Connect with us

Internacional

Vivir y morir al costado de la carretera en Colombia: el drama detrás de la tragedia de Tasajera

Published

on

La explosión de un camión cisterna de gasolina que dejó al menos 45 muertes desnudó un problemática que se repite en todo el país: la pobreza extrema en la que viven muchas poblaciones en los costados de las grandes vías de transporte, que son su medio principal de sustento y foco de cultivo de profundos conflictos sociales

Eran las 7:30 de la mañana del lunes 6 de julio cuando Irene Paola Carranza escuchó a sus hermanos y a su hijo entrar a la casa en busca de unos baldes. Ella preparaba el desayuno, ellos iban para la carretera, un camión cisterna se acababa de volcar a la altura del kilómetro 47 en la vía que conecta Barranquilla con Santa Marta, dos de las principales ciudades del Caribe colombiano, y estaba derramando gasolina, una oportunidad de oro para ganarse unos cuantos pesos vendiendo lo que alcanzaran a recolectar.

Allí, al costado de la vía, se encuentra Tasajera, un pequeño corregimiento de pescadores olvidado por el Estado colombiano que pertenece al municipio de Puebloviejo en el Magdalena, uno de los lugares más pobres de todo el país.

Esa mañana fueron muchos los que se acercaron al camión cisterna a ver que podían pescar: gasolina, llantas, la batería del camión, no importaba el peligro o el hecho de que eso que estaban tomando no fuera suyo.

La tragedia estaba servida, la gasolina chorreaba por el piso, los pocos policías que había en el lugar estaban impotentes ante la turba, el conductor del camión huía mientras que una de las personas trataba de desconectar la batería del motor. De pronto una chispa prendió todo en llamas, fue cuestión de segundos.

 

En las desgarradoras imágenes que varios curiosos lograron captar con sus celulares, y que rápidamente se esparcieron por las redes sociales y los medios de comunicación colombianos, se percibe el cambio entre el alboroto durante el saqueo al camión y el bullicio desolador de los quemados, y de los propios curiosos que mientras grababan corrían buscando un lugar seguro.

El saldo que dejó la explosión de ese lunes fue de 7 muertos y más de 40 heridos, a la fecha son 45 las víctimas fatales de la tragedia en Tasajera, un hecho que conmocionó al país entero y abrió una conversación nacional sobre la pobreza extrema en la que viven muchas comunidades asentadas al costado de las principales vías del país, las cuales han tenido en ellas una fuente de desarrollo, pero también han sido epicentro de conflicto social y armado.

La importancia de la carretera

Entre las décadas del 70 y el 80 la dirigencia colombiana decidió acabar con la red de ferrocarriles del país para concentrarse en la conectividad por medio de las carreteras, durante estas décadas y al tiempo que crecía el énfasis en la infraestructura vial, Colombia también redujo a su mínima expresión el uso del transporte fluvial.

Así la carretera se volvió el principal y casi exclusivo medio de transporte en el país, tanto para conectar a los habitantes de las distintas regiones, como para movilizar la carga de comercio y bienes por todo el territorio nacional.

Según cifras de la ADI y Fenalco -agremiaciones de industriales y comerciantes respectivamente- por lo menos un 90% de la carga en Colombia (210 millones de toneladas) se transporta por carretera, cifra que este año y a causa de la pandemia del Covid-19 ha decrecido hasta el punto de que hasta junio sólo se han transportado 50,72 toneladas, menos de la mitad de las 118.24 toneladas del mismo período el año pasado.

Este no es un dato menor, ya que como explica Luis Fernando Trejos, doctor en Estudios Americanos y experto en temas de conflicto, en muchos lugares de Colombia la economía gravita en torno a la carretera, ya sea de manera legal o ilegal.

Al contraerse la economía y golpear al sector del transporte, disminuyen los viajes (reducidos en un 12% con respecto a 2019), el tránsito de ciudadanos por las carreteras y por lo tanto la fuente de ingreso de muchas comunidades dedicadas al comercio y la prestación de servicios como restaurantes, hoteles, talleres, llanterías y ventas informales.

