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Cultura

Uruguay planean lanzar su Netflix de cine

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En varias ocasiones, el Instituto del Cine y Audiovisual del Uruguay (ICAU) celebró el Día del Cine con exhibiciones gratuitas en diversas pantallas. En el caso de la plataforma VeraTV, Martín Papich –director del ICAU– contó que esa exhibición se convirtió en un plan piloto para avanzar sobre un modelo de plataforma de contenidos, y así responder a una de las grandes demandas del sector. El director plantea que este será un nuevo mecanismo que complemente a los ya existentes y pueda contribuir a levantar las restricciones que recaen sobre los contenidos nacionales.

Andrés Tolosa, presidente de Antel, dijo que el ente le ofreció al ICAU su “plataforma de distribución de contenidos para streaming (Vera+, VeraTV) para poner a disposición de los clientes locales todo su contenido, y simplemente le pedimos una partición de ingresos en función del retorno de consumo que vaya teniendo. El ICAU, por su parte, no deberá hacer una inversión inicial”. Dijo que el instituto estará a cargo del catálogo, y que su éxito “dependerá de que los clientes respondan y paguen por el contenido”. De modo que lo que el ente hará será poner a disposición toda su infraestructura para que se distribuya el contenido de este proyecto que, según el presidente, está muy avanzado y “a unas semanas de concretarlo”.

Circulación
El director del instituto señala que concibieron esta plataforma como parte de una serie de medidas vinculadas a la circulación de contenidos, algo que el ICAU viene desarrollando a nivel nacional por medio de salas culturales y del circuito comercial. “Esto tiene que ver con un aspecto que fue importantísimo: hace un tiempo se colocó una cláusula en el Fondo de Fomento [Audiovisual] favoreciendo el estreno simultáneo entre salas de Montevideo y el interior. Eso se coordina desde la Oficina de Programación”, que también está a cargo de coordinar con escuelas, liceos y programas específicos a nivel nacional para que los estudiantes participen en la exhibición de películas, junto a directores y productores.

En simultáneo, recuerda que el instituto cuenta con dos vías de circulación de películas: Retina Latina, una plataforma digital gratuita de difusión, promoción y distribución del cine latinoamericano, y la Red de Salas Digitales del Mercosur, un circuito de difusión integrado por 30 salas de países miembros del organismo (que es coordinada por el ICAU). De modo que esta nueva plataforma que se lanzará en conjunto con Antel contemplará distintas áreas (una paga y otras de acceso libre): un catálogo de películas contemporáneas uruguayas (“los derechos serán asumidos por algunos componentes socios del proyecto”); un área que se apuntará a contenidos patrimoniales, ya que el país “cuenta con una riqueza importante de materiales que se están digitalizando en acuerdo con la Mesa Interinstitucional de Patrimonio Audiovisual”; otra que atenderá al cine contemporáneo; y una cuarta dedicada al cine reciente o de estreno, que contará con acceso pago. En cuanto a esta última categoría, se gestionará con distintas modalidades, ya que se aspira a complementar otras vías de exhibición, propiciando “un goteo favorable entre los públicos, las audiencias y los contenidos nacionales”: el director advierte que esta instancia aspira a no lesionar “desempeños que generen mejores condiciones para las películas”, y por eso algunas se estrenarán en salas y “a la semana o diez días podrán entrar a la plataforma; otras, por su conformación y propuestas, podrán ser estrenadas de manera simultánea”.

“Habrá que ver la modalidad de monetizarlo”, advierte, ya que se tenderá a autosustentar el modelo y contar con una correcta distribución entre los productores, atendiendo a una buena comunicación: “Se debe estar atentos a la reacción del público, a cómo conformar ciclos y modalidades que son las que harán la diferencia con otras plataformas que amontonan ofertas en las que uno se termina perdiendo”. De modo que su singularidad será una “cuidada curaduría de películas de calidad”. El director enfatiza en que este no es un elemento aislado, sino que se propone asegurar las mejores condiciones para la circulación de los contenidos, y generar “un ambiente favorable en el que los contenidos nacionales puedan tener un mayor desempeño que el presente”.

