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Una app argentina mide el impacto ambiental de la comida de restaurantes

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Se llama Yupi Restó y la pueden usar los comensales y los servicios gastronómicos. Es la primera app de su tipo en el mundo

Un equipo de investigadores argentinos creó la primera app que permitirá saber cual es el impacto ambiental de los alimentos que se consumen en restaurantes, y permitirá hacer un seguimiento online de sus patrones de consumo.

El desarrollo, que ganó el segundo premio del Hackatón Ambiente organizado por organismos nacionales en octubre, es un prototipo “que está en etapa de presentación”, según destacó Bárbara Civit, doctora en Ingeniería del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía de Mendoza.

La app está pensada para quienes ofrecen servicios de comida “comprometidos con la sustentabilidad y la producción responsable”, para que “calculen y hagan pública la información de cuánto impactan sus platos, de manera sencilla y con una fácil interpretación”.

Cuando un comensal se baje la app podrá elegir el restaurante, el menú y saber cuánto impacta la comida elegida en la huellas de carbono, en la hídrica y en la ecológica.

“Yupi”, que significa huella en lenguaje millcayac, un dialecto huarpe, es “las primera app de su tipo en Argentina, y que sepamos, no existe algo igual en otros países”, destacó Civit.

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FaceApp: más expertos en seguridad advierten sobre el mal uso

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Los expertos en seguridad informática sostienen que se desconoce quién controla los datos y si serán manipulados.
Especialistas en seguridad informática advirtieron que detrás de “FaceApp” -la aplicación que es furor en las redes sociales porque permite agregar o quitar años del rostro a partir de una simple foto– existen motivaciones que poco tienen que ver con el entretenimiento de los usuarios. “Estas aplicaciones con imágenes personales son usadas por empresas o gobiernos para mejorar los algoritmos de reconocimiento facial. Cuanto más información les proporcionamos, más precisos se vuelven los algoritmos y mejores se vuelven los sistemas de reconocimiento”, advirtió Enrique Chaparro, especialista de Fundación Vía Libre.

La aplicación es muy fácil de usar. Después de descargarla en el celular, hay que subir una foto o tomarse una selfie y aplicarle el filtro que más te guste: agregar anteojos, cambiar el color de pelo, agregar maquillaje, poner o quitar barba y quitar o sumar edad. Este último, el de agregar varias décadas al rostro, fue el más utilizado en la última semana.

“Desde los tiempos más antiguos, a los seres humanos nos ha ilusionado la posibilidad de saber qué será de nosotros en el futuro. Por eso los horóscopos, los tiradores de cartas”, dijo a Página|12 Enrique Chaparro, especialista en seguridad informática de Fundación Vía Libre. “Pero una cosa es el uso que hacen los usuarios y otra la que hacen los desarrolladores o las empresas o gobiernos que les compran esa información”, advirtió.

FaceApp, según explicó su creador, el desarrollador ruso Yaroslav Goncharov, utiliza redes neuronales (inteligencia artificial) para escanear los rostros de los usuarios, cruzarlos en bases de datos y modificarlos con distintos agregados como más o menos edad, barba o cambio de género, entre otros filtros.

Este tipo de aplicación, más allá del uso que le dan los usuarios, se utiliza para “entrenar a algoritmos de inteligencia artificial y lograr que hagan un mejor reconocimiento de imágenes”, advirtió Chaparro. Según explicó el especialista, entrenar ese tipo de algoritmos “lleva grandes cantidades de datos, procesos intermedios, y mucho prueba y error” y es por ello que “cuanto más información le proporcionamos, más precisos se vuelven los algoritmos y mejores se vuelven los sistemas de reconocimiento”.

Los sistemas de reconocimiento facial que se utilizan en la actualidad, a partir de cámaras ubicadas en la vía pública, suelen tener un gran margen de error. “Son imágenes dinámicas, donde la posición del rostro no es la ideal, el ángulo de la cámara tampoco”, detalló. Para mejorar ese margen de error, se trabaja permanentemente en el algoritmo de reconocimiento “a partir de imágenes sacadas de este tipo de aplicaciones o de internet”, advirtió Chaparro.