El túnel de la línea es una obra de infraestructura vial que ha visto pasar 29 presidentes desde que fue anunciada y todavía no ha sido inaugurado.El túnel de la línea es una obra de infraestructura vial que ha visto pasar 29 presidentes desde que fue anunciada y todavía no ha sido inaugurado.

Esto precariza la situación de pobreza o de necesidades básicas insatisfechas de quienes viven al costado de las vías. “Mucha gente que se rebusca en la carretera están en un momento muy difícil pues el tráfico vehicular es mínimo”, dice Trejos.

“Los municipios rurales en Colombia tienden a tener el doble de necesidades básicas insatisfechas que los territorios urbanos, eso se debe a que la oferta institucional es muy débil en lo rural y se concentra en los centros urbanos que es donde habita más ciudadanía”, agrega.

Además, resalta que esta situación contribuye a exacerbar una tradición de vieja data en el país como es el “uso de las carreteras nacionales como un medio eficaz para reclamar la valides de los derechos de las comunidades que viven en pobreza o el reclamo por la prestación de algún servicio”.

En plata blanca, ante la falta de un servicio público, como la luz o el agua, o la precariedad de la salud o la educación, la comunidad bloquea la vía como forma de llamar la atención del Gobierno y reclamar sus derechos.

“Las vías de hecho en las carreteras siguen siendo un mecanismo muy efectivo para reclamar derechos, y es por las mismas razones por las que la guerrilla las usaba en los 80 y 90 para hacerse sentir con bloqueos y secuestros masivos, así como actualmente grupos como el ELN o el Clan del Golfo las usan para sus paros armados. Bloquear el comercio y el transporte de carga llama la atención del Estado”, precisa el experto.

Un caso que sirve como ejemplo ocurrió el pasado 10 de julio en la vía que conecta Cartagena con Barranquilla, cerca de los corregimientos de Arroyo e Piedra y Arroyo Grande, cuando se volcó un camión que transportaba pescado y la comunidad se apresuró a saquearlo logrando llevarse unos 950 kilos de la mercancía ante la impotente mirada del conductor cuyas lágrimas conmovieron al país.

“Esos corregimientos viven del comercio alrededor de la carretera, en la zona suele haber muchos bloqueos, pero el saqueo no es tan reiterado como en Tasajera. No tienen una tradición de depredación de mercancías”, dice Trejos, quien resalta que existen “factores condicionantes que sirven como barreras o incentivos para delinquir, uno de ellos se da cuando la economía se contrae”.

Lo paradójico es que pese a su gran importancia para la economía y el desarrollo del país, Colombia cuenta con una de las redes viales más precarias del continente. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en un ranking de 140 países Colombia ocupa el puesto 97 en conectividad de carreteras, y el 102 en calidad de carreteras.

En Latinoamérica Colombia está de 13 entre 18 países de los rankeados en conectividad (México es el primero) y de 12 en calidad de carreteras (Chile es el primero).

Esto explica en parte la alta accidentalidad en las vías nacionales, que además destacan por sonados casos de corrupción como las otorgadas en concesión en medio de los sobornos de Odebrecht (Ruta del Sol), o notables casos de carreteras interminables como el Túnel de la Línea – con el que se pretende franquear la Cordillera Central de Los Andes- que ha visto pasar a 29 presidentes y en la que se ha invertido más de 2 billones de pesos (USD 541 millones aproximadamente) pero aún no se ha inaugurado; o la Vía al Llano que conecta Bogotá con Villavicencio (Meta) en la que se han invertido cerca de 10 billones (USD 2.706 millones aproximadamente) de pesos y constantemente es cerrada por derrumbes en su trayecto.

La Vía al Llano es una de las principales carreteras del país en materia de conectividad e inversión y constantemente es víctima de derrumbes que ocasionan su cierre.La Vía al Llano es una de las principales carreteras del país en materia de conectividad e inversión y constantemente es víctima de derrumbes que ocasionan su cierre.

Tasajera, la tragedia antes de la tragedia.

“Los habitantes de estos sitios pobres y apartados solo son visibles cuando padecen una tragedia. Mueren, luego existen”, con estas palabras el cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos remata su crónica sobre la masacre paramilitar en El Salado, las cuales fueron retomadas por su propio autor para enmarcar lo sucedido en Tasajera, un lugar que se volvió parte de la conversación nacional a fuerza de la muerte y el horror.

