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Un silencio atronador allana el avance de Maduro hacia su golpe final

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Venezuela se encamina hacia un nuevo salto al vacío en ese precipicio sin fondo en el que viene derrapando hace años y del que nada ni nadie parece poder rescatarla.

El último huevo de la serpiente acaba de ser fertilizado ante la indiferencia de los líderes regionales que todavía mantienen alguna sintonía con Nicolás Maduro.

Dejemos por un momento de lado los capítulos cotidianos de la hecatombe económica y social en que ha derivado el experimento bolivariano, con sus más de 5 millones de venezolanos en el exilio y el 80% de los que aun permanecen en el país sumidos en la pobreza y la lucha cotidiana por la subsistencia. Incluso en un continente acostumbrado a los altibajos constantes, la tragedia del desbarranco venezolano no registra antecedentes. La más reciente imagen del descalabro son las largas filas en las gasolineras para conseguir unas gotas del combustible importado de emergencia desde Irán, ante el desabastecimiento en un país que llegó a ser el segundo productor petrolero del mundo y donde la gasolina siempre fue mucho más barata que el agua.

Este drama sería más tolerable, por cierto, si en Venezuela funcionaran las instituciones de una república, si las libertades civiles no hubiesen sido conculcadas y no hubiera, al día de hoy, 424 presos políticos, según el conteo actualizado que lleva el Foro Penal Venezolano. Si una mayoría de los venezolanos hubiese elegido a Maduro en elecciones libres y democráticas y los partidos políticos pudieran funcionar con libertad y competir en igualdad de condiciones en los próximos comicios, habría una luz de esperanza al final del túnel. Pero nada de eso ocurre hace tiempo en la tierra de Simón Bolívar.

Para no remontarnos a la larga historia de la degradación paulatina de las libertades civiles bajo los gobiernos de Hugo Chávez y pasando por alto la oscura elección en la que su heredero menos lúcido retuvo el poder por algo más de un punto porcentual (según el escrutinio oficial) en 2013, sólo recordemos que hace dos años Maduro se hizo “reelegir” mientras los dirigentes opositores más reconocidos estaban proscriptos, presos o exiliados, los principales partidos políticos eran forzados a desertar de los comicios tras la imposición de requisitos absurdos para registrarse y con el ingreso prohibido para los veedores electorales internacionales de mayor prestigio. Aun en esas condiciones, menos del 30% de los venezolanos le habrían dado el 20 de mayo de 2018 su apoyo a Maduro de acuerdo al escrutinio oficial.

Como era lógico, aquellas elecciones no fueron reconocidas por la gran mayoría de las democracias occidentales. En enero de 2019, cuando Nicolás -como lo llaman en las calles de Caracas- quiso asumir su segundo mandato sostenido por el resultado de aquella parodia comicial, el quiebre fue inevitable. Como lo establece la Constitución Venezolana, la Asamblea Nacional erigió a su líder, Juan Guiadó, como presidente interino, a cargo de normalizar el funcionamiento institucional y convocar a nuevas elecciones democráticas. Desde entonces, Venezuela permanece en el limbo de un país partido en dos. Con un Presidente interino, reconocido por más de 60 naciones -incluidas casi todas las del continente americano, la Unión Europea y Japón- pero con ninguna capacidad real de acción. Y un gobernante de facto aferrado a su sillón en el Palacio de Miraflores con el respaldo de las Fuerzas Armadas, el apoyo ideológico en el continente de Cuba y Nicaragua y un último sostén económico de Rusia, China e Irán que esquivan como pueden las sanciones internacionales que va acumulando el régimen chavista.