Los desafíos que suelen circular por las redes sociales del tipo “10 year challenge” también están orientados -para el especialista- al mejoramiento del algoritmo. “Para los usuarios puede ser muy divertido, pero hay alguien que juntó millones de fotos de personas en la actualidad y de esas mismas personas hace 10 años y puede mejorar con ellas el algoritmo de envejecimiento”, advirtió.

Estos mecanismos de reconocimiento facial, para el especialista, son herramientas que en las manos equivocadas pueden representar un gran peligro para la seguridad. “¿Qué hubiese pasado si durante la dictadura se hubiese utilizado el reconocimiento facial? En vez de 30.000 desaparecidos, lamentaríamos el triple. No hay que darle a nadie herramientas de poder más allá de los controles democráticos, porque el que las utiliza ahora puede estar inspirado en las mejores intenciones, pero no sabes quién las va a usar en el futuro y para qué”.

Este uso indebido de la aplicación, aclaró, “no tiene que ver con una conspiración universal” sino que consecuencia de “una dinámica del uso del dato personal propia de nuestro tiempo”, de una “concepción de la seguridad pública como vigilancia microscópica” y de una “fisura entre el mundo real y el mundo virtual, a partir de las redes sociales, donde nos convencieron que nuestro espacio privado carece de valor y que poner en público nuestro espacio privado tiene recompensas. Y eso, en realidad, tiene que ver con la posibilidad de monetizar y generar beneficios económicos en el mundo virtual”.

Los riesgos de FaceApp también fueron advertidos por otros especialistas. Para Cristian Borghello, director de Segu-Info, “es todo medio gris” porque “se supone que hay una persona detrás de FaceApp, pero es totalmente desconocida” y “puede ser cualquiera: una empresa, un gobierno”, dijo el Licenciado en Sistemas, que también sugirió que “podrían usar la información que estamos subiendo para, por ejemplo, identificación biométrica”.

“Pensemos si cada vez que salimos a la calle alguien nos pide una foto nuestra. Probablemente no se la daríamos. Pero con estas aplicaciones estamos haciendo eso mismo y cedemos nuestras imágenes para entrenar algoritmos”, reflexionó Alexis Sarghel, consultor en seguridad informática. “Estamos entrenando gratis inteligencia artificial, estamos alimentando gratis una base de datos de origen desconocido”, concluyó.

FUENTE : PAGINA 12

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Los riesgos de Zoom y las ventajas de Jitsi

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Zoom se transformó de la noche a la mañana en una herramienta indispensable para la vida cotidiana. Pero detrás de la pantalla hay un modelo de negocios que afecta la seguridad de los usuarios y hasta la soberanía de los países. Jitsi es una alternativa libre que da más garantías e implica otra concepción sobre la tecnología.

Imagen: AFP

La cuarentena aceleró repentinamente el interés por todo lo que permita digitalizar la vida cotidiana. Una de las necesidades principales fue la de encontrar un sucedáneo de las reuniones cara a cara por cuestiones laborales, educativas, afectivas. En ese contexto Zoom, una plataforma hasta entonces utilizada mayormente por empresas, llenó el vacío.

Pese a ese éxito fulgurante, pronto surgieron críticas en al menos tres planos. En primer lugar, el más básico, están los fallos de seguridad que atrajeron tanto a bromistas como a delincuentes cuando se multiplicó su uso. Entre otras cosas surgieron quejas por “zoombombing”, reuniones interrumpidas por intrusos que exhibían en la pantalla de todos imágenes inapropiadas. En una escuela de San Diego este tipo de ataques se hizo durante clases escolares con menores. La fundación Mozilla sacó un informe donde explica que trabaja con la empresa para resolver los fallos y ofrece algunas recomendaciones para mejorar la privacidad de la herramienta.