En esta comunidad se mezclan todos los factores presentes en los lugares pobres o abandonados por el Estado en Colombia. Allí hay falencias de servicios públicos, no hay agua o alcantarillado, la luz se presta de manera intermitente con constantes cortes o fallas, no hay medios económicos estables para la subsistencia de sus habitantes quienes viven en situación de pobreza extrema, rodeados de basuras y a la merced de las inundaciones en la época de lluvias.

En época de lluvia las basuras son usadas para subir el nivel de las viviendas pues las aguas inundan el lugar. (@amroldarn)En época de lluvia las basuras son usadas para subir el nivel de las viviendas pues las aguas inundan el lugar. (@amroldarn)

Pero este lugar, que hoy podría considerarse la meca de la miseria en Colombia, no siempre fue el epicentro de tantas necesidades como lo es hoy, por el contrario, Tasajera tiene un pasado próspero que lo catapultó durante los 60 y 70 como uno de los municipios más desarrollados del país, en el que se crearon las primeras asociaciones pesqueras de Colombia que tenían línea directa con los legisladores del Congreso de la República y ayudaron a moldear las primeras leyes de protección a la actividad piscícola, además de establecer importaciones de ostras a los Estados Unidos, el principal recurso pesquero durante esos años.

El declive del pueblo empezó con la construcción de la Troncal del Caribe a principios de los años 80, la carretera que divide en dos Tasajera y que paradójicamente es a la vez la causa de su miseria y su actual fuente principal de ingresos.

La carretera frenó varias conexiones de la Ciénaga Grande de Santa Marta con el Mar Caribe, lo que creaba una zona de mangles ricos en peces, aves, y todo tipo de flora silvestre, un ecosistema que se vio seriamente deteriorado por la construcción de la vía, que por otro lado era muy necesaria para conectar la región Caribe con el interior del país.

En Tasajera las personas viven en medio de las basuras pues no hay servicio de alcantarillado ni recolección de residuos.  (Foto: Roger Urieles)En Tasajera las personas viven en medio de las basuras pues no hay servicio de alcantarillado ni recolección de residuos. (Foto: Roger Urieles)

Las cifras del deterioro son claras, mientras en 1967, la época dorada de Tasajera se registraban 27 mil toneladas al año de pesca, la cual incluía no solo peces, sino moluscos y crustáceos, con la ostra como principal producto de exportación; en 1987, su época más crítica se registraban apenas 1.785 toneladas, es decir, una reducción de casi el 90% en 20 años.

A esta situación se le sumó la violencia armada, que en hacia finales de los 80, empezó a sentirse fuertemente en la región con la incursión primero de las guerrillas como las FARC y el ELN y luego el asedio paramilitar de los 90 y principios del 2000.

Masacres como la mencionada del Salao, en los Montes de María, pero otras más cercanas a los pueblos palafíticos del Magdalena Grande como la de Nueva Venecia, o la de Trojas de Cataca perpetradas por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) dejaron miles de desplazados -solo en Nueva Venecia fueron 3.500- que terminaron refugiándose en los círculos de miseria de los pueblos asentados al lado de la carretera, como Ciénaga, Puebloviejo y Tasajera.

Una vivienda de Tasajera, uno de los lugares con mayor índice de pobreza extrema en Colombia. Foto: Roger UrielesUna vivienda de Tasajera, uno de los lugares con mayor índice de pobreza extrema en Colombia. Foto: Roger Urieles

“Muchos de los que hoy vienen en Tasajera y murieron en el accidente del camión cisterna son segunda y tercera generación de victimas de las masacres paramilitares a los pueblos palafíticos”, afirma el profesor Trejos.

Esta incursión paramilitar no solo se manifestó con muertes y desplazamientos, sino con control territorial y alianzas con los terratenientes de la región, el desvío de las aguas de la Ciénaga, la construcción de diques, la proliferación de cultivos agrarios y el uso de químicos en ellos, la extensión de la ganadería y otros factores que contribuyeron a que poco a poco la pesca, principal actividad económica del pueblo, mermara hasta el punto de que hoy en día es insostenible.