Indira Alfonzo, la nueva presidenta del Consejo Nacional Electoral designada por la Corte Chavista, fue sancionada por el gobierno de Canadá por haber facilitado junto a otros funcionarios la reelección fraudulenta de Maduro en 2018. (REUTERS/Manaure Quintero)Indira Alfonzo, la nueva presidenta del Consejo Nacional Electoral designada por la Corte Chavista, fue sancionada por el gobierno de Canadá por haber facilitado junto a otros funcionarios la reelección fraudulenta de Maduro en 2018. (REUTERS/Manaure Quintero)

Maduro aprendió a sacarle jugo a la grieta geopolítica mundial. Donald Trump, Angela Merkel, Vladimir Putin y Xi Jinping pueden tirar y aflojar de esa cuerda. Nicolás, no. Necesita extremar la disputa bipolar para utilizar a las potencias enemigas como justificativo retórico de sus desgracias y seducir a las amigas como pata sudamericana de sus proyectos expansionistas.

En el medio han quedado un puñado de gobernantes y dirigentes de peso en el continente que fueron muy cercanos a Chávez, que no sienten el mismo aprecio ni respeto por Maduro, pero apenas se atreven a reconocer entre susurros algunos “desvíos” en sus acciones. El involucramiento activo del progresismo democrático para tratar de enderezar el derrotero bolivariano tendría un valor innegable. Pero una y otra vez prefieren mirar hacia otro lado y hacerse los distraídos cuando las papas queman y el régimen avanza en nuevas tropelías. Se trata del cuarteto integrado por los presidentes de Argentina y México, Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, y los ex mandatarios de Brasil y Ecuador, Lula da Silva y Rafael Correa, que aún conservan un amplio predicamento en sus países y entre las fuerzas progresistas.

Aferrado al sillón del Ejecutivo y con los jueces en su puño hace años, el Legislativo es el único poder del Estado que le presenta resistencia a Maduro desde que la oposición obtuvo la mayoría en las elecciones de 2015, las últimas con cierto grado de fair play. Nicolás, por supuesto, no lo puede tolerar. Ha intentado todo tipo de maniobras para licuar su poder y anular su funcionamiento, pero ahí siguen los legisladores resistiendo como pueden, obligados muchas veces a sesionar en otros edificios cuando las fuerzas de seguridad del régimen les impiden el acceso al Palacio Legislativo.

Pese a que el reclamo de la oposición y de la comunidad internacional es que en Venezuela se realicen de una vez elecciones presidenciales democráticas, Maduro sólo ha aceptado que se hagan este año comicios parlamentarios. Anunció que serán en diciembre -todavía sin fecha precisa- y empezó a montar su ingeniería para de una vez por todas acabar con esa piedra en el zapato y que el Parlmento quede en sus manos, aun cuando en ninguna encuesta el apoyo a su gobierno supera el 20% entre los venezolanos que aún viven en su país, ni hablar si se permitiera el voto de los que están en el exilio.

El plan ya quedó al descubierto. Hace dos semanas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) chavista tomó para sí la atribución de designar a los integrantes del Consejo Nacional Electoral (la autoridad comicial) que por ley le corresponden al Congreso. ¿La justificación? Que los diputados todavía no habían llegado a un acuerdo para los nombramientos. Por supuesto, las cinco autoridades electorales designadas por el TSJ son fervientes chavistas o aliados confiables.

Como si fuera poco, a la semana siguiente el TSJ tomó otras dos resoluciones brutales: la intervención de los dos principales partidos opositores, Acción Democrática y Voluntad Popular, designando en ambos una nueva cúpula cercana al chavismo.

Nicolás Maduro asistió como invitado a la ceremonia en la que López Obrador asumió como presidente de México en diciembre de 2018 (Foto: Presidencia de México)Nicolás Maduro asistió como invitado a la ceremonia en la que López Obrador asumió como presidente de México en diciembre de 2018 (Foto: Presidencia de México)