Más preocupante resulta un informe reciente del Citizen Lab de la Universidad de Toronto: entre otras cosas encontró que las llamadas de cualquier parte del mundo envían datos a China, país donde la empresa tiene filiales. El vínculo permite suponer presiones gubernamentales para acceder a las llaves de encripción utilizadas durante las conversaciones. El tema es preocupante sobre todo para reuniones que involucran áreas sensibles del Estado: por ejemplo, el primer ministro británico Boris Johnson realizó una reunión virtual de gabinete en Zoom apenas comenzada la cuarentena.

Otro nivel preocupante es el control que brindan las cuentas premium, generalmente pagadas por las empresas, sobre los participantes de una reunión. Una de las herramientas de “atention tracking”, por ejemplo, permite al administrador saber si alguien quita la aplicación de su pantalla para realizar otras tareas o si lleva mucho tiempo sin interactuar con su máquina. Obviamente no todos los empleados son conscientes de esto.

Pero un tercer nivel, posiblemente el más problemático, en realidad no es patrimonio de Zoom si no del modelo de negocios de las plataformas más exitosas de internet: la acumulación y el uso de los datos de los usuarios como hábitos, redes de pertenencia, intereses, consumos, temas de interés. Los servicios gratuitos o parcialmente gratuitas (freemium) en general ganan dinero acumulando datos de sus usuarios, algo que ambiguamente suelen reconocer en las condiciones de uso que casi nadie lee. Los datos se utilizan o venden a los interesados quienes a su vez los usan con diversos fines, desde segmentar publicidad a distribuir fake news.

Alternativas

Jitsi (“cables” en búlgaro) es un software creado en 2003 por un estudiante de la Universidad de Estrasburgo, Francia. Luego de varias etapas que incluyó una reescritura total del código en 2011, Jitsi permite actualmente realizar reuniones virtuales de una manera en apariencia muy similar a la de Zoom: alcanza con ir a la dirección web donde se aloja (la más popular es meet.jit.si), crear una sala y compartir el link para que se abra desde un navegador o una app en el celular.

Sin embargo, por debajo hay varias diferencias. En primer lugar: es software libre (SL), es decir que recibe contribuciones de una comunidad que lo mejora permanentemente. Además permite analizar su código para saber exactamente qué hace con los datos que transmite e instalarlo en servidores propios para brindar un control muy alto sobre las comunicaciones. De hecho, recientemente ARSAT, la empresa satelital del Estado argentino, instaló uno de estos servicios en su datacenter para que sea utilizado sobre todo por las instituciones involucradas en la lucha contra el coronavirus.

De hecho, el Jitsi Meet no es una novedad: “Hace cuatro o cinco años que venimos usando Jitsi”, cuenta Alejandro Del Brocco, director de Servicios de Comunicación de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). “Antes usábamos otros servicios porque no andaba muy bien, pero hace unos años reescribieron todo el código para poder hacer videoconferencias”.

De esta manera, la Universidad tiene una herramienta propia que le da garantías y le permite sostener hasta tres charlas de setenta y cinco personas en simultáneo, aunque frente a la demanda están pensando en abrir otras instancias más. “Ademas, dentro del campus Moodle, reservamos para ciertas prácticas pedagógicas otro software libre llamado Big Blue Button cuando se requiere para la interacción docente-alumno”.

La ventaja de usar SL va más allá de Jitsi en sí. El acceso al código permite articular servicios en un solo portal. Los docentes, administrativos y estudiantes de la Universidad pueden entrar a Mi.Unq, donde encuentran todo tipo de herramientas: su correo, los múltiples servicios del SIU, el campus virtual. “Se puede acceder a todos los sistemas sin autenticarse cada vez”, explica del Brocco.