“Muchos pescadores de Tasajera ya no pescan en la ciénaga sino en la carretera, es decir, hoy los vehículos automotores, especialmente los de carga son los peces, que proveen sustento”, resalta el experto.

Habitantes de Tasajera saqueando la gasolina del caminón cisterna accidentado en la Troncal del Caribe, carretera que pasa enfrente del pueblo.Habitantes de Tasajera saqueando la gasolina del caminón cisterna accidentado en la Troncal del Caribe, carretera que pasa enfrente del pueblo.

Esta situación no parece mejorar, a la larga lista de males de Tasajera se suma el avance del Covid-19, una pandemia que obliga a las personas a estar encerradas en sus casas para evitar contagios, pero en un pueblo anfibio, cuya vida transcurre entre la tierra y el agua, cuyas casas en gran parte están hechas de palo o de madera, el aislamiento no es una opción, y con la carretera sirviendo de fuente informal de ingreso los brotes de coronavirus tienen terrero fértil para proliferar.

La foto se torna peor, de los heridos en el accidente del camión cisterna, por lo menos 10 han dado positivos por Covid-19, la mayoría de ellos remitidos a Bogotá o a los hospitales del Atlántico, pues en el Magdaleno no hay hospitales con unidades de quemados.

Personal médico de Bogotá recibiendo a pacientes heridos con graves quemaduras producto de la explosión del camión cisterna en Tasajera que fueron transportados por la Fuerza Aérea Colombiana. Personal médico de Bogotá recibiendo a pacientes heridos con graves quemaduras producto de la explosión del camión cisterna en Tasajera que fueron transportados por la Fuerza Aérea Colombiana.

Los días avanzan y siguen confirmando muertos o contagios mientras que las historias sobre el pueblo encontraron un espacio en los medios y la agenda nacional, siempre en clave de tragedia, o recalcando los hechos ocurridos ese 6 de julio, como la conocida el 23 de julio sobre otro camión volcado en la vía que esta vez no fue saqueado por los habitantes de Tasajera, como una señal de que habían “aprendido la lección” y corregidos los actos que precipitaron la explosión que se llorará por años en el lugar.

Mientras, la carretera sigue siendo el epicentro de los reclamos y bloquearla la única manera de hacerse sentir. Allí, hace tan solo cuatro días, los pobladores se volvieron a tomar la Troncal del Caribe, reclamando que Medicina Legal no les había entregado los cuerpos de sus familiares y amigos fallecidos.

Una historia de nunca acabar.

FUENTE : INFOBAW

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Internacional

EL RECUERDO DE LA PERIODISTA MARPLATENSE QUE VIVIO EL HORROR DEL 11-S

Published

on

Las sirenas, las corridas, las personas cubiertas de polvo. Pero sobre todo el olor. Un olor a humo constante, dulce, muy fuerte, que lo impregnaba todo. Ésos son los primeros recuerdos que se le vienen a la mente a Patricia Muñoz, periodista marplatense radicada hace 28 años en Estados Unidos que el 11 de septiembre de 2001 trabajaba a medio kilómetro del World Trade Center (WTC), en el momento en que dos aviones secuestrados por terroristas identificados con Al Qaeda impactaban en las Torres Gemelas de Nueva York.

“A los 6 meses volví a ese lugar y todavía se sentía ese olor en el aire; necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, dice en una entrevista con LA CAPITAL.

“Ese martes era un día hermoso, esa semana habían comenzado las clases –reconstruye-. Mi jefe era chileno así que estábamos hablando de que en Argentina se celebraba el ‘Día del Maestro’ y que en Chile era el aniversario del atentado contra Salvador Allende”.

Patricia -que tenía 35 años- traducía y redactaba noticias financieras en español para la compañía Dow Jones desde una oficina ubicada en el Harborside Financial Center –una extensión del WTC del otro lado del Río Hudson-, a 15 minutos de las Torres en tren y media hora de a pie.

A las 8.46, mientras elaboraba el comentario de preapertura de los mercados, escuchó el estruendo de un golpe y, desde un ventanal que daba al World Trade Center, vio salir humo de la Torre Norte.

Pensó que se trataba sólo de un incendio.