Por: Débora Quiring
Foto: Ramiro Alonso
Fuente: La Diaria

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Cultura

EDEA ENTREGÓ PREMIOS A LOS “SALVADORES DEL PLANETA”

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Con la entrega de premios a los alumnos y las escuelas ganadoras, EDEA dio por finalizada una nueva campaña sobre uso responsable de la energía que bajo el título de “Edi y los salvadores del planeta” se llevó a cabo en todas las escuelas de estudios primarios de las 17 localidades donde la empresa eléctrica presta servicio.

Los ganadores de la campaña pertenecientes a escuelas de General Pueyrredon, fueron Zoe Carryquiery, de la Escuela de Educación Primaria Nº6 “Bartolomé Mitre”,  Ciro Hernández, de la Escuela Nº 47 “Dr. Ricardo Gutiérrez” y Ornella Lanfranco, de la Escuela N°1 “Pascuala Mugaburu”, quienes se hicieron acreedores a una Tablet, en tanto que los establecimientos educativos recibieron como premio $50.000 en materiales didácticos.

 

La propuesta educativa de EDEA, empresa perteneciente al Grupo DESA, consistió en la creación de un divertido video juego que mediante una aplicación los alumnos podían bajar en teléfonos móviles y computadoras. Las acciones del entrenamiento didáctico se desarrollan en el interior virtual de una casa de familia, en la cual los  participantes debían identificar en qué lugares estaban actuando “Los derrochones”, personajes  dedicados a dejar luces y hornallas encendidas, canillas abiertas y otras malas costumbres que “Los salvadores del planeta” debían corregir, sumando así puntos para participar de un sorteo final entre todos los participantes de la campaña.

El gerente general de EDEA, Esteban Pérez Elustondo destacó la alta participación de los chicos que “con el acompañamiento de docentes y familiares se sumaron a esta campaña realizada con objetivo de crear hábitos respecto del uso responsable de la energía y generar conciencia sobre la importancia que esto conlleva para el futuro del planeta”.

“Cabe resaltar –añadió el directivo- que en esta oportunidad debido a las circunstancias sanitarias que estamos atravesando  no pudimos  realizar la campaña de manera presencial como es nuestra costumbre, pero no obstante pudimos llegar a las escuelas para compartir este mensaje en forma virtual, dando continuidad a una iniciativa que con distintos formatos venimos llevando adelante desde el inicio de nuestra actividad como prestadora del servicio eléctrico en la región”.

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Cultura

Conquista espacial. La ingeniera de 32 años y tatuajes que puso 10 satélites en órbita

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Enlatar tomates”. Mientras estudiaba ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Mar del Plata, ésa era la metáfora que usaba Josefina Álvarez Toledo para describir el futuro laboral repetitivo y carente de riesgos al que le tenía aversión. Anoche, se acostó contenta, convencida de haber escapado a ese destino tan temido.

Álvarez Toledo tiene 32 años y es la project manager del lanzamiento con el que Satellogic, una empresa desarrollada en la Argentina, pero con presencia global, acaba de poner en órbita diez nuevos satélites. Un cohete chino contratado por la empresa despegó anoche de Taiyuan, la capital de la provincia de Shanxi, y luego de unos 20 minutos de vuelo dejó los satélites en su órbita, a unos 470 kilómetros de la Tierra.

Satellogic está celebrando su décimo aniversario y ya tiene 21 satélites en el espacio. Su trabajo es fotografiar todo lo que se cruzan en las 17 vueltas diarias que dan alrededor del planeta: bosques, tierras cultivadas, obras de infraestructura, pozos petroleros, desastres ecológicos. Los gobiernos y las empresas que pagan por el servicio utilizan la información en su planificación y en el proceso de toma de decisiones.

“Soy una persona normal”, dice Álvarez Toledo mientras toma una limonada con distancia social en una vereda de Chacarita. De aros elegantes y brazos tatuados, combina la certezas de la ingeniería con la adrenalina del esquí, la escalada y, cuando visita a sus padres en Mar del Plata, el surf. Esa misma ambivalencia entre el cálculo y la aventura es la que está detrás de su trabajo en Satellogic.