La implementación de este tipo de software requiere el desarrollo de trabajo local en lugar de la compra llave en mano. “Tenemos cuatro equipos de sistemas: para educación a distancia, para los sistema de gestión académica, desarrollo de software y el nuestro, de servicios de comunicación. En este último trabajamos dieciocho personas”. Los informáticos de la UNQ desarrollaron también cuatro servicios del Sistema Interuniversitario Universitario  que ahora se utiliza en otras universidades amortizando la inversión del desarrollo.

El equipo de UNQ lleva años con el software libre como norte. ¿Por qué la decisión? “No es porque sea gratis; de hecho invertimos mucho dinero para esto. Con la autoridades siempre consideramos fundamental mantener la soberanía sobre los datos y la privacidad. Tenemos un data center con muchos recursos de procesamiento por lo que podemos proveer de todos los servicios. La única forma de mantener la soberanía es utilizando software libre”.

El trabajo que se hace desde el equipo informático se articula también con el área de investigación: “La universidad tiene desde hace un año una línea de financiación propia que fomenta proyectos de TICs para el desarrollo académico administrativa de la universidad. Son proyectos que fomenten la innovación en enseñanza-aprendizaje y de administración. De ahí salen muchos productos”. Del Brocco también es parte de la Red de Interconexión Universitaria que “está ayudando a las universidades para que puedan hacer su propia instancia de Jitsi”.

Los efectos secundarios positivos que tiene el SL (sobre todo las redes de conocimiento que construye, la seguridad y el modelo de desarrollo que implica) a veces resultan difíciles de visualizar cuando uno cree que “solo” quiere tener una conferencia virtual. Las instituciones del Estado tienen una responsabilidad particular en ver más allá de esa pantalla.

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Llegan novedades a WhatsApp: inicio de sesión en múltiples dispositivos y mensajes que se autoeliminan

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Se trata de nuevas herramientas que se están probando en una versión beta para Android.

El inicio de sesión en múltiples dispositivos es una de las novedades en las que trabaja WhatsApp

El inicio de sesión en múltiples dispositivos es una de las novedades en las que trabaja WhatsApp

WhatsApp estaría probando el inicio de sesión simultáneo en múltiples dispositivos. Al menos eso se infiere de la publicación de la publicación de contenido vinculado a la última beta para Android, la versión 2.20.110.

Cabe señalar, que en la actualidad sólo es posible tener sesión iniciada en un único equipo, con la opción de ver esa cuenta en WhatsApp Web, pero eso no es lo mismo que iniciar sesión en múltiples dispositivos.

El inicio de sesión multidispositivo, permitiría iniciar sesión no sólo en el móvil, por ejemplo, sino también en un iPad, por ejemplo. El sitio WaBetaInfo, que suele tener acceso anticipado a las novedades que llegan a la aplicación de mensajería, indicó que cuando el usuario inicie sesión en varios equipos a la vez, el destinatario del mensaje verá un mensaje que dirá “la lista de dispositivos de X ha cambiado. Pulsa para más info.” o bien “Tu código de seguridad con X ha cambiado porque ha iniciado o cerrado sesión desde múltiples dispositivos.”

Mensajes que se eliminan automáticamente

En este sentido, sería posible enviar mensajes con fecha y hora de caducidad lo cual aseguraría que, pasado ese lapso, el contenido se eliminaría.

Se podrá establecer el lapso tras el cual se eliminará el mensaje.

Se podrá establecer el lapso tras el cual se eliminará el mensaje.

Esta opción se podría usar tanto para mensajes individuales así coma intercambio de chats completos. En este último caso, de usar esa opción, se borraría automáticamente toda la conversación tras el cumplimiento del lapso establecido.

Estas funciones son apenas anticipos de lo que vendrá. No hay fecha segura de implementación y lo cierto es que en algunos casos, las herramientas que se prueban en las versiones beta no siempre llegan a la versión final.

Cabe señalar que en el último tiempo hubo un incremento del uso plataformas de comunicación. En muchos de los países más afectados por el coronavirus, la mensajería total aumentó más del 50% durante el último mes.