En este punto, es inevitable recordar el caso boliviano. Aclaremos: Evo no es Nicolás. El gobierno de Morales logró un éxito económico, político y de integración social sin precedentes en Bolivia que le permitió gozar durante un largo período de un apoyo creciente entre los bolivianos. Pero en simultáneo, floreció durante su gestión un rasgo personalista y autocrático compartido con el chavismo y otros gobiernos de la llamada “marea rosa” latinoamericana. En plena efervescencia, Morales reformó la Constitución, logró su reelección, consiguió un aval judicial para convertir su segundo período en el primero con la nueva Carta Magna y así volver a presentarse para un tercer mandato. Y cuando llegaba finalmente el tiempo del relevo, organizó un referendo para modificar nuevamente la Constitución y volver a postularse a un cuarto período. Perdió. Pero decidió ignorarlo. Con el resultado electoral en contra, el desgaste de más de una década en el poder y su popularidad en baja consiguió igualmente que los jueces amigos lo habilitaran a presentarse. Así marchó, contra y viento marea, ante el descontento de una porción mayoritaria de los bolivianos que se sentía estafada y el silencio complaciente de sus aliados regionales, a buscar su re-re-reelecciónLa catástrofe estaba en marcha.

Que quede claro: el actual drama boliviano no comenzó ni en las elecciones del 20 de octubre pasado (que muchos veedores internacionales consideraron fraudulenta) ni el 10 de noviembre, cuando Evo Morales presentó su renuncia después de 20 días de protestas y enfrentamientos violentos en las calles y los pedidos de dimisión de sus históricos aliados de la Central Obrera Boliviana y el jefe de las Fuerzas Armadas (que muchos consideraron un golpe de Estado). Aquel fue el desenlace de un largo proceso en el que el ex presidente torció la ley y violó la voluntad popular sin que ninguno de los gobiernos cercanos le advirtiera que caminaba hacia un precipicio. ¿No es acaso ése el rol de los amigos? Aquí es donde la parábola venezolana parece hermanarse con la boliviana.

Tras las últimas maniobras del TSJ chavista, alzaron su voz con diferentes matices Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea, el Grupo de Lima y el de Contacto. Todos advirtieron lo que es evidente: que este nuevo atropello apaga cualquier expectativa de una elección legislativa justa y transparente. Maduro ya parece cómodo con el desafío de esos contrincantes, a los que respondió con sus habituales sarcasmos.

Más angustiante es que, otra vez, no haya habido ninguna reacción de parte de los gobiernos de Argentina y México, los de mayor peso regional entre quienes conservan alguna confianza en que Maduro pueda conducir la crisis venezolana hacia una salida democrática. Nada se escuchó tampoco de parte de Lula da Silva y Correa, que se mantienen como voceros muy activos de la izquierda latinoamericana. Tampoco del Grupo de Puebla, que integran todo ellos junto a otros políticos e intelectuales progresistas del continente.

Hay un excusa que se repite por lo bajo en sus entornos: cualquier gesto público de condena a Maduro significa “hacerle el juego a la derecha”. Persiste también en sus frentes políticos, aunque se diga menos, un vínculo emocional y simbólico con lo que fue en sus inicios el sueño bolivariano. Todo aquello parece menor, de cualquier manera, ante la desgracia y la miseria a la que fueron arrojados millones de venezolanos por un clan gobernante que hace mucho abandonó cualquier proyecto progresista en pos de su propia supervivencia.

Alberto Fernández, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, en noviembre de 2005.Alberto Fernández, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, en noviembre de 2005.

Si nada hace modificar la hoja de ruta trazada por el régimen, el destino ya está escrito: en diciembre tendrá lugar una nueva parodia electoral que le permitirá a Nicolás quedarse con el único poder del Estado que aún no controla. Los venezolanos verán cerrarse así el último resquicio de la democracia representativa en su país.

¿Se espera que lo toleren mansamente? ¿Hasta cuando podrán aguantar esa burla permanente? ¿No aprendimos nada del caso boliviano? ¿Otra vez jugamos con fuego en Sudamérica pensando que no nos vamos a quemar?