Josefina Alvarez Toledo es de Mar del Plata y estudió ingeniería industrial
Josefina Alvarez Toledo es de Mar del Plata y estudió ingeniería industrial Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sanchez

Como enlace entre las áreas de diseño y el equipo de producción, gestiona la visión y el apuro de los primeros y las posibilidades de realización de los segundos. La pandemia de coronavirus complicó aún más la tarea. Álvarez Toledo y otras 11 personas viajaron a su planta de Uruguay y, luego de cumplir con los protocolos sanitarios, terminaron de fabricar los satélites que viajaron a China para su lanzamiento.

Un lavarropas

“Tienen el tamaño de un lavarropas”, dice Álvarez Toledo para describir una de las principales características del producto de Satellogic. Lejos del imaginario de los satélites enormes y costosos que lanzan empresas más tradicionales -como el Saocom, que pesa 1,5 toneladas- los de Satellogic, que cumplen otras funciones, son más modestos. Esa menor escala es la que le permitió a la empresa innovar en una industria muy poco acostumbrada a tomar riesgos.

La visión responde al creador de la empresa, Emiliano Kargieman, un exhacker porteño de 45 años que dirige la empresa desde Barcelona, donde se acaba de mudar con su mujer -Pola Oloixarac, una escritora y columnista estrella de LA NACION- y su hija.

En 2010, Kargieman estuvo en la Singularity University, un centro de estudios en Silicon Valley financiado por la NASA, Google y Nokia y se dio cuenta de que el programa espacial se guiaba por estándares anticuados y conservadores. Su punto de comparación era la informática. Ambas industrias nacieron en la posguerra, pero se desarrollaron con diferentes modelos.

Según Kargieman, el programa espacial creció con aportes de gobiernos y eso lo volvió conservador, averso al riesgo. La informática, en cambio, progresó de la mano de inversores privados y de cara al mercado. Eso hizo que las computadoras evolucionaran mucho más rápido que los satélites y la conquista del espacio. También abrió la puerta a emprendedores como él, dispuestos a innovar y arriesgar.

Charla TEDx

En una charla TEDx de 2011, Kargieman graficó su razonamiento con la imagen de un tablero de control de un transbordador espacial de esa época. Lo que alguna vez había sido el ejemplo de tecnología de punta, impactaba entonces por lo básico: tenía perillas y pantallas con números en fósforo verde, como en las computadoras de los noventa. “Estamos volando tecnología vieja”, dijo entonces.

En 2014, cuando Satellogic recién arrancaba, Álvarez Toledo era una ingeniera ambiciosa e inquieta que se había mudado a Bariloche para trabajar en el INVAP, una empresa de la provincia de Río Negro que, entre otras cosas, construye satélites. Estaba fascinada con la industria, pero se aburría, le sobraba energía y chocaba con la lógica anquilosada de una gran corporación estatal.

Los satélites se construyeron en una fábrica de Montevideo durante la pandemia
Los satélites se construyeron en una fábrica de Montevideo durante la pandemia Crédito: Satellogic

Escuchó hablar de Kargieman y, con el ímpetu de sus 24 años, le pidió una reunión. Congeniaron y pronto recibió una oferta laboral de Satellogic, que aceptó al instante. La empresa entonces era un conjunto de 20 nerds, mayoría matemáticos, ingenieros aeroespaciales y físicos, casi todos hombres. Como mujer e ingeniera industrial, Álvarez Toledo sumó su capacidad de organización y su sentido práctico y comenzó a maravillarse por la profundidad y la variedad de los temas que se discutían entre sus nuevos compañeros. “Los almuerzos eran increíbles”, dice añorando la etapa presencial, antes de la pandemia.

