer viaje a ese país, en 1966, he visto de primera mano el espectacular avance económico, gracias a la apertura de la nación. China se convirtió en el primer beneficiario de la globalización. Sin los consumidores occidentales, no habría una China moderna”.

Es muy probable que (el embajador Bu esté desinformado) porque a ningún funcionario chino se le permite reconocer que un académico puede ser completamente y no servir a ningún Gobierno. En cierta forma, yo cumplo mi deber ético cuando el embajador Xu Bu también cumple su deber, el cual es retransmitir la maquinaria propagandística de Beijing”, replicó el Sorman.

Una de las principales preocupaciones del régimen es que no se identifique al virus COVID-19 con aquella nación y que “se trata de persuadir a los lectores de que la pandemia no empezó en China”. “Estoy de acuerdo en que no se le puede llamar virus ‘chino’, pero no hay duda, empezó en Wuhan. El liderazgo chino tuvo que reconocer la verdad y empezar una guerra estratégica contra el virus en momentos en que miles de chinos contraían la infección y morían”.

No soy una persona que deteste China, me encanta su pueblo y me entristece cuando veo que el régimen de su país pone su orgullo e intereses por sobre el bienestar de su propio pueblo. Señor embajador, mi héroe chino es el Dr. Li Wenliang, quien murió por decir la verdad en Wuhan. ¿Le hará junto conmigo una reverencia?”, finalizó su epístola Sorman.

FOTO TAPA : ABRIENDO BRECHA

FUENTE : INFOBAE

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“Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos nunca volverá”: Analista describe el mundo después del coronavirus

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El analista Gideon Lichfield asegura que todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos.
"Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos nunca volverá": Analista describe el mundo después del coronavirus

Gideon Lichfield, editor de la revista Technology Review, vinculada al Massachusetts Institute of Technology (MIT), considera que la mayoría de la población todavía no es consciente de las consecuencias a corto y largo plazo que traerá la pandemia de coronavirus. “Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca”, aseguró el analista.

El experto toma en cuenta un estudio publicado por la universidad Imperial College de Londres, en el que los investigadores británicos sugieren imponer medidas de distanciamiento social “más extremas” a medida que aumenten los pacientes atendidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y “suavizarlas” cuando se reduzca la cantidad de personas ingresadas.

Esta opción se basa en una predicción de los expertos sobre los picos de ocupación mensual de estas áreas hospitalarias a lo largo del año por pacientes con covid-19. El estudio recomienda asimismo que se debe “reducir el contacto fuera del hogar, en la escuela o en el lugar de trabajo en un 75 %”.

“Según este modelo, los investigadores concluyen que el distanciamiento social […] debería producirse aproximadamente dos tercios del tiempo, es decir, dos meses sí y uno no, hasta que haya una vacuna disponible, algo que no se espera como mínimo hasta dentro de 18 meses”, explica Lichfield.

La vida en una pandemia permanente

El analista aclara que no se trata de una alteración temporal, sino del “inicio de una forma de vida completamente diferente“.
A corto plazo, esta nueva situación perjudicará sobre todo a los negocios que dependen de reunir a grandes cantidades de personas (restaurantes, gimnasios, centros comerciales, hoteles, cines, museos, aerolíneas, escuelas privadas, etc). Además, afectará a los padres, que tendrán que educar a sus hijos en casa; a los que cuidan de sus parientes mayores; están atrapadas en relaciones abusivas o no tienen ahorros “para lidiar con los cambios en sus ingresos”.

Por otro lado, los negocios se adaptarán a la nueva realidad y veremos “una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la ‘economía confinada'”, pronostica Lichfield. También predice que cambiaremos algunos hábitos (reducción de viajes contaminantes, auge de cadenas de suministro locales, paseos y ciclismo), y tendremos mejores sistemas sanitarios para responder a las futuras pandemias.

Aunque, en un primer momento nuestra vida social cambiará, finalmente “recuperaremos la capacidad de socializar de manera segura” gracias al desarrollo de “formas más sofisticadas de identificar quién representa un riesgo y quién no, y discriminando, legalmente, a los primeros”, vaticina el experto.

“Vigilancia intrusiva”, un precio a pagar

En este sentido, el analista cree que el mundo requerirá de nuevos métodos de control para dar seguimiento a las personas contagiadas y evitar la propagación de la enfermedad. Por ejemplo, para abordar un vuelo, el pasajero podría tener que registrarse en un servicio que rastree sus movimientos a través del teléfono y detectará si ha estado cerca de infectados confirmados o de “puntos calientes de enfermedades”. Habría requisitos similares en edificios gubernamentales o centros de transporte público, además de escáneres de temperatura “en todas partes”, mientras que las discotecas podrían requerir algún tipo de verificación digital que demuestre que el cliente ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

Lichfield sostiene que “nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas”, y que “la vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas”.