Hay silencios que se oyen. Algunos aturden. Alzar la voz tarde, cuando la situación se desmadre, será hipócrita. Apenas volver a llorar sobre la leche derramada.

lmindez@infobae.com
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FUENTE : INFOBAE

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Guillermo Moreno se reunió con Julio Zamora en Tigre y después criticó con dureza a Alberto Fernández: “No está apto para gobernar”

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El intendente de Tigre se fue antes del acto con el Presidente para reunirse durante dos horas con el ex funcionario, un ácido opositor al primer mandatario

Guillermo Moreno: “Estamos frente a un presidente que no está apto para gobernar”

El economista Guillermo Moreno volvió a criticar con dureza la gestión del presidente Alberto Fernández. Tras realizar la coyuntura política en una entrevista radial, el ex secretario de Comercio Interior de la Nación manifestó que el Presidente “no está apto para gobernar y ya se dio cuenta todo el mundo”.

Consultado sobre la realidad del país, Moreno fue contundente: “Estamos frente a un presidente que no está apto para gobernar. Y de esto se dio cuenta el mercado. Todos, todos se dan cuenta. Desde los ferreteros hasta los grupos económicos. Ya se dieron cuenta, ya se le vio la hilacha. Ya dicen: ‘Miren este muchacho, no está apto’. A pesar de que es legítimo y legal en su cargo, nadie está cuestionando eso, eh”.

En diálogo con el periodista Ernesto Tenenbaum por Radio con Vos, expresó: “De la última conversación que hemos tenido la cosa está extremadamente más grave, porque antes te decía yo solo que no estaba apto Alberto Fernández, que Cristina (Kirchner) había elegido al peor. Y ahora ya se dio cuenta el mercado. Cuando te digo el mercado no te hablo de la city, eh. Te hablo del mercado, el mercado de verdad. La definición clásica: de la compra y de la venta donde vos comercializás los bienes y servicios para satisfacer las necesidades básicas. Esa es la definición correcta de mercado”.

Ayer por la tarde, durante un acto presidencial en Ensenada, en el cual estuvieron presentes Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Sergio Massa (entre otros), el intendente de Tigre, Julio Zamora, se fue antes del lugar para recibir a Moreno (candidato a diputado provincial por el partido Principios y Valores) con quien mantuvo un encuentro que duró más de dos horas.

Guillermo Moreno junto al intendente de Tigre, Julio ZamoraGuillermo Moreno junto al intendente de Tigre, Julio Zamora

En Twitter, Moreno compartió una imagen junto a Zamora. Allí estableció que “analizaron la situación del país de cara a las próximas elecciones”. El intendente compartió la foto y redactó: “Un placer recibir a Guillermo y escuchar su experiencia de gobierno”.

Durante la entrevista radial, Moreno también cuestionó al gobernador de la provincia de Buenos Aires: ”Kicillof fue el economista que inventó el índice 7 provincias, con lo cual cuestionaron al INDEC por años. Después me dijo: ‘Guillermo, me equivoqué’, pero los juicios ya estaban hechos. No lo dijo públicamente. A Kicillof correlo de la década ganada, no tuvo nada que ver con la década ganada. Sí tuvo que ver con los últimos dos años”.

También opinó sobre la disputa entre el ministro Martín Guzmán y el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo: “Lo que está pasando ahora entre ellos es una discusión de sordos. Lo primero que tienen que hacer es poner los costos por arriba de la mesa. No decirme que tienen que aumentar o que no tienen que aumentar. Si un producto o un servicio está debajo del costo hay que aumentarlo. Ahora nadie sabe eso porque no ponen los costos encima de la mesa”.

Consultado sobre el ingreso de divisas al país, remarcó: “Si las divisas estuvieran entrando qué necesidad tenés de tener como mínimo cinco tipos de cambio distintos. Qué necesidad tenés vos en el Banco Central de estar violando la ley de la partida doble. De dejar los dedos marcados de una manera tal que nunca donde dólares oficiales terminan en el circuito negro. Es absurdo”.