Del mismo modo, en esos lugares, las llamadas de voz y video incrementaron más del doble en Messenger y WhatsApp., según dio a conocer Facebook.

“Durante esta emergencia, estamos haciendo todo lo posible para mantener nuestras aplicaciones rápidas, estables y confiables. Nuestros servicios se crearon para soportar picos durante eventos como los Juegos Olímpicos o la víspera de Año Nuevo. Sin embargo, eso ocurre con poca frecuencia y tenemos mucho tiempo para prepararnos para ellos. El crecimiento del uso por el COVID-19 no tiene precedentes en toda la industria y estamos experimentando nuevos registros de uso casi todos los días”, subrayó Facebook, hace una semana, en un comunicado.

Cabe señalar que a pesar de los esfuerzo siempre pueden ocurrir caída del servicio, algo que de todos modos ocurría antes del incremento de visitas a raíz del confinamiento social y la pandemia. De hecho ayer, varios usuarios de redes sociales reportaron problemas en Facebook, Instagram y WhatsApp.

Según el sitio Down Detector, estos incidentes comenzaron a registrarse después de las 21:00 GMT y al cabo de unas horas se restituyó el servicio de las plataformas. Entre los problemas que reportaron los usuarios de WhatsApp se mencionaron errores con los envíos de archivos multimedia y los mensajes de voz. En Instagram la principal falla estaba vinculada a las transmisiones en vivo.

Instagram tiene más de 1.000 millones de usuarios activos mensuales, mientras que WhatsApp y Facebook cuentan con 2.000 millones y 2.500 millones de usuarios respectivamente.

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A su turno, Larreta coincidió en sostener la unidad de Juntos por el Cambio: “La defensa de la unidad es la condición necesaria pero no suficiente para tener un proyecto competitivo, precisamos construir y reconstruir un mensaje de esperanza así como entender los roles diferentes que tenemos”. “Debemos construir una alternativa para el mediano plazo y para eso tenemos que estar juntos. Hay que hacerlo a diario y no debemos perder de vista el objetivo primordial que es la unidad”, remarcó el jefe de gobierno, quien elogió la tarea del jefe de bloque legislativo, Cristian Ritondo: “Estamos funcionando muy bien en el Congreso, es un buen ejemplo de cómo podemos funcionar sin dejar de lado las diferencias que podamos tener”. Larreta fue claro en su posición sobre la confrontación con el gobierno nacional, que parte de una lectura de cuál es el clima general de la sociedad: “No es una situación para sacar ventajas políticas. Que otros lo hagan no me va a llevar a mí a tener esa conducta”, disparó. La posición de Larreta y Vidal viene teniendo el apoyo también de los intendentes del PRO, como el de Lanús, Néstor Grindetti; el de Vicente López, Jorge Macri, o el de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro. Este último dijo en el mismo día: “Siempre digo que el virus no distingue de grietas; hemos trabajado todos de manera mancomunada, el municipio, la provincia y la Nación. La grieta quedará para otro momento”.