Costo social

Finalmente, Lichfield evaluó el coste social de la pandemia y señaló que, “como de costumbre”, será asumido por “los más pobres y los más débiles”, los que tienen menos acceso a la sanidad y viven en zonas más propensas a enfermedades, los autónomos, los inmigrantes y los refugiados, etc. También podrá haber “discriminación oculta” de los ganen menos de 30.000 euros anuales, tengan una familia numerosa, vivan en ciertas partes de un país o cumplan con otro criterio que gobiernos y empresas puedan considerar de riesgo para contraer una enfermedad.

“Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero como con todo cambio, habrá algunos que perderán más que la mayoría, y probablemente serán los que ya han perdido demasiado”, asevera el autor del artículo, al tiempo que expresa la esperanza de que esta crisis “obligue a los países, en particular a EE.UU., a corregir las enormes desigualdades sociales” que hacen tan vulnerables a grandes franjas de su población.

¿No sabe si necesita hacerse la prueba del covid-19? Complete nuestro cuestionario para averiguarlo.

FUENTE : RT

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Encerrados sin ahorros ni provisiones: así sobrevive Venezuela en cuarentena

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El Gobierno de Maduro impuso un férreo aislamiento hace dos semanas. La mayor parte de los venezolanos no tiene recursos para afrontar la emergencia
Un grupo de vecinos del barrio de Petare. En vídeo, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, lee una carta de Maduro pidiendo apoyo internacional ante la “persecución” de EE UU. (FOTO: ANDREA HERNÁNDEZ | VÍDEO: EFE)

Hasta hace dos semanas, Gerson Hernández sacaba una mesa frente a su casa en el barrio El Cementerio en Caracas y vendía cuadernos y útiles escolares. Con el coronavirus y la suspensión de las clases cambió de ramo. Ahora vende mortadelas y lo hace desde el interior. Pese a los gritos que da desde su casa para ofrecer el nuevo producto, el frenazo que ha impuesto la cuarentena decretada en todo el país, ha abierto un agujero en sus finanzas. Antes de que la vida cambiara para todos, cuando la Covid-19 era un problema solo de China, cada semana podía ganar siete millones de bolívares, menos de 100 dólares (93 euros), que le alcanzaban para alimentar a su esposa y sus dos hijas. Esta semana los ingresos no llegan a los 25 dólares (23 euros).

Hernández tiene 55 años. Con unos estudios universitarios a medias, ha vivido toda la vida en la economía informal, de la que depende más del 60% de los venezolanos y a la que se han sumado incluso los trabajadores del sector público, cuyos bajos salarios los obligan a buscar nuevas fuentes de ingresos. Ha estado quebrado varias veces y ha vuelto a estabilizarse para vivir al día. Un tiempo aspiró a tener una tienda propia, pero no pudo; sabe lo que es esperar sin nada en el bolsillo a que las ventas reproduzcan el dinero gastado en mercancía, como hizo la misma semana que detectaron los primeros casos y él estaba en Cúcuta buscando provisiones para el negocio; dice que hace magia. “Con dos cuadernos que venda compro un pan”. Ahora ve el panorama oscuro. “La cosa no parece fácil, por lo que se ha visto en otros países yo creo que esto va a ser para rato, pero fui a Catia hace tres días y eso está normal, el comercio tiene mucho movimiento, y la gente, sin tapabocas”, dice preocupado. Él consiguió cuatro mascarillas regaladas para su familia para pasar la epidemia.

Las policías han impuesto un control estricto sobre la cuarentena en los sectores de clase media de Caracas, donde las calles han permanecido desoladas. Solo los supermercados y las panaderías reúnen gente, en filas con un metro de separación entre cada persona y todos con guantes y tapabocas, como ordenó Nicolás Maduro. Pero en varias zonas populares de la capital, aun con restricciones, el día a día se impone al distanciamiento social y allí las calles llegan a ser el hervidero de gente de siempre, con mascarillas de todo tipo. Estos días se han visto escenas como la de un funcionario de policía con un megáfono en la redoma de Petare enfrentando la indiferencia de un mar de personas a las que les pedía volver a sus casas “por la salud de todos”. El viernes hubo protestas en el barrio de Catia cuando intentaron desalojar a cientos de comerciantes informales que vendían productos sobre manteles en la calle.