Moreno volvió a criticar con dureza al presidente Alberto FernándezMoreno volvió a criticar con dureza al presidente Alberto Fernández

Y continuó: “Y sobre la recaudación, al margen de que vos tengas un impuesto extraordinario, la realidad es que la actividad económica es deplorable. ¿Dónde los ves? Fijate lo que pasa con la seguridad social. ¿Cuándo la economía anda bien? Cuando los impuestos vinculados a la seguridad social al menos están incorporando los puestos de trabajo. Precisamente eso es lo que no está aconteciendo”.

Sobre el final reiteró sus dichos acerca del accionar Alberto Fernández en sus casi 17 meses al frente de la presidencia: “La aptitud no tienen nada que ver con seas elegible o no elegible. No es apto. Estoy diciendo legítimo y legal. Acá tienen que quedar dos cosas claras:la primera es que el presidente no está apto para estar en el lugar que está, y ahora ya estamos donde estamos, hay que aguantársela. Segundo, por favor hagan costos con los servicios de las tarifas eléctricas. Si no hacen costos no se entiende cómo liquidan los subsidios. No hay expediente administrativo”.

La política no está para contar lo que está pasando hoy. La política está para contar los próximos seis meses. ¿Si no cómo toman decisiones los hombres de negocios? Que el Presidente diga ‘no creo en los planes, no me gusta planificar’. Bueno que él haga con su vida lo que quiera”, completó Moreno.

foto tapa : EL LITORAL

FUENTE : INFOBAE

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Sigue incierto el futuro de Martín Guzmán en el gabinete

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 Dentro del Gobierno se busca sacar la trascendencia mediática que está teniendo el enfrentamiento interno. El ministro de Economía tiene poco margen de maniobra.

El enfrentamiento del ministro de Economía,Martín Guzmán, con el ala dura del oficialismo está lejos de despejarse y al mediodía de hoy no estaba asegurada por completo la continuidad del titular de la cartera económica, más allá que Federico Basualdo, subsecretario de Energía, continúe resistiendo en su cargo y quizás cambie de función en los próximos días.

“Para decirlo en términos periodísticos, hay un tensa calma”, resumió a Perfil una fuente de la Casa de Gobierno, al admitir que el objetivo inmediato “es tratar de sacar este tema de la tapa de los medios”.

Desde el viernes se arrastra la situación del pedido de renuncia de Guzmán a Basualdo, las idas y vueltas dentro del Ejecutivo sobre la continuidad de uno u otro y la disputa escaló hasta el nivel del presidenteAlberto Fernándezy la vicepresidencia Cristina Fernández de Kirchner.

Fuentes de Gobierno aseguran que hubo conversaciones entre el presidente y la vice en las últimas horas para encontrar una solución a una disputa interna que en realidad va más allá de las diferencias en cuanto a la política energética y el ajuste de las tarifas.

“Lo que está en discusión es el rumbo, la orientación y el manejo de la política económica”, recalcó la misma fuente.

Lo que se habría decidido es “poner paños fríos, para congelar la disputa”, cuestión que baje la exposición mediática y en el transcurso de unos días Basualdo seguiría en el Gobierno, pero en otra función.

Sin embargo, dentro del gabinete económico aseguran que Guzmán “se siente cada día más incómodo” y que “la opción de su alejamiento sigue estando latente”.

“El ala dura del oficialismo le bajó el pulgar a Guzmán. No les gusta el estilo de su gestión, su grado de compromiso, el hecho que en muchos casos se ha cortado sólo, y algunos aspectos de la orientación que le está dando a la política económica”, recalcó otro de los funcionarios de Gobierno consultados por Perfil.

Precisamente, el objetivo de mejorar el balance de las cuentas públicas y atenuar la emisión monetaria son seriamente cuestionados por el ala dura más dura del oficialismo, porque entienden que “Guzmán no puede venir con planteos de reducción del déficit cuando en todo el mundo el balance fiscal pasó a un segundo plano para atender la situación de angustia de la gente”.