Los vínculos ahora son en su mayoría digitales, pero ella sigue encantada con la visión de Kargieman. “Hablás con Emi y te abre la cabeza, es un boost de energía que te ayuda a hacer zoom out y salir de la rutina”, dice. La inspiración se refiere a la forma que tiene Kargieman de pensar el desarrollo de su negocio como un modelo de pruebas continuas, iteraciones de procesos escalables que hicieron posible la actual constelación de satélites, pero también a su manera de entender la función social de la tecnología.

Los datos que provee Satellogic, dice, son vitales para tomar las decisiones que permitirán una mejor distribución y administración de los recursos disponibles en la Tierra. “Somos muchas personas y necesitamos optimizar los recursos”, explica Álvarez Toledo. También considera que, al posibilitar nuevos actores que no dependen de las maquinarias estatales, empresas como la suya democratizan el acceso a la información. Entiende que hay un riesgo en poner semejante nivel de detalle sobre los movimientos de las personas y los objetos en manos de cualquiera y dice que han hablado del tema con Kargieman. “Nuestros satélites tienen usos comerciales, no militares”, aclara.

Los satélites de Satellogic sacan fotos con gran definición de la superficie de la Tierra
Los satélites de Satellogic sacan fotos con gran definición de la superficie de la Tierra Crédito: Satellogic

Con más de 190 empleados y oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Montevideo, Barcelona, Tel Aviv, Beijing, Charlotte y Miami, Satellogic creció mucho desde los 350.000 dólares de capital inicial con los que arrancaron. Sus comienzos fueron en Bariloche y recibieron apoyo del ministerio de Ciencia de la Argentina y del INVAP. “La Argentina tiene una trayectoria muy grande en tecnología satelital, pero liderada desde el sector público. El crecimiento de Satellogic es relevante porque incorpora a un actor privado”, explica Juan Fraire, un investigador del Conicet especializado en la industria.

La empresa es reacia a difundir sus inversiones -sólo dice que sus satélites cuestan mil veces menos que los tradicionales- pero hay algunas cifras públicas. En diciembre del año pasado, recaudaron 50 millones de dólares en su última ronda de inversiones. El dinero vino de la empresa china Tencent, el fondo brasileño Pitanga y el BID Lab.

De chica, Álvarez Toledo nunca se imaginó que la oportunidad de desarrollo en una empresa de vanguardia sería en la Argentina y rodeada de hombres afectos a hackear sistemas operativos. Esa condición minoritaria no le molesta, al contrario. Se educó en el Northern Hills, un colegio bilingüe en medio de los pinos del bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata, y jugaba al fútbol con los chicos de su curso. “Era de las primeras que elegían cuando hacían el pan y queso para armar los equipos”, asegura.

Sus sueños de ingeniera ya no la proyectan como CEO de una empresa como Apple o Microsoft. Ahora piensa en conquistar el espacio. “Me encantaría ir a la Luna, o a la Estación Espacial Internacional”, se ilusiona.

LA NACION

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Cultura

“Crónica de una tormenta”: Periodismo, política y relaciones humanas

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El filme de Mariana Barassi transcurre en una redacción en el que el director pone en juego la sucesión de su cargo entre un amigo y una ex alumna.

“Crónica de una tormenta”, filme de Mariana Barassi que transcurre en la noche de una redacción en la que el director del diario se disputa entre un amigo y una ex alumna suya la sucesión del rotativo, entre conspiraciones, lazos sentimentales y corrupción entre medios y política, se estrenará mañana jueves a las 22 por Cine.ar TV y a partir del viernes, gratis por una semana, en Cine.ar Play.

“La relación entre la prensa y el poder político-económico tiene una larguísima e interminable historia; mi película es una pequeña muestra sobre ese gigantesco mundo del periodismo y los medios de comunicación en donde se habla, entre otras cosas, de la desigualdad y la falta de representación de la mujer en el discurso público y de la imposibilidad de acceder a espacios de poder”, dijo la directora argentina a TelAm.

La cinta coproducida entre Argentina y España presenta a Antonio (Ernesto Alterio), un veterano del periodismo, adicto al trabajo y con un claro sentido de la parte burocrática del oficio.