“Una de las premisas en Dow Jones es que para que algo sea noticia tiene que ‘mover los mercados’. Mi jefe pensó que esto no los movería, así que cada uno siguió con lo que estaba haciendo”, repasa.

Pocos minutos después llegó el segundo sacudón.

Entonces vio el avión: era el vuelo 175 de United Airlines con destino a Los Ángeles comandado por cinco miembros de Al Qaeda que, a más de 800 kilómetros por hora, se metía de lleno en la Torre Sur, dejando en claro que se trataba de un atentado.

“El polvo del aire se quedaba pegado en la nariz”

Imposible imaginar en ese primer instante la magnitud de lo que estaba pasando, difícil pensar que se trataba del peor ataque terrorista hacia Estados Unidos, un suceso que, a poco de iniciado el siglo XXI, marcaría a fuego la historia mundial.

Luego se supo que los aviones secuestrados fueron 4 y que, además de las Torres Gemelas, impactaron en el Pentágono de Washington y en un campo de Pensilvania, dejando un total de 2.977 muertos y más de 25 mil heridos.

“Estábamos en New York”, dice Patricia. “Y siempre pasa algo en New York. Dos días antes teníamos a un francés colgado de la Estatua de la Libertad con un paracaídas”, recuerda.

Por eso -asegura- “tardamos un poco en caer. Creo que el humo estuvo por mucho tiempo y lo tapó todo; el día que se fue y quedó el agujero donde estaban las Torres nos dimos cuenta de que ahí había algo enorme”.

Lo que siguió después es conocido.

“Nos evacuaron a todos. La calle era un caos total, un descontrol de sirenas, había gente llena de polvo y el polvo del aire se te quedaba pegado en la nariz”, recapitula.
Y agrega que “durante semanas tuvimos ese olor a humo constante, como dulce, muy raro. Y las luces… ya en la ruta se veían los reflectores porque los rescatistas estaban toda la noche buscando cuerpos”.

“Necesité varias semanas, si no meses, para procesar todo eso”, sostiene la periodista marplatense.
“A los 6 meses volví al lugar y todavía se sentía ese olor en el aire”, remarca.

“Todo el mundo se vio afectado de alguna manera”

Ese 11 de septiembre el mundo siguió la caída de las Torres a través de las pantallas de TV, decenas de personas fotografiaron o filmaron diferentes secuencias y aún hoy sigue apareciendo material inédito con registros del momento.

Patricia cuenta que “nosotros teníamos celulares pero nadie tenía conexión porque las antenas estaban en el World Trade Center, así que cuando me pude comunicar con mi marido ya había sacado a las chicas (que tenían 2 y 5 años) de la escuela y mi vieja ya había llamado, desesperada”.

También se acuerda de que recién pudo regresar a su casa a la medianoche, cuando despejaron las rutas.
“Tuve que devolver varios llamados y, al día siguiente, volver a mi lugar de trabajo”, revive.

El ventanal de su oficina por el que vio el ataque quedó cerrado porque a muchas personas les producía dolor evocar esa imagen.

“Todo el mundo quedó afectado de alguna manera”, considera.

“Yo vivo en un pueblo muy chiquito, en Old Bridge. Allí perdimos a 8 personas y hay pueblos que perdieron a muchísima gente”, acota.

“El miedo duró poco”

Dos décadas después, Muñoz describe las impresiones que le dejó el atentado.

“Tuve la sensación de que esto iba a cambiar la historia de Estados Unidos, y realmente así fue”, resalta.

Y analiza que “acá había una sensación de que todo lo malo que pasaba, pasaba afuera, entonces fue duro para mucha gente entender que no estaban tan seguros acá, que no era tan fácil aislarse del mundo y protegerse”.

La periodista, que actualmente trabaja en la Universidad estatal Rutgers de New Jersey, destaca en ese sentido que lo que más afectó a la sociedad estadounidense fue la pérdida del sentimiento de seguridad.
Yo siempre cuento que vengo de un país en el que la gente está acostumbrada a que las cosas salgan mal, y que por eso tiene un plan B, C, D y E. Pero acá creen que todo va a salir bien todo el tiempo”, dice, y explica que “luego vi que el miedo duró poco porque había que salir adelante, había que levantar el país, algo muy propio del orgullo norteamericano”.

