En su conferencia de prensa del lunes pasado, refiriéndose al sentido del gran triunfo, el Presidente Macri Macri dijo que en las elecciones “ganó el diálogo”. Por ello, el sentido primordial del discurso de hoy- que es el inicio de una operación política mucho mayor- fue abrir la instancia de búsqueda de coincidencias estratégicas que los medios, académicos y muchos dirigentes políticos reclamaban.

Y lo hace desde una inédita posición de poder que, eventualmente, le hubiese permitido encerrarse sobre sí mismo, buscar alianzas menores y avanzar.

Pero en este caso ha optado -inteligentemente- por una convocatoria “urbi et orbi” con la presencia de aliados y adversarios aparentemente irredentos, como los gobernadores Gildo Insfran, Alicia Kirchner y Juan Manzur o la cúpula de la CGT. O sea, el que quiera oír, que oiga.

El segundo dato muy interesante es que no se redujo a una enumeración fría de medidas burocráticas o legislativas, sino que las colocó en un marco ético y político mayor. Las referencias al sentido mismo del poder, la ejemplaridad y el Estado trascienden los anuncios puntuales para proponer una alianza con una sociedad que viene reclamando desde hace rato muestras de cercanía por parte de la política

Otro contenido transversal al discurso (y al proyecto) fue que se dirigió a todos los sectores con la misma realidad – por no decir dureza-. Las referencias a los gastos de las Legislaturas, la poca eficiencia de la Justicia (¿quién alguna vez se animó a decirle a los jueces que trabajan poco, teniendo enfrente a toda la Corte Suprema?), los vicios de las obras sociales, y aún mencionar casos escandalosos de privilegios de todo tipo, le dan sentido al esfuerzo que se está pidiendo al resto de la sociedad.

De las muchas frases a este respecto, rescato “tenemos que ceder todos un poco, empezando por los que tienen poder, incluyendo al poder económico”.

Por valiente, por fuerte, por cercano a las demandas profundas de la gente, este discurso ha sido histórico y es un gran prólogo para la batería de decisiones que vienen en los próximos días.

Conectar pobreza con gasto excesivo y privilegios es algo que pocos presidentes se han animado a plantear en la Argentina. Especialmente cuando parte de los privilegios que se critican pertenecen al sistema político que tendrá que acompañar y votar las reformas. O sea, acercarse a la gente para que esta sostenga un tiempo nuevo es audaz, pero al mismo tiempo es la mejor devolución posible para el masivo voto de apoyo del 22 de Octubre.

Por Eduardo Amadeo

El autor es diputado nacional (Cambiemos).

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