PRESION DE KICILLOF

Desde el entorno del ministro apuntan sus dardos a la injerencia del gobernador bonaerenseAxel Kicillofen la política económica, algo que resultó muy evidente en las últimas horas.Precisamente,  Kicillof afirmó que  Federico Basualdo es “excelente funcionario”..

En el entorno del ministro de Economía afirmaron que esas declaraciones de Kicillof cayeron pésimo en el ánimo de esa cartera y sería otro motivo que impulsaría a Guzmán “a dar un paso al costado”.

Es más, comenzaron a surgir en estas últimas horas algunos nombres de reemplazo de Guzmán, algo que siempre ocurre en este tipo de circunstancias.

EVENTUALES CANDIDATOS

Así se mencionó a Paula Español, actual secretaria de Comercio Interior, como la principal candidata a ocupar ese cargo si Guzmán finalmente pega el portazo.

En realidad, Español es una economista de sólida formación, que cuenta con un rotundo respaldo del gobernador bonaerense, porque además en la época en que Kicillof fue ministro de Economía, la economista se desempeñó como subsecretaria de Comercio Exterior.

Otro de los nombres que fueron surgiendo en las últimas horas dentro de esa dura interna es el de Cecilia Todesca, actual número dos de la Jefatura de Gabinete, pero no contaría con el respaldo político que posee Español.

Algunos dentro del Gobierno no descartan la idea que el actual titular del Banco Central,Miguel Pesce, pase a ocupar el cargo de ministro de Economía.

Más allá de estas versiones, lo cierto es que por ahora el ministro Guzmán cuenta con el respaldo del presidente Alberto Fernández, pero no puede frenar la ofensiva sobre el ministro que se le inició el ala dura.

En esa misma ofensiva critican varios aspectos de la gestión de Guzmán, como la inflación del 4,8 por ciento de marzo y del 13 por ciento del primer semestre, la continuidad de la caída del poder adquisitivo y las dificultades que tuvo en sus reuniones del exterior para conseguir que le den un plazo muy extenso a la Argentina –unos 20 años- para pagar sus deudas con el FMI y el Club de París.

Precisamente, en el entorno de Guzmán aseguran que “lo que buscan es desgastarlo y por eso no le dieron el ok para cerrar un acuerdo con el FMI”.

De todas formas, en el mercado siguen observando con gran preocupación la evolución de este “sainete criollo”, ya que consideran que un alejamiento de Guzmán sería una “pésima señal” para los inversores.

“Al ministro lo vienen desautorizando desde el año pasado. Con el tema Vicentín, luego con el súpercepo, ahora con Energía o con el manejo de la política antiinflacionaria. Sinceramente, las señales que se ven son perjudiciales para el mercado”, remarcó el analista y consultor Christian Buteler.

Fernando Nolé

Fernando Nolé

FUENTE : PERFIL

FOTO TAPA : INFOBAE

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Alberto Fernández ratificó la renuncia de Basualdo y Cristina prepara su ajuste de cuentas contra Guzmán

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El Presidente aguarda la oportunidad política para eyectar al cuestionado subsecretario de Energía, mientras que la Vicepresidenta prepara una ofensiva sobre el ministro de Economía por su política de tarifa eléctrica y su negociación con el FMI
Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Martín Guzmán durante un acto en el Museo del Bicentenario. (Presidencia)Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Martín Guzmán durante un acto en el Museo del Bicentenario. (Presidencia)

Alberto Fernández ya tomó la decisión, y es un secreto político que manejan Cristina Fernández de Kirchner y Maximo Kirchner: Federico Basualdo está renunciado y su final formal como subsecretario de Energía será anunciado cuando la crisis palaciega haya desaparecido de las tertulias en Casa Rosada y el Instituto Patria.