Politica6 horas ago

Lo ocurrido en las últimas horas con la cuestión de la deuda externa prende señales de peligro sobre una vieja costumbre del oficialismo en el gobierno: ¿también es relato el avance de las negociaciones?. El gobierno argentino resolvió un día que no iba a pagar un vencimiento de U$S 503 millones pero que igualmente no iba a entrar en default. «Vamos a ampliar el plazo de las negociaciones» afirmaron en la Casa Rosada, como si esa fuese una decisión unilateral que un deudor puede tomar ante sus acreedores. «No estamos en default» insistieron, «a lo sumo en un default técnico» afirmaron, inventando un neologismo que resulta imposible encontrar en cualquier libro de finanzas o en la letra, grande o chica, de un contrato. Pero la jugada pareció en un principio dar buenos resultados… Las afirmaciones argentinas en el sentido de pretender ofrecer una alternativa a sus acreedores, siempre dentro del espíritu de querer llegar a un acuerdo posible de pagar, ofició como un bálsamo en los mercados: subieron los ADR, cayó el riesgo país y el dólar blue cedió cerca de un 10% de su máxima cotización. El país del eterno incumplimiento había resuelto mantener los pies dentro del plato y ello era digno de un voto de confianza… Pero el espejismo duró lo que un rayo en medio de una tormenta; cuando los principales grupos tenedores de bono consultaron a la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), quien determinó que la Argentina entró en default y activó el pago de seguros por alrededor de 1.500 millones de dólares. De acuerdo a un contundente fallo unánime con 14 votos a favor, el comité aseguró que en el país ocurrió un «evento de crédito» el 22 de mayo cuando finalizó el período de gracia de un mes por no haber afrontado el vencimiento del que hablábamos más arriba. Si bien este fallo le otorga a algunos fondos la opción de activar la cláusula de aceleración que les permite exigir el pago de todo lo adeudado de forma inmediata, se espera que eso no sucederá y en cambio el propio riesgo de una default generalizado podría facilitar un acuerdo con Argentina. Pero para ello deberán darse dos condiciones de las que sería bueno que el gobierno tomase nota: acelerar los términos de la negociación, para evitar que los fondos más duros exijan que se declare al país en cesación de pagos, y mejorar sustancialmente la primera oferta hecha llegar a los bonistas. Ambas cuestiones parecen escapar hoy de las posibilidades ciertas de la administración y ya comienzan a sonar alarmas en torno a la estrategia elegida por Martín Guzman para encarar una cuestión en la que a cada paso se pierde la iniciativa. No son pocos los analistas y también algunos miembros del gabinete presidencial que sostienen que el ministro juega todas sus cartas al apoyo del FMI y del gobierno de Donald Trump y comienzan a creer que la única intención del organismo es la de asegurarse su propia acreencia dejando a los fondos privados librados a su suerte. Lo que a la larga repetiría el escenario ya vivido en tiempos de Néstor Kirchner: el Fondo y el Club de París cobraron hasta el último peso y Argentina quedó desfinanciada y aislada internacionalmente por las acciones de los bonistas y los fallos del juez Griessa. Muchos ven en el horizonte un futuro no muy diferente a ese pasado sugestivamente cercano Cuidado entonces con enamorarnos del relato. El margen no existe y la memoria de los centros financieros internacionales no juega a favor de la Argentina. Ninguna de las variantes económicas permiten construir con optimismo el futuro. A nivel interno una gran inflación, la caída vertical de la actividad, el complicado panorama social, los efectos de una emisión desmadrada -más allá de los motivos por los que haya sido elegida como red de contención durante la crisis sanitaria- la falta de inversión y la escasez de crédito, presagian una salida complicada, dolorosa y que va a requerir un equilibrio que no tiene forma de dejar a todos contentos. El frente externo no aparece más diáfano: cualquiera sea el final de la negociación por la deuda Argentina quedará fuera del mercado de capitales por al menos un lustro. A ello debe agregarse este presente de precios deprimidos de los commodities, en su nivel más bajo en décadas, y una disminución fuerte de los negocios internacionales. Ni que hablar de las chances de que el país reciba inversiones genuinas que ayuden a su recomposición, como paso inicial a un eventual desarrollo. Insistir por camino que ya se han intentado es tan irresponsable como de corto vuelo. Echar mano a la épica nacionalista puede mantenernos con el pecho hinchado algunos pocos meses pero en menor tiempo aún vaciará las panzas tocando, como sostuvo el fundador del movimiento que hoy gobierna, la víscera más sensible de los argentinos. Esa que se ha llevado puesto a más de un gobierno, del color político que fuese, que creyó que con el relato era suficiente. Ojalá repitamos con Aristóteles aquello de «la única verdad es la realidad» y actuemos en consecuencia. Esta vez no hay colorín, colorado…

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