Un vehículo de la policía local rocía con hipoclorito de sodio una calle de Caracas.
Un vehículo de la policía local rocía con hipoclorito de sodio una calle de Caracas.ANDREA HERNÁNDEZ

Sin gasolina no hay comida

Para muchos venezolanos no es posible hacer una compra de alimentos para guardar. Los datos presentados en febrero por el Programa Mundial de Alimentos revelan que el 8% de la población venezolana (2,3 millones de personas) está en situación de inseguridad alimentaria grave, “principalmente como resultado de los altos precios de los alimentos”. El estudio refleja que otros siete millones están en situación de inseguridad alimentaria moderada. A principios de este mes, la FAO alertó de que Venezuela y Haití son los únicos países de América Latina que necesitan asistencia alimentaria exterior.

A Yonathan Torres le preocupa que la comida se acabe. Trabaja como mototaxista en La Vega, un barrio al oeste de Caracas. Lleva dos semanas resguardado, en cumplimiento de la cuarentena. Sus ingresos semanales llegaban a 100 dólares (93 euros). Con unos ahorros se aprovisionó de comida. “Con esto aguanto hasta que termine la cuarentena el 13 de abril, luego me va a tocar trabajar. Esperemos que no se extienda y que no se agrave. Me preocupa la comida, la gasolina no está llegando y si eso sigue así, no va a haber más comida”, dice el joven de 26 años, que vive con su esposa, hija y suegro.

La restricción del combustible para sectores prioritarios —trabajadores sanitarios, de seguridad, militares y transporte de alimentos— ha sido una medida inédita que se ha aplicado en una Venezuela petrolera que debe importar gasolina para el consumo interno, seriamente afectado por la caída de la producción, el colapso de la industria petrolera por la mala gestión y las sanciones económicas. En otros países en cuarentena el combustible se acumula por la paralización, en Venezuela las reservas parecen haber llegado al límite.

Un hombre espera poder recargar su tanque de gas en la avenida Lebrún de Caracas.
Un hombre espera poder recargar su tanque de gas en la avenida Lebrún de Caracas.ANDREA HERNÁNDEZ

El sector agrícola ha advertido esta semana de que los productores no tienen acceso al combustible y que la distribución de las cosechas está comprometida y, por ende, el frágil abastecimiento. “Algunas ya se están perdiendo”, dijo Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro en la sesión virtual que tuvo el Parlamento esta semana. En el monitoreo de servicios durante la crisis que está haciendo la Asamblea Nacional se señala que para esta semana el suministro de combustible no llegó al 1% de las estaciones del país.

“Venezuela está parada desde hace mucho tiempo, luego de seis años de contracción del PIB. La cuarentena al final es una sobreactuación del Gobierno para disimular que estamos parados porque no hay gasolina, porque no hay actividad económica, no tanto por el virus, y que en el marco de la recesión mundial va a ser peor. ¿Qué economía del mundo va a estar preocupándose de la economía de un país cuyos jefes ahora están buscados por la justicia?”, opina el sociólogo Luis Pedro España, director de Ratio, una agencia de análisis de la Universidad Católica Andrés Bello.

El coronavirus avanza en Venezuela con 113 contagios confirmados y dos muertes en dos semanas. El espectro de los afectados por las medidas de confinamiento para frenarlo va más allá del grueso grupo de trabajadores por cuenta propia a los que Maduro prometió ―para cuatro millones de ellos— un bono de 350.000 bolívares (unos cuatro dólares, 3,7 euros), que alcanzan para un kilo de carne, que también ha entregado a los que poseen el llamado carnet de la patria. Mariana Hernández —ni Gerson ni Yonathan— no aplica para ese grupo. Ella se graduó en diciembre en la Universidad Central de Venezuela y empezó este año a trabajar como psicóloga clínica. Con 16 pacientes que veía en un centro médico privado podían mantenerse ella y su madre, profesora jubilada. Ahora está cerrado el edificio donde trabajaba y, como han hecho otros profesionales médicos, ha intentado pasarse a las consultas online, con poco éxito. “Veo personas mayores, que no manejan la herramienta y para quienes no es cómodo hablar desde sus casas. Yo vivo de mis consultas y me preocupa mucho que esto se extienda más allá porque veo mis ingresos muy reducidos. Con mis ahorros solo tengo para dos meses de comida”.

FUENTE : EL PAIS ESPAÑA

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