Martín Guzmán cree que Basualdo abandonará su oficina en las próximas horas, un deseo político y personal alimentado por su escasa experiencia en refriegas internas que aún no le permite discernir que se está dirimiendo un poco más que la permanencia de un subsecretario que responde a las ordenes directas de Cristina y Máximo Kirchner.

Desde una perspectiva coyuntural, el hecho es simple e irrevocable: Basualdo “tiene el boleto picado”, pero esa renuncia se consumará en los tiempos políticos que decida el Presidente. No antes de su viaje a Europa que emprenderá en una semana.

Alberto Fernández aplica una estrategia peronista que Guzmán no termina de comprender y a continuación queda encerrado en argumentos sobre el poder y la autoridad que son imposibles de traducir del inglés académico al español coloquial que se usa en el conurbano.

El ministro de Economía aún no entiende que el kirchnerismo duro prepara su emboscada y que Alberto Fernández maneja los tiempos para evitar que un desenlace prematuro engulla a su principal negociador con el Club de París y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ya no se trata de la continuidad de Basualdo en la subsecretaria de Energía. Cristina y Máximo Kirchner cuestionaron los modos de Guzmán para desbancar a Basualdo con la obvia intención de limar al ministro de Economía que ha perdido brillo e influencia en el Instituto Patria.

Alberto Fernández y Kristalina Georgieva, directora gerente del FMIAlberto Fernández y Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI

Guzmán tienen una mirada sobre la negociación de la deuda externa y su impacto en la economía doméstica que es rechazada por CFK y La Cámpora. El ministro sabe que es imposible lograr un acuerdo de Facilidades Extendidas a un plazo de 10 años y que no existe la posibilidad de reducir las históricas tasas del FMI.

La Vicepresidente y su hijo Máximo piensan lo contrario. Y ya asumieron que Guzmán no jugará de su lado.

Kristalina Georgieva y su staff exigen en Washington que haya un uso racional de los subsidios y el gasto público, una premisa que Guzmán comparte avalado por Alberto Fernández. En este contexto, segmentar las tarifas, establecer un cronograma de aumentos y redistribuir los subsidios es una meta que el ministro se había propuesto para principios de 2021.

Guzmán explicó al Presidente que Basualdo dilataba la segmentación de las tarifas y que actuaba como free riderAlberto Fernández autorizó su remoción en la Subsecretaria de Energía y dejó que Santiago Cafiero y Guzmán hicieran la faena política.

El jefe de Estado nunca imaginó que su ministro de Economía echaría a Basualdo a través de los medios de comunicación. Esperaba una charla a solas, un elogio de ocasión, o una llamada directa a la Subsecretaría de Energía.

Esa impericia política -explicaron en Balcarce 50- irritó a Alberto Fernández y congeló la salida inmediata del funcionario que funciona cuando habla con Cristina y Máximo. “Guzmán se pasó de rosca, y ahora hay que esperar”, explicaron en las cercanías del Presidente.

Federico Basualdo, subsecretario de EnergíaFederico Basualdo, subsecretario de Energía

Alberto Fernández está preocupado por la segunda ola del COVID-19, y la negociación con el Club de París y el FMI. Por eso tiene previsto viajar a Europa durante la próxima semana, si la pandemia lo permite. Guzmán será un actor clave de la comitiva, pese a los reparos de la Vicepresidente y Máximo.

En la Casa Rosada descubrieron una lógica de acoso y derribo que el Instituto Patria ya utilizó con Marcela Losardo. Cuando no pudieron cooptar a la entonces ministra de Justicia, el ala dura del kirchnerismo inició un acoso mediático que terminó con su renuncia y la designación de Martín Soria.

Ahora pareciera que esa estrategia empieza a acechar a Guzmán. CFK y el titular del peronismo bonaerense cuestionan su lógica de negociación con el FMI y critican su ofensiva contra Basualdo, que jamás cumplió una orden directa del ministro de Economía.

Cristina y Máximo ya están en movimiento.

FUENTE : INFOBAE

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