“En ese momento –recuerda- el presidente George Bush dijo: ‘todo el mundo al shopping a gastar plata porque es la única manera en que saldremos adelante. Si todos se encierran en sus casas con miedo y dejan de comprar, esto se paraliza y ganan ellos’”.

“Ése fue el mensaje”, concluye.

El debate a 20 años

A 20 años del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono, cada decisión vinculada a conmemorar el 11 de septiembre es puesta a consulta y debate social.

“Cada cosa pequeña que se hace era y es una conversación, es todo muy sensible”, dice Patricia Muñoz desde Nueva York.

En ese marco recuerda que, después del 11-S, “estuvimos una semana en la que lo único que mostraba la televisión durante las 24 horas eran las Torres cayendo. Al año se dejaron de mostrar, incluso se borraron de las películas, y a los 5 años se volvió a hablar nuevamente del tema”.

“Al mismo tiempo se empezó a debatir qué iba a pasar en New York, si se haría un cementerio, un Memorial, cómo se iba a conservar…”, relata a LA CAPITAL.

Y explica que “hace 10 años se decidió que se terminaba la recordación del 9/11 y que, en cambio, se empezaba a enseñar el 9/11 en las escuelas porque ya los chicos que entraban no lo habían vivido”.

En este aniversario volverán a brillar las luces: se trata de dos haces de luz azul que simulan a las Torres Gemelas.

“Con el tema del Covid viene todo más controlado, pero sí los familiares van a leer los nombres de las personas fallecidas, lo cual ya la convierte en una ceremonia de casi 3 horas”, cuenta Patricia.

Y destaca que “todavía hay gente en New York que ese día no va a trabajar, que se toma el día de forma especial”.

FUENTE: Nota de la periodista Luciana Mateo, protagonista de la historia para La Capital.

 

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros.

Continue Reading

Deportes

FUNCIONARIOS DE SANIDAD SUSPENDEN EL PARTIDO BRASIL – ARGENTINA ENTRANDO AL CAMPO DE JUEGO. LA SELECCION RUMBO AL AEROPUERTO

Published

on

Lo ocurrido en el partido por las eliminatorias del mundial Qatar 2022 entre Argentina y Brasil sirve para entender definitivamente que el futbol no está por encima de las leyes.

Hace muchos años que los organismos que rigen el fútbol mundial pretenden colocarse por encima de las leyes de los países, como si FIFA, CONMEBOL, UEFA, CONCACAF o las ligas locales -en nuestro caso la AFA– fuesen estados supranacionales que se rigen por sus propias normas y con  criterio de soberanía jurídica.

Nada más lejos de la realidad y nada tan propio de un actividad comandada por personas que hacen de la moral pública, el respeto institucional y el cumplimiento de las leyes un festín de burlas e incumplimientos que solo el fanatismo de los seguidores del fútbol -que convierte en irracionales a los seres humanos a la hora de expresar amor a sus colores- puede terminar por ocultar o soslayar.

Si a ello le sumamos un periodismo inculto e incapaz de enhebrar un pensamiento que no pase por la genuflexión a los ídolos de turno y la falta de voluntad de aprender, estudiar y tratar de tener una mirada un poco menos epitelial que la de los barrabravas, tendremos un cóctel explosivo que terminará dejando el amargo sabor de la soberbia, la brutalidad y la confusión mental.

Un periodismo que clamaba que las autoridades brasileñas «debieron avisar antes» como si la publicidad de las leyes no fuese, en el mundo entero, «aviso» suficiente de la obligatoriedad de cumplirlas. O como, en el paroxismo de la estupidez y la incultura, afirman en TyC Sports que «el gobierno de Brasil se permitió pasar por arriba de normas dictadas por la CONMEBOL» (sic).

Solo así puede entenderse que, pese a la intimación del estado soberano del Brasil, acerca de la obligatoriedad por parte de cuatro jugadores argentinos de cumplir con una cuarentena fijada por un decreto presidencial, las autoridades de la AFA y de la CONMEBOL hayan resuelto que una decisión de ambas organizaciones podía pasar por encima del ordenamiento legal del país anfitrión.