Por su parte, Macarena (la española Clara Lago), su ex alumna, creció bajo el ala de su mentor hasta llegar a ser subdirectora, al igual Vargas (Quique Fernández), quien compartió coberturas en el exterior junto al director.

La historia encierra durante una Nochebuena a Macarena y Antonio, que se debaten entre la honestidad de la profesión, las tropelías que se deben dejar pasar y el futuro de una redacción que, sin saberlo, se encuentra en medio de un cambio de rumbo.

El fantasma de Vargas, personaje que aparece solo en tres escenas, dirige constantemente las charlas y acciones que mantienen Macarena y Antonio, como si su sola existencia fuera suficiente para poder echar todo a perder o llegar a buen puerto.

“Me interesaba retratar ese enamoramiento que cuando una es joven tiene con la figura de un mentor, de alguien experimentado pero que no es un padre, que es una figura de poder, que da seguridad y amparo. Maca es consciente de que el único con quien ha trabajado y crecido ha sido Antonio, y por eso también duda de si fuera de ese ‘lugar de confort’ tiene la madera para ser una buena periodista, y de eso se aprovecha él”, indicó Barassi.

“Por el otro lado Antonio -agregó la realizadora-, a quien le atrae esa naturalidad con la que la juventud se relaciona sexualmente, que tiene sus días contados, la idea de renovarse junto a alguien más joven y a quien quiere, le parece una oportunidad que tampoco quiere dejar escapar, y ella también se aprovecha de esto”.

Con una actuación que por momentos pareciera teatral, con actores cuya expresión corporal se impone en cámara, Barassi, que adaptó la obra de Sabina Berman, cose en esta triada el amor, la vocación, el pragmatismo y los valores, para que explote todo junto en la última escena del filme.

“La versión definitiva no llegó hasta trabajarla con Clara y Ernesto, con quienes terminé reescribiendo las últimas líneas. Creo que la naturaleza del texto pide eso y es lo que más me atrapó de la historia, el lugar donde cada uno se coloca ante los temas que se tocan y cuidar ese espacio para que cada espectador se posicione y tome partido. Para mí ese fue el equilibrio más difícil de sostener en el texto”, dijo la directora.

¿Cómo fue filmar una historia con solo dos personajes (aunque hay un tercero que participa) en prácticamente una locación?
Ha sido un proceso muy intenso y muy mágico. Tanto Clara como Ernesto han sido muy generosos, se cargaron la película al hombro desde el comienzo. Y el rodaje fue corto pero con largas jornadas, nocturnas en su mayoría, intentando rodar de manera cronológica para sujetar el desarrollo de cada personaje, con escenas extensas en las que la tensión entre ellos sube y baja varias veces, repitiendo y cambiando en cada toma. También es cierto que esa atmósfera que se creaba, ese rodaje casi íntimo, ayudaba mucho a construir la magia que se produce entre los dos.

Hay una visión bastante escéptica del periodismo en la película.
El tema de las ‘fake news’ en la obra de teatro aún no estaba muy desarrollado y en los últimos años ha cobrado una relevancia impresionante y ha cambiado mucho la manera de leer la prensa. Nos hemos ido acostumbrando a decodificar la avalancha de información que diariamente nos llega y a leer de manera transversal todo, poniendo en tela de juicio ya no solamente lo que se nos cuenta sino desde dónde nos llega y a qué intereses responde.

Hay una disyuntiva entre la que trabaja con ética, pero que es un tanto naif, y otro que conoce todos los gajes del oficio, pero con manías que sobrepasan el límite de lo legal y moral.
Lamentablemente, creo que en la mayoría de los casos en los que se elige a un sucesor en un entorno de poder, como es la dirección de un medio de comunicación, el peso recae sobre figuras que saben moverse en aguas conocidas, y con eso se vuelve al círculo vicioso en el cual finalmente la competencia de espacios de decisión caigan en manos de gente con mayor trayectoria, más vinculada, de más confianza… Me encantaría contestar que la capacidad y honestidad son herramientas de mayor peso, pero no estaría siendo honesta conmigo misma.

Fuente: Agencia TelAm

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