La Confederación Brasilera de Fútbol supo ser más prudente: los jugadores de su seleccionado que pertenecen a clubes del Reino Unido no fueron convocados por Tite para evitar que a ellos les ocurriese lo que terminó aconteciendo con los argentinos. No todos son tan burros ni todos tan soberbios…

Y así, mientras el mundillo argentino perorateaba dentro y fuera de la cancha hablando de injusticias, confundiendo asociaciones futboleras con estados constitucionales y soberanos, haciendo un guiso en el que un comunicado de la CONMEBOL se cocinaba con el mismo hervor que una ley brasilera y pretendían «análisis finos» frente a una torpe violación de parte de la delegación argentina de una disposición legal clara y pública del estado brasilero, que terminó en este verdadero papelón.

Y aunque sea antipático decirlo -es sabido que no hay nada que enfurezca más a un argentino que una verdad que no le conviene- si se respetan los reglamentos vigentes nuestro seleccionado perderá los puntos ya que abandonó el campo de juego, cosa que los brasileros se cuidaron mucho de hacer, y ello es lo que fijan las normas internacionales.

Para la FIFA si un partido se abandona antes del medio tiempo, el partido se volverá a jugar, a menos que, en opinión del árbitro, uno o ambos equipos participantes hayan provocado el abandono del partido. 

¿Alguien puede creer que la continuidad del team brasilero en la cancha no esté vinculada a un claro consejo legal de su dirigencia para no abandonar el campo, y por consiguiente el partido, habilitando la posibilidad de seguir el encuentro en otra fecha?. Los únicos que se fueron, y por lo tanto abandonaron, son los nuestros.

Pero ese ya es otro tema y se verá que es lo que ocurre. Por ahora lo importante es que entendamos de una vez por todas que el fútbol no está por encima de la ley, que sus organizaciones pueden ser multinacionales pero no están por sobre los estados y que ya es hora que cosas como la compraventa de seres humanos, la prohibición de que los clubes federados recurran a las leyes nacionales cuando ven afectados sus derechos y la organización de acontecimientos internacionales no son parte de un mundo propio y mucho menos que de una visión caprichosa del estado de derecho. Fuente: Adrian Freijo para Libre Expresion.

 

canalxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Noticiasxfn.com no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Caprica.org.ar no se hace responsable del contenido de los artículos generados por terceros

Continue Reading

Deportes

ORGULLO DE PLATA MARPLATENSE

Published

on

En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.
Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.
3 de septiembre de 2021

Matías De Andrade se metió en la historia grande de los Juegos Paralímpicos.

En el Centro Acuático de Tokio, Matias de Andrade hizo historia para el deporte Argentino y de Mar del Plata ganando la medalla de plata en los 100 metros espalda categoría S6 de natación. En su segunda final consecutiva de Juegos Paralímpicos -previamente lo hizo en Río de Janeiro 2016- cronometró 1:15.40 para subirse al podio y revalidar los antecedentes internacionales que posee hace una década.


Desde la serie eliminatoria De Andrade mostró un gran nivel. Tanto, que mejoró en un segundo su mejor marca personal con 1:14.38, lo que le permitió acceder a la final con el segundo mejor tiempo.

Año tras año, competencia tras competencia, el nadador marplatense ha mostrado consistencia en su performance en los 100 espalda. Y en su tercer Juego Paralímpico logró su tan anhelada medalla en el máximo evento deportivo a nivel mundial. Una medalla que, para Mar del Plata, se negaba desde Atenas 2004, cuando Betiana Basualdo fue bronce en los 100 metros libres categoría S2.

Matías De Andrade tiene en su palmarés tres medallas en Juegos Parapanamericanos. Fue plata en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, y oro en Lima 2019.

Es doble medallista en campeonatos Mundiales de paranatación: plata en México 2017 y bronce en Londres 2019, y además finalista en Montreal 2013 y Glasgow 2015.

Y tiene tres participaciones en Juegos Paralímpicos con un 12° puesto en Londres 2012, la 7ma colocación para el diploma en Río 2016 y ahora la medalla de plata en Tokio 2020. El Atlantico

Continue Reading

Más Vistas